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15/7/15

LOS PLANES DE VAROUFAKIS

Varoufakis revela cuáles eran sus planes secretos


El ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis tenía un plan: una vez que el BCE obligó a los bancos de Grecia a cerrar, podría actuar unilateralmente con pagarés, aplicando un recorte a los bonos griegos emitidos al BCE en 2012, con la consiguiente reducción de la deuda de Grecia y tomando el control del Banco de Grecia en manos del BCE.

Pero el primer ministro y algunos de los otros miembros del gabinete interno de Tsipras no compartían el punto de vista de Varoufakis. Después del referéndum, el primer ministro y sus más cercanos celebraron una votación secreta sobre la permanencia de Varoufakis en el gobierno. Con 4 votos a favor y 2 en contra, se tomó la decisión: la “estrella” del Ministro de Finanzas tuvo que coger su moto e irse. Y así lo hizo.


En declaraciones al medio británico New Statesman, Yanis Varoufakis rompió su silencio y habló sobre los planes secretos que estaba forjando a espaldas del pueblo griego que en su gran mayoría se oponía al Grexit por la razón que fuese.

Él dijo que pasó el último mes advirtiendo al gabinete griego que el BCE iba a cerrar los bancos de Grecia para forzar un acuerdo. Cuando lo hicieron, él estaba dispuesto a hacer tres cosas: emitir pagarés nominados en euros; aplicar un “recorte” a los bonos griegos emitidos al BCE en 2012, reducir la deuda de Grecia; y tomar el control del Banco de Grecia en manos del BCE.

 

Varoufakis confíaba en que Grecia no podría ser expulsada por el Eurogrupo; no existía ninguna disposición legal para tal movimiento. Pero sólo un posible Grexit podría dar a Grecia un mejor trato. Y Varoufakis pensó en el referéndum que facultaba a Syriza un mandato con el que que poder golpear con movimientos audaces, o por lo menos amagar con ellos.

Hizo alusión a este plan en la víspera del referéndum, y los informes más tarde sugirieron que esto fue lo que le costó su cargo. Cuando ofreció una explicación más clara.


Cuando la multitud celebraba el resultado del referéndum en la noche del domingo en la Plaza Syntagma, seis fuertes del gabinete interno de Syriza llevaron a cabo un voto crítico. Por cuatro votos contra dos, Varoufakis no pudo ganar apoyo para su plan, y no pudo convencer a Tsipras. 

Había querido promulgar sus medidas a principios de semana, cuando el BCE había obligado a los bancos griegos a cerrar. La noche del domingo fue su último intento. Cuando perdió, su salida del Gobierno fue inevitable”.

Banco Central Europeo (BCE)

En otra sección de la entrevista Varoufakis admite que se había contemplado un Grexit desde el principio. Se había establecido un equipo pequeño para evaluar esa posibilidad sobre el papel, jugando con las monedas y los virus paralelos. Había estado pensando en el Grexit desde el primer día que asumió el cargo, dijo.

“Él [Tsipras] no tenía claro en ese entonces cuáles eran sus puntos de vista, respecto al dracma frente al euro, sobre las causas de las crisis, y tuve que establecer los puntos de vista sobre lo que estaba pasando. Tras un diálogo iniciado, creí que había ayudado a dar forma a sus ideas en lo que debía hacerse”.

 Alexis Tsipras

Y, sin embargo Tsipras finalmente tuvo divergencias con Varoufakis porque creía que Varoufakis no podía garantizar que un Grexit funcionaría. Después de que Syriza asumiera el poder en enero, un pequeño equipo estuvo estudiando “en teoría, en el papel” cómo llevarlo a cabo. Sin embargo, Tsipras dijo que, “No estoy seguro de que de pueda salir bien, porque la gestión del colapso de una unión monetaria necesita una gran cantidad de experiencia, y no estoy seguro de que tengamos posibilidades aquí en Grecia sin ayuda externa”. Más años de austeridad por delante, pero Tsipras tiene la obligación de “no dejar que este país se convierta en un Estado fallido”.


Bastante interesante, fue la semana previa al referéndum. El líder del partico centrista Potami, Haris Theoharis, había afirmado en el Parlamento y en varios canales de televisión que “funcionarios del Tesoro y del Gobierno griego estaban trabajando en un plan para volver al dracma.”

 Haris Theoharis

Ahora resulta que Theoharis tenía razón, sin embargo, parte de razón. Debido a que Tsipras no apoyó a su ministro de finanzas en el plan del dracma, ni Varoufakis fue capaz de continuar con la implementación en la vida real del plan concebido Nunca hubo un plan sólido para volver al dracma, por parte del Gobierno, un Plan B, sólo en la teoría, como posibilidad no madurada.

De todos modos, Varoufakis dijo al NewStatesman, que él se sintió aliviado al dejar el gobierno.

 Yanis Varoufakis
Fuente: elcomunista.net
14/07/2015

11/7/15

GRECIA Y EL TRISTE PAPEL DE LA SOCIALDEMOCRACIA

“En los momentos de crisis se descubre el verdadero eje del poder”, decía uno de los fundadores del socialismo, Federico Engels; pues bien, en este largo proceso de crisis en Europa y en su último epifenómeno —Grecia—, se ha desvelado por si hubiese alguna duda no sólo el verdadero eje del poder —los mercados financieros—, sino también todos aquellos que les hacen la ola una y otra vez.


Ríos de tinta corren sobre Grecia. Los apóstoles del pensamiento único del libre mercado se dirigen a los fieles desde los púlpitos que la prensa “libre” ha preparado para ellos. Las pizarras, tan de moda en el prime-time político actual, echan fuego. Sobre ellas, los expertos economistas escupen un dato tras otro, incansables en su labor evangelizadora, con el noble fin de que al ciudadano medio le quede marcada a fuego la ortodoxia del libre mercado. Una ortodoxia que señala a la propia Grecia como principal culpable de la crisis de deuda helena, y a sus responsables gubernamentales como radicales irreflexivos que se valen de la demagogia y el populismo para conducir al pueblo griego al abismo del desabastecimiento.


Y en esta campaña para culpabilizar a Grecia y a su Gobierno, no han estado sólo los gobernantes conservadores y los medios de comunicación, sino que han contado con la inestimable ayuda de la socialdemocracia tanto la gobernante como la opositora.

Desde el mismo día de la llegada de Tsipras al Gobierno, la socialdemocracia no le ha concedido respiro. Se podrá estar de acuerdo o no con la forma de encarar las negociaciones con tal o cual propuesta, ese no es el problema, lo extremadamente grave es que ante el tremendo dolor al que se somete al pueblo griego, los “progresistas” europeos no se hayan situado inequívocamente al lado de él y enfrentándose a la política de la troika; ese es el problema de fondo ante el que no sólo cualquier progresista sino cualquier persona con sensibilidad social tiene que definirse.


A nadie se le escapa que el problema griego no es ni un problema contable, ni un problema estrictamente económico es un problema de carácter político, es un problema de castigar a aquel que no comparte la política de austeridad que ha sido sistemáticamente denunciada por todo tipo de analistas e informes, incluida la Administración Obama y la Reserva Federal. Trasciende al caso griego aunque este le represente. Y en ese pulso, y en esa pugna la socialdemocracia europea ha estado de forma clara en el lado de Merkel. Las demandas de otra Europa que sacan a pasear en las campañas electorales no aparecen en el debate y la pugna actual; todavía muchos podemos recordar cómo miles de socialistas aplaudían entusiasmados a Schultz en la campaña de las europeas de mayo del 2014 cuando denunciaba la austeridad y el hambre en el Sur y hablaba del proyecto europeo de la socialdemocracia.

Papeles, textos, discursos, conferencias quedan convertidos en palabras que bajo nuestro punto de vista no se debería llevar el viento en cuanto hay un conflicto real con los poderes establecidos. Es triste que cuando esto sucede, sólo aparece la supeditación, la justificación y como mucho el matiz irrelevante. Grecia es un ejemplo pero el TTIP es otro donde los socilademócratas europeos avalan el oscurantismo y el contenido profundo del mismo y se limitan a matizar los aspectos más difícilmente vendibles para la ciudadanía.


Un ejemplo claro ha sido el rechazo de todos los partidos socialistas al referéndum, la delegación española en el Parlamento Europeo firmaba un comunicado alineado claramente con las tesis germanas: “La convocatoria de un referéndum para el próximo domingo en Grecia ha situado la negociación al borde del precipicio. Es un recurso legítimo del gobierno griego, pero enormemente arriesgado para Grecia porque podría acabar dividiendo peligrosamente a su pueblo y quizás dejándolo fuera de la Unión”. Si esto no es un chantaje que venga Zeus y lo vea. En este texto, está el compendio de la deriva socialdemócrata; convocar al pueblo es lo que rompe la negociación, una consulta divide y ella abre la puerta de salida de Grecia de la Unión. La agresividad contra el referéndum y gobierno griego de relevantes dirigentes socialistas llama poderosamente la atención en un tiempo donde una y otra vez se nos ha repetido que frente al poder de los mercados había que recuperar el poder de la política, que es el único instrumento de los débiles y que son las nuevas mayorías políticas las que pueden dar la vuelta a la política de la UE, efectivamente muchísimos socialistas pensamos que si Zapatero hubiese convocado al pueblo, en referéndum o en elecciones en aquel mayo del 2010 donde se iniciaron los recortes y la ruptura con la política redistributiva, posiblemente no hubiésemos tenido cuatro años negros de mayorías absolutas del PP y muy posiblemente el PSOE no hubiese perdido a chorros el apoyo popular.


Después del resultado del referéndum donde importantes dirigentes socialdemócratas habían hecho una apuesta inequívoca contra Tsipras y el No, como el alabado Schultz: “Si los griegos votan no tendrán que introducir otra moneda en su economía, porque no tendrán más euros a su disposición como medio de pago”. O el otrora izquierdista Sigmar Gabriel y ahora chambelán de la señora Merkel: “Tsipras ha roto todos los puentes con Europa”, tampoco los partidos socialistas en el Gobierno, como Hollande o Renzi; o en la oposición, como el resto, han dado un golpe político en la mesa para cambiar el rumbo de los acontecimientos, han seguido entregados en manos de los tecnócratas que piden contrapartidas con las caídas de las pensiones, los salarios y reducción del enflaquecido Estado griego.


Los resultados de la política de la troika, de Bruselas y del Bundesbank son demoledores, no es cuestión de realizar una larga enumeración pero sí de señalar algunas cuestiones para ver la dimensión de la crisis. El PIB Griego ha caído alrededor de un 25 %, es una contracción parecida a la de los países que han sufrido una guerra. La contracción española sólo llegó al 3,7%. La deuda pública que siempre se sitúa como uno de los grandes objetivos de las medidas de austeridad, no ha disminuido sino pasado del 126% en 2009 al 180% en estos días. Paro incrementado en 17 puntos, pensiones reducidas hasta un 48%, 256.000 funcionarios menos y podríamos seguir. Pero la siguiente cuestión es a dónde ha ido el dinero del rescate, lo decía taxativamente uno de los directores ejecutivos del FMI, Paulo Nogueira: “El rescate griego sirvió para salvar a los bancos franceses y alemanes”. Efectivamente, más del 85% de los 230.000 millones prestados han vuelto a los bancos para los que parecen que trabajan los representantes políticos incluidos los dirigentes socialdemócratas. El Informe del FMI del pasado jueves y el informe del Comité de la verdad sobre la deuda inciden en lo mismo, a saber; en la imposibilidad de salida sin un giro en la política de la UE. Como señala muy acertadamente el analista financiero Juan Ignacio Crespo: “Es verdad que Grecia no podrá pagar su deuda. Pero ni Grecia, ni ningún otro país si tuviera que hacerlo. Ni siquiera EEUU”. Y eso es además una constante de la historia de la economía mundial, el default es un elemento regulador de la sobrevaloración del sistema.


Que las recetas no funcionan, es obvio para cualquiera, aunque no sea un experto en economía. Que es preciso cambiar de patrón de crecimiento también resulta, ya sea basándose en los factores puramente económicos, o en factores de tipo social, más que evidente. Que la obcecación por el mismo tipo de medidas de mal llamada austeridad, denota un claro fanatismo interesado resulta visible para cualquiera con un mínimo de criterio propio. La pregunta que queda pendiente se antoja obvia. ¿Por qué nadie levanta su voz contra este abuso? ¿Se ha vuelto loca toda Europa? ¿Dónde está la socialdemocracia europea? ¿Para cuándo una política sistemática e intensa para convertir el BCE en el Tesoro Único europeo? ¿Para cuándo la modificación del papel de prestamista a los bancos privados y no a los bancos centrales, para que aquellos hagan pingues beneficios con el diferencial de compra y venta del dinero? ¿Para cuándo políticas realmente activas para la generación de empleo y no la competencia vía la bajada salarial? ¿Para cuándo la emergencia social va a estar por delante de la emergencia bancaria? Desgraciadamente la socialdemocracia en Europa navega en el mismo barco que pilota Merkel, sus propuestas no pasan de ser declaraciones fútiles que cuando llega la hora de la verdad no se aplican. En ese barco muchos socialistas no queremos navegar.


Terminemos con un referente moral, intelectual y ético con el que si se puede construir Europa, un alemán al que su condición nacional no le condiciona su visión universal, Jurgen Habermas: “La Unión Monetaria seguirá siendo inestable mientras no se complete con una unión bancaria, una unión fiscal y una unión económica. Esto significa, si no queremos reducir la democracia a un decorado, convertir la unión monetaria en unión política”.

FUENTE: publico.es
Dominio público
Núria Parlón, Beatriz Talegón y Enrique del Olmo
08 jul 2015

Lo que está claro es que han estado utilizando a Grecia como campo de experimentación, para saber hasta dónde podían apretar al resto de países necesitados de ayuda económica...

¡¡¡los muy cabritos!!!

9/7/15

GRECIA NO ES EL PROBLEMA

El problema lo tiene la UE, no Grecia


En toda negociación se expresan los intereses de las partes que intervienen. Desde que en enero se firmó un acuerdo para extender el programa de rescate griego, la Troika ha tutelado las reformas del país (2011, 2014) aplicando el proyecto político liquidacionista del sector público llamado “austeridad”. Mientras que la supuesta teoría de la austeridad expansiva promulgaba un crecimiento fruto al calor de las reformas, en Grecia hemos podido comprobar su eficacia en todo su terror: la caída del PIB más grande en tiempos de paz en Europa, un incremento de la pobreza desconocido desde los periodos de entreguerras en un país de la UE y una destrucción del aparato productivo asimilable al producido por un conflicto bélico. La “austeridad expansiva” defiende que los recortes hay que realizarlos durante periodos de recesión porque de esta manera se vuelven permanentes. Por eso este proyecto político liquidacionista ha encontrado en la recesión del 2007 el caldo de cultivo perfecto para instalarse y perpetuarse.


Es cierto que debido al pequeño tamaño de la economía griega, las políticas han sido especialmente duras, pero en otros países de la eurozona también se han llevado a cabo paquetes de este tipo. Curiosamente los mayores recortes se han producido en los países periféricos del sur, con especial importancia de España, donde se han abrazo las políticas de austeridad de manera entusiasta lo que ha producido una destrucción industrial del 25% -una cifra común a todos los países de la periferia sur. Esta destrucción económica de las economías del sur de Europa ha llevado a la eurozona a ser una de las regiones económica con peores perspectivas de crecimiento del mundo, según datos del FMI, por debajo por supuesto de EEUU, Japón, o la OCDE, pero también por debajo de países en desarrollo y países emergentes. La eurozona tiene un problema.

PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain)

En este panorama se ha producido la negociación entre Grecia y la Troika. Por un lado el país heleno ha presentado medidas serenas y responsables, cediendo en la negociación y con una última propuesta que incluso rebasaba algunas de sus líneas rojas. La Troika ha rechazado subir impuestos a las empresas con mayores beneficios, o a los tramos más altos de renta, y ha pedido recortar pensiones (incluidas las más bajas), subir IVA (con la consiguiente merma en la competitividad del turismo, y en el incremento de la desigualdad), y hacer recaer la carga sobre todas las empresas, sin importar tamaño o ingresos. Grecia ofrecía incluir medidas administrativas (como la lucha contra el fraude fiscal y  la corrupción) para incrementar su superávit presupuestario, pero la Troika se ha negado incluir cualquier medida de este tipo en el cálculo del mismo. Por último, la Troika se negó a que Grecia incluyera, en colaboración con la OIT (Organización Internacional del Trabajo, una agencia de la ONU) un sistema de negociación colectiva y con la OCDE, una reforma profunda de los mercados de productos. Grecia ofrecía un plan de salida, la Troika un plan de asfixia.


La Troika ofrece más austeridad liquidacionista, que es la que ha causado una depresión en Grecia e superior a la de la gran depresión en EEUU. No es casualidad porque en EEUU a partir del 1933 se aplicó el New Deal de Roosevelt, que aceleró la recuperación a partir del 1934, alcanzando el PIB de 1929 en 1936, tan solo 7 años más tarde. En Grecia todavía hoy -8 años más tarde- el PIB es casi un 25% inferior que en 2007. En Europa, el esquema del New Deal se emuló con un plan Marshall, acompañado de una reestructuración y quita de la deuda Alemana en 1953, que permitió generar la mayor era de crecimiento y prosperidad. No es en vano que Piketty identifique el periodo de 1945 a 1973 como un periodo de reducción en las desigualdades en esta parte del mundo. La presión del área comunista obligó al proyecto europeo a impregnarse de unas instituciones que se dieron en llamar el Estado de Bienestar, y que se construyeron por dos motivos: el crecimiento económico y la lucha organizada de los trabajadores europeos por un reparto más justo de esa renta.



El problema no lo tiene Grecia, lo tiene la eurozona en su conjunto, como muestran sus pésimas perspectivas económicas, incluso aunque algunas de sus regiones crezcan. La deuda de la eurozona es de casi 120%, y ni uno solo de los países de la zona euro tiene una deuda inferior a la que tenía en 2007, al contrario, la situación es netamente peor, más frágil. Y no por causa de Grecia, que apenas representa un 3% del total de la deuda de la eurozona, sino porque Italia, que representa un 22% del total tiene un 132 deuda/PIB, Francia que representa un 22% del total tiene un 95%, y España que representa un 12%, tiene un 100%. Cierto es que Grecia sin reestructuración, no tiene salida, y que los demás países pueden mantener los pagos al tener acceso al mercado de capitales. Sin embargo, esta situación solo se da en la medida en que el BCE ha anestesiado a los mercados a base de la liquidez de la expansión cuantitativa. La eurozona es extremadamente frágil ante cambios en los tipos de interés. Pero además, la sostenibilidad de la deuda no solo depende de los tipos de interés, sino de las tasas de crecimiento y del stock total de deuda. Pero si por un lado el plan liquidacionista de la austeridad no deja crecer, y por otro no realizan una reestructuración empezando por Grecia, el futuro se prevé muy oscuro para la eurozona. Esta reestructuración de la deuda griega además, ha sido admitida por el FMI en un informe reciente, lo cual se añade a las numerosas figuras económicas, premios nóbel de economía, asociaciones de economistas o incluso países enteros.


El euro no está en manos de Grecia, ni es este país quién lo pone en peligro. Grecia está en manos del BCE, ya que en estos momentos es la única fuente de liquidez a la que acceden los bancos griegos a través del European Liquidity Assistance (ELA), un mecanismo de emergencia. Concretamente, el BCE reaccionó en contra del gobierno heleno cuando éste decidió negociar las condiciones del rescate heredado. El BCE dejó de admitir entonces como colateral a los bancos griegos bonos de deuda griega, lo que dejó a los bancos en manos del ELA. Hasta ahora el BCE ha ido incrementando ligeramente el techo de liquidez, pero ante el anuncio de referéndum, congeló dicho techo sumiendo al sistema financiero griego en un caos debido a la incertidumbre acerca de las condiciones futuras, generando un corralito. Esto no se corresponde con el funcionamiento normal de un banco central, una de cuyas principales funciones –que le permite llamarse como tal- es precisamente la provisión de liquidez al sistema. Utilizar el BCE para generar inestabilidad económica con fines políticos, pone en peligro a la eurozona en su conjunto. Todo dependerá de qué se defienda en el consejo del BCE. 


Despojado de su carácter social distintivo, el que le había convertido una isla en un mar neoliberal, el proceso de integración europeo solo ofrece en estos momentos empobrecimiento para los pueblos del sur. Syriza está desafiando esta naturaleza del proceso de integración europeo, la austeridad liquidacionista, por eso se han puesto en marcha todos los mecanismos del proceso de integración europeo para asfixiar políticamente una salida económicamente viable. La propuesta de Syriza no es una salida para Grecia, es una salida viable para la eurozona asimilable a la propuesta que generó el mayor periodo de prosperidad en Europa en 1945. Una reestructuración con una quita del 50% en la eurozona -en línea con la del plan P.A.D.R.E propuesta por Paris y Wyplosz- liberaría alrededor de 4 veces el plan Marshall lo que permitiría establecer, un plan social de choque, un fuerte plan redistributivo y un plan de inversión que genere las bases de la transición ecoenergética y que abra un nuevo modelo económico y social para la UE. El proceso de integración europeo solo tiene una salida: Grecia, Syriza y la destrucción del modelo liquidacionista de la austeridad.


FUENTE: publico.es
EconoNuestra. 
Iván H. Ayala
06 jul 2015
Llevo tiempo preguntándome el porqué del empecinamiento del FMI y de la propia UE en ahogar, sí o sí, a los griegos; cuando la deuda griega es una "miseria" comparada con el monto total del capital que gestionan (que tampoco sé muy bien de dónde salió). 
¿Tanta necesidad tienen del dinero que Grecia les debe, o se están "quedando" con nosotros al armar tal zapatiesta?

¿Recuerdan aquello del "Mercado Común"? Pues en eso quedó la hermosa idea de reunificar Europa, en un simple mercadeo, donde lo único que le interesa a los ricos, es hacer crecer el dinero a costa de rapiñárselo a los pobres.


5/7/15

COLAPSO ECONÓMICO PLANIFICADO

El colapso planificado de EEUU y Europa


Estos últimos días estamos oyendo hablar mucho de la crisis griega. Alguna gente cree que la crisis griega puede tener graves consecuencias para la economía de la Unión Europea.

Pero quizás las cosas sean diferentes de como parecen y realmente no importe si Grecia va a pagar a los acreedores, si quebrará definitivamente como país o si se unirá a Rusia y a los BRICS.

Porque en el fondo, todo este asunto no es más que un gran teatro, dirigido por los financieros y globalistas internacionales.



Es muy importante recordar los fundamentos, sin distraernos en elementos decorativos. La clave es que Grecia incumple sus deudas. Y que no hay manera de evitarlo. Entonces, poco importa que alcance un pacto para alargar sus pagos o no: a medida que pase el tiempo, la capacidad del país para sacrificarse y tratar de pagar sus deudas, que aumentan exponencialmente, le llevará inevitablemente a la quiebra.

Sabiendo pues, como va a terminar el asunto de forma inevitable, ¿Por qué son tantos economistas se muestran tan preocupados por un pequeño país como Grecia?


Todo es debido a una gran mentira: una narrativa deshonesta creada por el establishment, que afirma que si Grecia cae, o sale de la UE, esto podría desencadenar un efecto dominó en otras naciones.



La mentira incrustada en esta narrativa es que “Grecia causará un contagio cuando incumpla con sus pagos”. Y la verdad es que no puede haber contagio.

Múltiples países de la UE han desarrollado sus propios problemas con la deuda, con independencia de lo que haya hecho Grecia en el último par de décadas. Cada uno de estos países, Italia, España, Portugal, etc. tiene sus propios problemas independientes.


En realidad, la Unión Europea está en problemas, no a causa de Grecia, sino debido a la interdependencia supranacional forzosa. La UE tiene problemas por su sistema de moneda única supranacional centralizado.



También cabe señalar que las instituciones globalistas, como el Fondo Monetario Internacional, están muy motivadas para iniciar un desastre en la UE, a pesar de que mucha gente crea que la UE es una especie de modelo representativo de la globalización.

Lo cierto es que no lo es.

Si este fuera el caso, entonces el FMI no estaría estrangulando a Grecia con la deuda, mientras ayuda a Ucrania, a pesar de la flagrante incapacidad que tiene Ucrania para pagar esa deuda.


Puede parecer extraño, pero los poderes globalistas están buscando una ruptura parcial de la Unión Europea. 


¿Por qué? ¿Qué iban a ganar con ello?

La respuesta es obvia; ganan una crisis, crean un caos y adquieren la oportunidad de presentar una falsa dialéctica.

 
Europa no es en absoluto representativa de lo que los globalistas quieren realmente en términos de estructura económica y política. Es más bien, una especie de facsímil; un boceto.


Cuando Europa golpee el fondo del abismo financiero y el público desconcertado comience a preguntarse qué diablos ha pasado, las élites globalistas aparecerán con una explicación inmediata. Ellos afirmarán que el problema no fue la interdependencia entre los estados de la UE. Todo lo contrario. Lo que nos dirán es que el problema de la Unión Europea es que NO ESTABA SUFICIENTEMENTE CENTRALIZADA.

La idea que tratarán de vendernos es que para que una economía supranacional y una moneda funcionen, también debemos tener un gobierno supranacional centralizado.

En otras palabras, nos dirán que en la Unión Europea el sistema falló porque se necesitaba establecer un GOBIERNO GLOBAL.


Los socialistas fabianos argumentarán que fue la institución bárbara y anticuada de la soberanía nacional la que causó la crisis. Nos dirán que estamos en una aldea global y que debemos aceptar la idea de que todos triunfamos o fracasamos juntos. Nos venderán la idea de que los mercados libres y la innovación individual aparentemente no tienen nada que ver con una estructura económica próspera. Nos dirán que lo que realmente necesitamos es formar una mente colectiva que nos convierta a todos en piezas fácilmente reemplazables de una gran máquina dedicada “al bien global”.

La caída de la Unión Europea es un medio para alcanzar ese fin.

No hay prácticamente ninguna nación o institución que los globalistas no estén dispuestos a sacrificar, si ese sacrificio se puede aprovechar para impulsar su objetivo de dominación política y económica mundial total.



Ellos no sólo quieren un sistema completamente centralizado; quieren que todos nosotros les supliquemos que lo apliquen. Quieren que las masas crean que fue idea suya. Esta es la forma más efectiva de esclavitud: cuando se manipula a los esclavos para que exijan su propia esclavitud.
Quieren engañar a los esclavos para que crean que su esclavitud es un motivo de orgullo.


La caída de los EEUU no será diferente en el fondo, aunque el colapso será ligeramente diferente en las formas.

 


Los estadounidenses están destinados a desempeñar el papel de imperialistas mimados que finalmente reciben lo que merecen.

EEUU es la nueva Roma del pan y circo. Y cuando los EEUU se vengan abajo como Europa, los globalistas estarán allí de nuevo para denunciar la codicia inherente a la soberanía nacional y esas aspiraciones destructivas de poder, que debe ser aplastadas para crear un sistema político noliberal global más imparcial y más eficaz.


Nadie parece darse cuenta de ello, pero los EEUU están jugando el papel de chicos malos en este teatro mundial dirigido por las élites. Los estadounidenses son los villanos, el resto del mundo hace el papel de víctima inocente, y los poderes globalistas como el FMI o el BIS (Banco de Pagos Internacionales) están destinados a desempeñar el papel de héroes, viniendo al rescate de la humanidad cuando todo parezca perdido.



La deuda de EEUU, supera con mucho la totalidad de deuda de las naciones de la UE combinadas.

A diferencia de países como Grecia, sin embargo, los EEUU tienen la opción directa de imprimir moneda fiat a voluntad con el fin de prolongar la agonía.


Sin embargo, como hemos visto con las recientes reacciones de los mercados financieros ante la posibilidad de que la Reserva Federal aumente las tasas de interés en septiembre, tal evento provocaría una salida de dinero de los mercados de valores y podría provocar graves disturbios financieros. Y la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué los banksters quieren hacer algo así? ¿Por qué no mantienen las tasas de interés a cero de forma constante?
 


Nadie les presiona para dejar de hacerlo. Entonces, ¿Por qué la Reserva Federal ignora los cientos de señales que muestran que los EEUU entrará en una recesión y siguen adelante con la idea de alzar las tasas de interés a pesar de que mantenerlas a cero es el mejor interés para los EEUU y para la propia Reserva Federal?

La Reserva Federal sabe que lo único que apuntala los mercados norteamericanos es el dinero gratis y la fe ciega del público en que que los bancos y el gobierno actuarán para detener cualquier problema económico si se presenta un potencial de crisis.

Cuando el dinero barato desaparezca y con él desaparezca esa fe en las instituciones, entonces se producirá el desastre en EEUU.



Los globalistas que controlan la Reserva Federal lo saben muy bien y quieren provocar una versión controlada de esta caída.

Las élites NECESITAN la caída del actual sistema de Estados Unidos, precisamente porque provocará la necesidad de un “gran reajuste económico”. Este gran reajuste es la siguiente etapa en el plan para la centralización económica mundial total.


Así pues, no hay problema de contagio con Grecia. Es todo una excusa, una distracción diseñada para desviarnos del verdadero problema. Se trata de un esfuerzo concertado por los globalistas durante las últimas décadas para llevar a las culturas occidentales a una situación de vulnerabilidad. 


Cuando las personas están débiles y asustadas, se vuelven maleables y se muestran dispuestas a acatar “soluciones” que las saquen de su estado.

Los cambios sociales que ahora creemos imposibles, pueden convertirse en posibles enmedio de una gran crisis.


Es posible que ahora estemos asistiendo al inicio de la próxima gran crisis.

No debemos olvidar que la crisis en sí misma, también es una distracción.
 


Cualquiera que sea el dolor que sintamos en el futuro, no olvidemos quienes han sido los causantes del problema: esa élite globalista formada por la banca internacional y sus contrapartes políticas globalistas.

Suceda lo que suceda, no debemos aceptar un sistema centralizado a escala mundial. No importa lo razonable o racional que pueda parecer enmedio del terror de la incertidumbre fiscal o de la incertidumbre de un posible conflicto bélico.


No nos dejemos engañar, porque si permitirmos que este poder centralizado global se establezca, ya no habrá marcha atrás y esas élites globalistas habrán cumplido con el viejo sueño de todos los emperadores, conquistadores, dictadores y criminales de la historia: gobernar el mundo por completo.
 


Es cierto que todos debemos unirnos ignorando nuestras diferencias, nuestras razas y nuestras procedencias.

Sí, debemos unirnos … pero contra ellos.


FUENTE: http://alt-marker.com

El robot pescador
Brandon Smith

4/7/15

GRECIA Y LAS MENTIRAS DE LA UNIÓN EUROPEA



La UE es mentira.

La solidaridad entre los pueblos de la Unión es mentira.

El euro fue una engañifa.

Que nuestras vidas iban a mejorar juntos era un bulo.

Nos han estado contando cuentos chinos durante treinta años.

Nos han engañado, nos han estafado, nos han robado…

Nos dejaban sin industrias y nos callábamos. O casi.

Nos obligaban a producir menos leche y tragábamos.

Nos ninguneaban en los planes de investigación y desarrollo, y nosotros chitón.

Nos subvencionaban la renuncia a según qué cultivos y nosotros, contentos con las migajas.

Empresas rentables cerraban para ser trasladadas a países emergentes. Éramos caros, decían.

Pero los hoteles y el ladrillo nos iban a sacar de pobres y acabaríamos atando los perros con longaniza.

¡Malditos vendemantas!


José Luis Rdguez. Zapatero, José Mª Aznar López y Felipe González Márquez

Fuimos unos pardillos en manos de gobiernos sumisos, de gobernantes como González, Aznar o Zapatero, encantados de codearse en Bruselas con los poderosos y sin demasiado interés en poner peros a las órdenes que allí recibían.

Tenemos que remar en la misma dirección, decían, que las frases hechas nunca pueden faltar. Pero este tópico encerraba una traducción brutal. En castellano, portugués, italiano o griego, lo que querían decir los prebostes comunitarios era: nosotros los del norte, alemanes, franceses y demás os subvencionamos con Fondos Europeos, nuestros bancos os prestan dinero barato para que os compréis la casita de vuestros sueños, os vendemos las mercancías que no os dejamos producir y cuando os tengamos hipotecados hasta la mayoría de edad de vuestros nietos, entonces… os vais a enterar de lo que vale un peine.


Los ciudadanos de los países del sur llevamos mucho tiempo enterándonos. Sufriendo en nuestras carnes la desconsideración de tipos como Rajoy o de Guindos, plegados incondicionalmente -porque ellos sí que son un gobierno serio- a los mandamases de Bruselas. Los han malacostumbrado tanto, que los gerifaltes de la troika han sido incapaces de entender que de pronto aparezca alguien y, como ha hecho el gobierno griego, pegue un puñetazo encima de la mesa, les plante cara y diga hasta aquí hemos llegado.

Plantar cara dentro de un orden, porque la última oferta que Grecia presentó al Eurogrupo implicaba enormes concesiones. Pero ni así. El FMI quiere sangre. No quiere que los griegos paguen sus deudas subiéndole los impuestos a los ricos, por ejemplo, que sería lo lógico. Quieren que se suba el IVA de los alimentos básicos y bajen las pensiones.


Quieren, en resumen, reventar a los más débiles, que se continúe con las medidas que han llevado al país al desastre. Sin explicar nunca por qué la deuda es la que es, quién pidió prestado tanto dinero y en nombre de quién, quién lo prestó y cuál fue su papel, por qué las deudas privadas se convirtieron en públicas, quién se benefició…

Nunca agradeceremos suficiente a Tsipras y a Varoufakis que hayan apostado por plantar cara. A pesar de que Rajoy, el jefe del “gobierno más serio jamás conocido”, se dedique a ponerlos de vuelta y media. Todo era mentira. Todo es mentira. Nunca hubo una Europa de la solidaridad, nunca hubo ganas de igualdad, nunca existió verdadera intención de proporcionar a todos los ciudadanos europeos la misma calidad de vida, los mismos derechos, las mismas oportunidades…

Yanis Varoufakis y Alexis Tsipras

No piensan perdonar la decencia, la honestidad y la coherencia del gobierno griego, y a lo mejor nos toca a algún que otro país del sur pagar también las consecuencias del cabreo de los prepotentes. Pero ya lo estamos pagando con tanto recorte, tanta política de austeridad y tanta milonga. El gobierno griego ha dicho basta porque ya no le quedaba nada que perder ¿Y a nosotros, nos queda mucho?

Igual hay algo positivo en que los "supercicutas" de Bruselas hayan decidido por fin quitarse las máscaras y amenazar sin disimulos a los gobernantes griegos por el mero hecho -democrático, no lo olvidemos- de “osar” convocar un referéndum para preguntar a sus conciudadanos si aceptan o no las imposiciones de la troika: igual así expresiones como “bien común”, “solidaridad”, “proyecto compartido”, “justicia”, “lucha contra la pobreza” y demás conceptos similares no salen ya nunca más de sus sucias bocas. ¿O sí?


FUENTE: publico.es
Las carga el diablo
Juan Tortosa
30/06/2015

29/6/15

OBJETIVO: DESTRUIR A SYRIZA

 

Intentan destruir a Syriza porque es un gobierno que ha puesto a la gente –a los débiles y a los más desfavorecidos, sobre todo- en el centro mismo de la acción política. Ganó unas elecciones en un contexto de hostilidad mediática –los grandes medios de comunicación están en manos de los de siempre- y de amenazas, nada disimuladas, procedentes de las instituciones comunitarias.

A pesar de todo, ganaron, ganamos las elecciones con un programa cuyos principales estandartes eran el rescate ciudadano, la regeneración democrática y la renegociación de la deuda externa, y también la reconstrucción y la modernización de una economía que había sido saqueada por las elites. Este programa no era un brindis al sol para ganar las elecciones y luego meterlo en el cajón del olvido, proceso al que nos tienen acostumbrados nuestros políticos, que han convertido el ejercicio de la política en una monumental y continuada estafa. El programa de Siryza era y es un contrato con la ciudadanía, que refleja el insobornable compromiso de un gobierno decente.
 

Porque los sacrosantos e intocables privilegios de la oligarquía griega se ven seriamente comprometidos con la acción política del gobierno de Siryza. Sí, esas elites que no pagan impuestos y que practican, sin pudor, con indecencia e impunidad, el fraude y la evasión fiscal, que se han enriquecido en connivencia con las corporaciones occidentales y con una clase política corrupta y clientelista. Esas mismas elites que ahora pretenden sacar tajada de las privatizaciones y de la eliminación de la negociación colectiva.

Porque Siryza tiene razón cuando afirma que las políticas impuestas por la troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) y secundadas por los gobiernos europeos son los principales causantes de la crisis de la economía griega y también del insostenible nivel alcanzado por la deuda externa.

 Los dirigentes de la Troika
Christine Legarde (FMI), Mario Draghi (BCE) y Jean Claude Juncker (CE)

No sólo han hundido la actividad económica, en un verdadero pozo sin fondo, sino que además son responsables de la tragedia humanitaria que atrapa a buena parte de la población. Unas políticas cuyo objetivo fundamental era preservar los intereses de los acreedores financieros –bancos franceses y alemanes, sobre todo-, de la oligarquía local y de la corrupta elite política griega. La acción de Siryza es un espejo donde se aprecia con claridad esa realidad.

Porque negociar las justas y legítimas demandas del gobierno de Siryza significa reconocer, de facto, que las políticas aplicadas en los últimos años –muy especialmente, en Grecia y en el resto de las economías periféricas- han sido un enorme error y un completo fracaso.


Eso sí, han permitido que los acreedores privados cobren sus deudas, por las que habían recibido sustanciales intereses, deudas que han recaído sobre las espaldas de la  ciudadanía griega y comunitaria. Como verdaderos trileros, han convertido la deuda privada en pública.

Porque el surgimiento de Siryza y su indiscutible triunfo en las elecciones generales abre un camino de esperanza a la gente, a los que han soportado sobre sus espaldas el coste de la crisis, a los que han padecido en mayor medida los recortes en los gastos sociales, a los perdedores, a los de abajo… a la mayoría social, en definitiva.


Siryza quiere gobernar con y para esa mayoría. El ADN del nuevo gobierno griego es la democracia, la recuperación de la soberanía y el control social. Pero avanzar en esta dirección exige cambiar las reglas del juego, hasta ahora al servicio del poder y de los poderosos.

Porque la actuación de Siryza ha puesto de manifiesto las “vergüenzas” de Europa: el escaso recorrido de las mil veces proclamada refundación europea, las intransigencias de la troika, la captura de las instituciones comunitarias por parte de las elites políticas y económicas y la posición dominante de Alemania y sus aliados. Esto es lo que hay detrás del empalagoso y tramposo discurso europeísta.


Estamos siendo testigos de una insólita operación de acoso y derribo el legítimo gobierno de Grecia, al que se le quiere poner contra las cuerdas, al que se pretende deslegitimar antes sus electores.

Para Siryza y su gobierno aparece un difícil dilema. Por un lado, la aceptación de las condiciones impuestas por la troika significa renunciar al programa en aspectos sustanciales (algunos, dentro de Siryza, sostienen que dicha renuncia ya se ha producido), lo que supondría una pérdida de legitimidad ante el pueblo griego. En la propuesta de acuerdo de la troika, no encontramos ni rastro de la necesidad de proceder a una sustancial reestructuración de la deuda griega, ni de la puesta en marcha de un plan de ayuda comunitario a Grecia y al resto de economías meridionales especialmente afectadas por la crisis. Por otro lado, el rechazo del acuerdo que impone la troika agravará la crisis económica y social de Grecia y provocará una salida masiva de capitales, situando al país en la frontera de la bancarrota y de la salida del euro. Y Siryza en el epicentro de ese proceso desgarrador y traumático.



En ese escenario, el gobierno griego ha vuelto a dar una lección de democracia. Ante la imposibilidad -por decencia y por compromiso con todos los que han depositado su confianza en Siryza,- de firmar la última oferta entregada desde la troika, que contiene exigencias inaceptables y que supone una vuelta de tuerca más en la degradación de las condiciones de vida de la población, da la palabra a la población, convocando un referéndum, ¡Un referéndum! En esta ocasión no podrán jugar la baza de la presión y la prohibición, como hicieron con el convocado por Papandreu. Escándalo en la clase política europea, acostumbrada a tomar todo tipo de decisiones a espaldas de la gente.

Batalla política que trasciende los confines de Grecia. Las oligarquías económicas y las elites políticas, en perfecta sintonía y sincronización, quieren dar una lección a Podemos y a quienes se atrevan a cuestionar el estatus quo. Toda la maquinaria mediática, política y económica para defender los privilegios de los poderosos. En esa confrontación, su mensaje es nítido: nosotros o el caos.


Pero es necesario entender que Grecia es Europa, Grecia simboliza la posibilidad de construir otra Europa.

Pero no la Europa que emerge de la crisis: oligárquica y autoritaria, que acoge a un capitalismo extractivo y patrimonial, con una fractura social creciente, donde se agravan las desigualdades de género y que da la espalda a las irreversibles consecuencias del cambio climático. En las reclamaciones de Siryza se atisba otra Europa, basada en la cooperación, la solidaridad, el diálogo y la convergencia. Y necesitamos esta Europa.

El rapto de Europa

Esto es lo que nos jugamos, ni más ni menos. De ahí la necesidad, la imperiosa urgencia de explicar a la ciudadanía que nosotros somos Grecia, que nuestro presente y nuestro futuro se está resolviendo en Grecia y en los despachos de la troika, y que esta Europa y esta moneda única, en su configuración actual, hacen inviables la aplicación de políticas de progreso al servicio de la mayoría social.

FUENTE: publico.es
Otra economía
Fernando Luengo

28 jun 2015