Mostrando entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas

27/2/18

¿QUIÉN MATÓ A DURRUTI?

¿Quién mató a Durruti? El otro caído del 20-N

Hace 80 morían al unísono, en plena guerra civil, José Antonio Primo de Rivera y Buenaventura Durruti.
Foto: Buenaventura Durruti
Buenaventura Durruti
Cuando murió, en el hotel Ritz de Madrid, el 20 de noviembre de 1936, hace justo 80 años, todos los bienes de Durruti se reducían a una muda de ropa interior, dos pistolas, unos prismáticos y unas gafas de sol.

El aterrizaje del cadáver en Barcelona dos días después colapsó la ciudad. Más de cien mil personas tomaron las calles bajo la lluvia para despedirle mientras entonaban el himno anarquista 'Hijos del pueblo'.

El cadáver de Durruti

La comitiva fúnebre debía disolverse después de los discursos pero las masas no se movían de su sitio, fue imposible llegar al cementerio y, en el último momento, tuvo que aplazarse el sepelio al día siguiente.

Cuando, muchas horas después, al fin la gente regresó a sus casas, miles de coronas quedaron abandonadas en los charcos.

Entierro de Durruti

Al mecánico, miliciano y líder anarquista leonés José Buenaventura Durruti le había alcanzado en el pecho una bala de firma desconocida en la Ciudad Universitaria de la capital, entonces sometida a un durísimo asedio por los soldados de Franco que se habían alzado apenas tres meses antes contra el gobierno republicano iniciando así la guerra civil.

¿De qué color era aquella bala? ¿Azul falangista? ¿Rojo comunista? ¿Negro anarquista? El enigma acerca de quien mató a Durruti, si el enemigo, si algún agente de Stalin (para quien los anarquistas eran tan odiosos o más que los fascistas) o si sus propios compañeros libertarios recelosos de una hipotética militarización de su columna, nunca ha sido resuelto.


FUENTE: elconfidencial.com 
Daniel Arjona 
20/11/2016

22/2/18

ANTONIO FRAGUAS "FORGES"

 
Antonio Fraguas "Forges" 
(1942 - 2018)

Se me ha encogido el alma al escuchar por radio la noticia de su muerte. Sabía que estaba enfermo de cáncer, pero no esperaba que el desenlace fuera tan inmediato. La verdad es que me ha cogido a contrapié, y todo lo que tenía previsto se ha ido a hacer puñetas. Me he echado a la calle y he deambulado sin rumbo fijo hasta tropezarme (se me había ido el santo a cielo, y nunca mejor dicho) con la "manifa" de los pensionistas, a cuyo gremio pertenezco. Me incorporé a ella, pero a pesar de los gritos, pitidos y abucheos, la muerte de Forges flotaba sobre mí como una nube triste.


Desde joven he sido uno de sus seguidores incondicionales, como otros tantos miles de ciudadanos que, a diario, esperábamos el acicate de su viñeta para empezar la mañana con una sonrisa que nos ayudara a afrontar la jornada laboral y las trapamejadas sociales de los dirigentes y organismos de turno.

 

Me he decantado públicamente por Forges en más de una ocasión por ser uno de los personajes más lúcidos, íntegros y comprometidos de este puñetero "pís*", hasta el punto de que he llegado a proponerlo, en este humilde blog, como presidente de gobierno en unas hipotéticas elecciones libres de ciudadanos libres, sin la rémora de los partidos políticos y sus "m&m's**".


Está claro que el mundo no va a ser lo mismo sin él. Pero nos queda un triple consuelo: la estela mágica e inextinguible de su humor, un destello de luz en la conciencia y su recuerdo como magnífica persona porque, efectivamente, como ha dicho José Sacristán en su sepelio, "era un tío cojonudo".
 

¡Adiós, Maestro! Quedo convencido de que allá donde el viento cósmico lleve tu noble espíritu, habitará la paz y la armonía. "A más ver".


("pís*") Es este un término que el ciudadano que suscribe utiliza a menudo. Todo un homenaje a Forges, de quien lo tomé prestado tiempo atrás, eliminando la primera vocal pero respetando la tilde de la segunda: una suerte de engendro orino-gramatical, pero que viene a ratificar aquellos tajantes razonamientos suyos con un solo palabro: "País". No hacía falta más.

("m&m's**") Múltiples mierdas.

Citizen Plof

1/8/17

LO CONTRARIO DE UNA BOMBA

Lo que diferencia el mal del bien --y la muerte de la vida-- es que el mal se puede medir y el bien no. El mal es contable; el bien inconmensurable


Sabemos qué es lo contrario del calor y lo contrario de la enfermedad y lo contrario del llanto. Sabemos incluso que, por culpa de las semillas de Monsanto, lo contrario de un tomate se llama también “tomate”. Sabemos también nombrar lo contrario de un olvido y hasta lo contrario de un monte: el monte invertido que llamamos valle. Pero no sabemos qué es lo contrario de una bomba. ¿Un beso? ¿Un silencio? ¿El “estallido” de una orquesta?

Gran parte de nuestros problemas como especie social procede de la dificultad para definir los antónimos. Hay conceptos centrales, los más negativos, que no tienen una correspondencia positiva evidente. Quiero decir que lo que diferencia el mal del bien --y la muerte de la vida-- es que el mal se puede medir y el bien no. El mal es contable; el bien inconmensurable. Si pongo una bomba en un tren o atropello con una furgoneta a los peatones de las Ramblas, solo puedo contar los muertos.


Si escribo un poema o construyo un puente o compongo la novena de Beethoven, no sólo no puedo contar a los beneficiarios: no puedo ni siquiera describir los efectos benéficos. ¿Qué es lo contrario de un escombro? ¿Qué clase de “escombros” positivos deja la visión de los frescos de Signorelli o la audición del Mesías de Haendel? ¿O un buen polvo entre enamorados? Sabemos que los humanos se alimentan de caricias no menos que de pan, pero ningún termómetro y ninguna báscula pueden evaluar ese tipo de desnutrición. Por no poder, ni siquiera podemos contar las vidas que han salvado los semáforos o los cinturones de seguridad. El mal es contable y necesario; el bien inconmensurable y contingente. Puedo enumerar las cuchilladas y establecer una relación causal entre el filo y la sangre; no puedo contar las pinceladas de la Capilla Sixtina ni establecer ninguna relación causal, al menos inmediata, entre la belleza y la bondad (o la salud).

Que no sepamos qué es lo contrario de una bomba, que el mal sea contable y el bien inconmensurable, tiene dos consecuencias graves para la civilización. La primera es que --animales contables como somos-- la violencia resulta particularmente atractiva en tiempos de confusión; y en hombres moralmente desconcertados. ¡Al menos podemos medir sus efectos! Habrá que analizar y, en la medida de lo posible, combatir las causas económicas y sociales de la confusión colectiva y del desconcierto individual, pero la ventaja de la violencia es que ofrece un instrumento inmediato de clarificación. Dudo, luego mato. 


La frívola y equívoca caracterización periodística del proceso físico y mental que lleva a un joven europeo musulmán a dejar de pronto el sexo y las drogas para provocar una matanza (“radicalización express”) revela al menos este impulso antropológico hacia la claridad del mal como empoderamiento súbito y definitivo. El que se puedan medir sus efectos --contar sus víctimas-- en público y con toda objetividad entraña a su vez dos consecuencias, una afectiva y otra mecánica. A través de la violencia cruzo una línea visible de la que no se puede volver atrás: adquiero delante de todos un compromiso mucho más fuerte que el del matrimonio o el del trabajo; un vínculo que, a través de la violencia y sus muertos contables y no de la presunta ideología que la justifica, deviene por eso “religioso”. Toda matanza es, sí, religión; y convierte en sacerdotes a sus ejecutores. Se haga en nombre de Dios o de la Revolución o de la Civilización, es fácil ceder a la ilusión de que la violencia que mata a los otros salva al mismo tiempo nuestras almas. 

Del mismo modo, la banalización de la muerte contable inscribe la violencia en un “mecanismo” irreversible y ampliado. Desde el mismo momento en que contabiliza sus muertos, la violencia reproduce la lógica laica --infinita-- de los récords. El terrorismo se alimenta mucho menos de “doctrina” que de la ansiedad de superación. Lo que importa es el número, cuya levadura sin fin genera una epidemia de rivalidad emulativa. El terrorismo tiene sus ídolos, a los que todos quieren imitar y superar: 16 muertos, 50 muertos, 2000 muertos. Es esta ansiedad numérica laica, y no una doctrina religiosa, la que disuelve en la pura contabilidad la diferencia entre civiles y militares o entre niños y adultos: todos suman por igual. El terrorismo es religioso porque mata; es laico porque mata sin hacer diferencias.

Ahora bien, que el mal sea contable y el bien inconmensurable facilita a su vez el trabajo de teorización y defensa de la violencia por parte de una especie que, además de contable, es “razonable”. La “radicalización express” de jóvenes incrédulos y juerguistas revela hasta qué punto su relación con el islam es contingente y superficial: podrían matar en nombre de cualquier otra cosa. Necesitan, en todo caso, inscribir esa contabilidad mortal --con su empoderamiento fulminante y su ansiedad de récord-- en su contrario inconmensurable. Sólo podemos medir el mal y nadie quiere ser un malvado.

La empresa capitalista genera muertes y desigualdad, pero estimula la investigación y aumenta la riqueza. El yihadismo, por su parte, patrocina degüellos y matanzas de inocentes, pero acelera así el establecimiento del reino de Dios (mientras que Bachar Al-Asad, asesinando a cientos de miles de sirios, nos protege a todos del terrorismo). En definitiva, como no sabemos medir el bien, acabamos concluyendo que lo contrario de una bomba… son dos bombas. Esto se aplica también a las políticas anti-terroristas de nuestros gobiernos y a sus intervenciones armadas en el exterior.


Matar es fácil y barato; sus efectos son mucho más vinculantes que el amor y encarrilan el mecanismo infinito de los números. Por eso, al contrario de lo que pretende Hollywood, el mal ha triunfado siempre. Triunfará. Se va a repetir. Frente a él, todo lo que podemos hacer es repetirnos nosotros también. ¿Repetir qué?

Repetir, si se quiere, lo inconmensurable. No sabemos cuántas vidas salva una caricia, un verso, un puente, una buena ley, una canción de Leonard Cohen o los frescos del Signorelli; aún más, si desapareciesen los versos y los puentes, las montañas y las canciones y las leyes, su ausencia sería también inconmensurable, de manera que nadie percibiría el daño. La humanidad retrocedería sin notarlo. No hay ninguna relación necesaria entre la belleza, la verdad y la justicia y cada vez que hemos querido establecer una en el mundo hemos introducido más bien una cadena de contabilidad mortal. Pero repetir lo inconmensurable --también lo sabemos-- es interrumpir brevemente la contabilidad asesina. Es lo único que podemos hacer. 

"The Damned Cast into Hell"  Luca Signorelli
San Brizio chapel, Orvieto Cathedral, Italy

Lo contrario de una bomba debería ser una caricia, que no hace ruido y no deja marcas. El bien, inconmensurable, es tan concreto como las cuchillas y sus heridas; se ocupa de los cuerpos vivos sin ninguna certeza. Los besos no dejan escombros pero son también infinitos; las leyes no impiden las bombas, pero crean las condiciones para desactivarlas. Todo puede fallar --la democracia, el derecho, la justicia económica, la educación, el arte, el amor-- pero no deberíamos empujar en esa dirección.

Sabemos qué es lo contrario de dulce y lo contrario de abierto; e incluso sabemos que lo contrario del desierto es el bosque. Pero no sabemos qué es lo contrario de una bomba. La bombas no tienen contrarios. Sólo tienen supervivientes. De lo que hagamos los supervivientes dependerá, pues, la relación de fuerzas --necesariamente política-- entre el mal necesario y contable y el bien contingente e inconmensurable.


FUENTE: ctxt.es 
La Boca del Logo
Santiago Alba Rico 
22 de Agosto de 2017

21/7/17

EL BANQUERO DE AZNAR

El gentleman que meaba colonia se perfumó con pólvora


Miguel Blesa

Tras el abrupto epílogo de Miguel Blesa nunca estuvo más justificado proclamar aquello de que murió como vivió, al menos en esa prolongada etapa en la que el gris inspector de Hacienda se transformó, apadrinado por su amigo Aznar, en un banquero de británica elegancia y gustos carísimos. Es difícil escudriñar lo que lleva a una persona al suicidio, pero en su caso podía descartarse de antemano que eligiera tirarse a la vía de un tren, despanzurrarse desde un puente o colgarse de un pino, que es lo que suele hacer la gente corriente y desesperada.

Su muerte ha tenido ese toque aristocrático que dan las fincas de caza y el regusto a cuero de las cartucheras y las fundas de las escopetas. Madrugó para desayunar, que no se puede emprender un viaje sin retorno con el estómago vacío, y puso una excusa para acudir a las cocheras y dispararse un tiro en el pecho. Estaba en pleno corazón de Sierra Morena donde un par de siglos atrás camparon El Lero y El Tempranillo, dos bandoleros que conocieron pocos bancos en su época y que, por supuesto, ignoraban que también pueden atracarse desde dentro como ocurre en la actualidad.


Dicen que Blesa no mostraba signos de depresión por su situación judicial, que es justamente la que le permitía estar en libertad aunque apeado por los embargos de esa condición de nuevo rico en la que se circula en Ferrari y se come el caviar con cuchara sopera. 

A un tipo capaz de reconocer que no se perdía un capítulo de Aída porque la protagonista de la serie le parecía el contrapunto de su vida, su lenguaje y sus costumbres debió de resultarle insoportable tener que hacerse la cama y pasar el plumero a las estanterías o comprobar que el mundo está lleno de ‘aídas’ y ‘aídos’ que le llamaban chorizo por la calle.


El lujo es más adictivo que la heroína y el banquero exquisito no estaba preparado para el fango ni para prescindir del servicio doméstico. Quizás en su delirio llegó a creer realmente que nada le había sido regalado y que todo aquello de lo que había venido disfrutando, desde el Vega Sicilia con el que regaba sus almuerzos, a los viajes en avión privado, pasando por sus cacerías en los Cárpatos o en Namibia, eran una pequeña parte de lo que le correspondía por derecho divino.

 Los que se sienten predestinados para la riqueza y la gloria llevan muy mal eso de empujar el carrito de la compra en el supermercado.


El tío Micky nunca tenía bastante, ni siquiera cuando se embolsaba tres millones de euros al año y seguía disparando la visa como el cuatrero más rápido del Oeste. Sus despilfarros contrastaban con la marcha de una Caja a la que llevó al colapso y que más tarde naufragaría con otro depredador de dinero al timón. 

Cuando sus correos electrónicos revelaron los derroches y su prepotencia, se supo condenado sin posibilidad de redención por esos miles de preferentistas estafados, jubilados muchos de ellos, a los que empujó a la ruina para intentar salvarse.


Al banquerito de Aznar le acosaban en los jugados y en los restaurantes, le dieron de lado sus amigos y hasta pusieron su cara en el autobús de los corruptos pero, posiblemente, no fueran éstas la causa de su desenlace. Ni siquiera la posibilidad de entrar en la cárcel por alguno de los procesos que tenía abiertos.

Pudo más su expulsión de ese paraíso de ostentación y boato, del que se sentía legítimo propietario. Fue por eso que el gentleman que meaba colonia eligió perfumarse con pólvora.


FUENTE: publico.es
Tierra de nadie
Juan Carlos Escudier
20/07/2017
 
Parece que sí, que fue un suicidio, si es que el muerto es él, porque de esta mafia me lo espero todo.

De todas formas, descansará en paz.

27/11/16

HA MUERTO FIDEL CASTRO


Estemos o no de acuerdo con el personaje en cuestión, con su filosofía política y su forma de gobernar Cuba durante 42 años (1959 a 2011) lo que resulta innegable, con sus aciertos y sus errores, es su imagen como el último revolucionario internacional, un verdadero icono del siglo XX. Un líder capaz de plantarle cara a su vecino del norte, al todopoderoso imperio estadounidense, al que no solo derrotó en Bahía Cochinos (1961) cuando agentes de la CIA y disidentes cubanos intentaron invadir la isla, sino aguantando la presión del bloqueo impuesto por la potencia norteamericana durante más de 50 años, sin doblegarse ante ella.

Las medidas económicas y sociales tomadas por el gobierno castrista, tales como la nacionalización de las industrias y el aumento del presupuesto dedicado a educación y sanidad, le alejaron de Washington y le acercaron a la órbita de Moscú, lo que desembocaría en la famosa crisis de los misiles de 1962, al descubrir la inteligencia estadounidense que existían misiles soviéticos en Cuba, lo que estuvo a punto de desencadenar un enfrentamiento nuclear entre ambas potencias que, por fortuna, no llegó a producirse, merced al acuerdo entre los máximos dirigentes de EE.UU. y la URSS: John Fitzgerald Kennedy y Nikita Kruschev.   

JFK y Kruschev

Durante las décadas de los 60 y 70, Fidel Castro mantuvo contactos con el Chile de Salvador Allende, cortó las relaciones diplomáticas con Israel como protesta por el trato a los refugiados palestinos y financió a grupos comunistas en Angola, así como a diversas guerrillas de Latinoamérica. Estableció también relaciones con el líder de Libia, Muamar El Gadafi, a raíz de las reformas de corte socialista iniciadas por éste.

En 1989, Castro criticó la Perestroika, las medidas aperturistas y reformadoras de la economía iniciadas por el líder soviético, Mijail Gorbachov, que llevarían al desmoronamiento de la URSS, lo que devino posteriormente en el aislamiento total de Cuba y la subsiguiente crisis económica que azotaría la isla . 


Mijail Gorbachov

Famoso por sus interminables discursos y su actitud francamente impetuosa, Fidel Castro acuñó frases tales como "¡Patria o muerte!" o "Condenadme, no importa. La historia me absolverá"

Se reconoce de forma oficial que ha sido el dirigente político que ha sobrevivido al mayor número de intentos de asesinato, mayoritariamente perpetrados por miembros de los servicios secretos norteamericanos. Se decía de él que, como prevención ante los posibles atentados, no dormía dos veces seguidas en el mismo sitio.


A Fidel Castro, que jamás se plegó a los intereses norteamericano, se le llegó a conocer entre los pueblos sojuzgados del mundo como "la dignidad de América Latina".

Citizen Plof

23/11/16

FALLECE RITA BARBERÁ

Rita Barberá muere a causa de un infarto en un hotel de Madrid


La senadora y ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá ha muerto este miércoles en el hotel Villa Real de Madrid donde ha sufrido un infarto, según los facultativos del SUMMA.

Las mismas fuentes han precisado que a las 7.03 de este miércoles el 112 ha recibido un aviso desde el hotel Villa Real, ubicado en la plaza de las Cortes de Madrid, informando de que una mujer de 68 años necesitaba atención médica al haber sufrido un infarto.


Efectivos del SUMMA se han trasladado inmediatamente al lugar, donde le han practicado maniobras de reanimación cardiopulmonar durante media hora, pero han sido infructuosas, por lo que finalmente han tenido que confirmar su fallecimiento.

Barberá dirigió durante 24 años consecutivos el Ayuntamiento de Valencia. Este lunes declaró en el Tribunal Supremo como investigada por blanqueo de capitales en el PP valenciano por el 'caso Taula'.

María Rita Barberá Nolla fue una política española, alcaldesa de Valencia entre 1991 y 2015, 
diputada por Valencia en las Cortes Valencianas entre 1983 y 2015 y senadora por designación autonómica.

Nacida el 16 de julio de 1948, era licenciada en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales por la Universidad de Valencia, y en Ciencias de la Información, sección de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid.

FUENTE: publico.es
Agencia EFE - Madrid
23/11/2016
La presión y las rabietas han podido con su corazón.

"Ha muerto: Ya es venerable" 
(De la canción "El tiempo pasado" de Nacha Guevara)

A muchos de sus correligionarios valencianos del PP, imputados en los múltiples casos de corrupción, la frase de marras les traerá al fresco. Supongo que ahora que no puede defenderse, acabarán pasándole todos sus marrones a la difunta.

Estos cabritos, hasta en la desgracia tienen suerte.

19/4/16

RAZONAMIENTO DE TENZIN GYATSO


Tenzin Gyatso, decimocuarto Dalai Lama, como jefe supremo de una monarquía feudal teocrática absolutista, fue el máximo dirigente político y espiritual del Tíbet, hasta que la invasión del ejército chino en 1949, lo obligó a exiliarse en la ciudad hindú de Dharamsala.

 Dharamsala (norte de La India)

Desde allí dirigió el gobierno tibetano en el exilio hasta marzo de 2011, momento en el que decidió renunciar a su cargo político y permanecer solo como líder espiritual y religioso de su pueblo. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1989.

Ciudadano Plof

4/12/14

UNA TRAGEDIA INACEPTABLE

Bhopal, 30 años de un crimen corporativo impune


Cuando se cumplen tres décadas de la catástrofe de la fábrica de pesticidas en India, miles de personas conviven aún con las consecuencias. Amnistía Internacional reclama que la empresa estadounidense comparezca ante la justicia del país asiático, que la acusa de homicidio culposo
 

En la madrugada del 2 al 3 de diciembre de 1984, un escape de gas en la fábrica de pesticidas de Union Carbide en la región de Bhopal, en India, provocó  uno de los más graves desastres humanitarios y medioambientales de la historia. 24 toneladas de isocianato de metilo (MIC), un compuesto altamente tóxico y mortal, arrasaron todo resquicio de vida y recursos en varios kilómetros a la redonda. Se calcula que entre 22.000 y 25.000 personas murieron a consecuencia de la fuga química y que más de 57.000 se vieron expuestas a niveles nocivos de este compuesto, que causó malformaciones y secuelas que en algunos casos han pasado de generación en generación. 

Pira funeraria múltiple de víctimas del accidente de Bhopal

30 años después, la empresa estadounidense propietaria de aquella fábrica, Union Carbide Corporation, ha eludido responder ante la justicia india mientras miles de personas siguen bebiendo el agua contaminada o padeciendo "enfermedades ginecológicas" e "infertilidad", según denuncian los grupos de afectados y activistas.

 Cuando el aire mata (nube tóxica sobre Bhopal - diciembre 1984)

"Mi hija no podía quedarse embarazada después de cuatro años de matrimonio. Los médicos le dijeron claramente que si has bebido de esa agua tóxica ya no podrás dar a luz", dice Shahzadi Bi, una mujer de 60 años superviviente de la catástrofe. Su testimonio ha sido recogido, junto al de otros afectados, por la organización Amnistía Internacional en un informe con motivo de estas tres décadas de impunidad. 

Impunidad

 


La situación de las víctimas de Bhopal es el resultado de un laberinto de 30 años de resoluciones judiciales, operaciones comerciales, fugas de la justicia y connivencia política que hasta ahora sólo ha beneficiado a la compañía norteamericana, hoy en manos de la segunda empresa química más grande del mundo, Dow Chemical, que compró Union Carbide en el año 2001 y que niega cualquier responsabilidad. Además, se niega a pagar los costes de la limpieza en la zona.


En un acuerdo extrajudicial en 1989, el Gobierno indio aceptó recibir de Union Carbide una compensación por valor de 470 millones de dólares, tan sólo un 14% de lo que pedían las autoridades del país asiático en un principio. En todo caso, esa suma sólo dio para repartir unos 1.000 dólares para cada persona afectada. 


Posteriormente, en una sentencia de 2010, siete empleados de la compañía fueron condenados a dos años de cárcel que evitaron gracias al pago de la fianza. Warren Anderson, director de Union Carbide en aquellos años, viajó a India días después de la catástrofe y fue arrestado, pero al ser puesto en libertad hasta que se celebrara el juicio huyó de India adonde nunca más regresó para enfrentar los cargos por homicidio. Aunque estaba considerado prófugo de la justicia en aquel país, murió el pasado septiembre con 92 años en una tranquila residencia de ancianos en Florida. 
 
Warren M. Anderson

"Estados Unidos jamás toleraría que una empresa de propiedad extranjera eludiera la rendición de cuentas por estragos causados en su propio territorio; sin embargo, no parece preocuparse tanto cuando las tornas cambian", dice Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, de visita en Bhopal.

 

Ahora, el Gobierno hindú ha aceptado revisar las condiciones del acuerdo de 1989 para solicitar mayores indemnizaciones y reevaluar el número y la gravedad de los afectados, pero parece difícil que la empresa química responda. En las dos vistas judiciales celebradas en Bhopal en los últimos seis meses, Dow Chemical no se ha presentado.  


No obstante, la presión de la opinión pública sobre ella y sobre la inacción del Gobierno de EEUU en este aspecto, es fuerte. Según una encuesta realizada por YouGov para Amnistía Internacional, un 82% de los ciudadanos indios encuestados y un 62% de los estadounidenses, se mostraban a favor de que Union Carbide compareciera ante los tribunales hindúes para enfrentarse a los cargos por homicidio culposo que se le atribuyen. Además, un 70% de los encuestados en India y el 45% de los encuestados en EEUU, creen que el Gobierno estadounidense debe contribuir a que Dow Chemical rinda cuentas.

FUENTE: publico.es
L. Villa - Madrid  
03/12/2014

21/11/14

MUERE LA DUQUESA DE ALBA

Duquesa de Alba, ni la muerte nos iguala

“Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir: allí van los señoríos, derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos; y llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos”. Se equivocaba el bueno de Jorge Manrique en las ‘Coplas por la muerte de su padre’ porque, a estas alturas, ni la muerte nos iguala. Unos ríos parece que van a dar en la mar, y otros a un desagüe que desemboca en una cloaca estanca. Hoy se ha muerto Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba y su fallecimiento me ha llevado a esta reflexión.


Me ha sabido mal, mire usted, que tantos sevillanos se agolparan en las puertas del Palacio de Dueñas mostrando más que su respeto, su admiración. Y no es que uno le desee mal a nadie de manera tan explícita, sino que soy de los que piensan que la muerte no le hace a uno mejor de lo que fue en vida. Sin embargo, en esta España nuestra tan diversa, que tan pronto sorprende con sus grandes pensadores, artistas y hombres de ciencia, como decepciona con esa imagen parluda tan pretérita, hoy hemos retrocedido un siglo. Hoy hemos visto cómo una buena parte del pueblo, del que se supone que emana la soberanía nacional tan ausente estos días, se postraba ante el aristócrata que le ha estado robando el pan durante años.


Hoy he visto y escuchado a tantos españoles y españolas admirar a una figura, como la duquesa de Alba, que me ha dado por pensar que, efectivamente, ni la muerte nos iguala… menos aún si quien nos deja es veinte veces Grande de España, aunque en su día a día, en realidad, achicara a la nación. No es que uno le reproche a la difunta que su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, fuera en gran parte el culpable de que Inglaterra y Francia no participaran en nuestra Guerra Civil e impidieran que cayéramos en manos de los fascistas, pobre la duquesa, qué culpa tenía ella, pero he de admitir que de aquellos servicios prestados al dictador Franco -que pagaría nombrando al padre embajador de Londres- bien se aprovecharía la duquesa durante la dictadura.


Veo a esa multitud agolpada en el Palacio de Dueñas, esos cientos de sevillanos que a buen seguro visitarán la capilla ardiente, y se me agria el carácter. No termino de encontrar qué hay de admirable en que una terraniente como la duquesa, con palacios, castillos, más de medio millar de cuadros y tapices… en fin, un patriminio de alrededor de 3.000 millones de euros, hubiera accedido a ayudas agrarias por valor de entre 3 y 5 millones de euros al año. Veo a gente como ella, que se quedaba con el 80% de todas las ayudas al campo que llegaban de Europa, y me vienen a la mente la cantidad de tractores y casas en propiedad de bancos porque el agricultor terminó por arruinarse y, mire usted, no me produce admiración. Más bien asco.


Veo a gente llorar por la duquesa, la misma que montó su Fundación Casa de Alba para, entre otras cosas, desviarle dinero en concepto de donación de sus múltiples sociedades (Sociedad de Inversiones Princesa, Euroexplotaciones Agrarias…) y, en un alarde de ingeniería fiscal, ahorrarse miles y miles de euros aunque el dinero tenía el mismo dueño y destinatario y admiración no es la palabra que me viene a la mente.


Y escucho lo admirable que era por ser tan sencilla, por seguir y disfrutar las tradiciones andaluzas, por sus rastrillos solidarios… incluso, por hacer lo que le daba la gana, y pienso, “vaya, yo con una décima parte de su fortuna creo que me apañaría también para ser un ídolo”… aunque también fue un hazmerreír, admitámoslo. Yo pecaré de insensible, incluso muchos me tacharán de mal gusto con este artículo, pero al menos en ésto soy aunténtico, no como esa panda de hipócritas que se burlaron de ella en vida y hoy, sin embargo, se ciñen a la consigna “hoy toca alabar”.


Ni la muerte nos iguala, porque aunque, sinceramente, creo que cuando muera hay más motivos para admirar a la mujer que se deja las rodillas limpiando de casa en casa porque es el único ingreso que llega a su hogar, que en lugar de ingeniería fiscal hace ingeniería financiera sacando adelante una familia de cuatro miembros con apenas 600 euros al mes, sé perfectamente que no recibirá tantos elogios. 


Ni la muerte nos iguala y, ¿saben qué? Algún día quizás eso cambie y, por lo menos, tan sólo veamos rendir pleitesía a los que son de su misma ralea y no a los que en realidad, de un modo u otro, no fueron más que siervos para el difunto o la difunta. 

FUENTE: publico.es
Pozos de anarquía
David Bollero
20/11/14





¡Ahí le has dado!