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16/2/19

ESPAÑA NO ES SUYA

Durante toda su historia, quienes más han defendido a España y han dado la vida por ella han sido los de abajo, la mayoría, los humildes

Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 en Madrid

El domingo 10 de febrero, PP, C’s y Vox hacían una convocatoria por “la unidad de España”. Se sumaban España 2000, Falange y Hogar Social. Se planteaba como un gesto de presión a Pedro Sánchez pero, sobre todo, como toma de pulso del vigor y el poder de convocatoria del bloque reaccionario.

Si no consiguieron lo primero, fracasaron estrepitosamente en lo segundo. Una asistencia muy por debajo de lo esperado por los convocantes: 45.000 personas según Delegación de Gobierno. Ni siquiera se acerca a los 166.000-240.000 (también según Delegación) que alcanzaron las convocatorias más exitosas de la derecha desde el año 2005, contra el matrimonio gay o las negociaciones con ETA. Lejísimos, por supuesto, de las 170.000 del 8 de Marzo.

Lo que sí quedó claro, desde luego, fue la intención de Rivera de posicionarse sin ambages con el bloque reaccionario, foto fraternal con Abascal incluida.

Esos tres

Dijo Pablo Casado que salir a la calle para defender a España no es de derechas. Lo que sí es de derechas, desde luego, es reducir España a una parte muy estrecha donde no caben ni catalanes, ni pensionistas, ni mujeres, ni LGTBs, ni ecologistas, ni trabajadores. Pero Casado tiene mucha razón en una cosa: manifestarse por España no es de derechas.

Basta ya de robarnos el país a todos. España no es suya. De hecho, durante toda su historia, quienes más han defendido a España y han dado la vida por ella han sido los de abajo, la mayoría, los humildes. 

“Que vuelva común al pueblo lo que del pueblo saliera”

 
La rebelión de los comuneros

Hay una tradición popular en España que es "democrática, plurinacional, anti-absolutista, municipalista". Marx, en sus estudios sobre nuestro país, la retrotrae a los levantamientos de los comuneros contra Carlos I, y recuerda que las Cortes obligaron al monarca a presentarse y jurar los fueros del país, advirtiéndole: “Habréis de saber, señor, que el rey no es más que un servidor retribuido de la nación”. Es decir, del bien común.

Todo ello, señala Marx, para preservar “las antiguas libertades de España”. La Constitución de 1812, sostiene, no hizo sino preservar esas libertades españolas: desde hacía siglos, los tres brazos de las Cortes castellanas en la práctica se reunían y votaban en común; las Asambleas vascas eran totalmente democráticas y no aceptaban ni al clero.

Fue esa misma España la que se levantó en 1808 contra José Bonaparte. España siempre fue mucho más que la foto estrecha del país oficial que algunos quisieron y aún intentan vender. El despotismo preparó al camino a la protesta: “Al no ver nada vivo en la monarquía española, José Bonaparte pensó que tenía a España confiscada”, relata Marx. Gran error. Pocos días después empezaba el levantamiento en Madrid, que se extendería por todo el país. Napoleón se llevó una sorpresa fatal: si el Estado español estaba muerto, “la sociedad española estaba llena de vida y rebosaba, en todas sus partes, de fuerza de resistencia”.

José Bonaparte, nombrado rey de España por su hermano Napoleón,
fue apodado "Pepe Botella" por los españoles

Y fueron los de abajo quienes se levantaron: “Debe subrayarse que este primer levantamiento surgió del pueblo, mientras que las clases ‘bien’ se habían sometido mansamente al yugo extranjero”. Las élites perdieron toda influencia sobre las clases medias y el pueblo, por haber desertado: “A un lado estaban los afrancesados, al otro la nación”.

¿Fue acaso algo distinto el 15M? Los señoritos, hoy como ayer, vendían el país -ayer al Emperador francés, hoy a los que no pagan impuestos y cultivan fortunas en paraísos fiscales-; los de abajo se construían a la vez como nación y como pueblo.

“No soy de un pueblo de bueyes”

El pueblo español en lucha

¿Y por qué como pueblo? No es una metáfora. Escribe Marx: “No había reforma social conducente a transferir la propiedad y la influencia de la Iglesia y la aristocracia a la clase media y los campesinos que no pudiese llevarse a cabo alegando la defensa de la patria común”.

La emancipación social pasaba por la defensa de la patria común. El Tercer Estado, había dicho Sieyès, es la nación entera: una parte que llega a ser el todo. Y solo apelando a la patria, a la nación, puede completarse su emancipación social y económica.

Se trataba en esta revolución, dice Marx, de “unir las realidades y exigencias de la defensa nacional con la transformación de la sociedad española y la emancipación del espíritu nacional, sin lo cual toda constitución tiene que desvanecerse como un fantasma al menor contacto con la vida real”. Sin un afecto compartido, un espíritu sustancial común, algo trascendente que nos una a todos, la constitución  política no es nada.

Juan Martínez Díez, "El empecinado"

Fue el espíritu que se manifestó en las guerrillas de Mina o el Empecinado, esa “juventud ambiciosa, entusiasta y patriótica”, escribe. Y ese afecto, ese espíritu canaliza dos cosas: la nación y la transformación de la sociedad. Lo nefasto es separar ambas, y si la Junta Central fracasó en la defensa de su país fue porque fracasó en su “misión revolucionaria y social".

Sin transformación social no hay construcción de patria: el único camino progresista es anudar la nación y el pueblo. Sería el hilo que se retomaría en las Cortes de Cádiz, donde se reunían los hombres más progresistas de España: los que venían de Galicia y Cataluña. O con la CNT que en 1938 reclamaba, frente al invasor fascista, “nuestra patria”.

“…leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha…”


Ahora bien, los movimientos populares responden siempre a las peculiaridades de cada pueblo. El caso de España tiene una naturaleza peculiar: su plurinacionalidad. Alberga distintas identidades lingüísticas, culturales e históricas que se reflejan en tradiciones e instituciones centenarias. Ninguna construcción de pueblo que no tenga en cuenta esta plurinacionalidad y no trate de articularla políticamente tendrá futuro. España es: asturianos, vascos, valencianos, castellanos, andaluces, extremeños, gallegos, catalanes, aragoneses, murcianos, leoneses, navarros. 

Así lo dicen los versos de Miguel Hernández en "Vientos del pueblo". La primera manifestación de esta identidad plural española la encuentra Marx en la fuerza del municipalismo. Es peculiar, ciertamente, que ni siquiera dos dinastías de monarcas, “cualquiera de las dos harto suficientes para aplastar un pueblo”, unidas a la centralización romana y católica, lograran acabar con las libertades municipales de España: jamás consiguió arraigar la centralización. 

El gobierno municipal quedó respetado en la Constitución de Cádiz. El “Ayuntamiento” como “caja de socorros mutuos” inaugura desde antiguo la tradición juntista, el gobierno popular de abajo arriba en España. No es sorprendente que ahora, en pleno siglo XXI, haya sido precisamente en los Ayuntamientos donde haya comenzado el triunfo de las fuerzas progresistas.


En el resto de Europa, dice Marx, la monarquía absoluta funcionó como catalizadora de la nueva unidad social. La monarquía era el “laboratorio” donde se mezclaban los “distintos elementos” para configurar la nueva sociedad. En España eso no cuajó: “España siguió siendo una aglomeración de repúblicas mal administradas con un soberano nominal a su cabeza”: provincias y territorios con distintas leyes, costumbres, monedas, banderas y sistemas fiscales.

Esta descentralización se consumó con la invasión francesa: se crearon distintas Juntas Provinciales, herederas de las juntas medievales, y fueron ellas, no “España”, quienes declararon la guerra a Bonaparte; ¡las de Oviedo y Sevilla llegaron incluso, a firmar por su cuenta un armisticio con Inglaterra! España, decían en 1808, es “un edifico gótico compuesto con trozos heterogéneos”. Las Juntas volvieron en 1868. La tradición más propia de España es, pues, tan popular como plurinacional y federal. 

“Las mujeres dan valor… Y son fieras”

Autor: Francisco de Goya y Lucientes

Esto son tan solo unas pinceladas. Hay una tradición riquísima por descubrir. Es la España de 1808 que dibujó Goya en sus grabados, donde mujeres encendían un cañón, o agarraban al niño con una mano y con la otra empuñaban una humilde lanza contra soldados armados con bayoneta. “Qué valor!”, “Las mujeres dan valor… Y son fieras”, titulaba el pintor estas estampas de mujeres anónimas, desconocidas, valientes, de abajo.

Esa España que pinta Goya no cabe en la manifestación fallida de Rivera, Casado y Abascal: porque ellos no defienden a España, defienden una foto pequeñísima, caduca, excluyente, triste, en blanco y negro.

Pero ya se ha acabado. Se nos ha tenido en silencio demasiado tiempo. "La España amplia, popular y diversa empieza a hablar". La España transversal del feminismo, del municipalismo, del ecologismo, del 15M.


...¿Quién ha puesto al huracán 
jamás ni yugos ni trabas,
 ni quién al rayo detuvo 
prisionero en una jaula?...

(Fragmento del poema "Vientos del pueblo" de Miguel Hernández)

FUENTE: ctxt.es
Raíces y Alas
Clara Ramas
11/02/2019

15/2/19

LA NUEVA CHISPA DE LA VIDA

EL MENTIDERO
@Cervantes FAQs  


En este hilo @CervantesFAQs cuenta por qué el "trifachito" de Casado, Abascal y Rivera es la nueva "chispa de la vida", con su fórmula secreta y su agresiva campaña de marketing como principales ingredientes.


Venezuela y el "miedo" al comunismo, los "felones" que quieren romper España con los catalanes, la "invasión" inmigrante... Estos son los discursos de odio con los que PP, Vox y C's agitan el escenario político como si se tratara de una botella de coca-cola soltando toda la presión.



Para Trotsky, la estrategia es “el arte de apoderarse del mando.” Para el militar Karl Von Clausewitz, “el uso del encuentro para alcanzar el objetivo de la guerra.” Y Sun Tzu creía en “usar al enemigo para derrotar al enemigo.” La derecha une a los 3 en una palabra: "polarización".




PP, Ciudadanos y Vox han seguido a pies juntillas todos los pasos de la estrategia de "polarización", que busca hacerse con el mayor número de seguidores por medio de la "provocación". Pero, antes de eso, el "trifachito" ha tenido que conocer qué se opina en España sobre ellos.



El resultado es muy variado, pero con dos polos claros: hay gente muy fan de estos partidos y otra gente que los odia. Y como convencer a quienes los odian les sería harto difícil, "los naranjas, los azules y los verdes", han optado por la estrategia de "radicalizarse".


Rivera (C's) - Casado (PP) - Abascal (Vox)
El naranja y el verde también fueron miembros del PP

Citizen Plof

12/2/19

COLONOSCOPIA CON BANDERAS


No hacía frío, no había lluvia y aun así la gran manifestación prometida para ayer domingo en la plaza de Colón se quedó en un gatillazo con banderas, "un aborto rojigualda". Tampoco sirvió de nada el centenar largo de autobuses fletados por el PP con la intención de abarrotar las calles. Ahora habría que preguntarse si el dineral que ha costado esta nueva edición de la Armada Invencible ha salido de las mismas arcas que los sobres que circulaban por Génova y la financiación ilegal de tantas campañas, pero esa es una información sensible de la que ya nos enteraremos, probablemente dentro de diez o quince años.

"La concentración estaba programada para las doce de la mañana, a la salida de misa", y sobre las doce y media ya se habían agotado los eslóganes, "los vivas a España, a la policía y a la guardia civil"; la gente se había comido los bocadillos y tenía ganas de regresar a casa, maniobra que iniciaron por tandas y en diferentes direcciones, agitando banderas de todos los tamaños, para que no hubiera dudas, por si alguien no había reparado aún en "la enseña gigantesca que flamea en medio de la plaza". Aun así, más de un nostálgico llevaba "la del pollo", aprovechando la ocasión, e incluso hubo alguno que se envolvía en la de Venezuela, que no podía faltar.

 

Esta apropiación del símbolo nacional venía a demostrar varias cosas, principalmente que "España es patrimonio de la derecha y de la ultraderecha, por eso llevan la bandera grabada hasta en la correa del reloj si hiciera falta".

"Muchos, de camino a casa, la llevaban atada al cuello, a manera de capa, como si ese poder ideológico de la bandera los convirtiese en superhéroes prestos a volar en cualquier momento y salvar la patria".


Sucede, no obstante, que "la bandera no es patrimonio suyo", especialmente cuando se rodean de personajes equívocos célebres por tener el dinero atrincherado en Suiza, en Panamá, en las islas Caimán o en cualquier otro de los paraísos fiscales desde donde siguen alentando un patriotismo comprado a un euro en los supermercados chinos.

Aparte de gritar que Sánchez es un traidor y que convoque elecciones, la manifestación colonita también sirvió para que "muchos de los líderes presentes se retrataran al lado de la ultraderecha más rancia y retrógrada que campea estos días por Europa". Ahí estaba Albert Rivera, el equidistante, haciendo cabriolas para intentar no salir al lado de Santiago Abascal en las fotos.


Ahí estaba Mario Vargas Llosa, en mitad del símbolo de la conquista de América, sin saber que tenía el dinero en Panamá. Ahí estaba Maroto, "gay oficial del PP", rodeado de un montón de cavernícolas que piensan que lo suyo es una enfermedad.

"Lo que sucedió ayer en Colón fue una colonoscopia en toda regla" que detectó muchos de los síntomas reinantes en el "trifachito español", a saber, que la derecha nunca ha tenido el menor empacho en mezclarse con la ultraderecha, que la xenofobia y la homofobia siguen campando a sus anchas y que "la patria no sólo es el último refugio de los canallas sino también de los tontos, que son legión, aunque quizá no tantos como ellos se piensan".


FUENTE: publico.es
Punto de fisión
David Torres
11/02/2019

21/1/18

EL PROFETA DE LA DERECHA

Derecha solo hay una y Aznar es su profeta

José María Aznar López

Puede que la necesidad freudiana de dar matarile al padre sea muy imperiosa y hasta que los Estatutos del partido lo contemplen, tal y como se explica hoy Paula Díaz en este diario, pero lo cierto es que cuesta trabajo imaginar a Rajoy expulsando del PP a Aznar por desleal o por perjudicar notoriamente la imagen de la organización, actividad a la que el estadista lleva bastante tiempo entregado. Para estos casos siempre conviene recurrir a Aristóteles, que ya estableció en su día la diferencia entre potencia y acto. Poder, lo que se dice poder, puede, pero otra cosa muy distinta es que lo termine haciendo, por mucho que éste sea el sueño repetitivo de sus siestas.

Siendo más que notorio el flirteo de "Franquito" con Ciudadanos, aunque Rivera insista que el rey de los abdominales no es su tipo, el trauma que para el PP supondría consumar el divorcio con su egocéntrico referente no sería cosa menor que diría Rajoy, quien además no es de los que se distinguen por dar el primer paso cuando puede seguir sentado pese a las molestias que le ocasiona periódicamente ese enorme grano purulento al final de la espalda.

Mariano Rajoy Brey

Muy distinto sería que el propio Aznar se liara la manta a la cabeza y diera el portazo, ya que, desde su óptica, la deslealtad no es suya sino del partido en su conjunto, una organización cuyo proyecto para España no contentaría ni a una comunidad de vecinos, incapaz de tomar nota de sus lecciones con bolígrafos de dos colores y con principios muy cambiantes en contraste con los suyos, tan firmes e inamovibles que le pueden llevar un día a firmar el protocolo de Kioto y a ponerse al siguiente en nómina de los negacionistas del cambio climático.

Curiosamente, su salida del PP convertiría a Rajoy en el último aznarista del partido, si exceptuamos claro a Javier Arenas, que es como esos óleos con escenas de caza que las madres mantienen colgados en la pared de sus casas y que han resistido el tránsito del papel pintado al gotelé y de éste a la pintura lisa, y a Pablo Casado, que en su día iba de delfín del propio Aznar pero que siempre nadará en el estanque del que mande.

Francisco javier Arenas Bocanegra y Pablo Casado Blanco

El aznarista es una especie en extinción en el PP y de ahí que los últimos ejemplares vivos y en libertad pasten en ese gran parque jurásico que es FAES. 

Ni a Rajoy le interesa expulsar a Aznar ni, posiblemente, el susodicho esté por la labor de alquilarse un estudio en el edificio de Ciudadanos, aunque tuviera mejores vistas que en Vox, donde también se especuló que podía dejar sus cosas en plan guardamuebles. 

José María Aznar López y Mariano Rajoy Brey

El PP será un casero espantoso pero ha soportado sus críticas y sus desvaríos, y al que debería mostrar algo de agradecimiento por tantos años de obligarle a hacer el ridículo defendiendo su teoría de la conspiración en el 11-M, por haber convertido a su santa en alcaldesa o por haber obviado su responsabilidad en el lodazal de corrupción en la que chapotea, originada en buena medida en los polvos acumulados cuando él estaba al mando de la nave.

Aznar es, como se ha dicho aquí alguna vez, un amante despechado y más bien parece que su promoción del zumo de naranja del desayuno se deba a un enésimo intento de librarse de su mariacomplejado sucesor digital, que ni siquiera ha sido capaz de hacer desfilar los tanques por la Diagonal cuando la ocasión la pintaban calva.


Fracasados sus anteriores intentos de remover a Rajoy desde dentro, que haciendo la estatua es más pesado que ese Lincoln de mármol sentado y vigilando eternamente su memorial, estaría buscando ayuda fuera, confiando en que la tumba política de su heredero le permita recuperar la influencia perdida.

Por esa querencia cíclica de la historia a repetirse, no sería descabellado que Aznar hubiese pensado una solución similar a la que imaginó Fraga con Suárez antes de que él mismo entrara en la quiniela, y que no era otra que convertirle en el candidato de AP a la presidencia del Gobierno previa absorción del CDS. 

 Adolfo Suárez González y Manuel Fraga Iribarne

¿Sería muy extraño ver a Rivera al frente del PP? Al fin y al cabo y aunque ahora parezca dividida, derecha sólo hay una y Aznar es su profeta.

FUENTE: publico.es
Tierra de nadie
Juan Carlos Escudier
18/01/2018