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8/10/18

¿COBARDES O FASCISTAS?

Mis oficiales, son ustedes unos cobardes o unos fascistas

Entrega de despachos a nuevos oficiales del Ejército de Tierra

Sí, le hablo a usted, oficial militar que luce las estrellas en sus galones con orgullo. A usted que afirma defender España, la Constitución y, por supuesto, la Democracia. Con mayúsculas, faltaría más. Es usted un cobarde o, peor aún, un fascista o un filofascista, que para la que está cayendo viene a ser lo mismo. Usted que se embolsa todos los meses casi 2.000 euros y, sobre todo, usted que se embucha más de 2.000 euros. Y le hablo de salario porque sus verdaderos valores y principios empiezan y terminan en lo monetario. Es para que nos entendamos. Usted tiene un precio, como todos los cobardes, como todos los estómagos agradecidos. Y, como tal, no sería capaz de arriesgar un céntimo de ese salario.

Acobardado, temeroso y dócil hasta el extremo y hasta la vergüenza será capaz de reprochar después a la ciudadanía que mayoritariamente no le apoye, que no le respalde, que le rechace. Pero, mírese al espejo, por favor. Haga ese ejercicio al menos un instante y, después, pregúntese qué ha hecho usted para merecer el cariño de esa ciudadanía que tanto le reprocha. Nada, señor oficial. Nada.

Ha callado cuando sus compañeros han fallecido en el Yak-42 por negligencias, corruptelas e infamias. E incluso ha abandonado a su suerte a sus familiares. A las familias de sus compañeros. A sesenta y dos compañeros suyos hechos trizas, sus familiares en los juzgados y Usted callado. Indignamente callado.

Restos del Yak-42 tras el accidente ocurrido el 26/05/2003 en Turquía

Por esa picadora de carne han pasado decenas de militares: más de 40 víctimas del BMR y el Lince; una decena masacrados por minas en mal estado, principalmente en Hoyo de Manzanares y Almería; siete en dos accidentes de helicóptero en el Servicio Aéreo de Rescate; y podría seguir. Y sus familiares en los juzgados una y otra vez.

Más de cien compañeros suyos fallecidos e incontables heridos y mutilados. Más de 4.000 militares han causado baja por diferentes expedientes psicofísicos. Y todo ello ha acontecido frente a sus narices. Pero Usted ha preferido y prefiere seguir cobrando a ejercer el valor que un día juró no perder jamás. No le duró ni el campamento.

Ha callado ante todo tipo de negligencias, abusos, acosos y privilegios anacrónicos injustificables en una democracia avanzada. Ha permitido que la justicia militar se despache a placer con sus compañeros mientras mantenía su remunerado silencio, ha permitido que los carros de combate se amontonen en almacenes por falta de combustible o que los helicópteros o aviones terminen en hangares. Ese es su patriotismo. Qué decir del submarino que no flota o del catastrófico avión A400M. Pero si la muerte de sus compañeros le importa un pimiento, que el país malgaste decenas de miles de millones de euros en material que no vale ni para el campo de maniobras a usted se la refanfinfla.

Submarino español S-80 cuando aún se hallaba en astilleros

Ha callado ante un capitán condenado por 28 agresiones sexuales que continúa en las Fuerzas Armadas gracias a una bochornosa peripecia jurídica que solo puede ser comprendida desde la prevaricación generalizada de una justicia militar por completo corporativa. Y no es un caso único: intentos de violación, violaciones, agresiones, acosos… los condenados o exonerados siguen dentro y las víctimas fuera.

Y ellas fueron acosadas laboralmente en un gran número de ocasiones gracias a su complicidad; gracias a sus testimonios lo suficientemente difusos, ambiguos o amnésicos; gracias, incluso, a su apoyo en tan infames cacerías. Gracias, en definitiva, a su falta de escrúpulos y honorabilidad. A su silencio. A su nómina.

Y como ha callado ante todo lo anterior, como su silencio y su dignidad ya no tiene límite, como carece de los más elementales principios democráticos y no tiene ni puñetera idea de lo que es el servicio al ciudadano, pues que hayan firmado un manifiesto franquista más de 1.000 oficiales que hasta hace poco desempeñaban las tareas y los puestos de mayor responsabilidad de nuestras Fuerzas Armadas a usted se la chifla unas cien o doscientas veces. No siente la más mínima vergüenza ante un episodio que ensucia el enorme y loable trabajo hecho por tantos y tantos militares durante las últimas décadas.

Mujeres militares en la base de El Goloso (Madrid)

Porque ese manifiesto franquista es una ocurrencia perversa que da la razón a los que durante años hemos estado denunciando que las Fuerzas Armadas se han modernizado, pero no se han democratizado. Y lo digo con pesar.

Por eso le hablo a usted, oficial demócrata, al que se indignaba cuando según usted yo generalizaba al afirmar que la oficialidad en su mayoría es franquista, cobarde y absolutamente responsable de los males que acontecen en las Fuerzas Armadas. Porque solo faltaría que de ello culpáramos a los suboficiales o a la tropa. Aunque, seguramente, no le importaría. Mejor, para sus intereses; mejor para seguir con sus residencias, sus veraneos y sus campos de golf. Que eso sí es de su incumbencia.

Usted, oficial que afirma ser demócrata, pero calla ante semejante infamia no espere que los ciudadanos le quieran. ¿Cómo van a admirar y a amar los ciudadanos a quienes callan ante el bochornoso estado y comportamiento de nuestras Fuerzas Armadas y ante la dantesca e infame corrupción y degeneración que las mismas sufren a diario? ¿Cómo van a amar los ciudadanos a los oficiales que callan ante las exigencias de ex altos oficiales que exigen que se entre en Catalunya con los carros de combate?

Vehículo de Combate de Infantería Pizarro

Porque, ante un órdago de la magnitud del mostrado por los más de 1.000 oficiales franquistas y fascistas ni un solo oficial en activo o en la reserva ha firmado el manifiesto antifranquista por la democracia. Y no lo han hecho por miedo, por cobardía, por temer más el perder su empleo y su salario que el perder la dignidad. Ese es el límite de su valor: su nómina.

En ésas, ha tenido que ser un cabo, el cabo Santos, secundado por un subteniente, varios militares más y dos guardias civiles los que hayan demostrado patriotismo, amor infinito a su uniforme y su país, servicio abnegado hasta las últimas consecuencias y los valores y principios democráticos en lo más profundo de sus entrañas.

Porque llegados a este punto, llegados a la situación en la que más de 1.000 oficiales se han posicionado a favor de Franco y ni uno solo lo ha hecho a favor de la democracia, solo me queda concluir que, señores oficiales, son ustedes todos unos cobardes o unos franquistas. Y ni lo uno ni lo otro será jamás recompensado ni aclamado por la ciudadanía.


Espero, de ahora en adelante, no volver a escuchar a ninguno de ustedes lamentarse ni quejarse al ser considerados ‘fachas’ por una gran mayoría de la ciudadanía. Y ni mucho menos afirmar que al generalizar al hablar sobre la oficialidad me confundo, pues se comportan como un todo. De hecho, no hay ni siquiera un oficial militar con el valor suficiente para posicionarse a favor de la democracia. Penoso.

Así pues, su silencio les hace responsables de considerarles franquistas a todos y si no lo son,  unos auténticos cobardes.

FUENTE: publico.es
Un paso al frente
Luis Gonzalo Segura
07/10/2018


¡¡¡Con dos cojones!!!

"Chapeau", mi teniente.

25/11/17

APATRULLANDO EL INTERNET

El ministro Zoido y el ministro Catalá andan muy preocupados con los delitos de odio a raíz de un montón de comentarios ofensivos tras la muerte del fiscal general del Estado, José Manuel Maza.

Rafael Catalá (ministro de Justicia) y Juan Ignacio Zoido (ministro del Interior)

Cristian Fernández, de Podem Catalunya, anunciaba la defunción en su cuenta de twitter brindando con dos copas de champán, mientras Arran, la organización juvenil independentista vinculada con la CUP, publicó una foto del fallecido cabeza abajo. Desde la cuenta oficial de la Guardia Civil se advertía que “alegrarse de la muerte de una persona no es delito”, aunque sí demuestra “más mezquindad, bajeza moral y estulticia que ideología”. Una observación muy sensata aunque pase por alto la última reforma del Código Penal, que reclama investigar, como señala Catalá, “el uso de las redes sociales y los sistemas telemáticos en la comisión de delitos de infamias, de injurias y de calumnias”. Dicho de otra manera, desde ahora los patanes, los irrespetuosos y los berzas van a tener que andarse con mucho cuidado.

Cristian Fernández

A menos, claro está, que dirijan sus peligrosas chanzas y sus intolerables chistes de mal gusto hacia los sujetos habituales de irrisión, es decir, muertos enterrados en las cunetas, víctimas del franquismo, políticos de izquierdas, mendigos, vagabundos, prostitutas, inmigrantes sin papeles, proletarios, independentistas catalanes, gente de mal vivir y transeúntes en general. Para ese amplio sector de la población sigue habiendo barra libre de odio y los cavernícolas ilustrados podrán seguir haciendo mofa y befa de ellos en cualquier sitio, desde las columnas de opinión hasta las tertulias del casino, pasando también por twitter y por facebook. Así, últimamente hemos visto a unos policías avisando de cómo iban a poner a Oriol Junqueras mirando a Cuenca en las duchas de la cárcel y a un millar de españolazos de pro reservando turno para ir a mear en la tumba de Puigdemont.

Puro terrorismo mediático

Odiar antes era gratis, pero ahora va a salir muy caro. El odio era una de los pocos lujos que podía permitirse un pobre junto con la tapa del bar y ojear el periódico. El odio disimulaba la rabia, la impotencia, el asco de saberse ignorado por el gobierno, asado vivo a impuestos y pisoteado por los bancos.

El odio era la válvula de escape a fin de mes, la espita de la olla a presión mientras se acercaba otro bocado de la hipoteca; el odio era, en cierto modo, un consuelo, una compensación por siglos de injusticia, un cheque del Monopoly con el que pagar la tristeza de ser un cero a la izquierda y aguantar otro plazo. Pero el poder ya no permite siquiera ese resquicio, el del desahogo, ahora no se puede dejar rastro de esas maldiciones monumentales que sacuden el televisor cuando aparecen los sospechosos habituales del desfalco, los chorizos de las cajas de ahorros y los benefactores casi anónimos que festonean los papeles de Bárcenas. Mejor seguir pintando mensajes en los retretes públicos y reservar los comentarios inconvenientes para la vida privada.


Quizá sea arriesgado cerrar esa válvula de escape, puesto que lo que no sale por un sitio, tarde o temprano explotará por otro. Para eso se inventó Podemos. Mientras tanto, al ministro Catalá en el papel de Jessica Fletcher (“Se ha escrito un crimen”) y al ministro Zoido en el de Torrente (“Apatrullando el internet”) no les molesta lo más mínimo que unos policías municipales, entre alabanzas a Hitler e iniciativas para quemar con napalm a los inmigrantes, amenazaran de muerte a la alcaldesa Manuela Carmena (“Que se muera la vieja zorra ya” o “Lo que es terrible es que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros”).

Está visto que alegrarse de la muerte de un fiscal general muy de derechas constituye un delito de odio, mientras que desear “un accidente” y “una muerte agónica” a una alcaldesa de izquierdas no es más que una muestra excelsa de libertad de expresión. La justicia es ciega, como se ve, y desde que Catalá está al cargo, sordomuda.



FUENTE: publico.es
Punto de Fisión
David Torres -