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8/10/18

¿COBARDES O FASCISTAS?

Mis oficiales, son ustedes unos cobardes o unos fascistas

Entrega de despachos a nuevos oficiales del Ejército de Tierra

Sí, le hablo a usted, oficial militar que luce las estrellas en sus galones con orgullo. A usted que afirma defender España, la Constitución y, por supuesto, la Democracia. Con mayúsculas, faltaría más. Es usted un cobarde o, peor aún, un fascista o un filofascista, que para la que está cayendo viene a ser lo mismo. Usted que se embolsa todos los meses casi 2.000 euros y, sobre todo, usted que se embucha más de 2.000 euros. Y le hablo de salario porque sus verdaderos valores y principios empiezan y terminan en lo monetario. Es para que nos entendamos. Usted tiene un precio, como todos los cobardes, como todos los estómagos agradecidos. Y, como tal, no sería capaz de arriesgar un céntimo de ese salario.

Acobardado, temeroso y dócil hasta el extremo y hasta la vergüenza será capaz de reprochar después a la ciudadanía que mayoritariamente no le apoye, que no le respalde, que le rechace. Pero, mírese al espejo, por favor. Haga ese ejercicio al menos un instante y, después, pregúntese qué ha hecho usted para merecer el cariño de esa ciudadanía que tanto le reprocha. Nada, señor oficial. Nada.

Ha callado cuando sus compañeros han fallecido en el Yak-42 por negligencias, corruptelas e infamias. E incluso ha abandonado a su suerte a sus familiares. A las familias de sus compañeros. A sesenta y dos compañeros suyos hechos trizas, sus familiares en los juzgados y Usted callado. Indignamente callado.

Restos del Yak-42 tras el accidente ocurrido el 26/05/2003 en Turquía

Por esa picadora de carne han pasado decenas de militares: más de 40 víctimas del BMR y el Lince; una decena masacrados por minas en mal estado, principalmente en Hoyo de Manzanares y Almería; siete en dos accidentes de helicóptero en el Servicio Aéreo de Rescate; y podría seguir. Y sus familiares en los juzgados una y otra vez.

Más de cien compañeros suyos fallecidos e incontables heridos y mutilados. Más de 4.000 militares han causado baja por diferentes expedientes psicofísicos. Y todo ello ha acontecido frente a sus narices. Pero Usted ha preferido y prefiere seguir cobrando a ejercer el valor que un día juró no perder jamás. No le duró ni el campamento.

Ha callado ante todo tipo de negligencias, abusos, acosos y privilegios anacrónicos injustificables en una democracia avanzada. Ha permitido que la justicia militar se despache a placer con sus compañeros mientras mantenía su remunerado silencio, ha permitido que los carros de combate se amontonen en almacenes por falta de combustible o que los helicópteros o aviones terminen en hangares. Ese es su patriotismo. Qué decir del submarino que no flota o del catastrófico avión A400M. Pero si la muerte de sus compañeros le importa un pimiento, que el país malgaste decenas de miles de millones de euros en material que no vale ni para el campo de maniobras a usted se la refanfinfla.

Submarino español S-80 cuando aún se hallaba en astilleros

Ha callado ante un capitán condenado por 28 agresiones sexuales que continúa en las Fuerzas Armadas gracias a una bochornosa peripecia jurídica que solo puede ser comprendida desde la prevaricación generalizada de una justicia militar por completo corporativa. Y no es un caso único: intentos de violación, violaciones, agresiones, acosos… los condenados o exonerados siguen dentro y las víctimas fuera.

Y ellas fueron acosadas laboralmente en un gran número de ocasiones gracias a su complicidad; gracias a sus testimonios lo suficientemente difusos, ambiguos o amnésicos; gracias, incluso, a su apoyo en tan infames cacerías. Gracias, en definitiva, a su falta de escrúpulos y honorabilidad. A su silencio. A su nómina.

Y como ha callado ante todo lo anterior, como su silencio y su dignidad ya no tiene límite, como carece de los más elementales principios democráticos y no tiene ni puñetera idea de lo que es el servicio al ciudadano, pues que hayan firmado un manifiesto franquista más de 1.000 oficiales que hasta hace poco desempeñaban las tareas y los puestos de mayor responsabilidad de nuestras Fuerzas Armadas a usted se la chifla unas cien o doscientas veces. No siente la más mínima vergüenza ante un episodio que ensucia el enorme y loable trabajo hecho por tantos y tantos militares durante las últimas décadas.

Mujeres militares en la base de El Goloso (Madrid)

Porque ese manifiesto franquista es una ocurrencia perversa que da la razón a los que durante años hemos estado denunciando que las Fuerzas Armadas se han modernizado, pero no se han democratizado. Y lo digo con pesar.

Por eso le hablo a usted, oficial demócrata, al que se indignaba cuando según usted yo generalizaba al afirmar que la oficialidad en su mayoría es franquista, cobarde y absolutamente responsable de los males que acontecen en las Fuerzas Armadas. Porque solo faltaría que de ello culpáramos a los suboficiales o a la tropa. Aunque, seguramente, no le importaría. Mejor, para sus intereses; mejor para seguir con sus residencias, sus veraneos y sus campos de golf. Que eso sí es de su incumbencia.

Usted, oficial que afirma ser demócrata, pero calla ante semejante infamia no espere que los ciudadanos le quieran. ¿Cómo van a admirar y a amar los ciudadanos a quienes callan ante el bochornoso estado y comportamiento de nuestras Fuerzas Armadas y ante la dantesca e infame corrupción y degeneración que las mismas sufren a diario? ¿Cómo van a amar los ciudadanos a los oficiales que callan ante las exigencias de ex altos oficiales que exigen que se entre en Catalunya con los carros de combate?

Vehículo de Combate de Infantería Pizarro

Porque, ante un órdago de la magnitud del mostrado por los más de 1.000 oficiales franquistas y fascistas ni un solo oficial en activo o en la reserva ha firmado el manifiesto antifranquista por la democracia. Y no lo han hecho por miedo, por cobardía, por temer más el perder su empleo y su salario que el perder la dignidad. Ese es el límite de su valor: su nómina.

En ésas, ha tenido que ser un cabo, el cabo Santos, secundado por un subteniente, varios militares más y dos guardias civiles los que hayan demostrado patriotismo, amor infinito a su uniforme y su país, servicio abnegado hasta las últimas consecuencias y los valores y principios democráticos en lo más profundo de sus entrañas.

Porque llegados a este punto, llegados a la situación en la que más de 1.000 oficiales se han posicionado a favor de Franco y ni uno solo lo ha hecho a favor de la democracia, solo me queda concluir que, señores oficiales, son ustedes todos unos cobardes o unos franquistas. Y ni lo uno ni lo otro será jamás recompensado ni aclamado por la ciudadanía.


Espero, de ahora en adelante, no volver a escuchar a ninguno de ustedes lamentarse ni quejarse al ser considerados ‘fachas’ por una gran mayoría de la ciudadanía. Y ni mucho menos afirmar que al generalizar al hablar sobre la oficialidad me confundo, pues se comportan como un todo. De hecho, no hay ni siquiera un oficial militar con el valor suficiente para posicionarse a favor de la democracia. Penoso.

Así pues, su silencio les hace responsables de considerarles franquistas a todos y si no lo son,  unos auténticos cobardes.

FUENTE: publico.es
Un paso al frente
Luis Gonzalo Segura
07/10/2018


¡¡¡Con dos cojones!!!

"Chapeau", mi teniente.

10/4/18

COBARDES DE SILENCIO CÓMPLICE

El reino de España es uno de los países más corrupto de Europa

Tenemos lo que nos merecemos. España es un país corrupto, empobrecido porque quienes pasan por el poder nos roban compinchados con el empresariado. Entremedias, un lista de personas beneficiadas en menor cuantía o, simplemente, conocedoras de los hechos que guardan silencio. Cobardes.

No es la primera vez que escribo en este blog acerca de la corrupción, llamando la atención sobre el hecho de que para que ésta se produzca, al menos tienen que existir dos polos: por llamarlos de algún modo, corruptor/a y corrompido/a. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la onda expansiva de la corrupción alcanza a más personas, bien porque se es eslabón necesario de la cadena de acciones para culminar el delito o porque, de algún modo, termina beneficiando a su bolsillo.


La mayor parte de las tramas de corrupción investigadas o ya judicializadas han salido a la luz porque alguno de estos eslabones se rompe y tira de la manta. Incluso en el caso del máster de Cifuentes, han aparecido diversos eslabones -aunque la mayor parte de ellos, después de que las informaciones de eldiario.es evidenciaran su complicidad si no se desmarcaban.

También en diversas ocasiones, me he referido en este espacio a Rincón de la Victoria (Málaga), porque desde el punto de vista político, económico y social sirve para ilustrar muchos de los fenómenos que se dan en el resto de España: la imposición del nacionalcatolicismo, el fascismo latente en ciertos círculos, la explotación economía surmegida por parte de la hostelería, la crisis interna de Ciudadanos, el ladrillazo, los desencuentros de la izquierda… Y también, la cobardía.


Todas aquellas personas que me llaman o escriben (y no son pocas), denunciando supuestas corrupciones por parte de algunos políticos y empresarios, lanzando la piedra y escondiendo la mano, son cobardes. Cuando se lo recrimino, me espetan “es que yo vivo aquí”. Claro… y yo.

Son tantas las personas que dicen conocer desde hace muchos años la corrupción, que sorprende que nadie haya puesto en marcha el ventilador con el fin de acabar con esta situación que ha llevado a las arcas municipales a una deuda que impide cumplir con los servicios públicos que se presuponen a un Ayuntamiento.



Pueden intentar buscar excusas o pretextos para justificar ese silencio cómplice pero, por muchas vueltas que le den, son cobardes. Incluso el miedo a las represalias por parte de políticos y empresarios -que estoy convencido que las hay- no deberían poder con la verdad, con que todas esas personas sacaran a la luz hechos conocidos que enriquecen a unos pocos y empobrecen al resto.

No es el caso y, como sucede en Rincón de la Victoria, en España se replica la falta de valor, trasladando la prueba irrefutable de la cobardía y la complicidad en los resultados electorales: por más corrupción probada y condenada, miren quiénes nos gobiernan.


FUENTE: publico.es
David Bollero
09/04/2018


España ocupa el puesto 36 a nivel mundial con respecto al nivel de corrupción, por detrás de países como Eslovenia, Lituania, Israel, Chipre o Taiwán. 

2/3/18

ESTE PUTO "PÍS"


Cuando de pequeño escuchaba que “España era una unidad de destino en lo universal”, me preguntaba si se referían al éxito de Massiel en Eurovisión, cantando el “La, la, la”, pero después del triunfo de la Roja en la Eurocopa 2012 he comprendido que España aún sueña con fundar un Imperio Galáctico liderado por un risueño Darth Vader ataviado con una montera y un capote carmesí. No es una broma. Los que siguieron la batalla librada contra una Italia debilitada por el “bunga-bunga” del Lord Sith Berlusconi, pudieron comprobar que un torero animaba a la selección, recordando al mundo que España siempre será la patria del botijo, las tonadilleras, el tricornio y el garrote vil.

Odio a este puto país porque al cruzar los Pirineos la caspa deja de ser un problema de higiene y se convierte en un signo de identidad nacional.

Odio a este puto país porque sus pueblos aún martirizan a los animales, alegando que taladrar la piel de un toro con un estoque o lanzar a una cabra desde un campanario es arte y no tortura.


Odio a este puto país porque presume de unos huevos de oro, pese a su cobardía con las incontables víctimas de la rebelión de los generales en 1936. 

España es un gran cementerio bajo la luna, una gigantesca fosa clandestina donde aún se amontonan los restos de maestros, poetas, obreros, campesinos, socialistas, anarquistas y comunistas, asesinados por luchar contra terratenientes, señoritos, banqueros, curas y militares. Nada augura que esos restos hallarán una digna sepultura o que el espeluznante mausoleo de Cuelgamuros será dinamitado, corriendo la misma suerte que los edificios y monumentos de la Alemania nazi y la Italia fascista.

Odio a este puto país porque es un Reino y no una República, con un idiota coronado que extermina elefantes, confraterniza con dictadores, colecciona Ferraris en mitad de una pavorosa crisis económica y rivaliza con su tatarabuela Isabel II en promiscuidad, molicie, avaricia, oportunismo, populismo, estulticia y arribismo.

Juan Carlos I de Borbón de cacería

Odio a este puto país porque ha convertido el traje de gitana en símbolo nacional, sin avergonzarse de haber maltratado y hostigado durante siglos al pueblo romaní, confinándole en lejanos basurales. 

Odio a este puto país porque su unidad se ha construido sobre invasiones, matanzas y expolios.

Odio a este puto país porque se identifica con la bandera de los Borbones y no con la enseña tricolor de la Segunda República. El rojo y gualda es una herencia (otra más) del franquismo, una dictadura tan sangrienta como ridícula, donde un militar bajito y con voz de espantapájaros se hizo llamar Caudillo y Generalísimo, escribiendo algunas de las páginas más negras de la historia universal de la infamia.


He nacido en este puto país, pero preferiría ser un piel roja o un extraterrestre perdido en el espacio. 

He nacido en este puto país, pero preferiría que la selección española no hubiera ganado la Eurocopa, particularmente después de saber que sus jugadores tributan sus bonificaciones en el extranjero para eludir la presión fiscal.

He nacido en este puto país, pero no me emocionan las victorias de Fernando Alonso o Rafa Nadal, dos millonarios sin complejos que juegan con Hacienda al escondite inglés.

Fernando Alonso

Odio a este puto país porque ha permitido que sus grandes cómicos murieran en un inmerecido olvido. Gracita Morales pasó los últimos años de su vida sin recibir ofertas de trabajo a la altura de su genio irrepetible. Condenada a interpretar papeles secundarios en las series televisivas, se hundió poco a poco en la depresión.

Odio a este puto país porque algunos de sus grandes escritores han muerto en el exilio, la cárcel o asesinados por españolistas furibundos. Las imágenes de un Antonio Machado enfermo y prematuramente envejecido agonizando en una modesta pensión de Colliure o de Miguel Hernández entregado a la Guardia Civil por la policía del infame Salazar siempre nos recordarán la esencia de un país que ha maltratado a sus poetas y nunca ha tolerado a sus disidentes.

Ser heterodoxo en España significa vivir con un pie en la horca. El asesinato de García Lorca refleja ese odio atávico que siempre ha caracterizado a un país áspero y huraño.

Federico García Lorca

La brutal paliza que tres falangistas le propinaron al cantante de copla Miguel de Molina por ser homosexual y republicano aún inspira a los matones que apalean a inmigrantes, “rojos y maricones”, abusando de sus músculos de gimnasio y del calor de la manada, que les garantiza un victoria fácil sobre un rival indefenso y con miedo a recurrir a una policía aficionada a los mamporros y a la presunción de veracidad, una pirueta jurídica que atribuye a los agentes una infalibilidad sobrenatural.

Odio a este puto país porque se emociona con sus éxitos en el pueril entretenimiento del balompié, sin reparar que los verdaderos héroes no son unos jugadores adictos a los paraísos fiscales, sino los bomberos que extinguen incendios o los mineros que se enfrentan con tirachinas a las bocachas de la Benemérita, permitiéndonos soñar con una marea roja que ahogue a los adoradores del Becerro de Oro.

Odio a este puto país porque todos los años mueren decenas de mujeres, asesinadas por un machismo profundamente enraizado en una sociedad que presume de sus cojones, convirtiendo los genitales masculinos en la metáfora de su chulería colectiva.

Violencia de género

Odio a este puto país porque se ha resignado a que el 20% de los niños viva en la pobreza y a que las oligarquías financieras sigan acumulando privilegios.

Odio a este puto país porque ha asimilado el dogma de la no violencia, olvidando que las grandes transformaciones sociales siempre se han producido con estallidos revolucionarios. Conviene recordar que la heroica defensa de Madrid durante 1936, la revolución de Asturias en 1934 o la Semana Trágica de Barcelona en 1909 no se hicieron con manifestaciones pacíficas, sino con dinamita, fusiles y cócteles Molotov.

Odio a este puto país porque sigue maldiciendo a los autores de los atentados contra Melitón Manzanas y Carrero Blanco. Melitón Manzanas era un cruel y brutal torturador que había perfeccionado sus técnicas de interrogatorio con la Gestapo durante la ocupación de Francia. Carrero Blanco era el gorila del régimen franquista, la quintaesencia de una dictadura responsable de un genocidio. Sólo en la postguerra se fusiló a 192.000 personas en los diferentes campos de concentración levantados para descabezar cualquier forma de resistencia u oposición al régimen.

Carrero Blanco, el frustrado sucesor de Franco

Odio a este puto país porque ya no lee a sus clásicos. Luis Cernuda describió el alma española como “una meseta ardiente y andrajosa” que adquirió “una gloria monstruosa” sometiendo a otros pueblos con su “sinrazón congénita”. Valle-Inclán escribió que “en España el trabajo y la inteligencia siempre han sido menospreciados.

"Aquí todo lo manda el dinero”. Por eso, hay que eviscerar a los patronos y exhibir sus entrañas negras. “Todos los días una patrono muerto, a veces dos… –apunta Max Estrella en Luces de bohemia (1924)-. Eso consuela”. Y añade algo más adelante, comentando la infame ley de fugas aplicada a los anarquistas: “La Leyenda Negra, en estos días menguados, es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza”. 

Yo sólo admiro a una Roja: Dolores Ibarruri, Pasionaria. Odiada por la derecha más intolerante, encarna el espíritu de resistencia de la clase trabajadora, que se arrojó a la calle para defender Madrid contra los militares golpistas. Pasionaria es la madre de todos los rebeldes, de todos los que no se rinden, de los que han perdido el miedo a las represalias y prefieren la muerte a las humillaciones. Pasionaria es la España antifascista, roja, libertaria, socialista, solidaria e igualitaria. 


Dolores Ibarruri "La Pasionaria"

Mi madre escuchó a la Pasionaria despidiendo a las Brigadas Internacionales y aún recuerda su voz, llena de emoción y dignidad. Los 9.000 voluntarios extranjeros que murieron en España combatiendo al fascismo son los verdaderos héroes y no los deportistas que sólo se preocupan de su peculio. Las protestas de los mineros podrían ser la primera piedra de un futuro diferente, sin Borbones, Guardia Civil, políticos venales, obispos homófobos, toreros sanguinarios, empresarios sin conciencia y banqueros corruptos.

Valle-Inclán soñó con una guillotina eléctrica en la Puerta del Sol. Su afilado cartabón sería la espada de Teseo decapitando a explotadores, represores, escritorzuelos y usureros. No puede existir misericordia para los que conspiran contra la sanidad, la escuela y el pan de las familias.

Si ese sueño se realiza, si las calles se llenan de banderas rojas y tricolores y se hace justicia con los verdugos de la clase trabajadora, ser español ya no estará asociado a las procesiones de Semana Santa y a la cabra de la Legión, sino a una insurrección que hizo rodar cabezas, sin avergonzarse de imitar el color de la aurora, convirtiendo las calles en ríos de sangre y el hotel Ritz en el cuartel general de las milicias revolucionarias.

Ramón María del Valle-Inclán

FUENTE:  http://pasaloferblog.blogspot.com.
Pásalo - Rafael Narbona
28/06/2018

16/7/15

NO ES TIEMPO DE COBARDES

Los convulsos momentos que estamos viviendo exigen que los pueblos y los dirigentes revolucionarios se hallen a la altura de las circunstancias. El triunfo del capital tras la desaparición de la Unión Soviética significó, como no podía ser menos, la derrota de los trabajadores, sobre todo de las mujeres. Alzándose con la victoria sobre las luchas sociales, el capitalismo ha impuesto durante este último cuarto de siglo las condiciones más onerosas para la clase obrera, para los intelectuales, para las pequeñas empresas y los llamados autónomos, que son esclavos de las grandes corporaciones. Las mujeres hemos mantenido la mayoría de nuestras conquistas legales, pero desde el punto vista laboral y social estamos aún más explotadas que los hombres.

25-12-1991

Ese era el plan previsto por el capital financiero, industrial y militar para acabar con las rebeliones, huelgas y organizaciones laborales que habían alcanzado algunos éxitos en el siglo XX, como describí y analicé en mi libro Trabajadores del Mundo, ¡rendíos!, que publiqué en 1994; es decir, mucho antes de que otros sociólogos y politólogas hicieran sus denuncias. Pero como siempre sucede a los y las precursoras, nadie me hizo caso. Hoy es un clamor multitudinario en las clases trabajadoras. Y hoy parecen haber superado el conformismo y el sueño de la abundancia con que les doparon y en el que sestearon durante un cuarto de siglo, ante los efectos devastadores de la derrota en la sempiterna guerra entre el capital y el trabajo. 

Todos los programas progresistas son de izquierdas aunque haya formaciones políticas que le tengan pánico a la palabra. Pánico que están inoculando a la propia gente a la que quieren conquistar, y que solo ahora, en esta extraña etapa de nuestra historia, parece –eso por otra parte está por demostrar– que le tiene miedo a la “izquierda”. Ni en nuestra experiencia histórica, con la proclamación de la II República, consecuencia de la victoria de los partidos republicanos en los comicios municipales, ni cuando el Frente Popular ganó las elecciones de 1936, el pueblo español se atemorizó ante el calificativo de izquierda que se contraponía al poder caciquil, reaccionario y explotador de la derecha. 


Las fuerzas y organizaciones progresistas no deben repudiar el término izquierda atacadas por el miedo de perder las elecciones, miedo que sienten más los dirigentes que las bases y que están contagiando a los sectores populares más pusilánimes. Veamos como Syriza se denomina frente de izquierda, como tanto el Partido Socialista francés, el portugués y el español se reivindican de izquierda.

Ese ridículo temor que muestran repetidamente los líderes de Podemos a ser identificados como de izquierdas, que no sé si encubre en realidad únicamente la obsesión de ser diferentes a IU para que no compita con ellos, y que parece estar contagiándose a la propia IU con esa participación en un magma que llaman Ahora en Común, y que pretenden que sea la Unión Popular que tantas reclamamos, no dará buenos rendimientos.


Más allá de los partidos políticos

Primero porque ni Pablo Iglesias ni los de Ahora en Común engañarán a la burguesía ni a los sectores reaccionarios encubriéndose bajo mantras tales como que “no somos ni de izquierda ni de derechas” ni tampoco hablando de las Mareas Ciudadanas para no mencionar el maldito nombre de Frente Popular. No hay más que oír a los comentaristas televisivos y leer los editoriales de la prensa del régimen para saber que la campaña de la derecha está basada en asustar a la ciudadanía con la venida del coco de la izquierda representada en Podemos, IU y las coaliciones ciudadanas. Como le pasó a Santiago Carrillo cuando invirtió todo su caudal político, su tiempo y sus esfuerzos en convencer a la burguesía de que los comunistas eran buenos, sin conseguirlo.
El PSOE perdió las elecciones cuando dejó de ser un referente de la izquierda. En su casa, sin manifestarse, hay miles de comunistas, republicanos y socialistas que han dejado de votar decepcionados y frustrados porque sus partidos se han portado como los de derechas. Y también miles de mujeres se abstienen en las elecciones porque nadie les presenta un programa feminista. No hay más que seguir los comentarios, denuncias y quejas que se vierten diariamente en las redes sociales.

La mustia rosa socialista se inclina a la derecha

Que no se crean esos Maquiavelos de vía estrecha que con sus astucias, ocultaciones y mistificaciones están ganando votantes. No les pido firmezas ideológicas ni sensibilidades sociales y feministas ni que sean compasivos. Solo les requiero para que hagan un ejercicio de oportunismo electoral, que es lo que en realidad persiguen, enterándose de los verdaderos sentimientos y anhelos de las mujeres y de los trabajadores que pretenden que les voten. No reivindicar la República, ni la anulación de los acuerdos con la Iglesia para instaurar un Estado laico, ni denunciar el expolio de la OTAN no les atraerá más votos de los católicos integristas que quieren que el aborto se prohíba en todo caso, ni de los que creen que Syriza y las Mareas y los dirigentes de Podemos o Queremos o Comemos –han puesto esos nombres porque creen que no están comprometidos– van a traer a España el caos de la Venezuela bolivariana. Esas estrategias que se creen tan inteligentes no le han proporcionado a Podemos más que el 14% de los votos, y les quitará, a ellos y a los que los imiten, los de tantos que exigimos una verdadera política de izquierda.


Pero es cierto que estamos en el momento adecuado para que las fuerzas de varias izquierdas ganen a la derecha, siempre que vayamos unidas, siempre que las electoras y los electores tengan una sola papeleta que oponer a la de los PSOEs y PPs y Ciudadanos, organizadores y administradores del sistema en el que estamos hundidos. Si Podemos y otros no lo entienden así, en diciembre veremos una vez más perdidas nuestras esperanzas. La gente está ávida de oír declaraciones sinceras y directas, de que les prometan proyectos de transformación del país, sin matizaciones, vacilaciones, mistificaciones ni eufemismos. No quieren reformas ni cambios ni recambios, quieren la ruptura que no se ha hecho en España por miedo, que es la línea roja que atraviesa la historia nuestra desde hace tres cuartos de siglo.

Estoy segura de que un discurso republicano, laico, antimilitarista y feminista tendría mucho más éxito que esos balbuceos sinuosos y populacheros con los que nos obsequian cada día los candidatos y bastantes candidatas de mareas y olas y playas y paseos. Porque en realidad al pueblo le gustan los dirigentes valientes. Tenemos que salir con fuerza, con seguridad, con convicción a defender nuestros principios y nuestros programas, porque éste no es tiempo de cobardes.


FUENTE: publico.es
La verdad es siempre revolucionaria
Lydia Falcón
Bustarviejo, 13 de julio 2015