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4/12/18

¿Y ESTO QUIÉN LO PAGA?

El Boca-River reaviva el debate del coste de la seguridad


Los sindicatos policiales inciden en el elevado gasto que supone al erario garantizar la seguridad antes, durante y después de los partidos con efectivos de decenas de unidades desplegados por la ciudad.

Despliegue policial el día del encuentro entre River Plate y Boca Juniors.- REUTERS
Despliegue policial el día del encuentro entre River Plate y Boca Juniors.- REUTERS

La celebración de la final de la Copa Libertadores en Madrid ha resucitado el debate sobre quién se hace cargo del coste de la seguridad que exigen los partidos de alto riesgo, encuentros que generan claros beneficios económicos a los clubes, pero que requieren recursos públicos extraordinarios.

Los sindicatos policiales han sido los primeros en volver a poner sobre la mesa el elevado gasto de seguridad que supone al erario garantizar la seguridad antes, durante y después de los partidos con efectivos de decenas de unidades desplegados por la ciudad, desde los más visibles como los agentes de la UIP, medios aéreos o guías caninos a los de subsuelo, Tédax o Información.

Aunque el diseño del operativo para el partido que el 9 de diciembre disputarán en el estadio Santiago Bernabéu el River Plate y el Boca Juniors no está cerrado, los cuatro sindicatos principales SUP, CEP, UFP y SPP coinciden en que será un dispositivo abultado que movilizará a entre 2.000 y 4.000 policías nacionales, sin olvidar la implicación de efectivos de policía municipal y sanitarios.

Más de 150.000 euros en antidisturbios

 

Solo el desplazamiento de un agente de UIP, los antidisturbios, cuesta 72,12 euros de dieta. "Si vienen alrededor de 700 efectivos, que son los que podrían venir desde fuera a la capital el gasto sería de unos 50.500 euros diarios solo en UIP", señala Antonio Labrado de la CEP. Y eso sin tener en cuenta que el desplazamiento de estos agentes, a los que ya les ha suspendido los permisos y asuntos propios, será de unos tres días mínimo, por lo que solo en UIP el coste ascenderá a más de 150.400 euros.

"Los clubes, pero también la FIFA, la UEFA o la Conmebol, son entidades que manejan mucho dinero y tiene abultados beneficios pero no se gastan un duro en la seguridad de estos eventos que les reportan todavía más dinero", recuerda también el portavoz del SUP, Ramón Cosío, quien considera que el Estado no puede asumir 200.000 o 300.000 euros cada vez que se organiza un partido de este tipo.

Gráficamente traslada el "problema" al negocio de una discoteca que se llena todas los fines de semana, deja al propietario una importante recaudación, pero cuyos "seguratas", tanto dentro como en la puerta del local, son personal del Ayuntamiento de turno. "Es impensable, es un local privado". Desde la UFP, su portavoz José María Benito también apunta: "No entro en el debate de quién debe pagar, pero no puede caer todo el peso sobre la seguridad pública de un acontecimiento que es privado", y más cuando despliegues de esta envergadura pueden dejar "desprotegidos" otros lugares.

La seguridad de la Policía durante toda una temporada se eleva a 10 millones de euros


Desde los sindicatos dejan claro que no se trata de menospreciar el impacto económico que tendrá para Madrid la celebración de este partido ni siquiera de poner el foco en la final de la Copa de Libertadores, pues estos operativos son similares a los que se montan para otros partidos de alto riesgo. Sin ir más lejos, la última final de la Copa del Rey desplegó a más de 3.000 policías o un Madrid-Barça pone en la calle a alrededor de 1.700. Según datos ofrecidos por Adolfo Medina, del sindicato SPP, que agrupa a los mandos policiales, la seguridad global de toda una temporada de liga se eleva a los 10 millones de euros.

"El coste compartido no debería descartarse por el mero hecho de que se considere que la seguridad es una tarea propia del Estado", explica Medina que subraya que resulta llamativo que la Vuelta Ciclista a España sí se hace cargo de los gastos que supone tener a su disposición a la Policía.

El debate que ahora resurge pero que viene de lejos. Ya en 2012 la UFP pidió al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que estudiara la posibilidad de cobrar la seguridad que presta la Policía Nacional en los partidos de fútbol o espectáculos taurinos, algo que también el exministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba planteó a la liga, sin obtener respuesta.

El gol imposible a la cofinanciación

 
 Estadio Santiago Bernabeu - Madrid

Hace siete años, con el proyecto de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, se quiso dar el paso de contemplar por ley la cofinanciación para los eventos con ánimo de lucro que exigen un gasto considerable en materia de seguridad, pero todo quedó en nada.

Mientras, Catalunya y el País Vasco sí han avanzado en normativas propias. En 2016, por ejemplo, el Atletic Club de Bilbao pagó 13.500 euros por el despliegue extra de la Ertzaintza con motivo del partido de alto riesgo contra el Olympique de Marsella.

La ley de espectáculos públicos vasca fija que la Ertzaintza cobrará 31 euros por agente y hora cuando tenga que aplicar "servicios extraordinarios de vigilancia y protección" en partidos de fútbol y eventos multitudinarios de "riesgo elevado". Catalunya introdujo un copago similar en la ley de acompañamientos a los presupuestos de 2013, donde se fijó una tasa de 35,35 euros por agente de mosso y hora de servicio.

La Liga Alemana sí paga


Se trata de una práctica también vigente fuera de España: el pasado mes de febrero el Tribunal Superior de lo contencioso-administrativo de la ciudad estado de Bremen (norte de Alemania) sentenció que la Liga Alemana de Fútbol debe compartir los gastos policiales adicionales de los partidos de alto riesgo.

El origen del proceso es una demanda de la Liga Alemana contra una notificación de la Policía de Bremen en la que se le reclamaba el pago de una tasa de 425.718,11 euros por el dispositivo adicional desplegado con motivo de un partido disputado en 2015 entre el Werder Bremen y el Hamburgo.

El pasado mayo la agrupación de sindicatos europeos Eurocop avanzó su intención de presentar a los grupos políticos del Parlamento Europeo una propuesta para reclamar el copago por parte de los clubes del gasto en seguridad y de los daños causados por los aficionados violentos.

Un mes antes, profesionales de la Policía Nacional, la Ertzaintza, la Policía Foral, Scotland Yard y Eurocop se habían reunido en Bilbao para analizar la violencia en torno al deporte y reclamaron la implicación de los clubes para acabar con los incidente que a menudo rodean el fútbol.


Los sindicatos reiteran que sea a través de una tasa, un tributo o un canon el camino debe ser el de la cofinanciación. "El fútbol es un deporte de interés nacional, y el Estado puede responsabilizarse de una parte, pero esto cuesta mucho dinero. Los clubes deberán corresponsabilizarse de un servicio que pagamos todos", zanja el portavoz del SPP.

FUENTE: publico.es


¿Saben ustedes cuanto cuesta el viaje de ida y vuelta Argentina-España? Pues "la broma" va desde los 700 (el más económico) hasta los 1.800 euros, lo que traducidos a moneda argentina viene a ser entre unos 30.000 y 77.000 pesos. 

Teniendo en cuenta que el salario medio argentino equivale a 418,5 euros mensuales, el cálculo es bien simple: se necesitan entre 1,6 y 4,3 mensualidades íntegras para costearse el viaje: entradas, alojamiento y comida aparte. ¡Ahí es na'!... Con lo cual solo podrán realizarlo los económicamente pudientes. El pueblo llano tendrá que joderse y, como mucho,  verlo por televisión.

¿Por qué se castiga a todos los argentinos por los desmanes de unos cuantos descerebrados? ¿Y por qué puñetas los ciudadanos españoles hemos de pagar este despiporre? ¿Me lo quieren explicar?

25/8/17

NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA MATANZA


Nos vemos en la próxima matanza. Nos veremos cuando la sangre derramada vuelva a ponernos fácil ser solidarios. Toda la atención suscitada estos días, toda la cercanía se diluirá, se disolverá y nos volveremos a encontrar abrazados en la próxima matanza, convencidos de que la libertad de expresión debe ser defendida como el primero de nuestros derechos. Pero hasta ahora, ¿dónde estaban todos? Me ha impresionado la frase profética del director de Charlie Hebdo: “No tengo miedo de las represalias. No tengo hijos, no tengo mujer, no tengo coche, no tengo deudas. Puede que suene algo pomposo, pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

Parece la declaración de un monje guerrero, de un voluntario, de alguien que sabe que cualquiera de sus decisiones puede recaer sobre los que tiene alrededor. Charb, Stéphane Charbonnier, hacía viñetas, era director de una revista de ensayo satírico. Sin embargo, sus palabras parecen las de un soldado que va al combate, las de un médico en misión sanitaria por lugares contagiosos.

El chantaje y el miedo son los instrumentos con los que se está destruyendo la libertad de expresión. Y, ¡ojo!, se está destruyendo. No creo en las actitudes románticas de quienes dicen: “Como su mensaje ha llegado a todas partes, han ganado los periodistas”. No, no y no. La vida era más preciosa que la afirmación del derecho por la vía del sacrificio. Sin embargo, el riesgo se había subestimado.


La escolta de Charbonnier no era una verdadera escolta, más bien una tutela (un chófer y un hombre armado) y, cuando la redacción cambió de sede, perdió la protección de la entrada, sustituida por la conocida Vgr (Vigilancia genérica radiocontrolada), muy poco eficaz en casos semejantes: una patrulla, esporádicamente, pasa y observa. Le ocurrió lo mismo a Salman Rushdie, a quien repetían frases que conozco demasiado bien: “Lleva flores a la tumba de Jomeini; sin él no serías lo famoso que eres”. Cuando se recibe una amenaza, es difícil provocar verdadera solidaridad, más bien surge la sospecha de haber encontrado un camino fácil para darse a conocer.

 La libertad de expresión no es solo un derecho adquirido para ejercer en los periódicos o ante un tribunal; es un hecho, un principio que trasciende todos los textos legales y que encarna la característica sustancial que convierte el mundo occidental, con todas las contradicciones y progresivas limitaciones, en un mundo libre. El mundo hacia el que caminan millones de seres humanos*

Es innegable que escribir puede resultar peligroso, pero cuando un escritor consigue ganar dinero, cuando sus libros —películas, cómics, periódicos— se convierten en un éxito, entonces parece como si fuera menos digno de tutela, como si su seguridad pudiera desatenderse, como si fuera él mismo quien tuviera que encargarse de ella porque, en el fondo, se la estaba buscando. También Wolinski y sus compañeros recibieron acusaciones similares. En realidad y, a pesar de que Francia respondió —bastante mejor que otros gobiernos europeos en casos semejantes— ante las primeras amenazas y el primer ataque contra Charlie Hebdo, diciendo que si alguien se sentía ofendido por las viñetas podía acudir a los tribunales, el ataque ha recaído en los propios franceses y lo ha hecho, no a través de una querella o una reclamación por daños, sino a través del único tribunal que conocen y utilizan ese puñado de exaltados: el del fusil.


A media voz, se escuchaban críticas contra las viñetas, se acusaba a la revista de forzar la máquina para enderezar los números rojos: un humor áspero, sin medias tintas, vulgar, fragua más rápido, llama más la atención. Pero también es cierto que incluso "la blasfemia" se convierte en un derecho cuando se plantean determinadas cuestiones de principios, porque reafirmarlo se convierte precisamente en una cuestión de principios irrenunciables. Conviene recordar que los mismos periódicos que consideraban indecorosas las blasfemias de Charlie han publicado todo tipo de fotos de cotilleo y han violado intimidades sin ningún pudor, cosa que la redacción de Charlie no hizo jamás.

Hoy Europa se ha olvidado del derecho a la libertad de expresión. Que lo haya olvidado no quiere decir que lo haya eliminado sino que lo ha descuidado, que ha dejado que se defienda con su propia inercia, hasta que ha llegado alguien que lo ha enterrado en una montaña de proyectiles. 

Más allá del terrorismo islámico, la cuestión se refleja también en los asuntos de la mafia: los gobiernos titubean, los tribunales juzgan los mecanismos de amenaza como delitos secundarios, reconociéndolos solo si hay sangre por medio.

Periodistas asesinados

Me pregunto: ¿Sabéis cuántos periodistas murieron el año pasado? Mataron a 66 y detuvieron a 178.

En Turquía, 23 periodistas están en la cárcel solo por escribir en un diario crítico con el gobierno. Me pregunto: ¿cómo es posible olvidar inmediatamente que en México se ha matado por un tuit, que en Arabia se castiga con miles de latigazos (los primeros cincuenta dados hace unos pocos días) a Raif Badawi, “culpable” de haber abierto un foro online de debate sobre el islam y la democracia; que en Italia decenas de personas viven bajo protección, que en Dinamarca ya intentaron matar al viñetista Kurt Westergaard por haber dibujado una caricatura del profeta Mahoma? ¿Ya hemos olvidado el asesinato del director de cine Theo Van Gogh en Holanda? Mataron a María del Rosario Fuentes Rubio en México por sus campañas en Twitter y a decenas de estudiantes por participar en una manifestación. ¿Bastaba con que todo esto no hubiera ocurrido en París o Berlín para ignorarlo? 

Claro, todos somos Charlie Hebdo, y es una solidaridad emotiva instintiva, la pulsión que Kant describía como la facultad inmediata para percibir, incluso antes que con la razón, lo que es justo y lo que es erróneo. Como si la capacidad de discernimiento estuviese inscrita en nuestro interior. Pero esta adhesión se desencadena siempre cuando ya se ha derramado sangre.
 

Charlie Hebdo no era un periódico capaz de llegar a millones de personas, estaba en crisis, siempre al borde del cierre. No estamos hablando de un ataque a la CNN ni al mayor diario de Francia. Quizá encontremos la explicación en la estrategia: es más fácil atacar a un periódico pequeño que a una gran estructura, con un fuerte aparato de vigilancia. Pero ese no es el único motivo, hay más: independientemente de lo grande que se sea, cuando un mensaje consigue prender entre un aluvión de artículos y material impresos, duele más, molesta más, es como un clavo. No da más miedo el más grande sino quien consigue innovar la expresión, hacer que cale, medir las contradicciones y superar su propia partitura. 

Por otra parte, cada estrategia militar de defensa sabe identificar qué lugares pueden ser atacados y, como hemos visto, han dejado de ser los parlamentos, los ministerios y los cuarteles. Atacar un cuartel es un acto de guerra que reduce el conflicto a una cuestión entre diferentes uniformes. Golpear a políticos significaría “atenuar” el propio mensaje militar: dado que en la política europea ya no existe un personaje símbolo que encarne la historia y los valores europeos, podría parecer un ataque parcial. En cambio, golpear a artistas, golpear a intelectuales, a bloggers, significa para el terrorismo islámico, para el de los narcos y para el de regímenes tiránicos, golpear el pensamiento. Busca intimidar a cualquiera, crear una identificación inmediata entre la opinión pública y la persona atacada, hacer punible la reflexión y la difusión de las ideas.

No es un ataque contra una figura o unas instituciones sino contra el último territorio que convierte a Occidente en un lugar distinto: la libertad de expresión. Pero si no hacemos nada, el silencio volverá pronto.

 

Pido al Parlamento Europeo, pido a Matteo Renzi, a Angela Markel, a François Hollande, a David Cameron y a los demás jefes de Estado y de Gobierno que organicen un Consejo Europeo dedicado a todos los que pagan y han pagado con su vida el precio de la libertad de expresión, a aquellos que viven con escolta, que han recibido amenazas, atentados, chantajes, violencias de cualquier tipo.

Que Europa se reúna y escuche a quien se arriesga en nombre de la cultura, del arte, de la información, que comprenda que en estas libertades descansan sus -nuestros- pilares.

Si la movilización de hombres y conciencias que hoy está agitando el mundo occidental se apaga pronto, se resuelve con unos pocos días de indignación y en un puñado de minutos de silencio, entonces sí, tendremos que decir: nos vemos en la próxima matanza.


FUENTE: ctxt.es
©Roberto Saviano - 11/04/2015 
Traducción de Mónica Andrade y Elisa Mora




(*) Si los gobiernos los dejan, claro está. 

10/5/16

#yoIBEXtigo

INFORMACIÓN GENERAL


Llevamos meses oyendo hablar de partidos que gobiernan para el IBEX35 o del temor de este selectivo de empresas a que ciertas formaciones políticas lleguen al poder. Pero ¿qué sabemos realmente de las compañías más influyentes del país? ¿La información que leemos sobre ellas en los medios de comunicación es la que necesitamos o la que sirve a sus intereses?

En La Marea pensamos que se prioriza el periodismo de filtraciones, pero no el de investigación. El primer motivo es irrefutable: buscar información y leer datos como una hormiga es muy caro y, a menudo, ingrato. Se consiguen más clicks publicando fotos y vídeos graciosos, o el último cruce de declaraciones entre los políticos de moda. 


El segundo tiene que ver con la financiación de los medios de comunicación en una época de crisis que parece crónica. Las empresas del IBEX35 son su principal fuente de ingresos. Por ello, si llega a sus redacciones una filtración que les perjudica, sus directivos valorarán si vale la pena correr el riesgo de publicarla. En cualquier caso, difícilmente emprenden una investigación sobre esas compañías de motu proprio. Nadie muerde la mano que le da de comer.

La Marea puede hacerlo, si tú quieres. Nuestro código ético para anunciantes garantiza nuestra independencia editorial. En nuestras páginas nunca verás anuncios de bancos que ejecuten desahucios ni de empresas que atenten contra el medio ambiente o la dignidad de las personas. Sencillamente, creemos que no se puede predicar una cosa y lucrarse con la contraria. Además de independencia, practicamos la coherencia.


Ahora queremos ir mucho más allá y analizarlas con lupa, una a una. Publicaremos reportajes rigurosos y atractivos para que tengan la mayor difusión posible. La información es esencial para que la ciudadanía pueda defenderse de los abusos y exigir sus derechos.

Por eso, contigo: INVESTIGAMOS, INFORMAMOS, TRANSFORMAMOS.

Características básicas 

 


El proyecto #yoIBEXtigo tiene como objetivo analizar a las 35 empresas que hoy conforman el selectivo IBEX35 que cotizan en la Bolsa española (Telefónica, Repsol, BBVA, La Caixa, Iberdrola, Acciona, Endesa, Inditex…) y los 'lobbies' que conforman. Para ello, dedicaremos los próximos años a: 

- Recopilar y analizar toda la información disponible en fuentes primarias y secundarias (registros oficiales, archivos, publicaciones…)

- Entrevistar a responsables de estas empresas, a los principales afectados por sus prácticas, a organismos oficiales, ONGs, sindicatos y asociaciones profesionales. 

Los contenidos finales dependerán de la naturaleza de cada compañía. Pero en todas ellas se examinará:

-Datos económicos y modus operandi.

-Puertas giratorias. Lobby e influencia normativa.

-Principales accionistas. Origen de su patrimonio y actividad.

-Política laboral. Filiales. Prácticas en otros países.

-Perspectiva de género. 

Los dossiers sobre cada empresa se publicarán en la revista mensual La Marea y en la página web www.lamarea.com, para que puedan ser accesibles al mayor número de personas.


Motivación y a quién va dirigido el proyecto 

El proyecto supone un enriquecimiento para toda la ciudadanía. Está dirigido, muy especialmente, a quienes creéis en la democratización de los medios de comunicación y apostáis por que sean propiedad de la gente, no de grandes corporaciones con agendas al servicio de los poderes que limitan y manipulan la información. 

Objetivos de la campaña de crowdfunding



Con 70.000 euros:
Documentación y publicación de 35 informes sobre las empresas del IBEX35.
Publicación de un libro digital (formato epub) del proyecto #IBEXTIGAMOS.
Edición en papel limitada a mecenas que opten por esta recompensa.
Publicación parcial en la web (con licencia copyleft).

Con 80.000 euros: más DIFUSIÓN
Además de lo anterior, edición en papel del proyecto #IBEXTIGAMOS. Donación a bibliotecas y colectivos interesados.
Publicación de docuweb y videos en lamarea.com con licencia copyleft.

Con 85.000 euros: Más INVESTIGACIÓN. FRANQUISMO S.A.
Edición del libro digital (formato epub) Franquismo S.A., de Antonio Maestre. En esta obra, además de informaciones específicas sobre las empresas del IBEX35 que deben sus fortunas a los favores de la dictadura franquista, se incluirán artículos sobre otras compañías no incluidas en el selectivo.
Edición en papel limitada a mecenas que opten por esta recompensa.

Con 90.000 euros:
Edición en papel del proyecto Franquismo S.A. Donación a bibliotecas y colectivos interesados.
Docuweb Franquismo S.A. y videos disponibles en lamarea.com con licencia copyleft.

Con 120.000 euros: Más INVESTIGACIÓN: EL NEGOCIO DE LA SANIDAD.
Especial sobre empresas que se lucran con la Sanidad.
Repasamos el estado de la Sanidad española, en las 17 comunidades autónomas: listas de espera, privatizaciones, situación de los hospitales, investigación…

Con 150.000 euros: Más INVESTIGACIÓN: EL NEGOCIO DE LA EDUCACIÓN
Especial sobre empresas que se lucran con la Educación.
Analizamos la presencia de las empresas en las universidades de todo el Estado.

Si te animas a #IBEXTIGAR con nosotros y superamos el importe óptimo de 150.000 euros...
Lo destinaremos a mejoras técnicas y a ampliar la plantilla para emprender nuevas investigaciones que ya tenemos en mente.


 
Experiencia previa y equipo

La revista mensual La Marea lleva más de tres años publicando información sobre multinacionales. Desde el primer número, titulado ‘Leyes al servicio del capital’, hemos analizado sus políticas laborales, la procedencia de sus fortunas -algunas vinculadas al franquismo-, las consecuencias de su expansión en otros continentes o su influencia en la elaboración de normas y tratados, e incluso de contenidos periodísticos. 

Además de contar con los periodistas de la redacción (Thilo Schäfer, Antonio Maestre, Magda Bandera, Olivia Carballar, Edu Muriel, etc.), el equipo de investigación trabajará en alianza con otros actores, como ONGs, asociaciones, sindicatos y medios afines.  


FUENTE: lamarea.com

21/11/15

CON EL TEMA DE LOS ATENTADOS DE PARÍS


Algún catalán que nos confirme que están bien, que no sabemos nada de ellos desde hace días.

Apróstata