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20/2/19
LA PREGUNTA DE KROPOTKIN
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9/12/18
20/11/18
DURRUTI - LXXXII ANIVERSARIO DE SU MUERTE
ROMANCE DE DURRUTI
Buenaventura Durruti
(1896 - 1936)
Por allí viene Durruti
con una carta en la mano,
donde pone la miseria
de este pueblo soberano.
con una carta en la mano,
donde pone la miseria
de este pueblo soberano.
Por allí viene Durruti
con un libro en el morral,
donde apunta los millones
que ha robado el capital.
con un libro en el morral,
donde apunta los millones
que ha robado el capital.
Por allí viene Durruti
con catorce compañeros
y le dice a los patronos
lo que quieren los obreros.
con catorce compañeros
y le dice a los patronos
lo que quieren los obreros.
Por allí viene Durruti
con un pliego de papel,
a decirle a los soldados
que se salgan del cuartel.
con un pliego de papel,
a decirle a los soldados
que se salgan del cuartel.
Por allí viene Durruti
sin carroza y sin dinero,
saludando a todo el mundo,
campesino y jornalero.
sin carroza y sin dinero,
saludando a todo el mundo,
campesino y jornalero.
Por allí viene Durruti
con las tablas de la ley
pa’ que sepan los obreros
que no hay patria, dios ni rey.
con las tablas de la ley
pa’ que sepan los obreros
que no hay patria, dios ni rey.
Autor: Chicho Sánchez Ferlosio
Escrito a la memoria del líder anarquista español José Buenaventura Durruti Dumange, muerto en extrañas circuntancias a comienzos de la Guerra Civil Española, curiosamente un 20 de noviembre, pero de 1936.
8/8/18
ANTONIO MUÑOZ BENÍTEZ
Hijo de campesinos andaluces, nacido el 21 de abril de 1879 en Arcos de la Frontera (Cádiz) Antonio Muñoz Benítez, maestro racionalista y militante anarquista, conocido como "El Laico", fue detenido por las tropas "nacionales" el 30 de julio de 1936, y fusilado al día siguiente en la mismísima puerta del cementerio de Alcalá de Guadaira (Sevilla) por un pelotón de falangistas.
Antes de ser fusilado, un cura intentó engatusarlo para que tomara la comunión, pero después de varias horas de diálogo desistió, diciendo al salir de la celda:
"Que lástima de hombre, es un ateo convencido, pero que cabeza más valiosa para la cultura, ha estado a punto de convencerme él a mí, de la improcedencia de las religiones en el mundo"
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2/8/18
NAHUEL
La pesadilla del anarquista vegano que pasó año y medio en prisión por terrorismo: "Tras la desaparición de ETA, el Gobierno necesitaba otro enemigo"
Juan Manuel Bustamante, integrante del grupo Straight Edge, fue acusado por un delito de enaltecimiento del terrorismo en redes sociales por proclamas como "Goku vive, la lucha sigue".
Nahuel, anarquista Straight Edge.
Todo el proceso judicial que rodea al grupo anarquista vegano Straight Edge roza el absurdo: fue acusado de terrorismo por la Audiencia Nacional y, uno de sus miembros, Juan Manuel Bustamante, de 27 años, llegó a pasar un año y cuatro meses en la cárcel y parte de ese tiempo en régimen de aislamiento.
Más tarde, la Fiscalía rectificó el relato de la jueza Carmen Lamela y fueron acusados por un delito de enaltecimiento del terrorismo en redes sociales por proclamas como "Goku vive, la lucha sigue".
Tres años después, la Audiencia Nacional anunció este jueves que absolvía a todos sus miembros por la falta de delito. Público ha contactado con Bustamante, alias Nahuel, tras el punto y final a una pesadilla judicial que le costó más de año de prisión y ahora ve reconocida su inocencia.
Habrán sido años muy duros. ¿Cómo valora la sentencia?
No me lo esperaba, si soy sincero. Por lo que he vivido, y pese a que se mostraba que no había nada, ni pruebas, no estaba muy motivado. Aunque todavía no he visto la sentencia, me informó el abogado y nos la darán el lunes. Quiero leerla porque dicen que hay hechos probados por los que no estaban conformes del todo.
¿Cómo ha vivido estos años?
Han sido raros y caóticos. Pasaba el tiempo y, en vez de mejorar, todo empeoraba más y me daba la sensación de que ni repasaban mi informe. Solo con leérselo una sola vez te dabas cuenta de que no había ninguna conexión entre los hechos. Me mandaban a aislamiento, me movían de cárcel a cada dos por tres, me llegaron a quitar llamadas... Me sentía muy indefenso y asumí que iba a ir a peor. Sentía apatía por todo y que de pronto me sacaran me chocó muchísimo, porque fue inesperado. No me creía lo que estaba pasando.
Desde que salió de la cárcel, hace 16 meses, ¿qué consecuencias le ha traído estar inmerso en un procedimiento judicial acusado de terrorismo?
Me leí el libro El hombre en busca del sentido, de Victor Frankl, en la cárcel. En él se explica un sentimiento típico al salir de prisión. Es algo así como contrapartida psicológica: si, de pronto, te sacan de golpe, puede afectar a tu estado mental.
De hecho, un preso abertzale me explicó la experiencia de uno de sus amigos que, al salir de prisión, una vez al mes se pegaba borracheras autodestructivas. Yo pensaba que no me ocurriría, pero no fue así.
Es cierto que poco a poco tenía cambios de humor muy acusados. Incluso el segundo día fui al centro de Madrid y la mezcla de las luces y el bullicio hizo que me marease.
¿Y a la hora de buscar trabajo?
Nahuel antes de entrar en prisión./ 'Público'
Para buscar trabajo todo bien, hasta que ponen mi nombre en Internet. Si me buscas, lo primero que te sale es terrorismo, me parece alucinante. Actualmente estudio un curso de informática y trabajo, pero siempre en negro para ahorrarme que no busquen mi nombre. Encima es que no sale que soy inocente, sale que soy un terrorista.
Pero... ¿Cómo empezó todo?
Me encontraba en casa de la que antes era mi compañera. Estuvimos jugando a la consola y vimos una película. Eran las cuatro o cinco de la madrugada. Íbamos a dormir, cuando de repente la policía golpeó la puerta. Entraron una avalancha de agentes y me pusieron contra la pared. Preguntaron por los móviles, rebuscaron todo y luego me llevaron a mi casa, donde montaron un espectáculo innecesario.
Lo más absurdo es lo que buscaron los policías en mi casa: "Me requisaron bengalas de colores y se llevaron una consola de videojuegos y varios juegos, entre ellos el Red dead redemption solo porque llevaba la palabra “rojo y muerte”. También se llevaron toda la ropa que tuviera X o Straight Edge.
Lo que más me molestó y que no volvió a aparecer en el informe policial, pero que sí se difundió por la prensa más conservadora, fueron los tornillos de mi cama nueva, que estaba montando en ese momento. También cogieron cartas que tenía guardadas de una exnovia de 2011, solo porque había una "A" anarquista. Todo era muy absurdo, no entendía qué estaban buscando.
Y ya en la cárcel, ¿qué fue lo peor de estar entre rejas?
Los traslados han sido lo más difícil de la cárcel. De Soto del Real me pasaron a Navalcarnero, a un aislamiento casi subterráneo. También estuve en Estremera, donde todo era gris. La pared tenía moho y yo sufro asma, además tampoco se cerraba bien la ventana en pleno mes de febrero y me congelaba. Lo pasé realmente mal. Aunque el peor traslado fue a Sevilla: tardamos cuatro días en ir de Estremera a la capital andaluza. En ese mismo trayecto, el policía que me custodiaba me metióó esposado en un cubículo minúsculo porque pensaba que era un terrorista vasco.
No se creían que no estaba vinculado a ETA, cuando los supuestos explosivos que tenía eran bengalas de fútbol y botes de humo de colores. En parte, me decía a mi mismo: "En algún momento vas a poder contar esto".
Por supuesto, también ha sido duro el aislamiento. Al entrar me dijeron: "Te ha tocado el gran premio". Me mandaron directamente a aislamiento al estar considerado como terrrorista. A medida que pasaba el tiempo, yo pensaba que se darían cuenta de que no lo era pero, hasta el último momento que he pasado en la cárcel, me han tratado como a uno de los más peligrosos. Cuando entré por primera vez a la celda, era un habitáculo blanco. A medida que pasaba tiempo, era más amarillo y sucio. Dormía en un colchón desgastado. Al entrar, me encontré un montón de cucarachas y la tubería del agua estaba tan mal diseñada que cuando abrías el grifo, el suelo se encharcaba.
¿Cómo es ser vegano dentro de una cárcel española?
En la cárcel de Aranjuez trapicheé para poder llevar a cabo mi dieta vegana. Hice que gente de otros módulos tuvieran contacto con el de cocina para poderme mantener y, a cambio, les daba tarjeta de teléfono. En Estremera me llegaron a dar un plato de plástico con arroz, de primero, y de segundo otro plato con arroz. Lo mas exagerado que pasó fue que me dieran dos tomates como una comida completa. Todo esto cuando el reglamento penitenciario español permite que las personas puedan tener una dieta acorde a su ideología o religión.
¿Cómo es ser vegano dentro de una cárcel española?
En la cárcel de Aranjuez trapicheé para poder llevar a cabo mi dieta vegana. Hice que gente de otros módulos tuvieran contacto con el de cocina para poderme mantener y, a cambio, les daba tarjeta de teléfono. En Estremera me llegaron a dar un plato de plástico con arroz, de primero, y de segundo otro plato con arroz. Lo mas exagerado que pasó fue que me dieran dos tomates como una comida completa. Todo esto cuando el reglamento penitenciario español permite que las personas puedan tener una dieta acorde a su ideología o religión.
Después de esta experiencia, ¿qué valoración tiene del sistema judicial español?
Hace poco vi una entrevista de Baltasar Garzón que había escrito un libro sobre cómo funciona el sistema. Todo se resumía en que, cuando los jueces hacen favores al gobierno –en este caso la banca conservadora–, terminan ascendiendo. Somos reacios a creernos algo así, pero después de ver nuestro caso... La jueza Lamela acababa de llegar y ahora está en el Tribunal Superior. ¿Muy raro, no?
En el año 2017, 33 personas vinculadas al anarquismo fueron detenidas y 12 encarceladas en apenas un año. ¿Por qué cree que se persigue la ideología anarquista?
Tras la caída de ETA, el Gobierno necesitaba otro enemigo interno. Es muy extraño que de pronto, durante de estas operaciones, el Ministerio del Interior haya tenido contacto con el Ministerio del Interior chileno. Justo en ese país había una persecución a los anarquistas. Estoy seguro de que se hizo un copia y pega del caso y se instalaron aquí.
¿Cuándo comenzó a ser activista?
Con 19 años empecé a hacer activismo ecologista, vinculado a Greenpeace. Aunque ya sabía que era anarquista, por todo lo que había leído sobre la Guerra Civil. Poco a poco me interesé más por la pedagogía libertaria y acabé tratando con gente de juventudes libertarias y la CNT a través de la universidad. Fue con el 15M cuando me metí más en política. La forma de organización horizontal hizo que me interesara más. La gente se coordinaba y se pasó de una acampada a una estructura de equipo de trabajo.
En el movimiento Straight Edge comencé con 13 años. Lo conocí porque me interesaba la música hardcore. La ciudad en la que vivía en Perú estaba muy tocada por las drogas y los conciertos me alejaban de todo eso. Así que empecé a juntarme con gente con mis intereses.
En 2012 ya tenia otra perspectiva y creamos Streight Edge Madrid. Nuestra primera intención era crear un grupo de hardcore Streight. Sin embargo, el colectivo está formado por personas de distintas ideologías, no solo anarquistas, aunque la Policía le atribuyó a todo el colectivo mi ideas.
Después de su paso por la cárcel, ¿se reafirmas en sus ideas anarquistas?
Me reafirmo en las ideas anarquistas más que nunca. La cárcel me ha dado más conciencia de clase, porque la mayoría de los presos son de clase obrera, y lo que creo es que los políticos de la izquierda, en general, se han alejado de la clase trabajadora y se ha involucrado con las minorías dirigentes. Como consecuencia de ello, en Europa y en EEUU, la clase trabajadora está votando a la extrema derecha, porque el discurso, tanto de Le Pen como de Trump, va dirigido a la clase trabajadora, y la izquierda parece que se ha olvidado de ella.
FUENTE: publico.es
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5/10/17
ÁCRATA
¡Soy ácrata!
Pero suelo definirme como anarquista porque entiendo que la mayoría de la gente desconoce lo que dicha palabra significa. Sin embargo, sí creen saber lo que es el anarquismo, aunque no conozcan ni a sus principales teóricos (Bakunin, Godwin, Kropotkin, Malatesta, Proudhon...), ni sus postulados. Y es que ellos, "los buenos", siempre los van a identificar con " los malos":
"Esos hijos de puta que se atreven a ir contra el orden establecido y contra los mandatos de la Santa Madre Iglesia"
Desde su óptica, los anarquistas son una especie de demonios empeñados en la desaparición del Estado (entendido como monopolio de la fuerza) y de sus organismos e instituciones representativas, defendiendo la libertad individual por encima de cualquier autoridad.
Todo ello es cierto: el anarquista aboga por una sociedad basada en la libertad y la igualdad (llámenlo demonio*, si quieren) y reniega, por tanto del gobierno y de la estructura represora del Estado.
Así que voy a intentar aclarar ambos conceptos, porque aunque acracia suele considerarse como sinónimo de anarquía, la raíz no es la misma, ya que, mientras anarquía supone la ausencia de gobierno o Estado, acracia es la ausencia de coerción, es decir, de la acción mediante la cual se impone un castigo o pena (legal o ilegal) con el objetivo de condicionar el comportamiento de los individuos.
¿Queda claro?
(*) demonio.- En religión, ocultismo y folclore, un demonio o daemon, demon (del griego δαίμων daimôn, es un ser sobrenatural descrito como algo que no es humano y que usualmente resulta malévolo. Sin embargo, la palabra griega original δαίμων es neutral y no contiene una connotación necesariamente negativa en sus inicios para los antiguos griegos. Esto sucedió por la aplicación de la koiné (en el helenístico y en el Nuevo Testamento en griego) del término daimonion (δαιμόνιον) y más tarde se atribuyó ese sentido maléfico a cualquier palabra afín que compartiera la raíz, cuando originalmente fue previsto para denotar simplemente a un "espíritu" o un "ser espiritual". También se dice que puede referirse a personas con un conocimiento elevado como los filósofos.
WIKIPEDIA - La enciclopedia libre.
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4/10/17
MANIFESTACIÓN ANARQUISTA
Gente intentando decidir su futuro.
El Anarquismo es el único sistema político que nunca se ha permitido instaurar en ningún país del mundo, porque reniega de la estructura del estado: jerarquía, gobierno, autoridad...
Mira que si funciona.
Mira que si funciona.
Citizen Plof
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11/1/17
FALLECE EL FILÓSOFO GARCÍA RÚA
José Luis García Rúa, libertario “pordiosero social”
“Sin presión social es inútil la participación política”
Sabe lo que es la lucha desde crío, cuando la Guerra Civil lo dejó huérfano y le obligó a hacerse cargo de la familia. En alguna ocasión dijo que sólo la muerte le impediría seguir en el combate social y antipolítico. Hoy está en otra pelea, en la cama de un hospital de Granada al que le han llevado –intuye su hijo Héctor- “los palos que le ha dado la vida”. Mucho más duros que los del comisario Ramos, seguro. Hace cinco años José Luis perdió a su compañera, su esposa, Gisela. Después se fue su primogénito, el catedrático Emilio José García Wiedemann. La puñalada más profunda fue la de la muerte, diez días después de nacer, de una de sus nietas.
Pero a golpes se hizo anarquista que, con sólo 13 años, tuvo que contemplar el cadáver de su padre, destacado militante cenetista y uno de los fundadores del POUM, el Partido Obrero de Unificación Marxista, en Asturias. Una bala de la Guardia Civil mató a su padre, Emilio José García, durante el cerco a Oviedo en 1936. “Le entró por la parte inferior del cuello y le salió por la parte alta de la cabeza” narraba José Luis en las memorias que escribió hace unos años para el diario La Nueva España. “Subí a verlo y rompí a llorar. Un compañero me dijo: ‘No llores; cuando seas grande ya le vengarás’. Quizás la manera de vengarle haya sido la fidelidad a la causa obrera”.
Indeleble aquella cicatriz, otro episodio que marcó al chaval durante la contienda tuvo lugar en la escuela del pedagogo anarquista Eleuterio Quintanilla, cuando los fascistas estaban cerca de Gijón. “Nos estaba examinando de francés cuando sonaron las sirenas de la aviación. ‘El que quiera marchar, puede hacerlo’, dijo. Nos quedamos cinco en la clase y él siguió examinando sin inmutarse, como si no estuviera pasando nada. Aquello fue para mí una gran enseñanza: la necesidad de no dejarse invadir por el miedo”.
Valiente, como una madre que se negó a embarcar a los niños rumbo a Rusia, escapó a Cataluña con sus dos hermanos a los que alimentaba robando cebollas. Con 15 años, durante la ofensiva franquista, huyó con el mayor a La Provenza donde protagonizó su primera revuelta. “Se comía muy mal. Yo había leído en el periódico L´Aube que el gobierno de Negrín daba a Francia 15 francos diarios por refugiado. Traduje aquella noticia y hubo una revolución. Me esposaron y me llevaron a Barcarés, a un campo de concentración de soldados en una playa inmensa”.
Hombre modesto, apenas dedica una línea de sus memorias a sus responsabilidades políticas: secretario regional de CNT Andalucía desde el 77 y máximo responsable del sindicato entre 1988 y 1990, seis años director del periódico CNT, y secretario general de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) entre 1997 y 2000. Es titánica la tarea de reunir sus artículos, sus ensayos o las conferencias que, hasta hace dos años, todavía impartía en su academia obrera, en la actualidad Aula Popular García Rúa.
A la que volverá pronto, cuando salga del hospital en el que pelea contra su achaque. Como regresará a su piso de la barriada granadina del polígono de la Cartuja, ese en el que se va la luz por culpa de los cultivos de marihuana. Y a la lucha, convencido de que “sin presión social es inútil la participación política”. Describe Héctor, su hijo, “la ilusión que le transmitió el 15M” y la desolación que le produjo “la aparición de los grupos que se apropiaron de aquella expresión social”. Movimientos que según García Rúa –termina el heredero del libertario, que se despide con un “¡salud!”- “serán devorados por las propias reglas del juego”.
FUENTE: publico.es
Cris S. Barbarroja
26/01/2016
“Sin presión social es inútil la participación política”
José Luis García Rúa (1923 - 2017)
“Durante el estado de excepción de 1970 me llevaron a comisaría y allí estaba el comisario Claudio Ramos. No llegó a pegarme nunca; lo más que hizo fue ponerme el puño en la cara, sin atreverse a descargar, con lo que yo sentía los pelos de sus nudillos. Pero me dijo: ‘Es usted un pordiosero social’. Me dio mucho que pensar y me dije: ‘Coño, tiene razón este hombre”. La ironía doliente define bien al libertario, filósofo, filólogo clásico, maestro de la antipedagogía y secretario general de la Confederación Nacional del Trabajo, José Luis García Rúa (Gijón, 1923).
Sabe lo que es la lucha desde crío, cuando la Guerra Civil lo dejó huérfano y le obligó a hacerse cargo de la familia. En alguna ocasión dijo que sólo la muerte le impediría seguir en el combate social y antipolítico. Hoy está en otra pelea, en la cama de un hospital de Granada al que le han llevado –intuye su hijo Héctor- “los palos que le ha dado la vida”. Mucho más duros que los del comisario Ramos, seguro. Hace cinco años José Luis perdió a su compañera, su esposa, Gisela. Después se fue su primogénito, el catedrático Emilio José García Wiedemann. La puñalada más profunda fue la de la muerte, diez días después de nacer, de una de sus nietas.
Emilio José García Wiedemann (1959 - 2012)
Indeleble aquella cicatriz, otro episodio que marcó al chaval durante la contienda tuvo lugar en la escuela del pedagogo anarquista Eleuterio Quintanilla, cuando los fascistas estaban cerca de Gijón. “Nos estaba examinando de francés cuando sonaron las sirenas de la aviación. ‘El que quiera marchar, puede hacerlo’, dijo. Nos quedamos cinco en la clase y él siguió examinando sin inmutarse, como si no estuviera pasando nada. Aquello fue para mí una gran enseñanza: la necesidad de no dejarse invadir por el miedo”.
Valiente, como una madre que se negó a embarcar a los niños rumbo a Rusia, escapó a Cataluña con sus dos hermanos a los que alimentaba robando cebollas. Con 15 años, durante la ofensiva franquista, huyó con el mayor a La Provenza donde protagonizó su primera revuelta. “Se comía muy mal. Yo había leído en el periódico L´Aube que el gobierno de Negrín daba a Francia 15 francos diarios por refugiado. Traduje aquella noticia y hubo una revolución. Me esposaron y me llevaron a Barcarés, a un campo de concentración de soldados en una playa inmensa”.
Recuerda García Rúa las conversaciones de barracón con destacados socialistas, comunistas, republicanos y, especialmente, con un anarquista al que Franco había mandado fusilar en Gijón; un chaval de las Juventudes Libertarias que sobrevivió a las ametralladoras y a la caída por el acantilado al que arrojaban los cuerpos porque cayó sobre un montón de cadáveres. “Aquellos debates me dieron muchísima luz y quizás fue allí donde comencé a tener alguna tendencia política”.
La embolia de su hermana, que le paralizó medio cuerpo, le obligó a volver a España para ayudar a su madre. En Gijón vendió botellas, fue almacenista de estraperlo, construyó tejados, fabricó baldosas, hasta que, “encabronado” con un salario de siete pesetas, decidió volver a estudiar. Hizo el bachillerato mientras sacaba carbón de La Camocha. Quería ser médico, pero las prácticas no le permitían seguir alimentando el hogar. Así que comenzó Filosofía y Letras en Oviedo. Y, con una beca de 500 pesetas, de las que daba 200 a su madre, se doctoró en Filología en la Universidad de Salamanca.
“Allí trato con Zamora Vicente, José María Ramos y Loscertales, Lázaro Carreter o Manuel Alvar. Estoy hasta 1955 en Salamanca, que me cansa. Mi forma de obra abiertamente chocaba con esquemas muy cerrados”, cuenta. Emigró a Alemania con un lectorado. Y Alemania, y una mujer, Gisela Wiedemann, cambiaron también la anarquista vida amorosa del libertario que puso una condición para convertirse en esposo de la germana: la de casarse para dedicarse a los demás.
La embolia de su hermana, que le paralizó medio cuerpo, le obligó a volver a España para ayudar a su madre. En Gijón vendió botellas, fue almacenista de estraperlo, construyó tejados, fabricó baldosas, hasta que, “encabronado” con un salario de siete pesetas, decidió volver a estudiar. Hizo el bachillerato mientras sacaba carbón de La Camocha. Quería ser médico, pero las prácticas no le permitían seguir alimentando el hogar. Así que comenzó Filosofía y Letras en Oviedo. Y, con una beca de 500 pesetas, de las que daba 200 a su madre, se doctoró en Filología en la Universidad de Salamanca.
“Allí trato con Zamora Vicente, José María Ramos y Loscertales, Lázaro Carreter o Manuel Alvar. Estoy hasta 1955 en Salamanca, que me cansa. Mi forma de obra abiertamente chocaba con esquemas muy cerrados”, cuenta. Emigró a Alemania con un lectorado. Y Alemania, y una mujer, Gisela Wiedemann, cambiaron también la anarquista vida amorosa del libertario que puso una condición para convertirse en esposo de la germana: la de casarse para dedicarse a los demás.
José Luis García Rúa (centro), en la charla 'Más de 100 años de anarcosindicalismo' en Candás. / CNT
La escuela obrera de la calle Cura Sama
En 1958, la familia García Wiedemann volvió a Gijón “con una mano delante y otra detrás”, confesaba José Luis en sus memorias. En el Ateneo Jovellanos, el filólogo comienza a relacionarse con el grupo de teatro ‘La Máscara’ al que propone crear una escuela obrera. “Estaba convencido de que la clase obrera carecía de medios auténticos de ilustración”. Con tres requisitos para el alumnado -que supiera leer y escribir, que tuviera una edad prudente, no menos de 10 años, y que llevara una banqueta- nació, sin sillas, la Academia Obrera de la calle Cura Sama.
“Enseñábamos de todo, siempre con vistas a la vida cotidiana. Mediante el diálogo, no había distancia entre el alumno y el profesor, la enseñanza estaba encaminada a a producir otra mentalidad. Era hacer una casi antipedagogía. Dar a conocer textos científicos, literarios o políticos desde la crítica y desde la propuesta de la opción contraria”. La policía enseguida se interesó y a José Luis lo llamaron no en pocas ocasiones de comisaría para animarlo a que lo dejara. Dice que sorteó unos cuantos interrogatorios hasta que intervino Oviedo, el comisario Claudio Ramos, y “la cosa fue mucho más dura”.
En ese momento, con la tradición familiar y las cicatrices de la vida, García Rúa vuelve a tener contactos con la CNT clandestina que se acerca también a la academia. “Un día, en Oviedo, Ramos se sentó al lado mío en un café. ‘No sé quién es usted’, le dije, y fue como si le hubiera insultado. Se levantó y gritó: ‘¡Acompáñeme!”. Salió de comisaría 24 horas después con la prohibición de regresar a Oviedo. En el 65, tras infringir el precepto, fue Ramos quien se acercó a Gijón: “Le voy a cerrar la academia”. Y se la cerró.
En 1969 fundó las Comunas Revolucionarias de Acción Socialista (CRAS) de las que se separó cuando un grupo se declaró organización marxista para afiliarse definitivamente a la CNT. García Rúa era un indeseable –“un hombre de dudosa conducta”, según su informe policial- que daba tumbos académicos, expulsión tras expulsión, entre Oviedo, la Universidad Laboral de Córdoba, o la Universidad de Jaén. Hasta que, muerto el dictador, le concedieron plaza en la facultad de Filosofía de la Universidad de Granada. “Y allí me jubilaron con 65 años y 65.000 pesetas. Pero me hicieron profesor emérito y lo fui hasta 2003”.
“Enseñábamos de todo, siempre con vistas a la vida cotidiana. Mediante el diálogo, no había distancia entre el alumno y el profesor, la enseñanza estaba encaminada a a producir otra mentalidad. Era hacer una casi antipedagogía. Dar a conocer textos científicos, literarios o políticos desde la crítica y desde la propuesta de la opción contraria”. La policía enseguida se interesó y a José Luis lo llamaron no en pocas ocasiones de comisaría para animarlo a que lo dejara. Dice que sorteó unos cuantos interrogatorios hasta que intervino Oviedo, el comisario Claudio Ramos, y “la cosa fue mucho más dura”.
En ese momento, con la tradición familiar y las cicatrices de la vida, García Rúa vuelve a tener contactos con la CNT clandestina que se acerca también a la academia. “Un día, en Oviedo, Ramos se sentó al lado mío en un café. ‘No sé quién es usted’, le dije, y fue como si le hubiera insultado. Se levantó y gritó: ‘¡Acompáñeme!”. Salió de comisaría 24 horas después con la prohibición de regresar a Oviedo. En el 65, tras infringir el precepto, fue Ramos quien se acercó a Gijón: “Le voy a cerrar la academia”. Y se la cerró.
En 1969 fundó las Comunas Revolucionarias de Acción Socialista (CRAS) de las que se separó cuando un grupo se declaró organización marxista para afiliarse definitivamente a la CNT. García Rúa era un indeseable –“un hombre de dudosa conducta”, según su informe policial- que daba tumbos académicos, expulsión tras expulsión, entre Oviedo, la Universidad Laboral de Córdoba, o la Universidad de Jaén. Hasta que, muerto el dictador, le concedieron plaza en la facultad de Filosofía de la Universidad de Granada. “Y allí me jubilaron con 65 años y 65.000 pesetas. Pero me hicieron profesor emérito y lo fui hasta 2003”.
Hombre modesto, apenas dedica una línea de sus memorias a sus responsabilidades políticas: secretario regional de CNT Andalucía desde el 77 y máximo responsable del sindicato entre 1988 y 1990, seis años director del periódico CNT, y secretario general de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) entre 1997 y 2000. Es titánica la tarea de reunir sus artículos, sus ensayos o las conferencias que, hasta hace dos años, todavía impartía en su academia obrera, en la actualidad Aula Popular García Rúa.
A la que volverá pronto, cuando salga del hospital en el que pelea contra su achaque. Como regresará a su piso de la barriada granadina del polígono de la Cartuja, ese en el que se va la luz por culpa de los cultivos de marihuana. Y a la lucha, convencido de que “sin presión social es inútil la participación política”. Describe Héctor, su hijo, “la ilusión que le transmitió el 15M” y la desolación que le produjo “la aparición de los grupos que se apropiaron de aquella expresión social”. Movimientos que según García Rúa –termina el heredero del libertario, que se despide con un “¡salud!”- “serán devorados por las propias reglas del juego”.
José Luis García Rúa, el primero de mayo de 2013 en Granada. / CNT
FUENTE: publico.es
Cris S. Barbarroja
26/01/2016
25/10/16
MILITANCIA
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10/9/16
9/4/16
EL PAPÁ DEL PEPÉ Y EL ABUELO ANARQUISTA
El Papá era del PePé, pero el abuelo no. Él había sido anarco de joven, y aún tenía plumas libertarias revoloteando a su alrededor; por eso cuando su hijo enseñaba esa tarde a su nieto, Pepito, a enunciar un verbo de la primera conjugación, en concreto el verbo trabajar, diciendo:
Yo trabajo,
Tú trabajas,
Él trabaja,
Nosotros trabajamos,
Vosotros trabajáis,
Ellos trabajan.
Él, Pepote, sentado en su antigua mecedora, cabeceaba disconforme ante el rumbo que tomaba aquel presente de indicativo, así que, en cuanto su hijo Pepe (el del PePé) dio por finalizada la lección y se alejó, llamó a Pepito a su vera, para puntualizar las enseñanzas de su vástago.
- Mira -le dijo- Lo que acaba de enseñarte tu padre es de todo punto correcto, gramaticalmente hablando, claro está; pero una cosa es la gramática y otra la vida, y en la vida hay cosas, como la política. que desvirtúan las normas más elementales.
Este viejo va a enseñarte una variante que, aunque no coincida con lo estipulado, es mucho más fiel a la realidad actual. A saber:
Yo trabajo,
Tú trabajas,
Él trabaja,
Nosotros trabajamos,
Vosotros trabajáis,
Ellos nos roban.
Ciudadano Plof
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Trabajar
2/4/16
ME LA SUDA
¿Que no se inviste presidente?
A casi tres meses de las elecciones generales, sigue sin haber pacto para investir a un nuevo presidente del ejecutivo español. Por eso, en las alturas, donde los poderes fácticos se mascan sus propios pedos, andan todos con más nervios que Pinocho en la serrería de IKEA. Desde el principio del proceso han lanzado a sus perros mediáticos a clamar por la democracia, tratando de convencer a los españoles de que democracia es igual a pacto, y el no poder investir a un presidente es una irregularidad democrática.
–Hipócritas, vergüenza debiera daros tratar de seguir engañando a los españoles con un cuento tan viejo. La democracia es lo opuesto al consenso. El pactismo es la característica que define a las oligocracias, preguntádselo a Antonio García Trevijano, que está aún vivo para daros lecciones. Y gratis.
Antonio García-Trevijano Forte, abogado, político, crítico de arte y pensador republicano español
–¡Coño, Maldito –dirá un bienintencionado–, pero es que es un gobierno del PP! ¡Con Mariano Rajoy al frente! ¿Acaso te has vuelto pepero, como el transfuguísimo Ramón Tamames (ex-comunista)? ¿O loco del todo?
Las masas populares españolas han venido votando –hasta el 20D– como si trataran de acertar el ganador de cada convocatoria electoral: "¿Saldrá rojo o azul? Atentos a la bolita". Puede que sea por eso de "vale, nunca me toca la lotería; pero "mi partido" ha ganado y puedo salir a celebrarlo". Pero resulta que, a estas alturas de la corrida, los españoles están ya hasta los cojones de hacer el indio y de que les dé por culo el lotero. Y, por primera vez, han votado lo que les ha dado la gana, pasando del voto útil como de la mierda de cagada matutina con resaca.
¿Por qué se parece esto que tenemos ahora mismo a una democracia? –se preguntarán –. Vale,lo repetiré por enésima vez: Democracia significa independencia de poderes ejecutivo y legislativo, además de representatividad plural. En cuanto al tercer poder del estado, el judicial, no es un poder electo, sino funcionarial; un poder que, en cuanto se siente mínimamente libre de coacciones –y de pérdidas de carrera, al estilo Gómez de Liaño o Garzón–, tira de la manta. Como está pasando ahora mismo también, que es que no hay semana en que no se aireen nuevos trapos sucios y tampones cagados del PP y del PSOE.
Que los jodan a todos, unos y otros. Que aprendan lo que es la democracia, aunque sea de esta tímida partitocracia plural que adquiere un valor ejemplar, aunque sea perecedero. Si el Pueblo Español demuestra sentido común, volverá a votar lo mismo en junio. O algo parecido, con más fuerza para los partidos emergentes. Mejor que mejor. Pero de manera que no se pueda investir presidente. Y seguir con un gobierno en funciones, cautivo del Congreso toda la legislatura. Que se ponga el Congreso de acuerdo en leyes concretas, esas que iban en todos los programas electorales, excepto en el del PP. Bien mesuradas. Y que se las den al ejecutivo para su escrupuloso cumplimiento, obligándolo a rendir cuentas de su ejecución.
La Ley 8/1994 de 19 de mayo, obliga al gobierno en funciones a comparecer ante el Congreso
El PP se niega a rendir cuentas, de momento, arguyendo jeremiadas infumables, como esa de que si no tiene poder, y sólo ha de cumplir la ley, no tiene que rendir cuentas. ¡Y una polla con cebolla!–.
Serán muy pocas leyes las tramitadas. Va a tratarse de un simple proceso de reconstrucción de lo que ha arrasado el PP. En todo caso, dado que son los españoles los que pagan todas las facturas, que suceda lo que sea que a los españoles les salga de sus respectivos nabos y setas en remojo.
Maldito Hijo de Perra
18/03/2016
Si los cabritos del gobierno en
¡Pero que coño se habrán creído estos tipos!
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4/11/15
UN ÁNGEL ANARQUISTA EN EL INFIERNO DE MADRID
Cartel del documental "Melchor Rodríguez, el ángel rojo"
En una guerra donde se mata y se muere es complicado encontrar a una persona que salve la vida de sus propios enemigos. El periodista Alfonso Domingo descubrió hace apenas un lustro la figura de un anarquista andaluz muy peculiar, afincado en Madrid y conocido con el apodo de ‘el Ángel Rojo’. Melchor Rodríguez, el personaje en cuestión, fue sacado a la luz a través de la novela escrita por Domingo para la editorial Almuzara en el año 2009 y que ahora se ha convertido en película documental:
“Todo el material inédito que he ido recopilando lo he querido mostrar en esta cinta que se mostrará próximamente en Andalucía”, afirma su autor. ‘Melchor Rodríguez, el ángel rojo‘ se estrena en Sevilla el próximo viernes 13 de noviembre en el Teatro Alameda, gracias a la dirección de Alfonso Domingo y la recopilación de testimonios tan revelantes como el de Santiago Carrillo o el hispanista Ian Gibson.
FRENO A LAS SACAS Y LOS PASEOS
Melchor Rodríguez es calificado por Domingo como un anarquista humanitario. “Siempre hablamos de gente que mata y muere y no de personajes históricos que en medio de la guerra salvan vidas, sea cual sea su ideología”, destaca el periodista para Andaluces Diario. En el Madrid republicano, asediado por la guerra, este exnovillero y anarquista de la CNT-FAI salvó a miles de personas de derechas. Domingo apunta que incluso “cuando Melchor fue nombrado Delegado Especial de Prisiones a finales del 36 detuvo las sacas de las cárceles madrileñas y los paseos”, jugándose en numerosas ocasiones la vida, como ocurrió frente a una turba en la prisión de Alcalá de Henares. Este gesto le permitió salvar a 1.532 presos, entre los que se encontraban importantes personalidades del futuro régimen franquista como era el caso de Muñoz Grandes, Martín Artajo o Sánchez Mazas.
La dimensión humana del ‘Ángel rojo’ era de tal calibre que en medio la guerra refugió en su casa a más de un centenar de personas perseguidas durante la República. Domingo recuerda cómo Melchor extendía “avales, salvoconductos y documentos que servían a personas y personalidades de distinta condición social para que pudieran salvar su vida y enseres”, rescatando a muchos de ellos de una muerte segura y ayudándolos en su salida al extranjero.
CINCO AÑOS DE PRISIÓN
A pesar de su intensa labor de salvamento, los golpistas no permitieron a su llegada a Madrid en abril del 1939 que aquel rojo “tan bueno” se salvara de la represión. Amapola Rodríguez, hija de Melchor, relata el profundo llanto de su padre y ella a pesar de que él les insistía que no iba a pasar nada. “Tenía mucho miedo y mi padre me decía: ‘niña, están entrando pero no va a pasar nada’, aunque lloramos mucho por no saber qué podía pasar”. Un tribunal militar lo condenaría a pena de muerte en mayo de 1940 con un juicio montado de testigos falsos. Gracias a la intervención de algunas personalidades del régimen, la pena le fue conmutada a veinte años de cárcel, cumpliendo cinco años en el antiguo penal del Puerto de Santa María (Cádiz).
Tras su salida de prisión, Melchor pudo ocupar puestos de responsabilidad dentro del aparato del nuevo régimen. Sin embargo, elegiría una vida discreta como vendedor de seguros y militante en la clandestinidad de la CNT durante toda la dictadura.
Su entierro, en febrero de 1972, ha sido recordado por personalidades de ambos bandos. Enterrado con la bandera roja y negra de la CNT y entonando el himno de los suyos, también recibió el último adiós de amigos como el franquista Martín Artajo que rezarían en su entierro un padrenuestro como muestra de dolor por un amigo que había salvado la vida de tantos sin entender de banderas. Y es que tal y como rezaba una de sus frases más escuchadas, Melchor afirmaba que
“Se puede morir por las ideas pero nunca matar por ellas”.
FUENTE: andaluces.es
Ciudadan@s
María Serrano
03/11/2015
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19/5/15
REMEDO DE DEMOCRACIA
Don Éste y Don Aquél, después de la larga enfermedad de uno de ellos, vuelven a reunirse camino del bar de costumbre:
- Pensé que no sería capaz de hacerlo, pero me armé de valor y, ayer, me atreví a botar.
- ¿Ayer?... ¿Por correo?
- ¡No!... Por contenedor. Es que me habían llenado el buzón con las jodidas papeletas.
- ¡Coño!... ¿Es qué no vas a cambiar nunca?
- Espero que no. La clave está ahí: en ser fiel a uno mismo. No creo en este remedo de democracia.
Ciudadano Plof
- Pensé que no sería capaz de hacerlo, pero me armé de valor y, ayer, me atreví a botar.
- ¿Ayer?... ¿Por correo?
- ¡No!... Por contenedor. Es que me habían llenado el buzón con las jodidas papeletas.
- ¡Coño!... ¿Es qué no vas a cambiar nunca?
- Espero que no. La clave está ahí: en ser fiel a uno mismo. No creo en este remedo de democracia.
Ciudadano Plof
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28/10/14
FULGOR Y MUERTE DE UN MAESTRO ANDALUZ
José Sánchez Rosa nació en Grazalema, un pueblo de la serranía de Cádiz, el 22 de octubre de 1864 en una familia numerosa. Desde pequeño trabajó en el campo como peón. Fue asesinado en Sevilla el 1 de agosto de 1936 por los golpistas del 18 de julio.
Hijo de un zapatero, desde muy joven, gracias a los dos años que había acudido a la escuela, era el encargado de leer en voz alta a sus compañeros los periódicos y la propaganda libertaria que llegaba a sus manos. Posiblemente sería de este temprano gusto por la lectura de donde le vino la idea de ejercer el magisterio. Nunca llegó a tener título oficial. Sin embargo, fue reconocido como maestro en su tiempo y con posterioridad. En la persona de Sánchez Rosa se unen la tinta del militante de organizaciones que luchaban por la justicia social; la palabra del propagandista anarquista y la tinta del maestro de trabajadores.
Unas actividades que le llevaron a prisión. Parece que una primera vez cuando los sucesos de la «Mano Negra», la trama policial nacida para detener el avance del primer obrerismo en la provincia de Cádiz. Después, en 1892, cuando vivía ya en Jerez, volvió a ser encarcelado acusado de ser uno de los organizadores del llamado «asalto campesino a Jerez». En 1891 había estado entre los asistentes en Barcelona al congreso en el que se pretendía reorganizar la Internacional. Para entonces ya era un conocido militante al que se le conocía por el sobrenombre de «Fermín». ¿Quizás en honor al ya entonces mítico Fermín Salvochea, que había regresado a Cádiz a finales de 1885 tras diez años de penales y exilios? Aunque también puede que lo fuera por llamarse así su padre. Fuera como fuere, en 1892, ambos –Sánchez Rosa y Salvochea- quedaron atrapados en la red policial del asalto jerezano.
LA BATALLA POR LAS OCHO HORAS
Una trampa elaborada a medida que renacían las sociedades obreras por la comarca, se organizaban nuevos grupos ácratas y las calles se llenaban de trabajadores exigiendo las ocho horas. Sánchez Rosa fue acusado de estar entre los anarquistas que se entrevistaron con el gaditano, ya encarcelado en la prisión de Cádiz, para organizar la ocupación de Jerez. Tuvo mejor suerte que su compañero José Fernández Lamela, que fue uno de los cuatro ejecutados a garrote unas semanas más tarde.
Compareció ante un consejo de guerra, unos meses después, junto a otros 45 acusados. Sobre él recayó una condena a cadena perpetua. Pasaron ocho años hasta que, en 1901, con motivo del matrimonio de la Princesa de Asturias, se dictó una amnistía que le devolvió a la calle. Los había pasado en el presidio ceutí de El Hacho. A la ciudad africana se habían trasladado también Ana Villalobos, su compañera desde 1889, y la hija de ambos, Paca. Cuando regresaron a la península lo hizo además con otros dos nuevos retoños: Fermín y María.
UNA FE LLAMADA HUELGA
No volvió a trabajar ni de jornalero, ni de zapatero. Comenzó su larga trayectoria de tres décadas como maestro de sociedades obreras. No fue un maestro racionalista, seguidor de los planteamientos de la escuela de Ferrer Guardia. Mantuvo relaciones con la Escuela Moderna y utilizó sus publicaciones. Sin embargo, Sánchez Rosa también había bebido de otras fuentes: de los maestros cortijeros que había conocido antes de ser encarcelado y de la propia tradición oral y escrita andaluza que se plasmó en la colección de manuales y textos que fue editando durante años. De momento se dirigió a Los Barrios a hacerse cargo de la escuela que la sociedad obrera local acababa de abrir. Hasta 1903 resistió la presión de las autoridades militares que, ese año, lograron cerrarla y acusar al grazalemeño de un delito de opinión que le obligó a exilarse a Tánger.
Sánchez Rosa no abandonó su militancia societaria y propagandística. Participó en la Federación de Sociedades Obreras de Resistencia de la Región Española, la reconstituida organización nacional de tendencia antiautoritaria, y en actos de propaganda anarquista. Era un entusiasta seguidor de la huelga general revolucionaria. El obrerismo no era sólo reivindicativo y defensivo, también debía tener una finalidad revolucionaria. Con 36 años y tras pasar casi diez en prisión se reincorporaba a un mundo obrero en ebullición. El que estaba a punto de abandonar la infancia del societarismo para entrar en la madurez del sindicalismo revolucionario. A difundir estas ideas se dedicó durante meses, recorriendo en comisiones de propaganda todo el país: lo moderno era el anarquismo, lo viejo, lo caduco, el mundo capitalista. También empuñó frecuentemente la pluma. Comenzó a ser un colaborador habitual de La Revista Blanca que editaba la familia Urales con la que estableció una larga amistad.
LA ARITMÉTICA DEL OBRERO
Su labor pedagógica no se limitó a las clases en la escuela campo gibraltareña. En 1902 editó su primer folleto: Las dos fuerzas: reacción y progreso. A este le seguirían, hasta la década de los treinta, otros diecisiete. Especial éxito, con numerosas ediciones y decenas de miles de ejemplares, tuvieron tres «manuales»: La aritmética del obrero, aparecido en 1909 y La gramática y El abogado del obrero publicados en 1912. El primero buscaba dotar al trabajador de herramientas contables básicas con el objetivo de que no le engañaran ni en los salarios, ni en las compras y ventas. Mismo objetivo que tenía la gramática con la que, mediante demostraciones ortográficas y gramaticales claras y comprensibles, los trabajadores mejoraran sus niveles de expresión y comprensión. Finalmente, el abogado era un compendio, siempre actualizado, de leyes, decretos y reglamentos oficiales, que los trabajadores podían utilizar para presentar reclamaciones, peticiones y legalizaciones de sociedades por ellos mismos sin recurrir a personas que les cobrarían unos honorarios por encima de sus posibilidades.
Regresó a España a finales de 1904 para hacerse cargo de la escuela de a sociedad obrera de la población sevillana de Aznalcóllar. Allí vivió hasta su traslado a Sevilla en 1911. Siete años durante los que la tiza, la tinta y la palabra continuaron protagonizando la vida de quien se había convertido en un referente del mundo anarquista andaluz. Participó en la reconstrucción de la sociedad obrera aznalcoreña y mantuvo contra viento y marea, incluso de forma ambulante, la escuela. Combatió al clericalismo local y a la empresa minera que dominaba la vida económica de la localidad. Su situación llegó a hacerse insostenible presionado por las autoridades y la Guardia Civil y amenazado de muerte. En 1910 se produjeron una serie de explosiones en domicilios de capataces de la mina y sabotajes en fincas. Sánchez Rosa fue acusado de instigarlos y de participar personalmente en algunos. Se defendió atribuyendo las acusaciones a una campaña de «terrorismo reaccionario».
UNA ESCUELA EN TRIANA
Sin embargo terminó abandonando Aznalcóllar. Se abrían nuevos tiempos y Sánchez Rosa, en el transcurso de los actos en los que había continuado participando, había advertido las posibilidades y rápida difusión de las ideas que pretendían sustituir a las viejas sociedades obreras por «modernos sindicatos ». Ideas que llenan su folleto El obrero sindicalista y su patrono aparecido en 1911, recién instalado en Sevilla. Cuando llegó a la capital del Betis tenía 47 años, la aureola de ser uno de los condenados en los grandes procesos contra el anarquismo de dos décadas antes y una reputada fama de propagandista y maestro libertario.
Primero abrió su escuela en el barrio de Triana, en la calle Pagés del Corro. Después, se trasladó a su emplazamiento definitivo de la calle Enladrillada, en el barrio de San Julián, uno de los feudos del anarquismo sevillano. Escuelas que tenían alumnos entre 3 y 10 años durante el día y adultos por la noche. Apenas instalado, participó en la huelga general que sacudió la ciudad en octubre por lo que sufrió una primera detención hispalense.
Durante los años siguientes la actividad de Sánchez Rosa fue incansable. Participó en numerosas giras de propaganda que le llevó por toda Andalucía y otras regiones del país, actos de controversia con socialistas, continuó escribiendo folletos y sus actividades educativas. También ingresó en la masonería, producto de sus relaciones con, otro antiguo anarquista, y ahora caracterizado dirigente del republicanismo radical y la masonería española, Diego Martínez Barrio. Lo hizo en 1911 en la logia «Justicia y Libertad» con el nombre simbólico de «Salvochea». Pero sobre todo lo que le distinguió fue su compromiso con la creación de entidades sindicalistas y la educación.
PRESIDENTE DE CNT ANDALUCÍA
Su máxima aspiración era la creación de una federación local de sociedades. A pesar de haber nacido ya la desconfianza en los medios anarquistas hacia el sindicalismo, el grazalemeño se mantuvo partidario de éste. Hasta el punto de que terminaría presidiendo la creación, en 1918, de la sección de la CNT en Andalucía: la Federación Regional Obrera Andaluza.
No significó que abandonara otros campos de actuación más propios del mundo anarquista. Participó en los diversos intentos por crear una organización regional, primero, y nacional, después, de grupos anarquistas y viajó hasta El Ferrol para asistir a las sesiones del, finalmente impedido por las autoridades, Congreso Internacional por la Paz que pretendía reunir a los adversarios de la guerra que había estallado en Europa. También, en Sevilla, participó en la creación de una Liga de Inquilinos con la que hacer frente al aumento de los precios de la vivienda, y de las subsistencias en general.
ADIÓS A TODO ESTO
Hasta este momento Sánchez Rosa había equilibrado anarquismo y sindicalismo. De hecho podía aparecer como un ejemplo vivo, de un reconocido militante, que ligaba al ya pasado societarismo nacido en el siglo xix con el moderno sindicalismo y su adscripción anarquista, defensor de la instrucción racional de los hombres, con la actuación y participación en la CNT, el sindicato que se estaba convirtiendo en el vehículo que catalizaba las aspiraciones reivindicativas y revolucionarias de gran parte del proletariado español. Sin embargo, a partir de 1919 las dudas, desconfianzas y contradicciones estallaron. Sánchez Rosa terminaría, organizativamente, apartado del mundo al que había dedicado toda su vida.
Las diferencias entre anarquistas y sindicalistas comenzaron a hacerse visible a lo largo de 1917. Mientras se extendía como la espuma la CNT y los anarquistas vieron el poder que iban adquiriendo las estructuras sindicales. Más adelante vendrían los acontecimientos rusos y la eliminación de los anarquistas por los bolcheviques. En ese contexto los intentos de crear una organización específica ácrata retomaron nuevas fuerzas. También se abrió un debate teórico. De ellos terminaría naciendo el anarcosindicalismo. En ambos participó Sánchez Rosa y se dejó algunas plumas. Defendió tanto la participación de los anarquistas en los sindicatos, frente a quienes propugnaban su abandono, como denunció los peligros que suponían, para la propia revolución, la estructura de poder, y las sinergias que originaban.
CAMINO DEL DESTIERRO
Hasta comienzos de 1919 Sánchez Rosa actuó dentro de la CNT y fue representante suyo en actos tan destacados como en el primer congreso de la federación andaluza. También defendió la permanencia de los anarquistas en el sindicato en la conferencia nacional que los grupos ácratas celebraron en Barcelona. Como consecuencia de las huelgas de inquilinos, en marzo, fue desterrado a Extremadura. Cuando regresó las hostilidades estallaron. El motivo fue el destino poco claro que se le había dado a un dinero enviado desde Cataluña para ayudar a los sindicatos sevillanos y al uso de la violencia de algunos militantes cenetistas. Pronto al enfrentamiento se suman las descalificaciones personales. Del deterioro de la situación fueron muestras la ausencia de Sánchez Rosa del congreso del teatro de la Comedia de Madrid, en diciembre de 1919, y la publicación de Discordancias de bronce. El hecho que terminó rompiendo sus relaciones con la CNT fue el texto que escribió en respuesta a las afirmaciones que Ángel Pestaña y Salvador Seguí habían hecho en el Ateneo de Madrid en las que aseguraban que la única organización e ideas revolucionarias eran las sindicalistas.
A mediados de 1920 Sánchez Rosa fue apartado oficialmente de la CNT andaluza en medio de una lluvia de insultos y descalificaciones personales. A partir de estos momentos abandonó cualquier relación pública con el cenetismo. Se retiró a la militancia anarquista. De los grupos andaluces fue representante en el congreso nacional celebrado en marzo de 1923 en Madrid. Continuó con su tarea pedagógica en la escuela de la calle Enladrillada y acudiendo a los actos y mítines a los que era invitado.
Y LLEGÓ LA DICTADURA
La proclamación de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera le supuso nuevas detenciones, encarcelamientos y destierros. En septiembre de 1924, a la vez que eran ilegalizados los sindicatos sevillanos, fue detenido y trasladado a la prisión de Murcia. Casi un año permaneció en la cárcel levantina hasta que a mediados de 1925 fue liberado y regresó a Sevilla. Sobrepasaba ampliamente los 60 años y se mantuvo al margen de la reorganización sindical y de la creación de la FAI. Conocería los movimientos pero no participó. El anarquismo y el sindicalismo de la Segunda República sería obra de generaciones más jóvenes.
De todas formas continuó siendo un referente del anarquismo sevillano al que las autoridades no perdían de vista. Tampoco sus antiguos compañeros de militancia. Las autoridades republicanas lo mantuvieron vigilado y estuvo entre los candidatos para ser deportado a las colonias africanas en 1932. Llegó a estar encerrado en la fortaleza militar de Santa Catalina en Cádiz. Año en el que, también fue de nuevo detenido en el transcurso de los sucesos conocidos como «las bombas de mayo». A la vez, olvidadas las viejas rencillas de una década antes, el 1 de mayo fue uno de los oradores del mitin que la CNT sevillana celebró en el cine Oriente de la calle Luis Montoto, y en julio acompañó a Ángel Pestaña, secretario nacional de la CNT, en su visita a la ciudad. Un artículo defendiendo a los campesinos procesados en 1932 fue su último testimonio de actividad pública: apareció en el diario madrileño CNT en octubre de 1933 y se titulaba «Paso libre a la anarquía».
1936: SECUESTRO Y ASESINATO
El artículo terminaba afirmando que, a pesar de sus setenta años, estaba seguro de que iba a ver concretizarse el ideal anarquista. No se equivocó. Si no llegó a conocerlo fue porque el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 le cogió en Sevilla. Ocupada la ciudad, fue secuestrado de su casa en la plaza de la Mata por un grupo paramilitar encabezado por Enrique Barrau Salado. Enfermo lo subieron al camión en el que se apilaban parte de las pertenencias que le habían robado y trasladado al hotel Inglaterra, en la plaza Nueva, en donde los carlistas habían montado su cuartel y checa. Seguramente de allí salió la madrugada del 1 de agosto para ser asesinado en la tapia del cementerio sevillano.
(*) De “Discordancias de bronce. Nuestra opinión sobre el sindicalismo”. Folleto editado a propósito del 150º aniversario de su nacimiento. (RMHSA-CGT.A. 2014)
FUENTE: andaluces.es
Política
José Luis Gutiérrez
27 oct 2014
Unas actividades que le llevaron a prisión. Parece que una primera vez cuando los sucesos de la «Mano Negra», la trama policial nacida para detener el avance del primer obrerismo en la provincia de Cádiz. Después, en 1892, cuando vivía ya en Jerez, volvió a ser encarcelado acusado de ser uno de los organizadores del llamado «asalto campesino a Jerez». En 1891 había estado entre los asistentes en Barcelona al congreso en el que se pretendía reorganizar la Internacional. Para entonces ya era un conocido militante al que se le conocía por el sobrenombre de «Fermín». ¿Quizás en honor al ya entonces mítico Fermín Salvochea, que había regresado a Cádiz a finales de 1885 tras diez años de penales y exilios? Aunque también puede que lo fuera por llamarse así su padre. Fuera como fuere, en 1892, ambos –Sánchez Rosa y Salvochea- quedaron atrapados en la red policial del asalto jerezano.
LA BATALLA POR LAS OCHO HORAS
Una trampa elaborada a medida que renacían las sociedades obreras por la comarca, se organizaban nuevos grupos ácratas y las calles se llenaban de trabajadores exigiendo las ocho horas. Sánchez Rosa fue acusado de estar entre los anarquistas que se entrevistaron con el gaditano, ya encarcelado en la prisión de Cádiz, para organizar la ocupación de Jerez. Tuvo mejor suerte que su compañero José Fernández Lamela, que fue uno de los cuatro ejecutados a garrote unas semanas más tarde.
Compareció ante un consejo de guerra, unos meses después, junto a otros 45 acusados. Sobre él recayó una condena a cadena perpetua. Pasaron ocho años hasta que, en 1901, con motivo del matrimonio de la Princesa de Asturias, se dictó una amnistía que le devolvió a la calle. Los había pasado en el presidio ceutí de El Hacho. A la ciudad africana se habían trasladado también Ana Villalobos, su compañera desde 1889, y la hija de ambos, Paca. Cuando regresaron a la península lo hizo además con otros dos nuevos retoños: Fermín y María.
UNA FE LLAMADA HUELGA
No volvió a trabajar ni de jornalero, ni de zapatero. Comenzó su larga trayectoria de tres décadas como maestro de sociedades obreras. No fue un maestro racionalista, seguidor de los planteamientos de la escuela de Ferrer Guardia. Mantuvo relaciones con la Escuela Moderna y utilizó sus publicaciones. Sin embargo, Sánchez Rosa también había bebido de otras fuentes: de los maestros cortijeros que había conocido antes de ser encarcelado y de la propia tradición oral y escrita andaluza que se plasmó en la colección de manuales y textos que fue editando durante años. De momento se dirigió a Los Barrios a hacerse cargo de la escuela que la sociedad obrera local acababa de abrir. Hasta 1903 resistió la presión de las autoridades militares que, ese año, lograron cerrarla y acusar al grazalemeño de un delito de opinión que le obligó a exilarse a Tánger.
Sánchez Rosa no abandonó su militancia societaria y propagandística. Participó en la Federación de Sociedades Obreras de Resistencia de la Región Española, la reconstituida organización nacional de tendencia antiautoritaria, y en actos de propaganda anarquista. Era un entusiasta seguidor de la huelga general revolucionaria. El obrerismo no era sólo reivindicativo y defensivo, también debía tener una finalidad revolucionaria. Con 36 años y tras pasar casi diez en prisión se reincorporaba a un mundo obrero en ebullición. El que estaba a punto de abandonar la infancia del societarismo para entrar en la madurez del sindicalismo revolucionario. A difundir estas ideas se dedicó durante meses, recorriendo en comisiones de propaganda todo el país: lo moderno era el anarquismo, lo viejo, lo caduco, el mundo capitalista. También empuñó frecuentemente la pluma. Comenzó a ser un colaborador habitual de La Revista Blanca que editaba la familia Urales con la que estableció una larga amistad.
LA ARITMÉTICA DEL OBRERO
Regresó a España a finales de 1904 para hacerse cargo de la escuela de a sociedad obrera de la población sevillana de Aznalcóllar. Allí vivió hasta su traslado a Sevilla en 1911. Siete años durante los que la tiza, la tinta y la palabra continuaron protagonizando la vida de quien se había convertido en un referente del mundo anarquista andaluz. Participó en la reconstrucción de la sociedad obrera aznalcoreña y mantuvo contra viento y marea, incluso de forma ambulante, la escuela. Combatió al clericalismo local y a la empresa minera que dominaba la vida económica de la localidad. Su situación llegó a hacerse insostenible presionado por las autoridades y la Guardia Civil y amenazado de muerte. En 1910 se produjeron una serie de explosiones en domicilios de capataces de la mina y sabotajes en fincas. Sánchez Rosa fue acusado de instigarlos y de participar personalmente en algunos. Se defendió atribuyendo las acusaciones a una campaña de «terrorismo reaccionario».
UNA ESCUELA EN TRIANA
Sánchez Rosa, con alumnos de Triana. // RMHSA-CGT
Sin embargo terminó abandonando Aznalcóllar. Se abrían nuevos tiempos y Sánchez Rosa, en el transcurso de los actos en los que había continuado participando, había advertido las posibilidades y rápida difusión de las ideas que pretendían sustituir a las viejas sociedades obreras por «modernos sindicatos ». Ideas que llenan su folleto El obrero sindicalista y su patrono aparecido en 1911, recién instalado en Sevilla. Cuando llegó a la capital del Betis tenía 47 años, la aureola de ser uno de los condenados en los grandes procesos contra el anarquismo de dos décadas antes y una reputada fama de propagandista y maestro libertario.
Primero abrió su escuela en el barrio de Triana, en la calle Pagés del Corro. Después, se trasladó a su emplazamiento definitivo de la calle Enladrillada, en el barrio de San Julián, uno de los feudos del anarquismo sevillano. Escuelas que tenían alumnos entre 3 y 10 años durante el día y adultos por la noche. Apenas instalado, participó en la huelga general que sacudió la ciudad en octubre por lo que sufrió una primera detención hispalense.
PRESIDENTE DE CNT ANDALUCÍA
No significó que abandonara otros campos de actuación más propios del mundo anarquista. Participó en los diversos intentos por crear una organización regional, primero, y nacional, después, de grupos anarquistas y viajó hasta El Ferrol para asistir a las sesiones del, finalmente impedido por las autoridades, Congreso Internacional por la Paz que pretendía reunir a los adversarios de la guerra que había estallado en Europa. También, en Sevilla, participó en la creación de una Liga de Inquilinos con la que hacer frente al aumento de los precios de la vivienda, y de las subsistencias en general.
ADIÓS A TODO ESTO
Hasta este momento Sánchez Rosa había equilibrado anarquismo y sindicalismo. De hecho podía aparecer como un ejemplo vivo, de un reconocido militante, que ligaba al ya pasado societarismo nacido en el siglo xix con el moderno sindicalismo y su adscripción anarquista, defensor de la instrucción racional de los hombres, con la actuación y participación en la CNT, el sindicato que se estaba convirtiendo en el vehículo que catalizaba las aspiraciones reivindicativas y revolucionarias de gran parte del proletariado español. Sin embargo, a partir de 1919 las dudas, desconfianzas y contradicciones estallaron. Sánchez Rosa terminaría, organizativamente, apartado del mundo al que había dedicado toda su vida.
Las diferencias entre anarquistas y sindicalistas comenzaron a hacerse visible a lo largo de 1917. Mientras se extendía como la espuma la CNT y los anarquistas vieron el poder que iban adquiriendo las estructuras sindicales. Más adelante vendrían los acontecimientos rusos y la eliminación de los anarquistas por los bolcheviques. En ese contexto los intentos de crear una organización específica ácrata retomaron nuevas fuerzas. También se abrió un debate teórico. De ellos terminaría naciendo el anarcosindicalismo. En ambos participó Sánchez Rosa y se dejó algunas plumas. Defendió tanto la participación de los anarquistas en los sindicatos, frente a quienes propugnaban su abandono, como denunció los peligros que suponían, para la propia revolución, la estructura de poder, y las sinergias que originaban.
CAMINO DEL DESTIERRO
A mediados de 1920 Sánchez Rosa fue apartado oficialmente de la CNT andaluza en medio de una lluvia de insultos y descalificaciones personales. A partir de estos momentos abandonó cualquier relación pública con el cenetismo. Se retiró a la militancia anarquista. De los grupos andaluces fue representante en el congreso nacional celebrado en marzo de 1923 en Madrid. Continuó con su tarea pedagógica en la escuela de la calle Enladrillada y acudiendo a los actos y mítines a los que era invitado.
Y LLEGÓ LA DICTADURA
La proclamación de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera le supuso nuevas detenciones, encarcelamientos y destierros. En septiembre de 1924, a la vez que eran ilegalizados los sindicatos sevillanos, fue detenido y trasladado a la prisión de Murcia. Casi un año permaneció en la cárcel levantina hasta que a mediados de 1925 fue liberado y regresó a Sevilla. Sobrepasaba ampliamente los 60 años y se mantuvo al margen de la reorganización sindical y de la creación de la FAI. Conocería los movimientos pero no participó. El anarquismo y el sindicalismo de la Segunda República sería obra de generaciones más jóvenes.
De todas formas continuó siendo un referente del anarquismo sevillano al que las autoridades no perdían de vista. Tampoco sus antiguos compañeros de militancia. Las autoridades republicanas lo mantuvieron vigilado y estuvo entre los candidatos para ser deportado a las colonias africanas en 1932. Llegó a estar encerrado en la fortaleza militar de Santa Catalina en Cádiz. Año en el que, también fue de nuevo detenido en el transcurso de los sucesos conocidos como «las bombas de mayo». A la vez, olvidadas las viejas rencillas de una década antes, el 1 de mayo fue uno de los oradores del mitin que la CNT sevillana celebró en el cine Oriente de la calle Luis Montoto, y en julio acompañó a Ángel Pestaña, secretario nacional de la CNT, en su visita a la ciudad. Un artículo defendiendo a los campesinos procesados en 1932 fue su último testimonio de actividad pública: apareció en el diario madrileño CNT en octubre de 1933 y se titulaba «Paso libre a la anarquía».
1936: SECUESTRO Y ASESINATO
(*) De “Discordancias de bronce. Nuestra opinión sobre el sindicalismo”. Folleto editado a propósito del 150º aniversario de su nacimiento. (RMHSA-CGT.A. 2014)
FUENTE: andaluces.es
Política
José Luis Gutiérrez
27 oct 2014
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