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12/8/17

EL GIRO NEOLIBERAL

La austeridad acelera la abolición de la protección social en Reino Unido


Lo que comenzó como un giro neoliberal para “legislar mejor” ha provocado una pérdida de conocimientos especializados, una reducción de los procesos judiciales y riesgos para la salud pública

<p>Fábrica de Cadbury's cerca de la estación de tren de Moreton, Merseyside, Reino Unido.</p>
Fábrica de Cadbury's cerca de la estación de tren de Moreton, Merseyside, Reino Unido. R/DV/RS

"Va a llegar un momento en que esto afectará a los residentes, a la población local; en muchos sentidos ya hemos llegado a ese punto, la salud pública y la protección están siendo destruidas". 
Funcionario de salud ambiental de Merseyside.
"Regulando mejor"

En 2004, el canciller Gordon Brown encargó a Sir Philip Hampton la supervisión de los 63 cuerpos reguladores más importantes y 468 autoridades locales. El informe resultante representó un hito en la historia de la regulación empresarial en Gran Bretaña, pues acuñaba un concepto formal de “mejor regulación” que imponía el abandono político de la aplicación de la ley formal.

Los efectos de esa iniciativa han sido asombrosos. Entre 2003/04 y 2014/15:


-Las inspecciones sobre higiene y estándares alimentarios cayeron un 15% y 35%, respectivamente, mientras los procesos sancionadores se redujeron otro 35%.

-En lo referente a seguridad y salud laboral, las inspecciones llevadas a cabo por la autoridad reguladora (Health and Safety Executive) y la plantilla de inspectores locales de salud y de seguridad se redujo un 69%. Los procesos cayeron un 35% a nivel nacional y un 60% en las jurisdicciones locales.

-Las visitas realizadas por inspectores locales de salud ambiental encargados de hacer cumplir la ley de control de la contaminación se redujeron un 55%. Sus expedientes cayeron un 30%.

La "mejor regulación" y el estado local


Para evaluar las consecuencias sobre el terreno de esta combinación entre políticas de “mejor regulación” y medidas de austeridad, entrevisté a 35 inspectores locales de primera línea en 5 áreas diferentes de la autoridad local de Merseyside (Knowsley, Liverpool, Wirral, St Helens y Sefton) entre 2014 y 2015. Así pude estudiar cuál era su margen de intervención en materia de seguridad alimentaria, control medioambiental o seguridad y salud laboral.

En el contexto de la regulación y la aplicación de la legislación mercantil, las autoridades locales son un campo de análisis especialmente apropiado. En las tres esferas mencionadas de protección social, el grueso de la ejecución de las normas tiene lugar a nivel local, pero ese es también el ámbito que más ha reducido su financiación.

Desde 2009/10, el gobierno local de Westminster no ha parado de recortar fondos. De hecho, de entre todos los recortes a los ministerios entre 2010-16, el Departamento de Comunidades y Gobierno Local ha sufrido el mayor impacto. Más aún, el resultado de los análisis de la distribución y el impacto de estos recortes es abrumador: las zonas más pobres son las más perjudicadas.

Como muestra un cálculo de 2014, “los ayuntamientos de las 10 áreas más pobres de Inglaterra –medidas según el índice múltiple de privación– pierden 782 libras en promedio por hogar, mientras las autoridades de las zonas más ricas pierden solo 48. El consejo de distrito de Hart (Hampshire), que es el menos necesitado, pierde 28 libras por hogar, mientras que el Distrito B de Liverpool, la zona más deprimida, pierde 807”.

Newham, uno de los barrios más pobres de Londres

La conclusión más clara de esas entrevistas en cinco jurisdicciones locales fue que todas sufrieron importantes reducciones en la dotación de personal, especialmente durante la última fase del período estudiado. 

El número de inspectores de primera línea cayó significativamente entre abril de 2010 y abril de 2015 en todas las zonas. La reducción total en las tres funciones superaba el 52% –de 0,65 a 47,78 puestos a tiempo completo–. Los recortes afectaron a todas las funciones y departamentos, empezando por los inspectores de salud y seguridad. De hecho, en 2015 ya no había inspectores de seguridad y salud en dos de esas áreas (Liverpool y Sefton) y ni un solo inspector para el control de la contaminación en Knowsley.

Los inspectores tienen muy claro qué significan estos recortes de personal. Uno de ellos me respondió: “Va a llegar un momento en que esto afectará a los residentes, a la población local, en muchos sentidos ya hemos llegado a ese punto, la salud pública y la protección están siendo destruidas”. Casi con las mismas palabras, otro inspector decía: “Hemos llegado a un punto en el que ya no queda carne, esto está empezando a ser peligroso, un peligro para la salud pública”.
Los inspectores denunciaban obstáculos cada vez mayores a la realización de su trabajo: falta de tiempo y personal, miedo a perder los casos, falta de apoyo por parte de los departamentos de servicios jurídicos y un creciente riesgo político.

Con menos personal, no es sorprendente que los inspectores entrevistados insistieran en la disminución a largo plazo de inspecciones, medios formales de ejecución y procesos judiciales. Una y otra vez, los inspectores denunciaban obstáculos cada vez mayores a la realización de su trabajo: falta de tiempo y personal, miedo a perder los casos, falta de apoyo por parte de los departamentos de servicios jurídicos y un creciente riesgo político (por críticas u obstáculos internos) de los procesos. Sus respuestas describen un marco político de ejecución legal que amenaza a la idea de regulación e ilustran cómo los discursos y las políticas impuestas a nivel nacional se traducen en barreras a su eficacia en el ámbito local.

Aunque todas las autoridades locales habían sufrido reducciones de personal, esto no significa solo una pérdida global de recursos sino también la reducción de un tipo concreto: conocimientos y experiencia. Los despidos no significan solo que el personal no será reemplazado, sino también una pérdida de conocimientos especializados ante las presiones generalistas de los reguladores.

Como afirmaba otro inspector, “el personal con experiencia ha sido despedido, y eso nos ha hecho perder efectivos y conocimientos”. De hecho, el cambio de los reguladores de especialistas a generalistas fue uno de los temas recurrentes en las entrevistas. Muchos entrevistados en todas las zonas lo repetían: “la gente ha tenido que hacerse generalista”; “la mayoría se limita a celebrar que, por lo menos, aún tiene trabajo”.

¿El fin de la protección social?



Tomadas en conjunto, las tendencias recién expuestas pueden marcar el principio del fin del compromiso del Estado con la provisión de protección social. Lo que comenzó como un giro político neoliberal para “legislar mejor” ha puesto el “turbo” en la fase de austeridad: el estado afirma ahora que no puede permitirse hacer cumplir la ley y que la recuperación debe dejarse en manos de las empresas.

La consiguiente institucionalización del incumplimiento de la ley anuncia al mercado que su violencia rutinaria, sistemática y generalizada será tolerada, permitiendo a las empresas privadas externalizar costes en perjuicio de los trabajadores, los consumidores, las comunidades y el medio ambiente.

También reduce la calidad y la esperanza de vida de quienes no pueden elegir dónde vivir, cómo ganarse la vida o dónde comprar sus alimentos. Y eso añade otra dimensión a nuestra comprensión de la violencia multidimensional impuesta por la austeridad, por escasa o nula que sea la atención política dedicada a esta historia.

En resumen: asistimos a la transformación de un sistema de regulación (un sistema de protección social) que ha existido en el Reino Unido desde la década de 1830. Pese a su marco político, esta no es una historia sobre normas, reglamentos, burocracias o exigencias de austeridad. Esta es una historia sobre la desigualdad social y la violencia evitable, generadas por el mercado y facilitadas por el estado. Dicho con otras palabras: es la historia de un asesinato social.


FUENTE: ctxt.es
Traducción de Daniel Jiménez Franco.
Este artículo fue publicado originalmente en el blog de Criminología de la Open University
Autor: Steve Tombs - 02/08/2017

20/6/17

NUEVA TRAGEDIA LONDINENSE

Un muerto en un atropello masivo a las puertas de una mezquita en Londres


Una furgoneta arremetió esta medianoche contra la gente. Hay al menos diez heridos. Un hombre de 48 años, cuya identidad no ha sido facilitada, fue arrestado en el lugar del atentado después de ser retenido por la multitud.

La Policía Londinense acordona la zona del presunto ataque. | EFE

La Policía Metropolitana de Londres (Met) confirmó la madrugada de este lunes la muerte de una persona en el atropello de fieles musulmanes cerca de la mezquita de Finsbury Park, al norte de la capital británica. Otras diez personas han sido hospitalizadas.

El incidente ocurrió sobre las 00.20 hora local (1.20 de la madrugada en España) al término de los rezos de la medianoche.

En un comunicado, la Policía indicó que, después de que una furgoneta arremetiera esta medianoche contra la gente que acaba de salir del recinto tras el final de la oración, un hombre de 48 años, cuya identidad no ha sido facilitada, ha sido arrestado en el lugar del incidente después de ser retenido por la multitud.


Este individuo, que según testigos se trataría de un hombre blanco de fuerte complexión física, fue llevado a un hospital como medida de precaución y, una vez dado de alta, será trasladado a una comisaría para ser interrogado, agregó la fuente.

Además, la fuente indicó que en la investigación del ataque participa la unidad antiterrorista de la Policía.

Este individuo ha sido trasladado a un hospital como medida de precaución y, una vez dado de alta, será llevado a una comisaría para ser interrogado y sometido una prueba sobre su estado mental, de acuerdo con el comunicado de la Met.


Según la Policía, la víctima mortal falleció en el lugar del incidente y los ocho heridos fueron llevados a tres hospitales de la capital británica, mientras que otras dos personas fueron atendidas con heridas leves donde se produjo el ataque. 

La primera ministra británica, Theresa May, calificó hoy de "terrible" el suceso y lo calificó de "posible ataque terrorista". Según informó la residencia oficial de Downing Street, la jefa del Gobierno presidirá este lunes por la mañana una reunión del Comité de Emergencia, integrado por los principales ministros y representantes de las fuerzas del orden, para abordar este ataque.

Horas después, la Policía Metropolitana de Londres (Met) confirmó que el ataque es un atentado terrorista de acuerdo a la metodología empleada.

Theresa May

En una comparecencia ante los medios, el subcomandante Neil Basu, de Scotland Yard, reveló que, por el momento, se cree que fue un solo individuo el que arrolló con una furgoneta a fieles que acababan de finalizar sus oraciones en la mezquita y precisó que dos de los ocho hospitalizados están en "estado crítico".

Se trata ya del cuarto en apenas tres meses en el Reino Unido, después del de marzo ante el Parlamento británico, el del pasado mayo en el estadio Manchester Arena y el reciente en el Puente de Londres

"Violenta manifestación de islamofobia"

Jeremy Corbyn

El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, manifestó hoy, a través de la red social Twitter, su "conmoción" por este ataque e indicó que se solidariza con la comunidad afectada.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, calificó el suceso de ataque a los "valores compartidos de tolerancia, libertad y respecto". En una declaración posterior, el alcalde pidió a los londinenses que mantengan la "calma" y estén "vigilantes" mientras se esclarece el incidente, que la Policía trata como un posible atentado terrorista, el cuarto en el Reino Unido en tres meses.

El Consejo Musulmán Británico (MCB) calificó de "violenta manifestación de islamofobia" el incidente de esta medianoche cerca de una mezquita en Londres, en el que una persona ha muerto y otras ocho han tenido que ser hospitalizadas.

Sadiq Khan
19/06/2017


¿Y esto, a qué viene ahora? 

¿Cómo segunda parte del incendio o cómo "premio" a la humanitaria labor de los musulmanes en el mismo?

17/6/17

NUEVA TRAGEDIA EN LONDRES

 

Una nueva tragedia se ha abatido sobre la capital británica: el incendio de la torre Grenfell, un edificio de 24 pisos de altura y 120 viviendas, muchas de ellas de protección oficial,  habitadas por tanto por familias modestas, en mitad del barrio de Notting Hill (North Kensigton), al oeste de Londres.

Al enterarme de la noticia rogué, en mi fuero interno, que no se tratara de un atentado terrorista o de un incendio provocado, que enquistara aún más la situación de desasosiego que sufren los ciudadanos londinenses.

 

En principios no existen indicios de que haya sido un incendio provocado, y se especula con que el origen se produjera en el mal funcionamiento de un frigorífico, si bien, la rápida expansión de las llamas pudo deberse al polietileno, sustancia bastante inflamable que formaba parte del revestimiento de las fachadas tras la última remodelación,  por lo que, la primera ministra británica, Theresa May, ha ordenado una investigación oficial.

A fecha de hoy, y cuando han transcurrido 3 días del incendio, se llevan contabilizadas 30 víctimas mortales y 24 heridos continúan hospitalizados, de los cuales la mitad se encuentra en estado grave. Unas cifras que podrían haber sido mucho más numerosas, de no ser por la valerosa actuación de la comunidad musulmana residente en el edificio, ya que, a la una de la madrugada (hora de inicio del incendio) sus miembros se encontaban despiertos con motivo del Ramadán, compartiendo un ágape que denominan Suhur, por lo que, alertados por el humo, fueron puerta por puerta avisando a los vecinos.


Según la BBC, 76 personas permanecen desaparecidas tras la tragedia, aunque oficialmente no se ha facilitado nombres de fallecidos ni desaparecidos.

Muchos de los supervivientes hacen hincapié en que no hubo alarma de incendios ni ningún otro tipo de advertencia, salvo la solidaridad y el heroismo de los musulmanes.


Citizen Plof

8/6/17

TERRORISMO EN GRAN BRETAÑA

¿Qué sabía la Primera Ministra?

Theresa May, primera ministra británica

Lo indecible en la campaña electoral británica es esto. Las causas de la atrocidad de Manchester, donde 22 personas (mayoritariamente niños) fueron asesinadas por un yihadista, se han ocultado para proteger los secretos de la política exterior británica.

Las preguntas claves (por ejemplo, por qué el servicio de seguridad M15 mantuvo “activos” terroristas en Manchester y por qué el gobierno no advirtió al público de la amenaza en su seno) permanecen sin respuesta y se desvían mediante la promesa de una “revisión” interna. 

El presunto terrorista suicida, Salman Abedi, formaba parte de un grupo extremista, el Grupo de Combate Islámico Libio [ LIFG, por sus siglas en inglés ] que floreció en Manchester y fue cultivado y utilizado por el M15 durante más de 20 aÑos. 

El LIFG está proscrito en Gran Bretaña como organización terrorista que promueve una posición dura sobre un “Estado islámico” en Libia y “forma parte del movimiento extremista islamista más amplio y global, inspirado por al Qaeda”.


La prueba es que mientras Theresa May fuera Ministra del Interior se permitió a yihadistas del LIFG viajar sin limitaciones por Europa y se les animó a participar en “combate”: primero para expulsar a Muamar el Gadafi en Libia y luego para unirse a los grupos afiliados a al Qaeda en Siria.

El año pasado el FBI supuestamente puso a Abedi en una “lista de vigilancia terrorista” y advirtió al M15 que este grupo estaba buscando un “objetivo político” en Gran Bretaña. ¿Por qué no fue detenido, previniendo así que la red a su alrededor planificara y ejecutara la atrocidad del 22 de mayo? 

Estas preguntas surgen debido a una filtración del FBI que desmorona la versión del “lobo solitario” a raíz del ataque del 22 de mayo –de ahí la indignación llena de pánico y poco usual dirigida a Washington desde Londres, y la disculpa de Donald Trump. 

La atrocidad de Manchester quita la piedra angular de la política exterior británica y revela su alianza fáustica con el extremismo islámico, especialmente con la secta conocida como wahhabismo o salafismo, cuyo principal custodio y banquero es el reino del petróleo de Arabia Saudita, el mayor comprador de armas de Gran Bretaña. 


Este matrimonio imperial se remonta a la Segunda Guerra Mundial y a los primeros días de los Hermanos Musulmanes en Egipto. El objetivo de la política británica era detener el panarabismo, esto es, el desarrollo de un laicismo moderno en los Estados árabes, el afirmar su independencia del Occidente imperial y controlar sus recursos. La creación del rapaz Israel estuvo destinada a acelerarlo. Desde entonces se ha aplastado el panarabismo: la meta ahora es dividir y conquistar. 

De acuerdo con Middle East Eye, en 2011 el LIFG era conocido en Manchester como los “Chicos de Manchester”. Opuestos implacablemente a Muamar el Gadafi, se les consideraba de alto riesgo y algunos de ellos permanecieron bajo control del Ministerio del Interior (en arresto domiciliario) cuando las manifestaciones contra Gadafi estallaron en Libia, un país forjado por un sinfín de enemistades tribales. 

Repentinamente, se levantaron las órdenes de control. “Se me permitió ir sin preguntas”, dijo un miembro de LIFG. El M15 les devolvió sus pasaportes y a los agentes de contraterrorismo en el aeropuerto de Heathrow se les ordenó que les dejaran tomar sus vuelos.

El derrocamiento de Gadafi (que controlaba las reservas de petróleo más grandes de África) venía siendo planificado desde hacía tiempo desde Washington y Londres. De acuerdo con la inteligencia francesa, el LIFG llevó a cabo varios intentos de asesinato contra Gadafi durante la década de 1990 financiados por la inteligencia británica. En marzo de 2011 Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos aprovecharon la oportunidad de una “intervención humanitaria” y atacaron Libia. Los acompañó la OTAN bajo la cobertura de una resolución para “proteger a los civiles”. 


El pasado septiembre una investigación del Comité de Asuntos Específicos de la Cámara de los Comunes concluyó que el Primer Ministro David Cameron había enviado el país a la guerra contra Gadafi basándose en una serie de “presunciones erróneas” y que el ataque “había llevado al crecimiento del Estado Islámico en África del Norte”. El Comité de los Comunes citó lo que denominó la descripción "concisa" de Barack Obama del papel desempeñado por Cameron en Libia: un “show de mierda” [ a shit show ]. 

De hecho, Obama fue un actor principal en este “show de mierda”, urgido por su belicista Secretaria de Estado Hillary Clinton y por unos medios que acusaba a Gadafi de planificar un “genocidio” contra su propia gente. “Sabíamos […] que si esperábamos un día más”, dijo Obama, “Bengasi, una ciudad del tamaño de Charloote, podía sufrir una masacre que hubiera retumbado en toda la región y manchando la conciencia del mundo”. Solo fue una excusa.

El cuento de la masacre fue fabricado por las milicias salafistas que estaban siendo derrotadas por las fuerzas gubernamentales de Libia. Dijeron a Reuters que iba a haber “un baño de sangre real, una masacre como la que vimos en Ruanda”. El Comité de los Comunes reportó que “la afirmación de que Muamar el Gadafi habría ordenado la masacre de civiles en Bengasi no se apoyada en ninguna prueba de la que se dispusiera”.

Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos efectivamente destruyeron Libia como Estado moderno. Según sus propias cifras, la OTAN lanzó 9.700 “misiones de ataque”, de las cuales más de un tercio alcanzó objetivos civiles. Estos ataques incluyeron bombas de fragmentación y misiles con cabezas de uranio. Las ciudades de Misurata y Sirte fueron completamente bombardeadas. La UNICEF (la organización de la ONU para la infancia) reportó que una alta proporción de niños asesinados “eran menores de diez años”. 

Todo para hacerse con el control del petróleo libio

Más que “dar lugar” al Estado Islámico (ISIS ya se había asentado sobre las ruinas de Irak luego de las invasiones de Blair y Bush el 2003), estos medievalistas tardíos tienen ahora todo el norte de África como base. Los ataques también desencadenaron una huida de refugiados a Europa. 

Cameron fue celebrado en Trípoli como “liberador”, o imaginó que lo era. Entre las masas que lo aclamaban se incluían aquellos secretamente provistos y entrenados por las SAS británicas e inspirados en el Estado Islámico, como los “Chicos de Manchester”.

Para los estadounidenses y británicos el verdadero crimen de Gadafi fue su independencia iconoclasta y su plan de abandonar el petrodólar, pilar del poder imperial norteamericano. 

Audazmente había planificado proponer una moneda común africana sustentada en el oro, establecer un banco para toda África y promover la unión económica entre países pobres con recursos preciados. Hubiese ocurrido esto o no, la mera idea era intolerable para EE.UU. que se preparaba para “entrar” en África y sobornar gobiernos africanos con “asociaciones” militares. 

Muamar el Gadafi

El dictador caído huyó para salvar la vida. Un avión de la Real Fuerza Aérea apuntó a su convoy y en los escombros de Sirte fue sodomizado con un cuchillo por un fanático al que en las noticias se calificaba de “rebelde”.

Habiendo saqueado el arsenal de 30.000 millones de dólares de Libia, los “rebeldes” avanzaron hacia el sur aterrorizando pueblos y villas. Cruzando hacia Mali subsahariano destruyeron la frágil estabilidad de ese país. Siempre entusiastas, los franceses enviaron aviones y tropas a su antigua colonia “para combatir a al Qaeda” o lo que es lo mismo, la amenaza que ellos habían ayudado a crear. 

El 14 de octubre del 2011 el presidente Obama anunció que enviaría tropas de fuerzas especiales a Uganda para incorporarse ahí en la guerra civil. En los meses siguientes se enviaron tropas de combate estadounidenses al sur de Sudán, al Congo y a la República Centroafricana. Con Libia asegurada, estaba en curso una invasión norteamericana del continente africano de la que no se informaba en absoluto. 

El gobierno británico organizó en Londres una de las ferias de armas más grandes del mundo. Lo que se rumoreaba en los stands era que se trataba del “efecto demostración en Libia”. La Cámara de Comercio e Industria de Londres hizo un preestreno titulado: “Oriente Medio: un vasto mercado para las compañías de defensa y seguridad del Reino Unido”. El anfitrión fue el Banco Real de Escocia, un importante inversionista en bombas de racimo, profusamente utilizadas contra objetivos civiles en Siria. La propaganda de la fiesta de las armas en el banco elogiaba las “oportunidades sin precedentes para las compañías de defensa y seguridad del Reino Unido”.


El mes pasado la Primera Ministra Theresa May estuvo en Arabia Saudita vendiendo armas británicas por valor de más de 3.000 millones de libras, armas que los saudíes han utilizado contra Yemen. Asesores militares británicos instalados en salas de control en Riyadh ayudan a llevar a cabo los bombardeos, que han matado a más de 10.000 civiles. Ahora hay claros signos de hambruna. Un niño yemení muere cada 10 minutos de enfermedades prevenibles según la UNICEF. 

La atrocidad de Manchester del 22 de mayo fue producto de esta constante violencia estatal en lugares remotos, gran parte patrocinada por Gran Bretaña. Casi nunca conocemos las vidas y nombres de las víctimas. 

La verdad pelea por hacerse escuchar, como peleó para hacerse escuchar cuando hubo un atentado en el Metro de Londres el 7 de Julio de 2005. Ocasionalmente un miembro del público podría romper el silencio, como el londinense del este que se puso delante de un equipo de cámaras de CNN y de un periodista que decía perogrulladas. “Irak!”, dijo, “Nosotros invadimos Irak. ¿Qué esperábamos? Vamos, dilo”.

En una enorme reunión de medios a la que asistí muchos de los importantes invitados pronunciaron “Irak” y “Blair” como una suerte de catarsis por lo que no se atrevían a decir profesional y públicamente. 

Blair - Bush - Cameron

Pero antes de invadir Irak, el Comité de Inteligencia Conjunto advirtió a Blair de que “la amenaza de al Qaeda se incrementaría en cuanto empezara cualquier acción militar […] La amenaza mundial de otros grupo e individuos terroristas islámicos aumentará significativamente”. 

Del mismo modo que Blair trajo a suelo británico la violencia del sanguinario “show de mierda” suyo y de George W. Bush, fue David Cameron (apoyado por Theresa May) quien agravó su crimen en Libia y sus horribles consecuencias, incluidas las personas asesinadas y mutiladas en el Manchester Arena el 22 de mayo. 

Como era de esperar, vuelve la versión [del lobo solitario]. Salman Abedi actuó solo. Era nada más que un pequeño criminal. La extensa red que reveló la semana pasada la filtración norteamericana se ha desvanecido, pero las preguntas no.

¿Por qué Abedi pudo viajar libremente a través de Europa hacia Libia y volver a Manchester sólo días antes de cometer su terrible crimen? ¿Theresa May fue informada por el M15 de que el FBI le había seguido la pista como parte de una célula islámica que planificaba atacar un “objetivo político” en Gran Bretaña? 

Jeremy Corbin

En la actual campaña electoral el líder laborista Jeremy Corbyn ha hecho una cauta referencia a una “guerra contra el terrorismo que ha fracasado”. Como él sabe, nunca ha sido una guerra contra el terrorismo sino una guerra de conquista y subyugación. Palestina, Afganistán, Irak, Libia, Siria.  

Se rumorea que será  Irán el próximo país a invadir. Antes de que haya otro Manchester, ¿quién tendrá el coraje de decirlo?

FUENTE: http://www.rebelion.org 
Escrito originalmente en http://www.counterpunch.org
Autor: John Pilger
Traducido para Rebelión porFelipe Lago

Se trata de una guerra solapada por hacerse con los importantes recursos energéticos de esos países, a la vez que posicionarse estratégicamente en dichos territorios.

Ya se sabe: el Imperio necesita petróleo para seguir funcionando y se lo robarán a quien sea, esté donde esté y cueste lo que cueste.

¡Ah! Y no olviden Venezuela y su franja del Orinoco. 

5/6/17

ATENTADOS Y FÚTBOL




Preguntan a José María Aznar por los atentados de Londres y acaba hablando… de fútbol. El momento lo ha recogido el programa ‘Al Rojo Vivo’ en La Sexta. Un grupo de periodistas pide su impresión al expresidente del Gobierno sobre los atentados terroristas que el pasado fin de semana dejaron siete muertos y decenas de heridos en Londres.

La sorprendente respuesta de Aznar, flanqueado por su esposa Ana Botella, pasó por una breve alocución sobre la importancia del compromiso en la lucha contra el terrorismo, para, al final, concluir pidiendo a los reporteros “hacer un punto y a parte” para decir con una sonrisa en la boca que está “muy contento” con la victoria del Real Madrid.

FUENTE:  http://www.publico.es/tremending
05/06/2017


El giro hacia lo trivial ante un asunto tan grave, demuestra su catadura moral y las pocas luces que le iluminan la sesera.

¡Cosas de Aznarito! que diría mi abuela.

4/6/17

NUEVO ATENTADO TERRORISTA EN LONDRES

Tres terroristas matan a siete personas y hieren a 50 en Londres antes de ser abatidos


Las autoridades británicas cierran los alrededores de London Bridge tras un atropello masivo por una furgoneta. 21 heridos están en estado crítico. Los terroristas atacaron después con cuchillos a la multitud en Borough Market.




El London Bridge, tomado por vehículos policiales y ambulancias tras los atentados. EFE

Una furgoneta ha arrollado poco antes de la medianoche a los peatones que se encontraban en el puente de Londres, en el centro de la capital británica, en un ataque terrorista que ha causado al menos siete muertos y 50 heridos, de los cuales 21 se encuentran en estado crítico, según fuentes oficiales.

Además, los agresores atacaron a la multitud en la concurrida zona nocturna de Borough Market, situado en el centro londinense y repleto de bares y restaurantes que están muy concurridos a esas horas de la noche.

Los tres terroristas, que llevaban falsos chalecos explosivos, fueron abatidos a tiros por la Policía. Las últimas cifras oficiales de Scotland Yard elevan a siete los muertos en el atentado –el último, fallecido en el hospital en la mañana del domingo– mientras que casi 50 heridos permanecen atendidos en diversos hospitales, varios de ellos en estado crítico. Entre ellos figura un ciudadano español, pero su estado no reviste gravedad, según el consulado en Londres.

London Bridge


Después de la medianoche, la Policía Metropolitana informó de que se había producido otro grave incidente en la zona de Vauxhall (al sur de Londres y a un par de kilómetros de donde se produjeron los dos primeros atentados) e hizo un llamamiento a los ciudadanos para que tomaran precauciones extraordinarias. No obstante, ese incidente resultó ser un apuñalamiento sin relación con el ataque terrorista.

Dramáticas imágenes de la zona atacada mostraron cómo decenas de personas abandonaban el lugar con las manos en la cabeza, después de que la Policía diera orden de evacuar toda las áreas del centro de la capital británica. Incluso los reporteros de televisión se vieron expulsados del entorno de los ataques por agentes visiblemente nerviosos.

La cadena de TV pública BBC informó de que testigos presenciales vieron cómo el vehículo, de color blanco, invadía la acerca arrollando a viandantes que caminaban por la zona en ese momento, lo que provocó que la Policía y los servicios de emergencias cerrasen al tráfico y a los viandantes tanto el puente como las inmediaciones. Según diversos testigos, agentes de policía armados con rifles automáticos abrieron fuego contra la furgoneta cuando se dio a la fuga tras su primer ataque.

Actuación de las fuerzas de seguridad

En un mensaje colgado en su cuenta de Twitter, la Policía Metropolitana de Londres (Met) indicó que los agentes estaban tratando con "un incidente importante" y apuntó que sólo daría más información cuando dispusiera de nuevos datos confirmados. La primera ministra Theresa May confirmó después que sí se trataba de un ataque terrorista.

De acuerdo con esa versión, el vehículo procedía del área del centro de la capital y se dirigía en dirección a la zona sur del río Támesis. Jones señaló, además, que barcos de la policía inspeccionaban el río en busca de personas que podrían haberse caído del puente tras lo sucedido.

Por su parte, el Servicio de Ambulancias de Londres pedía en un mensaje de Twitter a los ciudadanos que "eviten" acercarse a ese parte de la ciudad y apuntaba que tienen desplegados "múltiples" efectivos atendiendo el incidente.

Theresa May

La Policía de Londres también ha informado de que se han producido otros incidentes en la concurrida zona de ocio nocturno de Borough Market (el mercado central de Londres), donde los terroristas atacaron a varios viandantes, acuchillándolos, y en el barrio de Vauxhall, en el sur de la ciudad, aunque este último no estaba relacionado con los atentados.

La primera ministra británica, Theresa May, presidirá hoy una reunión del comité de emergencia Cobra para analizar estos hechos. El incidente se produjo apenas una semana después del atentado de Manchester, en el norte de Inglaterra, y a cinco días de las elecciones generales británicas.






Este ciudadano todavía continúa preguntándose por qué los terroristas se ensañan con el Reino Unido.

Torpón que es uno, oiga. Lo siento.

24/3/17

MENSAJE EUROPEO

No llegué a tiempo de verle el "jocico", pero ayer escuché por la tele, a raíz del atentado perpetrado en  Londres, a un político de la Unión Europea que, intentando solidarizarse con el Reino Unido, puntualizaba:


¡Europa es una democracia consolidada!


¡Sí!... empezando por España. ¡No te jode!
 (lo digo porque está en la esquina de la izquierda)

Si hubiera sido un "mago" de mi tierra, con sus antiguas palabras ya en desuso, seguro que habría dicho:

 

¡Miren!: ¡No se "vaigan" "entodavía"!
 (y hubiera quedado más claro que el agua)

Citizen Plof 

22/9/14

A VUELTAS CON "JACK EL DESTRIPADOR"

Al parecer "Jack el Destripador" era un inmigrante polaco llamado Aaron Konsminski, según pruebas de ADN

Un experto asegura haber identificado al supuesto asesino en serie del Londres victoriano a través del análisis de la ropa de una de sus víctimas

Aaron Kosminski, un inmigrante polaco que trabajaba de peluquero, ha sido identificado ahora como el posible autor de los asesinatos en serie de Londres 1888, atribuidos a Jack el Destripador.
Aaron Kosminski, un peluqueropolaco, ha sido identificado ahora como el posible autor de los asesinatos en serie de Londres 1888, atribuidos a Jack el Destripador.

El descubrimiento de la identidad de El Destripador fue realizado después de que un empresario identificado como Russell Edwards comprara 2007 el chal perteneciente a Catherine Eddowes, la segunda víctima del asesino. Supuestamente, el sargento Amos Simpson de la Policía londinense recogió la prenda cerca del cuerpo de la segunda víctima, Catherine Eddowes. Simpson se lo quiso dar a su esposa, pero esta, al verlo con sangre, se negó a llevarlo, y el chal fue pasando a través de las generaciones hasta ofrecerse en una subasta que tuvo lugar en 2007 en Bury St. Edmunds, en el condado inglés de Suffolk.

Edwards entregó la prenda al profesor de biología molecular Jari Louhelainen, de la universidad John Moores de Liverpool, especializado en analizar pruebas genéticas de crímenes históricos. El doctror Louhelainen consiguió extraer el ADN del material, que contenía tanto la sangre de Eddowes como el semen de su asesino. Tras verificar que la pieza de tela pertenecía a la fallecida a través del estudio genético de sus descendientes, Louhelainen procedió a comparar el semen del asesino con los sospechosos de la época.


Russell Edwards desvela ahora en Naming Jack the Ripper (Identificando a Jack el Destripador) la supuesta identidad del delincuente, que en 1888 mató al menos a cinco mujeres, a las que degolló, destripó y abandonó en callejones del East End londinense, del entonces empobrecido barrio de Whitechapel.

Kosminski, de 23 años en el momento de los asesinatos, era un peluquero polaco que había escapado de los pogromos rusos en 1880, y fue considerado en la época como uno de los sospechosos más probables. Los documentos le señalaban como un "probable esquizofrénico paranoico con alucinaciones auditivas y propenso a la masturbación", de acuerdo con las notas del responsable de la investigación, el inspector jefe Donald Swanson. La Policía nunca consiguió recabar las pruebas necesarias para condenar a Kosminski, a pesar de que un testigo le situó en el escenario de uno de los crímenes. No obstante, las autoridades le pusieron bajo vigilancia constante hasta que finalmente fue ingresado en una clínica psiquiátrica donde permanecío hasta su muerte.


Finalmente, el médico consiguió ponerse en contacto con una descendiente británica de la hermana de Kosminski, Matilda, con la que compartía ADN mitocondrial. "La primera muestra de ADN demostró una coincidencia del 99,2%. La segunda arrojó un 100% de coincidencia", escribe el médico en el diario británico. "Fui capaz incluso de identificar la etnia y procedencia geográfica del ADN extraído, perteneciente al haplogrupo T1a1, común en las personas de etnia rusa y judía".
 
El escritor de 48 años y residente en el norte de Londres explica que siempre se sintió "cautivado" por el misterio del escurridizo asesino, y se dedicó a investigarlo en su tiempo libre, si bien había perdido la esperanza de resolver el caso. No obstante, el hallazgo del chal le permitió explorar una nueva pista que, según él, ha resultado ser definitiva, al establecer que la sangre en la prenda pertenecía a la víctima y a Kosminski, de quien también había semen.  "Cuando descubrimos la verdad, fue la sensación más increíble de toda mi vida", afirma Edwards. "Gracias a Dios que el chal nunca se lavó, pues contenía pruebas clave", añade.


"Me he pasado catorce años trabajando en ello, y por fin hemos resuelto el misterio de quién era Jack El Destripador", asegura. Según Edwards, "solo los incrédulos que quieren perpetuar el mito dudarán" del descubrimiento. "Esto es definitivo: lo hemos desenmascarado", apostilla.

La teoría de Edwards es el último intento de identificar al asesino cuya historia ha generado numerosos libros y películas y continúa fascinando. Aunque el libro ofrece sin duda material para la reflexión, es improbable que ponga fin a las especulaciones que desde hace 126 años rodean a los crímenes de Whitechapel. En 2002, la exitosa novelista Patricia Cornwell pensó que podría haber descubierto el ADN de Jack el Destripador y que coincidía con el del artista británico Walter Sickert a quien le gustaba pintar escenas mórbidas de violencia contra las mujeres.

FUENTE: publico.es
Agencias - Londres 
08/09/2014

Pues a mí me parece una tontería de razonamiento, que por haber encontrado ADN de un determinado individuo en uno de los cadáveres, se llegue a identificarlo con el destripador, porque las prostitutas londinenses asesinadas se moverían entre un montón de clientes, y los restos hallados podían ser de cualquiera de ellos. 

Si hubiera aparecido el mismo ADN en más de un cadáver, entendería que pudiera ser del asesino, de otra forma no.