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13/6/19

DEMOCRACIA A LA ESPAÑOLA

Democracia
(...no lo es, no lo es...)

Democracia es el régimen cuya doctrina política establece un sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía, o sea, la autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes, mediante la elección libre de sus dirigentes. La Democracia requiere un régimen que establezca la independencia estricta de los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial; separados por el pueblo soberano para evitar que la concurrencia de tales poderes en las mismas personas corrompa el régimen y devenga éste en una oligocracia encubierta(1)

La independencia estricta de los poderes del Estado sólo se logra mediante la elección libre por el pueblo, en procedimientos electorales distintos (lo que se expresa frecuentemente como "en urnas separadas"), de los representantes de cada uno de esos poderes; y se mantiene mediante la celosa vigilancia de cada poder sobre los otros en defensa de su propio ámbito competencial; y mediante el establecimiento de los procedimientos de control, por parte del pueblo, sobre el comportamiento de sus representantes: 


Desde el punto de vista de la legalidad, es el Poder Judicial, cuerpo funcionarial, el que impondrá el imperio de la Ley emanada del Parlamento al cuerpo político; y desde el punto de vista de la eficiencia, es el propio pueblo representado el que decide mediante el mandato imperativo de cada representante y un ágil procedimiento de destitución (o impeachment) en caso de corrupción manifiesta. Es precisamente ese control el que obliga al régimen a permitir al ciudadano identificar a un diputado concreto como propio representante en el Poder Legislativo.

Una vez comprendido lo anterior, llamar democracia a lo que organiza políticamente la España actual es malintencionado; y sería sin duda delictivo, si hubiera una verdadera Ley promulgada por el pueblo, en vez de por los partidos políticos(2).


En Ácratas, nadie pone en duda la legitimidad de la existencia de los partidos políticos, sino su pertinaz y avaricioso acaparamiento del ámbito de la política toda; de manera que, en España, ningún ciudadano puede ejercer sus derechos políticos si no es a través del filtro ideológico de un partido político. A veces, los partidarios llegan a mofarse del español que desea opinar políticamente diciéndole que si no le gusta lo que hay, constituya un partido político propio, a sabiendas, no sólo de la dificultad económica que ello conlleva, sino de la perversión que supone que la forma de pensar de un individuo deba homologarse con la de miles de otros individuos para constituir un cuerpo común partidario. 

La misma Constitución de 1978 bendice la exclusiva, el acaparamiento del ámbito de lo político, de los partidos y lo expresa taxativamente al pontificar que la libertad política de los españoles se manifiesta a través de estos. Y ello con todas sus consecuencias.


La consecuencia es que un ciudadano que desee expresar su opinión política, y no comulgue con las supuestas ideologías de los partidos que existen, no tiene posibilidad de ser representado. Es decir, que el régimen margina a sabiendas a todos los españoles que no se homologuen gregarios alrededor de un partido político concreto. Así, quien piense que en España, por ejemplo, deben construirse nuevas centrales nucleares, pero que debe prohibirse el despido libre, no tiene nadie que lo represente. Y, en general, suele ir a votar como mal menor (o sea, para evitar lo peor); o simplemente no va a votar, y se desentiende de la política.

El español medio se desentiende de la política porque sabe que no tiene voz (y que su voto está corrompido, pues da carta blanca al partido votado para que haga con él lo que le venga en gana, aún traicionando las opiniones de los votantes y hasta los propios programas electorales). El español medio se desentiende (como cualquier humano inteligente) de todo aquello que no puede controlar y resulta socialmente perjudicial: de los terremotos, de los tsunamis, de las epidemias y de los partidos políticos. Y se limita a lamentar las consecuencias de tales desgracias incontrolables: e igual que lamenta que Dios no controle las catástrofes de la Naturaleza, lamenta también no controlar su destino social por no tener verdaderos representantes políticos.


El español no tiene representantes políticos en los diputados electos, ni aunque sean del partido de sus preferencias dentro del arco parlamentario, porque los diputados a quien representan exclusivamente es a su partido, que es quien les ordena (a mano alzada, con los dedos, el jefe de filas, lo que deben votar en cada ley o propuesta en el Congreso y el Senado). Y es el partido el que (supuestamente) representa a sus votantes, porque la plebe no puede votar personas, sino siglas partidarias; y es la cúpula de la ejecutiva del partido la que interpreta lo que sus votantes desean (es decir, hace encuestas para conocer la caída en la intención de voto cada cierto período de desmanes en la gestión política, económica y social) mediante las herramientas del márquetin de masas. 

Porque la representación política, como la de cualquier otro tipo, requiere la garantía del control permanente del representado a su representante. Si no, es otra cosa, aunque se intente engañar al ciudadano con palabrería formal. Nadie puede representar a otro en ninguna gestión concreta (como la del voto en una ley) si la opinión de ese otro no es primero escuchada por el representante. Eso, que es obvio cuando pagamos la minuta a un representante en algún negocio o gestión (un abogado, un arquitecto, un intermediario, etc), no se verifica en el sistema político español.


El sistema político español está a caballo entre la dictadura de la que proviene sin ruptura (fue acuerdo, transición, pacto, consenso, conceptos todos no democráticos, sino oligárquicos) y la verdadera democracia. De manera que llamar al Régimen monárquico-parlamentario español DEMOCRACIA es tan inexacto y tan injusto como calificarlo de DICTADURA. Cualquiera que haya leído esto, y se sienta sorprendido o incluso insultado, y desee comprobar la veracidad de nuestro aserto, limítese a asomarse al otro lado de lo Pirineos (esos montes que siempre nos han separado de Europa) y eche un vistazo en Francia a lo que es una ciudadanía organizada, orgullosa de sí misma, de su historia y de sus conquistas.

Cualquier país que vive más de 70 años seguidos en el oprobio de la dictadura franquista y del apaño postfranquista transicional cocotero NO TIENE CIUDADANÍA, sino habitantes: pueblo y casta dirigente; explotados y mangantes; corderos y perros pastores; votantes y mafias organizadas de corruptos. La ausencia de toda reacción popular ante la crisis actual, que está destruyendo todo progreso acumulado en los últimos 30 años, demuestra lo que escribo, lo que todos aquí sabemos.


FUENTE: acratas.net
MESS
12/06/2019

NOTAS:

(1) Es exactamente lo que sucede en el Régimen español, donde el Legislativo elige al Ejecutivo y al Judicial y donde los tres poderes del Estado se ponen luego a disposición del Presidente del Gobierno, que puede actuar como un dictador, haciendo o deshaciendo leyes, sin más necesidad que la de mantener el apoyo parlamentario durante la legislatura, lo que consigue repartiendo dinero, cargos y prebendas entre sus acólitos.

(2) La corrupción salvaje consigue que la oligocracia, ávida de dinero fácil y sin control judicial (que participa del pastel), se ponga al servicio del poder económico (banca, multinacionales y los gobiernos de terceros países interesados en la posición geo-estratégica de España. Por lo que, resumiendo, España es, en fin, una Plutocracia (el poder es de los ricos, que dictan las leyes a su antojo) que maneja, como un ventrílocuo, los hilos de un muñeco, de un títere que es una Oligocracia de partidos, que se finge a su vez una Democracia, gracias al apoyo interesado los medios de comunicación, que pertenecen a los plutócratas. Y el círculo se cierra alrededor de los cuellos (y de los cojones) de los españoles, que lo toleramos.

1/3/19

A FRANCO NI TOCARLO

Tumba de Franco en la basílica del Valle de los Caídos

No tiene sentido proponer el olvido para superar ese estado de cosas, como una y otra vez proponen los supuestos bien pensantes.

Primero, porque es imposible. La dramática y traumática historia forma parte del acervo de las familias y ninguna consigna conseguirá borrarla.

Segundo, porque no sería bueno. Una colectividad, un país, también se sostienen en su pasado, en el más ejemplar y reconfortante pero también en el peor.

El Gobierno admite que las demandas pueden retrasar la exhumación de Franco
Monumento del Valle de los Caidos (Cuelgamuros - Provincia de Madrid) - EFE

"Si los restos de Francisco Franco salen del Valle de los Caídos, la democracia española habrá dado un paso muy importante para su plena consolidación". Porque habrá vencido la resistencia de sus enemigos declarados o de hecho y también la del variopinto y nutrido colectivo de personas, grupos e incluso instituciones que aceptan formalmente la Constitución pero que siguen considerando que el franquismo ha de ser reconocido como un referente de nuestro presente. "El asunto no es por tanto una cuestión de memoria histórica sino de nuestra realidad política actual. Y va mucho más allá de la batalla jurídica, a veces ridícula, que se libra al respecto".


Son cada vez menos los españoles que vivieron en el franquismo con edades que les permitían saber lo que entonces ocurría en la política de su país. "Pero son muchos más los que creen que aquel régimen fue bueno para España", que algunos de sus planteamientos y actitudes podrían ser útiles para hacer frente a los problemas de nuestros días. "Los hay maduros y jóvenes, gentes que piensan así por su propia experiencia o por los recuerdos que les han transmitido sus mayores", particularmente los relativos a la guerra civil. Que siguen viven vivos, en los dos bandos por cierto, a pesar de que hayan transcurrido de ocho décadas desde que terminó.


"No tiene sentido proponer el olvido para superar ese estado de cosas, como una y otra vez proponen los supuestos bien pensantes". Primero, porque es imposible. "La dramática y traumática historia forma parte del acervo de las familias y ninguna consigna conseguirá borrarla". Segundo, porque no sería bueno. "Una colectividad, un país, también se sostienen en su pasado, en el más ejemplar y reconfortante pero también en el peor".


Tampoco vale para nada mirar para otro lado, como políticos e intelectuales de todo pelaje han venido haciendo desde hace cuarenta años. Esa actitud ha fracasado sin paliativos. "Y los conflictos que genera el franquismo latente vuelven a aparecer con las mismas características que lo hacían al inicio de nuestra andadura democrática. Últimamente, desde la entrada en escena de Vox, incluso con más fuerza".

"España no es una sociedad franquista. Ni mucho menos. Pero los usos y costumbres políticas de aquella época siguen permeando los comportamientos sociales en el debate cotidiano de la calle y en el campo de la política". Nuestro sistema institucional democrático es mucho más sólido de lo que normalmente se cree, "pero la cultura democrática, la de la tolerancia y la convivencia, aún tiene mucho camino por recorrer" para equipararse con la que existe en los países que, al menos hasta hace poco, eran referencia en ese crucial terreno.

"La culpa no es solo de la derecha", pero en este territorio político en el que el problema se manifiesta con más claridad. Las biografías personales cuentan. "Son seguramente mayoría los dirigentes y cuadros del PP, en el aparato central y en los de las provincias y los pueblos, cuyos abuelos o bisabuelos hicieron la guerra con Franco, cayendo no pocos de ellos en el empeño, en los frentes o ejecutados, o que posteriormente tuvieron cargos y prebendas en el régimen".


"Los niños de esas familias crecieron escuchando por todas partes que Franco era bueno o que había salvado a los suyos. En casa, en el colegio, casi siempre religioso para los hijos de la clase media. Y por supuesto en misa".

Algunos rompieron con esa herencia. Otros, la mayoría, no. Ninguna acción política puede acabar con ella por decreto. Y por mucho que se denuncien las barbaridades de aquel régimen, quien quiera verlo con buenos ojos encontrará excusas o mentiras piadosas para no tenerlas en cuenta.

"El problema no está en las conciencias personales, sino en el hecho de que el PP, hasta hace poco el único partido de la derecha, nunca ha tenido la mínima intención de renunciar a los beneficios políticos que podía proporcionarle esa vinculación sentimental de buena parte de sus votantes con el franquismo".


Ni tampoco al acerbo ideológico que ese pasado suministraba a un partido casi siempre carente de ideas. "La UCD de Adolfo Suárez sí se atrevió a avanzar por ese camino. La Alianza Popular de Fraga nació justamente para reivindicar ese pasado. Y el PP, primero con Fraga, luego con Aznar, siguieron con esa línea. Primero disimulándola. Luego a pecho descubierto, apelando a dejar de lado los 'complejos' que el pasado franquista pudiera haber generado".

"Y en esas estamos". El ascenso de Ciudadanos, más laico en estas cuestiones, parecía apuntar a que la derecha podía dar un salto cualitativo en esa materia. Ahora ya ni se sabe que piensa el partido de Albert Rivera. "Y encima ha aparecido Vox. Y las ideas franquistas, sobre la unidad de España, sobre la izquierda, sobre la familia y las mujeres, suenan con una fuerza que no tiene precedentes en nuestra democracia, salvo en algunos momentos en los que la Iglesia más retrógrada tomó el mando en el discurso de la derecha".

"La decisión del gobierno socialista de sacar los restos de Franco del mausoleo que él construyó para glorificar su victoria y su dictadura rompe el estanque de hipocresía que ha enfangado durante décadas el debate sobre el franquismo". De ahí las reacciones que está provocando. Lo de menos son las iniciativas de la familia Franco, del abad del Valle o de los jueces que militan en esa causa.


"Lo peor es que la derecha no abre la boca al respecto. Haciendo pensar que se opone a la iniciativa de Pedro Sánchez y que solo espera que fracase. Pero sin mojarse". De cara a la opinión pública en general y a sus votantes más añorantes del pasado en particular. Y también porque Vox se le tiraría al cuello.

"El asunto es por tanto de enorme calado. Por todo lo anterior, pero sobre todo porque esa exhumación representaría la primera derrota en campo abierto del franquismo latente en la España de nuestros días". Desde que el dictador murió, en la cama, han ido perdiendo posiciones. Pero no la cara. "Nadie ha tratado de hacerles pagar por lo que hicieron. Por el contrario, todos les han permitido adaptarse a los nuevos tiempos. E incluso mandar, y no poco, en ellos. A cambio de nada".

"Ahora tendrían que aceptar que lo del Valle de los Caídos es impresentable. Tampoco sería para tanto. Pero no quieren. Están demasiado mal acostumbrados".


FUENTE: eldiario.es 
Zona crítica
Carlos Elordi
27/02/2019

 






¡¡¡Mi mi mi mi...!!!

26/11/18

CUMPLEAÑOS "FLIS"

Happy birthday, Mrs. Constitución

Constitución española - Pedripol

En este rincón de CTXT que llamamos El Mentidero nos hemos dado a la tarea de poner en cuestión las narrativas dominantes y desmontar el intrincado mecanismo de los relatos del poder. Ahora que la Constitución del 78 está a punto de alcanzar los cuarenta cumpleaños, va siendo tiempo más que nunca de someter nuestro pasado a la prueba del algodón y hacer que los mitos sagrados de la Transición respondan a la máquina de la verdad. Faltan pocos días para que las pantallas se nos llenen de ceremonias conmemorativas, de purpurina real y de lugares comunes tan transitados que ya no significan nada. Democracia consolidada. Que nos hemos dado entre todos. Espíritu de diálogo. Consenso. Libertades. Concordia.

No se trata de menospreciar aquí el optimismo de tantas personas que tras la muerte de Franco cedieron a la esperanza de un prometido orden democrático. Ni siquiera se trata de reprochar a aquellos que plegaron sus banderas con la convicción de que los vientos de cambio bien valían algunas renuncias. Después de todo, los años setenta fueron convulsos y violentos y el debate constitucional estuvo gobernando por el miedo y por la amenaza de una nueva dictadura armada, o peor aún, de una nueva guerra. Contra el mito de la Transición pacífica, la investigadora francesa Sophie Baby registra 714 muertes violentas entre 1975 y 1982. Poco diálogo iba a ser posible en un clima viciado por los disparos, las organizaciones clandestinas y el chantaje reaccionario de las Fuerzas de Orden Público y las Fuerzas Armadas.


Sí queremos hablar, sin embargo, de una tiranía que murió en la cama y de todos aquellos sectores del franquismo que un día se fueron a la cama firmando sentencias de muerte y a la mañana siguiente se despertaron con una constitución y una urna debajo del brazo. 

Hay que hablar de la Transición como un dispositivo envenenado que sirvió para garantizar la impunidad de la derecha a cambio de unas migajas institucionales para la izquierda. Al fin y al cabo, la misma generación de franquistas que había administrado el retorno de la democracia fue quien construyó el relato oficial del nuevo consenso político. Como si quienes detentaban el poder y quienes sobrevivían entre la clandestinidad y el exilio hubieran participado en el debate público bajo las mismas condiciones. La Transición es una fábrica de amnesias consentidas.

Altos cargos del franquismo que acabaron mandando también en democracia

Todavía hoy llama la atención repasar los nombres de los Padres de la Constitución, todos hombres nacidos entre 1922 y 1940, la mayoría de ellos vinculados a partidos de derechas. El más veterano era Manuel Fraga, que había dado el visto bueno a la ejecución del dirigente comunista Julián Grimau; que encubrió la muerte de Enrique Ruano y pidió silencio a la familia; que cargaba a sus espaldas con la masacre de cinco obreros en Vitoria. 

Ahí está la paternidad de una constitución que santificaba la continuidad de todos los estamentos del régimen franquista, desde el Rey hasta los cuerpos policiales pasando por empresarios, banqueros, jueces y señores de la prensa. Todo aquel que se atreviera a poner en cuestión los términos del consenso era señalado como ingrato alborotador, antiespañol y enemigo de la democracia. Y hasta ahora.

La mayoría de los "padres de la Constitución", eran de derechas

Hay un episodio poco recordado del debate constitucional, un punto de giro que amenazó con hacer encallar las negociaciones. Y es que en marzo de 1978 el PSOE abandona la ponencia y terminará denunciando que UCD y Alianza Popular han urdido “la constitución más reaccionaria del mundo”

La pataleta surte efecto y UCD accede a negociar en privado los artículos más controvertidos. Al contrario de lo que sugiere la historia, la Constitución no fue ultimada en una ceremoniosa sala de las Cortes sino en los encuentros secretos que mantuvieron, entre otros, el vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra en el restaurante José Luis de la calle Rafael Salgado de Madrid. A las puertas del Santiago Bernabéu. El futuro de la democracia en manos de una minoría constituyente entre reuniones a puerta cerrada y pactos de mantel. Aquellas sobremesas de madrugada anticipan el destino del nuevo orden político español: un sistema bipartidista a la americana sostenido por dos partidos turnantes, el uno social-liberal y el otro liberal-conservador.

Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra

El 31 de octubre de 1978, la Constitución supera el debate parlamentario con cierta apariencia de unanimidad. La prensa apunta a partidos vascos y catalanes como minoría de disenso y algunos periódicos, como el ABC, censuran que los diputados de PNV, Euskadiko Ezkerra y ERC se hayan negado a ovacionar el resultado. Hay, además, otro dato contundente. Y es que solo nueve de los dieciséis diputados de la Alianza Popular de Manuel Fraga respaldan la Constitución. Extrañas raíces constitucionalistas las del Partido Popular. 

En todo caso, cuando la Constitución se someta al aval de las urnas, aparecerán algunas anomalías que hoy en día nadie se molesta en recordar. En primer lugar, la llamada vasca al no o a la abstención hace que la Carta Magna solo cuente, por ejemplo, con un 27,7 % de apoyo Gipuzkoa y un 30,4 % en Bizkaia. La abstención, además, alcanza cifras elevadas en Galicia. En la suma total, la participación en el referéndum para la ratificación de la Constitución ha caído un 12% con respecto a las elecciones generales de 1977. Contra la euforia acrítica de nuestros días, los analistas hablan por entonces de desencanto y de fracaso de las fuerzas políticas, que solo han sido capaces de movilizar a dos de cada tres electores.

Aprobación de la Constitución española el 31 de octubre de 1978

Ahora, cuarenta años después de aquel proceso tramado entre bambalinas y con la pistola del franquismo encima de la mesa, podemos mencionar diferentes irregularidades. Por ejemplo, "la treta de Adolfo Suárez de incrustar a la familia Borbón en el texto constitucional y obligar a la población a aceptar todo el paquete sin que fuera posible el debate entre monarquía y república". Podríamos recordar también el papel de la televisión única en la creación de un estado de opinión favorable a las jerarquías políticas. 

"La ley de amnistía se convirtió, por encima de todas las cosas, en un blindaje de impunidad para los criminales del franquismo". Que los Pactos de la Moncloa desactivaron la movilización popular o que "el poderío de la CNT fue acallado con la tramoya policial del caso Scala". Podríamos también sacar a relucir el tenebroso papel del rey emérito en los tejemanejes castrenses del 23-F. Sin embargo, la mejor prueba del algodón, la más eficaz máquina de la verdad, es un examen casual del texto constitucional a la luz de estos cuarenta años.

Aprobación de la Ley de Amnistía en 1977

Artículo 128, punto 1. “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. El Gobierno de Felipe González llevó a cabo alrededor de ochenta privatizaciones y mostró el camino al gobierno de José María Aznar, que privatizó un total de cincuenta empresas con la coartada de cumplir las exigencias de Maastricht sobre el déficit. También Zapatero y Rajoy se apuntaron al desmantelamiento del sector público. Empresas como SEAT, Repsol, Endesa, Telefónica, Tabacalera, Argentaria, Gas Natural o AENA han abierto sus puertas al capital privado.

Artículo 47. “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho”. Este pasado abril, el Congreso aprobaba una propuesta del PDCat sobre desahucio exprés que contó con el apoyo de PP, PSOE, Ciudadanos y PNV. El impulso para la aceleración de los desahucios nace de una iniciativa del gobierno de Zapatero a favor de los desalojos rápidos que se materializa mediante la Ley 19/2009 con la contribución de CiU y el voto del PNV. Durante el año 2017 se ejecutaron 60.754 desahucios en España. El CGPJ contabiliza más de medio millón de desalojos desde el comienzo de la crisis.

En el año 2017 fueron ejecutados 60.754 desahucios en España

Artículo 35. “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo”. España cuenta con una tasa de desempleo del 15,2%, el doble que la media de la Unión Europea, y se sitúa en el segundo lugar del ranking detrás de Grecia. En un informe de este año publicado por el European Trade Union Institute, España se sitúa en los últimos puestos en calidad de empleo de la Unión Europea, solo por detrás de Grecia y Rumanía. España es también el país de la Unión Europea con más trabajadores que viven bajo el umbral de la pobreza a la vez que se ha multiplicado el número de millonarios.

En el papel mojado de la Constitución se acumulan los incumplimientos y las urgencias de una Transición que con el tiempo ha adquirido el estatus sagrado de un mandato bíblico. Hace no tantos años, al fragor del 15M, las calles indignadas hablaban de procesos constituyentes, de volcar el régimen, "no somos mercancía en manos de políticos y banqueros, no hay pan para tanto chorizo, error 404: democracia not found".


Parece que con el tiempo las calles se han fatigado, que ya no hay músculo constituyente o que podríamos dar por buenos otros cuarenta años de restauración borbónica sin que los barones del viejo orden encuentren resistencia. La Constitución llega a la crisis de los cuarenta con cuerpo de fake news, con la apariencia dudosa de un bulo que seguimos propagando sin habernos tomado la molestia de verificarlo. Feliz cumpleaños a quien lo celebre.

FUENTE: ctxt.es
El Mentidero
Jonathan Martínez
24/11/2018

22/11/18

QUE NO SE NOS OLVIDE


No olvidemos que cuando Franco se fue al hoyo,
nos dejó colocado a su caddy.


 

- El libro de cunetas, generalísimo.
- Será de cuentas.
- No, no. El de los fusilaos.
- AJAJAJAJAJÁ. ¡Qué cachondo!

Citizen Plof

3/8/18

ESPAÑOLES, EL FRANQUISMO NO HA MUERTO (AÚN)

Una combinación de vectores sociales, económicos y políticos agita las estructuras de poder consolidadas tras cuarenta años de dictadura y normalizadas en las cuatro décadas siguientes de postfranquismo

El dictador Francisco Franco y el entonces príncipe de Asturias y hoy rey emérito Juan Carlos de Borbón, en un acto celebrado 59 días antes de la muerte del primero.
El dictador Francisco Franco y el entonces príncipe de Asturias y hoy rey emérito Juan Carlos de Borbón, en un acto celebrado 59 días antes de la muerte del primero.

¿Lo que ha hecho el franquismo en los 40 años transcurridos desde que el 20 de noviembre de 1975 muriera el dictador ha sido agonizar o persistir? La pregunta es más sencilla que la respuesta, que aún lo es menos si se escarba en una realidad con paradojas como que quien ocupara cargos en el Ministerio de Hacienda durante la dictadura presida hoy la Comisión Mixta de Seguridad Nacional  Congreso-Senado.

Eso es algo que convierte al exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo, uno de los tres diputados de 1977 que siguen en cargos públicos tras dejar Soledad Becerril el Defensor del Pueblo, en un símbolo (algo “representativo de una entidad, de una idea, de una cierta condición”), o quizás en un síntoma (“señal o indicio de que algo está sucediendo o va a suceder”), de ese periodo histórico conocido como la Transición, cuyo nacimiento nunca se ubicó, aunque sí están documentados los vínculos con la Administración franquista del grueso de sus protagonistas, y cuyo final, cuatro décadas después, sigue sin tener fecha.

No obstante, comienzan a acumularse indicios de la eventual proximidad de ese cierre. Entre otros, que nueve grupos parlamentarios se unan para legislar el fin de la impunidad de los crímenes del franquismo modificando la Ley de Amnistía o que el Congreso abra la puerta a declarar nulos los juicios políticos de la dictadura. O, también, que tres instituciones como el Congreso, el Parlamento gallego y el Ayuntamiento de Santiago, en este caso por vía judicial, reclamen a la familia del dictador que devuelva las dos estatuas de la catedral compostelana sustraídas en los años 60, apenas una década después de que las adquiriera el consistorio.

“Muchas grandes empresas vienen del franquismo”


“Para poder pasar página primero hemos de escribirla y de leerla”, dice la politóloga y profesora de la universidad de Zaragoza Cistina Monge, que señala cómo el cambio de régimen no afectó a las estructuras económicas ni a sus centros de poder, ni tampoco a piezas clave del aparato de la Administración. “La correlación de fuerzas y el momento histórico no daban para más, y muchos asuntos, como la estructura territorial del país, el tratamiento de las víctimas de la guerra o el diseño de un Estado de bienestar con patrones europeos, no se resolvieron”, anota. 

Ocurrió algo similar con las estructuras económicas. “Muchas de las grandes empresas del Íbex 35 vienen del franquismo, y en algunos casos de los tiempos del general Primo de Rivera”, explica el sociólogo Rubén Juste, quien recuerda cómo “la mayoría de las grandes constructoras se fundan a principios de los años 40, con la expansión de la obra pública después de la guerra”. De hecho, de las que integran el índice bursátil selectivo sólo ACS es posterior a la dictadura, aunque en su origen figura Ocisa (1942), mientras Acciona es el resultado de la fusión de Entrecanales (1928), Cubiertas (1918) y MZOV (1862).

Sin embargo, en ambos ámbitos, el social y el económico se están dando algunos procesos de cambio en esas estructuras enraizadas en el franquismo que la Transición perpetuó y cuyo inicio sitúan los expertos, respectivamente, entre 2007 y 2011 y en 2010.

“Las nuevas élites”


“Debemos llegar a un consenso sobre que esa primera transición se cierre en un momento determinado, que podría ser 1982, con la victoria electoral del PSOE –explica Monge–. Pero esa transición dejó cosas sin resolver a las que se añadieron otras, en una situación que se puso de manifiesto a partir de 2007 y con el 15-M, se inició en 2011 la segunda transición”. Ahora, añade, “estamos echando un pulso con ese establishment, mientras, con una izquierda en retroceso, la derecha cree que cedió mucho entonces y quiere recuperar una parte, como se ve en la tendencia recentralizadora en el modelo territorial”.

En el apartado económico, explica Juste, “las grandes familias del Franquismo siguen al frente de las empresas hasta que en 2010 sus miembros comienzan a ser reemplazados por inversores y gestores”. El cambio de tendencia se debe a la irrupción de los fondos de inversión internacionales con la crisis de las cajas de ahorro, las cuales, cuando comienza el proceso de fusión y bancarización consecuencia de su crisis generalizada, dejan de financiar a las antiguas constructoras procedentes del Franquismo tras haber apoyado su la expansión internacional como gestoras de servicios públicos.

A esa etapa, en la que los nuevos financiadores comienzan a imponer condiciones y controles desconocidos en la época de las cajas, le sucede otra de futuro incierto en la que el declive de algunas  empresas, con la salida del Íbex 35 de OHL y de Abengoa (cuyo segundo acreedor es el Estado por los préstamos de CajaMadrid) como episodios destacados, convive con la pujanza en el mundo de los fondos de inversión de una nueva élite, en la que suenan apellidos cercanos al poder desde hace décadas como Aznar (Haya Real Estate es una de las principales inmobiliarias del país), Aguirre (competencia desde Aguirre Newman) o, incluso, Primo de Rivera, con intereses en firmas financieras y medios de comunicación.

“Ausencia de un relato común”

Coronel Amadeo Martínez Inglés

Con todo, y pese a la persistencia de conexiones normalizadas y legales con el régimen franquista como la continuidad en el cargo de nueve alcaldes que recibieron la vara antes de la muerte del dictador, la vigencia de decenas de leyes promulgadas durante la dictadura o la transmisión de una corona asignada por Franco y asumida por la Constitución, cada vez son más las iniciativas de desconexión y de revisión con aquella época, por un lado, así como, por otro, las de reivindicación de quienes la sufrieron, en muchos casos a costa de su libertad o con la vida como precio.

Entre ellas destacan las iniciativas para exhumar el cadáver del dictador del Valle de los Caídos, recuperar los cuerpos de las víctimas de la guerra y de la dictadura y rehabilitar a los represaliados, o las que ponen en cuestión asuntos como las relaciones entre el Estado y la Iglesia católica.

Aunque hay más flecos abiertos para superar la huella del franquismo: la utilización partidista de símbolos como la bandera estatal, los complejos sobre la propia denominación del Estado y la carencia, todavía, de un relato histórico de amplia aceptación sobre qué ocurrió en los cuarenta años de dictadura y en las cuatro décadas que le siguieron.

FUENTE: publico.es
Eduardo Bayona
Zaragoza - 20/11/2017


Si tuviera que ponerle un título a la actual situación del país, lo tengo bastante claro:

"Franquismo con estrambote"

21/7/18

LAS SEIS LOSAS DE FRANCO


Tras la retirada de los restos de Franco, el Valle de los Caídos dejará de ser el símbolo de una larga dictadura sobre la amplia mayoría de españoles, que la padecieron durante las cuatro décadas que vivió el dictador, más otras cuatro en las que nos vimos obligados a soportar ese insulto petrificado a la democracia española. Ahora, cuando el gobierno de  Pedro Sánchez se dispone a reconvertirlo en un espacio democrático, previa retirada de los restos de Franco, llama la atención que algunos viejos socialistas critiquen un supuesto antifranquismo retroactivo del PSOE, como si la cuestión del franquismo fuese un anacronismo en esta España actual donde los españoles todavía vivimos bajo la muy pesada losa de las seis herencias de Franco.

Primera Losa:


Desde 1941, en que todos los principales tenientes generales de Franco contaban con suculentas cuentas corrientes en Suiza, según fuentes estadounidenses, hasta otoño de 1975,  en que desaparece Franco, la dictadura fue la corrupción institucionalizada. El dictador la fomentó, socializándola entre los clanes de la derecha que le llevaron hasta El Pardo. Es evidente que Aznar y Rajoy, desde la Moncloa, han actuado como lo hizo Franco desde el Pardo. Hasta tal punto, que el PP ha dejado de ser gobierno por el hartazgo moral de la sociedad española. La institucionalización de la corrupción es ahora, bajo el actual Jefe del Estado, tan escandalosa como lo fuera bajo el anterior.

Segunda Losa:


La visión cerrada y centralista de España es la misma de Franco y José Antonio Primo de Rivera. Cataluña, Euskadi, Navarra y Galicia viven hoy como ayer bajo la sospecha de encarnar la AntiEspaña. Ya no son calificadas oficialmente como unas provincias traidoras, como lo fueron dos provincias vascas y todas las catalanas hasta 1959, pero, reiteradamente, son vistas como ajenas a esa España oficial cada vez que plantean sus propias reivindicaciones. Son todas estas mismas políticas separadoras las que hoy, precisamente, generan respuestas separatistas. Pedro Sánchez sufre ahora el acoso que padeció en su día Adolfo Suárez por también intentar hacer oficial la España plural.

Tercera Losa:


El espantoso ridículo de la justicia española representada por el magistrado Pablo , que ayer retiró  la petición de extradición de Puigdemont, es casi análogo al de los magistrados del Tribunal de Orden Público que procesaban a los líderes demócratas enfrentados a la dictadura. Que ni siquiera se haya atrevido hoy a presentar un recurso contra la sentencia del tribunal alemán, que descalificaba el delito de rebelión, ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea de Luxemburgo, ahorra la necesidad de cualquier tipo de comentario sobre la peculiar concepción de la independencia de la Justicia española heredada del amoral sistema judicial de la dictadura. Como bajo Franco, los españoles somos europeos de segunda clase. Lo que en España es delito, en Europa no lo es.

Cuarta Losa:

"¡Huy! ya me he vuelto a dejar la lista en casa."

La lista de los 29.000 españoles que se acogieron a la amnistía fiscal del  ministro Montoro, que continúa sin publicarse, es el suma y sigue del sistemático fraude fiscal que fuera la dictadura. Nada más iniciarse la transición, el ministro Fernández Ordóñez se vio obligado a no publicar más las declaraciones fiscales que habían comenzado a ser públicas, con el argumento del riesgo de extorsión por ETA. Más que argumento, pretexto, porque la violencia etarra ha pasado a la historia hace ochos años sin que podamos conocer la identidad de quienes defraudan. Hacienda, como lo fuera durante el franquismo, no somos todos, por mucho que un eslogan se atreva a manifestar lo contrario.

Quinta Losa:


El nacionalcatolicismo que llevaba a Franco bajo palio sigue siendo una realidad en la España democrática. Lo es en la fiscalidad, donde sus privilegios permanecen casi intactos, lo es jurídicamente, con un Concordato de 1953 actualizado, lo es también en la enseñanza, con la educación concertada, lo es en la Constitución, que define a España como estado aconfesional ajeno a la laicidad que, por ejemplo, existe en Francia desde 1905. Que el Estado español tenga que negociar con la Iglesia Católica la retirada del cadáver de Franco del Valle de los Caídos refleja que la separación de Estado e Iglesia deja mucho que desear. Un asunto de Estado, como son los restos del dictador, no necesita ningún nihil obstat.

Y sexta Losa:


RTVE, nacida bajo Franco, es todavía el instrumento político del Gobierno de turno. Salvo dos únicos breves períodos, el de Fernando Castedo y el de Luis Fernández, todos los cuarenta años transcurridos desde la transición lo han sido bajo la privatización política de un servicio público. Con dinero de los contribuyentes, todos los partidos que han pasado por la Moncloa han financiado su propia propaganda política presentada como información propia de RTVE, a la  vez que la han descapitalizado al regalar la publicidad a las cadenas privadas bajo Zapatero. Tanto que toda la derecha ha tenido que esperar hasta hoy mismo, cuando ha perdido el control del consejo de administración del Ente, para apoyar finalmente un concurso público.


O Sánchez logra levantar estas seis losas o la democracia española será aplastada por ellas. El actual presidente del Gobierno tiene hoy el mismo papel que tuvo Adolfo Suárez en la transición, terminar con el franquismo. UCD no pudo y murió en el intento; unos cuarenta años después, el PSOE, apoyado en una amplia mayoría progresista, vuelve a  intentarlo hoy en condiciones tan complicadas como aquellas de entonces. Demolerlas es condición sine qua non para poder superar los riesgos de involución democrática. Los últimos nueve meses, que han precedido la llegada de Sánchez a la Moncloa, han sido toda una lección política sobre la muy urgente necesidad de terminar con Franco en el Valle de los Caidos y con el franquismo en el valle de los vivos.


FUENTE: publico.es
El desconcierto
Fernando López Agudín
20/07/2018


Ciertamente, la frase que define a la perfección a los dirigentes de la democracia española, es ésa que dicen tan a menudo los monarcas:


"Me llena de orgullo y satisfacción"
 

18/7/18

EFEMÉRIDES DE UNA IGNOMINIA



“El 18 de julio del 36, las tranquilas gentes de derechas sacaron pacíficamente sus tanques en protesta por la violencia de las urnas”


"Entonces, Franco, tras llegar al poder de forma pacífica con las armas, consiguió que nadie volviera a dar golpes de estado con urnas durante 40 años.

Anacleto Panceto



Hoy, 18 de julio, es el día en que un grupo de militares se levantó para salvar a España de los males que la estaban abocando a un cataclismo: la democracia, la libertad de culto y la jornada laboral de ocho horas.

Kim Jong-un



Tal día como hoy de 1936 un sanguinario dictador se sublevaba contra un gobierno democrático, con la bendición de la iglesia, que lo estuvo paseando 40 años bajo palio y que guarda sus restos en un mausoleo con una cruz de 150 metros.




Hombre, ¿quién no ha tenido presos políticos esclavos, fusilado a miles de personas por sus ideas, y mantenido una dictadura durante 40 años alguna vez?




Nunca olviden que llevaron a este país a una guerra fratricida con el beneplácito de la Iglesia Católica y el apoyo económico de la Banca y de las potencias fascistas: Italia y Alemania.

Citizen Plof