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9/12/18

CAMBIO DE CONCIENCIA SOCIAL

La práctica en el cambio de la conciencia

1. Es su situación de clase explotada y el interés del patrón por mantener esta situación lo que hace que los trabajadores, al luchar por sus reivindicaciones inmediatas, vayan chocando contra los intereses de los patrones y vayan estableciendo una diferencia primero, y una oposición después, entre sus intereses de clase y los intereses de la clase dominante; su lucha ya no es simple lucha económica para mejorar sus condiciones laborales o vender su fuerza de trabajo, sino que adquiere un carácter cada vez más político. Empieza cuestionando aspectos parciales del régimen capitalista, pero luego llega a la convicción de que sus problemas no tienen solución dentro de este sistema y que hay que luchar por construir una sociedad regida por otra lógica. De esta experiencia práctica cada vez más compleja surge una toma de conciencia, una ideología propia, que ya no está inscrita en la ideología de la clase dominante.

Marx y el aprendizaje a través de la práctica

Karl Heinrich Marx 
(1818 - 1883)

2. Recordemos que Marx planteaba que es en la práctica revolucionaria donde se enraíza el proceso de constitución de la conciencia. Y es a través de ella que “la clase en sí se transforma en clase para sí.”

3. Y Engels, reafirmaba esta idea al sostener —refiriéndose a la clase obrera norteamericana— que lo importante “no es tanto introducir en ella la teoría, como querían hacerlo algunos socialistas alemanes residentes en ese país, sino llevar a que la clase obrera se ponga en movimiento como clase, porque una vez logrado esto no tardará en encontrar el camino seguro. Lo importante primero es unir a la masa a escala nacional, no importa sobre qué plataforma sea con tal de que no se retarde la consolidación nacional de ese movimiento.” 

4. Me parece sumamente interesante, en este sentido, la crítica que Marx y Engels hacen a aquellos que en su época valoraban más la posesión de la ciencia que la experiencia práctica de la gente y, como consecuencia de ello, sostenían que los puestos parlamentarios deberían estar en manos de gente que tuviese tiempo para familiarizarse con las materias a discutir, posibilidad que no tienen los trabajadores. Marx y Engels ironizando les dicen: “¡Elijan entonces a burgueses!” Y más adelante expresan: “No podemos marchar junto a aquella gente que declara a gritos que los obreros son demasiado poco instruidos como para emanciparse ellos mismos y que deben ser liberados desde arriba, por los filántropos burgueses o pequeño‑burgueses.”

Marx y Engels

5. Todo esto concuerda con la concepción de Marx de la transformación de la “clase en sí” (influida por la cultura burguesa) en “clase para sí”, es decir en una clase que promueve el surgimiento de una concepción del mundo diferente a la concepción del mundo burgués, a la conciencia de ser una clase diferente.

6. Decir que los trabajadores pueden llegar a adquirir conciencia de clase a través de su participación en la lucha de clases no quiere decir, sin embargo, que se desconozca que su conciencia espontánea está muy influida por las ideas y valores de las clases dominantes que se transmiten a través de los distintos aparatos ideológicos del Estado, jugando hoy un papel fundamental los medios de comunicación de masas monopolizados por grandes consorcios transnacionales.

7. En tiempos normales, de calma, parecería que los trabajadores no pudieran escapar a esta influencia negativa y a la manipulación de la conciencia que se hace a través de todos estos instrumentos: es como que redes invisibles los encerrasen en una trampa de la que no pudieran escapar, salvo si llega a ocurrir una tempestad.

Medios de manipulación

8. Por ello, es justamente cuando se abren períodos de lucha que esta confrontación les permite descubrir que las leyes favorecen a los dueños de las fábricas y que la policía no sirve para proteger el bien común, sino los intereses de los patrones. Todo eso va permitiéndole una gradual toma de conciencia del antagonismo entre sus intereses como trabajadores y los de los dueños de las empresas. Van adquiriendo una comprensión creciente de que todo el sistema institucional favorece a estos señores.

9. Las confrontaciones de clases son “la escuela política viva”, la escuela “en la lucha y por la lucha” de la que hablaba Rosa Luxemburg. La revolucionaria alemana no niega la necesidad de que el proletariado tenga un alto grado de educación política, de conciencia de clase y de organización, pero sostiene que no puede aprender todo esto en los folletos o en los panfletos, sino en la lucha.

Lenin y el aprendizaje en periodos revolucionarios

Vladímir Ilich Uliánov "Lenin"
(1870 - 1918) 

10. Y Lenin mismo, a quien se ha atribuido incorrectamente el planteamiento de la necesidad de introducir la teoría marxista en el movimiento obrero como única forma de superar el economicismo al que espontáneamente este movimiento tiende, sostenía, reafirmando lo planteado por Marx y Engels, que la experiencia práctica desempeña un papel fundamental en la formación de la conciencia de clase. Según él, “el conocimiento de sí misma, por parte de la clase obrera, está vinculado en forma inseparable, no sólo a una comprensión teórica absolutamente clara o mejor dicho: no tanto teórica, como práctica de las relaciones entre todas las clases de la sociedad actual, comprensión adquirida a través de la experiencia de la vida política.” Esta formación de la conciencia se ve favorecida enormemente en los períodos revolucionarios por “la marcha de los acontecimientos”, ya que las revoluciones desenmascaran los verdaderos intereses de las diferentes clases, que en épocas pacíficas pueden engañar al pueblo con su demagogia.

11. En medio del proceso revolucionario ruso de 1917, el dirigente bolchevique hace la siguiente comparación: “[...] así como todo viraje que sobreviene en la vida de un individuo le enseña y le hace vivir y sentir muchas cosas, la revolución ofrece al pueblo todo, en poco tiempo, las más profundas y preciosas enseñanzas.”

12. Y continúa: “En tiempos revolucionarios, millones de hombres aprenden en una semana más que en un año entero de vida rutinaria y soñolienta." Pues en estos virajes bruscos de la vida de todo un pueblo entero ve con especial claridad qué fines persiguen las diferentes clases sociales, de qué fuerzas disponen, con qué medios actúan.


13. Concluyendo, los sectores populares pueden despertar y ser capaces de desenmascarar los verdaderos intereses que mueven a los diferentes sectores sociales en épocas de grandes conmociones sociales y de revoluciones. En esos momentos las clases dominantes se quitan la careta y revelan sus métodos de lucha. Los pueblos se politizan y aprenden con una velocidad inimaginable.

14. El golpe militar del 11 de abril del 2002 en Venezuela contra el presidente democráticamente electo: Hugo Chávez, permitió a la población ver quién era quién: se desenmascararon los mandos golpistas dentro de la Fuerza Armada; se hicieron evidentes las intenciones fascistas de muchos de los políticos opositores que se autoproclamaban demócratas. El nivel de conciencia política en los sectores populares aumentó enormemente. El pueblo aprendió en pocos días mucho más de lo que hubiera podido aprender durante años a través de lecturas.

La práctica transforma la conciencia


15. Esta experiencia de lucha no sólo contribuye a clarificar la cabeza de los trabajadores, su forma de ver el mundo, sino que los va transformando interiormente, va creando en ellos la sensación de que unidos con otros trabajadores pueden llegar a transformarse en una fuerza que puede ir obteniendo triunfos frente a los patrones, que puede ir conquistando cosas. En esta práctica de lucha van adquiriendo autoestima, van sintiéndose cada vez más capaces de conseguir sus objetivos, van transformándose cada vez más en sujetos del proceso en el que están insertos.

16. Como dice Michael Lebowitz, Marx entendió muy bien que la gente no es estática; que la lucha por satisfacer necesidades materiales puede producir nueva gente con nuevas necesidades radicales, de ahí su tesis acerca del auto‑desarrollo de la clase obrera a través de sus luchas. Y aunque las necesidades que pretenda resolver no vayan más allá del capital, el propio proceso de lucha cambia a las personas; las transforma en personas con una nueva concepción de sí mismas: empiezan a verse como sujetos capaces de cambiar el mundo en el que viven.

17. La propia experiencia es una dimensión irremplazable, porque sólo a través de ella se forman los sujetos de la transformación. Conformar dichos sujetos implica la autoeducación de las masas en el curso de su misma experiencia de lucha. Y esta experiencia práctica va haciendo surgir en los trabajadores cada vez más preguntas, más ansias de comprender y de saber, va creando la necesidad de adquirir conocimientos cada vez más profundos de la realidad en la que están inmersos y de las posibles soluciones a sus problemas. Por eso es tan distinto enseñar académicamente marxismo en las universidades a enseñarlo a trabajadores inmersos en la lucha. Para los primeros suele ser un conocimiento más, para los segundos, un arma de lucha.


Conocimiento directo y conocimiento indirecto

18. Luego de lo expuesto vemos que es necesario diferenciar —como dice el investigador argentino, Lito Marín— entre dos tipos de conocimiento, aquel al que pueden tener acceso los trabajadores y, en general, los sectores populares, como consecuencia de los enfrentamientos a que se ven sometidos. Frente a este conocimiento directo hay otro tipo de conocimiento al que no les es posible acceder directamente. Es muy difícil, por ejemplo, que los sectores populares lleguen a adquirir por sí solos una apreciación global de las condiciones de la lucha de clases en su país y a nivel mundial.

19. Muchas veces las organizaciones marxistas han tendido a valorar excesivamente el conocimiento que proviene de la actividad científica, subvalorando la experiencia directa de la práctica social. Se tiende a desconocer el saber que pueden adquirir de esta manera los sectores dominados. “Se le quita importancia a la experiencia directa en la construcción de conocimiento, especialmente si se trata de la experiencia social de hombres y mujeres comunes.” Y esto acaba, como señala Carlos Ruiz, dejando el análisis de la realidad en manos de intelectuales.

 
20. Pero también es cierto que se ha caído en el otro extremo de valorar en exceso la experiencia que proviene de la actividad científica desdeñándose la necesidad de tener un conocimiento de los acontecimientos históricos y sus enseñanzas, así como un conocimiento más global, tanto de la situación nacional como internacional, desde una perspectiva crítica.

21. Es necesario rechazar las dos tesis extremas: la organización política dueña de la verdad y el basismo. La primera concibe a la instancia política como la única capaz de conocer la verdad: el partido es la conciencia, la sabiduría, y los otros son sectores atrasados. La tesis opuesta es el basismo. Este valora en exceso las potencialidades de los movimientos sociales. Piensa que esos movimientos son autosuficientes. Rechaza indiscriminadamente la intervención de cualquier instancia política y con ello contribuye, muchas veces, a echar agua al molino de la división del movimiento popular.

22. Por esta razón, se requiere de una instancia política capaz de desempeñar un rol educativo del pueblo. Esta no puede limitarse a proporcionar conocimientos que permitan combatir la cultura heredada, sino que también deben orientar la lucha de masas para que contribuya a elevar la conciencia de clase del pueblo. 


23. Para llevar adelante el proceso de transformación social profunda se necesita, por lo tanto, una instancia política que promueva un proceso colectivo de construcción de conocimiento, que integre tanto la experiencia directa como el examen de la realidad global a partir de la teoría. Una tarea así sólo la puede orquestar una organización política concebida como un auténtico “intelectual colectivo”.

FUENTE: rebelion.org
Marta Harnecker
25/10/2018

15/5/18

50 ANIVERSARIO DE MAYO DEL 68

La Revolución de Mayo del 68 no fue neoliberal: era marxista, radical y libertaria

“Las autoridades han hecho todo lo posible para separar la dimensión cultural de la política de esa revolución, y así hacerla inofensiva", explica François Cusset, profesor de la Universidad de Nanterre, "era un movimiento anarquista-libertario".

Estudiantes y trabajadores unidos durante una de las manifestaciones de mayo del 68. / AFP

“No seáis como corderos”. “Está prohibido prohibirse la comodidad de una berlina”. “Liberaos. Dejad el volante”. La compañía francesa de trasporte privado Chauffeur Privé ha inspirado su última campaña publicitaria en la Revolución del Mayo del 68 en Francia. No es ninguna novedad esta reapropiación por una empresa privada de algunos de los lemas de esa revuelta libertaria, que tuvo lugar hace cincuenta años.

A principios de la década de los ochenta, el economista liberal Michel Albert ya presumía de que “debajo de los adoquines,lo que había era la empresa”, en lugar de “la playa” y otra forma de vida más feliz con la que soñaban los soixante-huitards.

“Prohibido prohibir”. “Disfrutemos sin obstáculos”. “Como más hago la revolución, más me apetece hacer el amor”. Los eslóganes más conocidos del Mayo del 68 evocan un movimiento hedonista, que quería romper con las normas demasiado estrictas y las costumbres demasiado conservadoras de las sociedades de la postguerra. Una movilización liberal-libertaria que supuestamente habría facilitado el auge del individualismo, el capitalismo desregulado y la globalización financiera. ¿Los hechos del Mayo del 68 impulsaron la ofensiva neoliberal de los ochenta?


“Tenemos que olvidar el Mayo del 68”, ha asegurado en reiteradas ocasiones el ecologista Daniel Cohn Bendit, quien considera que la mayoría de las reivindicaciones de esa revuelta, sobre todo la liberación sexual y de las costumbres, ya han sido satisfechas. De hecho, Cohn Bendit es visto como uno de los ejemplos más célebres del giro conservador de los soixante-huitards*. Tras haber sido uno de los portavoces más carismáticos del Mayo del 68, Cohn Bendit reivindicó el carácter liberal-libertario de esa revuelta para justificar su afiliación a un ecologismo reformista y moderado. Y ahora es un ferviente adepto del presidente francés, Emmanuel Macron.

Todavía más radical resultó la conversión ideológica de Denis Kessler, otro célebre militante francés del Mayo del 68. Este joven maoísta abrazó una década más tarde el neoliberalismo y terminó siendo elegido como vicepresidente del Medef, la patronal francesa. Casi cuarenta años después de la revuelta, Kessler defendía en 2007 que hacía falta “desmantelar metódicamente el programa del Consejo nacional de la Resistencia”, fundamento del avanzado modelo social francés. En la lista de soixante-huitards convertidos al neoliberalismo, que es bastante larga, también ocupan un lugar destacado los nouveaux philosophes, como André Glucksmann, Alain Finkielkraut o Bernard-Henri Levy.

¿Una revolución liberal-libertaria?


La tesis de que el Mayo del 68 facilitó la ola neoliberal ya fue defendida en Francia por el heterodoxo intelectual Régis Debray en 1978. De vuelta al país galo tras su paso por la Revolución Cubana al lado del Che Guevara, Debray, que no participó en la revuelta francesa, denunciaba entonces que “Mayo del 68 había sido la cuna de la nueva sociedad burguesa” y que “había satisfecho los deseos del capital, dispuesto a violar sus tabúes”. 

Una idea también defendida por otros actores de la izquierda francesa como el ensayista homosexual Guy Hocquenghem que en su Carta abierta a aquellos que han pasado de Mao a Rotary, denunciaba de forma satírica a aquellos izquierdistas del Mayo del 68 que traicionaron sus ideales por oportunismo.

“La idea de que el Mayo del 68 favoreció el neoliberalismo fue construyéndose a partir de finales de la década de los setenta. Pero esta no se corresponde con la realidad, puesto que fue una revuelta emancipatoria”, explica en declaraciones a Público, François Gèze, antiguo director de la editorial progresista La Découverte. “Todos aquellos soixante-huitards que luego se erigieron en defensores del neoliberalismo fueron una minoría, que se correspondía con los militantes más dogmáticos de los grupúsculos leninistas o maoístas. Pasaron de un dogma a otro”.


Gèze tenía veinte años en 1968 y participó en la revuelta como un estudiante en un instituto en Toulouse, donde hicieron huelga, lo ocuparon y los estudiantes se hicieron cargo del establecimiento a través de la autogestión. “Todo el mundo hablaba con todo el mundo. Habían desaparecido las barreras de clase y la verticalidad en la sociedad. Fue un momento de una gran generosidad”, recuerda Gèze, quien considera que el espíritu de esa revuelta tenía poco que ver con el individualismo neoliberal.

“No es cierto que la Revolución del 68 favoreciera la ola neoliberal. En realidad, lo que sucedió es que el nuevo capitalismo del espíritu emprendedor y de Silicon Valley se reapropió de los logros culturales de esa revuelta, como la revolución sexual y la exaltación de la juventud y de la creatividad”, explica a este diario el historiador de las ideas François Cusset, autor del libro Contre-discours de Mai (Contra-discursos de Mayo).

Ese profesor de la Universidad de Nanterre, donde se originó la revuelta de 1968, considera que “las autoridades han hecho todo lo posible para separar la dimensión cultural de la política de esa revolución, y así hacerla inofensiva.


La mayor movilización social del siglo XX en Francia

Según el politólogo Boris Gobille, la etiqueta de que el Mayo del 68 fue un movimiento liberal-liberario “es fruto de las reinterpretaciones que algunos de los actores más conocidos de la revuelta, como Cohn-Bendit o Serge July, antiguo director de Libération (diario fundado bajo el espíritu revolucionario), hicieron en función de sus trayectorias personales”. “Esta visión daba a entender que el Mayo del 68 sólo fue una revolución de las costumbres y a favor de la liberación sexual, pero ignoraba el gran impacto que tuvo entonces la movilización social más importante en la historia del siglo XX en Francia”, añade Gobille, quien ha publicado recientemente la obra Mai 68 par celles et ceux qui l’ont vécu (Mayo del 68 para aquellas y aquellos que lo vivieron) que recoge más de 300 testimonios de soixante-huitards anónimos.

Difíciles de englobar en una sola etiqueta, los hechos del 68 francés empezaron el 3 de mayo con la evacuación policial de los estudiantes que ocupaban la universidad de Nanterre, en el norte de París. Desde entonces, se fueron sucediendo las manifestaciones de los universitarios, las confrontaciones violentas en las calles de París con las fuerzas del orden y la construcción de barricadas en el Barrio Latino de París, que rememoraban la Comuna de 1871.


La movilización de los estudiantes convergió rápidamente con la de los obreros y los campesinos. Esto desembocó el 13 de mayo en la mayor huelga general de la historia de Francia: siete millones de personas participaron en ella.

Las ocupaciones en las fábricas, los secuestros de patrones industriales y las confrontaciones entre revolucionarios y los militantes gaullistas de los Comités de defensa de la república (CDR), partidarios del gobierno del general De Gaulle, se fueron repitiendo hasta finales de junio. Los jóvenes revolucionarios sufrieron una contundente derrota con la holgada mayoría absoluta que el gaullismo logró en las elecciones legislativas convocadas de manera anticipada el 23 y 30 de junio. Sin embargo, ya consiguieron entonces significativos avances sociales, como un incremento del salario mínimo del 37%.

“El Mayo del 68 supuso una revolución integral provocada por el desborde que comportó la movilización masiva de estudiantes, obreros y campesinos. Se trata de la última de las revoluciones marxistas en las que se cuestionaba el poder establecido, aunque los revolucionarios de entonces tampoco mostraron un gran interés para asaltar el Elíseo”, explica Cusset, quien considera que “las revueltas de finales de los sesenta representaron el final de los treinta años de avances progresistas y sociales después de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial”.


En la obra 1968. Des grands soirs en petits mains (1968. Grandes noches en pequeñas manos) —una de los libros más destacados publicados en Francia durante este cincuenta aniversario—, la historiadora Ludivine Bantigny describe el motor del Mayo del 68 en uno de sus eslóganes a menudo olvidados: “Todo es política”. “Hacer de la política una cosa compartida, el bien común de todas y todos, aquello en que cada uno puede expresarse y debatir. 

Durante esas semanas de primavera, se reanudó con la democracia de lo cotidiano, como se hacía en la Grecia antigua, pero liberados de la esclavitud, la muleta trágica de la Atenas clásica”.

En definitiva, la revolución del Mayo del 68 resultó sinónima de radicalidad democrática, nada que ver con el individualismo y el dejar la política en manos de profesionales, como propugna el neoliberalismo.


(*) soixante-huitards (en español, sesentaoychentista)

FUENTE: publico.es

El Mayo francés fue en realidad un movimiento anarquista y libertario, cuyo germen rebrotó 43 años más tarde, un 15 de mayo de 2011 en una España cubierta aún por la caspa del franquismo, como 15-M, Movimiento de los Indignados o Revolución Española, pero rápidamente fue traicionado por aquellos que lograron hacerse con las riendas y, entrando por el aro constitucionalista, llevar el ascua a su sardina... o a su puchero.



Hay una anécdota que a mí me gusta contar con respecto a aquel intento de revolución:

El general DeGaulle abandonó París y fue a entrevistarse con el canciller Konrad Adenauer en territorio alemán.

Adenauer y De Gaulle

Cuentan las malas lenguas que, nada más llegar, el general le dijo:

- ¡Se fue todo a la mierda!


Pero en Francia, el PCF (Partido Comunista Francés) y los sindicatos, no estabán por la labor de aceptar el gobierno que estudiantes y trabajadores les ofrecen a través de la revuelta popular. 

Y allí acaba la cosa, en una especie de complicidad entre De Gaulle y los dirigentes del PCF; el primero proponiendo elecciones generales, capaces de asfixiar en las urnas un movimiento extraparlamentario, y el segundo aceptando inmediatamente esa salida de emergencia.


Y el pueblo, traicionado, como siempre.

1/5/18

UNIDAD DE ACCIÓN


¡Trabajadores, estudiantes, desempleados, pensionistas...!

¡¡¡UNÍOS!!!


Uníos todos en este 1º de mayo, más allá de asociaciones, sindicatos y partidos políticos que solo buscan sus propios intereses y, de forma soterrada (aunque no lo parezca) nuestra división. O es que nunca se han preguntado por qué existe tal diversidad de organizaciones en el campo político y social de este "pís", donde partidos políticos y ¡¡¡sindicatos!!! son subvencionados por el Estado.


Quiénes suponen ustedes que crean esas estructuras sociales que parecen servirnos incondicionalmente, cuando en realidad solo recibimos unas míseras limosnas, porque todo va en función del beneficio económico de los poderosos. Hasta los sindicatos mayoritarios, "nuestros legítimos representantes", miran antes por el beneficio empresarial que por el de sus "representados". Que conste que no me refiero a los sindicalistas de a pie, sino a sus cúpulas, que se han vendido descaradamente al capital. ¡Ay. ay!


La clase dirigente, formada por esas "familias" que manejan la economía, saben muy bien que nuestra fuerza radica en la unión, y por ello inventan subterfugios, crean entelequias, compran voluntades... todo ello  para, ladinamente, quebrantar nuestra unidad de acción; incluso terminan convenciéndonos de que es por nuestro bien, y nosotros, ingenuos siempre, les seguimos el juego... picamos, picamos y seguimos picando.

El gobierno pesca y el pueblo pica.

El poder de la unidad popular, ése en el que los ciudadanos nos resistimos tanto a creer, está en nuestras propias manos, y es de tal magnitud, que si algún día cuajara, daría la exacta medida de una sociedad verdaderamente justa y equitativa.


Y es que si aquel sueño de tantos filósofos, poetas, pensadores, se hiciera realidad...


Citizen Plof

10/2/17

EL POPÓ


¿Recuerdan lo de echarse a la calle,
todos a una como en Fuenteovejuna?

Pues se llama "PODER POPULAR"
y le provoca popó al gobierno de turno
que, al sentirlo, sólo tiene dos opciones:
o prestarle la debida atención 
a las exigencias del pueblo soberano
o reprimirlo a modo, 
arriesgándose a que, en una de ésas,
el Estado se vaya a hacer puñetas.
Citizen Plof 

1/3/15

LO QUE DEBERÍA HACER PODEMOS Y POSIBLEMENTE NO HARÁ


La noticia es desoladora: Podemos no concurrirá a las elecciones municipales que se celebrarán el 24 de mayo de 2015. Es la consecuencia de una maquinación y el principio de una gran decepción.

Todo empezó el 15 de mayo de 2011, cuando miles de personas acudieron de manera espontánea a la Puerta del Sol de Madrid y decidieron permanecer allí por un claro motivo: Estaban indignados con la actuación del Gobierno de entonces y con el sistema partitocrático que, decían, no los representaba. La acampada de Sol se mantuvo durante mucho tiempo, mientras se iniciaba un proceso asambleario de intercambio de opiniones. Pronto los partidos de izquierda corrieron a la plaza para convertir lo que era una expectativa de cambio de paradigma político (de representativo a asambleario) en una mera retahíla de peticiones de "mejoras sociales". Todo por la pasta. Nada extraño, pues se trata de partidos traidores al pueblo desde siempre. De ahí salió el DRY, un partido al uso más que desvirtuó el mensaje y convirtó el movimiento 15M en nada.


Pero lo sembrado dio sus frutos. Más adelante, un nuevo fenómeno asambleario surgió de las cenizas del movimiento 15M (aunque hay que decir que ninguno de sus líderes anduvo por Sol durante los acontecimientos de mayo de 2011): se trataba de Podemos que, entre gritos de "no nos representan" y de "el pueblo unido jamás será vencido", irrumpió en el panorama electoral europeo consiguiendo 5 escaños y 1.250.000 votos. Desde entonces, Podemos ha ido creciendo en intención de voto. Ayer mismo, el CIS reconocía que era el primer partido en intención directa de voto, por delante del PSOE y del PP.

Pues bien. ¿Y dónde está el problema? --os preguntaréis. "Si no se sienten preparados para concurrir a las elecciones municipales..." Pero es que esa no es la verdadera razón de su dejación y abandono electoral. Pues si han estado preparados para concurrir a las Europeas y lo van a estar para las Autonómicas y Generales de diciembre de 2015, ¿cómo no van a estar listos para presentarse a las municipales? El asunto es muy otro.

En efecto, la presencia de Podemos en las municipales es potencialmente muy peligrosa para el statu-quo. Podemos es hijo del asamblearismo original del movimiento 15M y sigue el eslogan "¡Poder popular!" Eso implica la creación de asambleas locales para la elección de candidatos. Y el problema es ¿por qué habrían de disolverse esas asambleas locales tras las elecciones? ¿Por qué no iban a seguir vivas, dirigiendo democráticamente las decisiones de los plenos municipales y de sus alcaldes? ¿Con qué fuerza moral podrían las fuerzas electas silenciar a las asambleas o exigir su disolución?

Ese cambio de paradigma, de representativo a asambleario, que podría causar un efecto cualitativo, además de cuantitativo, en las siguientes elecciones Generales, es intolerable para el poder fáctico, real, en España: militares, banqueros, industriales, políticos, terratenientes, autoridades eclesiásticas. De modo que "por orden de la superioridad", Podemos no irá a las Municipales. Más claro, agua. ¡Ya irá a las siguientes!, cuando el asamblearismo pase a la historia como el providencial movimiento popular que produjo el cambio y se disolvió voluntariamente después, cuando comprendió que ya no era necesario.

"Pablo-Felipe" (el nuevo Isidoro)

Lo único que el pueblo puede esperar de Podemos son algunas medidas populistas y muchas, muchas decepciones. Porque Pablo Iglesias es el nuevo Isidoro, tan apoyado por las televisiones y resto de los medios (hablando bien o mal, pero hablando sin parar de él, mientras los casos de corrupción de todos los partidos de "la casta" se airean por fin), tal como lo fue en su día el desconocido Felipe González para auparlo al poder en 1982. También Isidoro generaba inquietud en las derechas. Pero después destruyó las empresas públicas y privatizó todas las rentables, además de ocupar las cajas de ahorros al grito de "lo común es público, y, por lo tanto, es mío y lo expoliaremos cuando nos salga de los cojones".

En fin, en acratas.net ni siquiera lo lamentamos, porque la llegada de Podemos al poder acabará por derruir la esperanza del pueblo español de que le devolvieran el estado del bienestar y, así de paso, le regalaran la verdadera democracia sin esfuerzo, sin más que ver algunos programas en la tele y de echar una papeleta en las urnas de la monarquía partitocrática. La Libertad no se consigue así, sino con mucho esfuerzo y renunciando a muchas cosas. En palabras de la luchadora anarquista Soledad Gustavo, "las revoluciones no son obras del estómago, sino hijas del pensamiento".


FUENTE: acratas.net




Este ciudadano es de los que le dan la razón a Pablo Echenique, que apostaba porque se continuara con el asamblearismo de los círculos de Podemos (¡¡¡ÉSA ERA LA IDEA!!!) en lugar de formar un partido presidencialista al uso, como ha hecho Pablo Iglesias.