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23/9/18

FINANCIACIÓN ILEGAL DEL PP

Aznar, en la comisión de investigación sobre la caja B del PP: "No voy a pedir perdón"


El expresidente del Gobierno niega que existiera una caja B en el PP y dice que es "producto de la imaginación". Acusa a Rufián de pertenecer a un partido "golpista" y niega conocer a Correa, pese a que estuvo en la boda de su hija.

El expresidente del Gobierno José María Aznar en el Congreso. EFE/Juan Carlos Hidalgo

El expresidente del Gobierno José María Aznar ha regresado este martes al Congreso, catorce años después de abandonar el Palacio de la Moncloa, para comparecer ante la Comisión de Investigación sobre la supuesta financiación ilegal del PP y por la que ya han pasado destacados dirigentes del partido. 

Aznar ha llegado arropado por la plana mayor del PP: Pablo Casado, Teodoro García Egea y Dolors Monserrat le han acompañado en el paseíllo informativo a su entrada. El expresidente del partido, del gobierno y de honor ha escenificado su reconciliación con la nueva dirección conservadora que no teme a sus declaraciones.

Aznar no ha querido contestar a ninguna pregunta de los periodistas a su entrada en la sala Cánovas, en el Congreso. Inmediatamente después, Rafael Simancas, el portavoz del PSOE, el grupo parlamentario más numeroso que pidió su comparecencia, ha comenzado el interrogatorio.
El expresidente del Gobierno poco antes de su comparecencia. EFE/Juan Carlos Hidalgo

El diputado del Grupo Socialista ha empezado recordando a Aznar que los suyos le señalan. Ha llegado a leerle declaraciones textuales de miembros del partido, tras la sentencia de la Gürtel que acusó al Partido Popular de haber creado "un auténtico sistema de corrupción". "Nos estamos comiendo la mierda de Aznar", declararon entonces y el expresidente ha tenido que escuchar en sede parlamentaria.

Aznar se ha defendido subrayando que en todo el proceso judicial de más de 8 años jamás fue imputado ni llamado a declarar. "Mi responsabilidad política me alejó de la gestión económica", ha dicho para justificarse y ha remachado su primera intervención afirmando: "No tengo que pedir perdón por nada y no voy a pedir perdón por mucho que usted me lo pida". Para cerrar, ha invitado a Simancas a que sea él quien pida perdón porque su partido fue condenado por financiación ilegal, en clara referencia al caso Filesa, sentenciado en 1997.

Después, el portavoz del PSOE y el exdirigente se han enfrascado en una discusión sobre su implicación en el caso Gürtel, con respuestas sobre los ERE de Andalucía y la investigación abierta al PSOE valenciano.


Aznar ha afirmado taxativo que la caja B es "un producto de la imaginación", que él no va a hablar de los papeles de Bárcenas y de las siglas que le señalan (J.M.) porque no sabe nada de esos números, que lo único demostrado en la sentencia es un acto en Madrid valorado en "200.000 Euros". "El Partido Popular nunca ha sido un partido corrupto y no lo es, otra cosa es que pueda haber personas que hayan faltado a la legalidad".

Aznar ha seguido haciendo gala de su sorna y ha repetido en cada ocasión que el PSOE tiene más de 300 imputados en el caso de los ERES y 850 millones de euros malversados. Los diputados del PP que le arropan en la sala le aplauden cada finta. "Le deseo que supere sus disgustos y sus frustraciones", ha dicho a Simancas a modo de despedida, en referencia al Tamayazo.

Rufián: "Señor Aznar, ¿tiene usted vergüenza?" 
El diputado de ERC, Gabriel Rufián, con la camiseta de José Couso. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Gabriel Rufián, el portavoz de ERC, el siguiente en interrogar, ha preguntado mirando a los ojos al expresidente, si no tiene nada que decirle a los padres de José Couso. Aznar le ha sostenido la mirada y no ha dicho ni palabra. Después, le ha preguntado en un tenso rifirrafe: "Señor Aznar, ¿tiene usted vergüenza?".

El exdirigente conservador le ha rebatido la acusación de partido corrupto declarando que de los 71 ministros que nombró solo uno ha sido condenado y no por el ejercicio de sus funciones de Gobierno. Ha defendido a Zaplana, sin entrar en la consideración judicial, porque está en una situación que "se puede solucionar" y se ha mostrado "muy preocupado por su salud física padeciendo leucemia".

Aznar ha tratado de descalificar la intervención de Rufián, con una enmienda a la totalidad, afirmando que pertenece a "un partido golpista" que está en contra de estas dos cámaras y del "sistema que le permite estar hoy aquí".


El portavoz de ERC le ha mostrado la foto de su primer Gobierno con todos los miembros señalados por temas de corrupción y le ha lanzado "ésta es su herencia", y el expresidente ha reiterado que está "orgulloso" de aquel primer consejo de ministros y que ninguno de los señalados lo está por el ejercicio de sus funciones.

Aznar pide al presidente de la comisión, Pedro Quevedo, no tener que escuchar la intervención final de Gabriel Rufián porque no ha venido al Congreso a escuchar "frases tabernarias" que "no merecen ni el más leve de mis desprecios". Quevedo ha hecho oídos sordos a su petición.

Rufián ha terminado su intervención haciéndole preguntas que le han pedido gente en la calle que le haga sobre Irak, corrupción, el Yak-42, etc. y le ha contado una escena de El Padrino en la que acaricia un gato. Aznar no ha contestado a ninguna de estas cuestiones, ha informado de que tiene perro y no gato y ha invitado a Rufián a que lo saque a pasear cuando quiera. Después, para terminar con él, le ha recomendado que no siga por el "camino del histrionismo" porque "no le va a ir bien".

José María Aznar durante su comparescencia

"No conocía al señor Correa"

Su presunta relación con Correa ha sido objeto de reiteradas preguntas por parte de los portavoces de la oposición, como Simancas, Rufián o el del PNV, Mikel Legarda, quienes han recordado la presencia de Correa, condenado a 51 años de prisión, en la boda de la hija de Aznar con Alejandro Agag. "Yo no conocía al señor Correa ni contraté al señor Correa", ha respondido en numerosas ocasiones.

Sin embargo, durante el juicio de la primera etapa de la trama Gürtel, Correa detalló sus vínculos con miembros o gente próxima al PP y entre ellos señaló como "íntimo amigo" al yerno de Aznar, con quien dijo que tenía "una muy buena relación", como se pudo ver en su "famosa boda", a la que asistió como testigo. Fuentes de Génova han asegurado a Público que se han mostrado muy satisfechas por el desempeño de Aznar en su comparecencia en la Comisión. "Está increíble", afirman.

Correa y su esposa en la boda de la hija de Aznar

FUENTE: publico.es
Marta Nebot
18/09/2018

26/5/18

ME ENCANTA...

Me encanta comprobar que todavía existen personas que piensan como yo:

Viñeta publicada en el periódico EL DÍA con fecha 25/05/2018

Esa misma reflexión me hice ayer, cuando conocí la sentencia de la Gürtel.

¿Entonces cuántas páginas tenía el proceso?... ¿millones?

Citizen Plof

25/5/18

EL PP HA SIDO CONDENADO POR LA TRAMA GÜRTEL




Y además: Luis bárcenas a 33 años; su esposa, Rosalía Iglesias, a 15 años; Francisco Correa, a 51 años; Pablo Crespo, a 37 años; Alberto López Viejo, a 31 años; Jesús Sepúlveda, a 14 años…
y así hasta 29 encauzados.


 

Cuando la Gürtel era un montaje de "la policía de Rubalcaba"



Falangito y sus mandarinos (líderes anticorrupción donde los haya) y los vascos esos del pene raro (PNV) han puesto este "pís" en manos de un partido condenado por corrupción, para que sigan dos años más haciendo lo que les venga en gana.

Citizen Plof



Ciudadanos dijo que no iba a permitir que en las instituciones hubiera cargos públicos corruptos, pero de partidos enteros no dijo nada. Sigan circulando.

gerardo tecé


Esta página es demoledora para el PP. Han saqueado el país.

Jesús Moreno 



 ¡Que va! Esto acerca al PP a la mayoría absoluta, porque si algo caracteriza a los españoles de bien, es lo de ser gilipollas.




En una democracia de verdad,
el gobierno se hubiera ido a hacer puñetas.
Pero claro...

Magyanes

31/8/17

UN PAÍS JODIDO

Rajoy ha salido airoso, y si no se ha asomado al balcón de Génova a celebrar el escaqueo, ha sido por el qué dirán. Quizá ese sea el gran problema de España. Tener gobernantes que consideran un éxito que un presidente se escaquee.


Eran las diez de la mañana y en la Audiencia Nacional se sentaban, en forma de Rajoy, décadas de corrupción del partido gobernante. Décadas de un modo de gestionar lo público que han provocado una hemorragia económica y social que sigue desangrándonos. Como todos sabíamos, y como diría el propio Rajoy, lo de hoy no era una cosa menor, o dicho de otra forma, era cosa mayor. Ese era el contexto, la Audiencia Nacional, el terreno de juego y Rajoy, el protagonista que saltó al campo algo inquieto. Se notó en sus primeras respuestas, breves y desenfocadas –“no me ha respondido a lo que le pregunto” fue su debut en la sala-- que aquello no era un trago agradable. Al poco todo cambió. Cualquier futbolista explicaría de forma sencilla el proceso por el cual se pasa de los nervios al confort en una gran cita como la de esta mañana en cuestión de segundos. “Sí, bueno, algunos nervios, pero cuando uno sale al campo y la pelota rueda, uno hace lo que sabe hacer y los nervios se van, ¿no?”. Y el pelotero Rajoy mató los nervios haciendo lo que sabe hacer: jugar al esperpento con ayuda arbitral y echándole berlanguismo al asunto.


Uno de los principales problemas a los que tenía que enfrentarse Rajoy, además de a la foto de un presidente del Gobierno sentado ante un tribunal, era el de la obligación de tener que decir la verdad, un ejercicio imposible para quien nada con la corrupción al cuello. Descartada la posibilidad de decir la verdad sobre lo que sabe de la Gürtel, a Rajoy le quedaba la única salida de no mentir demasiado. Y esta mañana sólo necesitó la mentira primera: “Mi función en el partido era sólo política”. A partir de ese momento, de la tarea de evitar la escena de un presidente riéndose del tribunal, se encargó el abogado de Bárcenas, que se puso la camiseta de marianista, y el propio presidente de la sala. Sus “venga, venga, ya está bien, le ha dicho que no sabe, siguiente pregunta” superaron en número, para sorpresa en las casas de apuestas, a los “mire usted, no me acuerdo” del presidente.  

 

La cara del presidente de la sala era de apuro. En cada gesto parecía pedir que aquello acabase lo antes posible, que estamos molestando a este señor de Pontevedra y tendrá cosas que hacer esta mañana. En su salsa y cediéndole el nerviosismo al propio tribunal, Rajoy empezó a hacer de Rajoy en plena sede judicial recordándonos a Maradona dándole toques a aquella bola de papel. Los peloteros son capaces de hacer virguerías incluso en las condiciones más adversas y el presidente del Gobierno, preguntado por la mayor trama corrupta de nuestra historia, desplegó su repertorio de chascarrillos –“mi respuesta tiene que ser gallega, no va a ser riojana”--, faltas de respeto a los letrados –“no es muy brillante su razonamiento”-- y el vacile habitual –“hacemos lo que podemos significa que hacemos lo que podemos”-- a los que nos tiene acostumbrados. En la sala hubo risas. El marianismo como forma de vida es hegemónico.


Acabado el paripé que ha llevado a un hombre que no tenía ni idea de lo que allí se trataba a declarar ante el tribunal, el presidente de la sala dio por concluido el mal rato. A esas alturas de la mañana, el cuerpo nos pedía que lo anunciase con un solemne “esto está ya sustanciao”. Un país está jodido cuando la realidad supera la ficción que dibujó gente como Valle-Inclán o Berlanga. Y España está en ese punto de superación. Desde el Partido Popular se muestran eufóricos. Rajoy ha salido airoso y si no ha ido al balcón de Génova a celebrar el escaqueo ha sido por el qué dirán. Y quizá ese sea, hoy día, el gran problema de este país. Tener gobernantes que consideran un éxito que una figura de autoridad como lo es un presidente se escaquee “saliendo airoso”. Considerar una victoria el esconderse tras el yo no sé nada, el evitar responsabilidades dejando caer la culpa de muchos mandamases a un solo extesorero con demencia senil. Será un éxito para algunos. Para la mayoría, esto es un problema que hace que esa gran nación de la que tanto habla Rajoy sea en realidad un país jodido por dirigentes con esos valores.


FUENTE: ctxt.es
TECETIPO
Gerardo Tecé
27/08/2017


Sé que no es lo mismo fervor mariano que marianismo, pero, miren por dónde, observando esta obra pictórica le he encontrado cierta similitud: 

La Virgen puede ser el Estado, Rajoy el Niño, y los dulces Ángeles que lo adormecen, 
esos Señores que, callando, otorgan.

26/7/17

RAJOY, DESAPARECIDO EN COMBATE

El rey de los trabalenguas declara como testigo



Para normalizar algo tan anormal como que Rajoy vaya a convertirse este miércoles en el primer presidente obligado a testificar en un caso de corrupción, su legión de asesores se ha dado un largo paseo por la Wikipedia para identificar y trasladar a los medios de comunicación casos similares. Han hecho una lista que incluye a dos franceses –Jospin y Villepin-, a Michelle Bachelet y a David Cameron, aunque por más que han mirado no han podido establecer que ninguno de ellos mandara mensajes de apoyo a alguno de los acusados para pedirle que fuera fuerte y que resistiera como un campeón. De eso no hay precedentes. 

Los asesores, según cuentan, están trabajando de lo lindo para preparar la declaración de Rajoy, algo en sí que ya es bastante preocupante. De hecho, resulta incomprensible. ¿Qué ha de preparar con tanto ahínco el presidente si como testigo está obligado a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? ¿Acaso la verdad admite recovecos o estrategias?


El caso es que el presidente está estudiando como un opositor el día antes del examen, incluidas las adjudicaciones en sus diferentes etapas como ministro, después de que sus consejeros áulicos le convencieran de que la inopia es nefasta para su imagen pública. De ahí que se haya resignado a abandonar su cómodo reino de Babia para alquilarse un apartamento en el centro de la realidad con todas las incomodidades imaginables. Como en el juego de ni bien ni mal ni sí ni no, Rajoy tiene prohibido decir no me consta o no me acuerdo, bajo amenaza de pagar prenda y quedar expuesto a la desnudez de la pelota picada.

No será una tarea sencilla porque el del PP ha exhibido en los últimos años mucha ignorancia, como si su memoria hubiese sido golpeada con los mismos martillos que los discos duros de Bárcenas.


 Cuadrar esas oceánicas lagunas con un relato creíble que no contradiga su disposición a colaborar con la Justicia es un reto descomunal del que difícilmente se sale airoso. La envergadura de la misión le ha obligado a despejar su agenda y, posiblemente, a restringir las siestas. Con eso está todo dicho.

La primera dificultad es casi metafísica. Es posible sostener, como ha venido haciendo Rajoy durante años, que no conociera a Correa, pese a que Don Vito y sus empresas fueran los principales proveedores de servicios del partido en las campañas electores de Aznar que dirigió el hoy presidente. Correa vivía prácticamente en la sede de Génova, pero no se puede pedir a Rajoy que se fijara en un tipo con gomina, siendo el fijador de cabello de uso tan extendido y común entre la dirigencia popular.

Francisco Correa

También se puede aceptar que fuera él quien ordenara dejar de contratarle tras descubrir que ese señor al que no conocía era un maleante que tenía en nómina a varios alcaldes del partido en cuyos municipios se hartaba de adjudicaciones.  

Pero lo que es casi imposible de justificar es la razón por la que en ese mismo momento no puso en conocimiento de la Justicia estos cohechos, no tomó medidas contra sus corrompidos ediles y permitió que Correa trasladara al PP de Valencia su cuartel general de operaciones.

Álvaro Lapuerta

Al rey de los trabalenguas se le pedirá que explique de quién recibió el soplo sobre los enjuagues de Correa. Si como se filtró en su día declara que fue de Álvaro Lapuerta -librado de la causa por una demencia sobrevenida que le impide ser consciente de los que le rodean, muy al estilo de Rajoy sin tener nada diagnosticado- habrá mandado al garete la estrategia de otros altos cargos del PP, consistente en arrojar mierda sobre el extesorero judicialmente inatacable. 

La maniobra trata de exculpar a su sucesor de patillas de bandolero, con el que parece haberse alcanzado un pacto de no agresión en directo y en diferido. Ahora bien, si Lapuerta era el cerebro al que, en última instancia, cabría atribuir hasta la muerte de Manolete, no resulta muy creíble que también fuera el denunciante de las corruptelas.

La muerte de Manolete (Jesús Helguera, 1910-1971)

Igual de complicado será abordar el espinoso asunto de los sobresueldos, que no se juzga en la causa pero que son temporalmente coincidentes.

Más de 30 apuntes en los papeles de Bárcenas reflejan supuestas entregas de dinero a Rajoy con carácter trimestral o semestral, presumiblemente procedentes de esa caja B cuya existencia niega el PP.

Luis Bárcenas

Si los sobresueldos eran legales, se declaraban y constituían remuneraciones complementarias por razón del cargo, como ha llegado a afirmar el presidente, ¿qué sentido tendría incluirlos en una contabilidad paralela?

Para aliviar el mal trago, Rajoy contará con los capotazos del presidente del tribunal, el juez conservador Ángel Hurtado, quien tras fracasar en su intento de que no compareciera, se ha tomado el asunto como algo personal, pendiente como está de un merecido ascenso.

Ángel Hurtado

Hurtado ha dispuesto que se siente en un estrado a la misma altura que el tribunal, varios palmos por encima de los acusados, que no estamos tratando con un cualquiera. La igualdad ante la ley siempre fue matizable.

El presidente del tribunal está decidido a dar la bienvenida al presidente a porta gayola e inmortalizar esa imagen tan apreciada de una Justicia lacaya y genuflexa. 

Recibiendo a porta gayola

FUENTE: publico.es
Tierra de nadie
Juan Carlos Escudier
24/07/2017
El sapito Glo Glo Glo


 Nadie sabe dónde vive.
Nadie en la casa lo vio.
Pero todos escuchamos
al sapito: glo... glo... glo...

¿Vivirá en la chimenea?
¿Dónde diablos se escondió?
¿Dónde canta cuando llueve
el sapito glo... glo... glo...?

¿Vive acaso en la azotea?
¿Se ha metido en un rincón?
¿Estará bajo de la cama?
¿Vive oculto en una flor?

Nadie sabe dónde vive.
Nadie en la casa lo vio.
Pero todos escuchamos
al sapito: glo... glo... glo...

José Sebastián Tallon
(1904 - 1954)




Lo de nuestro sapo particular no es precisamente un canto.

Su glo... glo... glo... suena
a que se le está agotando el oxígeno.

23/6/17

LOS TELONEROS (CRÓNICA JUDICIAL)

Los teloneros de Rajoy en la Gürtel lo niegan todo

Si uno se creyera sus respuestas la conclusión sería terrible: la acusación se levanta sobre facturas, papeles y pruebas malinterpretadas por funcionarios de justicia torpes o conspiranoicos.

Principales implicados en la Trama Gürtel

Lo primero que hizo Javier Arenas al terminar de declarar y abrir de nuevo la entrada a la salita en la que esperan los testigos fue reírse. Una risa guasona que se oyó por un error de cálculo; no esperó a cruzar el marco de la puerta. No sabemos cómo respondieron dentro los pesos pesados que esperaban: Ángel Acebes, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja. Si rieron, lo disimularon bien cuando aparecieron más tarde, caminando con hartazgo y --sobre todo Mayor Oreja-- con una visible voluntad de castigo reprimida: los ojos marcados con la acritud de quien sabe que no puede tomarse ninguna revancha, ni siquiera por cauces pasivo agresivos.

Desfiló por delante del tribunal una era de la política española. Dijeron poco y negaron mucho, pero representaron a la perfección el broche de cieno con que se ha cerrado un periodo histórico cuyos protagonistas pretendieron vender como apoteosis de la prosperidad. España iba bien, lo decían en los mítines y lo sentían de verdad porque dopado uno se percibe exultante. Plazas de toros, banderitas azules; los peperos presumían como colibríes mientras detrás de ellos corrían comisiones, donaciones fraudulentas, tratos de favor, defraudación, malversación: estafa económica, política y humana. Estos cuatro hombres, citados como testigos, llevaban restos de aquella gloria en el rostro, pero había que escarbar bien para encontrarlos, ahora se han convertido en pura irritación.


Una tónica general: negaron todo, aseguraron haberlo olvidado todo y lo que recordaron, lo hicieron con debilidad, adornando las afirmaciones con creos y supongos. Si uno se creyera las respuestas de los cuatro de Aznar con bigote, la conclusión sería terrible: la Gürtel se levanta sobre facturas, papeles y pruebas malinterpretadas por funcionarios de justicia bien torpes, o bien conspiranoicos. Ya no dicen que la Gürtel “es una trama contra el PP” como en aquella famosa comparecencia en la que salió Rajoy escoltado por toda su guardia como si fuera Pablo Iglesias. No lo dicen así porque esa línea no engarzaba bien con su discurso de colaboración con la justicia (que sirve para cobijarse mientras se lobotomizan discos duros); pero en lo que se desprende de sus maniobras de defensa, el resultado es el mismo. Negar tan categóricamente la práctica totalidad del caso Gürtel sólo puede significar que existen voluntades oscuras para destruir a los conservadores.

Llegaron pronto los protagonistas y ninguno se dejó ver por el vestíbulo. Salió primero Javier Arenas, antiguo secretario general de los populares (1999-2003), exministro de Trabajo primero y luego de Administraciones Públicas, además de un rosario de cargos más que lo sitúan como hombre fuerte del PP. 

Javier Arenas

“Nunca, nunca el partido recibía una donación a cambio de algo; eso me lo decía don Álvaro Lapuerta, que era conocido así (don) dentro de la sede”, comenzó Arenas. Su citación, por iniciativa de Bárcenas, pretendía aclarar las funciones y responsabilidades del extesorero y arrojar luz sobre la campaña para las elecciones autonómicas de 2003, uno de los acontecimientos aprovechados por la trama para atascarse el bolsillo. Arenas afirmó no estar muy al tanto de adjudicaciones y contrataciones para la campaña. Era un hombre ocupado: “Hacía muchos mítines diarios y no participé (en las reuniones de campaña), además era ministro de Administraciones Públicas”.

Algunas pistas, sin embargo, sugieren que sí conocía de cerca los contactos y contrataciones entre las empresas de Correa y el PP. La sala proyectó una carta que le envió Álvaro Pérez El Bigotes reclamando el pago de una deuda del partido en Galicia. En ella se aludía a unas instrucciones previas que él mismo había indicado a Bárcenas. Su secretaría, sentenció Arenas frente al juez, remitió automáticamente la misiva a tesorería por tratarse de un asunto económico. Durante la vista, había asegurado no acordarse de  situaciones en las que había participado él directamente; no obstante, en este caso, su memoria mejoró y garantizó sin dudar que la carta había sido reenviada a tesorería y que, por eso, no había podido leerla ni tenía constancia de ella. Arenas se esforzó por desconectarse de Gürtel. Encontró una estrategia tan gráfica como carente de sentido: negó haber celebrado reuniones privadas con Correa y sus acólitos. Cosa poco relevante teniendo en cuenta su fluida amistad con Bárcenas en aquel momento.

Bárcenas - Correa

Cuando llegó la hora de hablar de sobresueldos y de los papeles del extesorero, Arenas inauguró el estilo que seguirían sus compañeros. “No conocía ninguna contabilidad, y menos una contabilidad B”, “todo lo que he percibido lo he declarado a la Hacienda Pública”, y así.  Negó de múltiples formas, hasta que se le ocurrió emplear la palabra “jamás”. La pronunció una vez como si aguantara una calavera en la mano, se gustó y la usó para todo. Por ejemplo: “Jamás he tenido un encuentro con Luis del Rivero”, expresidente de Sacyr que, según la investigación, recibió dinero en Suiza procedente de Correa. A veces decía “nunca” y luego remataba: “Jamás, nunca jamás”. Algo en la sonoridad le seducía, quizás esa ‘j’ o la ‘s’ final que podía arrastrarse y crear un pequeño silencio. Los políticos suelen confundir la retórica excesiva con la credibilidad.

Otro negador profesional, Ángel Acebes, tomó asiento. El exministro deL Interior mantiene todavía la expresión apática con que tropezó en la crisis del 11M. Tiene el pelo más blanco y la piel más rojiza, pero conserva los ojos huidizos de entonces. El testimonio del político debía aclarar qué pasó con la compra de acciones de Libertad Digital, presuntamente, a cargo de la caja B de Génova. Alberto Recarte, expresidente de la cadena, se había reunido con él para anunciarle la ampliación de capital. “Iría a verme como miembro del PP igual que fue a ver a decenas de miembros del PP”, relativizó Acebes, certificando una sintonía entre la televisión y los conservadores que iba más allá de la simpatía ideológica. El testigo necesitaba a la sazón apoyos mediáticos para su teoría de la conspiración sobre los atentados yihadistas.
 
Ángel Acebes

La fiscal Concepción Sabadell lo interrogó sobre los más de 100.000 euros que se le atribuyen como pagos en efectivo de la caja B. “No tengo ni la más remota idea de a qué se debe”, esquivó él, “las retribuciones siempre eran con las retenciones correspondientes”.

Jaime Mayor Oreja, en directo, es un hombre compacto al que resulta imposible imaginar en chándal. Debió acabársele la “extraordinaria placidez” el día en que murió Franco: se le notaba huraño, aunque contenido, por aquello de no conjurar la mala suerte. Tiene la voz marrón y cuarteada como la piel de un puro. Se le requería para que aportara su versión como exdiputado del Parlamento Europeo (2004-20014) sobre los viajes que se facturaron desde el Partido Popular Europeo y la Fundación de Estudios Europeos y que, según el escrito de acusación,  sirvieron a Bárcenas para sacarse un pellizquito más. Expresó que “en modo alguno” el PP podía disponer de los fondos del partido en Europa y que eran los propios eurodiputados quienes se gestionaban los viajes y la mayor parte de los eventos. El abogado de la acusación popular del PSOE, Virgilio Latorre, le preguntó sobre los 93.000 euros que le atribuyen los papeles del extesorero. Mayor Oreja no sabía nada del tema.

 Jaime Mayor Oreja

El último de los que pueden considerarse los cuatro teloneros de Mariano Rajoy en el juicio fue un tipo al que, a fuerza de verlo por la Audiencia Nacional, se le cogería cariño si no fuera porque se llama Rodrigo Rato. A pesar de estar en su casa, al Jesucristo económico de España no se le veía cómodo en la sala. Se le citó para explicar si existía trato de favor en las adjudicaciones de contratos para las campañas electorales. Admitió participar en los comités, pero solo con un enfoque comunicativo: “Teníamos muchas reuniones para decidir mensajes, leer noticias, ver qué estaban diciendo los otros partidos…”, explicó. Al mismo tiempo, aseveró que Lapuerta y Bárcenas nunca le solicitaron ayuda para colocar ciertas adjudicaciones públicas. Con respecto a los pagos que le achaca el registro de la caja B, siguió la línea de sus compañeros: “Ni Lapuerta ni Bárcenas me entregaron dinero en efectivo”, le faltó cerrar el argumento con éxito, él podía hacerlo mejor que nadie. Solo necesitaba añadir una idea: para qué iba a querer más billetes si entre la tarjeta black y todo lo defraudado a Hacienda llegaba a fin de mes como un jeque.

Ministros, diputados, secretarios generales y, en un mes, un presidente del Gobierno. Los testigos lo son porque han visto algo y el PP, como mínimo, ejercía de voyeur mientras la banda de la Gürtel se empachaba.

Rodrigo Rato

FUENTE: Ctxt.es
San Fernando de Henares
Esteban Ordóñez
20/06/2017

Desmemoria absoluta de los ex altos cargos del PP. 

Todo se redujo a "no lo sé, "no me consta", "lo desconozco"... igualito, igualito que el caso de la Infanta.

Toda una guasa. 

15/2/17

ESE PP DEL QUE USTED ME HABLA


Continuando su implacable lucha contra la corrupción, el PP apareció ayer en el juicio sobre la trama Gürtel. Para ser exactos, apareció quince minutos y luego desapareció. Era la primera vez que un partido político se sentaba en bloque en un banquillo y había curiosidad por ver si enviaban a un conserje, a la señora de la limpieza o al encargardo de las fotocopias. Pero, dada la solemnidad del asunto, el PP llegó quintaesenciado en un abogado, Jesús Santos, que por algo antes era fiscal, y que se negó por principio a responder cualquier pregunta de la fiscalía: “Esta parte no tiene nada que aportar porque desconoce cualquier circunstancia sobre los hechos que son objeto de acusación por parte del Ministerio Fiscal y el resto de acusaciones”. Es difícil ser más explícito aunque la subordinaba explicativa sobraba: “Esta parte no tiene nada que aportar”.

Jesús Santos

Para el caso, el PP podía haber enviado de representante a un mago, dejar que el fiscal lo atara con cadenas, que lo encerrara luego en una caja y permitir que declarase tapado con una manta negra antes de esfumarse tras dos pases mágicos y un espectacular redoble de tambor. Lo cierto es que fue un acierto enviar a un abogado en lugar de a una abogada, porque así quedaban desmentidas de un plumazo todas esas falsas acusaciones machistas sobre la mala memoria de algunas mujeres apenas se suben a un estrado. En el PP no sólo no se casan con nadie sino que ni siquiera se acuerdan de con quién se han casado, aunque estén asistiendo en masa a una boda gay. La fiscal advirtió que la negativa a contestar equivalía a una confesión pero el PP hizo oídos sordos, que es la segunda cosa que mejor saben hacer.


Para mantener la paridad y la sordera, al poco rato apareció Ana Mato, que desconocía incluso más circunstancias que Jesús Santos y además las desconocía de primera mano. Sócrates, al menos, sabía que no sabía nada pero en el PP ni eso. Hay que entender ese desconocimiento desde la circunstancia particular de Ana Mato, una señora que no sólo llama a su ex marido por el curioso apelativo de “el señor Sepúlveda” sino que una vez confesó que su momento favorito del día era por la mañana, “cuando veo cómo visten a mis niños”.

Ana Mato

Esta última frase resume una ideología, si no las resume todas. “Yo soy yo y mi circunstancia” apostilló Ortega y Gasset, pero sólo porque no conocía a Ana Mato. La llega a conocer, se come la frase y va a buscar a Sócrates para meterle dos hostias. Desde esta perspectiva feudal de la ex ministra -tropezándose con su señor marido en los pasillos y preocupada por que la criada no se equivocase con el abotonado- se entiende a la perfección que con tanto trajín tampoco se enterase de que el señor Sepúlveda andaba pidiendo presupuesto para tapizar el chalé con una tonelada de serpentinas a cada cumpleaños de los críos. También se entiende, más claro que la luz, su gestión al frente de Sanidad. No veía un Jaguar nuevecito aparcado en su garaje, iba a ver ella el ébola.


FUENTE: publico.es
Punto de fisión
David Torres
14/02/2017




Desde niño siempre oí decir que lo mejor para la memoria es comer rabos... de pasas.


RESACA DE SAN VALENTÍN



“Si el amor se demuestra haciendo regalos, 
hay que ver lo que los empresarios de este país quieren al PP” 

Galleto Fontanedo