Citizen Plof
Mostrando entradas con la etiqueta Blasfemia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Blasfemia. Mostrar todas las entradas
6/2/19
2/10/18
"WILLY TOLEDO, QUE ESTÁS EN LOS CIELOS"
El primer recuerdo que tengo de un caso de censura y persecución religiosa fue en los 90 y aquello no se llamaba ni censura ni persecución, sino ser educado. Tendría unos ocho, nueve, diez años, me tocó como testigo y me puse de parte del censor. En una de esas estampidas que se forman cuando suena el timbre del recreo, un compañero gritó por el pasillo algo que, inmediatamente, todos supimos que contenía trazas de delito.
En un colegio concertado, gestionado por un fanático religioso –aún llegan a casa de mis padres boletines de varias sectas católicas a las que ese hombre mayor con aspecto de obispo frustrado nos iba apuntando–, usar la palabra “hostia”, no era algo que pasase desapercibido.
¿Quién ha dicho “esa palabra”?, preguntó una profesora de la Gestapo que vigilaba el pasillo, sin necesidad de repetir “hostia” para que los demás supiésemos de qué se trataba “esa palabra”. Como sociedad perfecta que era aquella, no fue necesaria una larga investigación para dar con el culpable, ya que algunos compañeros, pequeños ciudadanos educados en la responsabilidad y el sentido común, colaboraron inmediatamente con la justicia señalando con el dedo al autor de “esa palabra”.
Identificado el criminal, sus posibilidades de librarse de una dura condena pasaban por pedir perdón, según le indicó otra profesora fiscal que se unió al caso. Para sorpresa e indignación de los niños allí presentes, el compañero no lo hizo: se negó a pedir perdón, desafiando al Estado de Derecho de manera innecesaria y con un claro ánimo de provocación. Lógicamente, cayó sobre él todo el peso de la ley y se quedó sin recreo.
Todos aprendimos aquella mañana que el uso de “esa palabra”, que ofendía a Dios, se pagaba caro. Casi tres décadas después, uno ha crecido y ha aprendido a valorar la cabezonería de aquel compañero de clase que se negó a pedir perdón. Pero la sensación de seguir rodeado de profesoras de la Gestapo y ciudadanos “responsables”, sigue intacta.
Tras cagarse en Dios y en la Virgen María en su muro de Facebook, tras ser señalado con el dedo infantil y fanático de la Asociación de Abogados Cristianos –una secta que, por algún motivo, no manda publicidad a casa de mis padres–; tras ser citado por un juez para tomarle declaración de la blasfemia; tras negarse a acudir a la cita; tras ser detenido por la policía; tras dormir una noche incomunicado en un calabozo; tras quedar en libertad pendiente de si el juez lo procesaba o no por un delito absurdo contra los sentimientos religiosos; hoy tocaba ver qué pasaba con el caso de Willy Toledo, ese alumno maleducado al que muchos ciudadanos responsables observan indignados. Tocaba ver si seguimos viviendo en una especie de pasillo de colegio concertado de los años 90 o si habíamos avanzado algo.
La noticia es que no solo no hemos avanzado, sino que hemos recorrido hacia atrás unos metros de pasillo. Willy Toledo se queda sin recreo y será juzgado en un retorcimiento novedoso del famoso artículo 525 del Código Penal, considerando su blasfemia en un espacio personal como un ataque a los sentimientos religiosos de otros. Ya no hace falta irse a la puerta de una Iglesias a acabar la digestión para ser juzgado. Con decirlo en un espacio en el que alguien pueda escucharlo, es suficiente. O lo que es lo mismo: nuestro espacio, nuestro derecho a cagarnos en dios, en la paloma y en la carpintería de José si tenemos un apretón, está rodeado de profesoras de la Gestapo vigilantes.
"Lo mío es sagrado y tienes que bailar al ritmo que yo te marque". De eso va la novedad en el caso de Willy Toledo, un caso que abre la puerta a que el fanatismo infantil de sectas amparadas por jueces motivados, nos lleven a sitios absurdos. ¿Por qué no perseguir a quien use, como aquel niño, la palabra hostia en vano, si este uso ofende y agrede a algunos? O, yendo más allá, ¿por qué no entender que los sentimientos religiosos también pueden ser atacados por omisión?
¿No es la falta de respeto máxima hacia los católicos negarles la existencia de su Dios? Si es así, ¿por qué no procesar por ataque contra los sentimientos religiosos a los ateos que lo declaren públicamente? O, uniéndonos a la fiesta absurda, ¿por qué no hacer culto religioso de Willy Toledo? El tipo te gustará más o menos, pero al menos él existe.
Hagamos una religión cuyo único mandamiento sea el de respetar cada una de las cosas que el actor suelte por su boca. Que nadie, por ley, pueda mofarse del santísimo Willy bajo castigo del Código Penal, porque a algunos nos podrían ofenden las burlas hacia su santísima persona.
Hay que aclararse: o salimos de los pasillos asfixiantes o entramos todos en ellos. Si entramos, por respeto hacia mi creencia, no se les vaya a ocurrir hablar mal de Willy Toledo. Y, a ser posible, récenme cada mañana un “Willy Toledo, que estás en los cielos”, o me sentiré tan ofendido que nos veremos las caras en los tribunales.
FUENTE: ctxt.es
Tecetipos
Eduardo Tecé
26/09/2018
Los del dedo acucica siempre fueron los más miedosos. Lo eran antes y lo siguen siendo ahora.
Etiquetas:
Abogados Cristianos,
Blasfemia,
Católicos,
Delito,
Derechos,
Dios,
Fanatismo,
Fe,
Gestapo,
Justicia,
Ofensa,
Religión,
Sectas,
Sentimientos religiosos,
Willy Toledo
1/10/18
CAGARSE EN DIOS Y EN LORCA
Dios
Luis Buñuel cuenta en sus memorias que, en plena guerra civil, cuando cruzaba la frontera hacia Francia, un guardia anarquista lo detuvo y le pidió los papeles. Como los que llevaba encima no bastaban, y como temía que lo echasen para atrás, Buñuel improvisó a voz en grito una blasfemia acojonante, un reguero de barbaridades escatológicas que englobaba a Dios, a Jesucristo, a la Virgen María y a todos los santos. El guardia lo miró, impertérrito, asintió con la cabeza y lo dejó seguir adelante como si hubiese dado una contraseña.
Seguramente, de encontrarse en la misma situación, Willy Toledo se hubiera quedado a pescar truchas en un pueblo de Gerona. Hoy blasfemamos muy mal, muy tibiamente y muy poco.
En 1967 un joven le pidió una dedicatoria a Fernando Arrabal y se encontró con esta frase: “Me cago en Dios, en la patria y todo lo demás”. Escandalizado, el joven le enseñó la dedicatoria a su padre, que era capitán de la marina y que consideró que en la generalización final iban incluidas goletas, velas y anclas. De mano en mano, la dedicatoria llegó hasta Franco (que probablemente también estaba en el lote) y aunque el tribunal pedia doce años de prisión, Arrabal, gracias a las presiones internacionales, solo fue condenado a tres meses de prisión.
Fernando Arrabal
Ahora no hace falta un capitán de la marina ni un dictador con mala leche: basta un grupo de leguleyos meapilas para procesar a un señor por soltar ante micrófonos y cámaras una simple blasfemia, elemental y muy española, la típica de cuando te pegas en el dedo un martillazo.
leguleyos meapilas
Cagarse en Dios casi debería estar considerado excepción cultural typical spanish, como la paella, los toros o el Valle de los Caídos, que es una blasfemia monumental de varias toneladas que ofende a cualquier agnóstico con sensibilidad y a cualquier católico con dos dedos de frente.
Valle de los Caídos
Por esas casualidades del calendario judicial, esta vuelta a la Edad Media ha coincidido con la condena de un año de cárcel y 1.080 euros de multa a otro señor por el delito de decir gilipolleces. En concreto, el buen hombre escribió en un tuit: “El asesinato de Federico García Lorca está justificado desde el minuto uno por maricón. He dicho”.
Y al peregrino argumento de que, con ese mensaje, el buen hombre estaba difundiendo una ideología homófoba, podría responderse a los jueces si en la libertad de expresión no va incorporada así mismo la difusión de ideas nocivas, equívocas y retrógradas. O si no, de qué iban a vivir Salvador Sostres, Arcadi Espada y Jiménez Losantos.
Una trinidad "santísima":
Arcadi Espada, Jiménez Losantos y Salvador Sostres
No se puede prohibir el Mein Kampf por la misma razón que no se pueden prohibir el racismo, el machismo o la homofobia. Porque, por mucho que nos joda, ése es el principio fundamental de la libertad de expresión y de pensamiento: que se pueda decir y pensar cualquier cosa.
"Mi lucha"
Escribir que Lorca merecía la muerte por maricón o que los homosexuales son enfermos no añade una sola verdad sobre los homosexuales o sobre Lorca, pero sí que descubre muchas cosas sobre la mente del pobre idiota que sostenga tales patrañas.
Manifestación de homosexuales
También hay gente que cree que la Tierra es plana. Y sostener que los comentarios homófobos o los chistes machistas y xenófobos normalizan la violencia contra ciertos colectivos es dar argumentos a esos jueces medievales que consideran que una blasfemia es delito.
El absurdo de la Tierra plana
Porque en la actualidad son miles los musulmanes, budistas y cristianos que son asesinados en virtud de sus creencias religiosas. Lo dijo Jesucristo con implacable lógica: “Si tu ojo derecho te escandaliza, arrancátelo”. El tuyo, no el de Willy Toledo ni el de ese pobre lerdo que ni siquiera habrá leído un verso de Lorca.
Eso le pasa por cagarse en dios
y no reparar en sus servidores
FUENTE: publico.es
Punto de fisión
David Torres
26/09/2018
15/9/18
FINALMENTE, EL ACTOR WILLY TOLEDO FUE DETENIDO
"Willy Toledo ha dormido en un calabozo mientras la ultraderecha campa a sus anchas"
Willy Toledo siendo detenido
Hay una idea que flota, pesada, en el ambiente:
esto no va contra Willy, sino contra la libertad de expresión.
Por el micrófono pasan humoristas, escritoras, feministas, políticos y activistas, dejando atrás la sensación de que el régimen, el Estado, el sistema o sabe dios quién no persigue a un hombre, sino su rebeldía. Hablan de él como un símbolo: de la libertad de expresión, de la defensa del feminismo, de la lucha antifascista. Fuera había quien apelaba a su sacrificio, sin llegar a calificarlo como mártir, aunque en la vigilia de su declaración ante un juez faltaba el cristo.
El actor fue arrestado a las tres de la tarde de ayer. Una hora después, su abogado, Endika Zulueta, era informado de que su cliente había sido privado de libertad, un eufemismo que venía a decir que permanecería durante toda la noche en el calabozo. Willy Toledo no iba a estar presente en cuerpo, pero sí en alma, en la Vigilia en apoyo de Willy Toledo. El acto, convocado por el Movimiento Antirrepresivo de Madrid, tenía como lema Cagarse en dios no es delito, es libertad de expresión.
El detenido había apuntado demasiado alto. En julio de 2017, se solidarizó con tres feministas encausadas por organizar hace cuatro años en Sevilla la procesión de la Anarcofradía del Santísimo Coño Insumiso, que llevaba en andas eso mismo. Le llamó "energúmena" a la jueza por abrir juicio oral contra las mujeres, porque según ella el acto solemne constituía un escarnio al dogma de la santidad y la virginidad de María, la virgen. “Yo me cago en dios”, escribió Toledo en Facebook.
Anarcofradía del Santísimo Coño Insumiso
Luego añadió que le sobraba mierda para hacer lo propio en la susodicha creencia: “Este país es una vergüenza insoportable. Me puede el asco. Iros a la mierda. Viva el Coño Insumiso”. La Asociación Española de Abogados Cristianos, que ya había demandado previamente a la Anarcofradía, lo denunció porque consideraba que sus comentarios constituían un delito contra los sentimientos religiosos.
Tras negarse en dos ocasiones a presentarse ante el juez, éste dictó una orden de detención, al tiempo que Toledo le mandaba un recado a la policía: anoche la estaría esperando en la vigilia, que tuvo lugar en el madrileño Teatro del Barrio, pero los agentes tomaron la delantera.
La afluencia de asistentes, pese a su ausencia, desbordó el local. Con la grada a rebosar de un público heterogéneo, muchos de los que acudieron a solidarizarse con el actor tuvieron que quedarse fuera. “¿Se puede hacer algo? ¿Firmar en algún sitio?”, le preguntaba al personal de la sala una joven que no pudo entrar. Dentro, algunas caras conocidas, aunque no todas agarraron el micrófono, que permaneció abierto durante una hora “para que el pueblo se exprese con la libertad que el Estado represivo borbónico franquista nos niega”, como había escrito el detenido en Facebook.
Todos rogaron una oración por la libertad de Willy Toledo, incluso el portavoz de Europa Laica, quien elogió su “coraje cívico” antes de cargar contra los denunciantes, quienes según él “están al servicio de la Conferencia Episcopal con la complicidad de algunos jueces y fiscales”. Quizás sus querellas no prosperen y lo saben, dijo, pero no importa, porque su objetivo es quejarse ante las instituciones europeas de que España es un país intolerante con la religión. “Aquí nadie puede meterse con los dioses, porque el sistema judicial está trufado de sectarismo católico”.
Plenaria de la Conferencia Episcopal Española
FUENTE: publico.es
26/8/12
LA AUTÉNTICA BLASFEMIA
La respuesta es sencilla: la auténtica blasfemia es la acusación estatal misma, planteando como crimen de odio religioso algo que era claramente un acto político de protesta contra la élite gobernante. Recordemos la vieja chanza de Brecht de su Ópera del mendigo: “¿Qué es el robo de un banco comparado con la fundación de un nuevo banco?” En 2008, Wall Street nos dio la nueva versión: ¿qué es el robo de un par de miles de dólares, por lo que uno va a la cárcel, comparado con las especulaciones financieras que privan a decenas de millones de sus hogares y sus ahorros, y luego son recompensadas con ayuda estatal de grandeza sublime? Ahora, tenemos otra versión de Rusia, desde el poder del Estado: ¿Qué es una modesta provocación obscena de Pussy Riot en una iglesia comparada con la acusación contra Pussy Riot, esta gigantesca provocación obscena del aparato estatal que ridiculiza cualquier noción decente de ley y orden?
Fuente original:
Slavoj Zizek
http://dangerousminds.net/comments/the_true_blasphemy_slavoj_zhizhek_on_pussy_riot
[*] Nota del Traductor: Zizek invierte sexualmente el nombre del grupo de Pussy Riot (algo así como “revuelta del coño”) a Prick Riot (digamos “revuelta de la polla/pinga”).
Ciudadano Plof
Etiquetas:
Blasfemia,
Hipocresía,
Pussy Riot,
Putin,
Rusia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
























