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9/7/15

GRECIA NO ES EL PROBLEMA

El problema lo tiene la UE, no Grecia


En toda negociación se expresan los intereses de las partes que intervienen. Desde que en enero se firmó un acuerdo para extender el programa de rescate griego, la Troika ha tutelado las reformas del país (2011, 2014) aplicando el proyecto político liquidacionista del sector público llamado “austeridad”. Mientras que la supuesta teoría de la austeridad expansiva promulgaba un crecimiento fruto al calor de las reformas, en Grecia hemos podido comprobar su eficacia en todo su terror: la caída del PIB más grande en tiempos de paz en Europa, un incremento de la pobreza desconocido desde los periodos de entreguerras en un país de la UE y una destrucción del aparato productivo asimilable al producido por un conflicto bélico. La “austeridad expansiva” defiende que los recortes hay que realizarlos durante periodos de recesión porque de esta manera se vuelven permanentes. Por eso este proyecto político liquidacionista ha encontrado en la recesión del 2007 el caldo de cultivo perfecto para instalarse y perpetuarse.


Es cierto que debido al pequeño tamaño de la economía griega, las políticas han sido especialmente duras, pero en otros países de la eurozona también se han llevado a cabo paquetes de este tipo. Curiosamente los mayores recortes se han producido en los países periféricos del sur, con especial importancia de España, donde se han abrazo las políticas de austeridad de manera entusiasta lo que ha producido una destrucción industrial del 25% -una cifra común a todos los países de la periferia sur. Esta destrucción económica de las economías del sur de Europa ha llevado a la eurozona a ser una de las regiones económica con peores perspectivas de crecimiento del mundo, según datos del FMI, por debajo por supuesto de EEUU, Japón, o la OCDE, pero también por debajo de países en desarrollo y países emergentes. La eurozona tiene un problema.

PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain)

En este panorama se ha producido la negociación entre Grecia y la Troika. Por un lado el país heleno ha presentado medidas serenas y responsables, cediendo en la negociación y con una última propuesta que incluso rebasaba algunas de sus líneas rojas. La Troika ha rechazado subir impuestos a las empresas con mayores beneficios, o a los tramos más altos de renta, y ha pedido recortar pensiones (incluidas las más bajas), subir IVA (con la consiguiente merma en la competitividad del turismo, y en el incremento de la desigualdad), y hacer recaer la carga sobre todas las empresas, sin importar tamaño o ingresos. Grecia ofrecía incluir medidas administrativas (como la lucha contra el fraude fiscal y  la corrupción) para incrementar su superávit presupuestario, pero la Troika se ha negado incluir cualquier medida de este tipo en el cálculo del mismo. Por último, la Troika se negó a que Grecia incluyera, en colaboración con la OIT (Organización Internacional del Trabajo, una agencia de la ONU) un sistema de negociación colectiva y con la OCDE, una reforma profunda de los mercados de productos. Grecia ofrecía un plan de salida, la Troika un plan de asfixia.


La Troika ofrece más austeridad liquidacionista, que es la que ha causado una depresión en Grecia e superior a la de la gran depresión en EEUU. No es casualidad porque en EEUU a partir del 1933 se aplicó el New Deal de Roosevelt, que aceleró la recuperación a partir del 1934, alcanzando el PIB de 1929 en 1936, tan solo 7 años más tarde. En Grecia todavía hoy -8 años más tarde- el PIB es casi un 25% inferior que en 2007. En Europa, el esquema del New Deal se emuló con un plan Marshall, acompañado de una reestructuración y quita de la deuda Alemana en 1953, que permitió generar la mayor era de crecimiento y prosperidad. No es en vano que Piketty identifique el periodo de 1945 a 1973 como un periodo de reducción en las desigualdades en esta parte del mundo. La presión del área comunista obligó al proyecto europeo a impregnarse de unas instituciones que se dieron en llamar el Estado de Bienestar, y que se construyeron por dos motivos: el crecimiento económico y la lucha organizada de los trabajadores europeos por un reparto más justo de esa renta.



El problema no lo tiene Grecia, lo tiene la eurozona en su conjunto, como muestran sus pésimas perspectivas económicas, incluso aunque algunas de sus regiones crezcan. La deuda de la eurozona es de casi 120%, y ni uno solo de los países de la zona euro tiene una deuda inferior a la que tenía en 2007, al contrario, la situación es netamente peor, más frágil. Y no por causa de Grecia, que apenas representa un 3% del total de la deuda de la eurozona, sino porque Italia, que representa un 22% del total tiene un 132 deuda/PIB, Francia que representa un 22% del total tiene un 95%, y España que representa un 12%, tiene un 100%. Cierto es que Grecia sin reestructuración, no tiene salida, y que los demás países pueden mantener los pagos al tener acceso al mercado de capitales. Sin embargo, esta situación solo se da en la medida en que el BCE ha anestesiado a los mercados a base de la liquidez de la expansión cuantitativa. La eurozona es extremadamente frágil ante cambios en los tipos de interés. Pero además, la sostenibilidad de la deuda no solo depende de los tipos de interés, sino de las tasas de crecimiento y del stock total de deuda. Pero si por un lado el plan liquidacionista de la austeridad no deja crecer, y por otro no realizan una reestructuración empezando por Grecia, el futuro se prevé muy oscuro para la eurozona. Esta reestructuración de la deuda griega además, ha sido admitida por el FMI en un informe reciente, lo cual se añade a las numerosas figuras económicas, premios nóbel de economía, asociaciones de economistas o incluso países enteros.


El euro no está en manos de Grecia, ni es este país quién lo pone en peligro. Grecia está en manos del BCE, ya que en estos momentos es la única fuente de liquidez a la que acceden los bancos griegos a través del European Liquidity Assistance (ELA), un mecanismo de emergencia. Concretamente, el BCE reaccionó en contra del gobierno heleno cuando éste decidió negociar las condiciones del rescate heredado. El BCE dejó de admitir entonces como colateral a los bancos griegos bonos de deuda griega, lo que dejó a los bancos en manos del ELA. Hasta ahora el BCE ha ido incrementando ligeramente el techo de liquidez, pero ante el anuncio de referéndum, congeló dicho techo sumiendo al sistema financiero griego en un caos debido a la incertidumbre acerca de las condiciones futuras, generando un corralito. Esto no se corresponde con el funcionamiento normal de un banco central, una de cuyas principales funciones –que le permite llamarse como tal- es precisamente la provisión de liquidez al sistema. Utilizar el BCE para generar inestabilidad económica con fines políticos, pone en peligro a la eurozona en su conjunto. Todo dependerá de qué se defienda en el consejo del BCE. 


Despojado de su carácter social distintivo, el que le había convertido una isla en un mar neoliberal, el proceso de integración europeo solo ofrece en estos momentos empobrecimiento para los pueblos del sur. Syriza está desafiando esta naturaleza del proceso de integración europeo, la austeridad liquidacionista, por eso se han puesto en marcha todos los mecanismos del proceso de integración europeo para asfixiar políticamente una salida económicamente viable. La propuesta de Syriza no es una salida para Grecia, es una salida viable para la eurozona asimilable a la propuesta que generó el mayor periodo de prosperidad en Europa en 1945. Una reestructuración con una quita del 50% en la eurozona -en línea con la del plan P.A.D.R.E propuesta por Paris y Wyplosz- liberaría alrededor de 4 veces el plan Marshall lo que permitiría establecer, un plan social de choque, un fuerte plan redistributivo y un plan de inversión que genere las bases de la transición ecoenergética y que abra un nuevo modelo económico y social para la UE. El proceso de integración europeo solo tiene una salida: Grecia, Syriza y la destrucción del modelo liquidacionista de la austeridad.


FUENTE: publico.es
EconoNuestra. 
Iván H. Ayala
06 jul 2015
Llevo tiempo preguntándome el porqué del empecinamiento del FMI y de la propia UE en ahogar, sí o sí, a los griegos; cuando la deuda griega es una "miseria" comparada con el monto total del capital que gestionan (que tampoco sé muy bien de dónde salió). 
¿Tanta necesidad tienen del dinero que Grecia les debe, o se están "quedando" con nosotros al armar tal zapatiesta?

¿Recuerdan aquello del "Mercado Común"? Pues en eso quedó la hermosa idea de reunificar Europa, en un simple mercadeo, donde lo único que le interesa a los ricos, es hacer crecer el dinero a costa de rapiñárselo a los pobres.


19/1/15

¿QUÉ PASA EN GRECIA (Y EN ESPAÑA)?

Las economías de la Eurozona que están teniendo mayores dificultades son las de los países referidos en la terminología anglosajona como PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España –Spain en inglés–). Todos ellos tienen en común haber sido gobernados, por un largo periodo de tiempo, por dictaduras de ultraderecha, impuestas a la población de aquellos países por golpes militares. La excepción es Irlanda, que no estuvo gobernada por una dictadura, sino por un partido ultraconservador, muy ligado a la Iglesia. Esta historia común en todos estos países –haber sido gobernados por fuerzas ultraconservadoras- explica que todos ellos tengan Estados muy pobres, con una escasa conciencia social y que sean muy poco redistributivos. Los datos hablan por sí solos.


Comencemos por la pobreza de sus Estados, que queda reflejada en el hecho de que en todos ellos los ingresos al Estado están muy por debajo del promedio de la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países más desarrollados económicamente de la UE. Mientras que los ingresos al Estado representaban en el promedio de la UE-15 el 44% del PIB al inicio de la crisis (en Suecia eran el 54%), en España eran el 34%, en Portugal el 39%, en Grecia el 37% y en Irlanda el 34%, todos ellos más bajos que el promedio. Un déficit semejante ocurría en el porcentaje de la población adulta trabajando en los servicios públicos, porcentajes más bajos que en el promedio de la UE-15 (15%). En España era el 10%, en Grecia el 14% (debido a la enorme expansión de sus fuerzas armadas), en Portugal el 7% y en Irlanda el 12%.


Una causa común de esta pobreza del Estado es, en todos ellos, el enorme fraude fiscal procedente, en su mayoría, de las clases sociales más pudientes de la sociedad y de las grandes empresas que dominan la economía de cada uno de estos países. En Grecia estos grupos incluyen “las 50 familias que son las que mandan en el país” (ver “Syriza: Business and Rows to Shake Up Vested Interests”, Financial Times, 07.01.15, p. 3). Este fraude fiscal es bien conocido no solo en el país, sino también internacionalmente. En realidad, nada menos que la Presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Sra. Christine Lagarde, ha citado en varias ocasiones la existencia de una lista de más de 2.000 personas prominentes en la vida política, económica, financiera, mediática y cultural griega que tienen cuentas bancarias en Suiza (conocida en Grecia como la “lista Lagarde”). El Estado griego no ha hecho nada (repito, nada) para corregir esta situación.


La complicidad del Estado en el mantenimiento del fraude explica su inmovilismo hacia la corrección del mismo. El dominio de los sectores empresariales más poderosos del país sobre el Estado se traduce en este enorme fraude fiscal (como también ocurre en España), así como en la limitadísima capacidad redistributiva del Estado, siendo Grecia uno de los países (como ocurre también en España) donde hay mayor concentración de la riqueza y mayores desigualdades sociales, fenómenos que se han acentuado incluso más durante los años de crisis (como ha ocurrido también en España. Ver mi artículo “España, uno de los países más desiguales en el mundo desarrollado”, Público, 08.01.15). España y Grecia están entre los países de la UE-15 con Estados menos redistributivos.



Otro síntoma de este enorme poder de las clases y grupos dominantes es el maridaje y complicidad de estas clases y grupos empresariales con el Estado y con los mayores grupos mediáticos del país (como también ocurre en España). En realidad, una de las propuestas del partido Syriza es la de intentar romper con estos monopolios mediáticos, propuesta que, predeciblemente, ha originado una campaña contra Syriza por parte de tales medios, habiéndose presentado esta campaña como una “defensa de la libertad de expresión” libertad que hoy prácticamente no existe en Grecia. De hecho, hay una escasísima diversidad ideológica en los medios (como también ocurre en España).


Otro indicador que el Financial Times también señala (y que Syriza denuncia) es este maridaje entre el poder económico y el poder político, del que es una muestra la estrecha relación existente entre las constructoras, las inmobiliarias, la banca y el Estado, las cuales son una fuente constante de corrupción (como también ocurre en España), una relación basada en un clientelismo en el que el Estado está claramente instrumentalizado por intereses muy particulares que anteponen sus prioridades a las del interés general. El corresponsal del Financial Times en Atenas, en un interesante artículo, muestra las relaciones estrechas con el poder político de los grandes oligarcas empresariales en el país. (Kerin Hope “Syriza turns Greek oligarchs from taboo subject to economic priority”, Financial Times, 13.01.14)


Ni que decir tiene que estas características del Estado dificultan enormemente la eficiencia y competitividad de la economía griega. La evidencia de que esto es así es abrumadora. Y, sin embargo, el establishment europeo (el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) y el gobierno alemán, que lidera la vida política, financiera y económica europea, no han dicho ni pío sobre esta situación, centrando sus exigencias en la necesidad de continuar con las medidas de austeridad del gasto público, y muy en particular del gasto público social, y también con las reformas estructurales que tienen como objetivo debilitar al mundo del trabajo para reducir los salarios y eliminar la protección social, todo ello bajo la retórica de mejorar la competitividad de la economía griega. ¡Y lo dicen sin siquiera sonrojarse! ¡Y lo mismo ocurre en España!


Una última nota. El establishment español se ha movilizado apoyando a los establishments financiero, económico, político y mediático griegos alertando del desastre que supondría para Grecia (y para España) la victoria de Syriza. En esa campaña de miedo se alcanzan niveles claramente hiperbólicos, que aparecen constantemente en los mayores medios de difusión. Un ejemplo de ello es el columnista en temas económicos de El País, conocido por su falta de rigor e incompetencia, el Sr. J. C. Díez, que en su último artículo sobre Grecia titulado “El avispero griego” (12.01.15) llega a afirmar que cada ciudadano español perderá 300€ si las supuestas quitas de deuda de Syriza se llevan a cabo. Tal personaje llega a esta conclusión presentando información errónea, manipulando la realidad hasta extremos inverosímiles (ver mi artículo “Las incompetencias de los gurús mediáticos: el economista J.C. Díez”, Público, 07.01.15). Y naturalmente tal señor continuará pontificando sobre temas económicos con enormes cajas de resonancia. Así es la España actual que, millones de ciudadanos, están deseando que pronto cambie.


FUENTE: publico.es
Dominio público - Opinión a fondo
Vicenç Navarro (Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra)
15/01/2015

16/6/13

"¡A BUENAS HORAS MANGAS VERDES!"

Después de años de tener la cabeza metida en el culo para evitar ver lo que estaba pasando, y la boca atacuñada con los billetes de las subvenciones estatales, vienen ¡¡¡AHORA!!! los sindicatos mayoritarios, con el paño caliente de convocar una huelga a nivel nacional, para que no nos sigan apretando el cogote.

Me pregunto por qué carajo no la convocaron cuando comenzó este desmesurado abuso, económico y social, por parte de los países ricos de Europa contra los más desfavorecidos o PIGS*, como nos llaman.

Claro, con la mierda tapándoles los ojos, no podían ver cómo, "La Troika", iba dejando, prácticamente en cueros, a gran parte de los ciudadanos de este país. Y, aunque lo hubieran visto, no se habrían atrevido a gritar con las bocas tan llenas (me refiero a determinadas bocas), porque lo consideran de mal gusto. Hay que ver cuanta "educancia". 

¿Y ahora qué coño quieren? ¿Sacarnos a la calle para recuperar la credibilidad y el prestigio perdido? Pues conmigo que no cuenten. Estoy cansado y harto, ¡más que harto! de hacer el tonto; cansado y harto de la casta política; cansado y harto de la Banca; cansado y harto de los corruptos; cansado y harto de la Monarquía; cansado y harto de una Justicia manipulada; cansado y harto del poder de la Iglesia; cansado y harto de unos Sindicatos inoperantes; cansado y harto de echarme a la calle con los cuatro gatos de siempre, porque "nuestros legítimos representantes"  han estado ¡¡¡AÑOS!!! desaparecidos en combate.

Y no hablo de los afiliados que, manipulados convenientemente, como todo, merecen mi más profundo respeto. Hablo de las cúpulas dirigentes.

Así que, miren, mis niños... ¡Váyanse a tomar por dónde toman los aviones!

Unos sindicatos que se han vendido al Capital, no le sirven de nada a la clase trabajadora. Por mucho que se empeñen ahora en cambiar de rumbo o reformarse, ya hay un virus latente en las profundidades de sus estructuras (más bien, de sus alturas). Así que no nos queda otra, a los trabajadores de este país, qué... ¡¡¡REFUNDAR EL SINDICALISMO!!!, y, para ello, es menester partir de cero, de unos cimientos nuevos y limpios, porque lo existente, está corrompido hasta la médula por el propio Sistema.

No me interesan unos representates sociales que defienden intereses espurios y prebendas personales, dejándose torear y tragando gigantescas ruedas de molino, mientras que a nuestros hijos se les arranca el pan de la boca; no sólo "el de miga y corteza"**, sino el de la justicia, el de la cultura, el de la educación, el del trabajo, el de la vivienda... ¿Sigo?

¡Sí!... ¡Basta ya de tomarnos el pelo!


(*) PIGS = CERDOS: Portugal, Irlanda, Grecia, Spain

(**) "El de miga y cáscara" (Del poema "Un Padrenuestro Latinoamericano", de Mario Benedetti)