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13/6/19

DEMOCRACIA A LA ESPAÑOLA

Democracia
(...no lo es, no lo es...)

Democracia es el régimen cuya doctrina política establece un sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía, o sea, la autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes, mediante la elección libre de sus dirigentes. La Democracia requiere un régimen que establezca la independencia estricta de los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial; separados por el pueblo soberano para evitar que la concurrencia de tales poderes en las mismas personas corrompa el régimen y devenga éste en una oligocracia encubierta(1)

La independencia estricta de los poderes del Estado sólo se logra mediante la elección libre por el pueblo, en procedimientos electorales distintos (lo que se expresa frecuentemente como "en urnas separadas"), de los representantes de cada uno de esos poderes; y se mantiene mediante la celosa vigilancia de cada poder sobre los otros en defensa de su propio ámbito competencial; y mediante el establecimiento de los procedimientos de control, por parte del pueblo, sobre el comportamiento de sus representantes: 


Desde el punto de vista de la legalidad, es el Poder Judicial, cuerpo funcionarial, el que impondrá el imperio de la Ley emanada del Parlamento al cuerpo político; y desde el punto de vista de la eficiencia, es el propio pueblo representado el que decide mediante el mandato imperativo de cada representante y un ágil procedimiento de destitución (o impeachment) en caso de corrupción manifiesta. Es precisamente ese control el que obliga al régimen a permitir al ciudadano identificar a un diputado concreto como propio representante en el Poder Legislativo.

Una vez comprendido lo anterior, llamar democracia a lo que organiza políticamente la España actual es malintencionado; y sería sin duda delictivo, si hubiera una verdadera Ley promulgada por el pueblo, en vez de por los partidos políticos(2).


En Ácratas, nadie pone en duda la legitimidad de la existencia de los partidos políticos, sino su pertinaz y avaricioso acaparamiento del ámbito de la política toda; de manera que, en España, ningún ciudadano puede ejercer sus derechos políticos si no es a través del filtro ideológico de un partido político. A veces, los partidarios llegan a mofarse del español que desea opinar políticamente diciéndole que si no le gusta lo que hay, constituya un partido político propio, a sabiendas, no sólo de la dificultad económica que ello conlleva, sino de la perversión que supone que la forma de pensar de un individuo deba homologarse con la de miles de otros individuos para constituir un cuerpo común partidario. 

La misma Constitución de 1978 bendice la exclusiva, el acaparamiento del ámbito de lo político, de los partidos y lo expresa taxativamente al pontificar que la libertad política de los españoles se manifiesta a través de estos. Y ello con todas sus consecuencias.


La consecuencia es que un ciudadano que desee expresar su opinión política, y no comulgue con las supuestas ideologías de los partidos que existen, no tiene posibilidad de ser representado. Es decir, que el régimen margina a sabiendas a todos los españoles que no se homologuen gregarios alrededor de un partido político concreto. Así, quien piense que en España, por ejemplo, deben construirse nuevas centrales nucleares, pero que debe prohibirse el despido libre, no tiene nadie que lo represente. Y, en general, suele ir a votar como mal menor (o sea, para evitar lo peor); o simplemente no va a votar, y se desentiende de la política.

El español medio se desentiende de la política porque sabe que no tiene voz (y que su voto está corrompido, pues da carta blanca al partido votado para que haga con él lo que le venga en gana, aún traicionando las opiniones de los votantes y hasta los propios programas electorales). El español medio se desentiende (como cualquier humano inteligente) de todo aquello que no puede controlar y resulta socialmente perjudicial: de los terremotos, de los tsunamis, de las epidemias y de los partidos políticos. Y se limita a lamentar las consecuencias de tales desgracias incontrolables: e igual que lamenta que Dios no controle las catástrofes de la Naturaleza, lamenta también no controlar su destino social por no tener verdaderos representantes políticos.


El español no tiene representantes políticos en los diputados electos, ni aunque sean del partido de sus preferencias dentro del arco parlamentario, porque los diputados a quien representan exclusivamente es a su partido, que es quien les ordena (a mano alzada, con los dedos, el jefe de filas, lo que deben votar en cada ley o propuesta en el Congreso y el Senado). Y es el partido el que (supuestamente) representa a sus votantes, porque la plebe no puede votar personas, sino siglas partidarias; y es la cúpula de la ejecutiva del partido la que interpreta lo que sus votantes desean (es decir, hace encuestas para conocer la caída en la intención de voto cada cierto período de desmanes en la gestión política, económica y social) mediante las herramientas del márquetin de masas. 

Porque la representación política, como la de cualquier otro tipo, requiere la garantía del control permanente del representado a su representante. Si no, es otra cosa, aunque se intente engañar al ciudadano con palabrería formal. Nadie puede representar a otro en ninguna gestión concreta (como la del voto en una ley) si la opinión de ese otro no es primero escuchada por el representante. Eso, que es obvio cuando pagamos la minuta a un representante en algún negocio o gestión (un abogado, un arquitecto, un intermediario, etc), no se verifica en el sistema político español.


El sistema político español está a caballo entre la dictadura de la que proviene sin ruptura (fue acuerdo, transición, pacto, consenso, conceptos todos no democráticos, sino oligárquicos) y la verdadera democracia. De manera que llamar al Régimen monárquico-parlamentario español DEMOCRACIA es tan inexacto y tan injusto como calificarlo de DICTADURA. Cualquiera que haya leído esto, y se sienta sorprendido o incluso insultado, y desee comprobar la veracidad de nuestro aserto, limítese a asomarse al otro lado de lo Pirineos (esos montes que siempre nos han separado de Europa) y eche un vistazo en Francia a lo que es una ciudadanía organizada, orgullosa de sí misma, de su historia y de sus conquistas.

Cualquier país que vive más de 70 años seguidos en el oprobio de la dictadura franquista y del apaño postfranquista transicional cocotero NO TIENE CIUDADANÍA, sino habitantes: pueblo y casta dirigente; explotados y mangantes; corderos y perros pastores; votantes y mafias organizadas de corruptos. La ausencia de toda reacción popular ante la crisis actual, que está destruyendo todo progreso acumulado en los últimos 30 años, demuestra lo que escribo, lo que todos aquí sabemos.


FUENTE: acratas.net
MESS
12/06/2019

NOTAS:

(1) Es exactamente lo que sucede en el Régimen español, donde el Legislativo elige al Ejecutivo y al Judicial y donde los tres poderes del Estado se ponen luego a disposición del Presidente del Gobierno, que puede actuar como un dictador, haciendo o deshaciendo leyes, sin más necesidad que la de mantener el apoyo parlamentario durante la legislatura, lo que consigue repartiendo dinero, cargos y prebendas entre sus acólitos.

(2) La corrupción salvaje consigue que la oligocracia, ávida de dinero fácil y sin control judicial (que participa del pastel), se ponga al servicio del poder económico (banca, multinacionales y los gobiernos de terceros países interesados en la posición geo-estratégica de España. Por lo que, resumiendo, España es, en fin, una Plutocracia (el poder es de los ricos, que dictan las leyes a su antojo) que maneja, como un ventrílocuo, los hilos de un muñeco, de un títere que es una Oligocracia de partidos, que se finge a su vez una Democracia, gracias al apoyo interesado los medios de comunicación, que pertenecen a los plutócratas. Y el círculo se cierra alrededor de los cuellos (y de los cojones) de los españoles, que lo toleramos.

6/6/19

UNA RESURRECCIÓN CIRCUNSTANCIAL

¡Ciudadanos!...Hacia ya más de tres meses que no escribía ni una coma en este blog. Tenía la certeza de que no iba a hacerlo más, pero hay cosas que claman a ese cielo en el que no creo y, aunque ustedes tampoco se lo crean, terminan por resucitarlo a uno; como este artículo de Cristina Fallarás, denunciando abiertamente los mimbres franquistas del Tribunal Supremo de este "pís".
 

El día en que el Supremo se declaró franquista


Este martes 4 de junio, a la democracia española se le han abierto un par de descosidos por los que hemos podido verle el relleno. Y también oler cómo la borra bajo las costuras ha ido fermentando hasta empaparlo todo.

Probablemente, la ingente podredumbre franquista que va saliéndosele a nuestra democracia lo hace sencillamente porque cuando tienes un muerto debajo del colchón, la purulencia acaba goteando veneno y hediondez. Cuando los muertos se cuentan por decenas de miles ya es albañal*.

Francisco Franco y José Millán Astray abrazados mientras entonan cánticos legionarios, en instantánea realizada por Bartolomé Ros (1906-1974) en el norte de Africa. 
Francisco Franco y José Millán Astray abrazados mientras entonan cánticos legionarios, 
 en instantánea realizada por Bartolomé Ros (1906-1974) en el norte de Africa.

De dos golpes de Estado se habló ayer en el Tribunal Supremo. Y de dos formas bien distintas. La Fiscalía defiende que lo sucedido en Catalunya ha sido un golpe de Estado, mientras el Supremo ha decidido legitimar el golpe de estado franquista.

Cuando la democracia apesta, es que está enferma. Y en este caso, la infección vierte su pus a través del Poder Judicial. Mal asunto, pero al fin, evidente.

El Alto Tribunal debía fallar este martes, día 4, sobre la petición de la familia de Francisco Franco para que se paralizara la exhumación del dictador.


Los poderes Legislativo y Ejecutivo ya habían ordenado el traslado de la momia del criminal. No obstante lo anterior, el Judicial decidió frenarlo.

Lo que quede del tirano permanecerá por ahora en suelo público a mayor honra de sus asesinatos, torturas y robos. Descansará su carne seca en un lecho pagado por nosotras, por nosotros.

Hubo quien se sorprendió. Y sobre todo hubo quienes sintieron en sus carnes el mordisco de la injusticia. Como si no estuvieran ya acostumbrados, acostumbradas.


Respeto y honras desde la Justicia al dictador que mandó reprimir, torturar y asesinar a sus madres, padres, abuelos, familiares, vecinos y vecinas. Respeto y honras desde la Justicia al criminal que fomentó el robo de las tierras y las propiedades y los hijos y las hijas de sus abuelos, de sus padres y madres.

Que por lo tanto les condenó a la pobreza, al escarnio, la cárcel y el dolor, a la falta de estudios, a una vida peor para sus familias y sus descendientes, enriqueciendo a los criminales, enalteciendo la violación, destruyendo por décadas y décadas la idea de decencia como base social.

Sin embargo, lo peor de lo dictado ayer por la Justicia no reside, con toda su vileza y brutalidad, en el aplazamiento de la exhumación de la bestia, sino en el hecho de que el Tribunal Supremo se reconociera franquista. Ah, las costuras. Ah, la sentina.


Lo peor del escrito de ayer está en una sola línea. En ella se puede leer sobre Franco: “Jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su fallecimiento”. Y no solo eso, sino que preguntados por algún medio de comunicación, se ratificaron en tal infamia.

Francisco Franco encabezó un golpe de Estado militar en julio de 1936 que provocó tres años de guerra civil y otros 40 de dictadura fascista.

Los muertos se cuentan por centenares de miles. Más de 100.000 siguen en fosas comunes, para vergüenza de todos y cada uno de nosotros, de nosotras.

Localización geográfica de las fosas comunes de las que se dispone información

Solo un puñado de golpistas malnacidos y asesinos reconocieron a Franco como Jefe de Estado en octubre de 1936. Ellos entonces, y este martes, día 4 de junio de 2019, el Tribunal Supremo de España.

Como escribí hace nada, Juan Carlos juró como sucesor en la Jefatura de Estado con la siguiente frase: “Quiero expresar en primer lugar, que recibo de su excelencia el jefe del Estado, el generalísimo Franco, la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936”

Pues bien, dicha “legitimidad” quedó ayer avalada nada menos que por el Tribunal Supremo de España.

Felipe VI con los miembros de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo

Mientras tanto, para mayor afrenta, la Fiscalía afirmaba que en Catalunya se acaba de dar, esta vez sí, un golpe de Estado.

Lo dicho, por algún lado tenía que reventársele a esta democracia la purulencia. Y el hedor resulta insoportable.

FUENTE: publico.es
Otras miradas
Cristina Fallarás
05/06/2019

(*) albañal, conducto o canal por el que salen las aguas sucias o residuales. Sitio lleno de inmundicia.


Con el permiso del grupo libertario de "street punk" fuengiroleño, voy a utilizar su icono (no es la primera vez que lo hago) porque creo que su nombre da la medida exacta de la Justicia en este "pís":




1/3/19

A FRANCO NI TOCARLO

Tumba de Franco en la basílica del Valle de los Caídos

No tiene sentido proponer el olvido para superar ese estado de cosas, como una y otra vez proponen los supuestos bien pensantes.

Primero, porque es imposible. La dramática y traumática historia forma parte del acervo de las familias y ninguna consigna conseguirá borrarla.

Segundo, porque no sería bueno. Una colectividad, un país, también se sostienen en su pasado, en el más ejemplar y reconfortante pero también en el peor.

El Gobierno admite que las demandas pueden retrasar la exhumación de Franco
Monumento del Valle de los Caidos (Cuelgamuros - Provincia de Madrid) - EFE

"Si los restos de Francisco Franco salen del Valle de los Caídos, la democracia española habrá dado un paso muy importante para su plena consolidación". Porque habrá vencido la resistencia de sus enemigos declarados o de hecho y también la del variopinto y nutrido colectivo de personas, grupos e incluso instituciones que aceptan formalmente la Constitución pero que siguen considerando que el franquismo ha de ser reconocido como un referente de nuestro presente. "El asunto no es por tanto una cuestión de memoria histórica sino de nuestra realidad política actual. Y va mucho más allá de la batalla jurídica, a veces ridícula, que se libra al respecto".


Son cada vez menos los españoles que vivieron en el franquismo con edades que les permitían saber lo que entonces ocurría en la política de su país. "Pero son muchos más los que creen que aquel régimen fue bueno para España", que algunos de sus planteamientos y actitudes podrían ser útiles para hacer frente a los problemas de nuestros días. "Los hay maduros y jóvenes, gentes que piensan así por su propia experiencia o por los recuerdos que les han transmitido sus mayores", particularmente los relativos a la guerra civil. Que siguen viven vivos, en los dos bandos por cierto, a pesar de que hayan transcurrido de ocho décadas desde que terminó.


"No tiene sentido proponer el olvido para superar ese estado de cosas, como una y otra vez proponen los supuestos bien pensantes". Primero, porque es imposible. "La dramática y traumática historia forma parte del acervo de las familias y ninguna consigna conseguirá borrarla". Segundo, porque no sería bueno. "Una colectividad, un país, también se sostienen en su pasado, en el más ejemplar y reconfortante pero también en el peor".


Tampoco vale para nada mirar para otro lado, como políticos e intelectuales de todo pelaje han venido haciendo desde hace cuarenta años. Esa actitud ha fracasado sin paliativos. "Y los conflictos que genera el franquismo latente vuelven a aparecer con las mismas características que lo hacían al inicio de nuestra andadura democrática. Últimamente, desde la entrada en escena de Vox, incluso con más fuerza".

"España no es una sociedad franquista. Ni mucho menos. Pero los usos y costumbres políticas de aquella época siguen permeando los comportamientos sociales en el debate cotidiano de la calle y en el campo de la política". Nuestro sistema institucional democrático es mucho más sólido de lo que normalmente se cree, "pero la cultura democrática, la de la tolerancia y la convivencia, aún tiene mucho camino por recorrer" para equipararse con la que existe en los países que, al menos hasta hace poco, eran referencia en ese crucial terreno.

"La culpa no es solo de la derecha", pero en este territorio político en el que el problema se manifiesta con más claridad. Las biografías personales cuentan. "Son seguramente mayoría los dirigentes y cuadros del PP, en el aparato central y en los de las provincias y los pueblos, cuyos abuelos o bisabuelos hicieron la guerra con Franco, cayendo no pocos de ellos en el empeño, en los frentes o ejecutados, o que posteriormente tuvieron cargos y prebendas en el régimen".


"Los niños de esas familias crecieron escuchando por todas partes que Franco era bueno o que había salvado a los suyos. En casa, en el colegio, casi siempre religioso para los hijos de la clase media. Y por supuesto en misa".

Algunos rompieron con esa herencia. Otros, la mayoría, no. Ninguna acción política puede acabar con ella por decreto. Y por mucho que se denuncien las barbaridades de aquel régimen, quien quiera verlo con buenos ojos encontrará excusas o mentiras piadosas para no tenerlas en cuenta.

"El problema no está en las conciencias personales, sino en el hecho de que el PP, hasta hace poco el único partido de la derecha, nunca ha tenido la mínima intención de renunciar a los beneficios políticos que podía proporcionarle esa vinculación sentimental de buena parte de sus votantes con el franquismo".


Ni tampoco al acerbo ideológico que ese pasado suministraba a un partido casi siempre carente de ideas. "La UCD de Adolfo Suárez sí se atrevió a avanzar por ese camino. La Alianza Popular de Fraga nació justamente para reivindicar ese pasado. Y el PP, primero con Fraga, luego con Aznar, siguieron con esa línea. Primero disimulándola. Luego a pecho descubierto, apelando a dejar de lado los 'complejos' que el pasado franquista pudiera haber generado".

"Y en esas estamos". El ascenso de Ciudadanos, más laico en estas cuestiones, parecía apuntar a que la derecha podía dar un salto cualitativo en esa materia. Ahora ya ni se sabe que piensa el partido de Albert Rivera. "Y encima ha aparecido Vox. Y las ideas franquistas, sobre la unidad de España, sobre la izquierda, sobre la familia y las mujeres, suenan con una fuerza que no tiene precedentes en nuestra democracia, salvo en algunos momentos en los que la Iglesia más retrógrada tomó el mando en el discurso de la derecha".

"La decisión del gobierno socialista de sacar los restos de Franco del mausoleo que él construyó para glorificar su victoria y su dictadura rompe el estanque de hipocresía que ha enfangado durante décadas el debate sobre el franquismo". De ahí las reacciones que está provocando. Lo de menos son las iniciativas de la familia Franco, del abad del Valle o de los jueces que militan en esa causa.


"Lo peor es que la derecha no abre la boca al respecto. Haciendo pensar que se opone a la iniciativa de Pedro Sánchez y que solo espera que fracase. Pero sin mojarse". De cara a la opinión pública en general y a sus votantes más añorantes del pasado en particular. Y también porque Vox se le tiraría al cuello.

"El asunto es por tanto de enorme calado. Por todo lo anterior, pero sobre todo porque esa exhumación representaría la primera derrota en campo abierto del franquismo latente en la España de nuestros días". Desde que el dictador murió, en la cama, han ido perdiendo posiciones. Pero no la cara. "Nadie ha tratado de hacerles pagar por lo que hicieron. Por el contrario, todos les han permitido adaptarse a los nuevos tiempos. E incluso mandar, y no poco, en ellos. A cambio de nada".

"Ahora tendrían que aceptar que lo del Valle de los Caídos es impresentable. Tampoco sería para tanto. Pero no quieren. Están demasiado mal acostumbrados".


FUENTE: eldiario.es 
Zona crítica
Carlos Elordi
27/02/2019

 






¡¡¡Mi mi mi mi...!!!

23/2/19

"ESFACHOLES"


¿Saben?: A este ciudadano la España del PSOE sigue sin gustarle; tampoco me gustó la del PP, ni la de la UCD, y mucho menos la de Franco.

Supongo que me habría sentido identificado con aquella España republicana que se pasaron por los forros y que, aunque no llegué a conocerla "in situ", la añoro como tantos ciudadanos con dos dedos de frente; pero la deriva que lleva esta pseudodemocracia que nos encasquetaron, no augura un regreso a las libertades sino todo lo contrario.


Si las cosas siguen tal cual van en este puñetero "pís", algún día gobernará la extrema derecha (su dios no lo quiera). Espero no estar aquí para verlo, pero se me ocurre un nuevo nombre para tal "nación reconquistada" en sustitución de "Apaña", aquel que ya propuse cuando se destapó la "Trama Gürtel".

Deberían llamarla "Esfacha". Perdería la "eñe", esa letra patriótica e identitaria, pero al ganar la "ce" y la "hache" (la antigua "che") formaría rima consonante con "facha", algo que les vendría como anillo al dedo.


Claro que para definir a los súbditos del "renovado"reino" habría que crear un nuevo gentilicio. Caben diferentes posibilidades:  "Esfachanes", "Esfachanos", "Esfachenos", "Esfachenses", "Esfacheños", "Esfachinos", "Esfacholes", "Esfachones", "Esfachusos"...

Elijan el que más les guste. Yo, particularmente, me decanto por "Esfacholes", tanto por la similitud fonética con el término actual como por esos "oles" que sé de buena tinta les van a encantar un huevo a los ultraconservadores por la connotación taurina que trasluce.


Porque está claro que lo suyo son la sangre y los cuernos.

Citizen Plof

18/2/19

ABSOLUTA IMPUNIDAD

Juan Cuatrecasas

Al hilo de la frase de Juan Cuatrecasas (padre coraje y actual presidente de la primera asociación de víctimas de pederastia clerical en España):

"En España la Iglesia tiene patente de corso y hace lo que le da la gana"

Santiago Cantera

traigo otra que la corrobora, pronunciada por Santiago Cantera, prior del monasterio del Valle de los Caídos:

"No se llevarán a Franco, el templo es inviolable"

¡Los niños también!... y no vean cómo han abusado de ellos sus correligionarios en todo el mundo.


Parece que la vara de medir no fuera la misma ¿verdad?

¡Ah!... Ciudadanos: recuerden el deber que tenemos de presionar al Estado para que se modifiquen las normativas contra los delitos de abusos sexuales a menores, a fin de que nunca prescriban; a ver si conseguimos acabar de una vez con la puñetera impunidad de la Iglesia.


Citizen Plof

15/2/19

LA NUEVA CHISPA DE LA VIDA

EL MENTIDERO
@Cervantes FAQs  


En este hilo @CervantesFAQs cuenta por qué el "trifachito" de Casado, Abascal y Rivera es la nueva "chispa de la vida", con su fórmula secreta y su agresiva campaña de marketing como principales ingredientes.


Venezuela y el "miedo" al comunismo, los "felones" que quieren romper España con los catalanes, la "invasión" inmigrante... Estos son los discursos de odio con los que PP, Vox y C's agitan el escenario político como si se tratara de una botella de coca-cola soltando toda la presión.



Para Trotsky, la estrategia es “el arte de apoderarse del mando.” Para el militar Karl Von Clausewitz, “el uso del encuentro para alcanzar el objetivo de la guerra.” Y Sun Tzu creía en “usar al enemigo para derrotar al enemigo.” La derecha une a los 3 en una palabra: "polarización".




PP, Ciudadanos y Vox han seguido a pies juntillas todos los pasos de la estrategia de "polarización", que busca hacerse con el mayor número de seguidores por medio de la "provocación". Pero, antes de eso, el "trifachito" ha tenido que conocer qué se opina en España sobre ellos.



El resultado es muy variado, pero con dos polos claros: hay gente muy fan de estos partidos y otra gente que los odia. Y como convencer a quienes los odian les sería harto difícil, "los naranjas, los azules y los verdes", han optado por la estrategia de "radicalizarse".


Rivera (C's) - Casado (PP) - Abascal (Vox)
El naranja y el verde también fueron miembros del PP

Citizen Plof

13/2/19

MANIFESTACIÓN EN COLÓN

Las tres mentiras del manifiesto de Colón

El texto leído en la plaza de Colón criticando a Pedro Sánchez contenía lecturas contrarias a los acontecimientos reales. 

Manifestantes en Colón. Fernando Villar (EFE)
Manifestantes en Colón. Fernando Villar (EFE)

El manifiesto leído durante la concentración en la plaza de Colón contenía innumerables ataques al Gobierno por, según los redactores, rendirse ante los partidos independentistas.

Las mentiras del texto giraron en torno a la relación del Gobierno de Pedro Sánchez con Catalunya, a los pactos con los partidos nacionalistas catalanes y Unidos Podemos, a la traición a la ley por parte de su Ejecutivo y a plegarse frente a Quim Torra.

"El relator ha de ser más o menos así"

La figura del "relator", que fue la que convulsionó el panorama nacional, no tomó gran relevancia en la jornada, ya que se anunció que finalmente esa figura no tendría cabida en las negociaciones y conversaciones entre el Gobierno central y el autonómico.

Las 21 exigencias del secesionismo

Entrevista entre Pedro Sánchez y Quim Torra

Para los lectores del manifiesto, Pedro Sánchez se plegó ante Quim Torra y su paquete de veintiún exigencias.

El texto pactado entre PP y Ciudadanos, que contaba con el apoyo de Vox, rezaba que el Gobierno ha cedido en la mesa de negociaciones. Nada más lejos de la realidad, puesto que ese documento enviado desde el Gobierno catalán fue suficiente para que desde el Ejecutivo central se rompiesen las negociaciones.

"No sé si tendría poco calibre,  pero se ha roto, eh".

La vicepresidenta Carmen Calvo anunció en la rueda de prensa posterior al último Consejo de ministros que el diálogo con los partidos independentistas se rompía ya que éstos "no aceptan el marco trazado por el Gobierno para Catalunya".

La "puñalada" a la ley


Para los manifestantes conservadores que se dieron cita, el Gobierno ha traicionado a la ley por aceptar los términos de Quim Torra. Incluso se llega a decir que Sánchez recibió con "lazos amarillos" al presidente catalán.

Un dato que no se sostiene si se quiere tomar literal. En el caso de que tenga carga simbólica, tampoco. El único gesto reciente con el nacionalismo ha llegado desde el propio Torra, que fue a visitar a los presos. Su visita sirvió para visibilizar las "condiciones miserables y de indecencia" que sufrieron los presos durante su traslado.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, declarando ante los medios.
EFE/Juan Carlos Hidalgo

No defender la Constitución Española

Tal vez uno de los mantras más repetidos de la derecha desde que está en la oposición es que el PSOE no respeta la Constitución, incluso en las horas previas a la concentración, Abascal, Casado y Rivera se autoproclamaban los únicos defensores de la Carta Magna española.

El trifachito español: encabezado por Abascal, Casado y Rivera.

Un argumento sin fondo, ya que precisamente lo que ha llevado a romper las negociaciones con Catalunya ha sido la exigencia de Torra sobre el derecho a la autodeterminación. Pedro Sánchez quiso dar la vuelta a este argumento y criticó duramente a la derecha, ya que, según él, cuando fue líder de la oposición siempre fue fiel al Partido Popular, cosa que ahora no pasa.

FUENTE: publico.es
Madrid - 10/02/2019



No sé por qué, pero a este ciudadano, lo de "Relator", le suena a título de película de ciencia ficción... 

            ¡Ah!: