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22/12/18

GLADIO: TERRORISMO DE FALSA BANDERA

Acciones contra el comunismo y el nacionalismo


Gladio fue una red clandestina creada por la OTAN durante la guerra fría para realizar atentados de falsa bandera y culpar así falsamente a los comunistas: el atentado de Bolonia o el secuestro de Aldo Moro en Italia, adjudicados inicialmente a los comunistas, fue perpetrado por Gladio para crear un clima de miedo y justificar gobiernos autoritarios de derechas. 

Pero Gladio tambien participó en España en el asesinato de Carrero Blanco, debido a la negativa de la España Franquista de entrar a la OTAN. Veamos la red Gladio en Italia, Alemania y España.
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Emblema de Gladio

Gladio fue inicialmente creado por la OTAN y llevado en secreto por la CIA y el servicio de inteligencia británico MI6. Su objetivo inicial era evitar que los países europeos de oeste fueran invadidos por la URSS, pero rápidamente degeneró en atentados de falsa bandera para desprestigiar a los partidos comunistas europeos, muy fuertes antaño.

Los atentados buscaban generar un clima de miedo e inseguridad que justificarían la aplicación de leyes de control social así como gobiernos autoritarios anticomunistas. No fue hasta los años 90 donde se descubrió todo el entramado. Su lema era "Silendo libertatem servo (en silencio protejo la libertad)".

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El investigador suizo Daniele Ganser, documentó la red Gladio en su libro “Los ejércitos secretos de la OTAN. La operación Gladio y el terrorismo en Europa occidental”, dándolo a conocer al público.

Secuestro y asesinato de Aldo Moro

Aldo Moro secuestrado

Gladio se centró especialmente en Italia durante los “años de plomo” en los 70, en medio de la “estrategia de la tension“, como medio para facilitar la llegada de un gobierno autoritario derechista para hacer frente al Partido Comunista Italiano (PCI). Para que os hagáis una idea, en las elecciones generales del 1976 el PCI saco el 34% de los votos, sus mejores resultados, siendo el segundo partido más votado y pisándole los talones a la Democracia Cristiana, que con 38% de los votos, ganó las elecciones. Por si fuera poco, el tercer partido era el PSI, Partido Socialista Italiano, con un 10%.
¡Qué casualidad que justo cuando el PCI iba a entrar al gobierno se produjera el asesinato del político democristiano!
Aldo Moro asesinado

La posibilidad de que en las próximas elecciones el PCI ganase las elecciones era muy real, por lo que USA, UK y otros países de la OTAN se asustaron y planearon cometer atentados para desprestigiar al PCI, e impedir que Italia se acercase a la URSS. La Democracia Cristiana pensaba pactar con el PCI para intentar así moderar sus posiciones, por lo que en 1978 se produjo el proceso de Solidaridad Nacional, mediante el cual el PCI entraría a formar parte del gobierno. Es entonces cuando las Brigadas Rojas, grupo terrorista marxista, secuestra y posteriormente asesina al antiguo primer ministro Aldo Moro, perteneciente a la Democracia Cristiana. El país entero quedó conmocionado, rompiéndose el proceso y regresando los comunistas a la oposición.
Todo es más extraño aún debido a que Aldo Moro era partidario del "compromesso storico", un gobierno conjunto con los comunistas del PCI. ¿Por qué iban a atentar precisamente contra aquel que estaba a favor de su entrada en el gobierno?

El atentado fue reivindicado por los Brigadas Rojas, pero realmente fue una operación de falsa bandera ejecutada por Gladio para desestabilizar el gobierno e impedir el pacto entre la DC y el PCI. Debido a la aparición de la organización revolucionaria Brigadas Rojas, Gladio pudo atribuirle los atentados que ellos cometían y así desprestigiar a la izquierda.

El atentado de Bolonia

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El mayor acto terrorista llevado a cabo por Gladio fue la matanza de Bolonia el 2 de agosto de 1980, cuando una bomba explotó en dicha estación matando a 85 personas e hiriendo a otras 200. Es el atentado terrorista más grave que sufrió Italia desde la II Guerra Mundial. En un principio se culpó a las Brigadas Rojas, pero tras comprobar que los servicios secretos habían puesto pistas falsas, se descubrió durante la investigación la existencia de Gladio por primera vez.

El reloj de la estación de Bolonia se paró a las 10:25, hora del atentado. Aún hoy se conserva ese reloj marcando la misma hora.


Tras la investigación, se detuvo a miembros del grupo terrorista neofacista Ordine Nuovo, a dos agentes del servicio secreto militar italiano y un integrante de la Logia Masónica Propaganda Due. Durante el juicio el neofascista Vincenzo Vinciguerra confesó la existencia de una estructura oculta dentro del Estado vinculada con la OTAN, llamada Gladio, que realizaba brutales atentados para culpar a los comunistas y así poder justificar leyes represoras. Los atentados eran perpetrados por neofascistas con ayuda de los servicios secretos italianos. Vinciguerra cumplía cadena perpetua por el atentado de Peteano de 1972 y declaró que el atentado de Piazza Fontana en 1969, atribuido inicialmente a anarquistas, tenía como objetivo forzar la declaración del estado de emergencia para empujar a Italia a un régimen autoritario derechista.

Gladio en Alemania


Tras la II guerra mundial se reclutó al general nazi Reinhard Gehlen como presidente de la Bundesnachrichtendienst (BND), el servicio secreto de Alemania Occidental. Gehlen creó la Organización Gehlen, embrión de Gladio en la OTAN. Por poner un ejemplo, los medios alemanes sacaron a la luz que en 1952 el grupo neonazi Bundesdeutscherjungend había sido armado por servicios secretos de la OTAN. Gehlen se mantuvo como presidente de la BND hasta 1968, donde fue forzado a dimitir debido al escándalo.

La red Gladio era completamente desconocida en Alemania hasta que recientemente Andreas Kramer confesó que su padre, Johannes Kramer, oficial de los servicios secretos alemanes (BND) trabajaba para la red Gladio (Gladio-stay Behind) y fue responsable del atentado terrorista de la Oktoberfest de Munich en 1980, así como los atentados en Luxemburgo entre 1984 y 1985, conocido como Bommeleeër Affär (affair de bombas).

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El atentado de Okotoberfest de Munich, con trece muertos incluido el terrorista, fue de los peores atentados sufrido por Alemania tras la II Guerra Mundial.

Fue atribuido al neonazi Gundolf Köhler, estudiante y miembro de la banda neonazi Wehrsportgruppe Hoffmann. Johannes Kramer, al enterarse del atentado, dijo a su hijo: Yo no quería eso. Su padre le confesó que utilizaban a personas ajenas a Gladio como neonazis (llamados tontos útiles) y les suministraban el material necesario, como las armas y bombas. Su padre también participó en atentados sin reivindicar en Luxemburgo contra infraestructuras, para crear un clima de miedo y facilitar la imposición de leyes autoritarias.

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Johannes Kramer, alemán perteneciente a Gladio

Mientras que en Luxemburgo se ha realizado un gran juicio, en Alemania sus declaraciones no han salido en ningún periodico ni medio de comunicación alemán. ¿Será que lo consideran fake news?

Gladio en España


Pero si pensabais que el único objetivo de Gladio era acabar con el comunismo estáis muy equivocados. Un caso notable es el asesinato de Carrero Blanco en 1973, perpetrado por la banda terrorista ETA que supuso un duro golpe a la dictadura franquista. Casualmente, la embajada de Estados Unidos se encontraba al lado del túnel donde se preparaban los hechos. Con todo el ruido que se realizaría excavando el túnel, ¿y en la embajada no oyeron nada?

Igualmente, Argala, el único miembro de ETA capaz de identificar al misterioso hombre en gabardina que entregó a ETA el itinerario de Carrero, fue asesinado años más tarde por el Batallón Vasco Español, el cual integraba miembros de Gladio. Otras fuentes hablan de los antifranquistas Eva Forest y Alfonso Sastre como aquellos que entregaron los documentos, pero con la muerte de Argala ya no lo sabremos nunca.

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Carrero Blanco, había sido nombrado sucesor de Franco, era considerado el hombre fuerte que permitiría la continuación del régimen y, lo que es más importante, se oponía al ingreso de España en la OTAN, negándose a obedecer ordenes de Estados Unidos. Es más, la agencia soviética TASS declaró que la CIA ordenó asesinarlo, ya que durante la guerra de Yom Kipor en 1973, Carrero impidió que EEUU usara sus bases en territorio español. No se niega la autoría de ETA, pero se sospecha que ese atentado contó con el beneplácito de USA y otros países, por lo que bien podríamos estar hablando de una operación Gladio.
¡Iluso aquel que todavía piense que esto va de izquierdas o derechas! ¡Esto es globalización contra nacionalismo!

Gladio actuó tanto por la España Franquista, como más adelante contra ella: En la masacre de Atocha de 1977, se asesinaron a cinco abogados laboralistas por parte de la extrema derecha. Sin embargo, según el servicio de inteligencia italiano CESIS, Carlo Cicuttini participó en el atentado (el cual estaba involucrado junto a Vincenzo Vinciguerra en la bomba en Peteano de 1972) perteneciente a Gladio.

Con esta acción se pretendería forzar la legalización del partido comunista y desestabilizar el país. 

Abogados laboralistas asesinados en Atocha (Madrid) por pistoleros de extrema derecha en 1977

Igualmente, los sucesos de Montejurra contra carlistas, tuvo la colaboración con miembros de la operación Cóndor de Sudamérica (Stefano Delle Chiaie, miembro de la Triple A). Curiosamente, los grupos terroristas como ETA, Terra Lliure, GRAPO, .. aparecen con la llegada de Gladio, aunque esto último no ha sido en modo alguno confirmado.

Lista de operaciones de Gladio

Según la propia CIA, la Red Gladio de la OTAN era una forma de garantizar
que los comunistas jamás llegaran al poder.
  • Bélgica: las masacres de Brabante en los años 80 fueron atribuidas al brazo belga de Gladio. Ver Gladio belga.
  • Alemania: Atentado de Oktoberfest en Munich (1980)
  • Grecia: apoyo de Gladio al golpe de Estado de 1967, dando pie a la Dictadura de los Coroneles, dirigida por G. Papadópoulos, primer agente de la CIA en gobernar un país europeo
  • Turquía: Contraguerrilla
  • Luxemburgo: Una serie de bombas contra edificios públicos por parte de Gladio para crear el pánico e imponer leyes autoritarias. Conocido como Bombers Affair.
Consecuencias

Tal fue la repercusión del descubrimiento público de Gladio que el Parlamento Europeo se vio obligado a aprobar una resolución en noviembre de 1990 reconociendo la existencia de dicha organización y llamando a desmantelarla. Sin embargo, a día de hoy nadie ha sido juzgado por los atentados cometidos. Y eso que existe una clara conexión de Gladio con el terrorismo islamista actual.

PD: El nombre Gladio proviene originalmente de Gladius, un tipo de espada corta muy popular entre los guerreros del Imperio Romano. De ahí procede el nombre Gladiador. Estas espadas fueron adaptadas de las espadas de los íberos, las cuales eran muy efectivas. ¡Vaya forma de ensuciar un nombre tan noble!

Gladius romana auténtica

FUENTE: experimentoaschoccidental.com

2/8/18

NAHUEL

La pesadilla del anarquista vegano que pasó año y medio en prisión por terrorismo: "Tras la desaparición de ETA, el Gobierno necesitaba otro enemigo"


Juan Manuel Bustamante, integrante del grupo Straight Edge, fue acusado por un delito de enaltecimiento del terrorismo en redes sociales por proclamas como "Goku vive, la lucha sigue".

Nahuel, anarquista Straight Edge.

Todo el proceso judicial que rodea al grupo anarquista vegano Straight Edge roza el absurdo: fue acusado de terrorismo por la Audiencia Nacional y, uno de sus miembros, Juan Manuel Bustamante, de 27 años, llegó a pasar un año y cuatro meses en la cárcel y parte de ese tiempo en régimen de aislamiento

Más tarde, la Fiscalía rectificó el relato de la jueza Carmen Lamela y fueron acusados por un delito de enaltecimiento del terrorismo en redes sociales por proclamas como "Goku vive, la lucha sigue".

Tres años después, la Audiencia Nacional anunció este jueves que absolvía a todos sus miembros por la falta de delito. Público ha contactado con Bustamante, alias Nahuel, tras el punto y final a una pesadilla judicial que le costó más de año de prisión y ahora ve reconocida su inocencia.

Habrán sido años muy duros. ¿Cómo valora la sentencia?


No me lo esperaba, si soy sincero. Por lo que he vivido, y pese a que se mostraba que no había nada, ni pruebas, no estaba muy motivado. Aunque todavía no he visto la sentencia, me informó el abogado y nos la darán el lunes. Quiero leerla porque dicen que hay hechos probados por los que no estaban conformes del todo.

¿Cómo ha vivido estos años?

Han sido raros y caóticos. Pasaba el tiempo y, en vez de mejorar, todo empeoraba más y me daba la sensación de que ni repasaban mi informe. Solo con leérselo una sola vez te dabas cuenta de que no había ninguna conexión entre los hechos. Me mandaban a aislamiento, me movían de cárcel a cada dos por tres, me llegaron a quitar llamadas... Me sentía muy indefenso y asumí que iba a ir a peor. Sentía apatía por todo y que de pronto me sacaran me chocó muchísimo, porque fue inesperado. No me creía lo que estaba pasando.

Desde que salió de la cárcel, hace 16 meses, ¿qué consecuencias le ha traído estar inmerso en un procedimiento judicial acusado de terrorismo?


Me leí el libro El hombre en busca del sentido, de Victor Frankl, en la cárcel. En él se explica un sentimiento típico al salir de prisión. Es algo así como contrapartida psicológica: si, de pronto, te sacan de golpe, puede afectar a tu estado mental.

De hecho, un preso abertzale me explicó la experiencia de uno de sus amigos que, al salir de prisión, una vez al mes se pegaba borracheras autodestructivas. Yo pensaba que no me ocurriría, pero no fue así. 

Es cierto que poco a poco tenía cambios de humor muy acusados. Incluso el segundo día fui al centro de Madrid y la mezcla de las luces y el bullicio hizo que me marease.

¿Y a la hora de buscar trabajo?

 Nahuel antes de entrar en prisión./ 'Público'
Nahuel antes de entrar en prisión./ 'Público'

Para buscar trabajo todo bien, hasta que ponen mi nombre en Internet. Si me buscas, lo primero que te sale es terrorismo, me parece alucinante. Actualmente estudio un curso de informática y trabajo, pero siempre en negro para ahorrarme que no busquen mi nombre. Encima es que no sale que soy inocente, sale que soy un terrorista.
Pero... ¿Cómo empezó todo?

Me encontraba en casa de la que antes era mi compañera. Estuvimos jugando a la consola y vimos una película. Eran las cuatro o cinco de la madrugada. Íbamos a dormir, cuando de repente la policía golpeó la puerta. Entraron una avalancha de agentes y me pusieron contra la pared. Preguntaron por los móviles, rebuscaron todo y luego me llevaron a mi casa, donde montaron un espectáculo innecesario.

Lo más absurdo es lo que buscaron los policías en mi casa: "Me requisaron bengalas de colores y se llevaron una consola de videojuegos y varios juegos, entre ellos el Red dead redemption solo porque llevaba la palabra “rojo y muerte”. También se llevaron toda la ropa que tuviera X o Straight Edge.


Lo que más me molestó y que no volvió a aparecer en el informe policial, pero que sí se difundió por la prensa más conservadora, fueron los tornillos de mi cama nueva, que estaba montando en ese momento. También cogieron cartas que tenía guardadas de una exnovia de 2011, solo porque había una "A" anarquista. Todo era muy absurdo, no entendía qué estaban buscando.  

Y ya en la cárcel, ¿qué fue lo peor de estar entre rejas?

Los traslados han sido lo más difícil de la cárcel. De Soto del Real me pasaron a  Navalcarnero, a un aislamiento casi subterráneo. También estuve en Estremera, donde todo era gris. La pared tenía moho y yo sufro asma, además tampoco se cerraba bien la ventana en pleno mes de febrero y me congelaba. Lo pasé realmente mal. Aunque el peor traslado fue a Sevilla: tardamos cuatro días en ir de Estremera a la capital andaluza. En ese mismo trayecto, el policía que me custodiaba me metióó esposado en un cubículo minúsculo porque pensaba que era un terrorista vasco.

No se creían que no estaba vinculado a ETA, cuando los supuestos explosivos que  tenía eran bengalas de fútbol y botes de humo de colores. En parte, me decía a mi mismo: "En algún momento vas a poder contar esto".


Por supuesto, también ha sido duro el aislamiento. Al entrar me dijeron: "Te ha tocado el gran premio". Me mandaron directamente a aislamiento al estar considerado como terrrorista. A medida que pasaba el tiempo, yo pensaba que se darían cuenta de que no lo era pero, hasta el último momento que he pasado en la cárcel, me han tratado como a uno de los más peligrosos. Cuando entré por primera vez a la celda, era un habitáculo blanco. A medida que pasaba tiempo, era más amarillo y sucio. Dormía en un colchón desgastado. Al entrar, me encontré un montón de cucarachas y la tubería del agua estaba tan mal diseñada que cuando abrías el grifo, el suelo se encharcaba.

¿Cómo es ser vegano dentro de una cárcel española?

En la cárcel de Aranjuez trapicheé para poder llevar a cabo mi dieta vegana. Hice que gente de otros módulos tuvieran contacto con el de cocina para poderme mantener y, a cambio, les daba tarjeta de teléfono. En Estremera me llegaron a dar un plato de plástico con arroz, de primero, y de segundo otro plato con arroz. Lo mas exagerado que pasó fue que me dieran dos tomates como una comida completa. Todo esto cuando el reglamento penitenciario español permite que las personas puedan tener una dieta acorde a su ideología o religión.

Después de esta experiencia, ¿qué valoración tiene del sistema judicial español?


Hace poco vi una entrevista de Baltasar Garzón que había escrito un libro sobre cómo funciona el sistema. Todo se resumía en que, cuando los jueces hacen favores al gobierno –en este caso la banca conservadora–, terminan ascendiendo. Somos reacios a creernos algo así, pero después de ver nuestro caso... La jueza Lamela acababa de llegar y ahora está en el Tribunal Superior. ¿Muy raro, no?

En el año 2017, 33 personas vinculadas al anarquismo fueron detenidas y 12 encarceladas en apenas un año. ¿Por qué cree que se persigue la ideología anarquista?

Tras la caída de ETA, el Gobierno necesitaba otro enemigo interno. Es muy extraño que de pronto, durante de estas operaciones, el Ministerio del Interior haya tenido contacto con el Ministerio del Interior chileno. Justo en ese país había una persecución a los anarquistas. Estoy seguro de que se hizo un copia y pega del caso y se instalaron aquí.

¿Cuándo comenzó a ser activista?


Con 19 años empecé a hacer activismo ecologista, vinculado a Greenpeace. Aunque ya sabía que era anarquista, por todo lo que había leído sobre la Guerra Civil. Poco a poco me interesé más por la pedagogía libertaria y acabé tratando con gente de juventudes libertarias y la CNT a través de la universidad. Fue con el 15M cuando me metí más en política. La forma de organización horizontal hizo que me interesara más. La gente se coordinaba y se pasó de una acampada a una estructura de equipo de trabajo.

En el movimiento Straight Edge comencé con 13 años. Lo conocí porque me interesaba la música hardcore. La ciudad en la que vivía en Perú estaba muy tocada por las drogas y los conciertos me alejaban de todo eso. Así que empecé a juntarme con gente con mis intereses.


En 2012 ya tenia otra perspectiva y creamos Streight Edge Madrid. Nuestra primera intención era crear un grupo de hardcore Streight. Sin embargo, el colectivo está formado por personas de distintas ideologías, no solo anarquistas, aunque la Policía le atribuyó a todo el colectivo mi ideas.

Después de su paso por la cárcel, ¿se reafirmas en sus ideas anarquistas?


Me reafirmo en las ideas anarquistas más que nunca. La cárcel me ha dado más conciencia de clase, porque la mayoría de los presos son de clase obrera, y lo que creo es que los políticos de la  izquierda, en general, se han alejado de la clase trabajadora y se ha involucrado con las minorías dirigentes. Como consecuencia de ello, en Europa y en EEUU, la clase trabajadora está votando a la extrema derecha, porque el discurso, tanto de Le Pen como de Trump, va dirigido a la clase trabajadora, y la izquierda parece que se ha olvidado de ella.

FUENTE: publico.es

16/4/18

VERGÜENZA Y TERRORISMO



Nada, que no dimiten...





A continuación paso a leer la lista de cargos del PP a los que se les regaló un máster.


Hacer una obra con títeres: terrorismo.
Escribir un chiste de Carrero: terrorismo.
Hacer rap: terrorismo.
Cortar carreteras: terrorismo.
Pedir que se atente contra los alemanes: 
"Hay que ver qué cosas tiene Losantos".





¿En serio que gente que vivió siendo adulta los años jodidos de ETA llama "terrorismo" a cortar una carretera?





Aprovecho que todavía no es terrorismo para cagarme en la División Azul.



Citizen Plof

13/4/18

TERRORISMO Y CORBETAS



El mismo país que acusa de terrorismo a una mujer por cortar una carretera está firmando ahora mismo un acuerdo para la venta de cinco barcos de guerra a Arabia Saudí, principal financiador del terrorismo yihadista.

PabloMM

23/1/18

CASO SCALA

La guinda de la guerra sucia posfranquista contra el anarquismo


Se cumplen cuarenta años del incendio que puso en marcha el caso Scala, un tortuoso proceso judicial contra varios jóvenes anarquistas durante los años convulsos de la Transición.  Se abrió la cacería contra el movimiento libertario mientras los acusados señalaban las incongruencias de la versión oficial y apuntaban a la mano negra de los servicios secretos.

Los bomberos de Barcelona sofocando el fuego en la sala de fiestas Scala, en enero de 1978.

En aquellos primeros días de 1978, los nuevos consensos de la Transición habían alcanzado una solidez inesperada. Hacía apenas dos años de la muerte de Francisco Franco y España ya había olvidado la inquietud sucesoria, había celebrado elecciones a Cortes y se encaminaba hacia el refrendo popular de una flamante carta magna. Por un lado, los altos mandos franquistas se vistieron de demócratas en una vertiginosa operación de camuflaje. En el otro extremo, el Partido Comunista de España, que acababa de conocer la legalidad en abril, reclamaba en julio un gobierno de concentración junto a formaciones como UCD y Alianza Popular.

No hubo gobierno unitario pero en octubre se firmaron los Pactos de la Moncloa, que garantizaban al presidente Suárez una paz romana entre partidos y anticipaban la fotografía del gran pacto constitucional. La CNT no solo arruinaba aquel consenso expres, sino que sobre todo, promovía huelgas, convocaba mítines multitudinarios y ejercía un influjo inconveniente sobre las secciones catalanas de CCOO y UGT.


El 15 de enero de 1978, alrededor de quince mil personas se manifiestan en Barcelona convocadas por la CNT para protestar contra los Pactos de la Moncloa. La marcha recorre la Avenida del Paral·lel (por entonces Marqués del Duero) y se disuelve a la una de la tarde en la Plaza de España. A la una y cuarto comienza a arder la sala Scala.

Inaugurado en 1973, aquel local de los hermanos Antonio y Ramón Riba ofrecía un restaurante con espectáculos de revista y un espacio festivo donde se divertía la gente bien de Barcelona. Los periódicos sostienen, en un primer momento, que cinco jóvenes han arrojado cócteles molotov contra la fachada y el fuego ha derrumbado las siete plantas del edificio. Cuatro trabajadores de la sala mueren en el incendio. Se llaman Ramón Egea, Juan López, Diego Montoro y Bernabé Bravo.

Los bomberos de Barcelona sofocando el fuego en la sala de fiestas Scala, en enero de 1978.
Los bomberos de Barcelona sofocando el fuego en La Scala, en enero de 1978.

El 18 de enero, la prensa anuncia nueve arrestos. La Dirección General de Seguridad asegura haber neutralizado un comando terrorista vinculado a la CNT, la FAI y las Juventudes Libertarias. Serían, dicen los periódicos, una célula de vocación insurrecional, el brazo armado del sindicalismo anarquista. La Policía atribuye el incendio a tres afiliados de la CNT. Son Xavier Cañadas, Arturo Palma y José Cuevas.

Nada más conocerse las detenciones, la CNT difunde sus primeras inquietudes. Es absurdo pensar, dice Enrique Marcos, que la CNT haya incendiado un local cuya mayoría de trabajadores están afiliados a la CNT.

Recorte de prensa sobre el incendio en la sala de fiesta Scala, de Barcelona
Recorte de prensa sobre el incendio en la sala de fiesta Scala, de Barcelona

En diciembre de 1980 se celebra el juicio contra seis militantes anarquistas. La Fiscalía reclama un total de 309 años. Para entonces, un juez ya ha ordenado la liberación de María Teresa Fabres, que ha permanecido dos años encarcelada sin que se haya demostrado su relación con los hechos. Los acusados denuncian haber firmado sus declaraciones bajo tortura y dos médicos enumeran las lesiones que advirtieron en dos de los detenidos.

Por otra parte, los abogados recriminan que los restos de la sala Scala hayan sido derribados sin orden judicial y que se les haya vetado el acceso a la zona. La ausencia de un peritaje independiente alimenta las hipótesis de la defensa, que señala a un confidente policial llamado Joaquín Gambín, alias El Grillo.


Joaquín Gambín Hernández, alias "El Grillo"

El confidente rondaba la cincuentena y lo llamaban "el viejo anarquista" a pesar de que no se le conocía ninguna trayectoria en el entorno anarquista. En enero de 1977, la policía lo detiene en Murcia en una redada contra la FAI en la que se intervienen dos maletas con armas y explosivos.

En su libro Caso Scala: terrorismo de Estado y algo más, Xavier Cañadas sostiene que aquel arsenal había sido un cebo policial para incriminar a la FAI, y al mismo tiempo, una atajo para infiltrar a Gambín en el movimiento libertario de Barcelona. El incendio de la sala Scala supuso, según Cañadas, la guinda de la guerra sucia posfranquista contra el anarquismo.
Portada del libro 'Caso Scala: terrorismo de Estado', de Xavier Cañadas

Gambín, que había instigado a los acusados a portar cócteles molotov durante la manifestación, se esfuma una vez comienza a arder la sala Scala. En marzo de 1979, aprovecha la muerte de su tío (también llamado Joaquín Gambín) para hacer creer que es él quien ha muerto y desembarazarse así de cualquier posible represalia anarquista. En octubre de 1979 es detenido en Elche por un delito de estafa y encarcelado en Murcia. A pesar de que la Policía de Elche conoce la orden de busca y captura que pende sobre él a causa del caso Scala, es puesto en libertad en febrero de 1980.

En pleno juicio, el diario El País confirma que Gambín lleva una vida apacible en Murcia y que la policía conoce su domicilio. En diciembre de 1981, la policía lo detiene en Valencia después de un tiroteo. Estaba cerrando una operación de compraventa de armas. En diciembre 1983, en medio de la presión mediática y las sospechas de amaño policial, el caso Scala vive un segundo juicio, esta vez contra Gambín.

Manifestación en Barcelona por las detenciones y el juicio por el incendio de la sala de fiestas Scala.


Joaquín Gambín confiesa haber trabajado para el servicio de información. Es el policía de Murcia José Gregorio López, quien lo habría reclutado para infiltrarse en el movimiento anarquista de Barcelona.

Gambín señala además a José María Escudero, hombre de confianza del comisario Roberto Conesa, y le acusa de haber organizado un montaje en la sala Scala. Escudero, curtido en el placaje contra la disidencia política durante el franquismo y la Transición, permanecerá como alto mando policial incluso bajo la presidencia de Felipe González.

 
Roberto Conesa Escudero* (1917 - 1994)
Antiguo jefe de la Brigada Político-Social y posteriormente,
encargado de la lucha antiterrorista contra ETA y  GRAPO

En el juicio contra los seis anarquistas, el juez condena a 17 años de prisión a Xavier Cañadas, Arturo Palma y José Cuevas. A Luis Muñoz y María Rosa López les impone penas menores y absuelve a María del Pilar Álvarez. En la segunda parte del juicio, Joaquín Gambín obtiene una condena de siete años de prisión menor por la elaboración de seis cócteles molotov.

Ninguna de las dos sentencias involucran al Estado ni toman en consideración las protestas de la CNT, que apuntaba al ministro Rodolfo Martín Villa.

Rodolfo Martín Villa

Cuarenta años después, es inevitable recuperar algunas incertidumbres. La duda de que unos cócteles molotov pudieran desatar un incendio de tamañas dimensiones. Los testimonios de que el edificio había comenzado a arder por el extremo opuesto a la fachada atacada. La noticia de que los bomberos habían hallado material militar inflamable dentro de la sala. La inmediata localización y detención de los sospechosos gracias a una delación.

Cuarenta años después, en definitiva, desconocemos el verdadero protagonismo del Estado en una operación que acarreó la muerte de cuatro trabajadores, el encarcelamiento de varios jóvenes activistas y una campaña feroz de desprestigio contra el pujante movimiento anarquista.



(*) Sinónimo del policía "caza-rojos", Roberto Conesa fue durante muchos años un personaje temible para los grupos políticos de oposición al régimen franquista, siendo uno de los más destacados protagonistas de la represión policial. Desde la Brigada Político-Social había actuado con dureza contra intelectuales de izquierda y obreros del PCE y de CC OO. Muchos de ellos aún recuerdan los terribles interrogatorios a los que los sometió Conesa, que recibió diversas denuncias por malos tratos y torturas. Fue un especialista en la infiltración y en la captación de confidentes en partidos políticos de la oposición. También trabajó en Santo Domingo con la policía del dictador Leónidas Trujillo. Conesa se hizo famoso para el gran público cuando en 1977 dirigió la liberación de Oriol y Villaescusa, secuestrados por los GRAPO. Conesa era jefe superior, de Policía de Valencia cuando fue repescado por Rodolfo Martín Villa, entonces titular de Interior, para aclarar aquellos secuestros.
Wikipedia - La enciclopedia libre

FUENTE: publico.es
Jonathan Martínez
Madrid - 14/01/2018

El Estado tiene una verdadera mina con el movimiento anarquista para echarle la culpa de todos sus marrones y salir impune. 

Recuerden que CNT fue la única organización político-sindical que no firmó los Pactos de La Moncloa, entre cuyos funestos acuerdos se hallaba el despido libre. 

¡Doblada! ¿O no?



25/8/17

NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA MATANZA


Nos vemos en la próxima matanza. Nos veremos cuando la sangre derramada vuelva a ponernos fácil ser solidarios. Toda la atención suscitada estos días, toda la cercanía se diluirá, se disolverá y nos volveremos a encontrar abrazados en la próxima matanza, convencidos de que la libertad de expresión debe ser defendida como el primero de nuestros derechos. Pero hasta ahora, ¿dónde estaban todos? Me ha impresionado la frase profética del director de Charlie Hebdo: “No tengo miedo de las represalias. No tengo hijos, no tengo mujer, no tengo coche, no tengo deudas. Puede que suene algo pomposo, pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

Parece la declaración de un monje guerrero, de un voluntario, de alguien que sabe que cualquiera de sus decisiones puede recaer sobre los que tiene alrededor. Charb, Stéphane Charbonnier, hacía viñetas, era director de una revista de ensayo satírico. Sin embargo, sus palabras parecen las de un soldado que va al combate, las de un médico en misión sanitaria por lugares contagiosos.

El chantaje y el miedo son los instrumentos con los que se está destruyendo la libertad de expresión. Y, ¡ojo!, se está destruyendo. No creo en las actitudes románticas de quienes dicen: “Como su mensaje ha llegado a todas partes, han ganado los periodistas”. No, no y no. La vida era más preciosa que la afirmación del derecho por la vía del sacrificio. Sin embargo, el riesgo se había subestimado.


La escolta de Charbonnier no era una verdadera escolta, más bien una tutela (un chófer y un hombre armado) y, cuando la redacción cambió de sede, perdió la protección de la entrada, sustituida por la conocida Vgr (Vigilancia genérica radiocontrolada), muy poco eficaz en casos semejantes: una patrulla, esporádicamente, pasa y observa. Le ocurrió lo mismo a Salman Rushdie, a quien repetían frases que conozco demasiado bien: “Lleva flores a la tumba de Jomeini; sin él no serías lo famoso que eres”. Cuando se recibe una amenaza, es difícil provocar verdadera solidaridad, más bien surge la sospecha de haber encontrado un camino fácil para darse a conocer.

 La libertad de expresión no es solo un derecho adquirido para ejercer en los periódicos o ante un tribunal; es un hecho, un principio que trasciende todos los textos legales y que encarna la característica sustancial que convierte el mundo occidental, con todas las contradicciones y progresivas limitaciones, en un mundo libre. El mundo hacia el que caminan millones de seres humanos*

Es innegable que escribir puede resultar peligroso, pero cuando un escritor consigue ganar dinero, cuando sus libros —películas, cómics, periódicos— se convierten en un éxito, entonces parece como si fuera menos digno de tutela, como si su seguridad pudiera desatenderse, como si fuera él mismo quien tuviera que encargarse de ella porque, en el fondo, se la estaba buscando. También Wolinski y sus compañeros recibieron acusaciones similares. En realidad y, a pesar de que Francia respondió —bastante mejor que otros gobiernos europeos en casos semejantes— ante las primeras amenazas y el primer ataque contra Charlie Hebdo, diciendo que si alguien se sentía ofendido por las viñetas podía acudir a los tribunales, el ataque ha recaído en los propios franceses y lo ha hecho, no a través de una querella o una reclamación por daños, sino a través del único tribunal que conocen y utilizan ese puñado de exaltados: el del fusil.


A media voz, se escuchaban críticas contra las viñetas, se acusaba a la revista de forzar la máquina para enderezar los números rojos: un humor áspero, sin medias tintas, vulgar, fragua más rápido, llama más la atención. Pero también es cierto que incluso "la blasfemia" se convierte en un derecho cuando se plantean determinadas cuestiones de principios, porque reafirmarlo se convierte precisamente en una cuestión de principios irrenunciables. Conviene recordar que los mismos periódicos que consideraban indecorosas las blasfemias de Charlie han publicado todo tipo de fotos de cotilleo y han violado intimidades sin ningún pudor, cosa que la redacción de Charlie no hizo jamás.

Hoy Europa se ha olvidado del derecho a la libertad de expresión. Que lo haya olvidado no quiere decir que lo haya eliminado sino que lo ha descuidado, que ha dejado que se defienda con su propia inercia, hasta que ha llegado alguien que lo ha enterrado en una montaña de proyectiles. 

Más allá del terrorismo islámico, la cuestión se refleja también en los asuntos de la mafia: los gobiernos titubean, los tribunales juzgan los mecanismos de amenaza como delitos secundarios, reconociéndolos solo si hay sangre por medio.

Periodistas asesinados

Me pregunto: ¿Sabéis cuántos periodistas murieron el año pasado? Mataron a 66 y detuvieron a 178.

En Turquía, 23 periodistas están en la cárcel solo por escribir en un diario crítico con el gobierno. Me pregunto: ¿cómo es posible olvidar inmediatamente que en México se ha matado por un tuit, que en Arabia se castiga con miles de latigazos (los primeros cincuenta dados hace unos pocos días) a Raif Badawi, “culpable” de haber abierto un foro online de debate sobre el islam y la democracia; que en Italia decenas de personas viven bajo protección, que en Dinamarca ya intentaron matar al viñetista Kurt Westergaard por haber dibujado una caricatura del profeta Mahoma? ¿Ya hemos olvidado el asesinato del director de cine Theo Van Gogh en Holanda? Mataron a María del Rosario Fuentes Rubio en México por sus campañas en Twitter y a decenas de estudiantes por participar en una manifestación. ¿Bastaba con que todo esto no hubiera ocurrido en París o Berlín para ignorarlo? 

Claro, todos somos Charlie Hebdo, y es una solidaridad emotiva instintiva, la pulsión que Kant describía como la facultad inmediata para percibir, incluso antes que con la razón, lo que es justo y lo que es erróneo. Como si la capacidad de discernimiento estuviese inscrita en nuestro interior. Pero esta adhesión se desencadena siempre cuando ya se ha derramado sangre.
 

Charlie Hebdo no era un periódico capaz de llegar a millones de personas, estaba en crisis, siempre al borde del cierre. No estamos hablando de un ataque a la CNN ni al mayor diario de Francia. Quizá encontremos la explicación en la estrategia: es más fácil atacar a un periódico pequeño que a una gran estructura, con un fuerte aparato de vigilancia. Pero ese no es el único motivo, hay más: independientemente de lo grande que se sea, cuando un mensaje consigue prender entre un aluvión de artículos y material impresos, duele más, molesta más, es como un clavo. No da más miedo el más grande sino quien consigue innovar la expresión, hacer que cale, medir las contradicciones y superar su propia partitura. 

Por otra parte, cada estrategia militar de defensa sabe identificar qué lugares pueden ser atacados y, como hemos visto, han dejado de ser los parlamentos, los ministerios y los cuarteles. Atacar un cuartel es un acto de guerra que reduce el conflicto a una cuestión entre diferentes uniformes. Golpear a políticos significaría “atenuar” el propio mensaje militar: dado que en la política europea ya no existe un personaje símbolo que encarne la historia y los valores europeos, podría parecer un ataque parcial. En cambio, golpear a artistas, golpear a intelectuales, a bloggers, significa para el terrorismo islámico, para el de los narcos y para el de regímenes tiránicos, golpear el pensamiento. Busca intimidar a cualquiera, crear una identificación inmediata entre la opinión pública y la persona atacada, hacer punible la reflexión y la difusión de las ideas.

No es un ataque contra una figura o unas instituciones sino contra el último territorio que convierte a Occidente en un lugar distinto: la libertad de expresión. Pero si no hacemos nada, el silencio volverá pronto.

 

Pido al Parlamento Europeo, pido a Matteo Renzi, a Angela Markel, a François Hollande, a David Cameron y a los demás jefes de Estado y de Gobierno que organicen un Consejo Europeo dedicado a todos los que pagan y han pagado con su vida el precio de la libertad de expresión, a aquellos que viven con escolta, que han recibido amenazas, atentados, chantajes, violencias de cualquier tipo.

Que Europa se reúna y escuche a quien se arriesga en nombre de la cultura, del arte, de la información, que comprenda que en estas libertades descansan sus -nuestros- pilares.

Si la movilización de hombres y conciencias que hoy está agitando el mundo occidental se apaga pronto, se resuelve con unos pocos días de indignación y en un puñado de minutos de silencio, entonces sí, tendremos que decir: nos vemos en la próxima matanza.


FUENTE: ctxt.es
©Roberto Saviano - 11/04/2015 
Traducción de Mónica Andrade y Elisa Mora




(*) Si los gobiernos los dejan, claro está.