14/12/10

LA DESAPARICIÓN DE LOS GRUPOS TERRORISTAS EUROPEOS


Con los últimos coletazos del siglo XX y principios de éste, fueron desapareciendo los diferentes grupos terroristas que asolaban Europa: Baader Meinhof o Fracción del Ejército Rojo, que en Alemania se mantuvo activo durante 30 años (1968-1998); las Brigadas Rojas, cuyo último atentado en Italia tuvo lugar en marzo de 2002, a raíz del cual, muchos de sus miembros fueron apresados; el Ejército Republicano Irlandés (IRA) que en el año 2005, entregó todas sus armas, renunciando así a la lucha armada, después de más de tres décadas de violencia en el Reino Unido. Sin embargo, el grupo terrorista más antiguo de Europa: ETA (Euskadi Ta Askatasuna) cuyo significado en castellano es "Patria Vasca y Libertad" y que, durante 50 años, ha dejado un terrible reguero de víctimas a lo largo y ancho de España, se resiste a desaparecer, a pesar de la presión ejercida por la mayoría del propio pueblo vasco para que lo haga. Tras una serie de treguas unilateales (por lo general, acuciados por una aparente debilidad) han vuelto siempre a las andadas ejerciendo una violencia desmedida, cuya última muestra fue el atentado del 30 de diciembre de 2006, en el que murieron dos ciudadanos ecuatorianos en la Terminal T4 del madrileño aeropuerto de Barajas.


ETA nace el 31 de julio de 1959, al escindirse de las juventudes vascas del PNV, un movimiento denominado "Ekin", entre cuyos postulados figuraba el enfrentamiento directo con la dictadura franquista (de hecho, con el atentado perpetrado contra el almirante Carrero Blanco, contribuyeron  a resquebrajar los cimientos del Régimen) pero no sería hasta 1962 cuando, en un monasterio benedictino francés, se lleve a cabo su asamblea constitutiva, en la que se aboga por la unidad territorial, idioma propio (el euskara), costumbres, tradiciones y fueros históricos, y que, con posterioridad, sería enfocado hacia la independencia de Euskalerría; pero todo esto degeneró, con el tiempo, en una organización terrorista, donde su larga retahíla de extorsiones, secuestros y atentados, ha eclipsado por completo aquellos fines.


Hoy en día, con la rémora que suponen 839 cadáveres, una cantidad ingente de heridos y mutilados, y el dolor de familiares, compañeros y amigos, ETA se enfrenta a sus horas más bajas. El apoyo popular del que dispuso en la época franquista se ha deteriorado irremisiblemente con la instauración del estado de derecho, abocándolos, más temprano que tarde, a su disolución.


Estoy en contra de la violencia, venga de donde venga, porque sólo genera más violencia; así que, si existe la mínima posibilidad de que no maten a nadie más, de que no vuelva a haber una sola víctima, doy por bueno el intento de diálogo del gobierno para poner fin al último grupo terrorista de Europa... y que la Justicia ¡actúe!

Ciudadano Plof

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