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13/5/16

¡FALTABA MÁS!

Los partidos no logran pactar un recorte de gastos para el 26-J
Reunión en el Congreso  para intentar acordar una reducción del gasto de la campaña electoral. 
EFE/Paco Campos
Los partidos políticos han fracasado en su intento de alcanzar un pacto para recortar el coste de la campaña electoral, aunque todos ellos han prometido campañas más austeras, con reducciones de gasto respecto al 20-D del 30% en el caso del PP y el PSOE, y de entre el 10 y el 15% en el de Ciudadanos.

Uno de los puntos de conflicto en las negociaciones ha girado en torno al mailing (lo más caro de una campaña), ya que Podemos, Ciudadanos y los partidos minoritarios proponían abaratarlo mediante un buzoneo conjunto, mientras que el PP y el PSOE han rechazado esa posibilidad con el argumento de que ni sería más barato ni es técnicamente posible, como se comprobó en Catalunya después de que los partidos catalanes llegaran a un acuerdo para las autonómicas en ese sentido.



No obstante, Podemos ha propuesto al resto de formaciones hacer un 'mailing' conjunto, al margen de PP y PSOE, lo que según sus cálculos supondría un ahorro de entre cinco y diez millones, según su responsable de transparencia y finanzas, Segundo González.

También ha habido otras propuestas, como las del PP-UPN y el PNV de recortar por tramos o la de Joan Baldoví (Compromís), de eliminar los sobres del envío postal.


El diputado de Convergencia Carles Campuzano ha admitido que los partidos no han sido capaces de "hacer un esfuerzo de empatía con la ciudadanía" para ahorrar costes, ha reafirmado el compromiso de su partido de ahorrar un 30% respecto a la anterior campaña, lo que supone pasar de 2,1 millones a 1,6.

Joan Tardà (ERC) ha defendido que hubiera sido injusto un recorte en la misma proporción para todos los partidos, pues eso perjudica a los pequeños, que ya hacen campañas austeras y no tienen tanta presencia como los grandes en los medios de comunicación.



FUENTE: publico.es
Madrid - 11/05/2016

¿Saben ustedes con cuánto subvencionará el estado (es decir, el bolsillo público, ¡nuestro bolsillo!) a los partidos políticos?... pues con 21.167,64 euros por cada escaño que obtengan en el Congreso y en el Senado.

La austeridad solo para la ciudadanía... 


¡Faltaba más!



21/7/15

EUROPA ESTÁ (ESTABA) ROTA


Sí, Europa está rota. Pero no nos engañemos, ni permitamos que nos engañen. La fractura del denominado proyecto europeo (siempre con la ceremonia de la confusión de los términos tramposos y equívocos que nos cuelan en los medios de comunicación, como si formaran parte del sentido común) no es el resultado de la “batalla de Grecia”, ni, por supuesto, atribuible a los “desvaríos e intransigencias” de Syriza.

Hay que mirar por el espejo retrovisor para encontrar las causas de esta fractura. Con esa mirada de largo recorrido, vemos que las desigualdades productivas y comerciales –configurando un Norte y un Sur dentro del espacio comunitario- no han dejado de intensificarse desde el triunfo del neoliberalismo, allá por la década de los ochenta del pasado siglo, y muy especialmente desde la implantación de la Unión Económica y Monetaria (UEM).

También encontramos que las instituciones comunitarias han sido crecientemente contaminadas y capturadas por las grandes corporaciones y la industria financiera, inclinando las políticas y los recursos europeos hacia los mercados. De esta forma, la agenda de la Unión Europea (UE) ha estado dictada, cada vez más, por los grupos de presión y las manos “visibles” de los mercados, y por la trama de intereses que los gobiernan.
 

El crack financiero y la Gran Recesión agravaron y llevaron hasta niveles desconocidos las fracturas productivas, sociales y territoriales, que ya eran perfectamente reconocibles en la UE y que estuvieron en el origen de la crisis económica.

Se ha querido explicar esta deriva por el cataclismo provocado por la crisis. Diagnóstico tramposo -y, en el mejor de los casos, insuficiente- que pretende descargar de responsabilidad las políticas exigidas desde la Troika (las mismas que de nuevo se obliga a aplicar a Grecia). Nada más lejos de la realidad. Las erróneamente denominadas políticas de austeridad y reformas estructurales han sido las responsables de esta deriva: no han conseguido los objetivos que, en teoría, las justificaban (o se ha pagado un precio demasiado alto por los magros resultados cosechados) y han exacerbado los problemas estructurales que constituían el mar de fondo de la crisis, las desigualdades y asimetrías a las que acabo de referirme.

Como es sobradamente conocido, las consecuencias de este planteamiento han sido especialmente adversas para las economías meridionales, pero también para la mayor parte de los trabajadores y para los grupos sociales vulnerables, del norte y del sur. Estas mismas políticas que han empobrecido a la mayoría social, han sido una oportunidad para las oligarquías, que han reforzado sus privilegios y su poder. Gran negocio, que, claro, tienen intención de mantener y defender con uñas y dientes. 


¡Qué nadie pretenda cambiar las reglas del juego! Esa ha sido la osadía del gobierno griego liderado por Syriza. Gobierno que, desde el primer momento, proclamó su voluntad de mantenerse en la zona euro, pero también su determinación de cambiar el rumbo de la política económica que había arrojado a la economía y a la sociedad griegas a un verdadero pozo sin fondo, Y también exigió -¡horror, cuanto atrevimiento!- renegociar la enorme deuda pública, inmanejable e impagable, provocada por las políticas impuestas por la Troika. 

Con esta perspectiva, conviene realizar una precisión sobre el término “negociadores europeos” (a los que siempre hay que añadir a los representantes del Fondo Monetario Internacional). Sabemos sus nombres –de los más conocidos, no de la pléyade de altos funcionarios y tecnócratas que los asesoran-, pero ignoramos o sabemos muy poco sobre los intereses que representan; esto es, las grandes fortunas, los gestores de fondos y las corporaciones, las plataformas mediáticas, los grupos de presión y los “think-tanks”, a los que están vinculados, de los que, con toda seguridad, reciben lucrativas retribuciones, en dinero y en especie, por los servicios prestados en la defensa del estatus quo.

El capitalismo que emerge de la crisis y las relaciones de poder que lo cimentan se nutren de la defensa sin concesiones de la austeridad y del pago de la deuda, de la financiación sometida a estricta condicionalidad fiscal, de la preservación y del estímulo de la industria financiera, del impulso de las privatizaciones y desregulación de las relaciones laborales. Estas han sido las bases que han permitido consolidar, en estos años de decrecimiento o de débil crecimiento, mecanismos de extracción de renta y riqueza desde las clases trabajadoras hacia las oligarquías.


Rotos la mayor parte de los diques de contención social y política, se está produciendo un histórico desmantelamiento de los Estados de Bienestar -que, supuestamente, eran la principal seña de identidad de las “economías sociales de mercado” comunitarias-, un cuestionamiento profundo del papel de los estados como piedras angulares de un consenso social integrador y el debilitamiento o desaparición de los puentes institucionales que en el pasado, antes del estallido del crack financiero, hicieron posible una cierta redistribución de la renta. Añádase a lo anterior la devaluación de las instituciones de representación formal y de los partidos  como espacios de representación social, la contaminación y ocupación de la política por parte de los grupos económicos y la degradación del estatus socioeconómico de una parte de las clases medias.

Así pues, estamos siendo testigos de una profunda reestructuración de los capitalismos europeos (mejor que la confusa expresión “refundación europea”), a la medida de los intereses y estrategias de los grupos económica y socialmente privilegiados y de los países con mayor potencial competitivo, que supone el reforzamiento del perfil oligárquico del proyecto comunitario. Y la unión monetaria no sólo está siendo el escenario, sino que, por acción o por omisión, está facilitando este cambio sistémico.

Tengo dudas sobre la posibilidad de avanzar en la dirección de una arquitectura institucional de estas características –las tenía antes de la crisis griega y ahora se han reforzado-, pues no se trata de retocar o completar la gobernanza actual, sino de cambiar en aspectos sustanciales las reglas del juego, reglas que han enriquecido a unos pocos y han empobrecido a muchos.
 

En el trascurso de las negociaciones han aparecido posiciones diversas en la Europa comunitaria, pero en lo fundamental tirios y troyanos se han alineado alrededor de la “línea dura”, las posiciones más intransigentes alentadas desde Alemania, que no sólo quiere preservar su privilegiada posición en la nueva Europa, sino el conjunto del estatus quo, del que se ha beneficiado más que nadie. Hay que insistir, en este sentido, que las empresas y los bancos alemanes han sido los ganadores indiscutibles del proceso de integración europeo y de la economía basada en la deuda, y que Alemania ha trasladado buena parte de los costes de la crisis a las economías periféricas, de cuya reestructuración ha sacado asimismo grandes beneficios.

El resto de países han aceptado su papel subalterno en el nuevo orden europeo; esto vale también para Francia. Y qué decir de la socialdemocracia europea, cuyo sometimiento a las posiciones más intransigentes e ideológicas de la derecha europea ha puesto de manifiesto, por si quedaba alguna duda, que no tiene otro proyecto político que el del poder establecido. Y de la vergonzosa –y falsamente equidistante- posición de nuestro partido socialista pidiendo a las “partes” concordia y diálogo, y felicitándose de que Grecia permanezca en el euro.

La convocatoria del referéndum en el país heleno ha puesto la guinda a este sombrío panorama europeo. En un acto de injerencia propio de un régimen colonial y autoritario –que, desgraciadamente, ya tiene precedentes en la misma Grecia- se han sucedido declaraciones de responsables políticos europeos (y también del mundo de los negocios, ¡ay, que armoniosa relación hay entre unos y otros!) negando legitimidad al gobierno griego para convocarlo.
 

Cuando estaba claro que, a pesar de todas las presiones, el referéndum se iba a realizar, la civilizada y democrática Europa ha acudido impúdicamente al voto del miedo, anunciando que secundar la propuesta del gobierno significaba salir de la zona euro, incluso de la UE. Es digno de mención que, en este contexto de tensión e incertidumbre, la estrategia del BCE ha sido sumarse a la operación de acoso y derribo contra el gobierno de Syryza  –porque, en efecto, eso ha sido, una operación de acoso y derribo, más que una negociación-, cercenando y encareciendo las vías de financiación de la muy frágil banca griega. Estrategia del miedo y cierre del grifo del crédito al sistema financiero bancario que han obligado a introducir el control de capitales (el célebre corralito).

Se dirimían en el conflicto griego, ya lo he dicho antes, cuestiones fundamentales que tienen que ver con las políticas impuestas desde la troika y con los intereses que constituyen el motor y la razón de ser de las mismas. Al mismo tiempo, los poderosos han querido dar una lección –aplicando el viejo refrán “la letra con sangre entra”- a todos aquellos partidos y movimientos sociales que se atrevan en el inmediato futuro –Podemos en España- a transitar el camino de Syriza, que se atrevan a aplicar políticas para la gente y no para una minoría de privilegiados. Demostrar que ese camino de libertad e irreverencia está cerrado para los pueblos.

Grecia ha puesto a prueba la nueva Europa y el resultado ha sido a un tiempo esclarecedor y decepcionante. El triunfo de Syriza en las elecciones y en el referéndum representaba una oportunidad para la UE, la oportunidad de construir una Europa solidaria, cooperativa y democrática, la posibilidad de restañar las fracturas provocadas por una política errónea e interesada que ha empobrecido a la gente y enriquecido a las elites. Y Europa ha tirado por la borda esa oportunidad


La Europa que sale de la crisis griega es más oligárquica, autoritaria e insolidaria.


FUENTE: publico.es 
Otra economía
Fernando Luengo
19/07/2015

1/7/15

VAROUFAKIS EXPULSADO DE LA REUNIÓN DEL EUROGRUPO

Varoufakis hace pública la reunión del Eurogrupo de la que fue expulsado

Cuenta que los ministros del resto de países reaccionaron con "un desdén cercano al desprecio" cuando les anunció el referéndum.

Varoufakis, en un momento de la reunión del Eurogrupo del pasado sábado 27. EFE
Varoufakis, en un momento de la reunión del Eurogrupo del pasado sábado 27. EFE

El ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, publicó el domingo una entrada en su blog en el que transcribe sus intervenciones en el Eurogrupo del pasado sábado 27 y narra cómo fueron las reacciones a las mismas del resto de participantes y el modo en que fue expulsado cuando se anunció un segundo encuentro al que esta vez no fue invitado. La cita del sábado supuso la ruptura de las negociaciones entre Grecia y los acreedores, ya que los griegos rechazaron los términos del acuerdo que le habían propuesto el día 25, y pidieron "unas pocas semanas" de prórroga del rescate para poder celebrar un referéndum sobre los mismos. Por su parte, los socios respondieron con una negativa a prolongar la ayuda y dieron por zanjadas las conversaciones.

Varoufakis comienza contando que "la mera idea de que un Gobierno consulte a su pueblo" fue tratada con "incomprensión, y a menudo con un desdén cercano al desprecio". "¿Cómo esperas que la gente común entienda de estos complejos asuntos?", le espetaron sus socios. "Ciertamente, ¡La democracia no tuvo un buen día en la reunión del Eurogrupo", escribe en su blog en alusión a la actitud de sus socios.


El ministro griego pidió comprensión a sus socios recordándoles los amagos de rebeldía dentro de su propio partido.

"¿Pueden coexistir la democracia y la unión monetaria? ¿O una de las dos debe claudicar?", se pregunta el ministro, que asegura que el Eurogrupo ya ha contestado con su manera de actuar.

A continuación hace una transcripción de su intervención en la reunión, en la que explicaba al resto de asistencias las razones que le llevaban a rechazar sus propuestas, que califica como "una combinación de "austeridad e injusticia social que se impondría sobre una población que está ya devastada... por la austeridad y la injusticia social".

 Los griegos se rebelan contra las medidas de la Troika

Argumenta que ni siquiera en el caso de aceptar las "dolorosas medidas" dispondrían de "un periodo de tranquilidad", ya que se le volverían a "imponer" acuerdos similares a un país que "lleva ya 21 trimestres consecutivos de recesión". "No hay ni la más mínima esperanza de que tras esta extensión Grecia pueda mantenerse en pie por sí misma", concluye.

Pide comprensión a los acreedores porque incluso las medidas que les ha ofrecido y estos han rechazado "serían extremadamente difíciles de aprobar por el Parlamento", recordándoles así que su Gobierno ya está en la cuerda floja por los amagos de rebeldía dentro del ala más a la izquierda de Syriza.

"¡La democracia no tuvo un buen día en la reunión del Eurogrupo!", escribe Varoufakis


Valorando la marcha de las negociaciones, reprocha a los oyentes que con su respuesta "No vamos a hablar de ello [en alusión a la discusión que se negaron a entablar sobre la recapitalización de los bancos] porque no vamos a hablar de ello", le va a ser "muy difícil convencer al Parlamento".

Tras exponer los motivos que les han llevado a declinar la oferta que les fue remitida el día 25, anuncia su intención de celebrar un referéndum sobre la misma. "No tenemos mandato democrático" para aceptar unas medidas que van contra el programa que presentaron a las elecciones, pero opina que, "consciente de lo importante que es la decisión", al haber obtenido solamente el 38% de los apoyos en ellas tampoco lo tienen para rechazar unilateralmente el pacto. "Es hora de que el pueblo decida", remató el ministro.

Varoufakis explica su expulsión


Sobre su polémica ausencia en la segunda parte de la reunión mantenida el sábado, el economista relata que tras su intervención, el presidente del Eurogrupo, Djeroen Dijsselbloem, se negó a la extensión del rescate con el apoyo del resto de miembros, y anunció que emitirían un comunicado sobre el "callejón sin salida" de Grecia. Convocó de nuevo a todos los ministros menos al de Grecia para hablar de "modo de protegerse" de un posible impago.

Sorprendido, Varoufakis llegó a preguntar si era legal que le dejasen fuera de la reunión y emitiesen un comunicado sin su aprobación. No menos perplejo se quedó, según cuenta, con la "extraordinaria" respuesta que recibió: "El Eurogrupo es una reunión informal, por lo que no está sujeto a reglas o regulaciones escritas. La unanimidad se suele respetar, pero el presidente del Eurogrupo no está obligado a normas explícitas".



"Dejo a juicio del lector el comentario sobre estas singulares palabras", finaliza el responsable de la economía griega. 

FUENTE: publico.es
MADRID - 29/06/2015