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26/11/18

CUMPLEAÑOS "FLIS"

Happy birthday, Mrs. Constitución

Constitución española - Pedripol

En este rincón de CTXT que llamamos El Mentidero nos hemos dado a la tarea de poner en cuestión las narrativas dominantes y desmontar el intrincado mecanismo de los relatos del poder. Ahora que la Constitución del 78 está a punto de alcanzar los cuarenta cumpleaños, va siendo tiempo más que nunca de someter nuestro pasado a la prueba del algodón y hacer que los mitos sagrados de la Transición respondan a la máquina de la verdad. Faltan pocos días para que las pantallas se nos llenen de ceremonias conmemorativas, de purpurina real y de lugares comunes tan transitados que ya no significan nada. Democracia consolidada. Que nos hemos dado entre todos. Espíritu de diálogo. Consenso. Libertades. Concordia.

No se trata de menospreciar aquí el optimismo de tantas personas que tras la muerte de Franco cedieron a la esperanza de un prometido orden democrático. Ni siquiera se trata de reprochar a aquellos que plegaron sus banderas con la convicción de que los vientos de cambio bien valían algunas renuncias. Después de todo, los años setenta fueron convulsos y violentos y el debate constitucional estuvo gobernando por el miedo y por la amenaza de una nueva dictadura armada, o peor aún, de una nueva guerra. Contra el mito de la Transición pacífica, la investigadora francesa Sophie Baby registra 714 muertes violentas entre 1975 y 1982. Poco diálogo iba a ser posible en un clima viciado por los disparos, las organizaciones clandestinas y el chantaje reaccionario de las Fuerzas de Orden Público y las Fuerzas Armadas.


Sí queremos hablar, sin embargo, de una tiranía que murió en la cama y de todos aquellos sectores del franquismo que un día se fueron a la cama firmando sentencias de muerte y a la mañana siguiente se despertaron con una constitución y una urna debajo del brazo. 

Hay que hablar de la Transición como un dispositivo envenenado que sirvió para garantizar la impunidad de la derecha a cambio de unas migajas institucionales para la izquierda. Al fin y al cabo, la misma generación de franquistas que había administrado el retorno de la democracia fue quien construyó el relato oficial del nuevo consenso político. Como si quienes detentaban el poder y quienes sobrevivían entre la clandestinidad y el exilio hubieran participado en el debate público bajo las mismas condiciones. La Transición es una fábrica de amnesias consentidas.

Altos cargos del franquismo que acabaron mandando también en democracia

Todavía hoy llama la atención repasar los nombres de los Padres de la Constitución, todos hombres nacidos entre 1922 y 1940, la mayoría de ellos vinculados a partidos de derechas. El más veterano era Manuel Fraga, que había dado el visto bueno a la ejecución del dirigente comunista Julián Grimau; que encubrió la muerte de Enrique Ruano y pidió silencio a la familia; que cargaba a sus espaldas con la masacre de cinco obreros en Vitoria. 

Ahí está la paternidad de una constitución que santificaba la continuidad de todos los estamentos del régimen franquista, desde el Rey hasta los cuerpos policiales pasando por empresarios, banqueros, jueces y señores de la prensa. Todo aquel que se atreviera a poner en cuestión los términos del consenso era señalado como ingrato alborotador, antiespañol y enemigo de la democracia. Y hasta ahora.

La mayoría de los "padres de la Constitución", eran de derechas

Hay un episodio poco recordado del debate constitucional, un punto de giro que amenazó con hacer encallar las negociaciones. Y es que en marzo de 1978 el PSOE abandona la ponencia y terminará denunciando que UCD y Alianza Popular han urdido “la constitución más reaccionaria del mundo”

La pataleta surte efecto y UCD accede a negociar en privado los artículos más controvertidos. Al contrario de lo que sugiere la historia, la Constitución no fue ultimada en una ceremoniosa sala de las Cortes sino en los encuentros secretos que mantuvieron, entre otros, el vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra en el restaurante José Luis de la calle Rafael Salgado de Madrid. A las puertas del Santiago Bernabéu. El futuro de la democracia en manos de una minoría constituyente entre reuniones a puerta cerrada y pactos de mantel. Aquellas sobremesas de madrugada anticipan el destino del nuevo orden político español: un sistema bipartidista a la americana sostenido por dos partidos turnantes, el uno social-liberal y el otro liberal-conservador.

Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra

El 31 de octubre de 1978, la Constitución supera el debate parlamentario con cierta apariencia de unanimidad. La prensa apunta a partidos vascos y catalanes como minoría de disenso y algunos periódicos, como el ABC, censuran que los diputados de PNV, Euskadiko Ezkerra y ERC se hayan negado a ovacionar el resultado. Hay, además, otro dato contundente. Y es que solo nueve de los dieciséis diputados de la Alianza Popular de Manuel Fraga respaldan la Constitución. Extrañas raíces constitucionalistas las del Partido Popular. 

En todo caso, cuando la Constitución se someta al aval de las urnas, aparecerán algunas anomalías que hoy en día nadie se molesta en recordar. En primer lugar, la llamada vasca al no o a la abstención hace que la Carta Magna solo cuente, por ejemplo, con un 27,7 % de apoyo Gipuzkoa y un 30,4 % en Bizkaia. La abstención, además, alcanza cifras elevadas en Galicia. En la suma total, la participación en el referéndum para la ratificación de la Constitución ha caído un 12% con respecto a las elecciones generales de 1977. Contra la euforia acrítica de nuestros días, los analistas hablan por entonces de desencanto y de fracaso de las fuerzas políticas, que solo han sido capaces de movilizar a dos de cada tres electores.

Aprobación de la Constitución española el 31 de octubre de 1978

Ahora, cuarenta años después de aquel proceso tramado entre bambalinas y con la pistola del franquismo encima de la mesa, podemos mencionar diferentes irregularidades. Por ejemplo, "la treta de Adolfo Suárez de incrustar a la familia Borbón en el texto constitucional y obligar a la población a aceptar todo el paquete sin que fuera posible el debate entre monarquía y república". Podríamos recordar también el papel de la televisión única en la creación de un estado de opinión favorable a las jerarquías políticas. 

"La ley de amnistía se convirtió, por encima de todas las cosas, en un blindaje de impunidad para los criminales del franquismo". Que los Pactos de la Moncloa desactivaron la movilización popular o que "el poderío de la CNT fue acallado con la tramoya policial del caso Scala". Podríamos también sacar a relucir el tenebroso papel del rey emérito en los tejemanejes castrenses del 23-F. Sin embargo, la mejor prueba del algodón, la más eficaz máquina de la verdad, es un examen casual del texto constitucional a la luz de estos cuarenta años.

Aprobación de la Ley de Amnistía en 1977

Artículo 128, punto 1. “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. El Gobierno de Felipe González llevó a cabo alrededor de ochenta privatizaciones y mostró el camino al gobierno de José María Aznar, que privatizó un total de cincuenta empresas con la coartada de cumplir las exigencias de Maastricht sobre el déficit. También Zapatero y Rajoy se apuntaron al desmantelamiento del sector público. Empresas como SEAT, Repsol, Endesa, Telefónica, Tabacalera, Argentaria, Gas Natural o AENA han abierto sus puertas al capital privado.

Artículo 47. “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho”. Este pasado abril, el Congreso aprobaba una propuesta del PDCat sobre desahucio exprés que contó con el apoyo de PP, PSOE, Ciudadanos y PNV. El impulso para la aceleración de los desahucios nace de una iniciativa del gobierno de Zapatero a favor de los desalojos rápidos que se materializa mediante la Ley 19/2009 con la contribución de CiU y el voto del PNV. Durante el año 2017 se ejecutaron 60.754 desahucios en España. El CGPJ contabiliza más de medio millón de desalojos desde el comienzo de la crisis.

En el año 2017 fueron ejecutados 60.754 desahucios en España

Artículo 35. “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo”. España cuenta con una tasa de desempleo del 15,2%, el doble que la media de la Unión Europea, y se sitúa en el segundo lugar del ranking detrás de Grecia. En un informe de este año publicado por el European Trade Union Institute, España se sitúa en los últimos puestos en calidad de empleo de la Unión Europea, solo por detrás de Grecia y Rumanía. España es también el país de la Unión Europea con más trabajadores que viven bajo el umbral de la pobreza a la vez que se ha multiplicado el número de millonarios.

En el papel mojado de la Constitución se acumulan los incumplimientos y las urgencias de una Transición que con el tiempo ha adquirido el estatus sagrado de un mandato bíblico. Hace no tantos años, al fragor del 15M, las calles indignadas hablaban de procesos constituyentes, de volcar el régimen, "no somos mercancía en manos de políticos y banqueros, no hay pan para tanto chorizo, error 404: democracia not found".


Parece que con el tiempo las calles se han fatigado, que ya no hay músculo constituyente o que podríamos dar por buenos otros cuarenta años de restauración borbónica sin que los barones del viejo orden encuentren resistencia. La Constitución llega a la crisis de los cuarenta con cuerpo de fake news, con la apariencia dudosa de un bulo que seguimos propagando sin habernos tomado la molestia de verificarlo. Feliz cumpleaños a quien lo celebre.

FUENTE: ctxt.es
El Mentidero
Jonathan Martínez
24/11/2018

4/5/18

EL ARTÍCULO 50


"Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio."

Artículo 50 de la Constitución española de 1978


 El Gobierno se pasa por los forros la Constitución 
y los derechos ciudadanos.

¡No permitamos que nos esquilmen!

¡¡¡Actuemos!!!
 

24/11/17

LA RELIGIÓN DEL 155


Se equivocaron quienes algún día creyeron que España era el país más autonómico de Europa e incluso del mundo. Esos ingenuos no leyeron bien la Constitución de 1978 (en adelante, C78) y, fruto de su desidia, no se dieron cuenta de que la C78 consagra una monarquía centralista. Para cerciorarse de esta triste realidad, no es necesario ser un constitucionalista profesional: basta con observar que toda la organización territorial del Estado (Título VIII) y, dentro de éste Título, toda la parrafada sobre las Comunidades Autónomas (Capítulo Tercero), penden de un hilo: el hoy famoso artículo 155 (*).

El 155 es la espada de Damocles que puede caer sobre cualquier autonomía cuando le apetezca al Gobierno de turno. Y ello porque los Padres de la Patria Neofranquista redactaron una C78 que, bajo una alfombrilla de alhelíes autonómicos, escondía una bomba nuclear.
Para demostrar que aquella modernidad de las autonomías les importaba un bledo, maquinaron que era suficiente asesinarlas con el mentado 155. ¿Para qué gastar saliva si el centralismo podía garantizarse con sólo 103 palabras?


Sin embargo, existía el peligro de que el progreso legislativo desactivara la bomba de los 155 neutrones pues, como parecía de obligado cumplimiento, los angelicales artículos de la C78 debían ser desarrollados mediante sus correspondientes Leyes Orgánicas y éstas desarrolladas en leyes sucesivas de inferior rango, etc. Solución secreta: para garantizar la absoluta impunidad del Gobierno era imprescindible que el 155 nunca fuera desarrollado por ninguna Ley Orgánica.



En efecto, llevamos 40 años en los que han proliferado las leyes -100.000 según algunos cálculos- e incluso se han promulgado ochenta y seis (86) Leyes Orgánicas pero, ¡oh, casualidad!, ninguna de ellas ha tocado el 155. Resultado: la redacción del 155, un prodigio de vaguedad e inseguridad, permite al Ejecutivo aplicarlo a voluntad –o sea, según su real gana-.

Por ello, perdemos el tiempo discutiendo si su aplicación contra Catalunya ha sido, es o será dura, blanda o mediopensionista. El 155 lo permite todo y nada por lo que sólo cabe preguntarse hasta dónde podrá llegar el Gobierno Central agitando ese chantajista espantajo. En este sentido, es evidente que su ejecución –nunca mejor dicho- comenzó hace semanas, cuando se amputó la autonomía financiera de los catalanes y Catalunya fue invadida por un contingente extraordinario de “las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”.


Ahora bien, aunque el 155 se esté ejecutando desde antes que se hiciera famoso este 666 posmoderno, la interrogante se mantiene: ¿hasta dónde quiere llegar el PP-PSOE-C’s? Obviamente, la intención de esta Tríada es reducir la Generalitat a una peña decorativa como fueron los Coros y Danzas regionales del franquismo para, una vez consumado el expolio, extender el estacazo al resto de España. No necesariamente a sus otras autonomías –aunque también- sino a algo mucho más siniestro pues se encamina a suprimir los Derechos de todos los súbditos españoles.



Como se escribe en los medios no subvencionados, lo de Catalunya sólo es la primera fase del experimento que ya está perpetrando Macron: la implantación en Europa de un libertarianismo, neoliberalismo integrista o yihad occidental que privatice la gestión del dinero público y destruya el contrato social que subyacía al Estado del Bienestar. Macron y su mono de imitación español han calculado, “si Catalunya cae, caerá el resto de Europa”.

Naturalmente, la Tríada del Mal llegará en Catalunya hasta donde se estrelle contra la resistencia efectiva del pueblo catalán. Mientras eso sucede y para que esa resistencia pueda ser más racional y más efectiva, creo que no estorba subrayar el perfil religioso que ha adquirido el 155. Para esta tarea estarían más facultados algunos de los muy católicos líderes indepes pero, ya que atienden a problemas más mundanos, alguien lo tenía que abordar.


Por varias razones, el 155 es un fenómeno religioso: de su Santo Advenimiento apenas se recuerda que ocurrió hace muchos años pero nada sabemos de sus arcángeles anunciadores. Intuimos que ha pasado 40 años congelado en la carpintería de Zarzuela-La Moncloa pero, ¿por qué lo ocultaba su Santa Madre, la C78? En su irrupción en la vida pública, sospechamos que Catalunya ha ejercido un papel decisivo que bien pudiera ser el de San Juan Bautista, sobre todo porque el Precursor fue decapitado.



Por si las referencias cristianas fueran débiles, el 155 es religioso puesto que es omnipotente, ubicuo y hasta omnisciente -sólo Él conoce la criminosidad que albergan las almas indepes-. Además, nadie sabe cómo, cuándo -y, especialmente, hasta cuándo- se puede ejecutar. Por ende, es una entelequia inmaterial y, desde luego, atemporal. Lo más concreto que ha proferido el Gobierno es una repetición de aquel Requerimiento del año 1500: “os haremos guerra y os sujetaremos al yugo de la Monarquía y de vuestras mujeres e hijos haremos esclavos. Y las muertes y daños que de ello se siguiesen sea a vuestra culpa” –efectivamente, ya van dos esclavizados presos-.

Sin embargo, todos hablamos del 155 como si fuera una norma concreta cuando, no sólo por no haber sido desarrollado por ninguna Ley Orgánica sino también por su congénita indefinición y por no contener ninguna excepción o transgresión, carece de toda normatividad. Por ello, es aberrante analizarlo desde la óptica jurídica. Y, por ello mismo, la Tríada lo idolatra, especialmente C’s quien, gracias a Él, ya está viendo a su jerezana preferida sentada en el trono periférico. Por su parte, los tertulianos adoran la libertad para desbarrar que les ofrece su arbitrariedad. Y el Gobierno aborrece de la necesaria Ley Orgánica mientras lo agita como si fuera lo que aparenta: el Ángel Caído de la C78, el Luzbel terrorista de la posmodernidad.


En resumen, el 155 no existe. Es el Leviatán de los políticos y la Bicha del vulgo que sirve de precaria excusa jurídica para justificar la represión.
Es un fraudulento as en la manga que surge de repente, tal y como suelen manifestarse los zombies religiosos. Lástima que los escépticos no creamos en tahúres ni en supersticiones.


(*) 1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. 2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas (Constitución de 1978; Título VIII. De la Organización Territorial del Estado; Capítulo Tercero. De las Comunidades Autónomas; artº 155)
FUENTE: publico.es
Verdad, Justicia, Reparación
Por Antonio Pérez, miembro de La Comuna.
12 Nov 2017

24/9/17

A LA SOMBRA DE "LA GALLINA"

Un país a la fuerza nunca tendrá futuro. Es lo que le ocurre a éste. Los españoles nos enfrentamos a ese gravísimo problema aunque muchos se nieguen a verlo e incluso a querer entenderlo. Esta España en la que vivimos está cimentada en una mentira, en un engaño, en una falsa transición teñida de democracia, que sustenta un régimen político corrupto hasta la médula.


Todo ello porque no nos hemos atrevido a limpiar las cloacas del anterior Régimen que, por la fuerza de las armas, tras una contienda bélica de infausto nombre, se hizo con el poder hace casi 80 años, y que, a la sordina, todavía sigue detentando a través sus múltiples correligionarios y afines, convenientemente disfrazados de "demócratas de toda la vida".

Es muy posible que al gobierno pepero "el tiro catalán" le salga por la culata.Y es que "amores a la fuerza, no pueden ser". La convivencia y la armonía son cosa de diálogos, acuerdos y caricias, y no de mamporro y tentetieso.

Cosas de la "Ley Mordaza"

Junto con la derecha más rancia, la monarquía, metida al estacazo en el paquete constitucional que nos endilgaron, también se tambalea, y es que la Tercera República asoma la patita por debajo de la puerta. Y, lo que son las cosas, se lo vamos a tener que agradecer a Mariano Rajoy.


Tomando prestada una frase de "Un Republicano Constitucionalista":

 - El Régimen del 78 se acerca a su fin. Descansemos en paz.


Citizen Plof