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17/9/17
15/8/17
SALARIOS Y BENEFICIOS EMPRESARIALES
Los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo, mientras aumentan los beneficios empresariales
Esta negativa evolución se explica por la cerrazón de las organizaciones empresariales a permitir que los trabajadores participen de la prosperidad de las empresas
Los salarios pactados en convenio han perdido un punto de poder de compra en los siete primeros meses del año, mientras que los beneficios empresariales ya superan su nivel previo a la crisis. Esta negativa evolución se explica por la cerrazón de las organizaciones empresariales a permitir que los trabajadores participen de la prosperidad de las empresas, por la reforma laboral diseñada para devaluar los salarios, por un modelo de crecimiento que prioriza la amortización de la deuda de las empresas a la rebaja del desempleo, y por la falta de un presupuesto público que impulse el crecimiento económico.
Los salarios pactados en convenio han crecido un 1,33% hasta julio, mientras que los precios de consumo aumentaron un 2,3% acumulado entre enero y julio, resultando una pérdida de un punto en su poder adquisitivo durante los primeros siete meses del año. Los salarios pierden, además, participación en la renta generada en las empresas en 2017: mientras que la productividad por hora creció un 1,3% en el primer trimestre del año, el salario medio por hora se recortó un -0,3%. Como se observa en el gráfico, el salario medio por hora aumenta menos que la productividad nominal desde 2012. En 2014 y 2015, con el inicio de la recuperación, esta tendencia parecía que había empezado a revertirse, pero en 2016 vuelve y en el primer trimestre de 2017 se hunde la participación de la población asalariada en la renta.
La baja inflación estructural, que muestra el mantenimiento de la inflación subyacente en torno al 1%, es un motivo de preocupación, pues se basa en la desaceleración de la demanda interna, lo que significa menos empleo y una reducción más lenta del elevado paro. El crecimiento económico se mantiene en el 3% gracias al aumento de la demanda externa, pero las mejoras en el sector exterior se filtran poco al resto de la sociedad debido a que las exportaciones están muy concentradas en pocas empresas, que pagan pocos impuestos, son menos intensivas en trabajo e importan gran parte de sus factores productivos, lo que no genera empleo en España.
El aumento anual de los precios se mantiene en julio en el 1,5%. No obstante, consumos tan relevantes para las familias como gas, electricidad y agua (5,7%), aceite (6,1%), carne de ave (3,2%), pescado (3,5%) o carburantes y combustibles (3,7%) registran crecimientos muy superiores, lastrando el poder adquisitivo de la población.
Los precios registraron en julio un descenso mensual del -0,7% respecto a junio, marcado por el efecto bajista de las rebajas de verano y el descenso de vestido y calzado, solo compensado parcialmente por el incremento de los precios del grupo de ocio y cultura, por la subida de los paquetes turísticos en la temporada vacacional. El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) sube en julio una décima en España hasta el 1,7% anual, y aumenta una décima su diferencia con el de la Eurozona, que se mantiene en el 1,3% anual. El IPCA subyacente (sin energía y alimentos frescos) se situaba en junio en el 1,3% interanual en España, tras subir tres décimas, mientras que en la Eurozona el IPCA subyacente subía dos décimas hasta el 1,2%, lejos todavía del objetivo del 2% del Banco Central Europeo.
La baja inflación y el moderado crecimiento económico europeo justifican mantener la política monetaria expansiva del BCE y aplicar una política presupuestaria expansiva en el conjunto de la UE que abandone las políticas de austeridad e impulse el crecimiento y el empleo, para reducir los 16,2 millones de personas desempleadas de la Eurozona, de los que más de la cuarta parte reside en España. Fortalecer la negociación colectiva para que los trabajadores y trabajadoras participen de los beneficios de las empresas y acabar con la precariedad en el empleo, exige reequilibrar la capacidad de negociación entre las partes, derogando las dos últimas reformas laborales
El crecimiento económico en España se situó en el 3,1% interanual en el segundo trimestre según el dato adelantado, con una previsión de crecimiento algo menor en el conjunto del año.
Mientras, los ingresos y los beneficios empresariales continúan creciendo gracias a que las empresas no trasladan a precios toda la caída del precio del petróleo y de las materias primas, al recorte de sus costes de financiación, la bajada del impuesto de sociedades y la devaluación de los salarios provocada por la crisis y la reforma laboral. Es necesario que el crecimiento y los mayores beneficios se repartan ahora en forma más justa, a través de más puestos de trabajo, de empleo más estable, y de salarios que recuperen y ganen poder de compra. La creación de empleo y el aumento del poder adquisitivo de salarios y pensiones son los dos factores que más hacen por consolidar el crecimiento y su sostenibilidad, gracias a la rebaja de la desigualdad que generan.
Los datos provisionales de 2016 indicaban que 9,8 millones de trabajadores y trabajadoras que habían dispuesto de un convenio colectivo, ganaron poder adquisitivo, gracias a una subida media (1,02%) superior a la inflación media (-0,2%). Sin embargo, en 2017, con datos hasta julio, los convenios colectivos cubren a 5,1 millones de trabajadores y trabajadoras, con una subida salarial pactada del 1,33%, un punto por debajo de la subida media del IPC entre enero y julio. Solo un 25% de esta población asalariado cuenta con clausula de garantía salarial en su convenio colectivo.
Impulsar los salarios de los trabajadores públicos y privados y la mejora de la protección social, que eviten la pobreza laboral, permitan una vida digna y contribuyan a garantizar la sostenibilidad y suficiencia de las pensiones.
FUENTE: nuevatribuna.es
11/08/2017
El empleo creado es temporal, en precarias condiciones laborales y con unos salarios miserables. Una mierda, vaya.






Esta negativa evolución se explica por la cerrazón de las organizaciones empresariales a permitir que los trabajadores participen de la prosperidad de las empresas
Los salarios pactados en convenio han perdido un punto de poder de compra en los siete primeros meses del año, mientras que los beneficios empresariales ya superan su nivel previo a la crisis. Esta negativa evolución se explica por la cerrazón de las organizaciones empresariales a permitir que los trabajadores participen de la prosperidad de las empresas, por la reforma laboral diseñada para devaluar los salarios, por un modelo de crecimiento que prioriza la amortización de la deuda de las empresas a la rebaja del desempleo, y por la falta de un presupuesto público que impulse el crecimiento económico.
Los salarios pactados en convenio han crecido un 1,33% hasta julio, mientras que los precios de consumo aumentaron un 2,3% acumulado entre enero y julio, resultando una pérdida de un punto en su poder adquisitivo durante los primeros siete meses del año. Los salarios pierden, además, participación en la renta generada en las empresas en 2017: mientras que la productividad por hora creció un 1,3% en el primer trimestre del año, el salario medio por hora se recortó un -0,3%. Como se observa en el gráfico, el salario medio por hora aumenta menos que la productividad nominal desde 2012. En 2014 y 2015, con el inicio de la recuperación, esta tendencia parecía que había empezado a revertirse, pero en 2016 vuelve y en el primer trimestre de 2017 se hunde la participación de la población asalariada en la renta.
La baja inflación estructural, que muestra el mantenimiento de la inflación subyacente en torno al 1%, es un motivo de preocupación, pues se basa en la desaceleración de la demanda interna, lo que significa menos empleo y una reducción más lenta del elevado paro. El crecimiento económico se mantiene en el 3% gracias al aumento de la demanda externa, pero las mejoras en el sector exterior se filtran poco al resto de la sociedad debido a que las exportaciones están muy concentradas en pocas empresas, que pagan pocos impuestos, son menos intensivas en trabajo e importan gran parte de sus factores productivos, lo que no genera empleo en España.
El aumento anual de los precios se mantiene en julio en el 1,5%. No obstante, consumos tan relevantes para las familias como gas, electricidad y agua (5,7%), aceite (6,1%), carne de ave (3,2%), pescado (3,5%) o carburantes y combustibles (3,7%) registran crecimientos muy superiores, lastrando el poder adquisitivo de la población.
Los precios registraron en julio un descenso mensual del -0,7% respecto a junio, marcado por el efecto bajista de las rebajas de verano y el descenso de vestido y calzado, solo compensado parcialmente por el incremento de los precios del grupo de ocio y cultura, por la subida de los paquetes turísticos en la temporada vacacional. El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) sube en julio una décima en España hasta el 1,7% anual, y aumenta una décima su diferencia con el de la Eurozona, que se mantiene en el 1,3% anual. El IPCA subyacente (sin energía y alimentos frescos) se situaba en junio en el 1,3% interanual en España, tras subir tres décimas, mientras que en la Eurozona el IPCA subyacente subía dos décimas hasta el 1,2%, lejos todavía del objetivo del 2% del Banco Central Europeo.
La baja inflación y el moderado crecimiento económico europeo justifican mantener la política monetaria expansiva del BCE y aplicar una política presupuestaria expansiva en el conjunto de la UE que abandone las políticas de austeridad e impulse el crecimiento y el empleo, para reducir los 16,2 millones de personas desempleadas de la Eurozona, de los que más de la cuarta parte reside en España. Fortalecer la negociación colectiva para que los trabajadores y trabajadoras participen de los beneficios de las empresas y acabar con la precariedad en el empleo, exige reequilibrar la capacidad de negociación entre las partes, derogando las dos últimas reformas laborales
El crecimiento económico en España se situó en el 3,1% interanual en el segundo trimestre según el dato adelantado, con una previsión de crecimiento algo menor en el conjunto del año.
Mientras, los ingresos y los beneficios empresariales continúan creciendo gracias a que las empresas no trasladan a precios toda la caída del precio del petróleo y de las materias primas, al recorte de sus costes de financiación, la bajada del impuesto de sociedades y la devaluación de los salarios provocada por la crisis y la reforma laboral. Es necesario que el crecimiento y los mayores beneficios se repartan ahora en forma más justa, a través de más puestos de trabajo, de empleo más estable, y de salarios que recuperen y ganen poder de compra. La creación de empleo y el aumento del poder adquisitivo de salarios y pensiones son los dos factores que más hacen por consolidar el crecimiento y su sostenibilidad, gracias a la rebaja de la desigualdad que generan.
Los datos provisionales de 2016 indicaban que 9,8 millones de trabajadores y trabajadoras que habían dispuesto de un convenio colectivo, ganaron poder adquisitivo, gracias a una subida media (1,02%) superior a la inflación media (-0,2%). Sin embargo, en 2017, con datos hasta julio, los convenios colectivos cubren a 5,1 millones de trabajadores y trabajadoras, con una subida salarial pactada del 1,33%, un punto por debajo de la subida media del IPC entre enero y julio. Solo un 25% de esta población asalariado cuenta con clausula de garantía salarial en su convenio colectivo.
FUENTE: nuevatribuna.es
11/08/2017
El empleo creado es temporal, en precarias condiciones laborales y con unos salarios miserables. Una mierda, vaya.
25/7/17
27/6/16
CONTRATOS EN PRÁCTICA
Está claro que están aprendiendo pero, mientras tanto,
trabajan prácticamente gratis.
¿O es que durante el aprendizaje no generan beneficios?
trabajan prácticamente gratis.
¿O es que durante el aprendizaje no generan beneficios?
Esto solo es una nueva forma de explotación laboral pactada entre empresarios y sindicatos.
¡Doblada, nos la han metido doblada!
Lo malo es que los jóvenes de hoy
lo ven como lo más natural del mundo.
lo ven como lo más natural del mundo.
¡¡¡NO, HIJOS, NO!!!
¡¡¡NO ACEPTEN LIMOSNAS!!!
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Siervos,
Trabajadores,
Trabajo
23/8/13
ALEMANIA, LA MENTIRA DE LOS "MINIJOBS"
El país que dirige Angela Merkel ha sido siempre la musa para sus vecinos del sur, especialmente en lo que a cifras del paro se refiere -con una tasa del 5,4% frente al 26,8% de España-. La última sugerencia del FMI de rebajar un 10% los salarios en nuestro país para ‘impulsar el empleo’ parece un intento de querer acercarnos al milagro alemán pero, ¿es oro todo lo que reluce?
Hay discrepancias según las fuentes consultadas, pero aproximadamente siete millones de alemanes, uno de cada cuatro trabajadores, tiene un contrato de bajo salario, los famosos minijobs (miniempleos). Para algunos, un mecanismo de entrada al mercado laboral y una fórmula para flexibilizar el empleo; para otros, un instrumento que fomenta el trabajo precario y de baja calidad. Vayamos por partes.
¿QUÉ SON LOS ‘MINIJOBS’?
Se trata de trabajos con un salario máximo de 450 euros mensuales y con un límite de horas (al menos formalmente) de 15 horas semanales (el 1 de enero de 2013 se aprobó la subida de 400 a 450 €). Lo habitual es que la hora se pague entre 5 y 7 euros pero, como en Alemania no hay salario mínimo interprofesional, depende del acuerdo al que lleguen las partes. Cuenta, además, con una tributación ventajosa. El empresario paga el 2% a Hacienda y el 28% a la Seguridad Social (el 15% al seguro de pensiones y el 13% al de enfermedad), por lo que la aportación total asciende al 30% (135 euros por un salario de 450 euros, 585 euros en total). El trabajador está exento del pago de impuestos, pero puede hacer una aportación voluntaria del 4,5% de sus ingresos que se suma al seguro de pensiones.Existe otra modalidad, los llamados midijobs, con cotizaciones a la Seguridad Social más reducidas que el empleo ordinario y con un salario que oscila entre los 401 y los 850 euros (aumento en 50 € también aprobado el 1 de enero de este año). Las personas bajo este régimen laboral tienen derecho a vacaciones pagadas, bajas por maternidad y a los plazos del despido.
Pero, ¿de dónde viene esta modalidad de contratación? Para llegar al origen de este modelo económico tenemos que remontarnos a la década de los 90 cuando, tras la reunificación, entra con fuerza en el mercado laboral alemán la jornada reducida: cualquier empleado que no superase las 15 horas semanales o los 50 días anuales y que ganara menos de 630 marcos. En abril de 1999, con la introducción de la moneda única, se elevó el límite salarial a 325 euros. Finalmente, en 2003, el Gobierno socialdemócrata de Gerhard Schröder ‘parió’ los minijobs para reducir la tasa de paro y aflorar la economía sumergida heredada de la crisis económica tras la reunificación.
En principio, tal y como explica a Números Rojos Ángel Goya, consejero español de Empleo y Seguridad Social en Berlín, los miniempleos están diseñados “como fórmula para entrar al mercado laboral, son empleos a tiempo muy parcial, no están pensados para prolongarse en el tiempo”. Aunque Moya reconoce que, “en algunos casos, como en los estados del sur del país, es un recurso demasiado habitual, y en esas zonas ha contribuido a aumentar las desigualdades salariales”. De hecho, según datos de la oficina de empleo, el número de minijobs creció tres veces más rápido que el resto de empleos entre los años 2005 y 2010.
En su mayoría son trabajos de baja cualificación: empleadas del hogar, camareros, cuidadores de niños y ancianos, repartidores, dependientes, etc. Los colectivos que más se acogen a esta fórmula son jóvenes, mujeres que buscan conciliar trabajo y familia y parados de larga duración. “No se idearon para que la gente tenga que sobrevivir con uno de estos trabajos, sino para combinarlo con los estudios o con una pensión”, explica Neus Pérez, periodista española en Berlín.
“El problema es que muchas veces la gente que acaba trabajando en los minijobs no encaja con ese perfil, lo toman como un trabajo ‘normal’ y entonces tienen un empleo y un salario precario, sin cotizar”, afirma. Y es en esos casos cuando estas situaciones se enquistan. Según la Fundación Bertelsmann, Alemania tiene una de las tasas de transformación de empleo precario en empleo de calidad más bajas de la Unión Europea (UE). Por el contrario, desde la mutua de pensiones KBS defienden que una de cada tres personas que tiene un minijob consigue un trabajo regular cuando concluye la relación laboral. Sin embargo, las cifras de sub-empleados no paran de crecer.
ATRAPADOS EN LA PRECARIEDAD
Los sindicatos alemanes sostienen que se ha convertido en una trampa, sobre todo para las mujeres, que perpetúan su dependencia de las transferencias estatales y los ingresos de los cónyuges. Más de 4,5 millones de estos empleados precarios son mujeres, de las que más de tres millones carecen de otra fuente de ingresos. Para Francisco Trillo, profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Alemania “hay un elevado número de trabajadores con un empleo de muy baja cualificación, y la mayoría, entre el 70 y el 80%, son mujeres, porque es una sociedad donde estas siguen abocadas a quedarse en casa a cuidar de los hijos”.
El profesor Trillo asegura que “si lo que se busca es alterar las cifras de desempleo, cumplen con su finalidad. Pero la finalidad del trabajo es dar acceso a una serie de bienes y servicios de la sociedad, y esa función no la cumplen”.En el mismo sentido se expresa Ricardo Morón, profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Madrid: “El modelo alemán de minijobs está consagrando una casta de personas empobrecidas, encapsula a la población y produce una segregación por edad y por sexo”.
Y en esa segregación por edad la alarma ha saltado también entre los jubilados. Según el diario alemán Süddeutsche Zeitung, cerca de 800.000 pensionistas alemanes, 120.000 de ellos mayores de 75 años, tienen un minijob. Para algunos expertos, una gran parte de estas personas cuenta con una alta cualificación y continúa trabajando para mantenerse activos, no por necesidades económicas. Pero desde el organismo social VdK aseguran que la mayoría de esos mayores de 75 años en activo “no son precisamente profesores universitarios que quieren trabajar más tiempo. Se trata más bien de jubilados que reparten periódicos, llenan estanterías de supermercados y practican otros oficios poco atractivos para mejorar sus pensiones”.

UNA BOMBA DE RELOJERÍA QUE ESTALLA EN LA JUBILACIÓN
La extensión de la precariedad y el salario bajo suponen una bomba de relojería contra el sistema de pensiones. Según un informe del Ministerio de Trabajo alemán, las cotizaciones al seguro de pensiones público de los empleados de los minijobs solo les darán derecho a 3,11 euros de pensión al mes por cada año trabajado. Pongamos el ejemplo de una mujer que a los 30 años decide ser madre y comienza a trabajar a tiempo parcial para obtener ingresos extras. La edad de jubilación en Alemania son 67 años. Si esa mujer solo tuviera esa fuente de ingresos a lo largo de su vida laboral, tras 37 años cotizando a la Seguridad Social tendría derecho a una pensión mensual de 115,07 euros.
Por eso, se calcula que millones de trabajadores alemanes, en su mayoría mujeres, podrían caer en la pobreza cuando se jubilen, un colectivo que en Alemania ya denominan ‘viejos pobres de solemnidad’: todos aquellos que tendrán una jubilación por debajo de los 680 euros, la pensión mínima en el país, y que plantean un enorme desafío a la Seguridad Social. Desde los sindicatos alemanes llevan años reclamando la implantación de un salario mínimo, ya que aseguran que los empleos precarios son la vía directa hacia la pobreza de los ancianos.
La respuesta de Angela Merkel ha sido el anuncio de planes para subvencionar directamente las pensiones más bajas a partir de 2013 y la ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen, ha hablado de poner en marcha un sistema de pensiones paralelo al ya existente para hacer frente a las necesidades de los que hoy son subempleados y mañana serán ancianos pobres.
Las voces críticas son cada vez más numerosas desde dentro de la propia Alemania. El Ministerio Federal de Asuntos de Familia dio a conocer un informe a principios de 2011 en el que aseguraba que los minijobs no cumplen la función de puente hacia el empleo a jornada completa e indefinida. El informe destaca que el salto hacia un trabajo regular es “sumamente difícil”. Igualmente, un informe de la Fundación Bertelsmann asegura que los empresarios no recurren a este instrumento para afrontar una mayor demanda de trabajo de forma flexible, sino que integran los miniempleos en la plantilla, con riesgo de mantener este contrato precario de forma indefinida.
En muchos casos, como denuncia el profesor Morón, “las empresas usan los contratos de 400 euros para mantener a personas a tiempo completo: pagan las horas extras en negro y evitan abonar la Seguridad Social y el resto de cotizaciones obligatorias en los contratos regulares. Y todo esto no es un problema solo de Alemania, incide en el resto de Europa. El milagro alemán tiene que ver con el control de los salarios. Se pagan sueldos bajos y el país incrementa su productividad, pero eso hace que el resto de países tengan que recortar los salarios para poder ser competitivos”, asegura Morón.
¿’MINIJOBS’ EN ESPAÑA?
Cuando el Banco Central Europeo (BCE) compró deuda soberana española e italiana en los mercados secundarios, Jean-Claude Trichet, su entonces presidente, mandó una carta a Zapatero que fue filtrada por los sindicatos. Una de las condiciones era la implantación de miniempleos en España. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) defendió su introducción, pero los sindicatos españoles anunciaron su oposición a esta medida. Para Cándido Méndez, “lo que se está proponiendo es una nueva degradación del empleo; además, creando un falso espejismo, puesto que no es la solución para que las pymes puedan crear trabajo”.
Para el consejero Ángel Goya, “el modelo alemán es muy especial y no creo que sea aplicable a la realidad española. En España ya existe el contrato a tiempo parcial y hay mecanismos para flexibilizar el empleo”. Es lo mismo que opina el profesor Trillo, para quien “en el ordenamiento jurídico español hay elementos más que de sobra. No tiene sentido la aplicación aquí de los minijobs”.Parece que, de momento, no ha cundido en España el ejemplo alemán. Mientras, el fortín de la economía alemana empieza a mostrar más puntos débiles de los esperados. Quizás el milagro, al fin y al cabo, no sea tal.
FUENTE: Público.es
Números Rojos
13 ago 2013
Siguiendo la senda laboral que nos marca Alemania, con los ojos cerrados para no ver el precipicio, vamos a acabar como el gallo de Morón: "Sin plumas y cacareando"
Etiquetas:
Bajos salarios,
Contratos basura,
Explotación laboral,
Minijobs,
Precariedad laboral
14/8/13
CONTRATOS SIN HORAS. UNA NUEVA EXPLOTACIÓN LABORAL
En Reino Unido, compañías como McDonald’s contratan hasta al 90% de sus trabajadores bajo esta modalidad laboral, que permite al empleador no estipular cuántas horas trabaja su plantilla, exigiendo total disponibilidad en función de la carga laboral.
Justin Sullivan (AFP)
"Las semanas que más trabajo puedo llegar a hacer más de 70 horas, y las que menos, ocho o nueve". Así relata Aaron, de 45 años, su situación laboral como cuidador de personas mayores en una empresa que depende directamente de la Administración en un barrio del sur de Londres. Este cuidador se siente atrapado en un contrato sin horas, esto es, uno en el que el empleador no estipula cuántas horas semanales trabaja su plantilla, exigiéndole disponibilidad en función de la carga de trabajo.
Una modalidad de contratación bastante similar a la que la CEOE quiere implantar en nuestro país. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales ha propuesto al Ejecutivo que los empresarios puedan "imponer" a los trabajadores la conversión de su contrato a tiempo completo en uno a tiempo parcial cuando existan causas que lo justifiquen, con la finalidad de evitar despidos. Sin embargo, estas propuestas ya han recibido el rechazo frontal de los principales sindicatos y del PSOE, que temen que estas medidas únicamente sirvan para aumentar la precariedad laboral, tal y como ocurre en Reino Unido.
El caso de Aaron es uno más, la punta de un iceberg de más de 300.000 personas que se encuentran en esta misma situación,
según datos de la Oficina Nacional de Estadística. Nada comparado con
el último informe del experto en recursos humanos CIPD (Chartered
Institute of Personnel and Development) que aumenta la cifra hasta casi
cuatro veces más, superando el millón de empleados en esta situación tan precaria. El CIPD afirma que mientras que el sector privado acapara el 17% de estos contratos, el público absorbe el 24%, incluyendo al Servicio Nacional de Salud (NHS).La excusa de la crisis
Las cifras oficiales, muy alejadas del millón del CIPD, ilustran el crecimiento de este tipo de contratos desde 2005, cuando apenas existían 50.000; un año después ya había 134.000 y a finales del año pasado más de 250.000. En esta tendencia, 2010 supuso un punto de inflexión, con la entrada en vigor de una directiva europea en virtud de la cual todos los empleados que hubieran sido contratados a través de una agencia de colocación disfrutarían del mismo estatus que cualquier otro empleado cumplidas las 12 semanas de trabajo. Entonces, fueron muchas las compañías que recurrieron a los contratos sin horas para sortear la directiva y evitar pagar todos los beneficios a sus trabajadores.
En este sentido, las asociaciones empresariales no han tardado en dar la voz de alarma ante la posibilidad de que el Gobierno elimine este tipo de relación laboral. Es el caso de Alexander Ehmann, director de Política Regulatoria del Institute of Directors (IoD), una agrupación que reúne a más de 38.000 directores generales de compañías, incluidos diversos altos directivos de empresas del FTSE 100 (los 100 principales valores de la Bolsa de Londres).
Convencido de que "estos contratos pueden jugar un papel crucial en nuestra recuperación económica", Ehmann afirma que "eliminarlos podría conducir al mercado laboral británico a rigideces como las de Francia o España". El representante del IoD asegura que "una de las razones por las que nuestra economía no ha seguido el mismo camino que el sur de Europa es porque los empleadores han sido capaces de adaptarse rápidamente a la demanda cambiante".
Por su parte, otro portavoz de IoD, que prefiere denominar a estos contratos como "de horas no garantizadas", afirma que "creemos que son éticos, porque no sólo proporcionan a los empleados la flexibilidad para cumplir con sus otros compromisos (como estudiar, criar a sus hijos), sino que también se la da a una industria como la hostelería, en la que resulta tan complicado predecir qué plantilla se necesitará".
Tanto es así que la propia sede del IoD en Londres, donde su máximo directivo gana 300.000 libras anuales, (unos 347.000 euros) cuenta en su departamento de hostelería con 16 empleados temporales con contratos sin horas. Estas mismas fuentes no sólo consideran que "sin este tipo de contratos el desempleo en Reino Unido sería mucho mayor" sino que, además, señalan que "el Gobierno tiene que reconocer que cualquier acción que limite el uso de esta modalidad contractual es más que probable que perjudicará a la creación de empleo".
FUENTE: Rebelión.es
David Bollero
Londres - 10/08/2013
¡Ciudadanos!:
Esto no es, ni más ni menos, que una nueva forma de esclavitud; otra de la larga serie que el Sistema nos impone.
¡Sigan bailando!... ¡¡sigan bailando!!... ¡¡¡sigan bailando!!!...
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