Mostrando entradas con la etiqueta Orden. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Orden. Mostrar todas las entradas

10/11/18

CON EME DE...

Mierda de país


Al escribir ese título, “mierda de país” sé que voy a provocar una reacción brutal en una parte de la población, que a esa parte de la población se le echará a hervir la sangre con la simple lectura de estas tres palabras y con una indignación mostrenca se prepararán para dar una respuesta a tamaña provocación en redes o donde sea que tienen su lugar de desahogo.

Habrá también quienes, sin leer el texto, con la simple visión del título, se lancen a insultos y amenazas, hombres y mujeres que viven mascando odio y tela de bandera.

Porque esto va de banderas, "vivaespañas" y basura.

Seguidores de Vox, en un actio del partido ultraderechista en Valencia. REUTERS/Heino Kalis
Seguidores de Vox, en un acto del partido ultraderechista en Valencia. REUTERS/Heino Kalis

Todo empezó a salirse de madre, con el permiso de la madre de todas las banderas, la de la madrileña plaza de Colón, cuando una mañana al salir a la calle, nos dimos cuenta de que se nos habían llenado de banderas los balcones, todas iguales, la misma bandera decorando edificios como parches de pecho henchido, como gritos en el silencio de unas calles hasta entonces de un pardo tranquilo que adquiría sus toonos naranja al caer la tarde. Una estridencia que parecía pasajera y se ha convertido en dolorosa.

Muy poco después, aquellos cuyos balcones voceaban en banderas decidieron unirse a ese clamor en un “a por ellos” al que no dimos la suficiente importancia.

En ese triste rebuzno estaba ya la semilla de lo que vemos y lo que vendrá: un ellos y un nosotros. Y a por ellos es a por quien vamos. ¿Para qué vamos “a por ellos”? Es evidente que para nada bueno.


Y entonces llegó España. Se les llenó la boca de España, el pecho de España, los genitales de España, el cerebro (les quedaba sitio) de España. ¿De qué España? ¿Qué es esa España que les envuelve la neurona? Nada y todo. No se trata de aquella “marca España”, versión hortera del “Spain is different”. No se trata de alabar la gastronomía, las playas, el sol, no se trata de vender las maravillas de su tierra como el paleto llega con su gallina porque en la ciudad no hay huevos. Se trata de una España sin atributos, una España que empieza y acaba en sus seis letras, armas suficientes para empezar su particular batalla contra el otro. El mismo otro a por el que iban encendidos en patria.

Ahora, un cómico se suena los mocos con la bandera de España y las empresas le retiran el apoyo a la cadena, o sea agrede a quien lo hace e instan a su lapidación. Después, ese odio prende en las redes rojigualdas y deciden, “a por ellos, destruir el local que por lo visto tiene el cómico. La consecuencia es la humillación del artista, el castigo y el intento de arruinarle la vida.

La prueba de que esto se nos está yendo de las manos es que hace solo cuatro años, otra cómica, Ana Morgade, también había dejado en la bandera sus mocos y no pasó absolutamente nada.


Ahí esta la bicha. Ahí está el dolor que se nos viene encima. Ahí está la destrucción de la inocencia y el principio de un movimiento putrefacto al que no estamos plantando cara porque, como siempre, como idiotas, no lo estamos viendo venir.

El chovinismo aparentemente cretino de Donald Trump con su America first no se acaba en sí mismo. De la misma manera que el nuevo chovinismo violento y abanderado español no es ese tipo de alarido que empieza y acaba en lo que dura un partido de fútbol.

En esa construcción, en absoluto inocente, está el principio del odio. En las banderas de esa construcción que no debería resultarnos desconocida, ondean ya la xenofobia, el racismo y el odio al inmigrante. Ahí late una idea masculinamente castrense de cómo plantar cara a quienes osen plantear lo que sus cabezas empañadas de paño decidan que es un agravio al país, a su idea de España.

La bandera más grande de España se encuentra en la Plaza de Colón de Madrid, 
mide 21x14 (294 m2), pesa 35 kg. y es izada en un mástil de 50 metros de altura

La bandera y su patria son su argumento, un argumento vacío de contenido que ya solo es arma. Nos queda para enfrentarla la sutil contundencia de las palabras.

Por eso ellos tratan de construir el silencio. Por eso la censura, la amenaza, la ignorancia que siembran a su paso. Por eso las tres palabras de este título les encienden la sangre. Por eso no debemos callarnos. Nunca. Bajo ningún concepto.

FUENTE: publico.es
Otras miradas
Cristina Fallarás
08/11/2018



"¡Pís!"

4/4/17

OPUS Y PP (1ª PARTE)



Rebuscando en el pozo insondable de La Red, he hallado este esclarecedor artículo que, a pesar de estar escrito hace casi un año, no ha perdido vigencia (obviando algunos cambios ministeriales) ni mucho menos interés.



El Opus Dei y el PP


Para muchos es evidente que el PP es el brazo político de la secta Opus Dei. Pero hay quienes niegan tal relación, como también niegan que el Opus sea una secta, probablemente amparándose en las versiones “oficiales” que se difunden en los numerosos medios de comunicación que controlan.

En el presente artículo se va a demostrar no solo que el PP es realmente, sin lugar a dudas, el brazo político del Opus Dei, sino que además, según una resolución del Parlamento Europeo sobre sectas, encaja dentro de las actividades delictivas descritas en el documento como son el ejercicio ilegal de la medicina, el fraude fiscal, las transferencias ilegales de fondos, prácticas como la tortura, el trato inhumano y degradante, y en general  violaciones de los derechos fundamentales de la persona.


A continuación algunos textos de Opus Libros donde se describe la relación entre el Opus Dei y el PP.

«Es el retorno del Opus Dei. Su objetivo es recristianizar el aparato del Estado a partir de una red en la que sus miembros se identifican entre sí, se reconocen y se ayudan unos a otros en su carrera hacia los puestos clave», asegura Mariano Sánchez Soler, autor de Las sotanas del PP, libro que se acaba de presentar. De la misma opinión es el ex director general de Asuntos Religiosos y catedrático de Derecho Eclesiástico de la Complutense, Dionisio Llamazares: «El PP se ha echado en brazos de la Iglesia y pretende imponer como ética global la moral católica en su versión más integrista auspiciada por el Opus Dei»

Dionisio Llamazares
 
También es interesante este otro texto extraído de la misma fuente:

“Dirigir o estar muy cerca de los que dirigen. «Aznar llega al PP rodeado por la curia del Opus, que es la que le aúpa a la presidencia y se convierte en su guardia de corps», asegura Sánchez Soler. Los Aznar no son socios de la Obra. Pero el abuelo del presidente, Manuel Aznar, era íntimo amigo de Escrivá. Ana Botella es sobrina de José Botella, uno de los más reconocidos miembros de la Obra durante el franquismo. Los hijos de los Aznar estudiaron en los colegios Peñalba y Pinoalbar, que se rigen por el ideario de la Obra, y su ahora yerno, Alejandro Agag, estudió en el Retamar, buque insignia del Opus en Madrid. Aun así, sigue habiendo en el PP de Aznar cierta prevención hacia el Opus por su deteriorada imagen pública”.

Alejandro Agag

Sobre la no pertenencia de Aznar al Opus, es algo que yo pongo en duda, porque además de que sus  hijos fueron a los colegios Peñalba y Pinoalbar, conocidos por ser del Opus, habría que pensar también en este texto sobre los estatutos del Opus Dei:

“En la constitución del Opus Dei, redactada en 1950, el artículo 191 afirma: “Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que ellos mismos pertenecen al Opus”.

José María Aznar

Teniendo en cuenta que, como señalan las fuentes consultadas, lo más habitual es que los allegados nieguen pertenecer a la Obra salvo que sea demasiado evidente, es difícil poder determinar con precisión el número de miembros del PP que son del Opus. Pero está claro que los miembros del PP si no son del Opus son “allegados” ya que en el Opus tienen la mentalidad de “o eres de los nuestros o estás en contra de nosotros”. De cualquier forma si a Federico Trillo, después del escándalo de la tragedia del Yak-42, no solo no se le expulsó del partido sino que además se le nombró presidente de la comisión de justicia del PP, se demostró que el PP, aún negando ser el brazo político del Opus, actúa con un descaro sin precedentes cuando se trata de proteger a un conocido miembro de la Orden (de los suyos), y esto, en mi opinión, los hace complices a todos. Bajo el mandato de Rajoy, el opusino Trillo ha sido nombrado nada menos que embajador de España en Londres, a pesar del compromiso del PP de no nombrar como embajadores a quienes no fuesen de la carrera diplomática. Además, Trillo ha colocado a sus dos hijas nada más acabar la licenciatura en dos puestos jurídicos de máxima relevancia estatal, las Cortes y el Consejo de Estado.

Federico Trillo

Pero solo por poner algunos ejemplos de como se beneficia el Opus Dei por medio de su partido, el PP, ver las actuaciones de Esperanza Aguirre con una ONG del Opus, o también este ejemplo de como se conceden terrenos para colegios de esta secta. Si alguien argumenta que el PP no es el brazo político del Opus Dei, quizá podría explicar por qué el PP que recorta en la enseñanza pública, multiplica el gasto público en colegios privados del Opus Dei: La Consejería gasta más dinero en dos colegios del Opus que en todos los públicos.

Esperazna Aguirre

Para averiguar si el Opus Dei es una secta o no, podemos guiarnos por las directrices aportadas sobre sectas por AIS (Atención e Investigación de Socioadicciones) donde se resalta que “el problema de las sectas no son sus ideas sino sus prácticas basadas en la ocultación, el engaño y el control de la personalidad”. En este sentido, no cabe duda de que el Opus es una secta (ver Opus y la mentira), y si además añadimos el hecho de que “las sectas se caracterizan por toda una serie de procedimientos encaminados a fomentar la devoción ciega entre sus miembros (adeptos) hacia el propio líder”, tenemos la certeza de que en el Opus se cumple, en este caso haciendo santo a Escrivá de Balaguer de una forma anómala, para continuar con la beatificación de su sucesor Alvaro del Portillo.

Josemaría Escrivá de Balaguer

Sobre las actuaciones del PP que muestran su condición sectaria, basta resaltar su afición patológica por la mentira, también su insultante opacidad en general,  y en especial en lo referente a temas económicos, sus recortes en Derechos Fundamentales, la manipulación sectaria de la información, soporte manifiesto a la tortura, indultos a condenados por corrupción, y quizá la prueba más evidente, es que una secta nunca suelta a sus víctimas. Cuanto más peligrosa es una secta, más difícil les resulta a las víctimas librarse de ella. En este caso el PP no suelta a su víctima la sociedad española, y asombra en el extranjero que Rajoy no dimita sea cual fuese la gravedad del escándalo del día. Las consecuencias son un empobrecimiento de la sociedad elevando brutalmente la deuda del país mientras aumenta el número de ricos con cuentas en paraísos fiscales.

Mariano Rajoy

La impunidad sistemática de esta secta se consigue en principio por el control de los medios de información, y además mediante el control del Tribunal Supremo que se nutre de vocales del CGPJ que en su mayoría están designados a dedo por el PP.

CONTINÚA...

FUENTE: ttp://kaosenlared.net
Ramón Martínez
20/05/2016

11/2/17

SIETE MITOS SOBRE LA POLICÍA

Policía en todas partes, justicia en ninguna


Los que masacraron a cientos de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, los que asesinaron a Carlo Giuliani en Italia, a Amadou Diallo en Estados Unidos, a Nicolás Neira en Colombia, a Lucrecia Pérez en España y a Claudia López en Chile, justo después del “retorno de la democracia.” Los que rompieron las manos de Víctor Jara en Chile, y el cráneo de Steve Biko en Sudáfrica, los que hicieron desaparecer disidentes desde Argentina hasta Zaire, los que sirvieron a Josef Stalin, quienes reforzaron y refuerzan el apartheid en Sudáfrica y Palestina, y la segregación racial en Estados Unidos. Quienes interrogaron a las Panteras Negras y a los sacerdotes de la teología de la liberación, quienes llevaron registros de 16 millones de personas en Alemania Oriental, quienes nos controlan con cámaras de vigilancia e intervenciones telefónicas, quienes disparan el gas lacrimógeno y las balas de goma cuando las manifestaciones se les escapan de las manos, quienes defienden a los patrones en cada huelga. Quienes se plantan entre una persona con hambre y estanterías llenas de comida, entre una persona sin techo y edificios que permanecen vacíos, entre cada inmigrante y su familia.

En todos los países, en todas las épocas, nos dicen que son indispensables, que sin ustedes nos estaríamos matando entre todxs.


Siete mitos:

1.La policía ejerce autoridad legítima.


Lxs policías promedio no son expertxs en leyes; probablemente conocen los protocolos generales, pero saben muy poco de las leyes en sí. Esto significa que su aplicación implica una gran cantidad de engaños, improvisación y deshonestidad. La policía miente con frecuencia: “Recibí un reporte de que alguien con su descripción estaba cometiendo un crimen por aquí. ¿Quisiera mostrarme su identificación?”


Con esto tampoco queremos decir que debamos aceptar como legítimas las leyes, sin pensarlo. El sistema judicial entero protege los privilegios de las personas con más dinero y poder. Obedecer las leyes no es siempre lo moralmente correcto, incluso podría ser inmoral. La esclavitud era legal, ayudar a esclavxs que escapaban, ilegal. Los Nazis llegaron al poder en Alemania por medio de elecciones democráticas, y leyes aprobadas a través de los canales prescritos. Habríamos de aspirar a la fuerza de la conciencia para hacer lo que sabemos es mejor, sin importar las leyes o la intimidación policial. Protegiéndote y sirviéndote, hasta romperte la cabeza.

2.Lxs policías son trabajadorxs como nosotrxs; deberían ser nuestrxs aliadxs

Desafortunadamente, hay una gran diferencia entre lo que “es” y lo que “debería ser”. El papel de la policía es el de servir a los intereses de la clase dirigente; cualquiera que no haya tenido una mala experiencia con ellxs, probablemente sea privilegiadx, sumisx, o ambxs.

Lxs oficiales de policía de hoy saben exactamente en que se están metiendo cuando ingresan a esa institución. Las personas uniformadas no solo bajan gatos de árboles. Sí, muchxs toman el trabajo por presión económica, pero necesitar un cheque de paga no es excusa para desalojar familias, acosar jóvenes de color, o atacar a manifestantes con gas lacrimógeno. Quienes venden sus conciencias son enemigos potenciales para cualquiera, no aliadxs.

Este cuento de hadas es más convincente cuando se expresa en términos estratégicos: por ejemplo, “Cada revolución tiene éxito en el momento que las fuerzas armadas se niegan a luchar contra sus pares; de modo que debemos centrarnos en convencer a la policía para que se ponga de nuestro lado.”

Pero lxs policías no son trabajadorxs cualquiera; son quienes escogieron basar su subsistencia en la defensa del orden predominante, así que son lxs menos propensxs a aliarse con quienes quieren cambiarlo. En este contexto, tiene más sentido oponerse a la policía, que buscar su solidaridad. Mientras sirvan a sus amos, no pueden ser nuestrxs aliadxs; denunciando a la institución policial y desmoralizando agentes de forma individual, les animamos a buscar otros medios de subsistencia, para que algún día podamos encontrar una causa común con ellxs.

3. Tal vez haya manzanas podridas, pero algunxs agentes de policía son buenas personas. 

Tal vez algunxs agentes de policía tengan buenas intenciones, pero una vez más, en la medida en que prevalezca obedecer órdenes en lugar de a sus conciencias, no se puede confiar en ellxs. Es importante entender la naturaleza sistemática de las instituciones, en lugar de atribuir todas las injusticias a las deficiencias de los individuos. ¿Recuerdas la historia del hombre que, atormentado por las pulgas, logró atrapar una entre sus dedos? Él la examinó durante un largo tiempo antes de colocarla de nuevo en su cuello, de donde la había tomado. Sus amigos, confundidos, le preguntaron por qué razón lo había hecho. “Esa no era la que me estaba mordiendo”, explicó. Marionetas de la clase dominante.

4. La policía puede ganar cualquier confrontación, por lo que no debemos combatirla

Con todas sus armas, equipos y vigilancia, la policía puede parecer invencible, pero esto es una ilusión. Están limitadxs por todo tipo de restricciones invisibles, la burocracia, la opinión pública, fallas de comunicación, y un sistema judicial sobrecargado. Por ejemplo, si no tienen vehículos o instalaciones disponibles para transportar y procesar un gran número de personas, no pueden hacer arrestos masivos.

Por eso una multitud variada, armada solamente de las mismas latas de gas lacrimógeno que le dispararon, puede mantener a raya a una fuerza policial más organizada y mejor equipada; los conflictos entre la agitación social y la fuerza militar no siguen las reglas del enfrentamiento militar. Quienes han estudiado a la policía y predicen para lo que están preparados, (lo que pueden y no pueden hacer), a menudo responden con más astucia y logran superarla.

Estas pequeñas victorias son especialmente inspiradoras para quienes están bajo el yugo de la violencia policial a diario. En el inconsciente colectivo de nuestra sociedad, la policía es el último bastión de la realidad, la fuerza que asegura que las cosas sigan como están; confrontarlxs y ganar, aunque sea temporalmente, muestra que la realidad es negociable. Juntxs, somos más fuertes que ellxs

5. La policía es solo una distracción del verdadero enemigo, no merece nuestra ira ni nuestra atención

Ay, la tiranía no solo es asunto de políticxs o empresarixs; ellxs podrían perder su poder sin quienes cumplen sus órdenes. Cuando cuestionamos su dominio, también cuestionamos la sumisión que lxs mantiene en el poder, y tarde o temprano nos enfrentaremos con quienes nos someten.

Dicho esto, es cierto que la policía no es más integral a la jerarquía que las dinámicas de opresión en nuestras propias comunidades; solo es la manifestación externa de los mismos fenómenos, a mayor escala. Si combatimos la dominación en todas sus formas, en vez de especializarnos en luchar contra ciertas formas de ella, dejando otras atrás, tenemos que prepararnos para confrontarla tanto en las calles como en nuestras habitaciones; no podemos esperar ganar en un frente, sin luchar en otro. No debemos convertir los enfrentamientos con enemigxs uniformadxs en fetiche, no debemos olvidar las relaciones de poder presentes en nuestro lado, pero tampoco hemos de conformarnos solo con gestionar los detalles de nuestra propia opresión, de una manera no jerárquica.

6. Necesitamos que la policía nos proteja

Según esto, aunque podríamos aspirar a vivir en una sociedad sin policía en un futuro lejano, la necesitamos hoy, porque la gente no está dispuesta a vivir junta, pacíficamente sin actores armados. ¡Como si la desigualdad social y el miedo mantenido por la violencia policial fueran la paz! Quienes argumentan que la policía a veces hace cosas buenas, llevan la carga de probar que esas mismas cosas no podrían lograrse así de bien, por otros medios.

En todo caso, no es como si una sociedad libre de policía fuera a aparecer de repente, de la noche a la mañana, solo porque alguien escribió un graffiti que dice “Al carajo la policía” en una pared. La lucha prolongada que se necesita para liberar a nuestras comunidades de la represión policial, probablemente continúe hasta que aprendamos a convivir pacíficamente; una comunidad que no puede resolver sus propios conflictos, no puede esperar triunfar contra una fuerza de ocupación mucho más poderosa. Mientras tanto, la oposición a la policía debería ser vista como el rechazo a una de las fuentes más atroces de la violencia opresiva, no como una afirmación de que sin policía no habría violencia. Pero si alguna vez podemos derrotar y desmantelar a la policía, seguramente vamos a ser capaces de defendernos contra amenazas menos organizadas. Asume tu responsabilidad, maldito cobarde

7. Resistir a la policía es violento - no te hace mejor que ellxs

Según esto, la violencia es inherentemente una forma de dominación, y por lo tanto, incompatible con oponerse a la autoridad. Quienes emplean la violencia juegan a lo mismo que sus opresorxs, perdiendo así desde el principio.

Esto es peligrosamente simplista. ¿Es una mujer que se defiende de un violador, igual que su agresor? ¿Fueron lxs esclavxs que se rebelaron, iguales a los esclavistas? Existe la legítima defensa. En algunos casos, la violencia refuerza la desigualdad; en otros, la desafía. Para las personas que aún tienen fe en un sistema autoritario, seguir las reglas, -independientemente de si son morales o legales-, es su prioridad más alta, a cualquier precio: creen que obtendrán una recompensa por hacerlo, sin importar lo que pase con el resto. Si estas personas se autodenominan conservadoras o pacifistas no hace mayor diferencia al final. Por otro lado, para quienes asumimos responsabilidad por nosotrxs mismxs, la pregunta más importante es ¿qué necesitamos para hacer del mundo un lugar mejor? A veces esto puede incluir la violencia.

Lxs policías también son personas y merecen el mismo respeto que todos los seres vivos. El punto no es que ellxs merezcan sufrir o que debamos llevarlxs ante la justicia. El punto es que, en términos puramente pragmáticos, no debemos permitir que maltraten a la gente, ni impongan un orden social injusto. Aunque podría ser revitalizante para quienes han pasado sus vidas bajo el yugo de la opresión, contemplar finalmente un ajuste de cuentas con sus opresorxs, la liberación no es una cuestión de venganza, sino de hacer que esta sea innecesaria. Por lo tanto, aunque a veces puede ser necesario prender fuego a la policía, esto no debe hacerse con un espíritu vengativo de justicia propia, sino desde un lugar de cuidado y compasión, si bien no por la policía, al menos por quienes de algún modo podrían sufrir en sus manos.

Deslegitimar a la policía no solo es beneficioso para quienes experimentan la represión policial, sino para las familias de estxs oficiales de policía, y lxs mismxs oficiales. Lxs agentes de policía no solo tienen tasas desproporcionalmente altas de violencia doméstica y abuso infantil, también son más propensxs a ser asesinadxs, suicidarse y luchar con adicciones, que la mayoría de los sectores de la sociedad. Cualquier cosa que anime a lxs agentes de policía a dejar sus empleos, es para su bienestar, el de sus seres queridos y el de la sociedad en su conjunto. Creemos un mundo en el que nadie oprima, ni sea oprimidx, en el que nadie tenga que vivir con miedo.

“Averigua qué es a lo que cualquier persona se somete en silencio, y habrás encontrado la medida exacta de la injusticia y el mal que se le impondrá; y estos continuarán hasta que haya resistencia, ya sea con palabras, con golpes, o con ambos”.
Frederick Douglass
FUENTE: CrimethInc
07/02/2017

A ver, ciudadanos: no nos engañemos. Está claro que la policía, entre otros menesteres, cumple una función social; no cabe duda, pero, en realidad, se creo para defender los intereses de los ricos (los pobres no tenían nada que defender): un organismo disuasorio que mantuviera a raya a estos últimos para que no se atrevieran a apropiarse de los "bienes ajenos".

De hecho, hoy por hoy, los cuerpos represivos, obedeciendo siempre a la clase dirigente, nos siguen machacando igual. Fíjense, sí no, en el clamoroso asunto de los desahucios.