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11/1/19

IGUALDAD

La diferencia es que Dios no existe y las feministas sí 


Lo primero, en Vox no lo aceptarán nunca, pero de lo segundo sí que no les va a caber ninguna duda

Me pregunto si Ciudadanos volverá a ir a la cabalgata del Orgullo Gay este año.


Me pregunto si Albert Rivera querrá seguir "liderando" la lucha feminista.

Me pregunto si se unirán a la manifestación del 8M, como hicieron el año pasado.

Aspecto de la manifestación feminista del 8M a su paso por la calle de Alcalá de Madrid
Aspecto de la manifestación feminista del 8M de 2018 a su paso por la calle de Alcalá de Madrid / 
Juanlu Sánchez

Me pregunto también si seguirán reflotando el tema de la gestación subrogada, ahora que necesitan tener contentos a quienes, dios mediante, no pueden aceptar todo lo anterior.

Me pregunto por qué luchan los votantes de Ciudadanos y el propio partido. Me pregunto cuál es su principio irrenunciable, más allá del capital. 


Me pregunto qué tipo de gimnasia mental estarán haciendo quienes apoyan a la formación naranja, los del "cambio tranquilo", para justificar que hayan metido en el poder al franquismo.

Me pregunto si en las próximas municipales volverán a pactar con ellos, con los del medievo,  como apunta Villacís. Quizás ya no tengan ningún dilema con ir o no al Orgullo porque directamente consigan que no se celebre ese día.

Begoña Villacís

Puede que lo deroguen para crear un nuevo evento, cambiándole el nombre, como han hecho con la Ley de Memoria Histórica en Andalucía. Quizás prohíban el Día del Orgullo Gay y lo llamen "Orgullo Hetero".

Me pregunto hasta qué punto, un partido que se llamaba centrista, se adapte a las exigencias de una formación de extrema derecha cuyo programa se basa en derogar leyes de igualdad.


¿Cuánto más desoirían a sus homólogos europeos? ¿Hasta dónde retorcerían la retórica para blanquear el cadáver del franquismo que se ha instalado en el Gobierno andaluz y que promete hacerlo en el resto de España?

Me pregunto si, llegado el caso y con tal de coger sillones en el Gobierno, legislarían con Vox para hacer realidad los sueños de estos: que sea legal difundir datos de personas migrantes y así poder expulsarlas; que sea legal derogar leyes como la Ley de Violencia de Género, apuntaladas por el Tribunal Supremo: que sea ilegal decidir sobre nuestro cuerpo y abortar.


Me pregunto cómo, progresivamente, van a ir sus votantes justificando cada atropello que se cometa contra los más vulnerables, contra los ideológicamente opuestos. 

Lo único que sé a ciencia cierta es que el feminismo de clase y antirracista es el último bastión contra la mancha de votos que se avecina. Lo único que tengo seguro, es que si salvamos el culo, va a ser por el genio, la fuerza y la imbatibilidad de las mujeres feministas.


No me estoy preguntando nada que no sea factible es un futuro próximo. No me estoy preguntando nada que no haya pasado en otros países con la llegada del fascismo. No me estoy planteando ninguna distopía imposible. Ni yo ni todas las que andamos en estas desde diciembre.

Somos peligrosas para ellos, y lo saben. Por eso Ciudadanos intentó aplacarnos en el pasado hasta que desistió. Por eso Vox arremete contra nosotras con esa fiereza machista. Estos últimos no van a desistir, porque a diferencia de Ciudadanos tienen algo más intocable que el capital: Dios. 


Ese Dios medieval al que hay que temer. Ese Dios furioso contra infieles. Ese Dios misógino, como todos los dioses. Ese Dios con el que cree que van a encontrarse cuando mueran y al que tendrán que dar explicaciones. No sólo tienen miedo a las feministas, tienen miedo a su propio dios. 

La diferencia es que Dios no existe y las feministas sí. Vox no aceptará nunca lo primero, pero de lo segundo sí que no les va a caber ninguna duda.

Barbijaputa
FUENTE: eldiario.es

18/11/18

POBREZA Y MÉRITO

La pobreza no puede ser un estigma (pero tampoco un mérito curricular)


Según nuestra la cultura cristiana occidental, el ser pobre no puede descalificarte, menoscabar tus derechos, reducir tu credibilidad y, mucho menos, sugerirte deshonesto. La novela picaresca del Siglo de Oro, sin embargo, está cuajada de ejemplos en los que el pobre se ve abocado a la venta de su virtud para llenar el buche; de mujeres corrientemente honestas que venden su cuerpo para dar de comer a sus hijos; o de amigos de lo ajeno de manos hábiles y reflejos rápidos que se reúnen en patios de Monipodio.

Cristo bendijo a los pobres y no sólo a los de espíritu. Al margen de que Cristo me parece más sospechoso que un gitano con prisas de connivencia con el poder explotador, no dijo solamente que los pobres estaban bendecidos por los cielos debido a su desgracia, sino que, de hecho, predicó la pobreza voluntaria, militante. "Regala todo lo que tienes, menos las sandalias y el taparrabos, y sígueme". Claro que Cristo era Hijo de Dios. Y aunque compareciera pobre, tenía facultades que lo exoneraban de las consecuencias de serlo, como por ejemplo ser capaz de multiplicar panes y peces y convertir agua en vino.


Consecuencia de nuestra cultura cristiana, más pegajosa que un argentino ligando, la izquierda progresista (que es como una horda de cristos bien situados, millonarios algunos), predica la honra y el mérito de la pobreza, le otorga categoría superior a la del común de los mortales que se gana el sustento, sobre todo si es autónomo. Y, de hecho, procura la pobreza igualitaria para todos, enrasando por debajo a la sociedad entera en cuanto puede. A la izquierda parlamentaria le gustan los pobres porque son sus votantes naturales. De modo que confiar en que la izquierda te vaya a sacar de pobre es ser más confiado que un borracho de madrugada.

A ver, capullo: No te puede sacar de pobre porque eres un desagradecido que en cuanto pillas un buen empleo y dinero lo que quieres es ser burgués, volverte conservador, comprarte un móvil de última generación y denostar a la misma izquierda que te sacó del arroyo. Pero la izquierda, que tiene buena memoria, más allá de la Histórica, en la que adolece de ostensibles lagunas, sabe que si cumple sus promesas, está perdida. De modo que no solo no saca a los pobres de pobres, sino que hace muchos más pobres, todos los que puede, garantizándose así la reelección. No lo hace por maldad: son cosas del negocio político. Business are business! 


Claro que la izquierda a la que me refiero no es una verdadera izquierda, dirán algunos. Les contesto que hablo de toda izquierda que llega al poder y quiere perpetuarse. El ejemplo más reciente que se me ocurre, dentro de la resaca que llevo, ha sido el advenimiento del híbrido formado por la connivencia del socialismo oportunista del Doctor Sánchez y el heterogéneo podemitismo de comunistas y confluentes --que es en lo que ha quedado Podemos desde su indignada eclosión el 15M hasta su importante minoría en el Congreso actual, otorgadora o negadora de presidencias--, y de los separatistas catalanes y vascos, que tienen menos vergüenza que el gato de una fonda. 

Rápidamente han incumplido el techo de gasto, aunque saben que eso provocará inflación y joderá el poder adquisitivo de pobres y jubilados. Han inventado nuevos impuestos, por más que conocen que eso repercutirá en el consumo. Han creado un gravamen especial a las transacciones financieras, sin que se paren en que eso implica que los pequeños ahorradores dejarán de invertir en acciones en Bolsa y que los bancos incrementarán sus comisiones para resarcirse del gravamen e incluso ganar más. No hay medida que no acabe por pagar el pueblo llano. Ni una. El sueño de un pueblo consciente de lo que pasa sería que se parase el Legislativo y se fuera de vacaciones pagadas permanentes.


Aquí, en ácratas, se propugna el elevar el nivel de vida de los pobres. Pero no a base de clientelismos y subvenciones. Porque eso crea pobres perpetuos que se acomodan a un nuevo nivel de vida ínfimo, por más que sea viable. Y se convierten en elementos socialmente inactivos, con menos fuerza ideológica que el pedo de un maricón recién enculado. No hay nadie más conservador del statu quo que quien no tiene que dar golpe para vivir, aunque viva de manera precaria: es la cultura de los "lunes al sol". Esto no es progresismo, sino clientelismo a perpetuidad. Clientelismo como el andaluz, que conduce a la miseria intelectual: Acaba de informar PISA de que los niños andaluces de 10 años tienen el mismo nivel de comprensión lectora que los castellanos de 8.

Susana Díaz ha corrido como un rayo a envolverse en la bandera blanquiverde (una bastante amplia, dada su tripaza de tragaldabas) para decir que eso era un insulto a los niños andaluces y a sus maestros. Ni se le ha pasado por su cabezota de Pepona que tuviera que defenderse del hecho de que los socialistas llevaran los 40 años de partitocracia siendo los únicos responsables del sistema educativo andaluz. Claro que decir socialistas responsables es un oxímoron, contradictio in terminis o balbuceo de atolondrado.


En el otro extremo del espectro sociológico, las cosas son de otra manera: Activar la economía no puede ser blindar a los ricos en su riqueza. Y es lo que hace el Régimen siempre, esté en el poder la derecha o la izquierda. ¿Un ejemplo reciente? El mismo Régimen capaz de subvencionar toda pobreza militante, acaba de recular en una sentencia contra los bancos que los obligaba (con efecto retroactivo) a hacerse cargo del impuesto de Actos Jurídicos Documentados al otorgar una hipoteca, en vez de al hipotecado. Y nada menos que quien ha reculado es el mismísimo Tribunal Supremo

Si el Supremo se rila ante la influencia de la Banca, no hay independencia judicial ninguna. Podemos esperarnos cualquier cosa a partir de ahora. Y como acaba de producirse dejándonos ojiplatos, la conclusión no puede ser otra: los ricos viven en las enrarecidas alturas, donde la llama de la Justicia se extingue por falta de oxígeno. Sin poesía: ¡Que están por encima de la Ley, coño!


De modo que este Régimen está ahogándose en sus tremendas contradicciones de extremas izquierda y derecha. ¡Pero es que son contradicciones solamente aparentes! En realidad, todo responde a la misma agenda. La agenda que enunció Margaret Thatcher con esos cojonazos que las mujeres demuestran cuando entran decididamente en el mundo de los hombres y los vapulean sin contemplaciones: "Para que el Reino Unido funcione, el Gobierno debe desentenderse del tercio de su población más pobre". Y se quedó tan tranquila porque, desde su punto de vista de liberal ultraortodoxa, se sentía con razón.

Eso mismo es lo que pasa aquí y ahora: que el Régimen se desentiende del futuro de sus pobres permitiéndoles sobrevivir a base de subvenciones para que no se subleven jamás y sometiéndolos al peor de los cautiverios, que es la degradación moral e intelectual. De hecho, atrae a cuantos pobres puede, abriendo las fronteras españolas como si fueran chochos-pro ante soldadesca en día de permiso. Los trae y los subvenciona ipso-facto. Los deja pobres para siempre y se garantiza su voto en cuanto tengan derecho a meter en raja de urna. Ya se identifica en Europa a los partidos socialistas como los "partidos de los musulmanes". Coño, normal. Business are business!


FUENTE: acratas.net
MALDITO HIJO DE PERRA
14/10/2018


NOTA.- Estoy seguro de que la derechona aprovechará el artículo para sentirse con razón. Y la izquierda, para crucificarme.

Me suda la polla. Pero voy a soltar una serie de medidas que considero oportunas a esta hora de la tarde.


1. A tomar por culo las autonomías. Ya. Un solo Parlamento sin Senado. Fuera gastos inútiles. Y al que le pique, que se rasque. De pronto cuadrarán todos los presupuestos. Y seremos más iguales.

2. Gastar el triple, diez veces más, en un sistema educativo que forme hombres valiosos, conscientes de la verdad, de la Ciencia y que aleje a los alumnos de toda superstición religiosa, sea la que sea. Incluyendo las nuevas religiones como el feminismo y el liberalismo ultraortodoxo.

3. Aprobar un sistema electoral donde se vote a personas concretas, decentes, no a partidos putrefactables.

4. Soy republicano, pero me importa un cojón tener un Jefe del Estado profesional experto en protocolo y buena educación, garante de la unidad, siempre que al Ejecutivo lo elija el Pueblo, no el Parlamento.

5. La casta financiera es sospechosa de alta traición siempre. Porque no tiene más patria que el dinero.

6. Para ser político tiene que superarse un nivel mínimo. No digo ser licenciado o ingeniero. Pero hace falta saber lo suficiente para dedicar tu vida a procurar el bien de la población. Si no quieres estudiar, no seas político. Vende lavadoras, hijo de puta.

7. El Cuarto Poder debe ser amplio, variado. No puede estar en mano de duopolios, como en España.

8. Todo nacionalismo es perverso. Pero si lo que pretende es que una porción de ciudadanos de un territorio sean de una casta superior, debe ser ilegal. Y sus líderes deben habitar las cárceles del estado y jugar allí al Estratego.

9. El Banco de España y el Ministerio de Economía son clave. Son otro poder, el económico, que debe ser electo. Porque lo que hace no puede hacerlo bajo mano.

10. España no tiene natalidad suficiente para desarrollarse. La inmigración natural en España debe ser la hispanoamericana. Son descendientes de españoles que vuelven a casa. Dejaos de mierdas racistas y abridles los brazos.


Creerán alguno que he cambiado de forma de pensar. Y no es cierto:

--La República es una gran idea, porque lo es que el pueblo debe ser el único soberano de su destino. La República que no es Constitucional, la República Federal, es una pésima idea.

--El Socialismo es una gran idea, porque lo es la igualdad de oportunidades, que empieza en la educación igual para todos. No una para ricos y otra para pobres. El socialismo proselitista que deforma las mentes de los niños es una pésima idea.

--La fraternidad es una gran idea, porque todos los seres humanos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra vida. La inmigración desaforada de musulmanes que se agolpan en guetos es una pésima idea, porque quien no respeta tus valores y quiere acabar con ellos no merece tu ayuda, sino tu rechazo en defensa propia.

--El libre comercio internacional es una gran idea, porque nos permite adquirir cosas que desconocíamos o más baratas. Pero la desindustrialización de tu país, a cambio de mejores precios, es una pésima idea, porque acaba con tu poder adquisitivo y te lleva a la miseria.

--La Libertad es una gran idea, porque las ideas son libres. Pero la libertad de segregación de un territorio por exacerbación de las diferencias es una pésima idea.


Y así pasa con casi todas las grandes ideas. Que vienen los mercaderes y las trocean para venderlas a retales.


 ¡Ah!... 
El milagro de los panes
y los peces se llama
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2/10/18

"WILLY TOLEDO, QUE ESTÁS EN LOS CIELOS"


El primer recuerdo que tengo de un caso de censura y persecución religiosa fue en los 90 y aquello no se llamaba ni censura ni persecución, sino ser educado. Tendría unos ocho, nueve, diez años, me tocó como testigo y me puse de parte del censor. En una de esas estampidas que se forman cuando suena el timbre del recreo, un compañero gritó por el pasillo algo que, inmediatamente, todos supimos que contenía trazas de delito.

En un colegio concertado, gestionado por un fanático religioso –aún llegan a casa de mis padres boletines de varias sectas católicas a las que ese hombre mayor con aspecto de obispo frustrado nos iba apuntando–, usar la palabra “hostia”, no era algo que pasase desapercibido.

¿Quién ha dicho “esa palabra”?, preguntó una profesora de la Gestapo que vigilaba el pasillo, sin necesidad de repetir “hostia” para que los demás supiésemos de qué se trataba “esa palabra”. Como sociedad perfecta que era aquella, no fue necesaria una larga investigación para dar con el culpable, ya que algunos compañeros, pequeños ciudadanos educados en la responsabilidad y el sentido común, colaboraron inmediatamente con la justicia señalando con el dedo al autor de “esa palabra”.


Identificado el criminal, sus posibilidades de librarse de una dura condena pasaban por pedir perdón, según le indicó otra profesora fiscal que se unió al caso. Para sorpresa e indignación de los niños allí presentes, el compañero no lo hizo: se negó a pedir perdón, desafiando al Estado de Derecho de manera innecesaria y con un claro ánimo de provocación. Lógicamente, cayó sobre él todo el peso de la ley y se quedó sin recreo. 

Todos aprendimos aquella mañana que el uso de “esa palabra”, que ofendía a Dios, se pagaba caro. Casi tres décadas después, uno ha crecido y ha aprendido a valorar la cabezonería de aquel compañero de clase que se negó a pedir perdón. Pero la sensación de seguir rodeado de profesoras de la Gestapo y ciudadanos “responsables”, sigue intacta.

Tras cagarse en Dios y en la Virgen María en su muro de Facebook, tras ser señalado con el dedo infantil y fanático de la Asociación de Abogados Cristianos –una secta que, por algún motivo, no manda publicidad a casa de mis padres–; tras ser citado por un juez para tomarle declaración de la blasfemia; tras negarse a acudir a la cita; tras ser detenido por la policía; tras dormir una noche incomunicado en un calabozo; tras quedar en libertad pendiente de si el juez lo procesaba o no por un delito absurdo contra los sentimientos religiosos; hoy tocaba ver qué pasaba con el caso de Willy Toledo, ese alumno maleducado al que muchos ciudadanos responsables observan indignados. Tocaba ver si seguimos viviendo en una especie de pasillo de colegio concertado de los años 90 o si habíamos avanzado algo.


La noticia es que no solo no hemos avanzado, sino que hemos recorrido hacia atrás unos metros de pasillo. Willy Toledo se queda sin recreo y será juzgado en un retorcimiento novedoso del famoso artículo 525 del Código Penal, considerando su blasfemia en un espacio personal como un ataque a los sentimientos religiosos de otros. Ya no hace falta irse a la puerta de una Iglesias a acabar la digestión para ser juzgado. Con decirlo en un espacio en el que alguien pueda escucharlo, es suficiente. O lo que es lo mismo: nuestro espacio, nuestro derecho a cagarnos en dios, en la paloma y en la carpintería de José si tenemos un apretón, está rodeado de profesoras de la Gestapo vigilantes.

"Lo mío es sagrado y tienes que bailar al ritmo que yo te marque". De eso va la novedad en el caso de Willy Toledo, un caso que abre la puerta a que el fanatismo infantil de sectas amparadas por jueces motivados, nos lleven a sitios absurdos. ¿Por qué no perseguir a quien use, como aquel niño, la palabra hostia en vano, si este uso ofende y agrede a algunos? O, yendo más allá, ¿por qué no entender que los sentimientos religiosos también pueden ser atacados por omisión?

¿No es la falta de respeto máxima hacia los católicos negarles la existencia de su Dios? Si es así, ¿por qué no procesar por ataque contra los sentimientos religiosos a los ateos que lo declaren públicamente? O, uniéndonos a la fiesta absurda, ¿por qué no hacer culto religioso de Willy Toledo? El tipo te gustará más o menos, pero al menos él existe.

Willy Toledo

Hagamos una religión cuyo único mandamiento sea el de respetar cada una de las cosas que el actor suelte por su boca. Que nadie, por ley, pueda mofarse del santísimo Willy bajo castigo del Código Penal, porque a algunos nos podrían ofenden las burlas hacia su santísima persona.

Hay que aclararse: o salimos de los pasillos asfixiantes o entramos todos en ellos. Si entramos, por respeto hacia mi creencia, no se les vaya a ocurrir hablar mal de Willy Toledo. Y, a ser posible, récenme cada mañana un “Willy Toledo, que estás en los cielos”, o me sentiré tan ofendido que nos veremos las caras en los tribunales.

FUENTE: ctxt.es
Tecetipos
Eduardo Tecé
26/09/2018



Los del dedo acucica siempre fueron los más miedosos. Lo eran antes y lo siguen siendo ahora.


1/3/18

DOCE TRABAJADORES MUERTOS A LA SEMANA

El número de ciudadanos fallecidos en España mientras trabajaban ha ascendido en 2017. También el número de accidentes laborales. La precariedad influye decisivamente en el aumento de la siniestralidad laboral.

Una persona cubre con un plástico el cadáver de un trabajador fallecido (Imagen de archivo). EFE

618 trabajadores muertos. Ni uno más ni uno menos. 618 ciudadanos fallecieron en 2017 en España mientras trabajaban o acudían o regresaban de su centro de trabajo. Es decir, doce personas fallecieron trabajando en cada una de las 52 semanas del año. Una media de 1,7 muertos al día. En total, lo escribo otra vez, 618 trabajadores muertos. Once más que en 2016 y 54 más que en 2012. Todas las veces que se repitan son pocas. 618 trabajadores muertos.

La cifra ha sido aportada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y supone un aumento 1,8% respecto al año anterior. Y no. El aumento de la mortalidad no está relacionada con el mayor número de personas trabajando. No. Si se tienen en cuenta estos datos, el índice de muertos ha crecido en un 1% hasta alcanzar la cifra. Lo escribo otra vez, 618 trabajadores muertos..

Muertos como Juan (nombre ficticio), de 59 años, que murió congelado en la cámara frigorífica donde quedó atrapado tras caerle encima unos palés. O como Roberto, de 35 años, que falleció asfixiado en una cámara de almacén de frutas y nadie se dio cuenta hasta que su familia dio la voz de alarma al ver que no regresaba a comer. O como María (nombre fícticio), de 46 años, que murió tras quedar atrapada bajo una máquina de recogida de patatas mientras trabajaba en el campo sevillano. Y así sucesivamente. Hasta a llegar 618 trabajadores muertos en 2017.


Prácticamente un tercio de estas muertes fueron causadas por un "infarto o un derrame cerebral". Se trata, de hecho, de la principal causa de muerte en el trabajo. 208 trabajadores fallecieron de esta manera. Los sindicatos alertan de que el estrés y la presión laboral influyen, y mucho este tipo de muerte. Y, sin embargo, la prevención ante este tipo de muertes sigue siendo la gran olvidada de los planes de prevención. Las patologías provocadas por el estrés o por el acoso laboral ni tan siquiera están reconocidas como una enfermedad profesional por el Estado y en los medios de comunicación es posible leer titulares como el siguiente: Necesitas estrés para rendir mejor. Mientras tanto, 208 trabajadores fallecieron por un infarto o un derrame cerebral.

La segunda causa de muerte es el accidente de tráfico en horario laboral (80 muertes) y la tercera es que el trabajador quede atrapado o aplastado (79 muertes). Como Juan en la cámara frigorífica o como Roberto en la cámara de almacén de frutas. La cuarta causa, con 61 muertes, es como resultado de una caída. Como la que sufrió Soraya Rodríguez, de 36 años, que se cayó del camión de limpieza de la empresa municipal de Getafe y se golpeó la cabeza con el bordillo de una rotonda.

Suben los accidentes
Protesta que tuvo lugar el pasado sábado en Madrid, convocada por CGT, 
por el aumento del número de trabajadores fallecidos realizando su trabajo.- A.T.

Pero no sólo suben las muertes en el trabajo. También lo hacen los accidentes. Los leves y los graves. En 2017 hubo 583.425 trabajadores que sufrieron un accidente por el que tuvieron que coger una baja laboral. Un 5% más que en 2016. 27.703 accidentes más.

En términos relativos, teniendo en cuenta el aumento del número de trabajadores, un 1% más. Accidentes como el que sufrió un vecino del municipio de San Sadurniño (A Coruña), que perdió los dos brazos manipulando una máquina en la explotación de ganado vacuno en la que trabajaba..

"Mi empresa le dijo al inspector que todos los empleados habían hecho los cursos de riesgos. Nunca pisé esos cursos", señala un trabajador.




O como el que sufrió Diego Luque, un malagueño de 26 años que en marzo de 2017 se cayó de una altura de cuatro metros mientras colocaba un cableado en un centro comercial de Majadahonda. Tenía contrato de formación, aunque de aprendiz tenía poco. De hecho, se encontraba solo a la hora del accidente. Se fracturó ocho vértebras, la cadera y el coxis. Tendrá secuelas para toda la vida..

"Mi empresa le dijo al inspector de trabajo que todos los empleados habían hecho los cursos de riesgos laborales. Nunca pisé esos cursos", señala a Público Diego Luque, que dice que "lo peor es que todos sus compañeros trabajan en las mismas condiciones" que provocaron su caída.

La precariedad mata


Sindicatos y abogados laboralistas advierten a Público de que el número de accidentes aumenta año tras año desde las reformas laborales de PSOE y PP en 2010 y 2012. La causa: el aumento de la precariedad. "El aumento de la precarización se traduce en contratos temporales, en más horas extra, más carga de trabajo, en trabajar en dos empleos diferentes, más traslados, empleos de peor calidad y falta de formación adecuada, lo cual a su vez tiene como consecuencia más estrés y más ansiedad", explica a Público la abogada de La Red Jurídica Naomi Abad.

También Ana García de la Torre, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT, destaca que la precariedad laboral no consiste sólo en el descenso de los salarios sino, también, en el deterioro de las condiciones laborales. Y eso se paga con la salud de los trabajadores. "A partir de 2012 hay un repunte claro en el número de accidentes. No tengo dudas de que va a haber más accidentes en los años sucesivos si no cambia el modelo de contratación. ¿Cómo vas a recibir formación en riesgos laborales con un trabajo por días?", se pregunta García de la Torre.

La principal causa de los accidentes es el "sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético". Solo en 2017 este factor ha provocado 187.788 bajas laborales, un 31,2% del total. 1.805 casos más que el año pasado. Pedro J. Linares, secretario de salud laboral de CCOO, advierte que pocas cosas influyen en estos sobreesfuerzos físicos que la "subcontratación o externalización de servicios a terceras empresas".


Un ejemplo humano es Raquel Samblás, de 50 años. Trabaja desde hace 21 en un céntrico hotel de Madrid limpiando las habitaciones que otros ensucian. Es decir, es una kelly. Desde que el hotel decidió contratar a otra empresa para que se hiciera cargo de la limpieza, en 2015, Raquel tiene que limpiar cuatro o cinco habitaciones más cada día de las que limpiaba anteriormente. Si no alcanzara el cupo establecido por la empresa sería penalizada con suspensiones de empleo y sueldo.

"Yo ya no tengo 30 años. Llevaba unos días con dolores de espalda y una mañana fui a mover una cama y me quedé doblada", recuerda Raquel, que había sufrido una lumbalgia por la que tuvo que estar mes y medio de baja, aunque cuando se reincorporó no estaba del todo recuperada. "Fui a trabajar medicada, tomando calmantes y, al final del día, el dolor era insoportable. Volvía a casa jorobada. Se lo decía a mis jefes, pero no me hacían caso. Sólo quieren que limpies y si te vas, mejor, porque quieren quitarse de encima a las antiguas trabajadoras del hotel", continúa.

Sanciones que no arreglan nada


Raquel Samblás y sus compañeras acudieron a Inspección de Trabajo y descubrieron que su empresa no disponía del obligatorio Informe de Prevención de Riesgos Económicos, que estipula cuánto peso y durante cuánto tiempo puede soportar el cuerpo humano en determinados trabajos. La empresa, relata la mujer, fue sancionada con su correspondiente multa, pero nada ha cambiado ya que siguen sancionando a las mujeres que no cumplan los objetivos.

Pagar la multa sale más barato que respetar los derechos de los trabajadores.

Las sanciones a posteriori a la empresa responsable tampoco cambiará nada para el trabajador de 35 años que falleció en septiembre de 2016 en la empresa Sigma Brakes tras quedar sepultado por una carretilla elevadora.


La Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Navarra reconoció que la responsabilidad era de la empresa contratante ya que "el diseño de trabajo y las instrucciones eran confusas y/o insuficientes" y el procedimiento de trabajo que seguía el accidentado "era inadecuado e inseguro".

La empresa recibió una sanción económica de 20.000 euros. Una sanción limitada que para el sindicato ELA significa "un peligroso mensaje a la clase empresarial, que puede pensar que sale más barato pagar multas que invertir en prevención y protección de la salud de los trabajadores". El caso de este hombre es uno más. Un drama personal y familiar más. En total, 618 trabajadores muertos. 

FUENTE: publico.es
Alejandro Torrús / Jairo Vargas
Madrid - 28/02/2018

Está claro que la precariedad laboral, amparada en la crisis económica, 
mata cada día a más trabajadores.

Un país en el que los accidentes laborales aumentan con el paso de los años en lugar de disminuir, es una puñetera mierda.

24/2/18

NOSOTRAS PARAMOS

Razones por las que CTXT apoya la huelga del 8M. Añade la tuya

Editorial


1. Nosotras paramos porque, según Naciones Unidas, ganamos un 23% menos que los hombres en todo el mundo, en lo que la ONU considera “el mayor robo de la historia”.

2. Paramos porque en España cobramos un 30% menos que nuestros compañeros –unos 4.745 euros menos al año–, según datos de la Agencia Tributaria.

3. Paramos porque la tasa de paro entre las mujeres en España es del 18,35%, frente al 14,97% de los hombres, según la última EPA. Y porque somos 126.000 paradas más, pese a haber 1,54 millones de mujeres menos en la población activa.


4. Paramos porque en 2017 España ha creado el 60% de todo el empleo temporal femenino precario de la Unión Europea, según Eurostat. Y porque el 24% de las ocupadas tiene un contrato a tiempo parcial, frente al 7% de los trabajadores masculinos.

5. Paramos porque la cuantía media de nuestras pensiones de jubilación es de 742, 81 euros, 454,38 euros menos –el 37,95 %–  que las de los hombres, según un informe de UGT de enero de 2017.

6. Paramos porque el 81% de los casi dos millones de hogares monoparentales que se calculan en España están encabezados por una mujer, según la Fundación Adecco. Y porque la mitad de estas familias está en riesgo de exclusión.


7. Paramos porque el tiempo que dedicamos a los trabajos sin remuneración casi duplica al de los hombres. Y porque el 90% de las amas de casa somos mujeres.

8. Paramos porque de los 1,3 millones de cuidadores que hacen gratis ese trabajo en España, el 80% somos mujeres. Y porque según un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha el coste invisible de cuidar a los familiares dependientes alcanzaría el 5% del PIB.

9. Paramos porque, entre 2008 y 2015, 2.484 mujeres, casi una al día, han sufrido acoso sexual laboral en España, según datos de la Inspección de Trabajo.


10. Paramos porque en España miles de mujeres son violadas cada año, y según los datos de Interior, se denuncia de media una violación cada ocho horas desde 2009. Y porque esos datos, lejos de mejorar, siguen estables y son solo la punta del iceberg: según la Macroencuesta realizada por Igualdad en 2016, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado solo tienen conocimiento de la violencia de género en el 26,8% de los casos.

11. Paramos también porque, ocho de cada diez veces, el autor de esa agresión fue un conocido (47,1%) o un pariente (23,2%), y porque los poderes públicos siguen sin hacer nada para frenar la cultura de la violación entre los jóvenes.

12. Paramos porque una de cada cinco mujeres españoles sufre acoso en las redes sociales, según Amnistía Internacional.


13. Paramos porque casi dos de cada tres jóvenes españoles (27,4%) de entre 15 y 29 años considera que la violencia de género es una "actitud normal" en las relaciones de pareja, según la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

14. Paramos por los techos de cristal, por la desigualdad en la ciencia, en el deporte, en los medios de comunicación, en la cultura.

15. Paramos por las casi mil mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en los últimos 15 años. También por sus hijos.


16. Paramos por Diana, por Jennifer, por María del Pilar, por María Adela, por Celia, por Sacramento (ver http://feminicidio.net/).

17. Paramos porque el Gobierno del PP y los poderes económicos y empresariales no quieren que paremos.

18. Y porque no nos sentimos seguras en la calle.


19. Y porque se sigue objetivando a las mujeres y a sus cuerpos.

20. Y porque ni la justicia ni el Estado nos aseguran un trato igual al de los hombres.

21. Y porque nadie puede parar por nosotras.


Nos queremos vivas. Libres. Iguales. Sin miedo.

Por todo eso pararemos el 8 de marzo; y por eso invitamos a las lectoras y lectores de CTXT a parar también el 8 de marzo.

Porque una sociedad sana y democrática no puede permitir, ni un minuto más, tantos abusos, tanta desigualdad, tanta injusticia.


P.S. Os invitamos a añadir nuevas razones y datos en los comentarios a este editorial. Para que el 8 de marzo tengamos mil motivos para apoyar la huelga.

FUENTE: ctxt.es
Marisa Maestre
21/02/2018


¡¡¡Ánimo!!!

El futuro es vuestro.

5/12/17

DERECHOS


Fíjense que esta portada es de abril de 1975, 
aún en plena época franquista.
Pues estamos en diciembre de 2017 
(42 años más tarde) y en muchos aspectos,
la cosa sigue igual.

¡"Pís"!
Citizen Plof

25/8/17

NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA MATANZA


Nos vemos en la próxima matanza. Nos veremos cuando la sangre derramada vuelva a ponernos fácil ser solidarios. Toda la atención suscitada estos días, toda la cercanía se diluirá, se disolverá y nos volveremos a encontrar abrazados en la próxima matanza, convencidos de que la libertad de expresión debe ser defendida como el primero de nuestros derechos. Pero hasta ahora, ¿dónde estaban todos? Me ha impresionado la frase profética del director de Charlie Hebdo: “No tengo miedo de las represalias. No tengo hijos, no tengo mujer, no tengo coche, no tengo deudas. Puede que suene algo pomposo, pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

Parece la declaración de un monje guerrero, de un voluntario, de alguien que sabe que cualquiera de sus decisiones puede recaer sobre los que tiene alrededor. Charb, Stéphane Charbonnier, hacía viñetas, era director de una revista de ensayo satírico. Sin embargo, sus palabras parecen las de un soldado que va al combate, las de un médico en misión sanitaria por lugares contagiosos.

El chantaje y el miedo son los instrumentos con los que se está destruyendo la libertad de expresión. Y, ¡ojo!, se está destruyendo. No creo en las actitudes románticas de quienes dicen: “Como su mensaje ha llegado a todas partes, han ganado los periodistas”. No, no y no. La vida era más preciosa que la afirmación del derecho por la vía del sacrificio. Sin embargo, el riesgo se había subestimado.


La escolta de Charbonnier no era una verdadera escolta, más bien una tutela (un chófer y un hombre armado) y, cuando la redacción cambió de sede, perdió la protección de la entrada, sustituida por la conocida Vgr (Vigilancia genérica radiocontrolada), muy poco eficaz en casos semejantes: una patrulla, esporádicamente, pasa y observa. Le ocurrió lo mismo a Salman Rushdie, a quien repetían frases que conozco demasiado bien: “Lleva flores a la tumba de Jomeini; sin él no serías lo famoso que eres”. Cuando se recibe una amenaza, es difícil provocar verdadera solidaridad, más bien surge la sospecha de haber encontrado un camino fácil para darse a conocer.

 La libertad de expresión no es solo un derecho adquirido para ejercer en los periódicos o ante un tribunal; es un hecho, un principio que trasciende todos los textos legales y que encarna la característica sustancial que convierte el mundo occidental, con todas las contradicciones y progresivas limitaciones, en un mundo libre. El mundo hacia el que caminan millones de seres humanos*

Es innegable que escribir puede resultar peligroso, pero cuando un escritor consigue ganar dinero, cuando sus libros —películas, cómics, periódicos— se convierten en un éxito, entonces parece como si fuera menos digno de tutela, como si su seguridad pudiera desatenderse, como si fuera él mismo quien tuviera que encargarse de ella porque, en el fondo, se la estaba buscando. También Wolinski y sus compañeros recibieron acusaciones similares. En realidad y, a pesar de que Francia respondió —bastante mejor que otros gobiernos europeos en casos semejantes— ante las primeras amenazas y el primer ataque contra Charlie Hebdo, diciendo que si alguien se sentía ofendido por las viñetas podía acudir a los tribunales, el ataque ha recaído en los propios franceses y lo ha hecho, no a través de una querella o una reclamación por daños, sino a través del único tribunal que conocen y utilizan ese puñado de exaltados: el del fusil.


A media voz, se escuchaban críticas contra las viñetas, se acusaba a la revista de forzar la máquina para enderezar los números rojos: un humor áspero, sin medias tintas, vulgar, fragua más rápido, llama más la atención. Pero también es cierto que incluso "la blasfemia" se convierte en un derecho cuando se plantean determinadas cuestiones de principios, porque reafirmarlo se convierte precisamente en una cuestión de principios irrenunciables. Conviene recordar que los mismos periódicos que consideraban indecorosas las blasfemias de Charlie han publicado todo tipo de fotos de cotilleo y han violado intimidades sin ningún pudor, cosa que la redacción de Charlie no hizo jamás.

Hoy Europa se ha olvidado del derecho a la libertad de expresión. Que lo haya olvidado no quiere decir que lo haya eliminado sino que lo ha descuidado, que ha dejado que se defienda con su propia inercia, hasta que ha llegado alguien que lo ha enterrado en una montaña de proyectiles. 

Más allá del terrorismo islámico, la cuestión se refleja también en los asuntos de la mafia: los gobiernos titubean, los tribunales juzgan los mecanismos de amenaza como delitos secundarios, reconociéndolos solo si hay sangre por medio.

Periodistas asesinados

Me pregunto: ¿Sabéis cuántos periodistas murieron el año pasado? Mataron a 66 y detuvieron a 178.

En Turquía, 23 periodistas están en la cárcel solo por escribir en un diario crítico con el gobierno. Me pregunto: ¿cómo es posible olvidar inmediatamente que en México se ha matado por un tuit, que en Arabia se castiga con miles de latigazos (los primeros cincuenta dados hace unos pocos días) a Raif Badawi, “culpable” de haber abierto un foro online de debate sobre el islam y la democracia; que en Italia decenas de personas viven bajo protección, que en Dinamarca ya intentaron matar al viñetista Kurt Westergaard por haber dibujado una caricatura del profeta Mahoma? ¿Ya hemos olvidado el asesinato del director de cine Theo Van Gogh en Holanda? Mataron a María del Rosario Fuentes Rubio en México por sus campañas en Twitter y a decenas de estudiantes por participar en una manifestación. ¿Bastaba con que todo esto no hubiera ocurrido en París o Berlín para ignorarlo? 

Claro, todos somos Charlie Hebdo, y es una solidaridad emotiva instintiva, la pulsión que Kant describía como la facultad inmediata para percibir, incluso antes que con la razón, lo que es justo y lo que es erróneo. Como si la capacidad de discernimiento estuviese inscrita en nuestro interior. Pero esta adhesión se desencadena siempre cuando ya se ha derramado sangre.
 

Charlie Hebdo no era un periódico capaz de llegar a millones de personas, estaba en crisis, siempre al borde del cierre. No estamos hablando de un ataque a la CNN ni al mayor diario de Francia. Quizá encontremos la explicación en la estrategia: es más fácil atacar a un periódico pequeño que a una gran estructura, con un fuerte aparato de vigilancia. Pero ese no es el único motivo, hay más: independientemente de lo grande que se sea, cuando un mensaje consigue prender entre un aluvión de artículos y material impresos, duele más, molesta más, es como un clavo. No da más miedo el más grande sino quien consigue innovar la expresión, hacer que cale, medir las contradicciones y superar su propia partitura. 

Por otra parte, cada estrategia militar de defensa sabe identificar qué lugares pueden ser atacados y, como hemos visto, han dejado de ser los parlamentos, los ministerios y los cuarteles. Atacar un cuartel es un acto de guerra que reduce el conflicto a una cuestión entre diferentes uniformes. Golpear a políticos significaría “atenuar” el propio mensaje militar: dado que en la política europea ya no existe un personaje símbolo que encarne la historia y los valores europeos, podría parecer un ataque parcial. En cambio, golpear a artistas, golpear a intelectuales, a bloggers, significa para el terrorismo islámico, para el de los narcos y para el de regímenes tiránicos, golpear el pensamiento. Busca intimidar a cualquiera, crear una identificación inmediata entre la opinión pública y la persona atacada, hacer punible la reflexión y la difusión de las ideas.

No es un ataque contra una figura o unas instituciones sino contra el último territorio que convierte a Occidente en un lugar distinto: la libertad de expresión. Pero si no hacemos nada, el silencio volverá pronto.

 

Pido al Parlamento Europeo, pido a Matteo Renzi, a Angela Markel, a François Hollande, a David Cameron y a los demás jefes de Estado y de Gobierno que organicen un Consejo Europeo dedicado a todos los que pagan y han pagado con su vida el precio de la libertad de expresión, a aquellos que viven con escolta, que han recibido amenazas, atentados, chantajes, violencias de cualquier tipo.

Que Europa se reúna y escuche a quien se arriesga en nombre de la cultura, del arte, de la información, que comprenda que en estas libertades descansan sus -nuestros- pilares.

Si la movilización de hombres y conciencias que hoy está agitando el mundo occidental se apaga pronto, se resuelve con unos pocos días de indignación y en un puñado de minutos de silencio, entonces sí, tendremos que decir: nos vemos en la próxima matanza.


FUENTE: ctxt.es
©Roberto Saviano - 11/04/2015 
Traducción de Mónica Andrade y Elisa Mora




(*) Si los gobiernos los dejan, claro está.