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14/9/18

CUATROCIENTAS BOMBAS DE PRECISIÓN

Bomba con sistema de guiado y sensor láser

Cuatrocientas bombas podría ser el título de un spaguetti western de los que se rodaron en España en los años 60 y en los que comenzó a consagrarse Clint Eastwood. La primera peli de ese subgénero se titulaba “Por un puñado de dólares” y fue rodada en Almería y Hoyo de Manzanares, en un pueblo del Oeste construido para servir de decorado a muchos westerns y donde yo solía ir a jugar de pequeño, entre aquellas ruinas del Saloon, la peluquería y la oficina del sheriff.

“Por un puñado de dólares” nos serviría también como título de este artículo, que en realidad no pretende hablar de cine, sino de política internacional, comercio de armas y ética.

Hace unas pocas horas el gobierno decidió replantearse la decisión de no entregar un pedido de 400 bombas guiadas por láser a Arabia Saudí, un país que lidera la coalición que ha convertido en un campo de batalla Yemen, y que presumiblemente quiere destinar esas bombas a destruir objetivos en ese país.

Yemen, la guerra de la vergüenza

Las protestas de las organizaciones de derechos humanos paralizó la venta de las bombas hace unos días, y poco después el gobierno se replanteó la situación cuando alguien sugirió, supongamos que la propia Arabia Saudí, que esa decisión podría poner en peligro el contrato de construcción de cinco corbetas firmado en julio de este año, con un valor de 1.800 millones de euros, a ese país, dejando sin trabajo a varios miles de empleados de Navantia, la empresa que los iba a construir.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha tratado de solventar el embrollo asegurando que el contrato de la venta de las 400 bombas, que fue firmado por el anterior gobierno, está en orden y que además son bombas de precisión que “no producen efectos colaterales”, destinadas a destruir objetivos militares. 

Conviene recordar que el pasado 9 de agosto una bomba guiada por láser y vendida por Estados Unidos a Arabia Saudí destruyó, con mucha precisión, un autobús escolar en el que viajaban escolares yemenitas, matando a cuarenta niños.


En octubre de 2016 una bomba igual de precisa destruyó un tanatorio en Yemen matando a 155 personas y en marzo de este año otra bomba de precisión (MK84) mató a 97 personas más en un mercado yemení. Borrell se quiere engañar, o quiere engañarnos, diciendo que esas bombas son para objetivos militares. Pero suelen matar civiles, añado yo. Con precisión, en efecto.

Yemen constituye en estos momentos el peor escenario en cuanto a las violaciones del derecho internacional humanitario del mundo. Es también el peor escenario respecto de las necesidades humanitarias de la población: más de la mitad de sus 27 millones de habitantes necesitan ayuda para sobrevivir. Es el país del mundo con las tasas de desnutrición infantil más altas y ha sido, durante 2017, el país con la mayor epidemia de cólera desde que hay registros: 1,1 millones de casos.

Hay que decir que el cólera, que ha matado en Yemen a cerca de 3.000 personas, un alto porcentaje de ellos niños, es causa directa de la destrucción con bombas, supongo que muchas de ellas de precisión, de las plantas de tratamiento de aguas y sistemas de bombeo y canalización, que han dejado a los civiles sin acceso a agua potable y han contaminado las fuentes de suministro. Esas bombas de precisión han destruido también hospitales, escuelas, centrales eléctricas y carreteras.


La disyuntiva tramposa o el chantaje que se plantea es que si no vendemos las bombas otros lo harán y además nos quedaremos sin construir las cinco corbetas que proporcionarán miles de puestos de trabajo en Cádiz, El Ferrol y Cartagena. Los trabajadores de Navantia ya han expresado su postura: que se vendan las bombas o nos quedamos sin trabajo.

La cuestión es que el gobierno debería empezar a plantearse la venta de armamento a países que están en guerra, contraviniendo algunas decisiones tomadas por las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional humanitario. 

No puede utilizarse la pérdida de puestos de trabajo como excusa para seguir exportando armas que matan inocentes. La cuestión es qué tipo de industria queremos tener y a costa de qué queremos mantener o crear empleo.


FUENTE: https://actualidadhumanitaria.com
Héctor Alonso - 13/09/2018


Está claro que a los dirigentes políticos, sean del signo que sean, les importa un carajo la humanidad, solo quieren poder seguir gobernando con el beneplácito de los poderosos.

8/5/17

"LOS IDUS DE OCTUBRE"

Borrell relata en ‘Los Idus de Octubre’ las claves del derrocamiento de Pedro Sánchez

El exministro desmonta las razones que se usaron para justificar la ofensiva contra el secretario general del PSOE, entre ellas la ‘Operación Frankenstein’.

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José Borrell: "También los conspiradores contra César necesitaron justificarse con nobles razones patrióticas en aquellos idus de marzo que precipitaron a la Roma imperial a interminables guerras civiles”
Josep Borrell irrumpe esta semana en las primarias del PSOE con la presentación de su libro ‘Los Idus de Octubre’ donde relata los acontecimientos vividos en el Comité Federal del pasado 1 de octubre que desembocó en la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE.

El exministro, que viene mostrando su apoyo a la candidatura de Sánchez con aval incluido, reflexiona en su libro, editado por Los Libros de la Catarata y escrito durante el parón de Semana Santa, sobre “la crisis de la socialdemocracia y el futuro del PSOE”, ofreciendo su visión de los acontecimientos que han llevado a su partido a sufrir una de las mayores crisis de su historia.

EL BULO DE LA ‘OPERACIÓN FRANKENSTEIN’


Curiosamente, el monstruo del Doctor Frankestein nunca tuvo nombre

Inspirado -dice- tras la lectura del libro de Jordi Sevilla ‘Vetos, pinzas y errores’ y espoleado por la “indignación” que le produjo lo dicho por Miguel Ángel Heredia, el hombre de Susana Díaz en el Congreso, que propagó el “bulo” de la llamada ‘Operación Frankenstein’, según la cual Pedro Sánchez había llegado a un acuerdo con Podemos y los independentistas para romper España (negada posteriormente por varios dirigentes socialistas), Borrell decidió poner negro sobre blanco sobre lo vivido en esos aciagos días de octubre.

La campaña de acoso y derribo contra Sánchez (“un secretario general condicionado y cuestionado”) orquestada desde diferentes medios, entre ellos El País; por periodistas de renombre como Iñaki Gabilondo; por distintos dirigentes territoriales y por el propio Felipe González, cuyo ataque a Sánchez -dice- “no tiene precedente”, también contribuyeron a que Borrell decidiera escribir este libro y presentarlo en pleno arranque de campaña a las primarias del 21 de mayo.

Borrell sitúa a Susana Díaz como la principal impulsora del primer gran golpe propinado a Sánchez cuando la mitad de su ejecutiva dimitió en bloque para forzar el cese del secretario general: “¿Cesado? Al secretario general del PSOE no se le cesa en titulares de prensa, solo puede hacerlo un Congreso o el Comité Federal por una moción de censura y tal cosa no ocurrió”, afirma.

“NOS HA FALTADO DECIRNOS LA VERDAD”


Los "barones" del PSOE

Para el exministro “en el PSOE nos ha faltado decirnos la verdad”, la misma que según él evitó publicitar Susana Díaz y otros ‘barones’ al defender la abstención a Rajoy en privado y el ‘no es no’ en público. Borrell recuerda que fue un Comité Federal (9 de julio) el que respaldó la ya famosa postura defendida por Sánchez hasta la extenuación; como también la resolución con la que se ataba de manos y pies al secretario general al impedir un acuerdo con Podemos si la formación morada seguía reivindicando la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, lo que no fue impedimento -subraya- para que se llegara a acuerdos en algunas comunidades y ayuntamientos. También se le negó negociar para salir investido con una hipotética abstención del PNV, los mismos que ahora han facilitado al Gobierno del PP la aprobación de los Presupuestos.

Las trabas a Sánchez fueron muchas; el objetivo -según Borrell, “era hacer cargar con el muerto a otro”, que Sánchez cargara a sus espaldas con la difícil cuestión de la abstención a efectos del electorado socialista. La propia Susana Díaz navegó durante semanas en esa ambigüedad (primero el “trilema”, después el “dilema”) llegando a decir que el apoyo del PSOE no iría “ni a Rajoy ni al PP, porque han hecho muchísimo daño y además es nuestro compromiso, la palabra que hemos dado a los ciudadanos”, para subrayar después que “con 85 diputados no se puede gobernar”.

Borrell también reprocha a la presidenta andaluza que no condenara lo dicho por Heredia en donde se implica incluso al secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, que airado tuvo que desmentirlo en un contundente comunicado; o que pasara por alto la esperpéntica imagen dada por la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, cuando el 29 de septiembre se presentó en Ferraz, rodeada de cámaras de prensa, clamando que era ahora la “única autoridad en el PSOE”.

LA DEBACLE DEL PSOE COMENZÓ CON ZAPATERO

José Luis Rodríguez Zapatero

Borrell da por bueno que Rubalcaba dimitió “empujado por Susana Díaz” y desmonta las rotundas declaraciones con las que Díaz sentenció los resultados obtenidos por Sánchez, “el peor resultado de la historia del PSOE” cuando la debacle socialista comenzó, no con Sánchez que subió incluso en número de votos, sino con los gobiernos de Zapatero -sostiene-, hacia el que no tiene precisamente palabras de elogio. (Pormenorizada cronología de los hechos que hace al respecto desde 2009). Fue en 2011 -dice Borrell- con Rubalcaba de candidato cuando se produjo la gran caída del voto socialista.

Pero si en algo afea con mayor fuerza Borrell a Díaz es por el hecho de que, a diferencia de Pedro Sánchez y Patxi López, no haya presentado su propio documento programático, haciendo suyo el de la Comisión Gestora.

EL COMITÉ DEL 1 DE OCTUBRE: “UNA GRAN CHAPUZA”


El Comité Federal del 1 de octubre violó todas las normas estatutarias del PSOE para acabar con el derrocamiento del primer secretario general elegido por la militancia. Fue “una gran chapuza”. Para Borrell, que en un principio defendió la abstención pero con contrapartidas, una vez dimisionada la mitad de la ejecutiva se debería haber convocado un Congreso extraordinario, tal y como planteó Sánchez. En su libro, desvela que, en el fragor de la batalla de esa jornada, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, le llamó para plantearle la posibilidad de que el Comité arrancara de cero, debatiera sobre lo importante (abstención o terceras elecciones) y evitar así el enfrentamiento que supuso entre los críticos y los partidarios de Pedro Sánchez. Tampoco esa opción pudo ser. El 23 de octubre, el máximo órgano de dirección entre congresos aprobó la abstención a Rajoy.

Desde entonces las relaciones entre Díaz y Sánchez se han ido deteriorando a pasos agigantados y Borrell apunta la posibilidad de que el segundo perdiera el apoyo de la andaluza cuando anunció por sorpresa, en su primer Comité Federal, su intención de ser también candidato a la Presidencia del Gobierno.

NI ASAMBLEARISMO NI PODEMIZACIÓN

Borrell, que ya se midió en unas primarias con Joaquín Almunia como candidato a la presidencia del Gobierno, apuesta por un PSOE más participativo. Abrir el partido a la militancia, uno de los ejes centrales de la propuesta programática de Sánchez en la que ha colaborado el propio Borrell, ha sido tachado por algunos dirigentes de “asamblearismo” y “podemización”. Sin embargo, Borrell recuerda que la tradición del PSOE de Pablo Iglesias (su fundador) fue la práctica habitual de consulta a la militancia tal y como han ilustrado historiadores como Fernando Martínez o Santos Juliá.

Sobre el encaje de Cataluña en España, Borrell defiende que todo lo que se plantea en la propuesta de Sánchez tiene perfecta cabida en la Declaración de Granada y recuerda que fue Felipe González el que dijo aquello de “la concepción de España como nación de naciones nos fortalece a todos”.

Respecto a la política de alianzas defiende los acuerdos con Podemos “desde el diálogo” después de que se haya comprobado en casi toda Europa el fracaso de los gobiernos de coalición con la derecha que ha contribuido más si cabe a la crisis de la socialdemocracia de la que tampoco escapa el PSOE. No obstante, se muestra crítico con la formación de Pablo Iglesias del que nunca creyó que fuese a facilitar con su abstención un Gobierno socialista. “Él tenía como objetivo prioritario ocupar completamente el espacio socialista, y si fuera posible que el PSOE desapareciese como le ocurrió al Pasok en Grecia. Con la perspectiva que da el tiempo ese habrá sido su gran error, o el gran error de Podemos, y una ocasión perdida para cambiar las políticas públicas en España”, señala.

FUENTE: nuevatribuna.es
Isabel García
07/05/2017
A estas alturas, quienes me leen saben bien que, políticamente, estoy a la izquierda de la izquierda (no digamos ya del Partido Socialista Obrero Español) pero así y todo les he dejado "esta perla" porque me parece indecente lo que algunos hicieron con su propio secretario general. 

Me vienen de pronto a la boca esas palabras que ya he dedicado a otros, y que, aparte de identificar a un conjunto de música punk, le van que ni pintadas a esos impresentables de la cúpula socialista:


24/10/16

LAS BASES SE REBELAN CONTRA LA CÚPULA DEL PSOE

El aparato del PSOE aprueba la abstención a Rajoy ignorando las firmas en contra de los militantes

Acuerda abstenerse en la segunda sesión de investidura y pedirá al Grupo Socialista que acate la decisión porque es un “mandato imperativo”. El PSC y los barones que defienden el “no” se niegan a aclarar si acatarán la decisión

Militantes del PSOE protestan este sábado en Ferraz. EFE/Sergio Barrenechea

El Comité Federal del PSOE, muy dividido y desoyendo a sus bases, adoptó este domingo una decisión histórica en la etapa democrática: dejar gobernar al Partido Popular. Mariano Rajoy volverá a ser presidente del Gobierno el próximo fin de semana.

Fueron 139 votos a favor de esta polémica decisión, casi el 60% de los miembros de este órgano, y 96 votos pidiendo mantenerse en el “no es no”, que fue lo que le costó la Secretaría General a Pedro Sánchez, quien no acudió a la reunión.

La fórmula elegida en la resolución aprobada dice que el PSOE mostrará en la primera votación de investidura su “rechazo frontal” a las políticas del Partido Popular. Pero, en la segunda investidura, el PSOE ha decidido que para “desbloquear la excepcional situación institucional que sufre el país, el Grupo Parlamentario Socialista se abstendrá en la segunda votación del próximo debate de investidura”.


El presidente de la Gestora del PSOE, Javier Fernández, dijo que la resolución del Comité Federal tiene “un mandato imperativo” para todos los diputados socialistas en el Congreso, y que intentará “persuadir” a todos lo que han anunciado que se mantendrán en el “no”.

De hecho, los secretarios generales de las principales federaciones del PSOE que se oponían a la abstención no aclararon ni a la entrada ni a la salida del Comité Federal si acatarán la decisión final del máximo órgano del partido.

Si eso fuese así, estaríamos hablando de diputados de Baleares, País Vasco, La Rioja y Madrid, entre otras muchas federaciones podrían votar “no”, pero la Gestora confía en que eso no vaya a ocurrir. De hecho, dirigentes de estos territorios piden una “abstención técnica” y que la protagonicen los que han votado esa opción en el Comité Federal, es decir, de al menos once diputados, que es lo que necesita Rajoy para ser investido. Por ello, queda en el aire su postura.


El escollo está con los socialistas catalanes, porque Miquel Iceta defendió abiertamente el “no” en el Comité Federal y pidió al PSOE comprensión para que el PSC pueda tomar sus propias decisiones. Iceta convocará hoy al máximo órgano del PSC donde quiere proponer que los siete diputados catalanes voten “no” a Rajoy en la segunda votación, y tiene todas las papeletas para que su opción salga adelante.

El Comité Federal transcurrió en unos términos más aceptables que cuando dimitió Pedro Sánchez, aunque Javier Fernández dijo que hubo un debate “intenso, duro, pero respetuoso”: En total, 54 peticiones de palabra que presagiaban un Comité Federal para toda la jornada, pero José Blanco fue nombrado nuevo presidente de este órgano y actuó con dureza para administrar los tiempos y acortar el debate. A los cuatro minutos, retiraba la palabra. El hecho sentó muy mal a algunos de los ahora críticos con la dirección, que en la recta final se limitaron a levantarse y a decir: “No”.

Luego, lo previsto: el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara sí dio la cara para defender la abstención, lo que no hicieron ni Emiliano García-Page ni Ximo Puig, los otros barones supuestamente ya aliados con esta postura. Vara ha sido consecuente desde el principio con su posición, aunque las bases del partido cargan sus iras contra él y, junto con Susana Díaz, fue el más insultado este domingo a las puertas de Ferraz, por haber dado pie a tal desaguisado.


Las posiciones estaban tan fijadas que las intervenciones no dieron lugar a sorpresas. César Luena, Idoia Mendía, Patxi López, Francina Armengol o Sara Hernández defendieron el error y el coste que le supondría al PSOE dar el Gobierno a Mariano Rajoy. También José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista, clamó en el desierto.

Por el otro lado, José María Barreda, Cipriá Ciscar, Ramón Jaúregui, Eduardo Madina, muchos dirigentes andaluces y la resucitada Elena Valenciano fueron los abanderados de la abstención, a la espera de que Susana Díaz tomara la palabra final. La presidenta andaluza hizo un discurso en el que ni siquiera pronunció la palabra “abstención” para aclarar luego que no se había dado cuenta. Hubo expectación con Josep Borrell, que pidió que cualquier decisión fuese consultada a la militancia. Sin éxito. Su nombre el más coreado en la calle.

Carnets tirados


A la salida, los del “no” se refugiaron en una palabra: "Tristeza”. Óscar López sigue pensando que es la peor salida que ha podido coger el PSOE. Pocos dirigentes salieron por la puerta principal, la mayoría lo hicieron en coche, siendo abucheados por un centenar de militantes que se mantuvieron durante toda la mañana a las puertas de Ferraz.

Hubo carnets del PSOE tirados por el suelo, uno el de Ana Belén Blanco, militante del PSOE de Jaén. Lo tiró en la acera de Ferraz, pero se lo devolvió un policía. Ella dijo que no lo quería, pero el agente la amenazó con multarla por tirar cosas al suelo, así que lo recogió, y lo echó a una papelera.

Así está el partido en una decisión que muchos creen que será más dura que el referéndum de la OTAN o el abandono del marxismo, entre otras cosas, porque el PSOE está más débil que nunca. Y cuando todo acabó, llegó un tuit de Pedro Sánchez: “Pronto llegará el momento en el que la militancia recupere y reconstruya el PSOE. Un PSOE autónomo y alejado del PP, donde la base decida”. Esto sigue.


Madrid - 23/10/2016




No soy socialista; ideologicamente estoy muy a su izquierda, pero, así y todo, siento vergüenza ajena.

4/10/16

MUCHO BUSTO

Mucho busto, Sr. Sánchez

El sábado la Comisión Federal del PSOE empezó con un poco de retraso. Con unos treinta y tantos años de retraso. Parecía un ataque de democracia interna pero lo que había detrás era una simple cuestión de poder, un problema sucesorio agravado por la persistencia de ciertos cuadros de mando y jarrones chinos que permancen enquistados como fantasmas familiares invulnerables a la lejía y a la ouija. Cada vez que un secretario general frota una baldosa en Ferraz aparece el ectoplasma de Felipe González en forma de acné sobre el busto de Pablo Iglesias. Cuando la desenterraron en los jardines del Retiro, a la cabeza monumental del patriarca esculpida por Emiliano Barral le faltaba la nariz; José Noja Ortega hizo una réplica exacta pero le colocaron una napia nueva para que el abuelo fundador del psocialismo pudiera esnifar de un tiro toda la ideología felipista.


En Ferraz nunca han sabido qué hacer con Felipe, aunque él sí ha sabido muy bien qué hacer con Ferraz. Gracias a diversos lameculos, amas de llaves y jardineros, su cara de Bélmez sigue ocupando todo el interior de un partido que jamás lo ha repudiado a pesar de todos esos pequeños estirones que iban convirtiendo la chaqueta de pana en una mochila donde cabía de todo: la OTAN, las reformas laborales, las reconversiones industriales, las puertas giratorias, los sillones de administración de Repsol y Endesa, Boyer, Solchaga, Roldán, Barrionuevo, los GAL, la cal viva, pa pa pá. A Felipe sus adoradores ferratinos lo llamaban Dios en la intimidad y no lo decían en broma: como que podía permitirse cualquier cosa. Incluso le disculparon que pusiera como ejemplo de demócrata al genocida Pinochet por delante de Nicolás Maduro, con la de ejemplos que había para poner, empezando por Chaves o Chávez.

 González

A Pedro Sánchez lo colocaron como niño de los recados, sancionado por la militancia; lo reclutaron igual que esos clanes de la mafia que escogen un cabeza de turco para que se lleve los perdigonazos, y el hombre estaba haciendo el paripé perfecto tal y como se lo habían encargado. Era lo bastante alto y lo bastante guapo como para firmar un pacto con Ciudadanos, una tregua al estilo de las que hacían los Corleone y los Tataglia que no les llevó al gobierno ni a la oposición sino exactamente a la mierda. A dónde pretendía ir el PSOE del brazo de Albert Rivera es un misterio que entra de lleno en la teología felipista. Después también le echaron la culpa a Sánchez de los pésimos resultados electorales en Galicia y el País Vasco, como si también él fuera responsable de la deriva gallega y la esquizofrenia pepera de Patxi López. De repente, el niño de los recados les salió respondón e hizo lo que no hizo Borrell en su día cuando lo descabalgaron de una patada para estrellarse con Almunia e inaugurar los años locos del aznarismo.
 
Borrell y Sánchez

Si es por cortar cabezas de Secretarios Generales, antes que la de Pedro deberían decapitar la hidra de Felipe, ese monstruo múltiple repleto de Susanas y Bibianas, Zapateros y Carmonas, ese Godzilla con acento andaluz que lleva dos décadas comiendo a dos carrillos por Dos Hermanas y defecando a pierna suelta en Madrid. El cagajón definitivo lo ha depositado en plena calle Ferraz, sobre un montón de viejos militantes que se reunieron para asistir llorando a la enésima traición de su amo y señor, y que salieron la noche del sábado limpiándose los hombros, como si les hubiera sobrevolado todo el día una bandada de gaviotas. No les importa porque ellos son del PSOE igual que otros forofos son del Betis o del Madrid, manque pierda y manque llueva estiércol. Del auténtico PSOE tampoco es que quedara mucho, salvo la nostalgia, pero a partir del sábado sólo va a quedar el busto de Pablo Iglesias como la Estatua de la Libertad enterrada en una playa apocalíptica mientras Charlton Heston juega a hacer castillos de arena.
 

FUENTE: publico.es
Punto de Fisión
David Torres - 03/10/2016