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13/6/19

DEMOCRACIA A LA ESPAÑOLA

Democracia
(...no lo es, no lo es...)

Democracia es el régimen cuya doctrina política establece un sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía, o sea, la autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes, mediante la elección libre de sus dirigentes. La Democracia requiere un régimen que establezca la independencia estricta de los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial; separados por el pueblo soberano para evitar que la concurrencia de tales poderes en las mismas personas corrompa el régimen y devenga éste en una oligocracia encubierta(1)

La independencia estricta de los poderes del Estado sólo se logra mediante la elección libre por el pueblo, en procedimientos electorales distintos (lo que se expresa frecuentemente como "en urnas separadas"), de los representantes de cada uno de esos poderes; y se mantiene mediante la celosa vigilancia de cada poder sobre los otros en defensa de su propio ámbito competencial; y mediante el establecimiento de los procedimientos de control, por parte del pueblo, sobre el comportamiento de sus representantes: 


Desde el punto de vista de la legalidad, es el Poder Judicial, cuerpo funcionarial, el que impondrá el imperio de la Ley emanada del Parlamento al cuerpo político; y desde el punto de vista de la eficiencia, es el propio pueblo representado el que decide mediante el mandato imperativo de cada representante y un ágil procedimiento de destitución (o impeachment) en caso de corrupción manifiesta. Es precisamente ese control el que obliga al régimen a permitir al ciudadano identificar a un diputado concreto como propio representante en el Poder Legislativo.

Una vez comprendido lo anterior, llamar democracia a lo que organiza políticamente la España actual es malintencionado; y sería sin duda delictivo, si hubiera una verdadera Ley promulgada por el pueblo, en vez de por los partidos políticos(2).


En Ácratas, nadie pone en duda la legitimidad de la existencia de los partidos políticos, sino su pertinaz y avaricioso acaparamiento del ámbito de la política toda; de manera que, en España, ningún ciudadano puede ejercer sus derechos políticos si no es a través del filtro ideológico de un partido político. A veces, los partidarios llegan a mofarse del español que desea opinar políticamente diciéndole que si no le gusta lo que hay, constituya un partido político propio, a sabiendas, no sólo de la dificultad económica que ello conlleva, sino de la perversión que supone que la forma de pensar de un individuo deba homologarse con la de miles de otros individuos para constituir un cuerpo común partidario. 

La misma Constitución de 1978 bendice la exclusiva, el acaparamiento del ámbito de lo político, de los partidos y lo expresa taxativamente al pontificar que la libertad política de los españoles se manifiesta a través de estos. Y ello con todas sus consecuencias.


La consecuencia es que un ciudadano que desee expresar su opinión política, y no comulgue con las supuestas ideologías de los partidos que existen, no tiene posibilidad de ser representado. Es decir, que el régimen margina a sabiendas a todos los españoles que no se homologuen gregarios alrededor de un partido político concreto. Así, quien piense que en España, por ejemplo, deben construirse nuevas centrales nucleares, pero que debe prohibirse el despido libre, no tiene nadie que lo represente. Y, en general, suele ir a votar como mal menor (o sea, para evitar lo peor); o simplemente no va a votar, y se desentiende de la política.

El español medio se desentiende de la política porque sabe que no tiene voz (y que su voto está corrompido, pues da carta blanca al partido votado para que haga con él lo que le venga en gana, aún traicionando las opiniones de los votantes y hasta los propios programas electorales). El español medio se desentiende (como cualquier humano inteligente) de todo aquello que no puede controlar y resulta socialmente perjudicial: de los terremotos, de los tsunamis, de las epidemias y de los partidos políticos. Y se limita a lamentar las consecuencias de tales desgracias incontrolables: e igual que lamenta que Dios no controle las catástrofes de la Naturaleza, lamenta también no controlar su destino social por no tener verdaderos representantes políticos.


El español no tiene representantes políticos en los diputados electos, ni aunque sean del partido de sus preferencias dentro del arco parlamentario, porque los diputados a quien representan exclusivamente es a su partido, que es quien les ordena (a mano alzada, con los dedos, el jefe de filas, lo que deben votar en cada ley o propuesta en el Congreso y el Senado). Y es el partido el que (supuestamente) representa a sus votantes, porque la plebe no puede votar personas, sino siglas partidarias; y es la cúpula de la ejecutiva del partido la que interpreta lo que sus votantes desean (es decir, hace encuestas para conocer la caída en la intención de voto cada cierto período de desmanes en la gestión política, económica y social) mediante las herramientas del márquetin de masas. 

Porque la representación política, como la de cualquier otro tipo, requiere la garantía del control permanente del representado a su representante. Si no, es otra cosa, aunque se intente engañar al ciudadano con palabrería formal. Nadie puede representar a otro en ninguna gestión concreta (como la del voto en una ley) si la opinión de ese otro no es primero escuchada por el representante. Eso, que es obvio cuando pagamos la minuta a un representante en algún negocio o gestión (un abogado, un arquitecto, un intermediario, etc), no se verifica en el sistema político español.


El sistema político español está a caballo entre la dictadura de la que proviene sin ruptura (fue acuerdo, transición, pacto, consenso, conceptos todos no democráticos, sino oligárquicos) y la verdadera democracia. De manera que llamar al Régimen monárquico-parlamentario español DEMOCRACIA es tan inexacto y tan injusto como calificarlo de DICTADURA. Cualquiera que haya leído esto, y se sienta sorprendido o incluso insultado, y desee comprobar la veracidad de nuestro aserto, limítese a asomarse al otro lado de lo Pirineos (esos montes que siempre nos han separado de Europa) y eche un vistazo en Francia a lo que es una ciudadanía organizada, orgullosa de sí misma, de su historia y de sus conquistas.

Cualquier país que vive más de 70 años seguidos en el oprobio de la dictadura franquista y del apaño postfranquista transicional cocotero NO TIENE CIUDADANÍA, sino habitantes: pueblo y casta dirigente; explotados y mangantes; corderos y perros pastores; votantes y mafias organizadas de corruptos. La ausencia de toda reacción popular ante la crisis actual, que está destruyendo todo progreso acumulado en los últimos 30 años, demuestra lo que escribo, lo que todos aquí sabemos.


FUENTE: acratas.net
MESS
12/06/2019

NOTAS:

(1) Es exactamente lo que sucede en el Régimen español, donde el Legislativo elige al Ejecutivo y al Judicial y donde los tres poderes del Estado se ponen luego a disposición del Presidente del Gobierno, que puede actuar como un dictador, haciendo o deshaciendo leyes, sin más necesidad que la de mantener el apoyo parlamentario durante la legislatura, lo que consigue repartiendo dinero, cargos y prebendas entre sus acólitos.

(2) La corrupción salvaje consigue que la oligocracia, ávida de dinero fácil y sin control judicial (que participa del pastel), se ponga al servicio del poder económico (banca, multinacionales y los gobiernos de terceros países interesados en la posición geo-estratégica de España. Por lo que, resumiendo, España es, en fin, una Plutocracia (el poder es de los ricos, que dictan las leyes a su antojo) que maneja, como un ventrílocuo, los hilos de un muñeco, de un títere que es una Oligocracia de partidos, que se finge a su vez una Democracia, gracias al apoyo interesado los medios de comunicación, que pertenecen a los plutócratas. Y el círculo se cierra alrededor de los cuellos (y de los cojones) de los españoles, que lo toleramos.

20/7/18

VETOS

PP y PSOE vetan la comparecencia de la ministra de Hacienda por las revelaciones de Corinna


La Mesa del Congreso ha rechazo la comparecencia que pidió Unidos Podemos para que la socialista María Jesús Montero explicara las acciones que llevaría a cabo su Ministerio sobre "las posibles estructuras opacas al fisco creadas por Juan Carlos de Borbón".

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso. EFE/Juan Carlos Hidalgo

La Mesa del Congreso ha bloqueado la comparecencia de la ministra de Hacienda para que explique las acciones previstas para investigar "las posibles estructuras opacas al fisco creadas por Juan Carlos de Borbón".

Esta comparecencia la pidió el grupo confederal de Unidos Podemos el pasado martes. Sin embargo, no seguirá adelante por el rechazo de PP y PSOE y la abstención de Ciudadanos.


Fuentes parlamentarias han explicado a Público que las tres formaciones alegan que los letrados de la Cámara Baja advirtieron que esta comparecencia, en abierto, podía contradecir el artículo 56.3 de la Constitución que sostiene que el Rey es "inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Además, también se alega que se vulnera la Ley General Tributaria que establece el carácter "reservado" de los datos fiscales.

El bloqueo lo ha anunciado el grupo confederal de Unidos Podemos este miércoles. La diputada de Izquierda Unida, Eva García Sempere ha sostenido que "Nos parece muy preocupante que ayer la Mesa del Congreso no admitiera a trámite esta comparecencia".

Juan Carlos de Borbón

Desde el grupo confederal se ha criticado el cambio de los socialistas, recordando que en 2015 aseguraron que si llegaban a gobernar llevarían a cabo reformas de transparencia y regeneración democrática, como desvelar los nombres de los beneficiarios de la amnistía fiscal de la Ley de Montoro. Unidos Podemos también ha registrado este miércoles una PNL (proposición no de ley) para desvelar estos nombres.

Las diferencias entre el grupo confederal y el Gobierno están planteándose como el primer gran choque entre ambas formaciones. La comparecencia, que fue impulsada por IU, buscaba conocer si Hacienda piensa actuar ante los datos aparecidos en informaciones y grabaciones que señalan que el anterior jefe del Estado está en posesión de "cuentas en Suiza a nombre de su primo Álvaro de Orleans y la utiliación de testaferros como Corinna zu Sayn-Wittgenstein a la hora de ocultar propiedades y patrimonio en el extranjero".

Álvaro de Orleans y Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Por ello, que se defiende que "en ningún momento se plantea a ningún compareciente ir contra este artículo 95, sino que, en la misma línea manifestada por el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), se solicita que la Agencia Tributaria, que depende de la ministra de Hacienda, investigue indicios aparecidos en los medios sobre posibles delitos que habría podido cometer Juan Carlos de Borbón".

La otra petición de comparecencia anunciada por Izquierda Unida y registrada por Unidos Podemos fue la de la ministra de Defensa, Margarita Robles. Esta comparecencia se pidió en la comisión de 'secretos oficiales', por lo que no chocaría con los argumentos de los letrados, al igual que la comparecencia del director del CNI, ya que son a puerta cerrada y sin taquigráfos.

 General Félix Sanz Roldán, director del CNI

FUENTE: publico.es

¡Pues vaya una MIERDA de democracia!
 

30/6/18

NERVIOSISMO

Peperos al borde de un ataque franquista de nervios

Mi padre, Javier Pradera, que al frente de Alianza Editorial, tuvo que negociar infinidad de contratos de edición, tenía una máxima que me repetía siempre:

Javier Pradera
(1934 - 2011)

"Si quieres tener éxito en una negociación, deja siempre que el último euro se lo lleve la otra parte."

Su talante moderado y pactista le llevaba a tomarme el pelo cuando me veía metido en pleitos o amenazando con ellos.

"Siento decirte, hijo mío, que lo tuyo es un trastorno mental llamado querulancia."

Al igual que Abraham Lincoln, estaba convencido de que no hay nada más estresante y angustioso (pleitos tengas y los ganes, dicen los gitanos) que un litigio.

Abraham Lincoln
(1809 - 1865)

Quienes vuelvan a ver hoy el programa de RTVE "Tengo una pregunta para mí" dedicado a la Memoria Histórica, en el que Basilio Baltasar entrevista a varios intelectuales (Pradera entre ellos) sobre la polémica ley de Zapatero, se convencerán de que mi padre siempre vio la Transición como una suerte de arreglo extrajudicial. 

Le encantaban las películas americanas de juicios y el modo en que fiscales y abogados estadounidenses luchan siempre hasta el último minuto por ahorrarle tiempo y dinero al contribuyente, cerrando un acuerdo privado entre las partes. Tengo más que constatado que en España tiramos más bien hacia el polo opuesto. Somos capaces de ponerle una demanda a nuestro casero solo porque se niega a cambiarnos la junta de goma de un radiador.

De Shlomo Ben Ami (un híbrido de político e intelectual por el que sentía gran admiración) Pradera tomó la frase:

"La paz y la justicia son incompatibles."

En el sentido de que si de verdad quieres llegar a un acuerdo con la otra parte (en Madrid o en Jerusalén), no puedes emperrarte en que prevalezca un estricto cumplimiento de la justicia: debes permitir, como hacía Pradera en Alianza Editorial con los siempre voraces agentes literarios, que el último euro (por más que  sepas que en puridad te corresponde) se lo lleve la otra parte.

La Transición (decía mi padre) fue una negociación parecida. Los famosos "cautivos y desarmados del Ejército Rojo" que no fueron exterminados por el sanguinario dictador y se pudrieron en la cárcel durante largos años, así como los exiliados de la República (unos 500 mil, según los historiadores más solventes), llegaron a la conclusión, en 1978, de que les compensaba la paz, aunque tuvieran que hacer grandes cesiones.

Lejos de valorar el esfuerzo notabilísimo que llevaron a cabo los perdedores de la Guerra Civil por no llegar a la Ruptura, la derecha española aún se ríe de ellos, con frases a lo Pablo Casado:

"Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién."

o a lo Rafa Hernando:

"Algunos se han acordado de su padre cuando había subvenciones para encontrarlo."

El deseo de paz era tan grande en aquellos años, que "los rojos" renunciaron a buscar los restos de sus familiares y aceptaron convivir con engendros como el Valle de los Caídos o la placa de homenaje a la Legión Cóndor que Ruiz–Gallardón se negó a retirar del cementerio de la Almudena cuando fue alcalde de Madrid.

Pero de la misma manera que en derecho existe algo llamado "novación modificativa" del contrato, el pacto de la Transición puede y debe ser renovado. Y debe serlo por las mismas razones por las que se cerró el del 78: porque no es posible la paz si se exige un estricto cumplimiento de la justicia. 

Ruiz-Gallardón

Es cierto que en su día se acordó lo que se acordó, pero la derecha (entre la cual hay buenos abogados) debe entender que ningún contrato es para siempre, y que hoy la mayoría de la población española está a favor de esa novación modificativa del acuerdo que fue la Transición

Eso afecta tanto a la necesidad imperiosa de cambiar la Constitución (algo a lo que el PP se resiste como gato panza arriba, al grito de "Pacta sunt servanda", o lo que es lo mismo "Santa Rita, lo que se da no se quita", para los que aborrezcan los latinajos) como a admitir sin refunfuñar que el Estado debe ayudar a que los represaliados del franquismo recuperen los restos mortales de sus deudos.

Y atañe también, como no, al Valle de los Caídos. Hay que sacar los restos de Franco y José Antonio de esos lúgubres sepulcros donde reposan desde hace demasiado tiempo y entregarlos a sus familias, como se ha hecho ya con Mola y Sanjurjo –dos de los cerebros del "Glorioso Alzamiento"– en Pamplona. Hay que desmontar también esa ominosa y prepotente cruz de 130 metros, porque es el símbolo de la Cruzada, la sanguinaria operación ilícita de rescate espiritual de la patria en la que se embarcó que Franco al grito de:

"Salvaré a España del marxismo aunque tenga que fusilar a la otra media."

Y como dice el profesor Julián Casanova, hay que retirar de una vez por todas la Guerra Civil del debate político e introducirlo en los libros de texto.

Es necesario que los españoles, que desconocen en su mayoría lo que de verdad ocurrió en aquella guerra, se puedan carcajear cada vez que un político torticero e ignorante diga bobadas como las de Rafa Hernando:

"La República trajo un millón de muertos."

Ni fueron un millón (500.000, a lo sumo), ni los trajo La República.

La República trajo, en esencia, la abolición de los privilegios de los ricos y los poderosos. Y los muertos los trajeron aquellos que, como Franco, Yagüe y Mola, exterminaron a media España (150 mil muertos solo en la retaguardia) con tal de conservarlos.

FUENTE: publico.es
Otras miradas
Máximo Pradera
27/06/2018

"Prometo volver"

30/12/17

LA FALSA DEMOCRACIA

La falsa democracia se ha adueñado del mundo

La falsa democracia se ha adueñado del mundo

Todos se autoproclaman demócratas porque el prestigio de la democracia está intacto en todo el mundo, pero la democracia no existe. La falsa democracia domina el mundo, incluso en los antiguos santuarios del sistema, como Estados Unidos y Gran Bretaña. Nadie se atreve a cuestionarla y se declaran demócratas todos, incluso los peores totalitarios y los criminales. 

Hasta las peores dictaduras, como la de Corea del Norte o Cuba, se declaran repúblicas democráticas "populares". Pero, aunque su prestigio sea incuestionable y portentoso, la democracia ha dejado de existir porque los políticos no la soportan y la han sustituido por un remedo impresentable que sólo es una dictadura camuflada de partidos políticos y de políticos profesionales que utilizan el sistema para apoderarse del Estado y vivir a cuerpo de rey. 

El pueblo, que es el soberano de la democracia y el gran protagonista del sistema, ha sido expulsado de la política, manipulado, desposeído de sus derechos y reducido a ser víctima y palmero de una clase dirigente codiciosa, falsa e insaciable.


Hasta los peores tiranos totalitarios se declaran demócratas. Los independentistas catalanes, una de las especies más totalitarias de Europa, han esgrimido la democracia y la han utilizado como arma arrojadiza contra España. Para ser "guay" y estar en lo políticamente correcto, para no ser un apestado social, para ganar votos y para prosperar el política, hay que declararse demócrata, aunque el sistema vigente, como ocurre en España, sea una versión inmensamente adulterada y degradada de la verdadera democracia.

Sin separación de los poderes básicos del Estado, sin controles suficientes a los partidos y al poder político, sin una ley que sea igual para todos, sin una ciudadanía influyente y participativa, sin una prensa libre e independiente y sin una sociedad civil fuerte y organizada, que sirva de contrapeso al poder, la democracia no existe, aunque se vote cada cuatro o cinco años y se elijan a los representantes y gobernantes.

La democracia no es un sistema para elegir gobiernos sino una filosofía compleja de respeto a los demás y una forma de vida en la que el principal objetivo es controlar el poder y evitar que se torne abusivo.



La ley, la separación de poderes, la competencia libre entre los poderes públicos, la pugna entre los partidos y la libertad de prensa existen en democracia para que el poder sea frenado en sus tendencias despóticas.

Pero la democracia ha sido demolida y pulverizada por los grandes poderes y lo que hoy se denomina democracia es sólo un remedo degradado y sucio de ese sistema, que ha sido despojado de los controles al poder, de la participación ciudadana y de leyes justas que impidan los típicos desmanes de los poderosos: corrupción, abuso de poder, mentiras, estafas, incumplimientos, desigualdades, clientelismo, despilfarro y una filosofía de la injusticia que lo inunda todo.

Los peores canallas se autoproclaman demócratas, aunque desconozcan la verdadera democracia. Hasta los cortacabezas del ISIS se autoproclaman demócratas.



¿Cómo distinguir la verdadera democracia de la falsa en este mundo trucado y engañoso? Es muy fácil y hay varias caminos. Uno de ellos es analizar las aspiraciones del pueblo y compararlas con la realidad. 

Si en España, lo que el pueblo desea es:

Eliminar las autonomías
El fin de la financiación pública de los partidos
Consagrar el principio de "un hombre un voto" 
Una ley igual para todos los ciudadanos


pero es justo lo contrario de lo que está vigente, entonces la democracia no existe.

Hay otra fórmula de análisis que nunca falla: si el gobierno y los partidos temen al pueblo, entonces hay democracia, pero si es el pueblo el que teme al gobierno y a los políticos, entonces lo que existe es una tiranía, más o menos camuflada.


La ruina de la verdadera democracia es uno de los grandes rasgos del siglo XXI, y la lucha por reconstruir esa democracia aniquilada será la espina dorsal de este siglo, la que enfrentará a ciudadanos y gobernantes como nunca antes en la historia.


FUENTE: votoenblanco.com
Información y Opinión
Francisco Rubiales
17/11/2017

29/11/17

¿QUIÉN MATÓ A LA NACIÓN ESPAÑOLA?

Fuenteovejuna, todos a una

España es un espejismo, una pésima obra de teatro con malos actores y espectadores dormidos en la platea, 
donde la corrupción campa a sus anchas

El régimen de la segunda restauración borbónica en España no es democrático. Clara e inequívocamente. No porque le falte algún detalle o dos, sino de raíz. El pueblo vota, pero no decide nada, no opina, vive cautivo de las castas parasitarias económica y política y, lo que es peor, es responsable último de lo que éstas decidan y garante con su hacienda personal de todos los desmanes que esas castas perpetren. Mientras no haya democracia en España, todo lo que hemos visto, vemos y veremos serán esperpentos. Nos ceñiremos a los esperpentos vistos en la crisis de legalidad catalana.

 

Esperpento primero.- Como demuestra una grabación de la Guardia Civil, los empresarios, de forma sistémica, pagaban comisiones al PP para obtener contratos a precios competitivos que luego modificaban en revisiones de precios (que se doblaban como mínimo) al ejecutar los contratos, retribuyendo nuevas comisiones a la hora de cobrar las certificaciones de obras o servicios. Exactamente lo mismo que sucedía en Cataluña con la CiU de Pujol. Por eso, el Gobierno colabora a escondidas con los independentistas mediante inacciones y actuaciones de calculada torpeza, porque está siendo chantajeado descaradamente. Rajoy no sólo es corrupto, sino perjuro ante los tribunales de Justicia. Y no sólo sigue en la presidencia del Gobierno, sino que volvería a ser electo mayoritariamente si se convocaran generales ahora mismo.

Mariano Rajoy Brey

Esperpento segundo.- Los catalanes ya no respetan ni la Ley ni al Estado que dice que intenta imponerla, al comprobar que todos sus actos, cortes de fronteras o paralización de infraestructuras estatales (como autovías y ferrocarriles) quedan en la impunidad. Por lo que esa clase de intervenciones irá en aumento. El Estado no existe si, cuando un problema es aún pequeño, no actúa con contundencia. Cuando el problema crece, se masifica, es ya imposible detenerlo, sea en España o en cualquier otro país, democrático o no.


Esperpento tercero.- Los responsable del independentismo salen de la cárcel en cuanto dicen que, ahora sí, van a acatar la Constitución, a pesar de que la vulneraron sostenidamente durante años. El Estado es demasiado débil para hacer otra cosa, pero sabe que esa tolerancia alienta el independentismo, más que lo contiene.


Esperpento cuarto.- Ningún partido ni medio de masas reconoce que los problemas de España tienen su raíz en la partitocracia derivada del sistema electoral, de la inseparación de poderes ejecutivo y legislativo (y judicial como consecuencia) y de la ausencia total de representación de los votantes por parte de los diputados de listas de partido. El escándalo del PSC al incorporar a Espadaler como número 3 de la lista por Barcelona de cara al 21D es un botón de muestra. Las listas las confeccionan los jefes de partido, no los votantes. Estos sólo pueden adherirse a una lista de personas cuyas conductas no controlarán jamás.
 

Esperpento quinto.- El Centro Nacional de Inteligencia español es una sucursal del Mossad y de la CIA (como el resto de servicios de inteligencia europeos), infiltrado hasta la médula. Y el Ejército español, un apéndice de la OTAN (también como el resto de ejércitos de Europa). Ninguno de ambos estamentos sirve a los intereses de los españoles. En un estado corrupto, todos campan por sus respetos, van a sus intereses, a sus momios y sus corrupciones.


Esperpento sexto.- Los propios españoles, aún sabiendo que España no es un estado democrático, dan por buena la corrupción institucionalizada de todos los poderes públicos y se limitan a polarizarse y acusarse mutuamente del manido "y tú, más". Los españoles no tienen dignidad ninguna. Sacar banderas a la calle demuestra que tan sólo les interesan los símbolos y no las realidades simbolizadas.


Esperpento séptimo.- La idea de auténtica democracia, de representación en circunscripciones unitarias cada 50.000 votantes con mandato imperativo del diputado, y elecciones en urnas independientes para ejecutivo y legislativo, es silenciada, amordazada, enterrada por los medios, entre la casta política y por el propio pueblo español en pleno. Nadie, excepto medios testimoniales como este diario o el Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional, habla siquiera de ello. Aunque todos sepan que resolvería los problemas que nos afectan en muy poco tiempo.


Ni siquiera propuestas tan sencillas de realizar mediante leve modificación del texto constitucional, como la propuesta de reforma del artículo 99 de la Constitución Española de 1978 impulsada por este medio, han sido consideradas ni tienen eco en ningún medio ni de masas ni alternativo. A pesar de su importancia crucial, dando voz al pueblo español en la elección del Presidente del Gobierno para evitar que actúe cautivo de las bisagras nacionalistas. En España triunfa el oportunismo porque está en la masa de la sangre de todos los españoles.

En una auténtica democracia, es el pueblo quien debe elegir al presidente.

Ya es demasiado tarde. El futuro de España fue decidido en 1978, cuando 7 traidores a su patria, de espaldas al pueblo español y sus intereses, redactaron la Constitución autonomista monarco-partitocrática, prolongación del franquismo sociológico, que nació preñada de división e insolidaridad, y enferma del cáncer de la auto-destrucción. El detonador de su muerte programada se ha disparado, tras cuarenta años de cobertura de la corrupción sistémica y del bisagrismo nacionalista. Descanse en paz y salga el sol por Antequera.


FUENTE: acratas.net

24/9/17

A LA SOMBRA DE "LA GALLINA"

Un país a la fuerza nunca tendrá futuro. Es lo que le ocurre a éste. Los españoles nos enfrentamos a ese gravísimo problema aunque muchos se nieguen a verlo e incluso a querer entenderlo. Esta España en la que vivimos está cimentada en una mentira, en un engaño, en una falsa transición teñida de democracia, que sustenta un régimen político corrupto hasta la médula.


Todo ello porque no nos hemos atrevido a limpiar las cloacas del anterior Régimen que, por la fuerza de las armas, tras una contienda bélica de infausto nombre, se hizo con el poder hace casi 80 años, y que, a la sordina, todavía sigue detentando a través sus múltiples correligionarios y afines, convenientemente disfrazados de "demócratas de toda la vida".

Es muy posible que al gobierno pepero "el tiro catalán" le salga por la culata.Y es que "amores a la fuerza, no pueden ser". La convivencia y la armonía son cosa de diálogos, acuerdos y caricias, y no de mamporro y tentetieso.

Cosas de la "Ley Mordaza"

Junto con la derecha más rancia, la monarquía, metida al estacazo en el paquete constitucional que nos endilgaron, también se tambalea, y es que la Tercera República asoma la patita por debajo de la puerta. Y, lo que son las cosas, se lo vamos a tener que agradecer a Mariano Rajoy.


Tomando prestada una frase de "Un Republicano Constitucionalista":

 - El Régimen del 78 se acerca a su fin. Descansemos en paz.


Citizen Plof

30/6/17

CUARENTA AÑOS PARA ESTO

Han hecho falta dos jefaturas del Estado a dedo para que Felipe VI llamase por su nombre a nuestro anterior régimen: dictadura. Eso sí, para compensar, ha condecorado a Rodolfo Martín Villa, ministro franquista responsable de la matanza de Vitoria.

Felipe VI entrega a Rodolfo Martín Villa, exministro franquista, 
la medalla conmemorativa de las Cortes Constituyentes.
 28 de Junio de 2017 / Captura de pantalla de ABC

En Madrid estaba hoy una de las noticias del día. El Congreso de los Diputados celebraba los cuarenta años de democracia, cuarenta años desde aquellas elecciones de 1977. La otra noticia venía de la comunidad autónoma número dieciocho, Venezuela. Un helicóptero pilotado por un grupo de policías atacaba las sedes del Tribunal Supremo y del Ministerio del Interior. Disparos y lanzamiento de granadas que, a este lado del charco no nos ha recordado a un intento de golpe de Estado, ni a un atentado, ni siquiera a violencia. A pesar de las explosiones, los disparos y los encapuchados sosteniendo metralletas;  Lo sucedido en Venezuela hoy, solo era rebeldía opositora. 


Románticos con alas, vamos. Cuarenta años de democracia y tan poco olfato. Que Venezuela sea un avispero y que nos pueda rechinar Maduro no debería hacer que dejara de sorprendernos el tratamiento que se le da a cada capítulo de la telenovela que nos imponen. Ni el nivel de contaminación para consumo interno que nos hacen tragar. La misma prensa y partidos que hoy solo perciben rebeldía en Venezuela hablaban de golpe de Estado cuando el 15M, sin disparos ni granadas, rodeó el Congreso. A estas alturas y celebrando la madurez democrática, ya solo pedimos que nos manipulen con respeto.


Según cuentan las autoridades desde el acto solemne, los valores democráticos que hoy celebramos están bien asentados. Tanto que, como cada día de los últimos cuarenta años, hemos vuelto a felicitarnos una vez más por haber coronado el Everest de ir a las urnas cada equis tiempo. En plena Europa y habiendo llegado los últimos a la cima, seguimos recordando la gesta. Nos conformamos con poco. Se explica así que, mientras damos lecciones a otros, se nos olvide llamar por su nombre a nuestro anterior régimen: dictadura. Han hecho falta cuarenta años y dos jefaturas del Estado a dedo para que hoy Felipe VI se acordase de hacerlo. Eso sí, para compensar, ha condecorado a Rodolfo Martín Villa, ministro franquista responsable de la matanza de Vitoria. ¿No nos estaremos haciendo trampas convirtiendo el suficiente raspado de nuestra democracia en un sobresaliente histórico? Sea como sea, ahí sigue el autoengaño, pegado con orgullo en la nevera.


FUENTE: ctxt.es
Tecetipo - Gerardo Tecé
28/06/2017


¿Qué tendrá Venezuela?... 

¿Qué tendrá?...

22/8/16

EL LOBO Y LOS BORREGOS


¡Ah!... el lobo descojonado de la risa se llama "Capi".

Citizen Plof
 

21/8/16

ME IMPORTA UN CARAJO


¡Sí!... Me importa un carajo que las elecciones generales se celebren el día de Navidad o el día de Reyes porque no pienso ir a votar. Hace mucho tiempo que dije que, al menos con mi voto, nadie más iba a mamarse un euro. De todas formas me parece una desafortunada elección la de la fecha; les convenía más el día de los Santos Inocentes, porque eso es lo que somos los ciudadanos de este jodido país: unos santos y pobres inocentes, aunque en honor a la democracia también podían haber elegido el día de los Fieles Difuntos, porque es la festividad que mejor le pega a esta pobre señora.


Citizen Plof