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9/12/18

CAMBIO DE CONCIENCIA SOCIAL

La práctica en el cambio de la conciencia

1. Es su situación de clase explotada y el interés del patrón por mantener esta situación lo que hace que los trabajadores, al luchar por sus reivindicaciones inmediatas, vayan chocando contra los intereses de los patrones y vayan estableciendo una diferencia primero, y una oposición después, entre sus intereses de clase y los intereses de la clase dominante; su lucha ya no es simple lucha económica para mejorar sus condiciones laborales o vender su fuerza de trabajo, sino que adquiere un carácter cada vez más político. Empieza cuestionando aspectos parciales del régimen capitalista, pero luego llega a la convicción de que sus problemas no tienen solución dentro de este sistema y que hay que luchar por construir una sociedad regida por otra lógica. De esta experiencia práctica cada vez más compleja surge una toma de conciencia, una ideología propia, que ya no está inscrita en la ideología de la clase dominante.

Marx y el aprendizaje a través de la práctica

Karl Heinrich Marx 
(1818 - 1883)

2. Recordemos que Marx planteaba que es en la práctica revolucionaria donde se enraíza el proceso de constitución de la conciencia. Y es a través de ella que la clase en sí se transforma en clase para sí.”

3. Y Engels, reafirmaba esta idea al sostener —refiriéndose a la clase obrera norteamericana— que lo importante “no es tanto introducir en ella la teoría, como querían hacerlo algunos socialistas alemanes residentes en ese país, sino llevar a que la clase obrera se ponga en movimiento como clase, porque una vez logrado esto no tardará en encontrar el camino seguro. Lo importante primero es unir a la masa a escala nacional, no importa sobre qué plataforma sea con tal de que no se retarde la consolidación nacional de ese movimiento.” 

4. Me parece sumamente interesante, en este sentido, la crítica que Marx y Engels hacen a aquellos que en su época valoraban más la posesión de la ciencia que la experiencia práctica de la gente y, como consecuencia de ello, sostenían que los puestos parlamentarios deberían estar en manos de gente que tuviese tiempo para familiarizarse con las materias a discutir, posibilidad que no tienen los trabajadores. Marx y Engels ironizando les dicen: “¡Elijan entonces a burgueses!” Y más adelante expresan: “No podemos marchar junto a aquella gente que declara a gritos que los obreros son demasiado poco instruidos como para emanciparse ellos mismos y que deben ser liberados desde arriba, por los filántropos burgueses o pequeño‑burgueses.”

Marx y Engels

5. Todo esto concuerda con la concepción de Marx de la transformación de la “clase en sí” (influida por la cultura burguesa) en “clase para sí”, es decir en una clase que promueve el surgimiento de una concepción del mundo diferente a la concepción del mundo burgués, a la conciencia de ser una clase diferente.

6. Decir que los trabajadores pueden llegar a adquirir conciencia de clase a través de su participación en la lucha de clases no quiere decir, sin embargo, que se desconozca que su conciencia espontánea está muy influida por las ideas y valores de las clases dominantes que se transmiten a través de los distintos aparatos ideológicos del Estado, jugando hoy un papel fundamental los medios de comunicación de masas monopolizados por grandes consorcios transnacionales.

7. En tiempos normales, de calma, parecería que los trabajadores no pudieran escapar a esta influencia negativa y a la manipulación de la conciencia que se hace a través de todos estos instrumentos: es como que redes invisibles los encerrasen en una trampa de la que no pudieran escapar, salvo si llega a ocurrir una tempestad.

Medios de manipulación

8. Por ello, es justamente cuando se abren períodos de lucha que esta confrontación les permite descubrir que las leyes favorecen a los dueños de las fábricas y que la policía no sirve para proteger el bien común, sino los intereses de los patrones. Todo eso va permitiéndole una gradual toma de conciencia del antagonismo entre sus intereses como trabajadores y los de los dueños de las empresas. Van adquiriendo una comprensión creciente de que todo el sistema institucional favorece a estos señores.

9. Las confrontaciones de clases son “la escuela política viva”, la escuela “en la lucha y por la lucha” de la que hablaba Rosa Luxemburg. La revolucionaria alemana no niega la necesidad de que el proletariado tenga un alto grado de educación política, de conciencia de clase y de organización, pero sostiene que no puede aprender todo esto en los folletos o en los panfletos, sino en la lucha.

Lenin y el aprendizaje en periodos revolucionarios

Vladímir Ilich Uliánov "Lenin"
(1870 - 1918) 

10. Y Lenin mismo, a quien se ha atribuido incorrectamente el planteamiento de la necesidad de introducir la teoría marxista en el movimiento obrero como única forma de superar el economicismo al que espontáneamente este movimiento tiende, sostenía, reafirmando lo planteado por Marx y Engels, que la experiencia práctica desempeña un papel fundamental en la formación de la conciencia de clase. Según él, el conocimiento de sí misma, por parte de la clase obrera, está vinculado en forma inseparable, no sólo a una comprensión teórica absolutamente clara o mejor dicho: no tanto teórica, como práctica de las relaciones entre todas las clases de la sociedad actual, comprensión adquirida a través de la experiencia de la vida política.” Esta formación de la conciencia se ve favorecida enormemente en los períodos revolucionarios por “la marcha de los acontecimientos”, ya que las revoluciones desenmascaran los verdaderos intereses de las diferentes clases, que en épocas pacíficas pueden engañar al pueblo con su demagogia.

11. En medio del proceso revolucionario ruso de 1917, el dirigente bolchevique hace la siguiente comparación: “[...] así como todo viraje que sobreviene en la vida de un individuo le enseña y le hace vivir y sentir muchas cosas, la revolución ofrece al pueblo todo, en poco tiempo, las más profundas y preciosas enseñanzas.”

12. Y continúa: “En tiempos revolucionarios, millones de hombres aprenden en una semana más que en un año entero de vida rutinaria y soñolienta." Pues en estos virajes bruscos de la vida de todo un pueblo entero ve con especial claridad qué fines persiguen las diferentes clases sociales, de qué fuerzas disponen, con qué medios actúan.


13. Concluyendo, los sectores populares pueden despertar y ser capaces de desenmascarar los verdaderos intereses que mueven a los diferentes sectores sociales en épocas de grandes conmociones sociales y de revoluciones. En esos momentos las clases dominantes se quitan la careta y revelan sus métodos de lucha. Los pueblos se politizan y aprenden con una velocidad inimaginable.

14. El golpe militar del 11 de abril del 2002 en Venezuela contra el presidente democráticamente electo: Hugo Chávez, permitió a la población ver quién era quién: se desenmascararon los mandos golpistas dentro de la Fuerza Armada; se hicieron evidentes las intenciones fascistas de muchos de los políticos opositores que se autoproclamaban demócratas. El nivel de conciencia política en los sectores populares aumentó enormemente. El pueblo aprendió en pocos días mucho más de lo que hubiera podido aprender durante años a través de lecturas.

La práctica transforma la conciencia


15. Esta experiencia de lucha no sólo contribuye a clarificar la cabeza de los trabajadores, su forma de ver el mundo, sino que los va transformando interiormente, va creando en ellos la sensación de que unidos con otros trabajadores pueden llegar a transformarse en una fuerza que puede ir obteniendo triunfos frente a los patrones, que puede ir conquistando cosas. En esta práctica de lucha van adquiriendo autoestima, van sintiéndose cada vez más capaces de conseguir sus objetivos, van transformándose cada vez más en sujetos del proceso en el que están insertos.

16. Como dice Michael Lebowitz, Marx entendió muy bien que la gente no es estática; que la lucha por satisfacer necesidades materiales puede producir nueva gente con nuevas necesidades radicales, de ahí su tesis acerca del auto‑desarrollo de la clase obrera a través de sus luchas. Y aunque las necesidades que pretenda resolver no vayan más allá del capital, el propio proceso de lucha cambia a las personas; las transforma en personas con una nueva concepción de sí mismas: empiezan a verse como sujetos capaces de cambiar el mundo en el que viven.

17. La propia experiencia es una dimensión irremplazable, porque sólo a través de ella se forman los sujetos de la transformación. Conformar dichos sujetos implica la autoeducación de las masas en el curso de su misma experiencia de lucha. Y esta experiencia práctica va haciendo surgir en los trabajadores cada vez más preguntas, más ansias de comprender y de saber, va creando la necesidad de adquirir conocimientos cada vez más profundos de la realidad en la que están inmersos y de las posibles soluciones a sus problemas. Por eso es tan distinto enseñar académicamente marxismo en las universidades a enseñarlo a trabajadores inmersos en la lucha. Para los primeros suele ser un conocimiento más, para los segundos, un arma de lucha.


Conocimiento directo y conocimiento indirecto

18. Luego de lo expuesto vemos que es necesario diferenciar —como dice el investigador argentino, Lito Marín— entre dos tipos de conocimiento, aquel al que pueden tener acceso los trabajadores y, en general, los sectores populares, como consecuencia de los enfrentamientos a que se ven sometidos. Frente a este conocimiento directo hay otro tipo de conocimiento al que no les es posible acceder directamente. Es muy difícil, por ejemplo, que los sectores populares lleguen a adquirir por sí solos una apreciación global de las condiciones de la lucha de clases en su país y a nivel mundial.

19. Muchas veces las organizaciones marxistas han tendido a valorar excesivamente el conocimiento que proviene de la actividad científica, subvalorando la experiencia directa de la práctica social. Se tiende a desconocer el saber que pueden adquirir de esta manera los sectores dominados. “Se le quita importancia a la experiencia directa en la construcción de conocimiento, especialmente si se trata de la experiencia social de hombres y mujeres comunes.” Y esto acaba, como señala Carlos Ruiz, dejando el análisis de la realidad en manos de intelectuales.

 
20. Pero también es cierto que se ha caído en el otro extremo de valorar en exceso la experiencia que proviene de la actividad científica desdeñándose la necesidad de tener un conocimiento de los acontecimientos históricos y sus enseñanzas, así como un conocimiento más global, tanto de la situación nacional como internacional, desde una perspectiva crítica.

21. Es necesario rechazar las dos tesis extremas: la organización política dueña de la verdad y el basismo. La primera concibe a la instancia política como la única capaz de conocer la verdad: el partido es la conciencia, la sabiduría, y los otros son sectores atrasados. La tesis opuesta es el basismo. Este valora en exceso las potencialidades de los movimientos sociales. Piensa que esos movimientos son autosuficientes. Rechaza indiscriminadamente la intervención de cualquier instancia política y con ello contribuye, muchas veces, a echar agua al molino de la división del movimiento popular.

22. Por esta razón, se requiere de una instancia política capaz de desempeñar un rol educativo del pueblo. Esta no puede limitarse a proporcionar conocimientos que permitan combatir la cultura heredada, sino que también deben orientar la lucha de masas para que contribuya a elevar la conciencia de clase del pueblo. 


23. Para llevar adelante el proceso de transformación social profunda se necesita, por lo tanto, una instancia política que promueva un proceso colectivo de construcción de conocimiento, que integre tanto la experiencia directa como el examen de la realidad global a partir de la teoría. Una tarea así sólo la puede orquestar una organización política concebida como un auténtico “intelectual colectivo”.

FUENTE: rebelion.org
Marta Harnecker
25/10/2018

11/2/17

SIETE MITOS SOBRE LA POLICÍA

Policía en todas partes, justicia en ninguna


Los que masacraron a cientos de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, los que asesinaron a Carlo Giuliani en Italia, a Amadou Diallo en Estados Unidos, a Nicolás Neira en Colombia, a Lucrecia Pérez en España y a Claudia López en Chile, justo después del “retorno de la democracia.” Los que rompieron las manos de Víctor Jara en Chile, y el cráneo de Steve Biko en Sudáfrica, los que hicieron desaparecer disidentes desde Argentina hasta Zaire, los que sirvieron a Josef Stalin, quienes reforzaron y refuerzan el apartheid en Sudáfrica y Palestina, y la segregación racial en Estados Unidos. Quienes interrogaron a las Panteras Negras y a los sacerdotes de la teología de la liberación, quienes llevaron registros de 16 millones de personas en Alemania Oriental, quienes nos controlan con cámaras de vigilancia e intervenciones telefónicas, quienes disparan el gas lacrimógeno y las balas de goma cuando las manifestaciones se les escapan de las manos, quienes defienden a los patrones en cada huelga. Quienes se plantan entre una persona con hambre y estanterías llenas de comida, entre una persona sin techo y edificios que permanecen vacíos, entre cada inmigrante y su familia.

En todos los países, en todas las épocas, nos dicen que son indispensables, que sin ustedes nos estaríamos matando entre todxs.


Siete mitos:

1.La policía ejerce autoridad legítima.


Lxs policías promedio no son expertxs en leyes; probablemente conocen los protocolos generales, pero saben muy poco de las leyes en sí. Esto significa que su aplicación implica una gran cantidad de engaños, improvisación y deshonestidad. La policía miente con frecuencia: “Recibí un reporte de que alguien con su descripción estaba cometiendo un crimen por aquí. ¿Quisiera mostrarme su identificación?”


Con esto tampoco queremos decir que debamos aceptar como legítimas las leyes, sin pensarlo. El sistema judicial entero protege los privilegios de las personas con más dinero y poder. Obedecer las leyes no es siempre lo moralmente correcto, incluso podría ser inmoral. La esclavitud era legal, ayudar a esclavxs que escapaban, ilegal. Los Nazis llegaron al poder en Alemania por medio de elecciones democráticas, y leyes aprobadas a través de los canales prescritos. Habríamos de aspirar a la fuerza de la conciencia para hacer lo que sabemos es mejor, sin importar las leyes o la intimidación policial. Protegiéndote y sirviéndote, hasta romperte la cabeza.

2.Lxs policías son trabajadorxs como nosotrxs; deberían ser nuestrxs aliadxs

Desafortunadamente, hay una gran diferencia entre lo que “es” y lo que “debería ser”. El papel de la policía es el de servir a los intereses de la clase dirigente; cualquiera que no haya tenido una mala experiencia con ellxs, probablemente sea privilegiadx, sumisx, o ambxs.

Lxs oficiales de policía de hoy saben exactamente en que se están metiendo cuando ingresan a esa institución. Las personas uniformadas no solo bajan gatos de árboles. Sí, muchxs toman el trabajo por presión económica, pero necesitar un cheque de paga no es excusa para desalojar familias, acosar jóvenes de color, o atacar a manifestantes con gas lacrimógeno. Quienes venden sus conciencias son enemigos potenciales para cualquiera, no aliadxs.

Este cuento de hadas es más convincente cuando se expresa en términos estratégicos: por ejemplo, “Cada revolución tiene éxito en el momento que las fuerzas armadas se niegan a luchar contra sus pares; de modo que debemos centrarnos en convencer a la policía para que se ponga de nuestro lado.”

Pero lxs policías no son trabajadorxs cualquiera; son quienes escogieron basar su subsistencia en la defensa del orden predominante, así que son lxs menos propensxs a aliarse con quienes quieren cambiarlo. En este contexto, tiene más sentido oponerse a la policía, que buscar su solidaridad. Mientras sirvan a sus amos, no pueden ser nuestrxs aliadxs; denunciando a la institución policial y desmoralizando agentes de forma individual, les animamos a buscar otros medios de subsistencia, para que algún día podamos encontrar una causa común con ellxs.

3. Tal vez haya manzanas podridas, pero algunxs agentes de policía son buenas personas. 

Tal vez algunxs agentes de policía tengan buenas intenciones, pero una vez más, en la medida en que prevalezca obedecer órdenes en lugar de a sus conciencias, no se puede confiar en ellxs. Es importante entender la naturaleza sistemática de las instituciones, en lugar de atribuir todas las injusticias a las deficiencias de los individuos. ¿Recuerdas la historia del hombre que, atormentado por las pulgas, logró atrapar una entre sus dedos? Él la examinó durante un largo tiempo antes de colocarla de nuevo en su cuello, de donde la había tomado. Sus amigos, confundidos, le preguntaron por qué razón lo había hecho. “Esa no era la que me estaba mordiendo”, explicó. Marionetas de la clase dominante.

4. La policía puede ganar cualquier confrontación, por lo que no debemos combatirla

Con todas sus armas, equipos y vigilancia, la policía puede parecer invencible, pero esto es una ilusión. Están limitadxs por todo tipo de restricciones invisibles, la burocracia, la opinión pública, fallas de comunicación, y un sistema judicial sobrecargado. Por ejemplo, si no tienen vehículos o instalaciones disponibles para transportar y procesar un gran número de personas, no pueden hacer arrestos masivos.

Por eso una multitud variada, armada solamente de las mismas latas de gas lacrimógeno que le dispararon, puede mantener a raya a una fuerza policial más organizada y mejor equipada; los conflictos entre la agitación social y la fuerza militar no siguen las reglas del enfrentamiento militar. Quienes han estudiado a la policía y predicen para lo que están preparados, (lo que pueden y no pueden hacer), a menudo responden con más astucia y logran superarla.

Estas pequeñas victorias son especialmente inspiradoras para quienes están bajo el yugo de la violencia policial a diario. En el inconsciente colectivo de nuestra sociedad, la policía es el último bastión de la realidad, la fuerza que asegura que las cosas sigan como están; confrontarlxs y ganar, aunque sea temporalmente, muestra que la realidad es negociable. Juntxs, somos más fuertes que ellxs

5. La policía es solo una distracción del verdadero enemigo, no merece nuestra ira ni nuestra atención

Ay, la tiranía no solo es asunto de políticxs o empresarixs; ellxs podrían perder su poder sin quienes cumplen sus órdenes. Cuando cuestionamos su dominio, también cuestionamos la sumisión que lxs mantiene en el poder, y tarde o temprano nos enfrentaremos con quienes nos someten.

Dicho esto, es cierto que la policía no es más integral a la jerarquía que las dinámicas de opresión en nuestras propias comunidades; solo es la manifestación externa de los mismos fenómenos, a mayor escala. Si combatimos la dominación en todas sus formas, en vez de especializarnos en luchar contra ciertas formas de ella, dejando otras atrás, tenemos que prepararnos para confrontarla tanto en las calles como en nuestras habitaciones; no podemos esperar ganar en un frente, sin luchar en otro. No debemos convertir los enfrentamientos con enemigxs uniformadxs en fetiche, no debemos olvidar las relaciones de poder presentes en nuestro lado, pero tampoco hemos de conformarnos solo con gestionar los detalles de nuestra propia opresión, de una manera no jerárquica.

6. Necesitamos que la policía nos proteja

Según esto, aunque podríamos aspirar a vivir en una sociedad sin policía en un futuro lejano, la necesitamos hoy, porque la gente no está dispuesta a vivir junta, pacíficamente sin actores armados. ¡Como si la desigualdad social y el miedo mantenido por la violencia policial fueran la paz! Quienes argumentan que la policía a veces hace cosas buenas, llevan la carga de probar que esas mismas cosas no podrían lograrse así de bien, por otros medios.

En todo caso, no es como si una sociedad libre de policía fuera a aparecer de repente, de la noche a la mañana, solo porque alguien escribió un graffiti que dice “Al carajo la policía” en una pared. La lucha prolongada que se necesita para liberar a nuestras comunidades de la represión policial, probablemente continúe hasta que aprendamos a convivir pacíficamente; una comunidad que no puede resolver sus propios conflictos, no puede esperar triunfar contra una fuerza de ocupación mucho más poderosa. Mientras tanto, la oposición a la policía debería ser vista como el rechazo a una de las fuentes más atroces de la violencia opresiva, no como una afirmación de que sin policía no habría violencia. Pero si alguna vez podemos derrotar y desmantelar a la policía, seguramente vamos a ser capaces de defendernos contra amenazas menos organizadas. Asume tu responsabilidad, maldito cobarde

7. Resistir a la policía es violento - no te hace mejor que ellxs

Según esto, la violencia es inherentemente una forma de dominación, y por lo tanto, incompatible con oponerse a la autoridad. Quienes emplean la violencia juegan a lo mismo que sus opresorxs, perdiendo así desde el principio.

Esto es peligrosamente simplista. ¿Es una mujer que se defiende de un violador, igual que su agresor? ¿Fueron lxs esclavxs que se rebelaron, iguales a los esclavistas? Existe la legítima defensa. En algunos casos, la violencia refuerza la desigualdad; en otros, la desafía. Para las personas que aún tienen fe en un sistema autoritario, seguir las reglas, -independientemente de si son morales o legales-, es su prioridad más alta, a cualquier precio: creen que obtendrán una recompensa por hacerlo, sin importar lo que pase con el resto. Si estas personas se autodenominan conservadoras o pacifistas no hace mayor diferencia al final. Por otro lado, para quienes asumimos responsabilidad por nosotrxs mismxs, la pregunta más importante es ¿qué necesitamos para hacer del mundo un lugar mejor? A veces esto puede incluir la violencia.

Lxs policías también son personas y merecen el mismo respeto que todos los seres vivos. El punto no es que ellxs merezcan sufrir o que debamos llevarlxs ante la justicia. El punto es que, en términos puramente pragmáticos, no debemos permitir que maltraten a la gente, ni impongan un orden social injusto. Aunque podría ser revitalizante para quienes han pasado sus vidas bajo el yugo de la opresión, contemplar finalmente un ajuste de cuentas con sus opresorxs, la liberación no es una cuestión de venganza, sino de hacer que esta sea innecesaria. Por lo tanto, aunque a veces puede ser necesario prender fuego a la policía, esto no debe hacerse con un espíritu vengativo de justicia propia, sino desde un lugar de cuidado y compasión, si bien no por la policía, al menos por quienes de algún modo podrían sufrir en sus manos.

Deslegitimar a la policía no solo es beneficioso para quienes experimentan la represión policial, sino para las familias de estxs oficiales de policía, y lxs mismxs oficiales. Lxs agentes de policía no solo tienen tasas desproporcionalmente altas de violencia doméstica y abuso infantil, también son más propensxs a ser asesinadxs, suicidarse y luchar con adicciones, que la mayoría de los sectores de la sociedad. Cualquier cosa que anime a lxs agentes de policía a dejar sus empleos, es para su bienestar, el de sus seres queridos y el de la sociedad en su conjunto. Creemos un mundo en el que nadie oprima, ni sea oprimidx, en el que nadie tenga que vivir con miedo.

“Averigua qué es a lo que cualquier persona se somete en silencio, y habrás encontrado la medida exacta de la injusticia y el mal que se le impondrá; y estos continuarán hasta que haya resistencia, ya sea con palabras, con golpes, o con ambos”.
Frederick Douglass
FUENTE: CrimethInc
07/02/2017

A ver, ciudadanos: no nos engañemos. Está claro que la policía, entre otros menesteres, cumple una función social; no cabe duda, pero, en realidad, se creo para defender los intereses de los ricos (los pobres no tenían nada que defender): un organismo disuasorio que mantuviera a raya a estos últimos para que no se atrevieran a apropiarse de los "bienes ajenos".

De hecho, hoy por hoy, los cuerpos represivos, obedeciendo siempre a la clase dirigente, nos siguen machacando igual. Fíjense, sí no, en el clamoroso asunto de los desahucios. 

25/5/15

VUELVO A LA CARGA

Ahora qué, a la luz de las estadísticas, salen a la ídem, las múltiples legislaturas que algunos ediles "a perpetuidad" llevan en sus poltronas:

 Rita Barberá Nolla.- 24 años siendo alcaldesa de Valencia por el PP.

 
Francisco Javier León de la Riva.- 20 años siendo alcalde de Valladolid por el PP.
  
Miguel Ángel Cámara Botía.- 20 años siendo alcalde de Murcia por el PP.

 
Teófila Martínez Saiz.- 20 años siendo alcaldesa de Cádiz por el PP.
  
Pedro Rodríguez González.- 20 años siendo alcalde de Huelva por el PP.
 
Miguel Anxo Fernández Lores.- 16 años siendo alcalde de Pontevedra por el PP.
  
José López Orozco.- 16 años siendo alcalde de Lugo por la coalición PSdeG-PSOE.
  
Francisco de la Torre Prados.- 15 años siendo alcalde de Málaga por el PP.

 
Juan José Imbroda Ortiz.- 15 años siendo alcalde de Melilla por el PP.
 
Juan Jesús Vivas Lara.- 14 años siendo alcalde de Ceuta por el PP.
 
Miguel Ángel García Nieto.- 13 años siendo alcalde de Ávila por el PP.
 
José Torres Hurtado.- 12 años siendo alcalde de Granada por el PP.
 
Luis Rogelio Rodríguez-Comendador.- 12 años siendo alcalde de Almería por el PP.

 
Juan Alberto Belloch Julbe.- 12 años siendo alcalde de Zaragoza por el PSOE.

...es hora de volver a gritar:

¡¡¡CON OCHO BASTA!!!
23/02/2010

Cuando oigo hablar en este país, de democracia y de pueblo soberano, me entra la risa tonta. Supongo que debe ser cosa de la edad; a unos se les afloja la vejiga, a otros la cabeza, y a mí, por lo visto, se me han aflojado los músculos faciales.

Miro a mi alrededor y veo a los mismos políticos de siempre, a sus hijos, nietos, sobrinos, primos, y demás familiares, como si fuera la retahíla de una esquela interminable; sólo faltan los amigos y personas piadosas. Y entonces me entra otra vez la risa tonta. Se me aflojan sin remedio los cigomáticos, el risorio y el buccinador. Cosas de la edad, repito. Y caigo en… (perdonen, he tenido un lapsus)... El comienzo de esa frase me toca el corazón; indefectiblemente me recuerda a Neruda y a mi querido amigo Manuel Picón:  

“Y caigo en el vacío de tu sábana blanca”.

Y caigo, decía, en la connivencia de la clase política con la Banca y con la Patronal, con la aquiescencia, en muchas ocasiones, de los que se supone son nuestros legítimos representantes: los sindicatos, principalmente los mayoritarios.

“¿Alguien sabe
donde viven?

¿En su sitio
alguien los vio…?”

Pues… practicando la técnica del avestruz. Qué sí no. Con la que está cayendo sobre la clase trabajadora, han estado mudos y desaparecidos en combate, hasta que el gobierno les ha echado un capote con la parida de la jubilación a los 67 años, lo que les va a permitir adquirir de nuevo cierto protagonismo, que no sé si servirá para puñetera cosa. Porque están tan descafeinados, de tanto arrimarse al poder, que si ahora mismo convocaran una huelga, no iría ni el gato. Y lo saben.

Aún resuena en mi memoria el eco de un viejo profesor, explicándonos, desde la humedad borrosa de sus ojos, el significado exacto de aquella palabra: democracia.


¡Ja!… Permítanme que me carcajee. Eso aquí no existe. Aunque nos lo quieran hacer creer por activa, por pasiva y por perifrástica. Aquí lo único que existe es una “Mamocracia”, con los mismos de siempre chupándonos la sangre. Y nosotros, mansos y serviles, hasta llegamos a sentimos contentos con las misérrimas limosnas que obtenemos a cambio, soñando con alcanzar su status y poder ser "mamócratas" algún día. Y es que nos han convencido de que el dinero todo lo puede, y que la felicidad se limita a conjugar continuamente ese verbo: comprar.

Cuando los mismos individuos se apoltronan a perpetuidad, con nuestros votos, (¡es qué “manda carallo”!) en los cargos políticos, llegan a creerse a pies juntilla, que ese monte de orégano es de su exclusiva propiedad, para uso y disfrute de los suyos, y es entonces, cuándo el sistema social se vicia y la corrupción se instala. Múltiples años de favores, chanchullos, nepotismo, generan esos lodos que, luego, son tan difíciles de limpiar.


Pero… ¿Y cuándo vamos a espabilar? ¿Cuándo vamos a quitarnos a tanto parásito de encima? ¿Por qué no aprovechamos la formidable herramienta que es la Red, para llegar a todos los ciudadanos e intentar convencerlos de hacer verdadera presión para cambiar la ley; echarnos a la calle, todos a una como Fuenteovejuna, para lograr que nadie, absolutamente nadie, pueda estar en ningún puesto político más de dos legislaturas, ya sea presidente de la nación, de autonomía, alcalde o concejal?... ¿Cuándo?

Porque lo que está claro es que "motu proprio", ellos no van a hacerlo.

Ciudadano Plof

10/2/15

PANCARTA "REDONDA"




¡Nunca mejor dicho!

Son una pandilla de ladrones, vendidos, esclavistas, estafadores y mentirosos.

21/12/10

MÁS "REFORMAS LABORALES" (¡DIOS MÍO, QUÉ PELIGRO!)

Este es el titular del día en la prensa española:

Juan Rosell es elegido nuevo presidente de la CEOE. El líder de la patronal catalana se estrena con un llamamiento a ampliar las reformas porque son la "mejor medicina" contra la crisis.

Está claro que para ellos (para los grandes empresarios) es la mejor medicina; eso no lo duda nadie, pero para los trabajadores, el cantar es bien distinto, porque bajo la frase "reformas laborales" se esconde siempre: desregulación, precariedad, despido, paro...


¿Conocen ustedes alguna "reforma laboral" que, en los últimos tiempos, haya beneficiado en algo a la clase trabajadora de este país? ¿Verdad que no? Todo se hace con vistas a "sanear" las grandes empresas, las multinacionales, la banca... y todo ello a base de ir estrangulando, poco a poco (para que no se note demasiado) la economía de los trabajadores; de ir restringiendo sus libertades; de desmontar sus logros sociales, de... ¿Sigo?


Quiero decir con esta cansina perorata que, contra lo que nos han hecho creer, la economía del país no descansa en los empresarios, sino en los trabajadores, porque todos los agujeros económicos, despilfarros, fraudes, bancarrotas, etc. que provocan, se pagan siempre con nuestro sudor. Son nuestros impuestos y nuestros sacrificios los que les permiten salir de nuevo a flote, tras desastrozas gestiones o injustificas rapiñas. Somos nosotros el motor de esta sociedad, no los empresarios. ¡Hagamos valer nuestro poder!


No nos dejemos manipular; no permitamos que nos enfrenten; tengamos presente que nuestra fuerza está en nuestro número; presionemos a los sindicatos para lograr una verdadera unidad en la acción, y si no se atreven, y si no nos apoyan al cien por cien... ¡prescindamos de ellos!


¿Por qué hemos de pagar los trabajadores las calamidades de una crisis económica de la que no somos culpables en absoluto? Que la paguen los ricos, los poderosos. Ellos sí que pueden hacerlo sin problema; seguro que ninguno se quedaría sin cenar.

Ciudadano Plof 
 

15/11/10

ESTAR HASTA LOS MISMÍSIMOS...

Todos los gobiernos, ya sean de derechas o de izquierdas, solucionan las crisis económicas de la misma manera… de la misma manera… de la misma manera…: “jodiendo a unos y beneficiando a otros” (disculpen por el eco). El problema estriba en que siempre joden a los mismos: a los trabajadores, haciéndolos sentirse culpables de todos los males, y benefician ¡cómo no! a las grandes empresas: Banca, Eléctricas, Comunicaciones, etc.


En más de una ocasión he escuchado decir desde La Patronal que la culpa de la inflación la tiene los salarios, y que para contenerla deben congelarse. ¡Coño! Y por qué no restringen ustedes un pelín sus márgenes de beneficios o bien congelan su avaricia, aunque sólo sea un ratito, para permitir un respiro a la clase trabajadora.

¡Ah! un detalle: cuando sus beneficios son inferiores a los del ejercicio anterior, los denominan PÉRDIDAS. Pérdidas las de los currantes, cuyos sueldos no crecen nunca por encima del IPC y van perdiendo poder adquisitivo con los años. ¡Eso sí son PÉRDIDAS!, y sobre todo ahora que el gobierno se atreve incluso a ¡¡¡rebajar los salarios!!! Lo otro es simplemente una disminución de beneficios.


Nos toman el pelo y nos dejamos. O como dice una genial pintada callejera “Nos mean y dicen que llueve” Y es que nos han convencido de que no merece la pena movilizarnos porque, con ello, nada vamos a conseguir. En el fondo ya se han encargado de descafeinarnos, manipulando la información a diestro y siniestro, haciéndonos perder la perspectiva, para que no seamos conscientes de que el poder de los débiles estriba en nuestro número.

Y que decir de los Sindicatos Mayoritarios; arrimados al sol que más calienta, han ido cediendo terreno en aras de una cacareada rentabilidad empresarial, que sería justa siempre y cuando no devorara, como Saturno, a sus propios hijos… Y ellos ahí, perdiendo comba, perdiendo respeto. Hasta tal punto han cedido terreno que su poder de convocatoria se ha resquebrajado irremisiblemente.


Ya nos gustaría a los trabajadores que realmente fueran sindicatos de izquierda, pero tienen que bailar al ritmo del capital y… ya se sabe: nos dan dos cositas por aquí a bombo y platillo, y nos quitan cuatro a la chita callando. Pero lo que me tiene hasta los mismísimos, es ese ritmo de cediendo, pactando… cediendo, pactando… cediendo, pactando… (otra vez el jodido eco) ¡Oiga! ¿Y por qué no… presionando, luchando?

Y yo que creí durante toda mi vida que los sindicatos estaban para defender, antes que nada, los derechos de los trabajadores, veo con estupefacción que sí, pero con una salvedad, favorecer antes a los empresarios; y sí no que me expliquen, entre otras lindezas, lo de los contratos en práctica.

¿Pero cuántas ruedas de molino se ha tragado esta gente?

Ciudadano Plof

23/2/10

¡CON OCHO BASTA!

Cuando oigo hablar en este país, de democracia y de pueblo soberano, me entra la risa tonta. Supongo que debe ser cosa de la edad; a unos se les afloja la vejiga, a otros la cabeza, y a mí, por lo visto, se me han aflojado los músculos faciales.

Miro a mi alrededor y veo a los mismos políticos de siempre, a sus hijos, nietos, sobrinos, primos, y demás familiares, como si fuera la retahíla de una esquela interminable; sólo faltan los amigos y personas piadosas. Y entonces me entra otra vez la risa tonta. Se me aflojan sin remedio los cigomáticos, el risorio y el buccinador. Cosas de la edad, repito. Y caigo en… (perdonen, he tenido un lapsus) El comienzo de esa frase me toca el corazón. Indefectiblemente me recuerda a Neruda y a mi querido amigo Manuel Picón: “Y caigo en el vacío de tu sábana blanca”.

Y caigo, decía, en la connivencia de la clase política con la Banca y con la Patronal, con la aquiescencia, en muchas ocasiones, de los que se supone son nuestros legítimos representantes: los sindicatos, principalmente los mayoritarios.

“¿Alguien sabe
donde viven?

¿En su sitio
alguien los vio…?”

Pues… practicando la técnica del avestruz. Qué sí no. Con la que está cayendo sobre la clase trabajadora, han estado mudos y desaparecidos en combate, hasta que el gobierno les ha echado un capote con la parida de la jubilación a los 67 años, lo que les va a permitir adquirir de nuevo cierto protagonismo, que no sé si servirá para puñetera cosa. Porque están tan descafeinados, de tanto arrimarse al poder, que si ahora mismo convocaran una huelga, no iría ni el gato. Y lo saben.

Aún resuena en mi memoria el eco de un viejo profesor, explicándonos, desde la humedad borrosa de sus ojos, el significado exacto de aquella palabra: democracia.


¡Ja!… Permítanme que me carcajee. Eso aquí no existe. Aunque nos lo quieran hacer creer por activa, por pasiva y por perifrástica. Aquí lo único que existe es una “Mamocracia”, con los mismos de siempre chupándonos la sangre. Y nosotros, mansos y serviles, hasta llegamos a sentimos contentos con las misérrimas limosnas que obtenemos a cambio, soñando con alcanzar su status y poder ser "mamócratas" algún día. Y es que nos han convencido de que el dinero todo lo puede, y que la felicidad se limita a conjugar continuamente ese verbo: comprar.

Cuando los mismos individuos se apoltronan a perpetuidad, con nuestros votos, (¡es qué “manda carallo”!) en los cargos políticos, llegan a creerse a pies juntilla, que ese monte de orégano es de su exclusiva propiedad, para uso y disfrute de los suyos, y es entonces, cuándo el sistema social se vicia y la corrupción se instala. Múltiples años de favores, chanchullos, nepotismo, generan esos lodos que, luego, son tan difíciles de limpiar.

Pero… ¿Y cuándo vamos a espabilar? ¿Cuándo vamos a quitarnos a tanto parásito de encima? ¿Por qué no aprovechamos la formidable herramienta que es la Red, para llegar a todos los ciudadanos e intentar convencerlos de hacer verdadera presión para cambiar la ley; echarnos a la calle, todos a una como Fuenteovejuna, para lograr que nadie, absolutamente nadie, pueda estar en ningún puesto político por más de 8 años, ya sea presidente de la nación, de autonomía, alcalde o concejal?... ¿Cuándo?

Ciudadano Plof