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15/7/17

LA UE NO ES REFORMABLE, HAY QUE DESOBEDECER

Movimiento 15-M (Madrid)

En Europa sí hay una alternativa de izquierda radical, de ruptura anticapitalista, de opción internacionalista, antimperialista, feminista, ecologista… Pero, si la izquierda radical, como ocurrió en Grecia provoca una frustración esa ventana se va a abrir mucho más hacia la extrema derecha. Una fuerza de izquierda que pretende lograr un cambio tiene que comprometerse a desobedecer, a movilizar a la ciudadanía y a buscar la solidaridad entre los pueblos.

Para los países periféricos como Grecia, la desobediencia implica la suspensión del pago de la deuda para poder tener un margen de maniobra para invertir en su economía. Es necesario, una correlación de fuerzas frente a los acreedores para obligarlos a sentarse en una mesa de negociación. 

En Europa hay una alternativa de izquierda radical

Jeremy Corbyn

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, la coalición France Insoumise liderada por Melenchon se quedó a sólo un %1,7 de votos para pasar a la segunda vuelta. En EEUU si Bernie Sanders hubiera sido el candidato para enfrentarse a Donald Trump, Sanders hubiera ganado las elecciones. En Gran Bretaña al Partido Laborista de Corbyn solo le faltaron 800.000 votos para ganar al Partido Conservador. Corbyn hizo una campaña muy de izquierda, de ruptura total respecto a la orientación de Blair, optando por una orientación internacionalista del Brexit y una campaña económica de re-nacionalización. En la parte británica de Irlanda, el Sinn Fein ha pasado de 4 a 7 diputados. Es decir, se mantiene en Europa una ventana ampliamente abierta hacia una orientación de izquierda radical, de ruptura anticapitalista, de opción internacionalista, antimperialista, feminista, ecologista… 

Pero si la izquierda radical, como ocurrió en Grecia, provoca una frustración esa ventana se va a abrir mucho más hacia la extrema derecha.

Gobiernos de cambio


A partir de mayo 2015 gobiernos de cambio llegaron al poder a nivel del Estado español. El problema es la capacidad que tiene el Estado, a todos sus niveles, para absorber a la izquierda radical. El margen de obra de los municipios es muy limitado: la cantidad de servicios que se podrían remunicipalizar es tremendamente limitada, ya que debido a la obligación de pagar la deuda no pueden reinvertir en remunicipalizar de manera importante estos servicios.

En Cádiz se ha celebrado el II Encuentro Municipalista contra la Deuda Ilegítima y los Recortes. Esta iniciativa proviene de un manifiesto radical que reclama la auditoría de la deuda para determinar la parte ilegítima. Al mismo tiempo, se convoca a los municipios de cambio fuerte (Ahora Madrid, Barcelona en Común,..) a que se unan a los municipios medianos y pequeños estrangulados por la deuda para enfrentarse al gobierno. Si los gobiernos de cambio optan únicamente por actuar como mejores gestores de la miseria de las finanzas públicas, la perspectiva va a ser frustrante. Si ésta buena gestión se combina con un enfrentamiento al gobierno, hay alternativa.

Lecciones de la capitulación del gobierno de Alexis Tsipras en Grecia


Una fuerza de izquierda que pretende lograr un cambio tiene que comprometerse a desobedecer en caso de llegar al gobierno: desobedecer los tratados de la UE, los dictámenes de la Comisión Europea y de los acreedores.

El caso griego es el ejemplo, claramente, contrario. Tsipras logró ser Primer Ministro con un apoyo popular muy fuerte pero apostó por mantener una buena relación con la Comisión Europea a través negociaciones: continuando con el pago de la deuda se podría llegar a una solución. Pero eso no es posible: la Unión Europea no es reformable. Lo que un gobierno de cambio sí puede hacer, es utilizar el margen de maniobra que le concede el apoyo popular que tiene, para enfrentarse a la Comisión Europea con argumentos de justicia social, de voluntad de romper con la austeridad. Es decir, queda la opción de desobedecer. Un gobierno de cambio tiene que comprometerse a movilizar a la ciudadanía. 

Tsipras y Varoufakis viajaban no sé cuantas veces al mes y vivían en cuartos de hoteles negociando con la Comisión o con el FMI, sin movilizar al pueblo griego, sin llamar a los pueblos de Europa para solidarizarse con los griegos y hacer un frente común para enfrentar a la Comisión Europea. Si Tsipras hubiera informado, constantemente, del contenido real de las negociaciones, si hubiera convocado a movilizaciones, si hubiera estado dispuesto a aceptar visitas de organizaciones populares de otros países, habríamos tenido otra situación. Grecia, uno de los países más débiles y periféricos de la zona euro, estaba en condiciones de ganar la batalla contra la Comisión Europea, empezando por declarar una suspensión de pagos.

La desobediencia implica la suspensión del pago de la deuda


Tsipras vació el Tesoro Público, exigió a las administraciones públicas y a las empresas públicas transferir su liquidez al Banco Central para pagar la deuda. No tenía dinero para iniciar un plan de emergencia humanitaria a un nivel suficientemente amplio. Entre febrero y junio 2015, Grecia pagó 7000 millones de deuda a sus acreedores sin recibir ningún centavo de euro en contrapartida. Mientras tanto, el BCE hizo todo lo que le permiten sus estatutos contra el gobierno de Tsipras.

Primero, limitó la liquidez a los bancos griegos, estableciendo la liquidez de emergencia que es mucho más costosa. Unos meses más tarde, cuando Tsipras convocó al referéndum, el BCE cerró totalmente la liquidez, incluso de emergencia. El BCE utilizó todos los mecanismos contra el gobierno de Tsipras mientras éste no utilizó ninguno.

Para los países periféricos como Grecia, la desobediencia implica la suspensión del pago de la deuda para poder tener un margen de maniobra para invertir en su economía. Es necesario una correlación de fuerzas frente a los acreedores para obligarlos a sentarse en una mesa de negociación.


Esto habría que combinarlo con otras medidas unilaterales: control de capital, socialización del sector bancario y aumento del déficit fiscal, para incrementar el gasto público. Esto es posible y necesario. Es cierto que podría desembocar en la expulsión de la zona euro, aunque no existe una formal legal para ello, ya que corresponde a cada país decidir si sale o no de la unión monetaria. En mi opinión, antes de salir de la zona euro, queda desobedecer y abrir un margen de maniobra para activar una transición en la cual hay una posibilidad de acumular fuerzas y mantener el apoyo popular utilizando formas de movilización, participación y auto-organización popular.

Es una opción radical pero un gobierno puede tomar esas opciones si ha logrado de manera previa convencer a la ciudadanía de que es necesario: hay elementos estratégicos de la vida actual en sociedad que tienen que ser re-transferidos al sector publico. El servicio de salud, la educación, la energía o el sector financiero privado siempre han de ser públicos. Los poderes públicos necesitan tener instrumentos para invertir de forma masiva en la transición ecológica y ello implica socializar al sector bancario.

La UE no es reformable. Se trata de llevar una batalla en contra de esa UE y mostrar a los pueblos que sí hay posibilidades utilizando la capacidad de tomar medidas soberanas unilaterales de enfrentamiento.


FUENTE: http://www.cadtm.org
Eric Toussaint
15/07/2017

Aunque he incluido una fotografía en la que parece que, la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo  (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) están apretando el cuello de Alexis Tsipras, está claro que lo que le aprietan es otra cosa. Fíjense bien.

29/6/15

OBJETIVO: DESTRUIR A SYRIZA

 

Intentan destruir a Syriza porque es un gobierno que ha puesto a la gente –a los débiles y a los más desfavorecidos, sobre todo- en el centro mismo de la acción política. Ganó unas elecciones en un contexto de hostilidad mediática –los grandes medios de comunicación están en manos de los de siempre- y de amenazas, nada disimuladas, procedentes de las instituciones comunitarias.

A pesar de todo, ganaron, ganamos las elecciones con un programa cuyos principales estandartes eran el rescate ciudadano, la regeneración democrática y la renegociación de la deuda externa, y también la reconstrucción y la modernización de una economía que había sido saqueada por las elites. Este programa no era un brindis al sol para ganar las elecciones y luego meterlo en el cajón del olvido, proceso al que nos tienen acostumbrados nuestros políticos, que han convertido el ejercicio de la política en una monumental y continuada estafa. El programa de Siryza era y es un contrato con la ciudadanía, que refleja el insobornable compromiso de un gobierno decente.
 

Porque los sacrosantos e intocables privilegios de la oligarquía griega se ven seriamente comprometidos con la acción política del gobierno de Siryza. Sí, esas elites que no pagan impuestos y que practican, sin pudor, con indecencia e impunidad, el fraude y la evasión fiscal, que se han enriquecido en connivencia con las corporaciones occidentales y con una clase política corrupta y clientelista. Esas mismas elites que ahora pretenden sacar tajada de las privatizaciones y de la eliminación de la negociación colectiva.

Porque Siryza tiene razón cuando afirma que las políticas impuestas por la troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) y secundadas por los gobiernos europeos son los principales causantes de la crisis de la economía griega y también del insostenible nivel alcanzado por la deuda externa.

 Los dirigentes de la Troika
Christine Legarde (FMI), Mario Draghi (BCE) y Jean Claude Juncker (CE)

No sólo han hundido la actividad económica, en un verdadero pozo sin fondo, sino que además son responsables de la tragedia humanitaria que atrapa a buena parte de la población. Unas políticas cuyo objetivo fundamental era preservar los intereses de los acreedores financieros –bancos franceses y alemanes, sobre todo-, de la oligarquía local y de la corrupta elite política griega. La acción de Siryza es un espejo donde se aprecia con claridad esa realidad.

Porque negociar las justas y legítimas demandas del gobierno de Siryza significa reconocer, de facto, que las políticas aplicadas en los últimos años –muy especialmente, en Grecia y en el resto de las economías periféricas- han sido un enorme error y un completo fracaso.


Eso sí, han permitido que los acreedores privados cobren sus deudas, por las que habían recibido sustanciales intereses, deudas que han recaído sobre las espaldas de la  ciudadanía griega y comunitaria. Como verdaderos trileros, han convertido la deuda privada en pública.

Porque el surgimiento de Siryza y su indiscutible triunfo en las elecciones generales abre un camino de esperanza a la gente, a los que han soportado sobre sus espaldas el coste de la crisis, a los que han padecido en mayor medida los recortes en los gastos sociales, a los perdedores, a los de abajo… a la mayoría social, en definitiva.


Siryza quiere gobernar con y para esa mayoría. El ADN del nuevo gobierno griego es la democracia, la recuperación de la soberanía y el control social. Pero avanzar en esta dirección exige cambiar las reglas del juego, hasta ahora al servicio del poder y de los poderosos.

Porque la actuación de Siryza ha puesto de manifiesto las “vergüenzas” de Europa: el escaso recorrido de las mil veces proclamada refundación europea, las intransigencias de la troika, la captura de las instituciones comunitarias por parte de las elites políticas y económicas y la posición dominante de Alemania y sus aliados. Esto es lo que hay detrás del empalagoso y tramposo discurso europeísta.


Estamos siendo testigos de una insólita operación de acoso y derribo el legítimo gobierno de Grecia, al que se le quiere poner contra las cuerdas, al que se pretende deslegitimar antes sus electores.

Para Siryza y su gobierno aparece un difícil dilema. Por un lado, la aceptación de las condiciones impuestas por la troika significa renunciar al programa en aspectos sustanciales (algunos, dentro de Siryza, sostienen que dicha renuncia ya se ha producido), lo que supondría una pérdida de legitimidad ante el pueblo griego. En la propuesta de acuerdo de la troika, no encontramos ni rastro de la necesidad de proceder a una sustancial reestructuración de la deuda griega, ni de la puesta en marcha de un plan de ayuda comunitario a Grecia y al resto de economías meridionales especialmente afectadas por la crisis. Por otro lado, el rechazo del acuerdo que impone la troika agravará la crisis económica y social de Grecia y provocará una salida masiva de capitales, situando al país en la frontera de la bancarrota y de la salida del euro. Y Siryza en el epicentro de ese proceso desgarrador y traumático.



En ese escenario, el gobierno griego ha vuelto a dar una lección de democracia. Ante la imposibilidad -por decencia y por compromiso con todos los que han depositado su confianza en Siryza,- de firmar la última oferta entregada desde la troika, que contiene exigencias inaceptables y que supone una vuelta de tuerca más en la degradación de las condiciones de vida de la población, da la palabra a la población, convocando un referéndum, ¡Un referéndum! En esta ocasión no podrán jugar la baza de la presión y la prohibición, como hicieron con el convocado por Papandreu. Escándalo en la clase política europea, acostumbrada a tomar todo tipo de decisiones a espaldas de la gente.

Batalla política que trasciende los confines de Grecia. Las oligarquías económicas y las elites políticas, en perfecta sintonía y sincronización, quieren dar una lección a Podemos y a quienes se atrevan a cuestionar el estatus quo. Toda la maquinaria mediática, política y económica para defender los privilegios de los poderosos. En esa confrontación, su mensaje es nítido: nosotros o el caos.


Pero es necesario entender que Grecia es Europa, Grecia simboliza la posibilidad de construir otra Europa.

Pero no la Europa que emerge de la crisis: oligárquica y autoritaria, que acoge a un capitalismo extractivo y patrimonial, con una fractura social creciente, donde se agravan las desigualdades de género y que da la espalda a las irreversibles consecuencias del cambio climático. En las reclamaciones de Siryza se atisba otra Europa, basada en la cooperación, la solidaridad, el diálogo y la convergencia. Y necesitamos esta Europa.

El rapto de Europa

Esto es lo que nos jugamos, ni más ni menos. De ahí la necesidad, la imperiosa urgencia de explicar a la ciudadanía que nosotros somos Grecia, que nuestro presente y nuestro futuro se está resolviendo en Grecia y en los despachos de la troika, y que esta Europa y esta moneda única, en su configuración actual, hacen inviables la aplicación de políticas de progreso al servicio de la mayoría social.

FUENTE: publico.es
Otra economía
Fernando Luengo

28 jun 2015

22/6/15

CON DOS...

Los griegos se echan a la calle en apoyo al Gobierno de Tsipras


Miles de personas se concentran en la emblemática plaza Syntagma durante la reunión del Ejecutivo para elaborar una nueva propuesta a las instituciones y evitar su salida del euro.

Grecia
Miles de manifestantes apoyan su Gobierno en la plaza Syntagma de Atenas.- REUTERS

Miles de griegos han llenado este domingo la emblemática plaza Syntagma de Atenas durante la reunión del primer ministro, Alexis Tsipras, con su gobierno para elaborar una nueva propuesta de reformas que presentar a las instituciones europeas (la antigua troika: BCE, FMI, CE) y salvar un nuevo capítulo sobre el vencimiento de los plazos de la deuda griega.

La manifestación, en contra de seguir aplicando medidas de austeridad y en apoyo a la postura de Gobierno ante Bruselas, ha sido convocada por Syriza, el partido del gobierno, que ha cambiado radicalmente el ambiente en el país. Al menos en las calles. Si antes de su llegada al poder, las protestas y disturbios se sucedían casi a diario, esta muestra de apoyo se celebra sin que cientos de antidisturbios rodeen la plaza. La eliminación de este cuerpo policial fue una de las primeras medidas que adoptó el Ejecutivo de Syriza.

 

Tsipras ya ha enviado sus propuestas a la canciller alemana, Angela Merkel, al primer ministro francés, François Hollande, y al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Los las medidas que defenderá en la cumbre de jefes de Estado que tendrá lugar mañana en Bruselas y que, para muchos, es decisiva. Si no hay un acuerdo, la salida de Grecia de la moneda común europea estaría más cerca que nunca.

La troika acelera sus contactos ante la incertidumbre

 Angela Merkel, Canciller de Alemania

Mientras, las instituciones acreedoras de la deuda de Grecia han acelerado sus contactos ante el Eurogrupo y la cumbre de líderes de este lunes.

La Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) han celebrado una reunión para negociar sobre una solución para Grecia, aunque fuentes diplomáticas europeas han asegurado  que este encuentro "sólo puede ser productivo" si Atenas les remite una nueva propuesta que, de momento, no ha llegado, aseguran. 

François Hollande, presidente de Francia

Desde Milán, Italia, François Hollande ha advertido a Grecia de que "no hay tiempo que perder" en las negociaciones y que "cada segundo importa", al tiempo que confirmó que espera que se produzca este mismo domingo un diálogo entre la CE, el FMI y el BCE para discutir nuevas propuestas. 

Por su parte, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, insite en que Grecia debe atenerse a unas "reglas del juego" que son "compartidas" por todos los socios del Eurogrupo, y expresó su convicción de que el país sólo superará su crisis si implementa las reformas comprometidas. 

Wolfgang Schäubl, ministro alemán de Finanzas

Reunión de Urgencia en el BCE
 
Por otra parte, otras fuentes en Fráncfort indicaron que se ha convocado para mañana a las 08.30 horas una reunión del cuadro directivo del BCE para abordar la liquidez del sector bancario griego, teniendo en cuenta que los pedidos de retirada de depósitos para el lunes ascienden ya a "mil millones de euros" ante el riesgo de un corralito.

Jean Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea

Tsipras, que viaja a Bruselas este mismo domingo, se reunirá en la mañana del lunes con Jean Claude Juncker, según fuentes europeas.

Mientras, la prensa griega apunta a que ya se encuentran en la capital belga el ministro de Estado, Nikos Pappás, y el jefe del equipo negociador, Euclidis Tsakalotos.


No tocar el IVA y eliminar jubilaciones anticipadas

 El pueblo griego, con dos...

Por lo que respecta a la nueva propuesta del Gobierno griego, algunas medidas filtradas muestran que, si bien mantiene los tipos de IVA propuestos por Atenas [el 6,5 %, el 13 % y el 23 %] y su oposición al recorte de pensiones, incluye concesiones para tratar de alcanzar un terreno común con los acreedores.

El Gobierno estudiaría abolir las jubilaciones anticipadas a partir del próximo año, lo que ahorraría unos 200 millones de euros, así como reducir las pensiones complementarias más elevadas.


 
Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia

El Estado heleno está sin fondos en sus arcas y sufriendo una salida de capitales que sólo en la semana que acaba de concluir ha ascendido a unos 3.000 millones de euros.

El próximo 30 de junio vence el plazo de la segunda prórroga del rescate al país y ese día Atenas debe hacer un pago de 1.600 millones de euros al FMI.

Christine Lagarde, directora gerente del FMI

FUENTE:  publico.es