Mostrando entradas con la etiqueta Opacidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opacidad. Mostrar todas las entradas

21/11/18

PRESCINDIR DE LA BANCA

"El fin de la Banca"

Eliminar los bancos para evitar otra crisis económica


Un mundo sin bancos. Esa es la tesis de la que parte el libro "El fin de la banca" de Jonathan McMillan, que propone "modernizar" el sistema financiero y eliminar la actividad empresarial de las entidades para evitar una nueva recesión económica a nivel mundial.

Jonathan McMillan es el pseudónimo en el que se ocultan los autores del libro: Jorge, nombre ficticio de un experto suizo en economía, y Jürg Müller, periodista del Neue Zürcher Zeitung, por el temor a posibles represalias del sector.

Sin embargo, ambos cuentan que se han sentido "ignorados" por el sector bancario, objeto de las críticas del trabajo, y explican que han tenido una respuesta más "positiva" por parte de políticos y economistas de distintos países de la Unión Europea.

La banca aparece en el libro como una empresa o institución que recurre al crédito para generar riqueza, un concepto que tenía su utilidad durante la era industrial, al ser "una buena forma de organizar los elementos del sistema financiero: el dinero y el crédito".


El libro cuenta cómo la irrupción de la era digital introdujo otras alternativas en el sistema financiero, como los préstamos entre particulares (P2P) o la diversificación de riesgos, dos elementos que antes eran exclusivos de los bancos.

Los autores señalan que actualmente es "necesario" buscar otros enfoques más tecnológicos que "modernicen" el sector, por lo que lamentan que se desaprovechara la "gran oportunidad" de cambio en la estructura de la banca que se abrió durante la reciente crisis económica.

El libro culpa a la banca de esta recesión e incide en que los políticos de la zona del euro optaron por activar una serie de medidas urgentes en el marco de los "rescates bancarios" que recibieron algunos países para evitar un mayor "colapso mundial" en vez de abrir este debate.

La propuesta de este trabajo parte de que reemplazar a los bancos evitaría nuevas crisis económicas, además de ser "beneficioso" para la población.


Sin embargo, los autores del libro son conscientes de que el cambio estructural que proponen no es tan sencillo y lamentan que "los académicos siguen utilizando en las universidades los modelos macroeconómicos que no funcionaron en el pasado".

Asimismo, subrayan la importancia de eliminar la "banca en la sombra", término con el que se refieren a las actividades financieras ajenas a las leyes reguladoras del sector.

"La mecánica de la banca en la sombra es opaca y difícil de comprender y no resulta extraño que los reguladores no se dieran cuenta de que estaba formándose un pánico bancario en el sector paralelo", dicen.

Según su tesis, mantener la estructura actual del sector bancario, que según ellos "no funciona", genera una serie de costes que se podrían destinar a "otras partidas" más sociales.


Este trabajo es un "llamamiento" para que se produzcan "acciones políticas" que cambien el modelo estructural del sector económico y terminen con la posición preponderante de la banca en el sistema financiero, ya que "la irrupción tecnológica no ha sido suficiente para romper este marco rígido que tiene el sector".

A este cambio se suma la "necesidad" de implantar normas fiscales adecuadas y que regulen todas las actividades del sector, sin que supongan un "freno" para la democracia, algo que los autores creen "muy difícil" ya que los poderes actuales son los que impiden esas iniciativas.

Otro de los impedimentos que citan es la actual relación que mantiene el poder político con el bancario, cuya supresión supondría "combatir la corrupción" entre dos agentes que se "corrompen" mutuamente.

FUENTE: finanzas.com
Agencia EFE
03/02/2018
Está claro que el Capitalismo (controlado por la banca internacional) es un callejón sin salida. Tras un periodo de bonanza económica que cada vez resulta más corto, a una crisis le sucede otra y otra y otra... y así "in eternum". 

Pero claro, los "mamanduriams" no quieren soltar la teta ni pa' dios.

28/4/18

ANATOMÍA DEL DESPILFARRO

La viabilidad de las pensiones y del Estado de Bienestar están amenazadas por la falta de control, la opacidad en la gestión y la fiebre privatizadora.


Desde hace al menos veinte años, la viabilidad del sistema público de pensiones es cuestionada por nuestros gobernantes y cada cierto tiempo entra en la agenda política, siendo debatida con profusión de datos en los principales medios de comunicación. Según los políticos que apoyan un sistema económico neoliberal cada vez más extendido en Occidente, que defienden la idea de un Estado más pequeño en el cual la empresa privada tendrá un peso cada vez mayor y un poder más omnímodo, entre los principales problemas para el mantenimiento de las pensiones está un hecho incuestionable: que la tasa de natalidad de las naciones avanzadas permanece estancada desde finales del siglo XX, lo cual hace que menos personas laboralmente activas trabajen para más personas que ya no trabajan y que cada vez van a vivir más tiempo como dependientes del Estado de Bienestar. La premisa de la pirámide invertida es cierta, pero no es una verdad absoluta porque los partidarios del sistema neoliberal mienten cuando nos dicen que el único modo de financiar las pensiones públicas es mediante las cotizaciones de los trabajadores en activo. Esto es una falacia, porque los Estados disponen de otros ingresos diferentes de las aportaciones directas de los trabajadores. En nuestro país, las pensiones se financian, básicamente, mediante esas aportaciones, pero en otros países se sufragan también a través de los impuestos o de otros ingresos.


Fraude fiscal y economía sumergida:



En el caso de España, Gestha, la organización que agrupa a técnicos e inspectores de Hacienda, declara que el 72% del fraude fiscal que se produce en nuestro país lo llevan a cabo las grandes empresas y las grandes fortunas. Gestha calcula que la suma del dinero que pierde el Estado anualmente asciende a 88.000 millones, 59.000 millones en impuestos y 29.000 en cotizaciones a la Seguridad Social. Jesús Barcelona, coordinador en Asturias del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, señala que el Estado no reconoce estas cifras pese a que están avaladas por estudios de varias universidades y por la propia Comisión Europea. Las cifras de Gestha son claras: el fraude fiscal en España se sitúa en torno al 23%, cuando la media europea es del 13%. Si España consiguiese reducir el fraude a niveles europeos podría ingresar 38.000 millones de euros adicionales al año, lo que supondría cuatro veces más que la cantidad recaudada si se aumentase el impuesto del IVA en dos puntos. La diferencia entre los 88.000 millones de fraude fiscal estimado y los 38.000 millones que el Estado podría recuperar se establece porque ningún país del mundo es capaz de detectar la totalidad del fraude que se produce en su territorio. 

El 72% del fraude fiscal que se produce en nuestro país lo llevan a cabo las grandes empresas y las grandes fortunas


La importancia de estas cantidades está determinada por el presupuesto anual que el Estado español dedica al pago de pensiones, una cifra que ascendió a 139.647 millones de euros en 2017. Los últimos datos completos del déficit público de los que disponemos son los de 2016, año en que el déficit alcanzó el 4,51%, es decir, 50.401 millones de euros. El año 2017 se cerró con una cifra estimada del 3,1%. Informes de la Unión Europea cifran en algo más de 12.000 millones de euros los recortes llevados a cabo en gasto sanitario en nuestro país entre 2009 y 2016. En cuanto al gasto público dedicado a Educación de las diferentes administraciones en España, la cifra alcanzaba en 2015 (último ejercicio del cual se tienen datos completos) los 43.979 millones de euros. De los 28 países que conforman la Unión Europea, España ocupa el puesto 23º en cuanto al porcentaje de dinero público destinado a la Educación, con un 4,1% del PIB, muy lejos del 7% de Dinamarca; el 6,5% de Suecia; el 6,4% de Bélgica; o el 6,2% de Finlandia. También estamos lejos de la media europea de gasto en Educación por habitante, que se sitúa en 1.405,38 euros; en este sentido, nuestro país ocupa el puesto 17º de la Unión, con 957,68 euros per cápita. Los recortes en Educación entre 2009 y 2013 fueron de 9.000 millones de euros. Los efectos de estos recortes han sido devastadores: un informe de Comisiones Obreras estima que entre 2012 y 2017 la enseñanza pública perdió 22.531 profesores. Se produjo un incremento de 20.791 personas en el personal interino, así como un envejecimiento de las plantillas, un incremento del número de alumnos por clase y una pérdida para los alumnos de horas de biblioteca, de tutorías y de atención a los alumnos con necesidades especiales. También se han producido recortes en las becas destinadas a la compra de libros de texto y en las ayudas de comedor. Comparemos todas estas cifras de recortes con las cantidades que España puede recaudar anualmente si mejora sus procedimientos a la hora de perseguir el fraude fiscal y la economía sumergida.

El fraude fiscal en España se sitúa en torno al 23%, cuando la media europea es del 13%


Entre las principales dificultades a la hora de afrontar el problema del fraude fiscal está la insuficiente dotación de medios humanos, puesto que en los países de nuestro entorno se destinan entre cuatro y cinco veces más recursos económicos y más personal para detectar el fraude. La organización del trabajo dentro de la Agencia Tributaria también es determinante ya que, aunque el 72% del fraude lo cometen las grandes empresas o las mayores fortunas, cuatro de cada cinco trabajadores de Hacienda de nuestro país que trabajan en la lucha contra el fraude se dedican a investigar a ciudadanos con recursos menores y a empresas pequeñas. El porcentaje entre los técnicos de la Agencia Tributaria dedicados a la lucha contra el fraude respecto a la población está en 1 empleado por cada 1.928 ciudadanos, mientras que la media de la OCDE se sitúa en 1 empleado por cada 900 ciudadanos (1 por cada 860 en Francia; 1 por cada 729 en Alemania; y 1 por cada 551 en Luxemburgo). La falta de inversión también explica la poca eficacia de la Hacienda pública en la lucha contra los defraudadores: tan solo el 30% del personal de la Agencia Tributaria se dedica a la inspección, en contraste con el 42% de la media de la Unión Europea. De resultas de estos datos, los inspectores sólo consiguen detectar el 10% del dinero defraudado. Buena parte del fraude prescribe porque los expedientes iniciados no finalizan a tiempo. Las cantidades que el Estado podría obtener con una inversión más eficiente en la lucha contra el fraude son estimadas, pero se consideran bastante realistas porque los países de nuestro entorno tienen niveles de impuestos similares, lo que significa que, si bien no habría un incremento espectacular de las cantidades conseguidas a corto plazo, sí serían importantes a medio y largo plazo.


FUENTE: ctxt.es
Eduardo Luis Junquera Cubiles
18/04/2018

10/11/14

¡QUIERO LA CABEZA DEL SOPLÓN!

Es curioso que desde el ministerio de Defensa se exprese que todo es normal pero se busque sin cesar al soplón. ¿Si todo es normal cuál es el problema? Puede que, efectivamente, todo sea normal, pero si es así, ¿por qué la investigación? ¿Qué tienen de malo las imágenes? ¿Por qué tanta opacidad en el ministerio?

A estas alturas resulta difícil de comprender que hechos así sucedan en Europa. Lo primero es que la sociedad debería tener la PLENA CERTEZA de saber que sus Fuerzas Armadas jamás van a ser utilizadas en territorio nacional salvo para la defensa de una agresión externa. Es más, hay una gran cantidad de militares que me han tachado de traidor y otras lindezas por afirmar que yo nunca intervendría en Catalunya, y si eso sucede es que el mensaje no se está transmitiendo correctamente. 

Ni Catalunya, ni el ascenso de un partido que no comprenda la “cultura de la Defensa Nacional” que tanto preocupa a los generales transmitirle a PODEMOS, ni ningún otro motivo deberían generar alarma en este sentido. En cualquier país de Europa una intervención militar es considerada como una quimera y, quizá, sea ese el motivo por el que los militares son queridos como cualquier otro ciudadano. O, a lo mejor, es que como son como cualquier otro ciudadano son queridos. El caso es que, si esta alarma se produce sería conveniente analizar el motivo, más allá de las represalias a tomar.


¿El motivo son las imágenes filtradas? En mi opinión no. El primer motivo -aunque es obvio que jamás se va a producir intervención militar alguna-, es que todos sabemos que la cúpula militar no posee una ideología plural y representativa de la forma de pensar del resto de la sociedad. Este es el primer problema y no es baladí. Es vital que todos los estamentos de una sociedad, incluida su cúpula militar, tengan una concordancia ideológica. Es tan vital como saludable que esto suceda, ya que evita tensiones innecesarias, pero a día de hoy, esto no sucede, y ese es el primer problema. El segundo problema es que el gobierno ha jugado a la ambigüedad en el asunto de la intervención militar desde el principio, lo que a mí me parece anacrónico y de mal gusto. Si a ello le sumamos la terrible opacidad del ministerio de Defensa, nos encontramos que hoy  en Barcelona había verdadera alarma por el paso de un convoy de vehículos militares. ¿Es admisible que se genere esta alarma? Absolutamente no. ¿El responsable es el chaval que ha filtrado la grabación? Pues, si lo analizamos fríamente, no. Aunque, a estas alturas, empezamos a considerar normal que el gobierno culpe al primero que pase antes de asumir sus responsabilidades.


Por ello, en lugar de cazas de brujas para buscar una cabeza de turco en la que desatar la ira y la responsabilidad, siento que existe una total falta de credibilidad y comunicados oficiales serios al respecto, siento que se ha sido ambiguo de forma interesada -buscando generar miedo para conseguir réditos políticos-, al jugar de forma irresponsable con algo -la inverosímil intervención militar-, que debería haber quedado claro desde el principio del juego democrático que no se produciría y siento que lo que debería hacer el ministerio es facilitar a los medios de comunicación la entrada en los cuarteles. Se les debe enseñar los entrenamientos que se hacen y el motivo, las prácticas, las misiones, los ejercicios, la vida en los cuarteles… debe llegar un momento en el que los periodistas deben ser parte del paisaje militar. De esta forma se aseguraría la existencia de una cultura sobre lo que sucede en el mundo militar y, con ello, se evitaría que a día de hoy pueda existir alarma de algún tipo, ya sea con Catalunya, con PODEMOS o con cualquier otro asunto.


Es decir, lo que sucede no es consecuencia del pobre soldado que acabará perdiendo su libertad y, seguramente, sea perseguido en el trabajo y maltratado psicológicamente hasta ser expulsado, el verdadero problema -y muy serio- es la falta de transparencia. Esa falta de transparencia no es, ni más ni menos, que el humo de un fuego en el que el combustible es la corrupción, el caciquismo, los abusos, los privilegios, las ideas ultraconservadoras de la cúpula militar, los acosos laborales y sexuales, la ausencia de justicia militar, la falta de órganos de control financiero… y, seguramente, las rancias ideas de algún general trasnochado al que le habrá dado por ordenar un reforzamiento de los ejercicios de control de masas -rutinarios en las unidades cuando son proyectadas en zona de operaciones-, porque él es el amo del cortijo y cuando se vive en una sociedad feudal, en la que lo que firma el ministro son “papeluchos de políticos”, pues pasa lo que pasa.

Esperemos, sinceramente, que llegue ese tan necesario momento de reflexión y de una vez por todas se abran las puertas de los cuarteles a los medios de comunicación, a la libertad de expresión, a la modernidad, a la sostenibilidad económica y a la democracia. La Odisea en el Espacio (gran película de 1968) fue ya en 2001 -para el que no lo sepa o no haya querido enterarse-, creo que ya ha durado bastante… ¿no?

FUENTE: publico.es
Unpaso al frente
Tte. Luis Gonzalo Segura
07 nov 2014

 ¡He aquí al soplón!