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26/10/18

ESCÁNDALO E HIPOCRESÍA

El escándalo Jamal Khashoggi y la hipocresía imperial


Jamal Khashoggi

En Riad tienen razones para no entender el escándalo armado con el caso Jamal Khashoggi, el opositor saudí asesinado y aparentemente descuartizado en el consulado del reino en Estambul. ¿Qué tiene de especial? Torturas, decapitaciones, secuestros en el extranjero y desapariciones son moneda corriente en la monarquía de cabreros saudí.

Ciento cincuenta saudíes fueron decapitados en 2017 y otros 48 lo han sido en los primeros cuatro meses de este año, la mitad de ellos por crímenes no violentos.

Secuestros y desapariciones

De izquierda a derecha, Turki bin Bandar, Sutal bin Turki y Saud bin Saif al Nasr,
príncipes críticos con el régimen saudí, presumiblemente desaparecidos.

La lista de opositores secuestrados y desaparecidos es larga. En plena guerra civil libanesa, el jefe de la oposición saudí, Nasser As Said, fue secuestrado en Beirut, drogado y lanzado desde un avión militar del reino sobre la desértica región de Rub Al Khali. Más recientemente, el príncipe Sultan Bin Turki, que había denunciado una amplia red de corrupción entre el primer ministro libanés Rafik Hariri y príncipes saudíes, fue secuestrado en el palacio del rey Fahd en Ginebra, drogado y embarcado en un avión médico rumbo al reino donde desde 2016 no se tienen noticias de él, explica el experto en Oriente Medio René Naba.

La cadena de televisión libanesa Al Mayadeen completa la lista con otros seis nombres; Nawaf Bin Talal Ar Rachid, desaparecido tras ser entregado al reino por las autoridades de Kuwait en 2017; el príncipe Saud Bin Seif Al Nasr, secuestrado en Italia en 2015 y desaparecido desde entonces: el ex alto responsable de la seguridad saudí, príncipe Turki Ben Bandar Al Saud, secuestrado en Marruecos y también desaparecido tras un conflicto por herencia con otros miembros de la familia; el opositor Mohamed Al Mufleh muerto en sospechosas circunstancias en Estambul en 2014; Wajd Ghazzah Í, engañado con un lucrativo negocio por los servicios secretos y convencido para regresar al país donde fue encarcelado sin proceso alguno; el príncipe Abdel Aziz Ben Fahd, hijo del rey Fahd y primo hermano del actual heredero detenido en noviembre del año pasado en el marco de la purga anticorrupción del actual héroe de la historia Mohamed Ben Salman…

De Afganistán a Siria


Pero todo esto es calderilla al lado del historial terrorista/integrista del reino. Ellos fueron quienes aportaron el mayor contingente de combatientes extranjeros (5.000 hombres) en la guerra de Afganistán contra los soviéticos y el régimen por estos apoyado, con gran diferencia el menos malo que ha conocido ese país desde la caída de la monarquía en 1973. Quince de los 19 terroristas del 11-S estadounidense y 115 de los 611 prisioneros de Guantánamo eran saudíes.

También suyo ha sido el mayor contingente extranjero en las filas del Estado Islámico que ha combatido, y combate todavía, en Siria e Irak: 2.500 personas. Nada más natural teniendo en cuenta que Arabia Saudí ha sido uno de los principales financieros del área integrista-terrorista (como reconoció en sus mails la propia Hillary Clinton –¡Gracias Wikileaks¡) hasta que el monstruo se volvió contra sus incubadores.

Promotores del oscurantismo


Durante décadas el reino ha propagado la versión más sectaria, misógina, homófoba, racista y antisemita del Islam: el wahabismo. A ello destina anualmente unos 8.000 millones de dólares, cantidad semejante a la que gasta en armas o ingresa con la peregrinación a los lugares santos del Islam. Ocho mil millones son seis o siete veces lo que la URSS se gastaba en propaganda en sus mejores años y 32 veces más que el presupuesto anual del Vaticano (cifras de 2011).

Centenares de estudiantes del mundo musulmán se forman anualmente como becarios extranjeros en la Universidad de Medina que difunde ese Islam. Su contrato les obliga a regresar a sus países de origen al terminar sus estudios. Así ha sido como todo un ejército de descerebrados ha sustituido a los clérigos musulmanes tradicionales en el África subsahariana y en gran parte del mundo islámico. “Todos los responsables de las grandes organizaciones musulmanas de Senegal, Malí, Níger, etc., han pasado por la universidad de Medina, que en las últimas décadas ha formado a 25.000 o 30.000 cuadros”,  como señalaba el experto Pierre Conesa. Y no solo en el mundo islámico. En España financiaron con 6,5 millones de euros el Centro Cultural Islámico de la M-30 (Madrid), en Málaga un centro de 3.800 metros cuadrados y así por toda Europa…

Martirizando a Yemen


En el Yemen, el reino, sus amigos-competidores de los Emiratos Árabes Unidos, las fuerzas, drones y mercenarios de Estados Unidos, y las armas de la Unión Europea, mantienen una guerra aquí resumida, con probablemente más de 50.000 muertos en la que el aprovisionamiento y la distribución de alimentos está siendo objetivo militar para vencer por hambre. Los agresores han destruido la mitad de la flota pesquera local, cuando la ONU advierte que unos 10 millones de yemeníes pasarán hambre este año y 22 millones necesitan ayuda. Los saudíes y sus competidores locales buscan el control de los puertos yemenitas para independizarse de un posible cierre iraní del estrecho de Ormuz, que sería el escenario que amenazaría su exportación en caso de cumplirse la guerra contra Irán que buscan en compañía de Israel y Donald Trump, todos ellos por diferentes motivos; eliminar adversarios, control regional, perjudicar el suministro de China…

Nada de todo esto ha impedido nunca a Estados Unidos y las potencias europeas mantener las mejores relaciones con el país que defiende sus intereses energéticos y geopolíticos en la región y en el mundo.

Una chapuza indefendible


Jamal Khashoggi

El caso del periodista Jamal Khashoggi evidencia la colosal hipocresía de nuestros imperios. Khashoggi no era un disidente democrático sino algo parecido al líder en su país de los Hermanos musulmanes. Ese era su punto de unión con Erdogan. El presidente turco suelta con cuentagotas los informes que dispone sobre el asesinato y cada gota revienta la última patraña de Riad, que Washington intenta defender hasta que el lodazal de Arabia Saudí y su siniestro Mohamed Ben Salman (MbS), se ha hecho indefendible.

Tras sucesivas correcciones en las versiones, la del accidente, la de la pelea, la de los incontrolados, hasta la Unión Europea no ha tenido más remedio que posicionarse. Y ante un descuartizamiento saudí en Estambul ha sido mucho más indulgente que ante un envenenamiento ruso en Salisbury (parece que quedan pocas dudas sobre la chapuza de la acción de la GRU contra el traidor Skripal): no ha habido expulsión de embajadores, ni crisis diplomática, ni sanciones…

De momento un comunicado exhortando a Riad a hacer “grandes esfuerzos” para que reluzca la verdad y un amago de interrumpir exportaciones de armas en el que Alemania (en los últimos años primer exportador de armas de la UE, que a su vez ha sido primera exportadora mundial si se suman todos sus países) se presenta como pionera.

Estambul, capital de Turquía

No parece que la medida vaya a afectar a los contratos alemanes más jugosos, ya en marcha, pese a que el acuerdo de coalición CDU/CSU y SPD prometía cesar los suministros a los países beligerantes en Yemen, y pese a la resolución de octubre del año pasado del Parlamento Europeo a favor de un embargo armamentístico en aquel conflicto. Después de aquello Alemania incrementó sus exportaciones de armas a Arabia Saudí. 

¡Ah!...¿Sabían ustedes que las mujeres ya pueden conducir en el reino?

FUENTE: ctxt.es  
Rafael Poch
24/10/2018

Angela Merkel, presionada por la opinión pública alemana, ha decidido suspender la venta de armas a Arabia Saudí. Hasta ahora, Alemania (el mayor exportador de material bélico de la Unión Europea) es el único país que ha tomado tal medida. Veremos cuánto dura.

25/10/18

GEOPOLÍTICA CONTRA DECENCIA

Jamal Khashoggi

La reacción de los partidos españoles ante el asesinato de Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul ha sido furibunda. A la espera de saber si el periodista fue desmembrado vivo, estrangulado por descuido o si él mismo, en un arrebato, se suicidó descerrajándose diez tiros en la sien –que bien podría ser la última versión sobre su muerte-, el Gobierno ha expresado su consternación, el PSOE su abatimiento y la oposición de derechas ha roto su estruendoso silencio para pedir prudencia, así a lo loco.

Sólo Unidos Podemos ha solicitado abiertamente el fin de la venta de armas a la “teocracia asesina” del Golfo, aunque alguno de sus portavoces exigía al mismo tiempo al Ejecutivo que garantizara el empleo en los astilleros de Cádiz. Respuestas tan contundentes deben de tener a los sátrapas de Riad temblando bajo el sol del desierto.

Si la política hace extraños compañeros de cama, la geopolítica es el tálamo por el que todo el mundo pasa sin que nadie cambie las sábanas. Ese albañal de satén presidido por el fingimiento y los dobles raseros es el que ha determinado que Arabia Saudí, un régimen criminal que ha convertido en cotidianas las decapitaciones, crucifixiones, flagelaciones y otras torturas, que bombardea a civiles indefensos y que financia generosamente al terrorismo yihadista, sea intocable porque nada en petróleo y se gasta el 10% de su PIB en comprar armas a las democracias más reputadas.

Ejecuciones públicas en Arabia Saudí

La llamada comunidad internacional es una farsa, un conglomerado de intereses que santifica o demoniza a su antojo y que tiene una habilidad especial para mirar hacia otro lado cuando la sangre le salpica. 

Sólo con un sentido del humor tremendamente macabro puede asumirse que este reino medieval que subyuga a sus mujeres y les obliga a contar con la autorización de un tutor varón para estudiar, viajar, casarse o tener empleo sea miembro de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas. O que un país que ignora lo que son unas elecciones, que prohíbe los partidos, que bate récords de ejecuciones de disidentes, que tiene proscrita la libertad de expresión y el derecho de manifestación y reunión se siente en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y haya presidido alguno de sus paneles.

Esa misma comunidad internacional, la que ha callado sobre todas sus aberraciones y aplaude el supuesto aperturismo de los nuevos príncipes de las tinieblas por el simple hecho de que desde este año permite conducir a las mujeres, es la que ahora pide una investigación creíble sobre el asesinato de Khashoggi, que de no haber trabajado para el Posto o gozar de los favores de Erdogan, el autócrata turco, hubiese podido ser despiezado mirando a la Meca sin que nadie susurrara una protesta.

Vista de La meca - Arabia Saudí

La situación es muy embarazosa hasta para Trump, capaz de romper el acuerdo nuclear con Rusia o desatar una guerra comercial con China y la UE sin despeinarse el flequillo, pero reacio a tomar represalias con ese aliado estratégico en Oriente Medio con el que ha suscrito contratos de armamento por más de 350.000 millones de dólares de esos que vuelven a hacer grande a América. 

¿Cómo ha reaccionado la gran superpotencia al descubrir que tres cuartas partes de los terroristas del 11-S eran saudíes, o ante la evidencia de que la mayoría de los presos de Guantánamo son de esa nacionalidad y de que el Estado Islámico se nutre principalmente de combatientes de ese país? Pues ocultando la pista saudí de los atentados y reforzando sus lazos de amistad con Riad porque "el enemigo está en Irak, en Afganistán, en Siria o en Irán, que además es uno de los ejes del mal". Resultaría una sorpresa que cualquiera de los trozos desmembrados de Khashoggi modificara esta siniestra complicidad.

La investigación que se pide a Arabia Saudí es una manera de acelerar el rigor mortis del asesinato y enfriar el escándalo. Únicamente Alemania ha dado el paso al frente de prohibir la venta de armas a Riad, quizás porque le sale barato o porque su opinión pública se horroriza tanto como la de sus socios europeos pero tiene mucha más influencia. Nadie hasta el momento ha secundado su iniciativa.

Riad - capital de Arabia Saudí

De vuelta a España se entiende mejor la hipócrita reacción del Gobierno y de buena parte de las fuerzas políticas, agravada en el caso de algunos partidos tan selectivos en la defensa de los derechos humanos que han reducido a dos las dictaduras del planeta: Venezuela y Cuba. 

En juego están las exportaciones de barcos y armas, la participación empresarial en proyectos faraónicos de infraestructuras, las relaciones fraternales de los Borbones con los Al Saud, siempre dispuestos a regalar un yate o facilitar un préstamo personal y condonable al hoy emérito, y hasta el suministro de crudo que, en un 10%, procede de las dunas saudíes. También lo está la decencia, eso que siempre se valora tan poco y ahora bastante menos, en puertas de unas elecciones andaluzas a las que nadie quiere acudir como el causante de que los trabajadores de la bahía de Cádiz se queden sin empleo.

El dilema por tanto está entre atender a los supuestos intereses nacionales y ocupar los últimos vagones del tren de la dignidad, si es que llega a ponerse en marcha, o rendir homenaje al Quijote y precipitarse lanza en mano contra unos molinos de viento que en realidad son gigantes con chilaba. La cama de la geopolítica está muy sucia y es altamente infecciosa pero estamos vacunados hasta de los espantos.

Miembros de la familia real saudí, la más rica del mundo.

FUENTE: publico.es
Tierra de nadie
Juan Carlos Escudier
23/10/2018


¡Claro, claro!... son los "dueños del petróleo", que es lo que permite que funcione el  Sistema, por eso los gobiernos del mundo hacen la vista gorda ante sus múltiples e ingentes barrabasadas.

14/9/18

CUATROCIENTAS BOMBAS DE PRECISIÓN

Bomba con sistema de guiado y sensor láser

Cuatrocientas bombas podría ser el título de un spaguetti western de los que se rodaron en España en los años 60 y en los que comenzó a consagrarse Clint Eastwood. La primera peli de ese subgénero se titulaba “Por un puñado de dólares” y fue rodada en Almería y Hoyo de Manzanares, en un pueblo del Oeste construido para servir de decorado a muchos westerns y donde yo solía ir a jugar de pequeño, entre aquellas ruinas del Saloon, la peluquería y la oficina del sheriff.

“Por un puñado de dólares” nos serviría también como título de este artículo, que en realidad no pretende hablar de cine, sino de política internacional, comercio de armas y ética.

Hace unas pocas horas el gobierno decidió replantearse la decisión de no entregar un pedido de 400 bombas guiadas por láser a Arabia Saudí, un país que lidera la coalición que ha convertido en un campo de batalla Yemen, y que presumiblemente quiere destinar esas bombas a destruir objetivos en ese país.

Yemen, la guerra de la vergüenza

Las protestas de las organizaciones de derechos humanos paralizó la venta de las bombas hace unos días, y poco después el gobierno se replanteó la situación cuando alguien sugirió, supongamos que la propia Arabia Saudí, que esa decisión podría poner en peligro el contrato de construcción de cinco corbetas firmado en julio de este año, con un valor de 1.800 millones de euros, a ese país, dejando sin trabajo a varios miles de empleados de Navantia, la empresa que los iba a construir.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha tratado de solventar el embrollo asegurando que el contrato de la venta de las 400 bombas, que fue firmado por el anterior gobierno, está en orden y que además son bombas de precisión que “no producen efectos colaterales”, destinadas a destruir objetivos militares. 

Conviene recordar que el pasado 9 de agosto una bomba guiada por láser y vendida por Estados Unidos a Arabia Saudí destruyó, con mucha precisión, un autobús escolar en el que viajaban escolares yemenitas, matando a cuarenta niños.


En octubre de 2016 una bomba igual de precisa destruyó un tanatorio en Yemen matando a 155 personas y en marzo de este año otra bomba de precisión (MK84) mató a 97 personas más en un mercado yemení. Borrell se quiere engañar, o quiere engañarnos, diciendo que esas bombas son para objetivos militares. Pero suelen matar civiles, añado yo. Con precisión, en efecto.

Yemen constituye en estos momentos el peor escenario en cuanto a las violaciones del derecho internacional humanitario del mundo. Es también el peor escenario respecto de las necesidades humanitarias de la población: más de la mitad de sus 27 millones de habitantes necesitan ayuda para sobrevivir. Es el país del mundo con las tasas de desnutrición infantil más altas y ha sido, durante 2017, el país con la mayor epidemia de cólera desde que hay registros: 1,1 millones de casos.

Hay que decir que el cólera, que ha matado en Yemen a cerca de 3.000 personas, un alto porcentaje de ellos niños, es causa directa de la destrucción con bombas, supongo que muchas de ellas de precisión, de las plantas de tratamiento de aguas y sistemas de bombeo y canalización, que han dejado a los civiles sin acceso a agua potable y han contaminado las fuentes de suministro. Esas bombas de precisión han destruido también hospitales, escuelas, centrales eléctricas y carreteras.


La disyuntiva tramposa o el chantaje que se plantea es que si no vendemos las bombas otros lo harán y además nos quedaremos sin construir las cinco corbetas que proporcionarán miles de puestos de trabajo en Cádiz, El Ferrol y Cartagena. Los trabajadores de Navantia ya han expresado su postura: que se vendan las bombas o nos quedamos sin trabajo.

La cuestión es que el gobierno debería empezar a plantearse la venta de armamento a países que están en guerra, contraviniendo algunas decisiones tomadas por las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional humanitario. 

No puede utilizarse la pérdida de puestos de trabajo como excusa para seguir exportando armas que matan inocentes. La cuestión es qué tipo de industria queremos tener y a costa de qué queremos mantener o crear empleo.


FUENTE: https://actualidadhumanitaria.com
Héctor Alonso - 13/09/2018


Está claro que a los dirigentes políticos, sean del signo que sean, les importa un carajo la humanidad, solo quieren poder seguir gobernando con el beneplácito de los poderosos.

13/4/18

TERRORISMO Y CORBETAS



El mismo país que acusa de terrorismo a una mujer por cortar una carretera está firmando ahora mismo un acuerdo para la venta de cinco barcos de guerra a Arabia Saudí, principal financiador del terrorismo yihadista.

PabloMM

11/9/17

NEGOCIO REDONDO

10.700 millones de euros al año: los rostros de la pujante industria militar española


Altos mandos militares, políticos que cruzaron la puerta giratoria o familias que se han lucrado con las fábricas de armas durante décadas se unen a las multinacionales para explotar un sector que factura más de 10.000 millones de euros al año

combo armas 
Los rostros de la pujante industria militar española

La principal característica de la industria militar española es que no existe. Desde los grandes grupos multinacionales a las empresas familiares, los fabricantes de armas operan en un sistema diseñado para ocultarlos. No producen misiles, ametralladoras, ni explosivos, sino material de defensa. No existen para el Parlamento, que solo puede supervisar su actividad cuando sus productos ya han sido fabricados y vendidos. Productos que ni siquiera existen cuando llegan al país de destino, puesto que el Gobierno no supervisa nunca en qué se emplean.

"La ley española de comercio de armas solo obliga al Gobierno a informar de los países a los que se exporta armamento y del volumen total de la exportación, en euros. No requiere que se haga mención a la empresa ni al tipo de arma que vende, sino que permite que se hagan epígrafes tan amplios como material aeronáutico para definir sistemas de reabastecimiento de combustible en vuelo, que se utilizan en bombardeos. La ley está diseñada para avalar el secretismo", resume Pere Ortega, del Centre Delás d'Estudis per la Pau.

Dicha ley establece que un órgano gubernamental, la JIMDDU, evalúe cada exportación de armas por si hay riesgo de que se utilicen para violar derechos humanos o cometer crímenes de guerra. No obstante de cara al ciudadano este órgano tampoco existe, puesto que las actas de sus deliberaciones son documentos clasificados y, por tanto, secretos. En cualquier caso, el porcentaje de autorizaciones denegadas ronda cada año el 1%, por lo que no está muy claro que exista tampoco para los vendedores de armas.


"Cuando nos hemos reunido con ellos, el Gobierno aduce a que como son tan rigurosos, las empresas presentan solo aquellos contratos que saben que se van a autorizar", relata, incrédulo, Alberto Estévez, portavoz de Armas bajo control.

Esta iniciativa, integrada por Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam Intermón para regular el comercio de armamento, señala en su último informe que España tiene vastas áreas de mejora en cuanto a la transparencia del proceso, el control parlamentario y la supervisión de las armas sobre el terreno. Sin embargo, en la industria inexistente hay un factor que todos publicitan: el dinero. Según Tedae (la patronal de empresarios de armamento), las 78 empresas de armas españolas facturaron 10.700 millones de euros en 2016. Exportaron el 83% de sus productos, convirtiendo a España en el séptimo exportador mundial de armas, y dieron trabajo a 55.861 personas. Estas son algunas de las caras tras esta boyante y opaca industria:

José Fernando Sánchez-Junco Mans
José Fernando Sánchez-Junco Mans, presidente de Maxam.

“Nuestro objetivo es que nuestra aportación a la cadena de valor de nuestros clientes, en cualquier punto del mundo, se transforme en progreso y desarrollo sostenible para el conjunto de la sociedad”. Aunque parezca increíble, con estas palabras presenta José Fernando Sánchez-Junco Mans a la empresa que preside, Maxam, el primer fabricante de explosivos de Europa y el segundo del mundo.

MaxamCorp ejemplifica cada una de las generalidades que se atribuyen a la industria militar española. Pese a su envergadura (el grupo presume de más de 140 compañías en los cinco continentes, 6.500 empleados en todo el mundo, fábricas en más de 45 países y ventas en más de 100 que le suponen más de 1.000 millones de euros al año de facturación) es una gran desconocida para los ciudadanos. Prueba de ello es que, pese a su envergadura, ni siquiera cuenta con una entrada en la Wikipedia. Esconde su división armamentística, que incluso recibe otro nombre, Expal, y cuando debe hacer referencia a su volumen de negocio militar defiende que solo es "un 20%". Cierto, teniendo en cuenta que el armamento es una de sus cinco divisiones de negocio. Además, asegura que la mayor parte de ese porcentaje viene de "la destrucción y reciclaje de todo tipo de municiones y explosivos, de la descontaminación y de la limpieza y mantenimiento de vehículos aéreos".

El armamento de Maxam ha aparecido en zonas de conflicto, ese al que se supone que nunca debería llegar. En 2015 las autoridades turcas interceptaron un cargamento de 21 toneladas de sustancias explosivas a punto de cruzar a Siria. “Lo que hizo saltar las alarmas a los agentes fronterizos era la vía elegida: el cargamento iba dirigido a Amán, la capital de Jordania, a través de Siria, un país sumido en una cruenta guerra civil, por una ruta controlada por grupos rebeldes, algunos de ellos de corte yihadista”, reveló entonces Vice News. Según los expertos, había muy pocas probabilidades de que el cargamento llegara a su destino. Es cuestionable incluso que alguien lo estuviera esperando en Jordania.


Maxam también hace gala de otro de los baluartes de esta industria: un fuerte apoyo del Estado, que ha financiado su internacionalización con créditos del ICO, así como de "la banca armada". Así denomina el Centre Delàs a los bancos que financian la industria armamentística y que, recoge su último informe, tienen a Maxam como uno de los objetivos favoritos de sus inversiones.

¿Y qué hay de Sánchez-Junco, el capo del grupo? Pues sí, es un ejemplo de puerta giratoria. Llegó a Maxam en 1990, entonces Unión Española de Explosivos, tras ocupar los cargos de director general de Industrias Siderometalúrgicas y Navales y la Dirección General del Ministerio de Industria con Felipe González. Sánchez-Junco y otros representantes de Maxam ocupan varios cargos en Defex, la empresa pública que intermediaba en las ventas de armamento español al exterior que fue intervenida por la Guardia Civil al constatar que actuaba como una “organización criminal”.

Enrique Sendagorta

Enrique Sendagorta, presidente de honor de Sener, recibe el Premio a la Trayectoria Empresarial, en junio de 2014

Sener es una de las principales productoras de misiles españolas, especializada en todo lo que  permite matar: cubiertas, sistemas de propulsión, de guiado, etc. Esta empresa vasca, de hecho, fabricó a principios de los 80 la SBGL (Sener Bomba Guiada por Laser) para el Ministerio de Defensa, la primera bomba inteligente con capacidad de autoguiado producida en España. En su página web, Sener encuadra esta división de negocio bajo la confusa denominación de "sistemas de actuación y control para la industria aeroespacial".

Enrique Sendagorta fundó la empresa en 1956 apoyado por empresarios de la industria militar alemana y ha permanecido en manos de su familia desde entonces, detalla el colectivo pacifista Gasteizkoak en Estas guerras son muy nuestras, donde analiza las empresas vascas de armamento. Los Sendagorta, reconocidos empresarios de la región, son uno de los clanes fuertes del Opus Dei y tienen intensos vínculos con el ultraconservadurismo y el franquismo.

El padre de Enrique Sendagorta fue el primer alcalde de la localidad vasca de Plentzia tras la Guerra Civil; su primo, Agustín Cotorruelo Sendagorta, fue ministro de Comercio del dictador. Al propio fundador de Sener (autor de El Opus Dei como empresa humana y sobrenatural) se le atribuyen las siguientes palabras: “La guerra de España se había hecho en necesaria defensa de la religión perseguida y martirizada y contra la revolución comunista, porque si no la combatíamos, nos destruiría a todos”.



A pesar de que, como el resto de la industria, Sener intenta camuflar su actividad militar en su imagen institucional, las operaciones armamentísticas son vitales para la empresa. Prueba de ello es su mayor movimiento de 2016, cuando vendió su participación mayoritaria en el Grupo ITP (parte del consorcio europeo de fabricantes del caza Eurofighter Typhon, uno de los más jugosos negocios de la industria militar del Viejo Continente) por 720 millones de euros, una de las operaciones empresariales más destacadas del año.

En 2014 Enrique Sendagorta, hoy presidente de honor de la compañía capitaneada por su hijo Jorge, recibió de manos del rey Juan Carlos I el Premio a la Trayectoria Empresarial. Sin embargo fue su sobrino Andrés Sendagorta, vicepresidente, el que ofreció una de las claves para entender por qué las empresas no abandonan el negocio militar a pesar de diversificar sus operaciones: "La Defensa no es el área más amplia dentro de SENER pero, cualitativamente, es muy importante porque es la cuna de mucha tecnología que luego utilizamos y nos permite ser líderes en otros sectores. Es decir, concebimos los programas de Defensa más como una oportunidad, porque tienen un factor multiplicador muy importante y posibilitan entrar en mercados que nada tienen que ver con la Defensa".

Carlos Gómez Arruche
Carlos Gómez Arruche, teniente general del Ejército del Aire retirado. MD

Algunos quizá le recuerden por ser el último militar en ser nombrado director general de la Guardia Civil, justo después de que José Luis Rodríguez Zapatero prometiera en la campaña electoral de 2004 que desmilitarizaría el cuerpo.  

El caso es que Carlos Gómez Arruche, teniente general del Ejército del Aire, ex responsable del Mando Aéreo General, pasó del cuartel al rascacielos e ingresó en Airbus tras su pase a la reserva. Como él, unos doce altos cargos de Defensa trabajan para las empresas de armas, la versión militar de la puerta giratoria.

Gómez Arruche no es ni mucho menos uno de los hombres fuertes de Airbus. Al contrario, su figura responde al intenso lobby que despliegan las empresas de armamento para conseguir que los estados aumenten más y más su gasto militar. Para ello les resultan extremadamente útiles los altos mandos militares, capaces de hablar sobre las necesidades de los Ejércitos y con contactos entre los responsables de la compra de material. Airbus, consorcio británico-germano-español, es una de las empresas que ejerce más presión en este sentido. Este lobby dejó frutos recientemente, al conseguir que la UE dedicara una partida a la inversión para el desarrollo de armamento en los presupuestos comunitarios para 2017-2020, la primera vez en la historia que la UE pondrá dinero en el negocio militar.


Airbus ha fabricado gran parte de las aeronaves militares de los ejércitos europeos. A saber: el caza Eurofighter, el helicóptero de combate Tigre, el de transporte EC-135 o el NH-90 (multifunción). Sin embargo, el plato principal es sin duda el tristemente célebre A400M, un proyecto de avión de transporte de largo alcance que la empresa aún no ha conseguido poner en servicio a pleno funcionamiento tras más de 20.000 millones de euros de inversión. 

Su accidente en Sevilla en 2015, en el que fallecieron 10 personas, lo puso en el ojo del huracán. Y es que, aunque a día de hoy nadie asegura que el aparato pueda cumplir todas las condiciones que Airbus prometió a los estados que los compraron por adelantado, ya ha empezado a entregar unidades con funciones limitadas con la promesa de mejorarlas en breve. 

Esteban García Vilasánchez
Esteban García Vilasánchez, presidente de Navantia.

Nombrado presidente de Navantia en abril por la SEPI, Esteban García Vilasánchez tiene la misión de consensuar el Plan Estratégico de la empresa pública, con diferencia la más deficitaria del Estado.

No es casualidad que el rey haya realizado varios viajes a Arabia Saudí para rogar a esta dictadura teocrática la firma definitiva del contrato de las famosas corbetas por algo más de 2.000 millones de euros: Navantia y los 37.000 empleos directos e indirectos que genera en zonas deprimidas de A Coruña, Cádiz y Murcia están verdaderamente en la cuerda floja. La empresa acumula 303 millones de deuda. Desde que se constituyera en 2005, Navantia solo ha producido beneficios en 2007 (menos de 200.000 euros). El resto de ejercicios ha tenido pérdidas que en los últimos años están batiendo récords, llegando a los 230 millones en 2016. 

De ahí que hasta uno de los alcaldes más populares de Podemos, José María González “Kichi”, pida ponerse una pinza en la nariz y negociar con la monarquía absolutista saudí. Así lo aprobó la diputación de Cádiz en 2016, con los votos a favor de PP, Por Cádiz Sí Se Puede, PSOE, IU, Partido Andalucista y la abstención de Ganemos Jerez. Pese a todo, la tabla de salvación de Navantia no está en Oriente Medio sino en Australia, donde es finalista de un concurso para construir nueve fragatas por 30.000 millones de dólares.


Una de las primeras medidas de García Vilasánchez al frente de la empresa pública ha sido dar el paso de rejuvenecer la plantilla: el 68% de los más de 5.200 empleados tiene más de 50 años.  

Mientras, el Estado sigue inyectando dinero para mantener la empresa a flote y subvencionar proyectos de I+D que le permitan comercializar nuevos productos (como los criticados submarinos que no flotan S-80, en cuyo desarrollo se han invertido ya más 1.800 millones de euros). Cabe preguntarse qué habría pasado si dicha inversión se hubiera destinado al desarrollo social de las zonas de Ferrol o la Bahía de Cádiz que viven de los astilleros, en vez de profundizar su dependencia de la construcción de buques militares.

Jokin Aperribay
Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad y de Sapa Placencia. EFE

Los Aperribay son otra de las familias profundamente ligadas a la industria de las armas. Son los accionistas mayoritarios de Sapa (Sociedad Anónima de Placencia de las Armas), la decana de las fábricas de armas españolas. Y es que Euskadi tiene una larga tradición de producción de armas, de la que quedan muestras en la cultura popular como la denominación de Éibar como "ciudad armera". Sapa es otra de ellas: su origen se remonta al siglo XVI, cuando se fundaron las Reales Fábricas de Armas Portátiles de Fuego de la Villa de Placencia, produciendo desde entonces de artillería pesada, antiaérea y armas ligeras.

En la actualidad, el Aperribay al frente de la compañía es Jokin, conocido por presidir el equipo de fútbol Real Sociedad. Dicho conjunto, miembro de la primera división, apareció en los papeles de Panamá por pagar a sus jugadores a través de paraísos fiscales, práctica por la que ahora Hacienda le reclama 15 millones de euros.

Sapa destaca, precisamente, por reunir en su consejo a un gran número de políticos, miembros de la nobleza y personalidades reconocidas por la sociedad por su perfil público, quedando a la sombra su faceta empresarial como vendedores de armas. Entre ellos se eleva sobremanera la figura del ex ministro de Defensa Pedro Morenés, el mesías de las empresas de armas españolas, artífice de los Programas Especiales de Armamento (PEAs) y "conflicto de intereses andante".

Carlos Villar Turrau

Carlos Villar Turrau, ex Jefe del Estado Mayor del Ejército. ET

Uno de los militares con más peso en la industria armamentística española es sin duda Carlos Villar Turrau, general retirado y ex Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME), el más alto mando del Ejército de Tierra.

Turrau es consejero delegado del principal suministrador de carros de combate y blindados del Ejército, Santa Bárbara Sistemas, propiedad de la estadounidense General Dynamics. Entre sus mayores contratos se encuentra el tanque Leopardo, de diseño alemán y que, por su tamaño, no puede ser aerotransportado con las capacidades actuales de las Fuerzas Armadas. Por tanto, su utilidad ha quedado reducida a la defensa de invasiones terrestres producidas desde Francia o Portugal. Numerosas fuentes militares explican que gran parte de los 219 Leopardo que recibió España se encuentran inoperativos por el gran coste en mantenimiento y combustible que llevan aparejado.

Santa Bárbara también ha vendido al Ejército 261 blindados de combate Pizarro, 682 blindados ligeros BMR; produjo los míticos fusiles Cetme y otras armas ligeras con sus respectivas municiones.


¡A ver, a ver! Que yo entienda eso de la JIMDDU (Junta Interministerial para el Comercio y Control del Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso).

¿Quiere decir que no dan información del tipo de armamento que exportan, ni a dónde lo envían, porque sus actas están clasificadas como "secreto de Estado"?

¿Pero qué mierda de democracia es ésta?

22/6/17

LA GUERRA PREVISIBLE

El bloqueo de Catar, el "petro-yuán" y la posible guerra contra Irán

Donald Trump

Vale la pena leer el discurso de Trump a los líderes del Golfo reunidos en Arabia Saudí el 21 de mayo en su totalidad. Es muy preocupante.

Después de haberse elogiado por venta de armas a los saudíes de 110.000 millones de dólares, continúa hablando de la amenaza planteada por el terrorismo y qué trabajo maravilloso es para los EE.UU. y los "gulfis" -el principal Estado de la región patrocinador de los escuadrones de la muerte y sus aliados vecinos– es la lucha para combatirlo. A continuación pasa a afirmar que en la raíz del terrorismo de la región está al acecho, adivinen quién. La primera potencia que conduce el retroceso regional de ISIS y Al Qaeda... Irán.

“Terroristas hambrientos de su territorio, su financiación y el falso atractivo de su ideología cobarde, serán la base para derrotarlos”, dice, “pero ninguna discusión sobre la eliminación de esta amenaza sería completa sin mencionar al Gobierno que ofrece a los terroristas las tres condiciones: puerto seguro, respaldo financiero y la posición social necesaria para su reclutamiento”. Así es casi exactamente cómo Joe Biden -en su intento de encubrir la participación de EE.UU.- describía a los anfitriones saudíes de Trump tres años antes. Pero Trump no está hablando de los patrocinadores saudíes de ISIS, está hablando de Irán -el mismo responsable, con sus aliados sirios y rusos- de que la bandera de ISIS no está flameando hoy en Damasco.

Damasco. capital de Siria

Se pone peor. Mira el siguiente paso, justo después de hacer un llamamiento a “todas las naciones con conciencia para trabajar juntas para aislar a Irán”:
“¿Vamos a quedarnos indiferentes ante la presencia del mal? ¿Vamos a proteger a nuestros ciudadanos de su violenta ideología? ¿Vamos a dejar que su veneno se esparza por nuestras sociedades? ¿Vamos a dejar que se destruyan los sitios más sagrados de la tierra? Si no enfrentamos este terror mortal sabemos lo que traerá el futuro, más sufrimiento y desesperación. Pero si actuamos, si dejamos esta magnífica sala unificados y decididos a hacer lo necesario para destruir el terror que amenaza al mundo, entonces no hay límite para el gran futuro que tendrán nuestros ciudadanos.
La cuna de la civilización está a la espera de comenzar un nuevo renacimiento. Sólo imaginen lo que el mañana podría traer. Gloriosas maravillas de la ciencia, el arte, la medicina y el comercio para inspirar a la humanidad. Las grandes ciudades construidas sobre las ruinas de las ciudades destrozadas. Nuevos puestos de trabajo e industrias que elevarán a millones de personas“.
Ruinas en los suburbios de Damasco

Este es el lenguaje del genocidio. El heroísmo y el genocidio han ido siempre de la mano en la ideología colonial interiorizada en las tendencias de Trump, para quien "la construcción de grandes ciudades sobre las ruinas de las ciudades destrozadas", ya sean los nativos americanos, los palestinos o, al parecer, también los iraníes, siempre ha sido la más alta distinción.

Algunos han acusado a Trump de cometer errores de novatos  en su primera incursión en el turbulento Oriente Medio. Pero creo que sabe exactamente lo que está haciendo. Sabe muy bien que la «ideología» vagamente definida, de la que habla como «veneno que se esparce» será mucho más fácilmente interpretada por sus anfitriones como el chiísmo -el credo al que en realidad se adscribe irán- que como waabismo, la sectaria ideología tras de ISIS, al-Qaeda y el Estado saudí. Y sólo para dejar claro lo que exige que se haga a este enemigo mal definido, pero con el guiño del entendimiento del enemigo, se explica en detalle:
“Las naciones del Medio Oriente no pueden esperar a que el poder estadounidense aplaste a este enemigo por ellos. Las naciones del Oriente Medio tendrán que decidir qué tipo de futuro desean para sí mismas, para sus países y para sus hijos.
Es una elección entre dos futuros y es una opción que América NO PUEDE hacer por ustedes.
Un futuro mejor sólo es posible si sus naciones expulsan a los terroristas y extremistas. Empújenlos fuera.
Expúlsenlos de sus lugares de culto.
Expúlsenlos de sus comunidades.
Expúlsenlos de su tierra santa y
Expúlsenlos de esta tierra".

¿No suena horrible que Trump dé luz verde a una guerra total de erradicación de los chiíes de la región, esto es, una guerra muy similar a las que en realidad se están librando, en Siria, Yemen y otros lugares, por parte del Gobierno de Trump, sus anfitriones y sus apoderados? 

Al mismo tiempo, al haber encontrado más difícil de lo esperado destrozar el acuerdo con Irán, Trump está esperando en cambio que se anule simplemente chantajeando a las demás naciones por separado para que no lleguen a acuerdos con Irán, asegurando de esta manera que el levantamiento formal de las sanciones sea sustituido por un bloqueo llano.

Aquí es donde interviene Catar, que claramente no ha entrado en el juego del programa aprobado por EE.UU., y Arabia para "aislar a Irán". Esto es en parte debido a que desde que el actual emir derrocó a su padre, prosaudí, en 1995, Catar ha logrado la independencia real de Arabia Saudí como un sello distintivo de su política exterior. Pero es sobre todo debido a que Catar e Irán comparten el yacimiento de gas natural más grande del mundo, conocido en Catar como Campo Norte y en Irán como South Pars.

El mayor yacimiento de gas natural del mundo

De hecho los dos países han tenido relaciones dignas por un tiempo: en mayo de 2010, por ejemplo, en marcado contraste con la actitud de línea dura de sus vecinos del Golfo, el emir de Catar, Al-Thani unió fuerzas con el presidente Assad de Siria, nada menos, para apoyar las propuestas diplomáticas de Turquía sobre el programa nuclear de Irán. Después, en 2014, en un "ensayo general" de la crisis actual, los saudíes, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin retiraron a sus embajadores de Doha tras una propuesta de Catar para ayudar a Irán a desarrollar su parte del Campo de gas del Norte / South Pars. Pero lo que está ocurriendo ahora es mucho más grave. Y eso es en gran parte debido al probable impacto trascendental de las decisiones que están considerando sin duda las dos potencias: por donde pasará el gas, cómo va a llegar hasta allí y en qué moneda se va a vender. 

En abril de este año una moratoria autoimpuesta de 12 años sobre el desarrollo del Campo Norte compartido con Catar llegó a su fin, lo que abriría, potencialmente, una avalancha de gas natural licuado (GNL) en el mercado en los años venideros. ¿Pero adónde iría? Originalmente Catar había estado esperando para construir un gasoducto de GNL en el Mediterráneo a través de Arabia Saudí, Siria y Turquía. De hecho muchos han especulado que el bloqueo de Assad a esta propuesta a favor de una ruta Irán-Irak-Siria fue una razón importante para el apoyo de Catar a la insurgencia contra el Gobierno sirio. 

Sin embargo el fracaso de esta insurgencia ha significado la muerte de esta propuesta, dejando a Catar obligado a mirar a Asia Oriental -ya sus clientes más importantes- para sus mercados de gas natural licuado. Pero la mayor parte de la existente infraestructura de oleoductos de GNL que van hacia el este está controlada por Irán. Para Catar, entonces, cortar sus vínculos con Irán sería como cortarle la nariz al país musulmán. Esta es la razón por la cual los saudíes tienen por objetivo demostrar que la alternativa es cortarle toda la cara.


Para los EE.UU., los riesgos no podrían ser mayores. En 2012 Irán comenzó a aceptar yuanes para sus pagos de petróleo y gas, seguido por Rusia en 2015. Si esto despega, literalmente podría significar el principio del fin del poder global de EE.UU. El dólar es la principal moneda de reserva del mundo, en general, sólo porque el petróleo se comercializa actualmente en dólares.

Los países que buscan reservas de divisas como el seguro contra las crisis dentro de sus propias monedas tienden a mirar hacia el dólar, precisamente porque es efectivamente "convertible" en petróleo, el principal bien mundial de los productos básicos. Esta sed mundial de dólares es lo que permite a los EE.UU. imprimir cantidades infinitas de ellos, prácticamente de forma gratuita, que posteriormente puede cambiar por bienes y servicios reales con otros países. Esto es lo que se conoce como "privilegios de señorío", es decir, la capacidad de absorber cantidades de bienes y servicios de otros países cada vez mayores sin tener que proporcionar algo de valor equivalente a cambio. A su vez es este privilegio lo que ayuda a financiar los enormes costos de la maquinaria militar de Estados Unidos, que se valúa en más de 600.000 millones de dólares al año.

Sin embargo todo este sistema se vendría abajo una vez que los demás países dejen de usar el dólar como moneda de reserva primordial. Y esto se propuciría a partir de que el petróleo deja de ser comercializado en dólares. Esta es una razón por la que los EE.UU. estaban tan interesados en perseguir a Saddam Hussein después de que comenzó la comercialización de petróleo iraquí en euros.


Y poco a poco este cambio ya está ocurriendo. En 2012 el Banco Popular de China anunció que dejaría de aumentar su tenencia de dólares de EE.UU. y dos años después Nigeria aumentó su tenencia de yuanes del 2 % al 7 % del total de sus reservas de divisas. Muchos otros países se están moviendo en la misma dirección.

Al mismo tiemp, China ha estado en una juerga de compra de oro, en crear dos veces al día sus propios precios del oro en yuanes en 2012 como parte de lo que el presidente de la Bolsa de Oro de Shanghai llama la “internacionalización del renminbi” -el sistema de moneda de la República Popular de China, introducido en 1948 (N.del T.). En última instancia, el objetivo es la fabricación de yuanes totalmente convertibles en oro. Una vez que esto sucede la elección para los países productores de petróleo entre el comercio de petróleo en dólares, cada vez con menos valor, o cambiarlo por renminbi -convertible en oro- será una obviedad. Para Catar el tirón ya puede ser irresistible. 

De ahí la urgencia de castigar de forma preventiva a Catar por su probable evolución hacia una sociedad conjunta con Irán para suministrar GNL a Asia con el precio en yuanes. El objetivo es demostrar que si desairar a Irán puede llevar al suicidio económico a largo plazo, será un suicidio político en el plazo inmediato hacer otra cosa y debe continuar sus actividades en moneda dólar. Hasta qué punto Trump y sus amigos árabes están dispuestos a hacer esto queda por verse. Pero Trump ha sugerido en varias ocasiones que el objetivo de tener un ejército es usarlo.


FUENTE: https://www.counterpunch.org/2017/06/16/the-qatar-blockade-the-petro-yuan-and-the-coming-war-on-iran/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.


Que tipos como ése lleguen a dirigir los destinos de la humanidad, es lo que me hace renegar de esa "democracia" que, a diario, nos venden.