Mostrando entradas con la etiqueta Violencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Violencia. Mostrar todas las entradas

18/2/19

EL SISTEMA ES CULPABLE

“Yo culpo al sistema por toda la miseria del mundo”


La cineasta libanesa Nadine Labaki da voz en ‘Cafarnaúm’ a los niños ‘olvidados’ del mundo, condenados solo por nacer a malvivir en medio de la pobreza y la violencia de la calle. Ganadora del Premio del Jurado en Cannes, es la primera directora árabe que aspira a un Oscar.

'Cafarnaúm' de la cineasta Nadine Labaki, primera mujer árabe 
nominada al Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa

El 45%, ¡casi la mitad!, de los niños del mundo vive en la pobreza. Los niños “tienen el doble de probabilidades que los adultos de vivir en la pobreza extrema”, declaró hace unos días Isabel Ortiz, directora del departamento de Protección Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la presentación del informe realizado junto a UNICEF y en el que se incluye ese dato estremecedor.

Líbano no solo no es una excepción, sino que la llegada al país de un gran número de refugiados sirios complica gravemente la situación. A finales de enero, "29 niños habían muerto de frío en los campos de refugiados libaneses. Hambre, sed, frío, violencia, trabajo infantil, abusos sexuales…" son el día a día de muchos menores en Beirut, a los que dedica y da voz en su nueva película titulada  ‘Cafarnaúm’, la cineasta Nadine Labaki, primera mujer árabe nominada al Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa y ganadora del Premio del Jurado y Premio del Jurado Ecuménico en el Festival de Cannes.

De una crudeza casi insoportable, pero con ánimo de resistencia y de denuncia, la película cuenta la historia de Zain, un niño de doce años que ha denunciado a sus padres por “haberle traído a la vida”. Acude a la justicia a demandar a unos adultos que no tenían medios ni posibilidades de atender a sus hijos y aun así los trajeron al mundo, condenándoles a sobrevivir en medio de la miseria y la violencia de la calle. "La película recibió quince minutos de aplausos con el público puesto en pie en Cannes". La cineasta Nadine Labaki habló con Público en el Festival de San Sebastián.


¿‘Cafarnaúm’ es una película contra el sistema?

Sí. Eso es, una película contra el sistema. Y ahí, los padres también son víctimas del sistema, que excluye a estas personas porque son pobres. Alrededor de nuestro mundo, en nuestra sociedad, hay muchas personas invisibles, muchos niños que no van al colegio, personas sin papeles, gente que no tiene derecho a hospital… "Y yo culpo al sistema por ello, por toda la miseria del mundo". Es un sistema caduco que ya no puede más y que no sabe qué hacer con todas esas personas. En tu propio país tienes a gente sin identidad, empujada a las periferias.

Es una situación que desgraciadamente se agrava, ¿qué podemos hacer?


Ese es el debate, pero yo no tengo la solución. Lo único que puedo hacer en mi caso es poner la lupa sobre el problema. "Hoy están creciendo con hambre generaciones de millones de niños y adultos". Desde luego sé que lo que se está haciendo no es lo que se debe hacer. "Poner fronteras y barreras, crear pozos de rencor y de odio, de gente que ha perdido todos los sentimiento". Esto es una catástrofe.

Aunque sea urgente, a mucha gente no le gusta ver en el cine esos problemas.

Cuando el problema es tan grande, la gente hace como el avestruz, mete la cabeza en la arena. Es verdad. Pero todo lo que aparece en la película pasa y la realidad es aún peor. En una familia donde la madre ha tenido doce hijos, donde no tienen dinero, venden a las hijas con la excusa del matrimonio, pero lo hacen para comer. "Eso sucede de verdad. Es tráfico de personas, una tragedia que no es ninguna fantasía, y que ocurre no solo en Líbano, sino en todos los países". Es verdad que en las estadísticas no hay números exactos, nadie quiere hablar de este problema.

Nadine Labaki durante el rodaje.
Nadine Labaki durante el rodaje.

¿Cree que el cine tiene obligación de hablar de ello?

Sí y, además, yo creo en el poder del cine, creo que el cine es mucho más poderoso que cualquier discurso político y es mucho más directo porque visualizas el problema. Con el cine te puedes identificar con otros seres humanos, con emociones, sentimientos… compartimos los mismos valores. "Creo que es una obligación, que es nuestro deber". No tenemos elección. Todos debemos estar involucrados en las decisiones políticas y proponer alternativas.

En la circunstancia de la pobreza y abusos en la infancia, ¿la religión no es uno de los peores enemigos?


Lo es y hay que hacer algo, pero no es el único. Lo que pasa en esta familia de la película, ocurre también en las familias cristianas de Beirut. "Lo de casar a las niñas es una transacción para todos. Las casan porque no tienen para comer, no lo hacen por fe religiosa".

Las mujeres…

Es especialmente duro. Duro para todas. Estoy harta de que cuando discuto en el rodaje alguna decisión, alguien diga que debo estar con el periodo. Durante este rodaje estaba dando de mamar a mi hijo y rodábamos en sitios tan horribles que tenía que irme a duchar antes de darle el pecho.

Imagen del rodaje de ‘Cafarnaúm’

Iba a decirle que ahora atribuyen mucho a las mujeres cineastas un exceso de sentimientos en las películas…

Sí, sí, es eso de la contención, de contener tus sentimientos, pero eso es ir contra natura. Es la nueva moda de la contención, la ‘retenue’, como dicen los críticos. No hay emociones, no puedes demostrar ninguna emoción.

De usted dijeron que hacía ‘pornomiseria’. ¿Qué le parece?

 


Aprendí el término en Cannes. Pornomiseria, ¿pero qué significa eso? "No me importa lo que digan los críticos, analizando las películas desde sus casas". Mi instinto me dice que estoy muy cabreada y muy frustrada y eso es por la realidad. "La realidad es mucho peor que de lo que yo muestro en la película: violaciones, abusos, palizas…"

Desde luego no puedes gustarle a todo el mundo, pero los que dicen eso no han visto nada en toda su vida, porque la película prácticamente no es nada comparado con la realidad. Y son cosas que yo no he querido mostrar. "Así que si esto que hago es pornografía, pues sí, hago pornografía y pornomiseria".

¿Cada vez se acerca más al realismo?


Sí. La película viene de las observaciones del momento. Esto es lo que quiero hacer, explorar la realidad, el cine "verité".

"Hay quienes desean que sea una cínica y haga otro tipo de películas, pero no las voy a hacer".

FUENTE: publico.es
Begoña Piña
Madrid - 15/02/2019

2/2/19

ESPAÑA Y SU CONTRARREVOLUCIÓN

España, país nihilista (donde el fascismo asoma como contrarrevolución)

Fuga /Malagón

Decía Ortega, en frase citada con profusión, que “no sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”. Pues bien, si no sabemos lo que nos pasa es porque no nos da la gana, dado que tenemos recursos para averiguarlo. Y si no lo hacemos es por intereses no confesables que nos llevan a mantenernos en la indolencia intelectual y política que supone esa supuesta ignorancia que, en verdad, es culpable. Aventuremos, aunque se considere una osadía, algún diagnóstico. Y ahora, en vez de llevar la contra a Ortega, sigámosle la corriente. Si dejó dicho que una nación es “un proyecto sugestivo de vida en común”, por ahí tenemos una pista para indagar en lo que colectivamente nos pasa: no tenemos proyecto compartido.

No lo tenemos en España si ésta se piensa desde los parámetros conservadores de una nación identificada con un Estado centralista y unitario. La prueba evidente es que otros proyectos nacionales, que en determinadas comunidades son sugestivos, operan como apoyatura también para cuestionar que el proyecto de un nacionalismo español sea sugestivo y común a todos. Pero de rebote, como efecto boomerang, resulta que en las comunidades autónomas de nuestro Estado en las que se presenta un proyecto que puede jugar políticamente con ventaja por ofrecerse abiertamente como tal, aunque se quiera sugestivo, queda lejos de ser aceptado en modo suficiente como común. Euskadi, por ejemplo, viene de esa experiencia y Catalunya está ahora mismo en ella de manera dramática.


Sucede, por tanto, que en España andamos deficitarios de proyectos nacionales con capacidad suficientemente reconocida y de carácter integrador en el modo en que habría de ser necesario, tanto para mantener el Estado con proyección de futuro como para afirmar de manera consistente las pretensiones de nacionalismos contrapuestos al español, en especial las de independencia de otras comunidades nacionales en las que así se quiere, al menos por una parte relevante de su ciudadanía.

Cuando no hay en verdad proyecto, todo es moverse en un vacío que hace insostenible la acción política, por mucho que ésta quiera guardar imposibles equilibrios, las más de las veces sirviéndose de “coaliciones negativas” frente a lo que se rechaza, sin apenas capacidad para proponer en positivo, o se enfoque, por el lado de los independentismos, hacia metas por lo pronto imposibles de alcanzar. En tal situación de empantanamiento, estancadas las aguas en un lodazal donde los agravios acrecientan el fango a diario, las propuestas políticas no alcanzan la solidez ni la credibilidad necesarias para ser constructivas; a lo sumo son reactivas, cuando no destructivas. Incluso lo que cuenta con resortes comunicativos, afectivos y simbólicos para aparecer como proyecto que se pretende viable desde una identidad colectiva que se reivindica como nacional y que exige independencia como Estado, al operar desde un unilateralismo en extremo voluntarista, bajo un liderazgo mesiánico y sin atender a las más elementales condiciones de viabilidad acaba siendo también reactivo.


No hay que gastar mucha tinta para dejar constancia de que el nacionalismo españolista, procediendo de una historia previa narrada en siglos anteriores en términos de decadencia y en las décadas próximas bajo un relato edulcorado en clave de modernización que hoy por hoy se ha agrietado, sitúa su proyecto bajo un paradigma igualmente reactivo, que en sus manifestaciones más extremas retorna con mitificaciones insostenibles acompañadas de un negacionismo de lamentables realidades, como es el caso de aquéllas de las cuales siguen siendo testimonio irrefutable las víctimas de la guerra civil y la dictadura franquista.

Si con proyectos nacionales que o no se construyeron bien o no acaban de sostenerse adecuadamente ya es difícil alumbrar propuestas políticas susceptibles de generar confianza, eso queda más imposibilitado aún cuando la crisis económica que venimos padeciendo, con sus nefastas consecuencias de precariedad, paro, destrucción del Estado de bienestar e incremento de desigualdades, pone más trabas para relanzar proyectos colectivos enhebrando el cabo de la justicia social. La redistribución de cargas y beneficios en aras de la equidad necesaria para que los objetivos de igualdad social no aparezcan como ilusorios se hace imposible si no se resuelven las cuestiones de reconocimiento, en este caso nacional, en virtud de las cuales sean articulables relatos inclusivos donde se vean como protagonistas de pleno derecho las comunidades nacionales y culturales de nuestra realidad política. Es decir, la carencia de proyecto se agrava, afectando a todo el espectro político.


Hay que reconocer que una vida colectiva sin proyecto compartido tiende a la autodestrucción de la comunidad, si antes no la explotan desde fuera. Como constatamos, el proyecto ausente no es sólo el que debiera ser en clave de identidad nacional. El bloqueo en que nos hallamos, que de ninguna manera es epidérmico, también lo encontramos en el marco internacional; basta mirar a la Unión Europea. Desde esa perspectiva hay realidades configuradoras de lo real en que estamos para pensar con razón que la ausencia de sentido en la que nos instala la carencia de proyecto es civilizacional. De ahí que hablemos de nihilismo, y más concretamente de nihilismo negativo si nos acogemos a un diagnóstico de corte nietzscheano.

Se nos han volatilizado las coordenadas de sentido, primero las religiosas y luego las seculares que trataron de reemplazarlas. Malamente el poderío tecnológico las sustituye, desde el fetichismo tecnocrático hasta la “nueva religión” que rinde culto al big data. Individualismo socialmente cultivado y cultura cínica consolidada al calor del neoliberalismo propio del capitalismo en la época de la globalización cumplen su tarea disolutoria. Las vidas dañadas de los individuos y la ruptura de los vínculos que entrañaba el viejo contrato social perfilan un panorama de incertidumbre, empobrecimiento y violencia en el que los perdedores en la darwinista lucha por la vida buscan seguridad, al menos, para sobrevivir y un marco de orientación para recomponer las identidades fragmentadas.


En el contexto descrito, las izquierdas, también arrolladas por unas crisis a las que no han dado respuestas, exceptuando la vía falsa de populismos que, a la búsqueda de un pueblo, se atascan en las derivas de los hiperliderazgos tras ensueños de hegemonía, no logran hasta ahora hacer cuajar verdaderas alternativas. El nihilismo de sociedades líquidas donde todo se volatiliza menos el mercado alienta el refugio bajo planteamientos autoritarios, lo cual no es de extrañar cuando el carácter social dominante encierra actitudes no democráticas que afloran al hundirse los discursos otrora deslumbrantes y ser reemplazados por relatos que no hacen ascos a la posverdad.

Y es ahí, en esa proclividad al autoritarismo -en España anidada en los no erradicados posos del franquismo- donde engancha el fascismo. No hay cientos de miles de fascistas -cabe responder a quien hacía esa constatación respecto a Andalucía-, pero sí cientos de miles que lo apoyan y millones que lo pueden apoyar en el futuro, con el agravante de que a más apoyo, más desplazamientos hacia la ultraderecha de la derecha política, tirando del conjunto de la sociedad en esa dirección.

Altos cargos del franquismo que acabaron mandando también en "democracia"

El nuevo fascismo, que se presenta neoliberal en lo económico, nacionalista extremo en lo político, excluyente en lo social y machista en cuanto al orden simbólico desde el que se tejen las relaciones humanas, no se reduce a meros efluvios en lugares aislados. Basta ver el mapa y trazar las conexiones desde EEUU a Hungría, desde Italia a Brasil, desde Madrid a París…, con personajes como Steve Bannon cuales muñidores de una "Internacional Fascista" con ansias de reconfiguración del orden mundial. Y en cada lugar sirven los productos locales que para ello se prestan, sea el fundamentalismo evangélico o, como ocurre acá, un integrismo que vuelve a servir como catalizador nacional-católico de una visión de España de la que no se va el rancio olor a Contrarreforma e Imperio. Pero es olor que apesta, impregnando de cutrerío una vuelta al pasado que, no siendo meramente conservadora, es nefastamente regresiva.

Es exactamente “contrarrevolucionaria” habida cuenta de que se opone frontalmente a lo que en nuestro tiempo puede considerarse pacífica revolución en marcha: la que impulsa el movimiento feminista. Banalizar la violencia machista, con grave ofensa a las víctimas, como bombardear lo que se trata de descalificar como “ideología de género”, no es sólo por añoranza patriarcalista de machos menoscabados; es golpear estratégico que exige hacerle frente con lucidez y sin merma de voluntad.


Hace décadas, tras la caída del muro de Berlín, hubo "revoluciones conservadoras". Hoy las derechas se aglutinan arrastradas por una "contrarrevolución fascista", con la cual, además, se prepara una vuelta de tuerca más a favor de un orden de dominio global vistos los destrozos de un desorden mundial que ya no puede controlar el mismo neoliberalismo que lo ha generado. Y así, palmo a palmo se plantean las batallas en las que no sólo hay que hacer frente a un terrorismo internacional que siempre aguarda su momento, sino a la violencia reactiva que actualmente, como en otros momentos de la historia, siembra un fascismo que amenaza como respuesta en falso a las violencias estructurales de nuestro mundo.

Imperdonable será que las izquierdas permanezcan tocando el bombo a cuatro manos, lo cual, dicho sea de paso, es “muy español”. No es ningún consuelo que otros hagan algo parecido. ¡Ojo al nihilismo –podemos decir de nuevo emulando a Dostoievski! Es el nihilismo que el capitalismo produce mercantilizando todo, incluidos los humanos, al cual los individuos sucumben y las naciones no responden. Con los recursos de la tecnología digital puestos al servicio de una sociedad del espectáculo encaminada hacia derroteros indeseables, la maldición de los populismos puede ser una gran trampa cuando lo que necesitamos son ciudadanas y ciudadanos con conciencia republicana respecto a la libertad que han de compartir y ejercer, a la igualdad que han de lograr y a la justicia como meta erigida desde el sentido de lo común. Aplíquese todo ello a una España que debe ser solidaria, federalista, plurinacional e intercultural… y tendremos proyecto.


Cuando recordamos a Rosa Luxemburgo en el centenario de su asesinato, en una Alemania que tras la Gran Guerra se introdujo en el oscuro túnel que la llevaría al nazismo, el “socialismo o barbarie” que formuló aquella gran mujer revolucionaria bien lo podemos reescribir como “republicanismo o fascismo”. 

¡Necesitamos democracia de verdad!


FUENTE: ctxt.es
José Antonio Pérez Tapias
23/01/2019

25/1/19

GOLPE DE ESTADO EN VENEZUELA

Trump elige presidente en Venezuela

Juan Guaidó, con una copia de la Constitución venezolana. 
REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Lo sucedido en Venezuela sólo tiene un nombre: "Golpe de Estado". Quienes lo defienden, ni siquiera entran a considerar si es un golpe justificado o no, sencillamente lo niegan. Esa manipulación de los hechos, esa calurosa bienvenida que le dan a la injerencia en su política interior de países como EEUU o Brasil -que hicieron público su pacto para ello a principios de año-, hacen saltar las alarmas sobre si la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente es la mejor salida para el aparente callejón sin salida de Venezuela.

Un golpe de Estado, por definición, es una “actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridades existentes. A falta de que el ejército se pronuncie -la cúpula militar ya se sabe que mayoritariamente apoya a Maduro-, eso es lo que ha sucedido en Venezuela, tal y como prueban los enfrentamientos que ya se producen en las calles.

Se elevan a 14 las víctimas mortales durante los enfrentamientos

Negar la miseria que vive el país, con hiperinflación y un PIB en constante caída libre sin que, además, Nicolás Maduro haya sabido poner soluciones encima de la mesa, sería absurdo. Venezuela no está bien y, como vengo sosteniendo desde hace años, Maduro nunca ha sido un digno sucesor de Hugo Chávez -que tuvo sus sombras y sus luces-. Dicho esto, el año pasado se celebraron unas elecciones. ¿Qué pasó entonces?

Sencillo: el grupo opositor más importante, bajo el paraguas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), optó por no participar en las elecciones del 20 de mayo. Hoy, ni siquiera existe la MUD. Es cierto que hubo diversas trabas técnicas para la presentación de candidatos, incluso arbitrariedad, pero que Maduro no tuviera competencia en las urnas no fue responsabilidad suya, sino una estrategia de la oposición. Una oposición, por otro lado, que es tan indigna del pueblo venezolano como Maduro lo es en términos de sucesor de Chávez.

Chávez y Maduro

La apuesta de la oposición de no acudir al sufragio hizo que con un 67% de los votos (aunque sólo con un 32% del total de electores), Maduro se asegurara un segundo mandato por seis años, controlando 20 de las 24 gobernaciones y 310 de las 335 alcaldías.

La oposición venezolana, no sólo ha estado fragmentada, sino desunida. Ha tenido que ser la injerencia de Trump y Bolsonaro, con el respaldo del Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía ), cuyo bloqueo al país no ha beneficiado en absoluto al pueblo venezolano, la que ha consolidado a los detractores de Maduro con un pegamento que nada tiene que ver con los Derechos Humanos, sino con oscuros intereses económicos y geoestratégicos.

Trump, presidente de EE.UU - Bolsonaro, presidente de Brasil

Desde hace una semana, Guaidó viene autoproclamándose presidente. No ha sido elegido por el pueblo en ninguna elección (transparente o no), no cuenta con el respaldo de la soberanía popular y, sin embargo, asegura: “hay alguien usurpando el poder, hay alguien que rompió la cadena de mando y ustedes lo saben”. Esa afirmación, que bien se podría aplicar a él, la dirige contra el actual presidente Nicolás Maduro.

Guaidó ha sido elegido por Trump, no por Venezuela. EEUU ha promovido el golpe de Estado, como ya hiciera Bush en 2002 (con el apoyo de Aznar, como ahora de Casado) y fracasara. Esa no puede ser la solución al país y a su agotamiento de alternativas socio-económicas para garantizar el bienestar de su ciudadanía. Abre la puerta a las injerencias extranjeras e imperialistas de EEUU que, si algo han demostrado allá dónde han metido la cabeza, es que nunca benefician a sus pueblos. Esa, definitivamente, no es la solución.


FUENTE: publico.es
Posos de Anarquía
David Bollero
24/01/2019
¿Qué tendrá Venezuela, qué tendrá que tanto interesa al gobierno estadounidense? 

¿Serán sus frondosas selvas, sus islas paradisiacas, sus tepuyes majestuososos, su riquezas culturales o puede que acaso sea la "Faja del Orinoco*"?

* Es la mayor reserva petrolífera del mundo

23/1/19

POR FAVOR: ¡UN APLAUSO!

Queridos periodistas:


"Gran número de ciudadanos puestos en pie
queremos dar un fuerte aplauso a aquellos
que nunca se inclinaron ante el poder".

Lourdes Cuesta
Citizen Plof 

3/1/19

LIBERTAD DE PRENSA

Al menos 82 periodistas han sido asesinados y 345 encarcelados en 2018


El número de periodistas secuestrados también se ha incrementado en 2018 hasta situarse en 60 profesionales, un 11% más en relación con los 54 del año anterior.
Un activista por los derechos humanos enseña una foto del periodista desparecido Khashoggi 
durante una protesta a las puertas del consulado saudí - REUTERS/Osman Orsal
Al menos 82 periodistas han sido asesinados, 348 están encarcelados, 60 secuestrados y tres desaparecidos en 2018, según el balance anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF) sobre las agresiones cometidas contra los periodistas en el mundo, actualizado a 28 de diciembre.

"Estas cifras en aumento reflejan una violencia inédita contra los periodistas", ha denunciado la organización, que ha destacado que 2018 ha sido "particularmente mortífero" con 82 periodistas asesinados mientras desempeñaban su labor informativa.

Esta cifra incluye a periodistas profesionales, periodistas-ciudadanos (personas que ejercen el periodismo sin que ésta sea su profesión) y colaboradores de medios de comunicación, según ha aclarado RSF. 

Aunque en los últimos tres años, el número de periodistas profesionales asesinados había descendido, en 2018 se ha producido un aumento del 15%, con 64 asesinatos frente a 55 del año anterior.


A juicio de la organización, el asesinato del columnista saudí Jamal Khashoggi y el del joven periodista de datos eslovaco Jan Kuciak "muestran la inconmensurable determinación de los enemigos de la libertad de prensa". Más de la mitad de los periodistas asesinados en 2018 fueron atacados de forma deliberada (61%), según RSF.

"Los actos violentos contra los periodistas alcanzan un nivel inédito este año: todos los indicadores están en rojo", ha manifestado el secretario general de Reporteros Sin Fronteras, Christophe Deloire, que añade que "el odio a los periodistas manifestado —e incluso reivindicado— por líderes políticos, religiosos y hombres de negocios sin escrúpulos, tiene consecuencias dramáticas y se traduce en un aumento muy preocupante de las violaciones de los derechos de los periodistas".

Según ha añadido Deloire, "estos sentimientos de odio, multiplicados a través de las redes sociales—que tienen gran responsabilidad en estos hechos—, se usan para legitimar las agresiones y debilitan, poco a poco, cada día, el periodismo y, con él, la democracia".

Aumentan los periodistas presos y secuestrados
 

Por países, Afganistán se sitúa como el país "más mortífero" para los periodistas al haber muerto un total de 16 informadores este 2018; seguido de Siria (con 11) y México (9), el país en paz más peligroso para la profesión periodística. Estados Unidos se coloca este año entre los países más mortíferos del mundo, tras el letal tiroteo contra la redacción de The Capital Gazette.

Respecto al número de periodistas encarcelados en el mundo también se ha incrementado. En 2018 han alcanzado los 348 (entre ellos 24 mujeres, el 7%) frente a los 326 de 2017. Como el año anterior, más de la mitad de los periodistas encarcelados se halla en las prisiones de Irán, Arabia Saudita, Egipto, Turquía y China, país que sigue siendo la mayor cárcel del mundo para los periodistas, ya que mantiene presos a 60, de los que tres cuartas partes son periodistas-ciudadanos.

Por otra parte, el número de periodistas secuestrados también se ha incrementado en 2018 hasta situarse en 60 profesionales, un 11% más en relación con los 54 del año anterior. De los 60 reporteros secuestrados, 59 están cautivos en Oriente Medio (en Siria, Irak y Yemen) y seis de ellos son periodistas extranjeros.

En este sentido, RSF ha indicado que, "a pesar de la derrota del Estado Islámico en Irak y de su retroceso en Siria, se obtiene poca información sobre la suerte de estos rehenes". Sólo ha habido noticias del periodista japonés Jumpei Yasuda, quien fue liberado tras tres años de cautividad en Siria, y de un periodista ucraniano que aún está en manos de las autoproclamadas autoridades de la 'República Popular de Donetsk (DNR)', que lo acusan de ser un espía.
  

Reporteros Sin Fronteras ha registrado tres nuevos casos de periodistas desaparecidos en 2018: dos en América Latina y uno en Rusia. "Me parecen unas cifras deplorables", ha manifestado en declaraciones a Europa Press el presidente de la Sección Española de Reporteros Sin Fronteras, Alfonso Armada.

Armada cree que, ante estas cifras, hay que intentar "ponerse en la piel de cada periodista asesinado, sobre todo, en la de aquellos han sido eliminados pata callar su voz, para enviar un mensaje de miedo, para cumplir con ese edicto del emperador norteamericano que dice que los periodistas son enemigos del pueblo".

De este modo, el presidente de RSF España ha advertido de que "esta campaña de amedrentamiento está lanzando un mensaje terrible hacia una profesión, que si siempre fue necesaria, ahora con tantos pescadores en río revuelto, con tanto populistas que esgrimen soluciones fáciles para problemas concretos, el buen periodismo es más necesario que nunca".

"Si quieres un Estado de derecho, tiene que haber periodistas. Una sociedad no puede tener un Estado de derecho sin una crítica racional, y la crítica racional requiere que haya un grupo saludable de periodistas que averigüe quién está aprobando las leyes y por qué razones, de dónde viene el dinero", ha indicado Armada parafraseando y suscribiendo las palabras de Timothy Snyder, titular de la cátedra Housum de Historia en la Universidad de Yale.
  

El Balance Anual de agresiones cometidas contra periodistas, que Reporteros Sin Fronteras elabora desde 1995, se basa en datos precisos. La organización recaba de manera minuciosa información que le permita señalar con certeza o con la mayor fiabilidad, que la detención, el secuestro, la desaparición o la muerte de un periodista es consecuencia directa del ejercicio de su profesión.

Lanzado a finales de cada año, el balance anual de Reporteros Sin Fronteras se centra en las cifras de asesinatos, secuestros y encarcelamientos de periodistas, destacando los casos más relevantes. 

Es uno de los principales documentos que publica Reporteros Sin Fronteras, junto a la Clasificación Mundial —el ránking de 180 países, encabezado por los países con mayor libertad de información y donde aquellos en los que la situación es peor se sitúan al final— y el Informe Anual, el resumen de los acontecimientos del año, país por país, que elabora y publica la Sección Española de RSF.

FUENTE: publico.es
Europa Press
Madrid - 29/12/2018

29/6/18

BRUTAL REPRESIÓN EN NICARAGUA

Ay Nicaragua, Nicaragüita

La brutal represión policial contra las protestas sociales se salda ya con al menos 212 muertos. El Gobierno niega estos hechos y denuncia una conspiración
 
Manifestación por la paz en Managua (Nicaragua) del pasado 24 de abril.- Daniel Cruz

Esta semana regresé a Nicaragua, de nuevo en conflicto. Miles de estudiantes universitarios comenzaron protestando en las calles, en los primeros días, contra una reforma regresiva del seguro social.

Con la respuesta represiva del Gobierno, la protesta ha evolucionado. Creció la inconformidad y el hartazgo hacia la clase política, a raíz de la corrupción y falta de democracia, una situación común a muchos países en la región. Ahora las protestas piden justicia para las víctimas que han dejado los enfrentamientos.


La historia de Nicaragua en el último siglo ha estado marcada por la violencia: intervenciones militares, la lucha nacionalista de Sandino, el represivo régimen de Somoza, la insurrección y victoria revolucionaria sandinista, la injusta e ilegal guerra de los contras.

Esta vez, en cambio, no hay una intervención imperialista, y tampoco hay una insurrección armada. Pero la protesta de las personas de a pie está siendo respondida con una violencia brutal y letal. En ello coinciden todas las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Hay más de 170 muertos cuando escribo estas líneas (la cifra ya asciende a 212).


Unos días atrás, el ejemplo fue emblemático. En el Día de las Madres, que se celebra el 30 de mayo en Nicaragua, fue atacada una marcha encabezada por las madres de estudiantes universitarios asesinados.

Por las noches circulan los llamados “motorizados” (grupos parapoliciales) armados, que siembran el miedo con total impunidad. Este fin de semana, una familia completa de 6 personas, incluyendo un bebé de ocho meses y un niño de 2, murió calcinada dentro de su propia casa. Hay testimonios de que varios grupos parapoliciales prendieron fuego a la vivienda porque la familia no quiso dejar entrar a los francotiradores de estos grupos, que pretendían apostarse en el techo para atacar a civiles.


El diálogo no avanza. Con la represión no hay condiciones y, sin diálogo, es difícil entrever siquiera una solución política. Daniel Ortega dice que se queda. Los manifestantes piden que se vayan tanto él como su esposa, Rosario Murillo. Es prácticamente seguro que algún día tendrán que irse. Pero ahora se especula sobre cómo y cuándo, si de forma adelantada, pacífica y ordenada, o de forma lenta y violenta.

Mientras tanto, continúa la masacre.


En este impasse tenebroso, lo primero que se tendría que pensar en serio es cómo garantizar los derechos humanos. En mayo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) elaboró un informe en el que evidencia graves violaciones a los derechos humanos y la represión “a cargo de la Policía Nacional, sus fuerzas antimotines y grupos parapoliciales.

”El mismo mes, Amnistía Internacional publicó su informe Disparar a matar, que concluye que “las autoridades nicaragüenses, incluso las más altas, implementaron y mantuvieron una estrategia de represión, en ocasiones intencionalmente letal, a lo largo de las semanas de protesta”.


El Gobierno niega estos hechos. Rosario Murillo ha argumentado que las noticias son falsas y plantea un relato alternativo. Su versión es que se trata de violencia generada por grupos políticos de oposición y denuncia una “conspiración delincuencial que, desde la intimidación, el miedo, las amenazas y el terror, ha pretendido entregar el país a la delincuencia y al crimen organizado”.

Es un relato que se difunde a través de todos los medios de comunicación que controla el Gobierno. Otro relato muy diferente circula por las redes sociales, entre jóvenes y universitarios que empiezan a ser protagonistas de su propia historia.


Ante este relato “alternativo” del Gobierno, tan alejado de la realidad, resulta imprescindible que haya una vigilancia internacional sobre lo que está pasando en Nicaragua. Curiosamente, durante los cuatro días que estuvo la CIDH en Nicaragua, no hubo muertos en la calle. La propia Comisión ha propuesto crear un grupo de expertos independientes para investigar e identificar los responsables de los abusos. Es un buen primer paso.

También habría que desmontar los aparatos de represión y supervisar procesos judiciales que garanticen que finalmente habrá justicia para las personas fallecidas y sus familiares. Y hay que mirar no solo a Managua, sino al conjunto del país, cuyas carreteras están trancadas y donde para miles de personas se dificulta el acceso y el abastecimiento de combustible y alimentos.


El desafío más grande será encontrar una transición de salida a la crisis política, que solo puede hacerse realidad empezando por atender a las causas que la generaron. Adelantar directamente las elecciones no es una solución. Es más, sin una reforma del sistema electoral actual, que con frecuencia se denuncia que está amañado, el riesgo es que vuelva a ocurrir lo mismo una y otra vez.

Hay que reformar el sistema electoral pero también renovar con profundidad el sistema político, que se percibe como carcomido desde adentro. La única manera de abordar esta necesidad es con presencia política internacional, acordando las reglas de esa transición por la vía del diálogo.


La captura política del Estado es un fenómeno muy extendido en Latinoamérica, producto de una fundación o una transición democrática frágil en muchos países. Permite a las élites económicas proteger sus intereses. Concentra la riqueza y el poder, es soberbia y patriarcal. Y es el principal obstáculo para reducir la pobreza y desigualdad.

En su forma más sutil, convive con las reglas de la democracia. En su forma más cruda, las reglas de la democracia no importan lo más mínimo. Por eso también la presencia internacional resulta tan importante para ayudar a intermediar el cambio y la transición. Para que una mirada externa asegure la limpieza del diálogo y la protección de las vidas en riesgo.


Después de muchos años de compromiso personal con Nicaragua, veo con asombro como se repite la historia. Hablé con una amiga sandinista que luchó en la insurrección contra la dictadura de Somoza. Me dijo: “Nunca pensé que iban a matar a nuestra propia gente. Esto es lo mismo que cuando Somoza.” 

El libro Rebelión en la Granja de George Orwell termina de la misma forma: “No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro”.


FUENTE: ctxt.es
Tribuna - Simon Ticehurst
27/06/2018 

El título de este artículo está tomado de una canción de los años 80 del pasado siglo XX, compuesta por Carlos Mejías Godoy dedicada al FSLN (Frente Sandinista de Liberación  Nacional). 

Aquí les adjunto música y letra, como homenaje e inyección de moral al bravo pueblo nicaragüense, solidarizándome hasta la médula con su justa lucha:



Cabe recordar también aquel hermoso poema del paraguayo Manuel Ortiz Guerrero:

A Nicaragua


Víctima sin defensa del monroísmo (Enero 4, 1928)

Por todo el Continente cunde un escalofrío;
al azulado abismo del lago de Managua,
donde hicieran sus nidos los cisnes de Darío,
anfibios yanquis entran a profanar sus aguas.

El águila del norte lanzó su desafío
y entre sus garras, presa, devora a Nicaragua.
Sin reparar que el cóndor de los Andes, bravío,
le mira desde el alto picacho de Aconcagua.

Manuel Ortiz Guerrero
(1897 - 1933)

17/5/18

APALEADOS


Así, literalmente molidos a palos por la policía fueron algunos miembros de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) que se resistían al desahucio de una familia con tres hijas de 11, 8 y 3 años de edad, en el barrio ilicitano de Carrús.

Tras este nuevo desahucio se halla la empresa Vuelta Direct Holding SRL, un fondo buitre con sede en Luxemburgo, gestionado en España por Finsolutia.

Habiendo pagado ya 40.000 euros, esta familia ha sido puesta en la calle por no poder responder al resto de la deuda, que asciende a 18.000 euros.


Ahora cabe preguntarse algunas cosas, aunque la "puta ley mordaza" intente acojonarnos para que no lleguemos a tales reflexiones:

¿Qué coño hace la policía repartiendo leña a su propio pueblo, en defensa de los intereses de unos millonarios extranjeros?

¿Por qué carajo se tienen que emplear con tanta contundencia?
 

¿Por qué no se cortan un poquito y toman ejemplo de los bomberos?

No todo se puede ir en cumplir órdenes a rajatabla con los ojos cerrados. Hay cosas que atentan contra la propia integridad del ser humano. Y ésta es una de ellas. 

Llámenme burro si quieren, pero muchos rebuznos al unísono están generando un eco que los llama a entrar en razón.


Señores: ¿Están ustedes para defender a la ciudadanía, de cuyos raídos bolsillos salen sus emolumentos, o  a los miserables que nos explotan apoyados por los corruptos de turno que nos gobiernan?... ¿O es que solo son un instrumento del poder?

¿Díganme?

Citizen Plof

26/2/18

EMPRESAS EN UN MUNDO GLOBAL; ¿SIN CONTROL?


Fueron 197, como mínimo. 197 activistas ambientales que el pasado año perdieron la vida en la defensa de su territorio, como poco. Las cifras son de la organización Global Witness y aunque parecen muchos seguramente serán muchos más. Desde una conocida organización guatemalteca, UDEFEGUA, hablan de 55 asesinatos sólo en su país de defensores de derechos, así que no salen las cuentas. Oficialmente, casi nunca se llega a saber quién les mata, quién les amenaza, quién les acosa…. Pero la inmensa mayoría se oponían a grandes proyectos de no menos grandes empresas.

Destrucción de la cuenca del río Cahabón (Guatemala)

Luego están los que pierden la libertad. Como el líder maya q´qechí Bernardo Caal Xol, en prisión por defender el río Cahabón, también en Guatemala, concretamente en Alta Verapaz, la región más pobre del país y botín codiciado de compañías con mega-proyectos hidroeléctricos. En uno de ellos está implicada una empresa española, el Grupo Cobra (ACS), un caso de vulneración de derechos de los pueblos indígenas que desveló Alianza por la Solidaridad y al que no dan repuesta. Bernardo cogió la bandera de esa lucha, como también lo había hecho contra la hidroeléctrica OXEC en el mismo río, y lo hizo pese al acoso mediático, a la criminalización, a las falsas denuncias… Hoy está entre rejas.

Bernardo Caal Xol, encarcelado

Lo mismo ocurre en Perú, en Brasil, en Colombia. En Buenaventura (Colombia), el pasado 27 de enero fue asesinado a tiros Temístocles Machado, otro héroe que aquí nunca apareció en las noticias. Don Temis, como era conocido este líder afro y comunitario, llevaba años luchando en la defensa de unos barrios levantados por desplazados del conflicto, gentes que huyeron de las balas desde selva adentro hasta orillas del Pacífico. Don Temis luchaba, entre otras batallas, por unos recuperar terrenos de los que se apropió la empresa que amplía el puerto de Buenaventura, TCBuen, cuyo socio mayoritario es la compañía catalana TCB.

Temístocles Machado, asesinado el 27 de enero de 2018

Cada vez son más las empresas que explotan la RSC (Responsabilidad Social Corporativa), que tan bien les viene como política de márketing, pero a la vez son más los casos de persecución a las comunidades en las que implantan sus negocios. En el caso de España, sin embargo, apenas hay ningún mecanismo oficial o legal que permita denunciar a empresas españolas que vulneran los derechos humanos y ambientales fuera de la UE, apenas hay salidas para quienes a miles de kilómetros se enfrentan a ellas. En sus países acaban entre rejas. Fuera de sus fronteras, no hay más salida que la protesta.

Esquema de la Responsabilidad Social Corporativa

En estados como Francia, Suiza e incluso Panamá se han aprobado leyes de “debida diligencia” para obligar a cumplir con esos derechos humanos y ambientales allá donde sea que una compañía nacional expanda su negocio. Aquí no, tienen las manos muy libres. En España, tras muchos dimes y diretes, en junio de 2017, siguiendo el compromiso adquirido en la OCDE años antes, por fin se aprobó un Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas en cuyo texto se habla más de lo que los primeros significan para la reputación y la buena competitividad de las segundas que de las vulneraciones que pueden producirse y sus impactos. Además, este plan, al igual que la RSC, no es obligatorio, como ni siquiera lo son los Principios Rectores sobre este asunto que Naciones Unidas aprobó en 2011. Por más que Ecuador y Sudáfrica hayan tratado de que hubiera un tratado internacional que fuera vinculante, no ha habido forma. Hasta ahora, la economía del bien común es una quimera que queda bien en algunos discursos, mientras los ‘Bernardo’ son encarcelados, mientras otros ‘Don Temis’ y ‘Berta Cáceres’ acaban asesinados.

Berta Cáceres, asesinada el 3 de marzo de 2016

El otro compromiso con la OCDE adoptado por España fue la creación de un Punto Nacional de Contacto en el que poder denunciar a las empresas que incumplen con los derechos. Ese punto se creó dentro del Ministerio de Economía, en lugar del Parlamento, como reclamaron algunas ONG. Basta hacer una rápida búsqueda para comprobar su escasa actividad: en su web sólo figura el caso de una denuncia contra Prosegur (http://www.comercio.es/es-ES/inversiones-exteriores/punto-nacional-contacto-lineas-directrices/Paginas/punto-nacional-de-contacto-espanol.aspx ) en todo 2017 y fue desestimada.



Pero, como señalaba, en Naciones Unidas el panorama no es mejor. El Global Compact es el mecanismo que, en teoría, vigila que si se cumplen los 10 principios rectores que las empresas deberían seguir a rajatabla, eso si también voluntariamente. Pues bien, en realidad su secretaría no investiga posibles denuncias, sino que se limita a pedir a la empresa que conteste sobre las reclamaciones, sin entrar a valorar la respuesta ni el propio caso denunciado. Tampoco hay sanciones. Aún recuerdo la reunión, en 2003, en la que se presentó en España esta ‘bien intencionada’ iniciativa de la ONU. Allí estaban todas las grandes multinacionales españolas, muchas de las cuales desde entonces han salido en las noticias porque no les importa subcontratar empresas que contaminan, emplear menores, desplazar poblaciones o secar ríos allá donde la población no tiene como defenderse.


Es más, hoy si alguien de estas comunidades quisiera denunciar fuera de su país –dentro ya vemos lo que pasa- a una empresa española que está destrozando su tierra, sus bosques, sus cauces… le quedaría únicamente la inalcanzable Audiencia Nacional. Ni eso, pues posiblemente los jueces adujeran que no son españoles y el ‘presunto’ delito se comete fuera de nuestro territorio.



Llegados a este punto, es el momento de exigir instrumentos jurídicamente vinculantes a nivel internacional, como el que se está tratando de elaborar en el marco del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, pero que no acaba de llegar. Y, por supuesto, crear mecanismos para un mayor control a nuestras empresas allá donde estén, una responsabilidad con el medio ambiente y las personas que vaya más allá del ‘voluntarismo’ y una legislación que permita sancionarlas cuando no cumplan con algo tan básico como es el disfrute de las comunidades de sus recursos naturales y la obligación de que sean consultadas al respecto. Mientras no sea así, esos líderes anónimos de los rincones de este planeta seguirán luchando solos contra Goliats sin ninguna posible defensa.

Las grandes multinacionales que controlan el mundo

FUENTE: publico.es
Ecologismo de Emergencia



Los humanos tenemos un gravísimo problema que me recuerda la historia del rey Midas: 

"Todo lo queremos convertir en dinero" 

Quizás, cuando lleguemos a las últimas consecuencia de esta avaricia desmedida, vengamos a caer en la cuenta de que el dinero no se come; pero ya será tarde.