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15/11/18

LA FARSA DE LOS RICOS

La farsa de que son los ricos los que crean empleo



Nick Hanauer, un rico estadounidense desmonta en tan solo 5 minutos una de las grandes mentiras inculcadas en la cultura neoliberal dominante y es que los ricos creen empleo.Políticas dañinas, Asalara

Esta gran mentira es la base mediante la cual luego se aplican unas políticas muy dañinas para la sociedad, que perjudican especialmente a la clase asalariada, a los trabajadores y también a los pequeños inversores.


Entre esas políticas tan dañinas está el beneficio fiscal para los ricos, es decir, que gente como él paga muy pocos impuestos.

Nick Hanauer un multimillonario americano creador de más de 30 empresas y el primer gran inversor de Amazon, te explica perfectamente que no son los ricos quienes crean empleo, y que una subida de impuestos a los ricos no significa destrucción de empleo, algo contrario a lo que piensa la mayoría de la gente y es un gran error.


Parte de dos ideas clave:
  • Que son los consumidores los que crean empleo, y no los capitalistas como él. Los ricos preconizan esta idea para justificar su estatus, mantenerlo o incrementarlo mediante la acumulación de riqueza y poder.
  • Y que grabar a la gente rica es una excelente medida para los verdaderos creadores de empleo, la clase media y que, a largo plazo, beneficia también a los ricos.


FUENTE: poderymanipulacion.com



1/11/18

LA EXPLOTACIÓN

Argumento sencillo sobre la explotación

En tiempos en que mucha gente (incluidos intelectuales de izquierda y dirigentes sindicales) se empeña en “dar las gracias” al gobierno por tal o cual concesión, y en que otra mucha gente nos llena de promesas electorales, es conveniente subrayar que la sociedad capitalista es una sociedad asentada en la explotación.


Esto significa, entre otras cosas, que lo que reciben los trabajadores como salario no es más que una parte de lo producido por ellos mismos. Por supuesto, ésta es una idea intragable para los defensores del orden existente. 

Es que si existe explotación, los explotados no tienen nada que agradecer, ya que siempre están recibiendo una pequeña parte de lo que generan. Y si esta idea se generalizara, los trabajadores terminarían considerando a sus gobernantes y a los políticos del sistema, no como almas caritativas preocupadas por el bienestar del pueblo, sino como lo que son, defensores del orden social explotador. De ahí el empeño de los ideólogos del sistema en negar validez a la teoría marxista. 

A fin de aportar elementos al debate, reproduzco (con ligeras modificaciones) una nota que escribí en noviembre de 2008. Es una argumentación sencilla a favor de la tesis que dice que en la sociedad capitalista el trabajo asalariado es explotado. Fue presentada por Marx (en El Capital) y aquí me limito a exponerla con cierto detalle, y a establecer sus conexiones con la llamada superestructura, así como sus consecuencias para lo que usualmente se enseña en economía. El argumento no sólo es lógico, sino también histórico.

Situación A: una sociedad feudal ideal


Partimos de un modelo de pequeña sociedad feudal. Hay un señor feudal que posee una extensión de tierra. Esta extensión de tierras se divide en dos partes. Una parte es tierra del señor; otra parte, de igual extensión que la del señor, está ocupada por 20 familias campesinas. Cada una de las 20 familias posee un lote de tierra. Con el trabajo en el lote, cada una obtiene (descontada la semilla para volver a sembrar) una unidad neta de cereal, que consume íntegramente, elaborando el pan.

Los campesinos no son propietarios de los lotes; pero los poseen “de hecho”, así como sus herramientas de trabajo. Legalmente los lotes son propiedad del señor. Por ese motivo los campesinos están obligados a pagar un tributo al señor, que consiste en trabajar la tierra del señor; y no pueden abandonar las tierras. Propiamente, son siervos campesinos.

Los siervos campesinos trabajan 6 días; 3 en sus lotes, y 3 en la tierra del señor; los domingos descansan. En la tierra del señor producen (también descontada la semilla para volver a sembrar) 20 unidades netas de cereal que, naturalmente, van para el señor. El señor y su familia consumen 7 unidades de cereal (están mejor alimentados que los campesinos). El señor utiliza otras 1,5 unidades de cereal para mantener a un intelectual, quien explica a los campesinos que el orden social deriva de la voluntad de dios, y no tiene sentido intentar cambiarlo.

También emplea 7,5 unidades de cereal para alimentar a 5 soldados (los soldados también consumen un poco más que los campesinos) que cuidan que los siervos campesinos no se rebelen, y cumplan con sus obligaciones.

Campesinos medievales

Por último, vende las 4 unidades de cereal restantes a un comerciante que viene de lejos. Éste le provee de armas para sus soldados; de algún libro para el intelectual; y de bienes de lujo (por ejemplo, a la señora del señor feudal le encantan las sedas).

CÓMO SE JUEGA:

Un marxista dirá que los campesinos no reciben remuneración alguna por los 3 días semanales que trabajan en la tierra del señor. El señor se apropia de un excedente por el que no ha trabajado, y del que vive él mismo, su familia, los soldados y el intelectual. Por lo tanto los campesinos son explotados. Un intelectual economista neoclásico acordará en esto.

Situación B: trabajo asalariado y capitalismo


"El modo de producción capitalista se ha instalado". El señor se las ha ingeniado para despojar –violencia mediante, pero esto apenas es un “detalle histórico”– a los campesinos de sus lotes de tierra y sus instrumentos de trabajo.

Los campesinos han dejado de ser siervos, y pasaron a ser trabajadores libres. Son libres porque han sido “liberados” de los medios de producción y de la tierra, y pueden vender su fuerza de trabajo. La tierra, los instrumentos de trabajo y la semilla son propiedad privada del señor. Pero éste ya no es “señor”, sino “empresario capitalista”.

Los 20 campesinos trabajan toda la tierra (la que antes propiamente era del señor y la que conformaba sus lotes) y producen 40 unidades netas de cereal. A cambio reciben una masa salarial en dinero, que equivale a 20 unidades de cereal. Lo suficiente para que cada familia se mantenga. El empresario lleva las 40 unidades de cereal al mercado más cercano. Los campesinos asalariados concurren a ese mercado y compran 20 unidades de cereal con el salario que han recibido. Con el dinero recibido el empresario paga el siguiente salario a los campesinos; que éstos gastarán comprando de nuevo cereal; con lo que el dinero volverá a manos del empresario, y así de seguido.

El salario es una asignación dada a los campesinos para participar del producto que ellos mismos reproducen constantemente con su trabajo. Pero además en cada ronda al empresario le queda el equivalente de 20 unidades de cereal, que realiza en dinero al vender el producto en el mercado. "Ese excedente en dinero es la plusvalía". Ahora, como antes, emplea el equivalente de 7 unidades para el consumo. Le quedan 13 para impuestos y otros gastos. Paga impuestos por una suma de dinero equivalente a 9 unidades del cereal que vendió. Con esto pueden mantenerse 5 soldados y un intelectual, que están contratados por el Estado.

Siervos pagando impuestos al señor feudal

El intelectual, que ahora es economista, explica que los campesinos reciben una paga por su trabajo, y que la ganancia se debe al sacrificio que realiza el capitalista al postergar su consumo; esto es, la ganancia proviene de su abstinencia.

Después de consumir y pagar impuestos, al empresario le queda el equivalente a otras 4 unidades. Pero en lugar de gastarlo en lujos, ahora está dispuesto a invertir ese dinero productivamente, arrendando tierras vecinas y contratando más campesinos para trabajar. Ya habrá tiempo para disfrutes. Está a un paso de convertirse en una máquina dedicada a acrecentar el capital que adelanta en cada ciclo de producción. De manera que tiene razón el economista. Su ganancia es un premio por su abstinencia. Nadie se sacrifica como él por el avance del progreso humano. Su lema pasa a ser “acumular y acumular”.

CÓMO SE JUEGA:

Un marxista dirá que con respecto a la situación A, donde la explotación aparecía de manera diáfana, sólo se modificó la forma social, esto es, la relación social. En A los campesinos producían 20 unidades de cereal que consumían directamente; y 20 unidades de cereal que entregaban al señor. En B los trabajadores campesinos siguen produciendo 20 unidades de cereal para su consumo. Y otras 20 unidades por las que no se les paga. Ahora, como antes, los productores entregan trabajo sin recibir nada a cambio. "Éste es el secreto de la plusvalía, o ganancia del capitalista". Tampoco desapareció la coerción sobre los campesinos. Antes los campesinos estaban sujetos a la tierra y eran obligados por los soldados a trabajar en la tierra del señor. 

 Soldado obligando a trabajar a campesinos medievales

Ahora son libres; pero si no trabajan como asalariados del empresario, se mueren de hambre. Por lo tanto están obligados a contratarse como asalariados. Se ve que la ganancia no proviene de que el empresario se abstenga de consumir (¿alguien ha hecho la prueba de dejar de consumir para ver si lo ahorrado crece por sí mismo?).

Muy distintas serán las conclusiones del economista neoclásico moderno. Heredero de aquel viejo intelectual que teorizaba sobre la abstinencia, dirá que aquí no hay explotación alguna. Provisto de sus correspondientes funciones de utilidad y producción, explicará que lo que gana el empresario se debe al “rendimiento marginal de la tierra y del capital” (el “capital” es el arado y demás herramientas, que parecen “rendir” sin necesidad del trabajo humano).

Y dirá también que lo que gana el campesino es igual a la productividad marginal de su trabajo. ¿Explotación? ¿Lucha de clases? ¿Relaciones sociales de producción? Palabrería marxista para confundir a los jóvenes y desviar a la ciencia de su recto camino.

Queda sin embargo por responder la pregunta clave: Si no hay explotación en la sociedad capitalista, ¿qué diferencia de fondo se establece entre la situación A y B descritas? Éste es el problema a resolver por quienes impugnan la teoría de la explotación de Marx.

Rolando Astarita

FUENTE: rolandoastarita.blog
Marxismo & Economía
Rolando Astarita
He leído con suma atención este interesantísimo artículo y lo que más me ha impresionado es el hecho de que, el señor feudal se ha transformado, por arte de birlibirloque, en empresario capitalista: "el mismo perro pero con distinto collar".

Y el obrero sigue siendo igualmente explotado.


16/5/18

DISCREPANCIA

Una foto icónica: "Marianne del 68"


El gobierno francés quedó al borde del colapso durante las protestas de Mayo de 1968. 

Con 11 millones de estudiantes y trabajadores movilizados fue quizá la manifestación política más grande en uno de los países desarrollados hasta la fecha.

El "Mayo francés" no solo era una novedad política con su postura tan lejos del capitalismo como del comunismo, sino también por el reclamo de reformas sociales y cambios culturales.


Los líderes estudiantiles, tan vanguardistas, apelaron de todas formas a estilos e íconos de revoluciones pasadas, a veces hasta el grado de la caricatura.

Cuando en Francia se habla de revuelta es automática la referencia a "Marianne" -una alegoría de la Libertad y la Razón desde la creación de la primera república.

Y en el inconsciente de cada francés que protesta siempre está "La Libertad guiando al Pueblo" pintado en 1830 por Eugene Delacroix luego que en junio una revolución acabara con el reinado de Carlos X.

La Libertad guiando al Pueblo
Eugene Delacroix

Irónicamente la "Marianne" del 68 fue una ciudadana británica de origen aristocrático y adinerado; Caroline de Bendern.

Subida sobre los hombros de su amigo, el poeta Jean-Jacques Lebel, instigador de la ocupación del Teatro Odeón en París, fue captada por el fotógrafo Jean-Pierre Rey en la plaza Edmond Rostand el 13 de mayo.

De Bendern siempre se destacó por sus posturas contestatarias. Fue expulsada de numerosos colegios para la clase alta británica, trabajó como modelo en París y Nueva York, donde se codeó con Andy Warhol y Lou Reed.

Andy Warhol

También participó en filmes experimentales del llamado grupo Zanzibar, integrado por jóvenes cineastas franceses.

El 13 de mayo de 1968 saltó a la fama de forma inesperada. Estaba sobre los hombros de Lebel porque ya no podía más de tanto caminar. Ondeaba la bandera de Vietnam* porque simplemente era la que portaba su amigo.

La foto llegó a la revista Life el 24 de mayo, a Paris Match el 15 de junio y luego dio la vuelta al mundo. Tanto que fue vista por el abuelo de Caroline, el pintoresco conde De Bendern (antes conocido como Maurice Arnold Deforest), el cual la desheredó, quitándole el acceso a unos 7,5 millones de libras.


Caroline De Bendern vive en Normandía, en pareja con un músico de jazz. Interesada en los derechos de la foto, demandó a Rey y sus descendientes en tres oportunidades (1978, 1988 y 1998), todas sin éxito. 

Rey por su parte trabajó para el Nouvel Observateur, La Vie Ouvriere y Canard Enchainé. Murió en 1995 a los 59 años de edad.

FUENTE: fotosiconicas.blogspot.com.es
21/05/2016


Este ciudadano discrepa en cuanto a la bandera que porta la joven de la fotografía inicial. Como país, Vietnam jamás adoptó una enseña bicolor con una franja blanca como la que ella ondea:



ni cuando formó parte como colonia de la Indochina francesa (1889-1945)


ni en los pocos meses que duró el Imperio de Vietnam tras la II Guerra Mundial (1945)


ni cuando se llamó República de Conchinchina (1946-1947)


ni durante el primer periodo como Vietnam del Sur (1948 - 1975)


ni durante el segundo periodo como Vietnam del Sur (1975-1976) 


ni como Vietnam del Norte (1945-1955) 


ni, por último, como República Socialista de Vietnam (1976-2018)


A no ser, claro está, que siendo la fotografía en blanco y negro, la franja inferior de la bandera pueda ser azul celeste. Entonces sí que coincidiría con la de Vietnam del Sur, aunque la estrella central no aparezca por ninguna parte.

NOTA: Apuntar, como curiosidad, que las líneas horizontales que aparecen en algunas de las banderas identifican trigramas del I Ching:


1/5/18

UNIDAD DE ACCIÓN


¡Trabajadores, estudiantes, desempleados, pensionistas...!

¡¡¡UNÍOS!!!


Uníos todos en este 1º de mayo, más allá de asociaciones, sindicatos y partidos políticos que solo buscan sus propios intereses y, de forma soterrada (aunque no lo parezca) nuestra división. O es que nunca se han preguntado por qué existe tal diversidad de organizaciones en el campo político y social de este "pís", donde partidos políticos y ¡¡¡sindicatos!!! son subvencionados por el Estado.


Quiénes suponen ustedes que crean esas estructuras sociales que parecen servirnos incondicionalmente, cuando en realidad solo recibimos unas míseras limosnas, porque todo va en función del beneficio económico de los poderosos. Hasta los sindicatos mayoritarios, "nuestros legítimos representantes", miran antes por el beneficio empresarial que por el de sus "representados". Que conste que no me refiero a los sindicalistas de a pie, sino a sus cúpulas, que se han vendido descaradamente al capital. ¡Ay. ay!


La clase dirigente, formada por esas "familias" que manejan la economía, saben muy bien que nuestra fuerza radica en la unión, y por ello inventan subterfugios, crean entelequias, compran voluntades... todo ello  para, ladinamente, quebrantar nuestra unidad de acción; incluso terminan convenciéndonos de que es por nuestro bien, y nosotros, ingenuos siempre, les seguimos el juego... picamos, picamos y seguimos picando.

El gobierno pesca y el pueblo pica.

El poder de la unidad popular, ése en el que los ciudadanos nos resistimos tanto a creer, está en nuestras propias manos, y es de tal magnitud, que si algún día cuajara, daría la exacta medida de una sociedad verdaderamente justa y equitativa.


Y es que si aquel sueño de tantos filósofos, poetas, pensadores, se hiciera realidad...


Citizen Plof

1/3/18

DOCE TRABAJADORES MUERTOS A LA SEMANA

El número de ciudadanos fallecidos en España mientras trabajaban ha ascendido en 2017. También el número de accidentes laborales. La precariedad influye decisivamente en el aumento de la siniestralidad laboral.

Una persona cubre con un plástico el cadáver de un trabajador fallecido (Imagen de archivo). EFE

618 trabajadores muertos. Ni uno más ni uno menos. 618 ciudadanos fallecieron en 2017 en España mientras trabajaban o acudían o regresaban de su centro de trabajo. Es decir, doce personas fallecieron trabajando en cada una de las 52 semanas del año. Una media de 1,7 muertos al día. En total, lo escribo otra vez, 618 trabajadores muertos. Once más que en 2016 y 54 más que en 2012. Todas las veces que se repitan son pocas. 618 trabajadores muertos.

La cifra ha sido aportada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y supone un aumento 1,8% respecto al año anterior. Y no. El aumento de la mortalidad no está relacionada con el mayor número de personas trabajando. No. Si se tienen en cuenta estos datos, el índice de muertos ha crecido en un 1% hasta alcanzar la cifra. Lo escribo otra vez, 618 trabajadores muertos..

Muertos como Juan (nombre ficticio), de 59 años, que murió congelado en la cámara frigorífica donde quedó atrapado tras caerle encima unos palés. O como Roberto, de 35 años, que falleció asfixiado en una cámara de almacén de frutas y nadie se dio cuenta hasta que su familia dio la voz de alarma al ver que no regresaba a comer. O como María (nombre fícticio), de 46 años, que murió tras quedar atrapada bajo una máquina de recogida de patatas mientras trabajaba en el campo sevillano. Y así sucesivamente. Hasta a llegar 618 trabajadores muertos en 2017.


Prácticamente un tercio de estas muertes fueron causadas por un "infarto o un derrame cerebral". Se trata, de hecho, de la principal causa de muerte en el trabajo. 208 trabajadores fallecieron de esta manera. Los sindicatos alertan de que el estrés y la presión laboral influyen, y mucho este tipo de muerte. Y, sin embargo, la prevención ante este tipo de muertes sigue siendo la gran olvidada de los planes de prevención. Las patologías provocadas por el estrés o por el acoso laboral ni tan siquiera están reconocidas como una enfermedad profesional por el Estado y en los medios de comunicación es posible leer titulares como el siguiente: Necesitas estrés para rendir mejor. Mientras tanto, 208 trabajadores fallecieron por un infarto o un derrame cerebral.

La segunda causa de muerte es el accidente de tráfico en horario laboral (80 muertes) y la tercera es que el trabajador quede atrapado o aplastado (79 muertes). Como Juan en la cámara frigorífica o como Roberto en la cámara de almacén de frutas. La cuarta causa, con 61 muertes, es como resultado de una caída. Como la que sufrió Soraya Rodríguez, de 36 años, que se cayó del camión de limpieza de la empresa municipal de Getafe y se golpeó la cabeza con el bordillo de una rotonda.

Suben los accidentes
Protesta que tuvo lugar el pasado sábado en Madrid, convocada por CGT, 
por el aumento del número de trabajadores fallecidos realizando su trabajo.- A.T.

Pero no sólo suben las muertes en el trabajo. También lo hacen los accidentes. Los leves y los graves. En 2017 hubo 583.425 trabajadores que sufrieron un accidente por el que tuvieron que coger una baja laboral. Un 5% más que en 2016. 27.703 accidentes más.

En términos relativos, teniendo en cuenta el aumento del número de trabajadores, un 1% más. Accidentes como el que sufrió un vecino del municipio de San Sadurniño (A Coruña), que perdió los dos brazos manipulando una máquina en la explotación de ganado vacuno en la que trabajaba..

"Mi empresa le dijo al inspector que todos los empleados habían hecho los cursos de riesgos. Nunca pisé esos cursos", señala un trabajador.




O como el que sufrió Diego Luque, un malagueño de 26 años que en marzo de 2017 se cayó de una altura de cuatro metros mientras colocaba un cableado en un centro comercial de Majadahonda. Tenía contrato de formación, aunque de aprendiz tenía poco. De hecho, se encontraba solo a la hora del accidente. Se fracturó ocho vértebras, la cadera y el coxis. Tendrá secuelas para toda la vida..

"Mi empresa le dijo al inspector de trabajo que todos los empleados habían hecho los cursos de riesgos laborales. Nunca pisé esos cursos", señala a Público Diego Luque, que dice que "lo peor es que todos sus compañeros trabajan en las mismas condiciones" que provocaron su caída.

La precariedad mata


Sindicatos y abogados laboralistas advierten a Público de que el número de accidentes aumenta año tras año desde las reformas laborales de PSOE y PP en 2010 y 2012. La causa: el aumento de la precariedad. "El aumento de la precarización se traduce en contratos temporales, en más horas extra, más carga de trabajo, en trabajar en dos empleos diferentes, más traslados, empleos de peor calidad y falta de formación adecuada, lo cual a su vez tiene como consecuencia más estrés y más ansiedad", explica a Público la abogada de La Red Jurídica Naomi Abad.

También Ana García de la Torre, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT, destaca que la precariedad laboral no consiste sólo en el descenso de los salarios sino, también, en el deterioro de las condiciones laborales. Y eso se paga con la salud de los trabajadores. "A partir de 2012 hay un repunte claro en el número de accidentes. No tengo dudas de que va a haber más accidentes en los años sucesivos si no cambia el modelo de contratación. ¿Cómo vas a recibir formación en riesgos laborales con un trabajo por días?", se pregunta García de la Torre.

La principal causa de los accidentes es el "sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético". Solo en 2017 este factor ha provocado 187.788 bajas laborales, un 31,2% del total. 1.805 casos más que el año pasado. Pedro J. Linares, secretario de salud laboral de CCOO, advierte que pocas cosas influyen en estos sobreesfuerzos físicos que la "subcontratación o externalización de servicios a terceras empresas".


Un ejemplo humano es Raquel Samblás, de 50 años. Trabaja desde hace 21 en un céntrico hotel de Madrid limpiando las habitaciones que otros ensucian. Es decir, es una kelly. Desde que el hotel decidió contratar a otra empresa para que se hiciera cargo de la limpieza, en 2015, Raquel tiene que limpiar cuatro o cinco habitaciones más cada día de las que limpiaba anteriormente. Si no alcanzara el cupo establecido por la empresa sería penalizada con suspensiones de empleo y sueldo.

"Yo ya no tengo 30 años. Llevaba unos días con dolores de espalda y una mañana fui a mover una cama y me quedé doblada", recuerda Raquel, que había sufrido una lumbalgia por la que tuvo que estar mes y medio de baja, aunque cuando se reincorporó no estaba del todo recuperada. "Fui a trabajar medicada, tomando calmantes y, al final del día, el dolor era insoportable. Volvía a casa jorobada. Se lo decía a mis jefes, pero no me hacían caso. Sólo quieren que limpies y si te vas, mejor, porque quieren quitarse de encima a las antiguas trabajadoras del hotel", continúa.

Sanciones que no arreglan nada


Raquel Samblás y sus compañeras acudieron a Inspección de Trabajo y descubrieron que su empresa no disponía del obligatorio Informe de Prevención de Riesgos Económicos, que estipula cuánto peso y durante cuánto tiempo puede soportar el cuerpo humano en determinados trabajos. La empresa, relata la mujer, fue sancionada con su correspondiente multa, pero nada ha cambiado ya que siguen sancionando a las mujeres que no cumplan los objetivos.

Pagar la multa sale más barato que respetar los derechos de los trabajadores.

Las sanciones a posteriori a la empresa responsable tampoco cambiará nada para el trabajador de 35 años que falleció en septiembre de 2016 en la empresa Sigma Brakes tras quedar sepultado por una carretilla elevadora.


La Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Navarra reconoció que la responsabilidad era de la empresa contratante ya que "el diseño de trabajo y las instrucciones eran confusas y/o insuficientes" y el procedimiento de trabajo que seguía el accidentado "era inadecuado e inseguro".

La empresa recibió una sanción económica de 20.000 euros. Una sanción limitada que para el sindicato ELA significa "un peligroso mensaje a la clase empresarial, que puede pensar que sale más barato pagar multas que invertir en prevención y protección de la salud de los trabajadores". El caso de este hombre es uno más. Un drama personal y familiar más. En total, 618 trabajadores muertos. 

FUENTE: publico.es
Alejandro Torrús / Jairo Vargas
Madrid - 28/02/2018

Está claro que la precariedad laboral, amparada en la crisis económica, 
mata cada día a más trabajadores.

Un país en el que los accidentes laborales aumentan con el paso de los años en lugar de disminuir, es una puñetera mierda.

25/1/18

LOS RECORTES SALARIALES

Los recortes salariales han costado más de 37.000 millones a los trabajadores


Las estadísticas oficiales confirman que la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados supera los siete puntos desde el inicio de la crisis

Varios trabajadores en un descanso, en el exterior de un restaurante en Madrid.. REUTERS/Susana Vera

Varios trabajadores en un descanso, en el exterior de un restaurante en Madrid. REUTERS/Susana Vera

La evolución de los salarios desde el inicio de la crisis ha sido, en conjunto, bastante lesiva para los trabajadores españoles. La pérdida de poder adquisitivo ha superado el 7% en sólo nueve años. Mientras tanto, los empresarios se han ahorrado más de 37.000 millones de euros, que habrían ido al bolsillo de sus empleados si las retribuciones hubieran crecido igual que la inflación.

Entre 2009 y 2017, el Índice de Precios al Consumo (IPC) tuvo un comportamiento muy desigual, con periodos de fuertes subidas (3% en 2010 o 2,9% en 2012) y otros de bajadas significativas, aunque no tan pronunciadas (1% en 2014). Y lo mismo sucedió con los costes salariales por trabajador, según los datos que proporciona el Instituto Nacional de Estadística (INE).


En ambos casos, el periodo se saldó con alzas, pero fue claramente mayor la del IPC (11,1%) que la de los costes salariales (4%). Eso se tradujo en una merma importante (7,1%) de la capacidad de compra de los trabajadores, coincidente además durante varios años con una pérdida de empleo que llevó la tasa de paro a su máximo histórico (27%) en el primer trimestre de 2013.

La suma del retroceso salarial y de la destrucción de puestos de trabajo ha hecho que la remuneración de los trabajadores siga todavía por debajo de la registrada al principio de la crisis, a falta de conocer el dato final del año pasado. Dicho indicador ascendió a 532.852 millones de euros en 2016, por debajo de los 559.777 millones de 2008, siempre según los datos de contabilidad nacional del INE.


Si durante ese tiempo los salarios hubieran tenido en España un comportamiento idéntico a la inflación, sin pérdida por tanto de poder adquisitivo para los trabajadores, las empresas habrían tenido que pagarles un total de 37.262 millones de euros más, cifra equivalente al 3,5% del Producto Interior Bruto (PIB) de un año, en número redondos.

Estos cálculos se refieren a total de los salarios, porque el comportamiento de lo que están sujetos a convenio ha sido mejor. Entre 2009 y 2017 subieron un 12,03% (incluidas, en su caso, las revisiones); es decir, casi un punto más que la inflación, lo que demuestra la influencia de la negociación colectiva y explica los esfuerzos realizados por los gobiernos para debilitarla desde que estalló la crisis.

Que entre el 2012 y el 2016 el paro haya desdendido en 8 puntos no significa que las condiciones laborales hayan mejorado, ni siquiera que se hayan mantenido, por el contrario, han empeorado, generando mayor precariedad y salarios más bajos.

Para 2018, la CEOE ha acordado esta semana una subida salarial de hasta el 2%, más otro 1% variable. Los sindicatos consideran que eso no permitiría recuperar una parte sustanciosa del terreno perdido por los trabajadores, ya que la inflación prevista es del 1,5%.

FUENTE: publico.es
Vicente Clavero
Madrid - 18/01/2018

16/1/18

EL RETROCESO DE LOS SALARIOS

Los salarios de Extremadura, Canarias y Castilla-Léon, los más bajos de España

Los 1.592 euros de media en el primer trimestre suponen un retroceso del 1,6% respecto a hace un año

Los salarios de Castilla y León son los terceros más bajos tras los de Canarias y Extremadura

Los efectos de esta ‘ultracongelación’ salarial, algo más fáciles de sobrellevar hasta el año pasado gracias a que la inflación se encontraba terreno negativo, se tornan en la actualidad más difíciles de manejar con el Índice de Precios de Consumo subiendo (en el primer trimestre) entre el 2,3% y el 3%.

Es decir, más de cuatro puntos de pérdida de poder adquisitivo en los tres primeros meses de 2017.


FUENTE: elnortedecastilla.es
Ángel Blanco Escalona
Valladolid - 20/06/2017