Mostrando entradas con la etiqueta Palestina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palestina. Mostrar todas las entradas

5/6/17

CUANDO LA PAZ ES UN BIEN COMERCIAL

En Riad, Donald Trump no podía mencionar que la mayoría de los secuestradores del 11-S procedían o pertenecían al culto o fe suní, que fue la inspiración del Dáesh, ni qué país cortó cabezas con un entusiasmo parecido al de ISIS. (Respuesta: Arabia Saudí). Y cuando Trump llegó a Israel el lunes se enfrentó a un nuevo protocolo de la censura: no mencionar quién está ocupando las propiedades ajenas en Cisjordania o qué país está escandalosa y continuamente robando tierras -legalmente propiedad de árabes– solo y exclusivamente para judíos. (Respuesta: Israel).

Así que ¡bingo!, en la mayor alianza de Oriente Medio jamás creada en la historia, los saudíes y los otros dictadores árabes suníes, y el Presidente chiflado de Estados Unidos y el cínico primer ministro de Israel, todos estén de acuerdo en la identidad del país diabólico que todos ellos pueden maldecir con una sola voz, inspirador del “terrorismo mundial”, instigador de la inestabilidad de Oriente Medio, la mayor amenaza para la paz mundial: el Irán chií.


Así que a los pocos minutos de aterrizar en el aeropuerto de Tel Aviv -parte de cuyas pistas de aterrizaje en realidad se encuentra desde hace sesenta años en un terreno legalmente propiedad de árabes palestinos- los escribas de los discursos de Trump (porque Trump seguramente no puede escribir esto) fueron reproduciendo una vez más su odio a Irán, el “terror” de Irán, el complot de Irán, el continuo propósito de Irán de fabricar una bomba nuclear. Y todo esto cuando en Irán acaba de ser reelegido un presidente cuerdo que realmente firmó el acuerdo nuclear hace dos años que redujo sustancialmente la amenaza estratégica de Irán a Israel, a los árabes y a Estados Unidos.

“Nunca se debe permitir que Irán llegue a poseer un arma nuclear”, dijo el comandante en jefe de Estados Unidos. Irán “debe cesar su financiamiento mortal [sic], la formación y el equipamiento de los terroristas y las milicias”. Un marciano que también podría haber aterrizado en Tel Aviv al mismo tiempo seguramente concluiría que Irán fue el creador del Dáesh y que Israel ya estaba bombardeando a los crueles y violentos miembros del culto del califato islámico. Y los marcianos -sin duda más inteligente que el presidente de Estados Unidos- se sorprenderían mucho al descubrir que Israel ha estado bombardeando a los iraníes, los sirios y sus milicias, pero que nunca ha bombardeado al Dáesh.


No es de extrañar que Trump tratara de ceñirse a su guión preparado. De lo contrario podría hacer algo cuerdo como felicitar al nuevo presidente de Irán por su victoria electoral y por su promesa de adherirse al acuerdo nuclear; como exigir el fin de la ocupación y colonización israelí de tierras árabes; como decirle a los viejos y cansados ​​dictadores y príncipes del mundo árabe que la única forma en que pueden librarse –ellos y Estados Unidos- del “terror” es mediante el tratamiento de su gente con dignidad y la protección de sus derechos humanos. Pero no, eso es demasiado sensible, justo y moral -y demasiado complicado- para un hombre que hace tiempo se cayó del borde de la realidad y entró en el mundo tuitero. Por lo tanto habló del “acuerdo definitivo” entre Israel y los palestinos, como si la paz fuera una mercancía que se compra o se vende. Como la que acababa de fijarse en Arabia Saudí: pistolas para el petróleo y dólares.

Pero entonces, sentado junto a Netanyahu, el hombre se saltó el guión. Para alivio de todos regresó a los horrores del acuerdo nuclear con Irán, el acuerdo que era “increíble”, “algo terrible” en que los EE.UU. habían entrado. “Les tiramos un salvavidas –a la vez que les dimos la posibilidad de continuar con el terror”-. La amenaza de Irán, dijo a Netanyahu, “ha obligado a la gente [sic] a juntarse de una manera muy positiva”.


Esto era realmente “increíble”. Trump, en su extraña inocencia, cree que el deseo del mundo suní de destruir al Irán chií y sus aliados es la clave para la paz árabe-israelí. Tal vez eso es lo que quería decir -si se refería a algo- cuando dijo que su visita marcó “una oportunidad única para llevar la seguridad y la paz a esta región, a su gente, a la derrota del terrorismo y la futura creación de la armonía y la paz” -un trocito estaba en el guión, por cierto- en lo que llamó “esta antigua y sagrada  tierra”. Se refería a Israel, pero fue la misma frase que utilizó en Arabia Saudí y sin duda podría hacerlo en Suiza, Lesotho o, bien, en Corea del Norte si trajera alguna ventaja. O Irán, para el caso.

Quién sabe si Trump va a ser capaz de hacer frente a la colonización judía, el robo de tierras y al propio pequeño dictador de Palestina cuando encuentre a Mahmoud Abbas el martes. O a los derechos humanos. O a la justicia. Su discurso en el Museo de Israel, entonces, va a ser una maravilla si se aleja del guión. Pero las oportunidades están encerradas en la descripción: la unidad de los árabes suníes en su odio al Irán chií -él misericordiosamente dejará de lado los contextos de "sunní" y "shií" en caso de que así se preste para el juego-, las relaciones más estrechas entre los dictadores del Golfo y sus príncipes con la apropiación de tierras de Israel, la necesidad de los palestinos para poner fin a “terrorismo” contra sus ocupantes -la palabra “ocupantes” también debe dejarse fuera, por supuesto- y eterno, al fin, el amor sagrado de Estados Unidos a Israel para bien o para mal.


FUENTE:  http://www.counterpunch.org
Robert Fisk - Independent
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.






Todo esto suena a tambores de guerra.

18/10/15

EL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ A GRANDES RASGOS

Suman ya más 52.000 muertos en 67 años de crisis palestino-israelí  

Se cumplen 67 años desde que el conflicto entre israelíes y palestinos detonó, a raíz de la partición de Palestina (hasta esa fecha protectorado británico) por aprobación de la resolución 181 de Naciones Unidas en 1947, bajo la cual el pueblo árabe, que poseía el 92 por ciento de la tierra, vio reducido su territorio al 43 por ciento para dar cabida a Israel, que el 14 de mayo de 1948 se fundaría como Estado ganando aún más terreno con decenas de asentamientos ilegales, lo que derivó a partir de entonces y hasta nuestros días en una guerra sin cuartel donde han predominado secuestros, atentados suicidas, asesinatos y feroces combates entre ambas comunidades, lo que ha dejado más de 52.000 muertos e infinidad de heridos.

Aunque Naciones Unidas sigue llamado a la calma y a la negociación pacífica, lo que es una realidad es que el pueblo palestino sigue sufriendo el acoso y exterminio por los ataques israelíes en todos los frentes de la franja.

CRISIS


Después de más de seis décadas desde quese  inició esta guerra, la disputa por el control territorial no dista mucho de la chispa que encendió el primer cartucho de dinamita de los primeros combates a finales de 1947.

Fue el 1 de diciembre de aquel año, cuando el Alto Comité Árabe en Palestina decretó una huelga general; los árabes provocan disturbios en un centro comercial judío de Jerusalén, donde realizaron quemas y saqueos en presencia de las tropas inglesas que aún tenían bajo custodia el territorio, pero que no hicieron nada para evitarlo; disturbios similares se registraron en barrios judíos.

Esta acción encendió la mecha para la primera guerra entre israelíes y palestinos, en la que posteriormente también intervinieron otras naciones árabes de la región.


 Matanza de Deir Yassín, 9 de abril de 1948

Los israelíes, como represalia, entre abril y mayo de 1948, tomaron varias ciudades árabes, según el plan de partición de la ONU, pero el 10 de abril, se registró la primera matanza perpetrada por milicianos judíos contra 100 campesinos palestinos del pueblo de Deir Yassín, lo que obliga a que miles de civiles árabes huyeran de la región. Esta acción, que obligó a la respuesta de grupos palestinos, dejó al menos 385 muertos en aquel primer año de “convivencia territorial”.

Pasaron los primeros años de vecindad y discordia dentro de un mismo territorio entre israelíes y palestinos, pero los episodios de violencia no fueron ajenos a ninguno de los dos bandos. De acuerdo con cifras de la ONU, entre 1948 y 1967, se registraron 25.306 muertos en la región.

CAOS

 
El episodio más violento en esa etapa se registró en 1967, con la Guerra de los Seis Días, que se inició el 5 de junio, cuando Israel ocupó militarmente Cisjordania y la franja de Gaza, los altos del Golán de Siria y la península del Sinaí. Durante la ofensiva militar hebrea, aviones Mirage 3 del ejército hebreo destruyeron más de 400 aviones árabes. En esos combates se reportan 776 israelíes muertos, 2.563 heridos y 15 prisioneros. Por el lado árabe son al menos 24.000 muertos, 45.000 heridos y 6.000 prisioneros.

Entre 1968 y 1974, en el terreno compartido entre ambas naciones se registran 540 decesos, muchos de ellos involucraron a civiles, la mayoría mujeres y niños.
 

 

Entre 1975 y 1981, el número de muertes registrados de manera oficial por organizaciones palestina y de la ONU fue de 170, aunque reportes de organizaciones defensoras de los derechos humanos hablan de más de 3.000, no registradas oficialmente.

Sin embargo, solo en 1982 la cifra de muertos se disparó al registrarse 11.275 fallecidos en la Guerra de Líbano, donde el ejército hebreo al mando del entonces Ministro de Defensa, Ariel Sharon, lanzó la “Operación Paz para Galilea” el 6 de junio, donde el objetivo era acabar con los terroristas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), concentrados en Beirut después de haber sido expulsados de Jordania en 1970.

MASACRE

 Masacre de Sabra y Shatila, 16 al 18 de septiembre de 1982

Miembros de milicias falangistas libanesas, aliadas de los israelíes, entraron en los campamentos de refugiados palestinos en las afueras de Beirut entre el 16 y 18 de septiembre de 1982  y mataron a unas 800 personas, dejando heridas a otras 3.000, todos civiles palestinos y libaneses, lo que quedó marcado en la historia como “La Masacre de Sabra y Shatila”. Durante este conflicto murieron 675 soldados israelíes, unos 9.800 soldados sirios y milicianos palestinos.

En el periodo comprendido entre 1983 a 1999, la cifra de muertos palestinos e israelíes por ataques extremistas y bombardeos fue de 487.




Del año 2000 al 2010, de acuerdo con fuentes palestinas el número de muertos, en su mayoría civiles, resultado de bombardeos y ataques terrestres y marítimos del ejército hebreo fue de 7.342.

Mientras que las cifras de fallecidos por este conflicto entre 2011 y  2014 elevó a 4.730 los muertos, la mayoría civiles palestinos y en gran número mujeres y niños.



FUENTE: elmundo.es
Mario D. Camarillo Cortés
03-08-2014

21/12/14

PALESTINA RECHAZA MANTENER EL STATU QUO CON ISRAEL

La situación de los últimos años en el conflicto árabe-israelí es insostenible y la pasividad de Estados Unidos y la Unión Europea la ha alejado más que nunca de una solución, a un punto que probablemente ya es irreversible. 

Vista del muro de separación israelí que divide el campo de refugiados palestinos de Shuafat y la barriada judía de Pisgat Zeev, considerado un asentamiento judío. EFE

Mohammed Stayeh, miembro del comité central de Fatah y una de las personas más cercanas al presidente Mahmud Abás, no duda en calificar esta semana como “una de la más cruciales en la historia del pueblo palestino”.

Gran parte de esta importancia se deriva de la frenética actividad diplomática que se vive estos días a la sombra del Consejo de Seguridad, donde se están discutiendo intensamente dos propuestas de resolución, una palestino-jordana y otra francesa.

Las propuestas se diferencian básicamente en que la primera fija un término de dos años para que Israel complete la evacuación de los territorios ocupados, mientras que la segunda estipula vagamente que al cabo de dos años las negociaciones entre Israel y los palestinos tienen que haber concluido.



Stayeh advierte que estos días también asistimos a “un cambio estratégico en nuestra lucha contra Israel” que va de la mano de una “internacionalización del conflicto”. Según Stayeh, la quietud proverbial de la dirección palestina ha tocado fondo y el statu quo “ha dejado de ser sostenible”.

Las discusiones entre los dirigentes palestinos y el secretario de Estado John Kerry no han dado ningún resultado hasta ahora. Fuentes palestinas indican que Kerry asegura que Estados Unidos vetará la propuesta de resolución jordano-palestina y de momento prefiere no pronunciarse sobre la francesa.

El primer ministro Benjamín Netanyahu no solo exige a Washington que vete la iniciativa palestino-jordana sino también la francesa, y el expresidente Shimon Peres se ha reunido con el presidente François Hollande para exigirle que retire la propuesta que los franceses coordinan con el Reino Unido y Alemania, o que al menos la aplace hasta después de las elecciones israelíes del 17 de marzo.


En medios diplomáticos israelíes se acusa a la administración de Barak Obama de estar detrás de la propuesta francesa. Obama la habría impulsado a causa de sus malas relaciones con Netanyahu, aunque todavía está a tiempo de pararla, dicen en estos medios.

En el entorno de Netanyahu se quita hierro y se advierte de que las posibilidades que hay delante son electoralmente beneficiosas para el primer ministro saliente, puesto que si el Consejo de Seguridad rechaza las dos propuestas Netanyahu dirá que ha sido gracias a él, y si el Consejo de Seguridad aprueba alguna de ellas podrá argumentar que solo él es capaz de hacer frente a ese revés.

Hollande ha rechazado la petición de Peres, y su ministro de Exteriores, Laurent Fabius, ha declarado que ha llegado el momento de trabajar “seriamente” para resolver el conflicto, lo que da a entender que hasta ahora no se ha trabajado con seriedad.



Sin embargo, la última palabra la tiene Obama y aquí entran en juego consideraciones de la política interior americana y de sus peculiares relaciones con Israel.

Los palestinos han pedido que el texto francés incorpore la congelación total de las colonias judías en los territorios ocupados desde el primer día, lo que Fabius ha aceptado, y que incluya que Jerusalén oriental será la capital del Estado palestino, lo que no está claro si se ha aceptado.

Los palestinos insisten una y otra vez en que las cosas no pueden seguir como hasta ahora, una situación que Israel aprovecha para construir a destajo en los territorios ocupados. Las negociaciones en el marco conocido hasta ahora, el creado por los acuerdos de Oslo de 1993, se han revelado inútiles.

 Simón Pérez (Israel), Bill Clinton (EEUU) y Yaser Arafat (Palestina)
Oslo - 1993
Mohammed Stayeh advierte de que el tiempo para una solución de dos Estados se está agotando y recuerda que ahora mismo las cifras indican que entre el río Jordán y el Mediterráneo hay 6,1 millones de israelíes judíos y 6,1 millones de palestinos, exactamente la misma cantidad de unos y otros, mientras que el índice de natalidad es más elevado entre los palestinos.

Los dirigentes palestinos aseguran que si el Consejo de Seguridad rechaza las resoluciones, ya sea con el veto de Estados Unidos o porque no pasan el umbral de los nueve votos necesarios, acudirán a los foros internacionales, incluida la Corte Penal Internacional, donde denunciarán la ocupación y los supuestos crímenes de guerra que Israel comete a diario.

Por su parte, Netanyahu insiste en que no cederá “a ninguna presión internacional”. Los israelíes son los principales defensores de un statu quo que juega a su favor. Y lo cierto es que Israel hasta ahora no ha tenido que hacer frente a ninguna presión internacional.


Dirigentes israelíes se apresuran a calificar de “antiisraelíes” cada crítica que recibe el país, a pesar de que estas críticas son realmente “antiocupación”, ya que Europa jamás ha cuestionado la existencia de Israel sino solo la ocupación.

Las respuestas israelíes, que ya han comenzado, no se limitan a condenas verbales. En las últimas horas el ministro de Defensa, Moshe Yaalon, ha firmado la orden de evacuación de varias bases militares en los territorios ocupados, no para entregar las tierras a los palestinos sino para cederlas a las colonias judías.

FUENTE: publico.es
Eugenio G. Gascón
Jerusalen - 18/12/2014

1/8/14

UCRANIA Y PALESTINA

Nadie mueve un dedo por Palestina, sin embargo si lo hacen por Ucrania.

ISRAEL-PALESTINIAN-GAZA-CONFLICT

No voy a entrar a polemizar entre judíos y palestinos, pero queda patente la desproporción de la lucha en esta macabra estadística tras tres semanas de conflicto:
  • 1.422 víctimas mortales (de las que 315 eran NIÑOS) y más de 8.000 heridos por parte de los palestinos.
  •  56 soldados y tres civiles por el lado israelí.
¡Una verdadera masacre! que el estado de Israel lleva a cabo con el beneplácito de la comunidad internacional.


Parece que sembrar odio fuera la consigna para recoger cosechas en su día.

Cómo se nota que Palestina no tiene petróleo, ni oleoductos, como posee Ucrania, que las multinacionales necesiten proteger a toda costa... ¡cómo se nota!


Cuando ves a un padre recogiendo, muchas veces a trozos, el cadáver de su hijo, caben dos preguntas:






¿Cómo actuaría yo en una situación como ésa?... 

¿Y después?...



       

22/7/14

FARSA Y MOTIVOS

Una farsa y 11 motivos detrás de la agresión israelí a Gaza

“¿Qué pasaría si, dentro de una semana, fuesen secuestrados tres jóvenes de 14 años en una de las colonias?”, fue la pregunta-profecía lanzada por Tamir Pardo, jefe del Mossad, una semana antes de la desaparición de los tres jóvenes israelíes en Cisjordania, según publica el diario israelí Haaretz (Mossad chief’s chillingly prescient kidnap prophecy).

Jóvenes judíos asesinados

¿Insinúa Haaretz que se ha tratado de una guerra de bandera falsa? ¿Que Netanyahu ha utilizado los 18 días de sufrimiento de los familiares de los chicos dándoles esperanza de encontrarlos vivos, a sabiendas de que estaban muertos, mientras detenía a cientos de activistas palestinos, mataba, mutilaba y dejaba sin hogar a miles de civiles inocentes?

 Benjamín Netanyahu (Pimer Ministro de Israel)

Claro está que la reconstrucción oficial de los hechos es bastante difícil de creer: unos israelíes suben a un coche de matrícula palestina (¿o era israelí?) en Cisjordania, después piden ayuda a través del teléfono móvil,  pero a pesar del protocolo de guerra contra el terror en un país en estado de alerta constante nadie toma en serio su petición de socorro;  después de la detención (y seguramente de la tortura) de unos 600 palestinos “implicados” Israel seguía sin saber de los jóvenes, y no supo el lugar en el que estaban enterrados hasta 18 días después. Tampoco explicaron por qué los secuestradores no pidieron un rescate (como sí hizo Hamás tras capturar al soldado Guilad Schalit en 2006 para liberarlo en 2011 a cambio de cerca de mil hombres, mujeres y niños palestinos detenidos por Israel), o por qué nadie reclamó la autoría del crimen. Dieciocho días ha sido tiempo más que suficiente para acosar a los palestinos, culpar a Hamás sin ninguna investigación, prueba o indicio, y lograr el apoyo de la opinión pública interna y mundial para lo que se había planeado con anterioridad.

 Guilad Schalit (soldado israelí secuestrado)

Si esta hipótesis se descarta, quedan otros posibles autores: los lobos solitarios, contra los que Hamás lucha, o el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), que reclamó la autoría del secuestro. Según Edward Snowden, el EIIL fue fundado por el Mossad, EEUU y Reino Unido con el objetivo de crear un avispero que involucre a los estados musulmanes de la región, protegiendo a Israel. En su macabro avance, esta semana lapidaron a dos mujeres sirias.  (ver: 23 observaciones sobre la nueva guerra líquida de EEUU en Irak).


Edward Snowden (antiguo empleado de la CIA y de la NSA estadounidense)

A pesar de que Hamás comete asesinatos contra la población civil israelí, este crimen no lleva su marca. De hecho, los lanzamientos de cohetes se habían reducido a unos cinco por mes en 2013, cuando en 2007 eran cerca de 200. Junto con Al Fatah estaba formando el Estado palestino, y un hecho de tal calibre dañaría severamente su imagen ante los políticos occidentales que habían apoyado la fundación de dicho Estado. Sea como fuere, Netanyahu ha echado mano al Plan Dagan (elaborado en 2001) que prevé el uso de la muerte de civiles israelíes para justificar operaciones militares contra enemigos.

Francotirador palestino

“Netanyahu es un mentiroso”, dijo una vez Nicolas Sarkozy, harto de artimañas y chantajes del político hebreo.  Para encontrar una magnífica descripción gráfica de la realidad distorsionada palestina está el artículo del periodista israelí Noam Sheizaf, titulado Why I object to this military campaign, even as missiles fall on my city.

 Palestinos lanzando cohetes

Los porqués de la actual masacre

Durante los últimos años los distintos gobiernos israelíes han atacado Gaza para conseguir más apoyo de los belicistas en vísperas de elecciones, para preservar una coalición de gobierno, acallar las voces de protesta interna, desviar la atención pública de un escándalo o entrenar a sus tropas en un campo de batalla real, entre otros motivos. La actual agresión busca los siguientes objetivos nacionales, regionales e internacionales:

Aviación israelí bombardeando Gaza

1. Limar las fricciones políticas de su régimen, además de permitir que un Netanyahu acusado por algunos socios del Gobierno —como el ultraderechista moldavo Avigdor Lieberman, exministro de Asuntos Exteriores— de fracasar en el intento de atacar a Irán,  o de impedir que el Estado palestino ganase legitimidad en la ONU, se presente de nuevo como un hombre duro. Liberman dimitió el 6 de julio por considerar blanda la lluvia de misiles y bombas que caían sobre la franja, forzando así al primer ministro a lanzar la ofensiva terrestre, a cambio de seguir dándole estabilidad a su Gobierno.

2. Impedir la formación de un Estado palestino, debilitando la infraestructura de Hamas, dañando su credibilidad y provocando que surjan nuevas brechas entre Al Fatah y Hamas, para acabar con la unión entre ambas formaciones. Tel Aviv no busca la destrucción de la organización derechista-islámica; la necesita para que siga gestionando el gueto de Gaza, para que impida el caos o que grupos descontrolados tomen protagonismo, y para que sirva de pretexto para atacar a los palestinos cada dos por tres.

3. El objetivo real de la agresión no es Hamas, “el terrorista”, sino el pueblo palestino, como en su día hizo Israel con el Líbano, Irak, Sudán, Libia o Siria.

4. Radicalizar a Hamas y provocar un conflicto interpalestino. Una mala idea, ya que un Hamas debilitado y acorralado no tendría nada que perder en una batalla tan desigual, en una sociedad tan peligrosamente frustrada. Tel Aviv piensa que podrá reinar en un estado de guerra permanente en la zona.

5. Hacer pedagogía del terror, en este caso dirigida a Mahmud Abbas, por atreverse a pedir el reconocimiento de su Estado en la ONU y acercarse a Hamas.

6. Apoderarse de los yacimientos de hidrocarburos en Palestina (ver: Israel detrás del gas de Gaza). En enero pasado, Mahmud Abbas y Putin negociaron la explotación del yacimiento del gas de las aguas de Gaza por Gazprom.

7. Librarse de la presión de Obama y Kerry, que les exigían esfuerzos en el proceso de paz con los palestinos, además de parar los nuevos asentamientos (ver: Israel: Aquí mando yo). Este ataque no sólo significa arruinar el plan de paz estadounidense, sino que además es un claro mensaje a Obama:  sin el apoyo de EEUU Israel es capaz de lanzar destructivas guerras sin que nadie, ni en Occidente ni en Oriente, tenga agallas de impedírselo o de amonestarle.

8. Recibir más ayudas militares de sus socios occidentales: Obama añadió otros 500 millones de dólares a la partida de 30. 000 millones prevista para el periodo 2009-2018, entre otras entregas militares.

9. El temor a que un Estado palestino se acerque a Moscú (como lo están haciendo Cuba y los países exsocialistas de Asia Central), ahora que su pueblo ha sido casi abandonado por los países árabes, Turquía e Irán.

10. Exhibir su poderío en la región, con la complicidad de Egipto, aprovechando la catastrófica situación en la que se encuentran: Libia, Sudán, Siria e Irak agonizan como estados y naciones; el Líbano carece de gobierno; Hizbollah está entretenido en la lucha contra los terroristas en Siria (ver: Siria es una trampa), e Irán se encuentra ocupado con las negociaciones con EEUU sobre el programa nuclear (la prioridad de Teherán es romper las sanciones económicas y dar una imagen más amable y menos radical).

11. Siendo uno de los principales fabricantes mundiales de armas, le interesa probar nuevos artefactos: un gas venenoso en 2001, el fósforo blanco con efectos de napalm en 2009, y el uso de explosivos de metal inerte denso ahora.


Carro de combate israelí

A pesar de la propaganda israelí, Gaza/Palestina no es Hamás, una organización de derechas religiosa, con grandes sombras y poca luz en sus acciones sociales y político-militares. Hombres y mujeres laicas, creyentes de diferentes religiones, feministas o pacifistas forman parte de la resistencia palestina (ver: Lenin en Palestina), y teniendo en cuenta los profundos cambios en la zona, trazarán nuevas tácticas y estrategias para conseguir sus objetivos.

Lanzadera de misiles israelí

El resultado de esta guerra-masacre está siendo un triunfo militar de Israel contra los petardos de Hamás, a la vez que un fracaso estratégico por los crímenes cometidos contra la humanidad; un aumento de los sentimientos antiisraelíes (y antioccidentales) en la región y un duro golpe a Hamás y Al Fatah, que cae como víctima política, acusada con o sin razón de colaboracionista.

Emblemas de Hamás y Al Fatah

Avanza la construcción de un Nuevo Oriente Medio diseñado por el imperialismo estadounidense e Israel, edificado sobre los cuerpos calcinados de cientos de miles de personas, en el que un Gran Israel nacería si consigue hacerse con los territorios, el petróleo y el agua que pertenecen a sus vecinos.

Pérdida de territorio palestino

Ante el arrollador poderío de este país y sus socios occidentales, los palestinos no pueden lanzarse a batallas suicidas y emitir declaraciones pasionales propias de políticos aficionados como que “continuará su lucha hasta la última gota de sangre”. En ocasiones, habría que dar un paso atrás para luego dar dos hacia adelante.

FUENTE: publico.es
Punto y seguido
Nazanín Armanian
21 jul 2014
 

Y ahora plantéense seriamente el hecho de que los palestinos carecen de ejército. 

¿Es o no es una lucha desigual?

13/10/13

20 AÑOS DE FRUSTRACIÓN TRAS LOS ACUERDOS DE OSLO

 
Con la perspectiva transcurrida desde la firma de los acuerdos de Oslo por israelíes y palestinos hace justamente veinte años, el panorama que tiene delante Oriente Próximo difícilmente podría ser más desolador. Irak, Siria y Egipto se debaten por su propio futuro sacudidos por luchas intestinas alentadas desde el exterior que no pronostican nada bueno incluso a largo plazo.

Israel se ha consolidado como la única potencia regional, con una fuerza desmesurada que alimenta sin descanso Estados Unidos, y ha puesto la marcha directa hacia Irán, que es su verdadero objetivo. La cuestión palestina, es decir la boyante ocupación de Cisjordania, no figura entre sus prioridades.

Rabin, Clinton y Arafat - REUTERS

El apretón de manos entre Yaser Arafat y Yitzhak Rabin en la Casa Blanca dio la vuelta al mundo, despertando muchas ilusiones que se han desvanecido debido a la pasividad de Estados Unidos y la comunidad occidental. Hoy los dos están muertos y enterrados, Rabin asesinado por un extremista judío, y Arafat muerto en circunstancias poco claras.

"La OLP dio tres pasos capitales para facilitar los acuerdos de Oslo: aceptó las resoluciones de la ONU, reconoció a Israel y renunció al terrorismo ya a partir de finales de los ochenta", recuerda Nabil Shaaz, un histórico dirigente de la OLP que ha participado en numerosas negociaciones con Israel.

Nabil Shaaz

"Las circunstancias que se dieron entonces eran muy favorables. Para empezar, por un lado estaba el colapso de la URSS y por otro la guerra del Golfo contra Irak. Es cierto que los palestinos perdimos dos importantes aliados, pero no menos cierto es que Israel perdió dos importantes enemigos".

Esto fue en la escena exterior. En la interior, la intifada que se había iniciado de manera espontánea en 1987 fue un factor decisivo que contribuyó a persuadir a Israel de que algo tenía que hacer. Las ciudades y las aldeas de Cisjordania y Gaza estaban en pie de guerra y las imágenes que circulaban por todo el mundo no podían ser más negativas para el estado judío.
George Bush padre y James Baker

Además, el presidente George Bush padre y su secretario de Estado James Baker jugaron muy bien una baza que surgió del colapso soviético: la emigración de más de un millón de judíos a Israel, para lo que fue necesaria una ayuda de 10.000 millones de dólares que Bush y Baker condicionaron a la participación de Israel en las conversaciones con los palestinos.

"No era un secreto que (el primer ministro) Yitzhak Shamir no quería ceder ni un ápice. Dijo: ‘Negociaré durante diez años sin llegar a ningún lado e inundaré los territorios (ocupados) de colonos'", recuerda Nabil Shaaz.

Yitzhak Shamir

Ese interés inicial de Estados Unidos coincidió con una fuerte presión exterior e interior que forzó a Israel a sentarse en la mesa. Desgraciadamente, en las dos décadas últimas la administración de Washington ha adoptado una actitud de consentimiento que ha conducido al punto donde nos encontramos, con casi 600.000 colonos en toda Cisjordania. Con otras palabras, sin presión no hay progreso, pero sí retroceso.

"El clima general positivo desapareció con Rabin, y desde entonces las violaciones de los acuerdos de Oslo han sido continuas ante el silencio de la comunidad internacional. Israel no cree que Cisjordania está ocupada, cree que Jerusalén es la capital eterna de Israel y no cree en las fronteras de 1967. Si el gobierno de Binyamin Netanyahu se mantiene, no habrá ninguna posibilidad de lograr la paz", dice Shaaz.

Binyamin Netanyahu

En los acuerdos de Oslo se preveía que ninguna de las dos partes llevaría a cabo cambios sobre el terreno que prejuzgaran la situación, pero Israel siguió construyendo y construyendo sin descanso de la misma manera que lo sigue haciendo hoy, algo que imposibilita en la práctica la creación de un estado palestino.

"La carta de garantías que nos dio Baker decía que Estados Unidos no permitiría la violación de los acuerdos, pero en cuanto se cambió la administración la carta se convirtió en papel mojado", dice Shaaz. "Yo mismo me encargué de negociar la cuestión de los refugiados. Se acordó que una parte de los de 1967 volverían a sus casas durante el periodo interino, pero el acuerdo nunca se aplicó".

Yigal Amir

"Cuando Yigal Amir mató a Rabin (en Tel Aviv en noviembre de 1995), Arafat me dijo: ‘Nabil, el proceso de paz se ha acabado'". Y así fue, efectivamente. En los pocos meses de transición que gobernó Shimon Peres ya comenzó a desmoronarse todo. Enseguida llegó Netanyahu, en el verano de 1996, y la ruptura con Oslo se fue haciendo más y más evidente hasta que todo se precipitó.

Shimon Peres

Para Nabil Shaaz, la principal lección de Oslo es la siguiente: "No tiene que haber una negociación bilateral (que es lo que se está haciendo ahora por enésima vez), sino una implicación decidida de la comunidad internacional, así como la creación de un mecanismo de arbitraje en el caso de que las partes no nos pongamos de acuerdo"

Sin duda esas condiciones allanarían el camino de la paz, pero es evidente que Israel nunca aceptaría la 'intromisión' internacional ni un arbitraje independiente, por lo que es fácil pronosticar un nuevo fracaso. "Además", añade Shaaz, "no deberíamos dejar nada para el futuro, es decir llegar a acuerdos interinos, que ya se han revelado inútiles".

FUENTE: Público.es
Eugenio García Gascón
Ramala - 13/09/2013



Tengan presente que quiénes asesinaron al primer ministro Isaac Rabin, verdadero artífice de ese prometedor proyecto de reconciliación, no fueron los palestinos, sino sus propios compatriotas, concretamente la derecha radical israelí a través de la mano ejecutora de Yigal Amir, estudiante judío de la Universidad Bar llán.