6/11/15

CAPITALISMO Y CORRUPCIÓN

Protestas en Rumanía provocan la dimisión del gobierno


El hartazgo de los rumanos tras 25 años de saqueo y destrucción del pais puede estar alcanzando sus límites. El capitalismo es sinónimo de corrupción, y parece que, aunque les haya costado darse cuenta, la luz se está abriendo paso en Rumanía.

La chispa del desastre del club Colectiv, una ruinosa y antigua fábrica reutilizada como discoteca, tras cuyo incendio han muerto más de 30 jóvenes y hay al menos otros 40 heridos muy graves y más de 60 fuera de peligro, ha hecho estallar la rabia y la indignación de muchos rumanos que empiezan a perder su paciencia ante la mafia política capitalista que le hinco el diente al país tras el golpe de estado de 1989 y vive desde entonces chupando su sangre.  


Ayer, más de 25.000 personas se manifestaron en el centro de la capital rumana pidiendo que cambien las cosas, exigiendo que la clase política que lleva exprimiendo el  pais dos décadas y media se vaya a casa . Los que salieron a la calle tenian objetivos variados y diferentes, pero todos compartian la sensación de rabia e indignación contra la élite económica y política. Algunos simplemente lo hicieron llevados por sus emociones y su dolor; otros, para pedir responsabilidades políticas de unos u otros; pero también había muchos que tenían clara la realidad, de una evidencia de perogrullo: que el capitalismo es sinónimo de corrupción, y que la segunda solo puede ser eliminada si eliminamos también al primero.

Por todas las ciudades del pais se realizaron protestas contra la oligarquia del capital, tanto los capitalistas de derechas como los que fingen ser de izquierdas, y parece que la dimisión del primer ministro Victor Ponta sabe a poco entre los protestatarios que han convocado nuevas manifestaciones para hoy.

Víctor Ponta, exprimer ministro rumano

La dimisión de Ponta, no obstante, es el intento de la clase política, asustada por la envergadura que están tomando los acontecimientos, de ofrecer una cabeza de turco a los manifestantes para evitar que sigan en la calle pidiendo el cambio de sistema. Para ello, lo medios de propaganda no dejan de repetir el mantra rutinario desde la reinstauración del 89 de que Ponta y el PSD representan la continuidad del “comunismo”, una oración en la que cada vez menos creen.

En este sentido, se intenta identificar la corrupción como una consecuencia del comunismo, como manera de despistar la atención de los sufridos ciudadanos sobre la verdadera responsabilidad de esta. No hace falta ser muy listo para saber que en Estados Unidos, centro del capitalismo mundial, los parlamentarios forman todos partes de uno u otro lobby, y se venden al mejor postor para defender los intereses privados de estos, además de los suyos propios; nosotros los españoles sabemos bien que la mafia política española no tiene nada que envidiar, en lo que se refiere a corrupción, con la rumana. En realidad, el capitalismo es muerte, corrupción, destrucción de la riqueza pública y del bienestar de muchos para el bien de unos pocos parásitos. 

 

Lamentablemente, el sistema sabe bien que una vanguardia organizada podría dirigir a los descontentos y acabar con los privilegios de los ladrones, por lo que ha hecho todo lo que estaba en su mano para denigrar, manipular y criminalizar el pasado comunista, evitando incluso que haya partidos comunistas legales (rechazando una y otra vez cualquier intento de registrarse como partido político).

Esa falta de organización, fomentada por los medios de propaganda del sistema y por la oligarquía, (saben muy bien que el pueblo organizado sería su principal enemigo al perder su domesticidad) puede terminar convirtiendo el movimiento en humo, y el descontento en las reacciones que han caracterizado a los trabajadores rumanos durante estos 25 años: huída, frustración, desesperación… Sin embargo,  de momento parece que el cabreo continúa, a pesar del intento de contentar  a los manifestantes con la cabeza de Ponta.


Las protestas esta noche continúan, y se han concentrado miles de ciudadanos, de nuevo, en las principales plazas de las ciudades rumanas. A pesar del bombardeo propagándistico de los medios para evitar que los rumanos acaben dando con la clave de qué, para acabar con la corrupción hay que acabar primero con el criminal sistema capitalista, cuando la razón y la indignación se citan en el camino es muy posible que la chispa de la verdad acabe iluminando el sendero.

FUENTE: blog “Un vallekano en Rumanía”
04/11/2015 

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