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19/7/18

DESORBITADAS CIFRAS DE LA TEMPORALIDAD

En los últimos diez años se han firmado en España más de ¡¡¡165 millones de contratos!!!

La rotación permanente entre el desempleo y el trabajo precario hace que el número de contratos firmados en España alcance un volumen inusitado.


El uso y el abuso de la contratación temporal provoca un nivel de rotación en el empleo que llega a la categoría de lo absurdo, porque alcanza cifras que hasta son de difícil comprensión.  

La cortísima duración de los contratos –el 40% son inferiores a 7 días– y la rotación permanente entre el desempleo y el trabajo precario hace que el número de contratos firmados en España alcance un volumen inusitado, tanto en valores absolutos totales como en los que de media firma cada persona.

Un solo dato pone de evidencia la irracionalidad del mercado laboral español: en los últimos diez años se han registrado 165.290.712 contratos de trabajo en las oficinas públicas de empleo, ahora denominado SEPE y antes INEM. Una cifra difícil de asimilar, más de 165 millones de contratos entre 2008 y 2017, la década de la gran recesión en la que se destruyeron varios millones de empleos netos.



Son cifras absurdas, sin lógica: en un país que tiene de media 15 millones de personas asalariadas ––incluidos en esta cifra los funcionarios–– se firmaron 165 millones de contratos. Si dividimos ambas cantidades sale una media de 11 contratos por cada asalariado que hay en nuestro país. Esto obviamente es una media aritmética que no se corresponde con lo que sucede en la realidad, porque hay muchas personas con contrato indefinido y antigüedad en su empresa que no firman ningún contrato.

Por eso la precariedad alcanza valores extremos en el segmento de la población asalariada más afectada: en diez años se formalizaron 152 millones de contratos temporales, el 91% del total, cuando el número medio de personas asalariadas con contratos de duración determinada fue de algo menos de 4 millones como media en este periodo.

Si relacionamos ambas cifras se obtiene el denominado índice de rotación, esto es, el número medio de contratos firmados por cada persona asalariada temporal. Este ratio es aterrador: la rotación en el empleo de los temporales en España es de 5,6, lo que significa que cada uno firma 5,6 contratos cada año y por lo tanto 56 en la última década.


Expresado de forma gráfica, en las oficinas de empleo de nuestro país hay dos largas colas: una es la de las casi 4 millones de personas que están allí buscando un empleo y otra, cinco veces más larga, formada por los que pasaron por allí a lo largo del año para registrar uno de los más de 21 millones de contratos de trabajo precario.

En realidad es la misma cola porque la inmensa mayoría de las personas pasan de una a la otra: son el universo de lo precario, de las personas asalariadas que transitan del paro al empleo temporal, que rotan entre el desempleo y la sobreexplotación de los empleos de salarios bajos.

El absurdo flujo de entrada y de salida del empleo que sufren las personas asalariadas en España queda sobradamente demostrado con la evolución de la afiliación a la Seguridad Social. Entre 2007 y 2017 la Seguridad Social registró 236 millones de altas en los diferentes regímenes del sistema, una cifra casi estratosférica, que vendría a señalar que en España no hay ningún problema para encontrar empleo sino fuera porque en ese mismo periodo se registraron también 237 millones de bajas.


Sumadas ambas se obtiene una cifra de difícil asimilación: en una década se produjeron 473 millones de movimientos en la Seguridad Social con un balance neto final de un millón menos de cotizantes. Es una cifra tan brutal que hasta cuesta entenderla, que demuestra la irracionalidad del modelo de relaciones laborales en España al mismo tiempo que señala parte de la explicación del problema del déficit actual de sistema.

España es el país con más desempleo y con más temporalidad de toda la Unión Europea y eso no es una coincidencia casual: son las características estructurales de nuestro mercado de trabajo que se retroalimentan una a la otra. 

FUENTE: nuevatribuna.es
Manuel  Lago
17/07/2018

A este ciudadano le queda claro, reclaro y requeteclaro, que la verdadera Marca España es la precaridad laboral.

16/6/14

EMPLEO, SÍ; PERO EMPLEO BASURA

 

La despedida del todavía rey Juan Carlos, a la que la mayoría de los medios se han entregado con un abochornante baboseo, ha hecho que pasen más inadvertidos de lo habitual los últimos datos sobre paro registrado puestos en circulación por el Ministerio de Empleo.

Para gran regocijo de quienes defienden las políticas del Gobierno desde el PP y sus aledaños, el número de personas inscritas en las oficinas del antiguo INEM (hoy SEPES) disminuyó en 111.916 a lo largo del mes de mayo, dejando la cifra total en 4,57 millones.

Ese descenso del paro registrado coincidió, además, con un crecimiento nada despreciable de los trabajadores que cotizan a la Seguridad Social, que aumentaron en 198.320 respecto a la cifra correspondiente a abril, ya mejorada por efecto de la Semana Santa.


Como ocurre casi siempre en vísperas del inicio de la temporada turística de verano, el gran tirón del empleo lo proporcionó la hostelería, en la que encontraron colocación uno de cada tres nuevos cotizantes; seguida del comercio, con 14.081.

Esta aparente mejora, sin embargo, tiene una indudable cara oscura: del millón y medio de contratos suscritos en mayo, sólo 64.723 fueron indefinidos y a jornada completa, mientras que el 95,6% restante eran temporales, a tiempo parcial o la dos cosas a la vez.

Frente a estos datos objetivos, habrá quien aduzca (como hacen con frecuencia los habituales palmeros del Gobierno) que, con la que está cayendo en España, más vale tener un trabajo en condiciones escasamente satisfactorias que no tener ninguno.


Pero ésa no es la cuestión: lo que confirman una vez más los registros del SEPES es que los empresarios siguen sustituyendo empleo estable por otro de peor calidad, amparándose en las amplias posibilidades que les abrió la reforma laboral de febrero de 2012.

Gracias a ella, acometieron con verdadera fruición (y por cuatro duros) una limpieza a fondos de sus plantillas, que se tradujo en la desaparición de más de un millón de empleos durante los dos primeros años de la presente legislatura.

Y, al mismo tiempo o inmediatamente después, cubrieron sus necesidades de personal con contratos basura, mucho más baratos y precarios que los anteriores, hasta el punto de convertir a sus nuevos trabajadores en pura y simple carne de cañón.


Ésa es la dura realidad del mercado laboral que la derecha ha querido para los españoles y que, si nadie lo remedia, el PP nos va a legar, como parte de una herencia llena de agravios para la inmensa mayoría de los trabajadores.

FUENTE: publico.es
Aquí no se fía - Vicente Clavero
06/06/2014