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19/7/18

DESORBITADAS CIFRAS DE LA TEMPORALIDAD

En los últimos diez años se han firmado en España más de ¡¡¡165 millones de contratos!!!

La rotación permanente entre el desempleo y el trabajo precario hace que el número de contratos firmados en España alcance un volumen inusitado.


El uso y el abuso de la contratación temporal provoca un nivel de rotación en el empleo que llega a la categoría de lo absurdo, porque alcanza cifras que hasta son de difícil comprensión.  

La cortísima duración de los contratos –el 40% son inferiores a 7 días– y la rotación permanente entre el desempleo y el trabajo precario hace que el número de contratos firmados en España alcance un volumen inusitado, tanto en valores absolutos totales como en los que de media firma cada persona.

Un solo dato pone de evidencia la irracionalidad del mercado laboral español: en los últimos diez años se han registrado 165.290.712 contratos de trabajo en las oficinas públicas de empleo, ahora denominado SEPE y antes INEM. Una cifra difícil de asimilar, más de 165 millones de contratos entre 2008 y 2017, la década de la gran recesión en la que se destruyeron varios millones de empleos netos.



Son cifras absurdas, sin lógica: en un país que tiene de media 15 millones de personas asalariadas ––incluidos en esta cifra los funcionarios–– se firmaron 165 millones de contratos. Si dividimos ambas cantidades sale una media de 11 contratos por cada asalariado que hay en nuestro país. Esto obviamente es una media aritmética que no se corresponde con lo que sucede en la realidad, porque hay muchas personas con contrato indefinido y antigüedad en su empresa que no firman ningún contrato.

Por eso la precariedad alcanza valores extremos en el segmento de la población asalariada más afectada: en diez años se formalizaron 152 millones de contratos temporales, el 91% del total, cuando el número medio de personas asalariadas con contratos de duración determinada fue de algo menos de 4 millones como media en este periodo.

Si relacionamos ambas cifras se obtiene el denominado índice de rotación, esto es, el número medio de contratos firmados por cada persona asalariada temporal. Este ratio es aterrador: la rotación en el empleo de los temporales en España es de 5,6, lo que significa que cada uno firma 5,6 contratos cada año y por lo tanto 56 en la última década.


Expresado de forma gráfica, en las oficinas de empleo de nuestro país hay dos largas colas: una es la de las casi 4 millones de personas que están allí buscando un empleo y otra, cinco veces más larga, formada por los que pasaron por allí a lo largo del año para registrar uno de los más de 21 millones de contratos de trabajo precario.

En realidad es la misma cola porque la inmensa mayoría de las personas pasan de una a la otra: son el universo de lo precario, de las personas asalariadas que transitan del paro al empleo temporal, que rotan entre el desempleo y la sobreexplotación de los empleos de salarios bajos.

El absurdo flujo de entrada y de salida del empleo que sufren las personas asalariadas en España queda sobradamente demostrado con la evolución de la afiliación a la Seguridad Social. Entre 2007 y 2017 la Seguridad Social registró 236 millones de altas en los diferentes regímenes del sistema, una cifra casi estratosférica, que vendría a señalar que en España no hay ningún problema para encontrar empleo sino fuera porque en ese mismo periodo se registraron también 237 millones de bajas.


Sumadas ambas se obtiene una cifra de difícil asimilación: en una década se produjeron 473 millones de movimientos en la Seguridad Social con un balance neto final de un millón menos de cotizantes. Es una cifra tan brutal que hasta cuesta entenderla, que demuestra la irracionalidad del modelo de relaciones laborales en España al mismo tiempo que señala parte de la explicación del problema del déficit actual de sistema.

España es el país con más desempleo y con más temporalidad de toda la Unión Europea y eso no es una coincidencia casual: son las características estructurales de nuestro mercado de trabajo que se retroalimentan una a la otra. 

FUENTE: nuevatribuna.es
Manuel  Lago
17/07/2018

A este ciudadano le queda claro, reclaro y requeteclaro, que la verdadera Marca España es la precaridad laboral.

30/6/18

ESPAÑA, PAÍS DE RÉCORDS

Las 25 asignaturas pendientes de España


1. SUBCAMPEONES EN TASA DE PARO


2. JÓVENES DESEMPLEADOS


3. PRECARIEDAD Y EMPLEOS TEMPORALES


4. SINIESTRALIDAD LABORAL


5. LA LIGA DE LA CORRUPCIÓN


6. RECORTES EN GASTO PÚBLICO


7. SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL


8. PENSIONES DE JUBILACIÓN


9. EXCLUSIÓN E INDIGENCIA


10. POBREZA INFANTIL


11. MENOS INGRESOS MEDIOS DISPONIBLES


12. CAÍDA DE LA RENTA MEDIA


13. JIBARIZACIÓN DE LA CLASE MEDIA


14. CRECIENTE DESIGUALDAD SOCIAL


15. FRACASO ESCOLAR


16. HORAS LECTIVAS OBLIGATORIAS


17. BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO


18. TASAS UNIVERSITARIAS CARAS


19. MENOR DESARROLLO DE LOS JÓVENES


20. SUPERÁVIT DE NINIS


21. CAÍDA DE LA INVERSIÓN EN CIENCIA E I+D


22. ACOGIDA DE REFUGIADOS


23. CONSUMO DE COCAÍNA


24. TABAQUISMO


25. SOBREPESO Y OBESIDAD



FUENTE: elperiodico.com
Andreu Farràs
07/12/2016

25/6/18

PROBLEMA ESTRUCTURAL DEL MERCADO DE TRABAJO

Hay que derogar las reformas laborales para combatir la precariedad

Los cambios anunciados por la nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio son limitados porque para combatir la precariedad es necesario un nuevo marco normativo.

 La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. 
La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio.  

Una nota de Eurostat de abril de 2018 indica que España es el cuarto país con la menor tasa de empleo de toda la Unión Europea, solo Grecia, Italia y Croacia están por debajo. Un informe del Banco Central Europeo de mayo de 2017 destaca que España es el segundo país de la Unión Europea con más subempleo, solo por detrás de Chipre.

En las estadísticas de Eurostat se refleja que en 2017 España es el estado de la Unión con más personas en paro en cifras absolutas y la segunda tasa de paro más alta, solo por detrás de Grecia. Un informe de la OCDE de 2014 sitúa a España como el país en el que las personas tienen el mayor riesgo de perder su empleo y en el que hay mayor dificultad para salir de la situación de desempleo.

Otro informe de Eurostat, señala que España encabeza el empleo a tiempo parcial no deseado, solo Grecia está peor. Un informe de la OCDE dice que España es el tercer estado de la Unión Europea con el mayor porcentaje de trabajadores pobres, solo Rumanía y Grecia tienen más pobreza laboral.


En abril de 2018 Eurostat informó que España es el segundo estado con menor incremento salarial de toda la UE en 2017: los salarios crecieron aquí cinco veces menos que en la media europea. Un informe de Eurostat de Abril de 2018 demuestra que España es el tercer país con mayor desigualdad salarial de Europa, solo Lituania y Rumanía tienen una diferencia mayor entre los salarios más altos y los más bajos.

España es el estado de la Unión Europea con más personas trabajando con un contrato temporal, como demuestran los datos de Eurostat. Un informe reciente de la UE afirma que sólo el 8% de las personas con contrato temporal en España se convierten en indefinidas frente a una media del 24% en Europa.

Un informe de la Comisión Europea de mayo de 2018 destaca que España es el estado con la mayor tasa de temporalidad de Europa. En ese documento la UE dice, textualmente, que “el mayor uso de la temporalidad por encima de la media europea no puede ser atribuido a una diferente estructura sectorial de la economía.

Tasa de temporalidad en la UE

La cuota del empleo con contrato temporal es superior en España que en la UE en todos los sectores, no solo en aquellos con una naturaleza estacional como la agricultura, el turismo y la construcción”.

El Banco de España, en su informe anual sobre la economía española correspondiente a 2017 dice textualmente: “en la presente recuperación se está manifestando de nuevo un rasgo característico de las fases expansivas de la economía española, consistente en un aumento de la tasa de temporalidad, acompañada de una disminución de la duración de los contratos y de un incremento de la parcialidad no deseada”.

Resulta evidente que tenemos un problema, un enorme problema con el empleo, con la falta de empleo, con la calidad del empleo. España es la quinta economía de la UE pero es el Estado que tiene el mercado de trabajo más precario, con menos oportunidades de empleo, con más paro, más temporalidad, más trabajo parcial no deseado, más subempleo, más desigualdad salarial, más trabajadores pobres, con salarios estancados y con más fórmulas irregulares de contratación.

La precariedad laboral ya es una característica estructural del mercado de trabajo en España porque prácticamente la mitad de las personas que participan en él están en situación de precariedad, en cualquiera de las diferentes formas en las que se materializa.

En España de cada cien asalariados 26 tienen un contrato temporal, 16 trabajan a tiempo parcial y tenemos una tasa de paro del 18%.

La suma de estas tres tasas de temporalidad, parcialidad y paro elevarían el universo de la precariedad muy por encima del 50%, pero esta operación aritmética no es correcta porque las diferentes tasas no se pueden sumar directamente sin tener en cuenta que en muchos casos se superponen unas sobre otras.


Precariedad laboral en la UE

La precariedad en el trabajo es un mal con muchas caras: las personas que buscan trabajo y no lo encuentran, las que rotan entre el desempleo y el trabajo temporal de bajo salario, las que trabajan a tiempo parcial no deseado, las personas que se convierten en autónomos a la fuerza, los falsos autónomos, las que sufren las nuevas fórmulas de empleo vinculadas a las plataformas digitales que sustituyen relaciones laborales colectivas por relaciones mercantiles individualizadas.

Las personas jóvenes que trabajan como becarias, las que hacen falsas prácticas e incluso llegan a pagar por trabajar, las que trabajan unos meses al año, las personas que sufren el deterioro de sus condiciones laborales por culpa de la subcontratación en cascada y la denominada descentralización, las que acceden el empleo a través de empresas multiservizos o de ETTs, las que tuvieron que rebajarse el salario para no perder el empleo, las personas  que tienen formación superior y trabajan en empleos sin cualificación, las que tuvieron que emigrar para encontrar trabajo...

Tenemos un grave problema que además de estructural es permanente, porque llevamos así desde 1984, con consecuencias muy negativas sobre las personas que la padecen pero también sobre el modelo productivo, sobre la economía en general, sobre la demografía, sobre las cuentas públicas, sobre la productividad, sobre el bienestar de la inmensa mayoría social.

Esta es la herencia que deja el Gobierno Rajoy y el desafío a lo que se tiene que enfrentar el nuevo gobierno: cambiar un modelo laboral precario resultado de las 54 reformas laborales impuestas desde 1984, todas con el objetivo de flexibilizar el mercado de trabajo a costa de recortar derechos laborales. Ahora hay que cambiar de paradigma, recuperando la estabilidad laboral como principio básico de funcionamiento del mercado de trabajo.

Y para eso son insuficientes los cambios limitados como los que anuncio la nueva Ministra de Trabajo, porque para combatir la precariedad es necesario un nuevo marco normativo que debe tener como primer paso ineludible la derogación de las últimas reformas laborales.

FUENTE: nuevatribuna.es
Manuel Lago
22/06/2018
Así como Felipe González no se atrevió nunca a convocar el famoso referédum para que el pueblo español eligiera libremente la forma de gobierno que quería, a este ciudadano le da en la nariz que Pedro Sánchez tampoco se atreverá a derogar las reformas laborales impuestas por el PP

Porque "de casta le viene a... los galgos del PSOE". 

Y el que no me ha entendido, tiempo ha tenido.
 

24/6/18

POBRES: DEL BIENESTAR A LA CARIDAD

La gestión neoliberal de la pobreza

Como recuerda Mark Fisher, la narrativa terapéutica de la autorresponsabilidad heroica es el último recurso personal en un mundo en el que las instituciones ya no garantizan seguridad alguna

1. Los datos de la vergüenza


La “marca” España tiene su contraportada. Una lista llena de números rojos. Son los números más vergonzantes que un Estado que alardea de social pueda presentar. Quizás por eso se obvian, se maquillan, se ignoran o incluso se banalizan. Pero están ahí. Son los números de la pobreza, la exclusión, el paro, la tasa de protección por desempleo, la pobreza infantil o la mala calidad de sus Servicios Sociales.

Estos números bailan al compás de una crisis que se iniciara en 2008 y cuyo final algunos certifican, mientras otros, la mayoría, continúan padeciendo. Y son esos números los que desafían los discursos hegemónicos de la clase política gobernante y el establishment mediático. Y es que en España malviven 10,2 millones de personas con una renta por debajo del umbral de la pobreza.

Solo Rumania y Bulgaria son más pobres. España padece una epidemia de paro que llega al 16,4%. Casi tres millones de personas viven con 11,4 euros al día. Como en Angola y Bielorrusia. Más del 60% de la población española tiene dificultades para llegar a fin de mes y solo el 54% de quienes se apuntan al paro perciben algún tipo de ingreso por desempleo.


La renta del empleo empeora, es decir se trabaja más desde el 2012, de hecho, los beneficios empresariales se han disparado desde entonces hasta el 200,7%, pero el coste salarial apenas ha aumentado un 0,6%. Y las mujeres se llevan la peor parte, ya que suponen el 58% de las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Siete de cada diez personas que reciben los salarios más bajos son mujeres. Ellas cobran hasta un 14% menos que los hombres. Y también la juventud que logra acceder a un empleo comprueba cómo su sueldo anual es un 33% inferior respecto al de 2008.

Estos datos, por si solos, no dicen nada. Se han banalizado. Pero son arte y parte de una estrategia, de una gobernanza y de una política austericida iniciada en 2008 que se activó como consecuencia de una crisis mundial autogenerada con la intención de inaugurar una nueva manera de gobernar y gestionar el mundo.

2. El discurso neoliberal de la pobreza


Ser pobre hoy tiene un alto precio personal que se paga muy caro en el mercado del estigma asignado. Ser precario o precaria, trabajadora pobre o excluido del circuito del consumo y la normalización social no es solo una situación vivida y padecida, es también una realidad interpretada y etiquetada por el poder, que se encarga de diseñar dispositivos ideológicos y argumentales para hacer digerible y amable el discurso en torno a la pobreza y la exclusión.

Y es que no solo la crisis ha cambiado o reformulado el discurso sobre la pobreza, el desempleo, la precariedad o la exclusión social. No solo han cambiado sus ecos y sus resonancias sociales. También el discurso político y económico, que justifica la crisis y la reproduce, ha creado un nuevo sujeto social perfectamente adaptado a esta nueva situación. Un sujeto que, además de padecer una grave crisis de individualidad, ahora se autoinculpa de su situación personal y social. Ahora este sujeto tiene una noción de sí mismo y de su experiencia vital moralmente reprochable.

Obsérvese al desempleado o el usuario de los servicios sociales que acude a éstos para solicitar un subsidio o prestación económica. No sólo evidencia una situación de precariedad o exclusión social, consecuencia de una estructura social desigual que raramente es observada o identificada por los profesionales que le atienden; incorpora además un juicio moral sobre sí mismo y así es evaluado.


La crisis económica ha agudizado la individualización de las conductas hasta el paroxismo, pero no como un profiláctico ante la misma al estilo sálvese quien pueda, que también, sino como herramienta del poder. Y esto tiene que ver con el concepto denominado “gobierno de las voluntades” que vendría a ser algo así como las prácticas y los discursos centrados en el control de las conductas y los pensamientos de la gente con el objeto de conseguir que la propia ocupación y la propia manera de estar en el mundo y enfrentar la realidad, por dura que sea, refuerce el control del Estado, exculpe a éste de toda responsabilidad y justifique la inviabilidad natural de alterar el orden de las cosas.

Como bien recuerda Mark Fisher, la narrativa terapéutica de la autorresponsabilidad heroica es el último recurso personal en un mundo en el que las instituciones ya no garantizan seguridad alguna.

3. Políticas sociales y neoliberalismo: de la protección al castigo


Dos grandes teóricos europeos nos ayudan a interpretar estas derivas, a encontrarle sentido a esta nueva gobernanza y autogobernanza ante la adversidad. Por un lado, Loïc Wacquant con su obra "Castigar a los pobres" incide en un nuevo gobierno de inseguridad social encaminado a modificar los desajustes sociales provocados por la desregularización de la crisis económica y la reconversión del bienestar. Por otro lado, Maurizio Lazzarato en "La fábrica del hombre endeudado", reclama que “la deuda sirve para disciplinar a las personas, pues no se trata sólo de un problema contable, sino que tiene una dimensión más profunda, en la que convergen elementos morales, políticos y estratégicos”.

Y es que el neoliberalismo no es solo una ideología aséptica o un sistema segregatorio de acumulación del capital; es una herramienta de dominación y de autodominación personal y social. Porque el actual capitalismo es una picadora de carne que no sería nada sin nuestra activa colaboración. Y para ello se han articulado estrategias que transversalizan todos los sistemas sociales, económicos, culturales o políticos. Nos detendremos en los sistemas de protección social. Y es que desde hace tiempo las políticas públicas patologizan e individualizan aquellas biografías, itinerarios o sucesos que escapan a los procesos de normativización y normalización social. El sistema de salud y el de los servicios sociales victimizan los procesos personales haciendo creer al sujeto que él es el culpable de su situación.

Reconversiones, paro de larga intensidad, precariedad laboral, exclusión social, pobreza endémica, divorcios, estrés, ansiedad, se envuelven en nuevas categorías gnoseológicas que explican los nuevos problemas sociales, problemas por otra parte absolutamente despolitizados en su origen, análisis y significado.


Por ejemplo, los Servicios Sociales han inventado herramientas de normativización social como la Búsqueda Activa de Empleo, los acuerdos de incorporación, el itinerario de inserción y otras lindezas técnico-burocráticas, descontextualizadas de la realidad social en las que los sujetos victimizados y desautorizados se ven obligados a desprenderse de su protagonismo histórico.

Ya no interesan las causas que han generado esas biografías de la pobreza, el abandono o la desesperación, como si los sujetos hubiesen elegido su propia miseria. Nada se opina sobre las condiciones y relaciones laborales, sociales, familiares, patriarcales, sexistas o de dominación. Nada sobre la inseguridad, las infraviviendas, los salarios parciales, los talleres ilegales y las múltiples formas de explotación invisible. Nada. Como si sólo nos interesara asistencializar a quienes van a la deriva, a quienes no asimilan su naufragio voluntario.

4. Gestión de la pobreza: la redención del pobre


Mientras la clase corrupta sale inmune de sus tropelías, los pobres se ven obligados a sentarse a diario ante el tribunal del Santo Estigma. Y no es una exageración. Una especie de culpabilización colectiva les obliga a rendir cuentas por su propia pobreza. A ser investigados por cobrar –los que cobran–, por percibir las ayudas que reciben: paro, subsidios de todo tipo y rentas garantizadas o rentas de inserción. A decir donde están, donde viven, con quién, donde están empadronados, si viajan o no, si salen del país o no, si se casan, se juntan o si les toca la lotería. En definitiva, un control de la propia subjetividad que ya anunciara Foucault el siglo pasado. La pobreza también tiene su propia gestión neoliberal. Una gestión que recorre de forma transversal casi todos los dispositivos de los sistemas de protección social, especialmente los de Empleo y Servicios Sociales.

Porque es aquí, en la cola del paro, en la ventanilla del desempleo o en las oficinas de los Servicios Sociales y en sus dispositivos de acompañamiento, acogida, orientación y prestación de ayudas económicas donde se han implementado dinámicas neoliberales de atención y control de la ciudadanía. Control que se realiza a través de herramientas formativas, de acompañamiento o enmarcadas en las denominadas políticas de activación y la autogobernanza amparada por el falso mito de la autonomía personal o la ilusoria empleabilidad. Muchos trabajadores pobres, precarios y precarias, subsidiados y desempleadas recorren las oficinas del SEPE y cuando no reciben ayuda aquí –hay que recordar que 1.200.000 parados no perciben ninguna prestación– acaban en los Servicios Sociales demandando Renta Garantizada.

Uno de los principales dispositivos de lucha contra la exclusión social son los programas de Rentas Mínimas de Inserción cuyos destinatarios son personas con ingresos por debajo del umbral de la pobreza, trabajadores y trabajadoras pobres. Estos programas contienen dos elementos: un ingreso económico mensual que varía en función de cada Comunidad Autónoma y un Itinerario Personalizado de Incorporación Social, título rumboso donde los haya para denominar un contrato entre la administración pública y la persona beneficiaria donde se pactan una serie de acciones para favorecer la supuesta inserción social a cambio de la prestación recibida. Y en estas prácticas es donde las tecnologías del yo hacen su aparición en forma de herramientas de control y dinamización neoliberal basadas en la pedagogía del déficit.


La formación se configura, así, como un mito, un estadio al que llegar. Sin formación no hay paraíso, aunque el paraíso ya no exista. Y es que en los distintos programas de activación para el empleo destinados a la población desempleada y a la población que está protocolizada y monitorizada por los Servicios Sociales, la formación actúa como motor de cambio. Y esto es lo que se vende a los pobres y desempleados como productos de salvación: cursos de formación pre laboral, de formación profesional, cursos para elaborar un currículum o cómo abordar una entrevista de trabajo, aunque sea precario, o la búsqueda activa de empleo, como si los sujetos estuvieran infantilizados para tal fin, o de habilidades sociales, personales y actitudinales.

O incluso para mejorar la autoestima, cuando la autoestima no se mejora si no es con un empleo digno y una resocialización igualitaria, o de habilidades sociales, como si una no las hubiera demostrado antes para soportar esa pobreza o precariedad que padece. Y el colmo es la oferta de los cursos de inteligencia emocional entendidos como recurso reparador y redentor de nuestra situación, como si los culpables del desempleo fueran fuerzas internas que haya que gestionar emocionalmente pero no políticamente.

5. Sobredosis de solidaridad social que no repara el déficit de igualdad


Frente al descalabro de los sistemas públicos de protección social, frente a la saña de los recortes en los principales seguros vitales que nos han proporcionado más o menos seguridad ante la adversidad, frente al acoso y derribo de lo público como estructura de protección; no pocos colectivos civiles y religiosos, oenegés, entidades privadas de solidaridad con y sin ánimo de lucro y grupos ciudadanos de variada tipología, han izado la bandera de la desigualdad y la pobreza como formas de solidaridad redencionista.

Numerosas iniciativas sociales y de apoyo mutuo tratan de salvar a la gente de los desahucios, de la pobreza, del frío, del hambre, de los cortes de agua y luz, de la precariedad y la carencia de las necesidades más básicas. Prácticas todas ellas loables, de reconocida solvencia solidaria, de gran reconocimiento social, pero que sigilosamente se formalizan como desplazamientos de las formas de distribución garantistas procedentes de los sistemas públicos. Como si los sistemas públicos, invisibilizados y descapitalizados, por no decir despolitizados, fueran incapaces de abordar este socavón social creado por la crisis. Y esto tiene efectos secundarios de obligada lectura.

Los medios de comunicación al servicio de la ideología neoliberal dominante están fabricando un discurso tras el cual ese tercer sector de carácter benéfico es presentado como el único actor posible para responder a las situaciones de emergencia, pobreza y precariedad generalizada. Y eso provoca, no ya una desconfianza en los sistemas públicos, ultrajados como ineficaces por la ideología neoliberal, sino algo mucho peor: su retirada simbólica del imaginario colectivo como correctores de las desigualdades.


De ahí a aceptar la caridad bien entendida y la beneficencia intensiva como únicas posibilidades para salir de la ciénaga vital, va solamente un paso: la aceptación merecida de la pérdida de ciudadanía reconvertida ahora en un sucedáneo de ciudadanía premiada con prestaciones graciables.

Pero la cuestión de fondo es cómo esa ingente sobredosis e inflación de solidaridad horizontal entre iguales se está convirtiendo, por acción u omisión de los sistemas públicos de protección ultrajados y descapitalizados, en la estrategia dirigida e invisibilizada de la nueva gestión neoliberal de la pobreza. Porque esta instauración de la caridad privada, la que nos sale del alma, con vocación social y aceptada como un valor innato de la gente a pie de obra y voluntarios de todo tipo y condición, está contribuyendo al apuntalamiento discursivo del final del estado social y democrático de derecho. Porque esa caridad bien entendida rompe, a sabiendas o no, con el principio de igualdad vital en democracia social. Cuesta decirlo, pero en esto también, como dice Marta Sanz, los que creen que no forman parte del discurso dominante cada día lo apuntalan más.

FUENTE: ctxt.es
Paco Roda
20/06/2018

22/6/18

LA POBREZA EN ESPAÑA

España, entre los países de la UE con mayor nivel de pobreza, mientras el número de millonarios se dispara un 76% en diez años


Cruz Roja alerta de que la tasa de pobreza relativa es casi cuatro veces superior a la de la población residente en el país. Se ha incrementado el número de personas sin ingresos, mientras del 40% de los hogares sufren pobreza energética.

Personas sin hogar duermen en una calle de Málaga. - REUTERS
Personas sin hogar duermen en una calle de Málaga. - REUTERS

MÁS INFORMACIÓN:

España está entre los países con la tasa de riesgo de pobreza y niveles de desigualdad más altos de la Unión Europea.

El presidente de Cruz Roja Española, Javier Senent, alerta de que la temporalidad en el empleo y una política social de baja redistribución están haciendo estragos en el país, cuando este año se cumplen diez años del estallido de la crisis.

En un artículo publicado este martes por EFE, Senent detalla que, si bien "a nivel macroeconómico Europa y España han emprendido la senda de la recuperación", la crisis "no sólo continúa afectando a personas que partían de una situación socieconómica desventajosa". También, agrega, afecta "a personas y familias situadas en entornos normalizados y aparentemente seguros, que han emprendido una trayectoria social descendente".

Javier Senent, presidente de Cruz Roja Española

Unas declaraciones que contrastan de forma muy cruel con los datos del informe Mundial de Riqueza publicado este martes por la consultora Capgemini: el número de millonarios en España se ha disparado un 76% desde 2008. Sólo en el último año, el número de grandes patrimonios se ha incrementado un 10,9 % con respecto a 2016, lo que equivale a 22.100 millonarios más. España  contaba a cierre del pasado año con un total de 224.000 millonarios quienes representaban una riqueza de 566.000.000.000 euros (quinientos sesenta y seis mil millones de euros), la mitad de todo el dinero que produce cada año el país.

Junto al aumento del número de millonarios también se ha disparado la riqueza que acumulan. En concreto, un 11,9 % a cierre de 2017 en comparación con el año anterior. Con estos datos, España es el séptimo país de Europa con más millonarios, por detrás de Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Italia y Países Bajos, y por delante de Noruega, Austria y Suecia. Atendiendo al ránking mundial, España se coloca en el decimocuarto puesto por detrás de Corea del Sur y por delante de Rusia.

En contraposición, según datos de Cruz Roja, se ha incrementado el número de personas sin ingresos y cerca del 40% de los hogares experimentan situaciones de pobreza energética, mientras la mayoría de los desempleados carece de cobertura. Asimismo, la tasa de pobreza relativa es casi cuatro veces superior a la de la población residente en España y la pobreza infantil afecta a más del 90% de los niños y niñas que atiende la ONG.

Niños atendidos por miembros de Cruz Roja

La recuperación económica nacional no se ha traducido en una mejora de los indicadores de bienestar de la mayoría de las personas vulnerables", asegura Senent. Y advierte: "La tasa de desempleo ha subido entre las personas que atendemos un 6,4 puntos porcentuales en un año, alcanzando al 73,7%". El presidente de Cruz Roja alerta además de que, aunque "un pequeño grupo de los atendidos experimenta cierta recuperación", un porcentaje muy elevado se encuentra "en situación de pobreza o precariedad con tendencia a la cronificación".

A su juicio, "es importante que el proceso de recuperación económica marque la oportunidad de reforzar las políticas sociales", al reafirmar que "la salida de la crisis no puede hacerse sin corregir la desigualdad".

FUENTE: publico.es 
Madrid - 19/06/2018

6/6/17

LA QUEDADA DE LOS NIVELES

El desempleo vuelve a niveles de 2009 tras bajar en 111.908 personas en mayo


El número total de parados se queda en los 3.461.128. El número de contratos registrados durante el mes de mayo ha sido de 2.027.569, la cifra más alta de la serie histórica en cualquier mes. La Seguridad Social registra su mejor mayo de la historia tras ganar 223.192 cotizantes.

Oficina del Servicio de Empleo de la Comunidad de Madrid.
REUTERS/Susana Vera
El número de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo (antiguo Inem) bajó en mayo en 111.908 desempleados respecto al mes anterior (-3,1%), registrando su cuarto mejor registro dentro de la serie histórica, según ha informado este viernes el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Dentro de la serie histórica comparable, que arranca en 1996, la evolución del paro en los meses de mayo ha sido mayoritariamente descendente, con recortes en 21 meses y sólo un aumento, el de mayo de 2008, cuando el desempleo subió en 15.058 personas. En los últimos ocho años el paro ha bajado en mayo en una media de 82.000 desempleados.

El de mayo de este año ha sido el cuarto mayor descenso en este mes dentro de la serie, sólo superado por los de los tres años anteriores: mayo de 2016 (-119.768 desempleados), de 2015 (-117.985 parados) y de 2014 (-111.916 desempleados).

Cifras por sectores, género y comunidades


En términos desestacionalizados, el paro bajó en mayo en 39.566 personas, su mayor recorte de la serie histórica en un mes de mayo, de acuerdo con los datos de Empleo. En el último año el paro experimentó un descenso de 430.275 personas, a un ritmo anual del -11,06%, superior al del mes pasado.

El paro bajó en mayo en todos los sectores, principalmente en los servicios (-70.994 desempleados), y en todas las comunidades autónomas, lideradas por Andalucía (-23.095 parados), Cataluña (-16.261 desempleados) y Madrid (-9.908).

167.267 contratos de carácter indefinido


El número de contratos registrados durante el mes de mayo ha sido de 2.027.569, 423.093 más que en abril y 279.120 más que en el mismo mes del año pasado. Esto supone la cifra más alta de la serie histórica en cualquier mes y un 15,9% superior a la del mismo mes de 2016.

El Ministerio destaca que, en términos acumulados, en los cinco primeros meses del año se ha rubricado 8.450.938 contratos laborales. En mayo de 2017 se han registrado 167.267 contratos de carácter indefinido (15.819 más que en abril), el 8,2% del total, con un incremento del 14,7% sobre igual mes del ejercicio anterior. Y 1.860.302 fueron temporales (407.274 más).

Cifras por sectores, género y comunidades


Por sectores económicos, el paro se redujo en todos, pero principalmente en los servicios (70.994 personas), seguidos de la construcción (14.907), la agricultura (11.677) y la industria (10.724), en tanto que en el colectivo que busca su primera oportunidad laboral bajó en 3.606 personas.

Entre los hombres, el paro disminuyó en mayo en 68.103 personas y, entre las mujeres, en 43.805, de forma que el total de desempleados quedó compuesto por 1.478.677 varones y 1.982.451 féminas. Por su parte, el desempleo entre los menores de 25 años se redujo en el quinto mes del año en 12.057 personas.

Entre los extranjeros, el paro disminuyó en 18.227 personas, hasta contabilizar 399.568 desempleados foráneos, de los que 140.769 procedían de un país miembro de la Unión Europea y 258.799 de uno extracomunitario. 


FUENTE: publico.es

9/4/17

MISERIA Y POBREZA EN EL PARAÍSO NEOLIBERAL DE ESPAÑA

Miseria y pobreza en el paraíso neoliberal de España

Aunque previamente ya había diversos indicios que mostraban síntomas de desaceleración, la cruda realidad empezó a plasmarse a partir de enero de 2008 con el inicio del hundimiento bursátil aunado con un escenario inflacionista debido a los galopantes incrementos de los precios de los carburantes y de los productos alimenticios y que finalmente terminaría por desencadenar lo que ha venido a denominarse la crisis económica de 2008.

Así, hasta 2008, la economía española se basó en la conocida como “dieta mediterránea”, (cuyos ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, la exportación, el turismo y el consumo interno), fórmula que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), debido al estallido de la burbuja inmobiliaria y el hundimiento del castillo de naipes de la economía española.


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La entrada en recesión de la economía española implementó el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad inmersa en la cultura del Estado de Bienestar del mundo occidental y derivó posteriormente en un shock traumático al constatarse el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo, posterior desahucio e inmersión en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales. Así, el número de hogares con todos sus miembros en paro se ha elevado hasta niveles insoportables y cada vez son más los parados de larga duración que pierden todo tipo de subsidio, pues aunque el Gobierno del PP ha prorrogado la ayuda del Plan Prepara debido a la presión social, incluirá modificaciones sustanciales que limitarán el acceso de los parados a dichas ayudas en función de su colchón familiar. Así, la renta de todo el núcleo familiar (padres inclusive), servirá para determinar si se tiene derecho a recibir una ayuda que asciende a 450 € para los parados de larga duración que tengan al menos tres familiares a su cargo, estableciéndose el listón en los 481 euros mensuales por cada miembro de la unidad familiar, quedando descartado todo solicitante que sobrepase dicha cifra.


Por otra parte, según el Consejo Económico y Social, 422.600 hogares vivían gracias a la pensión de los abuelos con ingresos medios de 840 € y que a pesar de su exigüidad, constituía hasta hoy el último salvavidas de los restos del naufragio económico español, pero teniendo en cuenta que se ha establecido por Ley un mínimo incremento de las pensiones de un 0,25 %, el colchón familiar verá reducido su grosor y se elevará el riesgo de pobreza y fractura social.

Así, en el último informe de Intermon Oxfam sobre “Crisis, desigualdad y pobreza”, se advierte que de continuar los recortes sociales, la pobreza en España podría llegar a afectar al 40 % de la población en el horizonte de la próxima década (en la actualidad, según dicha ONG, la tasa de pobreza en la actualidad se sitúa en el 27% de la población y afectaría ya a 13 millones de personas al tiempo que habría ya tres millones de personas en situación de “pobreza severa” ( viven con menos de 307 euros al mes) según Cáritas, mientras el número de millonarios en España aumentó un 13% en el último año, según datos de Eurostat. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha advertido a los países europeos que” los recortes económicos amenazan con crear una emergencia sanitaria que, si no se ataja, tendrá graves consecuencias económicas, sociales y de salud en las próximas generaciones, por lo que España que tiene el índice de desempleo juvenil más alto de Europa debería adoptar medidas urgentes para evitar lacras futuras”.
 


Sin embargo, los Presupuestos para Salud del Gobierno central y las Autonomías han experimentado una caída del 10% desde el 2010, lo que se ha traducido en un recorte de 6.700 millones € en inversiones (150 € menos por habitante) y que tendría su plasmación en la política de privatización de hospitales y servicios públicos, en la supresión de numerosos consultorios y servicios de guardia médica en zonas rurales que deberán desplazarse hasta los núcleos urbanos más cercanos para recibir asistencia sanitaria y en la aparición de enfermedades emergentes como la malaria o el paludismo que afectan especialmente a la población inmigrante y que en la mayoría de las Comunidades autónomas, carecen del derecho a la sanidad universal y gratuita.

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FUENTE: http://www.elviejotopo.com
Germán Gorraiz
31/10/2016



Referido a nuestro país, hay un dato espeluznante que este artículo no contempla; así que, se lo voy a dejar al pie:



30/6/16

POBREZA Y PRECARIEDAD

España, líder en las estadísticas europeas

En estos últimos cuatro años de gobierno del PP, la ausencia de políticas sociales públicas y de ayudas a los más desfavorecidos ha originado tasas muy elevadas de pobreza infantil, desempleo de larga duración, pobreza energética, precariedad laboral y mayor presión fiscal.

Un hombre pide limosna en una calle del centro de Ourense. EFE/Archivo
Falta de ayudas a desempleados y más trabajo temporal


España es el segundo país de la Unión Europea con más paro de larga duración, con una tasa del 11,4% lejos del 1,7% que tenía antes de la crisis, y su tasa duplica a la media. Ya no es un paro puntual, sino estructural. Se ha hecho crónico, a pesar de los anuncios triunfalistas del Gobierno. También es el segundo país de Europa con más paro femenino, con casi el 50% de las españolas sin trabajar. Los últimos datos de los servicios públicos de empleo mostraron que por primera vez, desde 2010, bajó la cifra de paro de los cuatro millones de personas, pero a costa de empleo precario y temporal. Sólo el 8,3 de los contratos fueron indefinidos.

Quienes lo padecen se enfrentan a un periodo de incertidumbre, donde las prestaciones y ayudas escasean. Acceder a ellas se ha vuelto más complicado. Por eso, bajo el mandato de Rajoy las ayudas a los parados se han reducido un 30%. 54.300 hogares tienen a todos sus miembros activos en paro. Y un 27,7% lleva más de tres años sin trabajo. 7 de cada 10 desempleados ya no reciben ayudas y cerca del 80% vive gracias a la ayuda de la familia, según un informe. En esta situación, casi la mitad de los parados está en riesgo de pobreza.

Cuando España fue líder en paro juvenil


En 2013 el paro juvenil superó el 55% y se convirtió en líder en Europa. En los últimos datos del INE, se sitúa en el 46,5%. Una bajada de casi diez puntos. Pero para el colectivo de Juventud Sin Futuro se debe a una única razón: la proliferación de trabajo ‘basura’. “Lo que más nos encontramos a la hora de buscar empleo son contratos temporales por horas o días sueltos, por unos 200 euros al mes”, afirman.

También señalan que otra razón por la que disminuye el paro es la emigración juvenil. Según datos del Instituto de la Juventud, desde 2009, 218.000 jóvenes han abandonado el país. Con estos niveles, recuerdan que resulta muy complicado independizarse. Cifras de paro insostenibles que repercuten en un freno radical de sus proyectos de vida: “El 80% de los menores de 30 años no podemos independizarnos”, apuntan.
Pobreza infantil de las más altas de Europa


El riesgo de pobreza infantil en España es del 29,6% (INE), una de las más altas de Europa.
Cuando unos padres no encuentran empleo o es precario, quienes más lo padecen son los niños y adolescentes. El riesgo de pobreza infantil en España es del 29,6% (INE), una de las más altas de Europa. Una cifra que muestra una débil política de protección social: “Mientras los mayores de 65 años tenían como colchón las pensiones (lo que no significa que estén mejor), los hogares con niños no tienen prestaciones”, apunta Gabriel González-Bueno, especialista en políticas de infancia de UNICEF.

De los 28 países de la Unión Europea solo siete países no tienen ayudas universales por hijo, y esos están entre los diez con más pobreza infantil. Y en España, la única ayuda que se tenía, que eran los 2.500 euros por nacimiento, se eliminó. “Han aparecido carencias básicas que parecían del pasado. Un niño necesita más que pasta y arroz. También alimentos frescos como carne, frutas, verduras o pescado, que han subido los precios. Ese déficit lo pagará toda su vida”, añade el especialista.

Entre esas consecuencias, peor rendimiento escolar, menor desarrollo físico e intelectual, abandono de estudios, empleos más precarios, menos expectativas, dificultad para acceder al ocio y cultura, y menos relaciones sociales. “Hay niños que no hacen fiestas de cumpleaños porque no quieren que vean cómo viven, o no van a excursiones”, explica González-Bueno. Otro apunte: las tasas de violencia en países con desigualdad crecen a medio-largo plazo, con una menor cohesión social y menor participación política. El futuro no aporta buenos datos. 

Contratos por más horas y con menos sueldo


Desde el colectivo Denunciemos los abusos patronales estudian las quejas de quienes pierden sus derechos laborales. “Muchas empresas quedan sin representación sindical que promueva las vías legales para defender los derechos, así los empresarios tienen más margen de maniobra para saltarse la legalidad laboral. Especialmente en un país como el nuestro, donde la mayoría de los trabajadores lo ignora”, explican.

Subrayan dos consecuencias de la flexibilización y los contratos temporales: jornadas más largas y horarios variables a voluntad de la empresa. “Nos llegan relatos de personas que trabajan 12 horas diarias o 50-60 horas semanales, sin percibir las horas extras”, detallan. Desvelan casos como mujeres, sobre todo, que trabajan 15 o 18 horas semanales con salarios de 300 euros mensuales, con total disponibilidad horaria e imposibilidad de tener un segundo trabajo, por los horarios variables e imprevisibles. Un dato más: más de la mitad de las horas extraordinarias no fueron pagadas, según la EPA.

Desde Oficina Precaria añaden otra tendencia, el abuso de becas en las empresas. “Son personas tan invisibles, que ni siquiera ningún organismo en España estudia su situación y condiciones, lo que genera falta de conocimiento e indefensión entre los afectados. Con un estudio de la Comisión Europea calculamos que en España había cerca de 180.000 becarios en 2015”, comentan desde la asociación. Estas falsas becas que carecen de carácter formativo sustituyen a trabajadores por un sueldo más barato a la vez que precipitan el retraso del acceso al mercado laboral.

Una reforma laboral que deja la mayor precariedad de la zona euro

La reforma laboral fue uno de los proyectos estrella de la legislatura de Rajoy. Una reforma que se nutre de las recomendaciones que dicta la Comisión Europea. Hoy día somos el país que lidera la precariedad en la zona euro, encabezando los contratos temporales con un 25,2%. Con esta reforma, “las líneas rojas de nuestro sistema laboral han saltado. La contratación indefinida pierde sus características de seguridad y pasa a ser un contrato poco seguro e inestable”, declara Adoración Guamán, Profesora de Derecho del Trabajo en la Universidad de Valencia.

Desde entonces, según esta profesora, la gente entra y sale del mercado laboral “sin expectativas” de lo que debe pedir al empresario, en cuanto a mejoras salariales y condiciones en la empresa. Otro resultado de la reforma fue frenar la negociación colectiva. “Se congeló el salario mínimo y se restó peso a los sindicatos, y como no se puede devaluar la moneda, se devalúa la vida y los salarios. La precarización no genera empleo, sino que lo destruye”, afirma esta profesora.

Varios demandantes de empleo, a las puertas de una oficina / EFE

También hay efectos menos evidentes pero preocupantes: “Los jóvenes dejan de ver el trabajo como algo digno y con derechos, y venden su mano de obra en las condiciones que pida el empresario porque no tienen otra opción. Es una reforma con peso ideológico y lo han conseguido. Revertir esto puede ser muy complicado. Nos lleva a un individualismo radical. El tema del TTIP tendrá un efecto brutal donde los lobbies podrán decir qué hacer en material laboral. Vamos hacia una americanización del mercado”, concluye.

España, donde más crece la desigualdad social


Mientras el Gobierno ensalza cifras de recuperación macroeconómica, la pobreza avanza en el país. Según datos de Oxfam, España es el país de la OCDE que más ha crecido en desigualdad, tan solo por detrás de Chipre, y es casi catorce veces más desigual que Grecia.

Uno de cada cinco españoles está en riesgo de pobreza, el 22%, según el INE. Esto se traduce en que, por ejemplo, más de cinco millones de españoles sufren pobreza energética, en un país donde no han parado de aumentar el coste de los recibos de luz y gas. La pérdida de derechos y la flexibilidad laboral también ha originado un aumento de los trabajadores pobres.


Un informe de Cáritas apunta la creación de una España a dos velocidades. Confirma que los ingresos de los hogares han caído desde el primer impacto de la crisis, con una reducción que supera el 10%. Acompañado de un hundimiento de las rentas más bajas. Desde esta organización advierten que esta tendencia va más allá de un proceso puntual de la crisis y evidencia que es “una cuestión de modelo social”.

Misma carga fiscal para ricos y para pobres

 
Según datos de la Agencia Tributaria de 2014, una de cada tres personas, el 35%, tenía un sueldo igual o inferior al salario mínimo. "En 2013, dos de cada tres liquidaciones del IRPF eran por una cuantía igual o inferior a 21.000 euros”, matiza Antonio Sanabria, economista de la Universidad Complutense de Madrid. La concentración de riqueza y el crecimiento de la exclusión social han ido de la mano en los últimos años. Un fenómeno que Susana Ruiz, de Oxfam, relaciona de forma directa con el modelo fiscal. “Los veinte más ricos en España concentran un 20% de la riqueza del país y la aumentaron un 15%, mientras que para el 99% de la población había caído justo en un 15%”, detalla esta responsable.

La evasión fiscal tiene parte de la culpa de esta situación. En España se pierden 59.500 millones de euros por el fraude fiscal y eso genera un vacío de ingresos en las arcas públicas. Y ese vacío está en el Impuesto de Sociedades. “Desde el 2007 la recaudación en el impuesto de Sociedades es un 58% más baja; mientras que el IRPF o el IVA está al mismo nivel de antes de la crisis”, matiza Ruiz. Es decir, para aumentar la riqueza de unos privilegiados, la sociedad aporta más en IRPF e IVA, junto a la una bajada de sueldos de un 22%, mientras que el sueldo los grandes ejecutivos y presidentes de empresas del Ibex han crecido un 80%.

“Esta presión fiscal deja a los ciudadanos como en un sándwich. El Estado te pide más y, a la vez, te dan menos. Desde 2009, el gasto público en salud se redujo en 10.000 millones de euros, unos 250 euros por habitante. Y al final el coste del fraude fiscal de cada ciudadano es de entre 800 y 1.000 euros. Nos cuesta cuatro veces más a nosotros, que lo que perdemos en sanidad. Lo cual demuestra que con esto se podría financiar”, confirma la responsable de Oxfam. 

FUENTE: publico.es
Bernal Triviño
Barcelona - 21/06/2016