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22/1/19

LOS 14 SÍNTOMAS DEL FASCISMO ETERNO

El Ur-Fascismo puede volver con las apariencias más inocentes.

Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo.

<p>Estatua en el foro itálico de Roma.</p>
Estatua en el foro itálico de Roma. / Flick

El término «fascismo» se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. Quítenle al fascismo el imperialismo y obtendrán a Franco o Salazar; quítenle el colonialismo y obtendrán el fascismo balcánico. Añádanle al fascismo italiano un anticapitalismo radical (que nunca fascinó a Mussolini) y obtendrán a Ezra Pound. Añádanle el culto la mitología celta y el misticismo del Grial (completamente ajeno al fascismo oficial) y obtendrán uno de los gurús fascistas más respetados, Julius Evola. 

A pesar de esta confusión, considero que es posible indicar una lista de características típicas de lo que me gustaría denominar «Ur-Fascismo», o «fascismo eterno». Tales características no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista.


1) La primera característica de un Ur-Fascismo es el culto de la tradición. "El tradicionalismo es más antiguo que el fascismo". No fue típico sólo del pensamiento contrarrevolucionario católico posterior a la Revolución Francesa, sino que nació en la edad helenística tardía como reacción al racionalismo griego clásico. En la cuenca del Mediterráneo, los pueblos de religiones diferentes (aceptadas todas con indulgencia por el Olimpo romano) empezaron a soñar con una revelación recibida en el alba de la historia humana. Esta revelación había permanecido durante mucho tiempo bajo el velo de lenguas ya olvidadas. Estaba encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas.

Esta nueva cultura había de ser sincrética. «Sincretismo» no es sólo, como indican los diccionarios, la combinación de formas diferentes de creencias o prácticas. Una combinación de ese tipo debe tolerar las contradicciones. Todos los mensajes originales condenan un germen de sabiduría y, cuando parecen decir cosas diferentes o incompatibles, lo hacen sólo porque todos aluden, alegóricamente, a alguna verdad primitiva.

"Los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores. sino tradicionalistas"
De la carta 'Notre charge apostolique" escrita por el papa Pío X en 1910

Como consecuencia, ya no puede haber avance del saber. La verdad ya ha sido anunciada de una vez por todas, y lo único que podemos hacer nosotros es seguir interpretando su oscuro mensaje. Es suficiente mirar la cartilla de cualquier movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se alimentaba de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos.

La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sión y la alquimia con el Sacro Imperio Romano. El hecho mismo de que, para demostrar su apertura mental, una parte de la derecha italiana haya ampliado recientemente su cartilla juntando a De Maistre, Guénon y Gramsci en una prueba fehaciente de sincretismo. Si curiosean ustedes en los estantes que en las librerías americanas llevan la indicación New Age, encontrarán incluso a San Agustín, el cual, por lo que me parece, no era fascista. Pero el hecho mismo de juntar a San Agustín con Stonehenge, esto es un síntoma de Ur-Fascismo.

Julius Evola
(1898 - 1974)

2) El tradicionalismo implica el rechazo del modernismo. Tanto los fascistas como los nazis adoraban la tecnología, mientras que los pensadores tradicionalistas suelen rechazar la tecnología como negación de los valores espirituales tradicionales. Sin embargo, a pesar de que el nazismo estuviera orgulloso de sus logros industriales, su aplauso a la modernidad era sólo el aspecto superficial de una ideología basada en la «sangre» y la «tierra» ("Blut und Boden"). 

El rechazo del mundo moderno se camuflaba como condena de la forma de vida capitalista, pero concernía principalmente a la repulsa del espíritu del 1789 (o del 1776, obviamente). La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como «irracionalismo».


3) El irracionalismo depende también del culto de la acción por la acción. La acción es bella de por sí, y, por lo tanto, debe actuarse antes de y sin reflexión alguna. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.

Desde la declaración atribuida a Goebbels («cuando oigo la palabra cultura, echo la mano a la pistola») hasta el uso frecuente expresiones como «cerdos intelectuales», «estudiante cabrón, trabaja de peón», «muera la inteligencia», «universidad, guarida de comunistas», la sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un síntoma de Ur-Fascismo. El mayor empeño de los intelectuales fascistas oficiales consistía en acusar a la cultura moderna y a la "intelligentsia liberal" de haber abandonado los valores tradicionales.

Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich

4) Ninguna forma de sincretismo puede aceptar el pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. En la cultura moderna, la comunidad científica entiende el desacuerdo como instrumento de progreso de los conocimientos. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.

5) El desacuerdo es, además, un signo de diversidad. El Ur-Fascismo crece y busca el consenso explotando y exacerbando el natural miedo de la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.

Benito Mussolini y Adolf Hitler

6) El Ur-Fascismo surge de la frustración individual o social. Lo cual explica por qué una de las características típicas de los fascismos históricos ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas, desazonadas, por alguna crisis económica o humillación política, asustadas por la presión de los grupos sociales subalternos. En nuestra época, en la que los «antiguos proletarios» se están convirtiendo en pequeña burguesía (y los lumpen se autoexcluyen de la escena política), el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7) A los que carecen de una identidad social cualquiera, el Ur-Fascismo les dice que su único privilegio es el más vulgar de todos, haber nacido en el mismo país. Es éste el origen del «nacionalismo». Además, los únicos que pueden ofrecer una identidad a la nación son los enemigos. De esta forma, en la raíz de la psicología Ur-Fascista está la obsesión por el complot, posiblemente internacional. Los secuaces deben sentirse asediados. La manera más fácil para hacer que asome un complot es apelar a la xenofobia. Ahora bien, el complot debe surgir también del interior: los judíos suelen ser el objetivo mejor, puesto que presentan la ventaja de estar al mismo tiempo dentro y fuera. En América, el último ejemplo de la obsesión del complot está representado por el libro "The New World Order" de Pat Robertson.


8) Los secuaces deben sentirse humillados por la riqueza ostentada y por la fuerza de los enemigos. Cuando era niño, me enseñaban que los ingleses eran el «pueblo de las cinco comidas»: comían más a menudo que los italianos, pobres pero sobrios. Los judíos son ricos y se ayudan mutuamente gracias a una red secreta de recíproca asistencia. Los secuaces, con todo, deben estar convencidos de que pueden derrotar a los enemigos. De este modo, gracias a un continuo salto de registro retórico, los enemigos son simultáneamente demasiado fuertes y demasiado débiles. Los fascismos están condenados a perder sus guerras, porque son incapaces constitucionalmente de valorar con objetividad la fuerza del enemigo.

9) Para el Ur-Fascismo no hay lucha por la vida, sino más bien, «vida para la lucha». El pacifismo es entonces colusión con el enemigo; el pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. Esto, sin embargo, lleva consigo un "complejo de Armagedón": puesto que los enemigos deben y pueden ser derrotados, tendrá que haber una batalla final, de resultas de la cual el movimiento obtendrá el control del mundo. Una solución final de ese tipo implica una sucesiva era de paz, una Edad de Oro que contradice el principio de la guerra permanente. Ningún líder fascista ha conseguido resolver jamás esta contradicción.


10) El elitismo es un aspecto típico de toda ideología reaccionaria, en cuanto fundamentalmente aristocrático. En el curso de la historia, todos los elitismos aristocráticos y militaristas han implicado el desprecio por los débiles. El Ur-Fascismo no puede evitar predicar un «elitismo popular». Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo, los miembros del partido son los ciudadanos mejores, cada ciudadano puede (o debería) convertirse en miembro del partido pero no puede haber patricios sin plebeyos.

El líder, que sabe perfectamente que su poder no lo ha obtenido por mandato, sino que lo ha conquistado con la fuerza, sabe también que su fuerza se basa en la debilidad de las masas, tan débiles que necesitan y se merecen un «dominador». Puesto que el grupo está organizado jerárquicamente (según un modelo militar), todo líder subordinado desprecia a sus subalternos, y cada uno de ellos desprecia a sus inferiores. Todo ello refuerza el sentido de un elitismo de masas.


11) En esta perspectiva, cada uno está educado para convertirse en un héroe. En todas las mitologías, el «héroe» es un ser excepcional, pero en la ideología Ur-Fascista el heroísmo es la norma. Este culto al heroísmo está vinculado estrechamente con el culto a la muerte: no es una coincidencia que el lema de los falangistas fuera «¡Viva la muerte!». A la gente normal se le dice que la muerte es enojosa, pero que hay que encararla con dignidad; a los creyentes se les dice que es una forma dolorosa de alcanzar una felicidad sobrenatural. El héroe Ur-Fascista, en cambio, aspira a la muerte, anunciada como la mejor recompensa de una vida heroica. El héroe Ur-Fascista está impaciente por morir, y en su impaciencia, todo hay que decirlo, más a menudo consigue hacer que mueran los demás.

12) Puesto que tanto la guerra permanente como el heroísmo son juegos difíciles de jugar, el Ur-Fascista transfiere su voluntad de poder a cuestiones sexuales. Éste es el origen del machismo (que implica desdén hacia las mujeres y una condena intolerante de costumbres sexuales no conformistas, desde la castidad hasta la homosexualidad). Y puesto que también el sexo es un juego difícil de jugar, el héroe Ur-Fascista juega con las armas, que son su Ersatz fálico: sus juegos de guerra se deben a una invidia penis permanente.

Francisco Franco y Millán-Astray, generales fascistas

13) El Ur-Fascismo se basa en un «populismo cualitativo». En una democracia los ciudadanos gozan de derechos individuales, pero el conjunto de los ciudadanos sólo está dotado de un impacto político desde el punto de vista cuantitativo (se siguen las decisiones de la mayoría). Para el Ur-Fascismo los individuos en cuanto individuos no tienen derechos, y el «pueblo» se concibe como una cualidad, una entidad monolítica que expresa la «voluntad común». 

Puesto que ninguna cantidad de seres humanos puede poseer una voluntad común, el líder pretende ser su intérprete. Habiendo perdido su poder de mandato, los ciudadanos no actúan, son llamados sólo "pars pro toto" (una parte por el todo) a desempeñar el papel de pueblo. El pueblo, de esta manera, es sólo una ficción teatral.

Mussolini arengando a las masas tras la marcha sobre Roma de 1922

Para poner un buen ejemplo de populismo cualitativo, ya no necesitamos Piazza Venezia o el estadio de Nuremberg. En nuestro futuro se perfila un populismo cualitativo Televisión o Internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede ser presentada o aceptada como la «voz del pueblo». En razón de su populismo cualitativo, el Ur-Fascismo debe oponerse a los «podridos gobiernos parlamentarios».  

Una de las primeras frases pronunciadas por Mussolini en el parlamento italiano fue: «Hubiera podido transformar esta aula sorda y gris en un vivac para mis manipulas». De hecho, encontró inmediatamente un alojamiento mejor para sus manípulos, pero poco después liquidó el parlamento. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la «voz del pueblo», podemos percibir olor de Ur-Fascismo.

 Manípulas fascistas en Roma

14) El Ur-Fascismo habla la «neolengua». Ésta fue inventada por Orwell en 1984, como lengua oficial del Ingsoc, el socialismo inglés, pero elementos de Ur-Fascismo son comunes a formas diversas de dictadura.Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico.

Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show.


Después de haber indicado los posibles arquetipos del Ur-Fascismo, concédanme que concluya. La mañana del 27 de julio de 1943 me dijeron que, según los partes leídos por radio, el fascismo había caído y Mussolini había sido arrestado. Mi madre me mandó a comprar el periódico. Fui al quiosco más cercano y vi que los periódicos estaban, pero los nombres eran diferentes. Además, después de una breve ojeada a los títulos, me di cuenta de que cada periódico decía cosas diferentes y compré uno al azar, y leí un mensaje impreso en la primera página firmado por cinco o seis partidos políticos, como Democracia Cristiana, Partido Comunista, Partido Socialista, Partido de Acción, Partido Liberal.

Hasta aquel momento yo creía que había un solo partido por cada país, y que en Italia sólo existía el Partido Nacional Fascista. Estaba descubriendo que en mi país podía haber diferentes partidos al mismo tiempo. No sólo esto: puesto que era un chico listo, me di cuenta enseguida de que era imposible que tantos partidos hubieran surgido de un día para otro. Comprendí, así, que ya existían como organizaciones clandestinas.

Bajo el lema "creer, obedecer y combatir" 

El mensaje celebraba el final de la dictadura y el regreso de la libertad: libertad de palabra, de prensa, de asociación política. Estas palabras, «libertad», «dictadura» —Dios mío— era la primera vez en mi vida que las leía. En virtud de estas nuevas palabras yo había renacido hombre libre occidental. Debemos prestar atención a que el sentido de estas palabras no se vuelva a olvidar. El Ur-Fascismo está aún a nuestro alrededor, a veces con trajes de civil. Sería muy cómodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijera: «¡Quiero volver a abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!» para darnos cuenta enseguida, pero por desgracia, la vida no es tan fácil. 

El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo. Vuelvo a darle la palabra a Roosevelt: «Me atrevo a afirmar que si la democracia americana deja de progresar como una fuerza viva, intentando mejorar día y noche con medios pacíficos las condiciones de nuestros ciudadanos, la fuerza del fascismo crecerá en nuestro país» (4 de noviembre de 1938).


Libertad y liberación son una tarea que no acaba nunca.
Que éste sea nuestro lema

«NO OLVIDEMOS»
 

Y permítanme que acabe con un poema de Franco Fortini:

En el pretil del puente
las cabezas de los ahorcados.
En el agua de la fuente
las babas de los ahorcados.
En el enlosado del mercado
las uñas de los fusilados.
En la hierba seca del prado
los dientes de los fusilados.
Morder el aire morder las piedras
nuestra carne no es ya de hombres.
Morder el aire morder las piedras
nuestro corazón no es ya de hombres.
Pero nosotros lo leímos en los ojos de los muertos
y en la tierra haremos libertad
pero apretaron los puños de los muertos
la justicia que se hará.

Umberto Eco
(1932 - 2016)

Discurso pronunciado por Umberto Eco el 24 de abril de 1995 en la Universidad de Columbia, Nueva York, recogido después en "Cinco escritos morales (Penguin Random House, 2010)" y en "Contra el fascismo (Lumen, 2018)".

FUENTE: ctxt.es
Documentos CTXT
Autor: Umberto Eco
Traducción: Helena Lozano Miralles
16/01/2019

2/10/18

"WILLY TOLEDO, QUE ESTÁS EN LOS CIELOS"


El primer recuerdo que tengo de un caso de censura y persecución religiosa fue en los 90 y aquello no se llamaba ni censura ni persecución, sino ser educado. Tendría unos ocho, nueve, diez años, me tocó como testigo y me puse de parte del censor. En una de esas estampidas que se forman cuando suena el timbre del recreo, un compañero gritó por el pasillo algo que, inmediatamente, todos supimos que contenía trazas de delito.

En un colegio concertado, gestionado por un fanático religioso –aún llegan a casa de mis padres boletines de varias sectas católicas a las que ese hombre mayor con aspecto de obispo frustrado nos iba apuntando–, usar la palabra “hostia”, no era algo que pasase desapercibido.

¿Quién ha dicho “esa palabra”?, preguntó una profesora de la Gestapo que vigilaba el pasillo, sin necesidad de repetir “hostia” para que los demás supiésemos de qué se trataba “esa palabra”. Como sociedad perfecta que era aquella, no fue necesaria una larga investigación para dar con el culpable, ya que algunos compañeros, pequeños ciudadanos educados en la responsabilidad y el sentido común, colaboraron inmediatamente con la justicia señalando con el dedo al autor de “esa palabra”.


Identificado el criminal, sus posibilidades de librarse de una dura condena pasaban por pedir perdón, según le indicó otra profesora fiscal que se unió al caso. Para sorpresa e indignación de los niños allí presentes, el compañero no lo hizo: se negó a pedir perdón, desafiando al Estado de Derecho de manera innecesaria y con un claro ánimo de provocación. Lógicamente, cayó sobre él todo el peso de la ley y se quedó sin recreo. 

Todos aprendimos aquella mañana que el uso de “esa palabra”, que ofendía a Dios, se pagaba caro. Casi tres décadas después, uno ha crecido y ha aprendido a valorar la cabezonería de aquel compañero de clase que se negó a pedir perdón. Pero la sensación de seguir rodeado de profesoras de la Gestapo y ciudadanos “responsables”, sigue intacta.

Tras cagarse en Dios y en la Virgen María en su muro de Facebook, tras ser señalado con el dedo infantil y fanático de la Asociación de Abogados Cristianos –una secta que, por algún motivo, no manda publicidad a casa de mis padres–; tras ser citado por un juez para tomarle declaración de la blasfemia; tras negarse a acudir a la cita; tras ser detenido por la policía; tras dormir una noche incomunicado en un calabozo; tras quedar en libertad pendiente de si el juez lo procesaba o no por un delito absurdo contra los sentimientos religiosos; hoy tocaba ver qué pasaba con el caso de Willy Toledo, ese alumno maleducado al que muchos ciudadanos responsables observan indignados. Tocaba ver si seguimos viviendo en una especie de pasillo de colegio concertado de los años 90 o si habíamos avanzado algo.


La noticia es que no solo no hemos avanzado, sino que hemos recorrido hacia atrás unos metros de pasillo. Willy Toledo se queda sin recreo y será juzgado en un retorcimiento novedoso del famoso artículo 525 del Código Penal, considerando su blasfemia en un espacio personal como un ataque a los sentimientos religiosos de otros. Ya no hace falta irse a la puerta de una Iglesias a acabar la digestión para ser juzgado. Con decirlo en un espacio en el que alguien pueda escucharlo, es suficiente. O lo que es lo mismo: nuestro espacio, nuestro derecho a cagarnos en dios, en la paloma y en la carpintería de José si tenemos un apretón, está rodeado de profesoras de la Gestapo vigilantes.

"Lo mío es sagrado y tienes que bailar al ritmo que yo te marque". De eso va la novedad en el caso de Willy Toledo, un caso que abre la puerta a que el fanatismo infantil de sectas amparadas por jueces motivados, nos lleven a sitios absurdos. ¿Por qué no perseguir a quien use, como aquel niño, la palabra hostia en vano, si este uso ofende y agrede a algunos? O, yendo más allá, ¿por qué no entender que los sentimientos religiosos también pueden ser atacados por omisión?

¿No es la falta de respeto máxima hacia los católicos negarles la existencia de su Dios? Si es así, ¿por qué no procesar por ataque contra los sentimientos religiosos a los ateos que lo declaren públicamente? O, uniéndonos a la fiesta absurda, ¿por qué no hacer culto religioso de Willy Toledo? El tipo te gustará más o menos, pero al menos él existe.

Willy Toledo

Hagamos una religión cuyo único mandamiento sea el de respetar cada una de las cosas que el actor suelte por su boca. Que nadie, por ley, pueda mofarse del santísimo Willy bajo castigo del Código Penal, porque a algunos nos podrían ofenden las burlas hacia su santísima persona.

Hay que aclararse: o salimos de los pasillos asfixiantes o entramos todos en ellos. Si entramos, por respeto hacia mi creencia, no se les vaya a ocurrir hablar mal de Willy Toledo. Y, a ser posible, récenme cada mañana un “Willy Toledo, que estás en los cielos”, o me sentiré tan ofendido que nos veremos las caras en los tribunales.

FUENTE: ctxt.es
Tecetipos
Eduardo Tecé
26/09/2018



Los del dedo acucica siempre fueron los más miedosos. Lo eran antes y lo siguen siendo ahora.


23/8/17

¿POR QUÉ NOS ODIAN?

El terrorismo de los estados guardián


En Barcelona, la patria de todos y todas, lloramos doblemente el dolor de las pérdidas, de los heridos, de los tristes y desconcertados turistas y ciudadanos.

Porque en Barcelona en 2003 se celebró la más grande manifestación contra la guerra de Irak de toda Europa. Salimos a las siete de la tarde y regresamos a la una de la madrugada, cuando se leía por enésima vez el manifiesto y los helicópteros seguían volando encima de las multitudes que abarrotaban las calles, las avenidas, las plazas, desde hacía seis horas, y que no querían regresar a su casa sin haber dejado constancia de que Cataluña se oponía rotundamente a que ninguna guerra asolara el mundo.

Ya sabemos que no nos hicieron caso. Ya sabemos que a la destrucción de Afganistán –el país mártir- comenzada en 1978, cuando su gobierno se atrevió a declararse socialista con el apoyo de la URSS, y que, entonces, la CIA armó y entrenó a los talibanes para destruirlo, siguió la de Irak, de Libia, y de Siria, objetivo ansiado desde decenios atrás por EEUU. Se olvida pronto que Reagan lo calificó de "Axis of Evil" (Eje del Mal).

En rojo, los países considerados El Eje del Mal (todos aquellos no capitalistas)

“¿Qué es lo más importante para la historia del mundo?  ¿El Talibán o el colapso del imperio soviético?” Es la respuesta de quien fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda, escribe en Público la periodista y politóloga Nazanin Armanian, desvelando una vez más el origen del terrorismo que ahora nos estremece. La financiación y organización de los talibanes por la CIA, con la colaboración de Arabia Saudí y Qatar,  para librar la guerra solapada contra la URSS.

De aquellas inmensas y exitosas manifestaciones contra la guerra de Irak y antes contra la OTAN, no queda apenas recuerdo en la población española. Cuarenta, treinta años más tarde, una generación ha desaparecido, otras son ancianas, las jóvenes ignoran todo de la historia anterior. Pero como dice el conocido adagio, "quien olvida su historia está condenado a repetirla" y por tanto los horrores que estamos viviendo estos días, y que comenzaron en 2004 con el atentado de los trenes de Madrid, son la consecuencia lógica de cómo las potencias “democráticas” se organizaron para acabar con el imperio soviético y los países de sus áreas de influencia. Porque la creación del terrorismo islámico fue obra de las democracias occidentales.

Esas potencias, comenzando por EEUU, con la inestimable cooperación del Reino Unido, Francia, Alemania y hasta España, sumada a la coalición para que constara que como en tiempos de Franco seguíamos siendo el “centinela de Occidente” –se ha olvidado que la primera guerra del Golfo la aprobó entusiasmado Felipe González, declararon la guerra a Irak. Esa guerra se libró del 2 de agosto de 1990 al 28 de febrero de 1991 por una fuerza de coalición autorizada por las Naciones Unidas, compuesta por 34 países y liderada por Estados Unidos, contra la República de Irak, en respuesta a la invasión y anexión iraquí del Estado de Kuwait.

Mosul - Irak

De aquella guerra Irak, un país próspero y el de mayor tolerancia religiosa e igualdad entre hombres y mujeres de la región, salió destrozado. Era el prólogo para lo que sería su destrucción en 2003. Y después la invasión de los demás países de la zona que han acabado en ruinas.

Ciertamente a las poblaciones europeas, blancas y bien alimentadas, no estremecen los atentados que todos los días cometen los diversas facciones fanáticas del ISI, el Daesh, o como se quieran llamar, en Afganistán, Irak, Siria, Sudán, Yemen, donde en un solo día se amontan cientos de cadáveres, y cuyos Estados fallidos no podrán garantizar en decenas de años la construcción de una sociedad mínimamente organizada y civilizada..

Pero las poblaciones europeas, blancas y bien alimentadas, nos horrorizamos solamente cuando los muertos son nuestros: es decir, o ciudadanos o turistas que vienen a gastar su dinero en nuestros territorios. Fuera de ellos solo existen las tinieblas exteriores. Y se escandalizan de que semejantes fanáticos se atrevan, cuchillo o furgoneta en mano, a atacar a los pacíficos y democráticos  ciudadanos europeos, que no nos metemos con nadie.


Una madrileña me decía esta mañana, cuando se difundió la noticia de un atropello en Marsella -que inmediatamente se atribuyó al terrorismo para alimentar el pánico en que viviremos a partir de ahora- que ella los mataría a todos. Cuando le repliqué que los verdaderos culpables son los que organizan las guerras en esos países, se quedó tan desconcertada que no supo que contestar. En su vida, ya no corta, jamás había oído que hubiese guerra en Oriente Medio y aún menos que semejante tragedia nos concerniera.

Precisamente por eso, precisamente porque a las poblaciones europeas, blancas y bien acomodadas, no les importa que medio planeta se encuentre asolado por las contiendas y las hambrunas que organizan sus democráticos gobiernos, es por lo que aparecen los "vengadores" de esas tragedias, y se lanzan a atropellar o acuchillar a los pacíficos paseantes de las Ramblas de Barcelona, o de Niza, o de Bruselas o de Londres.

Resulta ridículo, si no fuera miserable, que los comentaristas que todos los días opinan en los medios de comunicación españoles nunca se refieran a la situación de guerra continuada que mantienen las potencias occidentales en el Medio Oriente. Solamente hablan de la radicalización de los musulmanes terroristas en los pacíficos países que los han acogido. Desde los tertulianos y periodistas que criminalizan a todos los que practican la religión islámica, pidiendo una nueva Reconquista, hasta los que, más comprensivos, se preguntan ingenuamente qué ha llevado a esos muchachos, nacidos o educados en España, a comprar explosivos para hacerlos estallar contra sus conciudadanos o a conducir coches y esgrimir cuchillos asesinos.


Ninguno de los opinadores se ha atrevido a recordar que Arabia Saudí es la principal fuente de financiación de las células islámicas terroristas al que España le vende toda clase de armamento, y que los reyes de nuestra Casa Real se abrazan ritualmente al tirano de Salman bin Abdelaziz, que hoy gobierna su país como en la época de los patriarcas del desierto. Supongo que para negociar  mejor las comisiones que reciben.

Ninguno de los opinadores, y mucho menos nadie del gobierno catalán, ha expresado algún malestar porque esa satrapía medieval de Qatar, igualmente soporte del terrorismo islámico, financie el Club de Fútbol Barcelona, el mítico Barça, aquel al que el indiscutible referente de la izquierda, Manuel Vázquez Montalbán, llamaba “más que un club”. Y ciertamente lo es, sobre todo un negocio. Un negocio que no tiene ningún escrúpulo en hacer que sus jugadores exhiban en el mundo entero la camiseta con el nombre de Qatar.

Ninguno menciona aún el drama palestino, que es el origen de la hegemonía israelí y la decadencia del mundo musulmán. Porque el alimento ideológico que los medios de comunicación nos suministran diariamente consiste en reducir el fenómeno terrorista a las proclamas de unos cuantos imanes fanáticos que han infectado a otros cuantos jóvenes desquiciados.

Muro israelí en Cisjordania (Palestina)

Este mensaje, mil veces repetido, es eficaz para tener aterrorizados a los buenos europeos, inocentes, que incluso, con toda ingenuidad, han dado asilo a los islámicos criminales. Se trata de convencer a la ciudadanía de que es preciso aumentar los recursos para la seguridad: presupuesto del Ejército, contribución a la OTAN, incremento del número de policías, compra de armamento; que asuma la reducción de los presupuestos sociales a favor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que nos defienden del terrorismo; que olvidemos la tragedia del Medio Oriente y no nos planteemos nuevamente las olvidadas luchas por la Paz. Y que se recrudezca la represión policial y política sin protesta alguna. 

Ni una sola voz se ha alzado contra la actuación de los policías que tiran a matar cuando creen haber localizado un terrorista. Por el contrario, hoy se menudean las fotos de mujeres abrazando a los Mossos después de que abatieran a los perseguidos de Cambrils. Siempre es mejor que el sospechoso calle para que no pueda contar lo que a los servicios de inteligencia no interesa. Sobre todo dada la inoperancia que han demostrado en la vigilancia de aquellos que estaban organizando los atentados.

Porque ya se sabe que a los supuestos terroristas hay que matarlos por las calles antes de que hablen, aún sin haberlos condenado.


FUENTE: publico.es
La verdad es siempre revolucionaria
Lydia Falcón
Madrid - 21/08/ 2017


Este ciudadano lleva años preguntándose lo mismo: ¿Por qué siempre acaban matando a los que ejecutan los atentados? y sin embargo cogen vivos a otros mindundis (el que alquiló el piso, el el que alquiló coche, el que compró el móvil...) que nada o casi nada pueden aportar sobre los entresijos terroristas. Y es que si los autores materiales, al verse acorralados, se inmolaran, pues tendría hasta cierta lógica, pero que no lo hagan y que nunca pillen a uno vivo, herido al menos, para poder tirarle de la lengua, da mucho que pensar. Tal vez porque si alguien jala con firmeza de ese hilo del terrorismo internacional, podría enredarse en muchas, muchísimas manos que aparentan ser pulcras e impolutas, a lo largo y ancho del planeta.

5/9/16

EL LADO OSCURO

El lado oscuro de la madre Teresa del que no responde el Vaticano


La madre Teresa de Calcuta, canonizada este domingo por el Papa Francisco, es un icono occidental de la paz y la fe con un lado oscuro del que no responde el Vaticano. Diversas investigaciones revelan que la monja implantó en sus hogares una "cultura del sufrimiento" de tal manera que los moribundos sólo reciben aspirinas o un ibuprofeno ante un doloroso cáncer terminal.

Durante su vida la Madre Teresa abrió 517 misiones de acogida para los pobres y enfermos en más de 100 países. Comenzó su misión en 1950 para atender a los "mas pobres de entre los pobres" y a los moribundos. Sus centros son conocidos como Khalighats o "Casas de la muerte", lugares donde los desposeídos acuden con la esperanza de ser atendidos y tener una muerte digna.

Una investigación del doctor indio Aroup Chatterjee, plasmada en un libro en 2003, revela cómo Teresa de Calcuta implantó esa "cultura del sufrimiento" en los hogares de las misioneras de la caridad, su organización.


Aún hoy, estas monjas se niegan a dar medicamentos a los enfermos por lo general, e incluso se han dado casos de negarse a trasladarlos a hospitales ante una seria infección, como ocurrió recientemente este verano, aunque aseguren que llevan a los pacientes que requieren cuidados especializados a centros sanitarios cercanos.

Chatterjee cotejó un centenar de testimonios de médicos, voluntarios y escritores para concluir que la monja llevó la simplicidad a tal extremo que permitía prácticas como la reutilización de agujas hipodérmicas o que se lavaran sábanas junto con los platos de los enfermos.

En 1994, Aroup Chatterjee recibió el encargo de ayudar en un documental crítico de Channel 4, de la BBC, titulado El ángel del infierno ("Hell's Angel: Madre Teresa", 1994), presentado por el escritor y periodista Christopher Hitchens.


En su libro posterior "La postura del misionero: Madre Teresa en teoría y práctica ('The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice', 1995)", el periodista Hirchens, ya fallecido, revela que Teresa de Calcuta tenía menos interés en ayudar a los pobres y enfermos que en dedicar sus esfuerzos a la expansión de sus creencias de la Iglesia católica y romana. Hitchens decía de ella que era una fanática fundamentalista y un verdadero fraude.

Ella respondió así a las críticas del Hirchens: "Hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte, sufren como la Pasión de Cristo."

Defendía que "el mundo gana con el sufrimiento de los pobres", pero ella fue a un hospital moderno de EEUU cuando requirió cuidados paliativos.

Una figura política y de propaganda


Teresa de Calcuta es una figura política que utilizó su imagen-y su premio nobel de la paz- para lograr propósitos políticos, como su campaña contra el aborto, que le llevó a entrevistarse con líderes políticos conforme a la agenda del Vaticano.

"Su manera dudosa de cuidar a los enfermos, sus contactos políticos cuestionables, su sospechosa gestión de las enormes sumas de dinero que recibió y sus puntos de vista excesivamente dogmáticas relativos, en particular, al aborto, la anticoncepción y el divorcio" levantaban recelos. Así se desprende de un estudio de la universidades canadienses de Ottawa y Montreal que analiza el mito de altruismo que rodea al icono de Madre Teresa.

No tan santa


Este estudio comenzó con una investigación sobre el fenómeno del altruismo para un seminario de ética. La descripción que aportaba la Iglesia Católica era tan extática que despertó la curiosidad de los académicos. Así lo explicó el profesor Serge Larivée, que junto a Genevieve Chenard, ambos pertenecientes a la Universidad de Montreal, y a Carole Sénéchal, de la Universidad de Ottawa, publicaron a principio de 2013 su estudio en la revista Studies in Religion/Sciences religieuses.

Los tres investigadores recopilaron 502 documentos sobre la vida y obra de la Madre Teresa, y analizaron el 96% de la literatura sobre la fundadora de la Orden de las Misioneras de la Caridad (OMC).

Según la investigación, dos tercios de las personas que acudieron a las casas de la orden de Madre Teresa esperaban encontrar atención médica, mientras que el otro tercio sólo esperaba encontrar una muerte en mejores condiciones. Lo que se encontraron los doctores fue una gran falta de higiene, unas pésimas condiciones de atención y una alimentación inadecuada.


No obstante, el problema no era la falta de dinero, pues la Fundación creada por la propia Agnes Gonxha había recaudado cientos de millones de dólares. Más bien el problema resultó ser su particular concepción cristiana sobre el sufrimiento y la muerte. 

Teresa de Calcuta no mostró ningún tipo de reparo en aceptar una beca de millones de dólares del dictador Duvalier en Haití ni en aceptar la Legión de Honor. La millonaria suma fue transferida a  cuentas bancarias de la Orden de las Misioneras de la Caridad. Pero ella sólo envió oraciones a la India.

Tras las inundaciones en la India y la explosión de una planta de pesticidas en Bhopal, en 1984, ofreció numerosas oraciones y medallas de la Virgen María, pero en ningún momento envió una ayuda monetaria directa, pese a que su fundación ya contaba con importantes recursos. Ante estos hechos, el profesor Larivée se pregunta: "Teniendo en cuenta la gestión parsimoniosa de las obras de caridad de la Madre Teresa, uno puede cuestionarse dónde han ido a parar los millones de dólares que iban a ser para los más pobres de entre los pobres".

La construcción de un icono de la paz


Los académicos también se preguntaron cómo se  consiguió construir su imagen de santidad y bondad. Y sus investigaciones les llevaron a la reunión que tuvo lugar en Londres en 1968 con el periodista británico de la BBC Malcom Muggeridge, conocido por sus posiciones políticas derechistas y en contra del aborto, algo en lo que coincidían ambos personajes.

En 1969 Muggeridge rodó un elogioso documental que pintaba a la Madre Teresa como una verdadera santa bienhechora a los ojos del mundo.

Este periodista -también espía- publicó un libro que la encumbró: "Algo bello para dios ('Something Beautiful for God', 1971)".


En los años siguientes, y gracias a esta imagen construida, ella pudo viajar por todo el mundo y recibir, entre otros premios, el Nobel de la Paz en 1979. En la gala de entrega, aseveró que "el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra, una matanza, un asesinato de la propia madre".

Después de su muerte, en el momento en el que el Vaticano decidió santificarla, le atribuyeron dos supuestos milagros: la curación del brasileño Marcilio Andrino y de la india Mónica Besra. Está última dijo que después de que Teresa de Calcuta le colocara una medalla se esfumó su dolor abdominal. Sin embargo, lo que la Iglesia consideró "milagro", varios médicos aseguraron entonces que se debió a la acción de medicamentos y drogas , que hicieron desaparecer el dolor y la tuberculosis que sufría.

Teresa de Calcuta (Agnes Gonxha Bojaxhiu) nació en 1910 en Skopie (actual Macedonia) y falleció en 1997 en India. Beatificada el 19 de octubre de 2003 y canonizada el 4 de septiembre de 2016.

“Hizo sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas 
ante los crímenes de la pobreza”,  
ha dicho el Papa Francisco durante la canonización.

COMENTARIOS

Rajoy propone a Soria para el Banco Mundial y el Papa santifica a Teresa de Calcuta.
Los caminos del señor son inescrutables.


Es mucho más importante investigar el lado oscuro de las mentes de las personas que acuden a un acto en el que se proclama "Santa" a una señora en pleno siglo XXI.
¡Alucinante!

FUENTE: publico.es
Madrid - 04/09/2016



Este ciudadano siempre ha creído que elevar a alguien a los altares es de las mayores aberraciones que la soberbia humana osa cometer.

8/6/16

LA ROJA

 

La verdad es que no soy un gran aficionado al balompié y, aunque de vez en cuando llegue a ver un partido, el que España gane o pierda, ni me enfría ni me calienta. Sin embargo, que se pierdan o ganen derechos sociales y laborales sí que me afecta el cuerpo, el alma y el bolsillo, pero ése es otro cantar.

 

Sé que decir esto levantará ampollas en más de uno, pero así lo siento y así lo digo. Supongo que es educacional, ya que, mis abuelos paternos, que fueron quienes me criaron, ni entendían ni les interesaba lo más mínimo el "deporte rey" y, la armadura de escayola en la que pasé embutido la mayor parte de la infancia, abortando mis posibilidades de jugar en la calle con los demás niños, se encargó del resto.


Hoy, con la perspectiva que da la edad, me alegro de no ser un fanático de unos colores que, en el fondo, sólo crean en la ciudadanía la falsa ilusión de ser partícipes de algo de lo que, en realidad, no se forma parte. Lo único que hace es encandilarlos, hacerlos vibrar, soñar acaso con la gloria de ser campeones, pero, aparte de ese soma mental, el ciudadano de a pie no recibe ningún beneficio real. Es más, no le cae ni gota de la ingente cantidad de dinero que el fútbol, convertido en un negocio monstruoso, mueve y remueve continuamente.


Lo que está claro es que, a nivel mundial, los distintos gobiernos utilizan este deporte como una importantísima baza de manipulación social, lo que ha llegado a convertirlo en pasión e incluso religión para gran parte de la ciudadanía. Y es que los romanos ya lo sabían:


"Al pueblo, pan y circo"

No obstante, a pesar de no ser un forofo, termina uno impregnándose a través de familiares, amigos, compañeros, vecinos... y, quieras o no, te manchas de colores. Por ejemplo, de rojo:


"La Roja pierde ante Georgia por un gol a cero"

Al hilo de lo dicho, se enreda en mi memoria ese titular referido a la selección española, con el que abre hoy edición la prensa matutina, tirando de mis escasos conocimientos futbolísticos:

- Pero... ¿La Roja, no fue siempre la selección chilena?... ¿España no era La Furia?... ¿Cuándo le robamos ese color a Chile?


Entonces creo oír la risa de mi abuelo que, desde el más allá, atragantándose y tosiendo, dice:

 - ¡Ja, ja, ja, ja...! Cuando me tropiece a Franco y le diga que ahora a "su selección" la llaman La Roja, le va a dar un tate. 

Citizen Plof