Citizen Plof
Mostrando entradas con la etiqueta Fronteras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fronteras. Mostrar todas las entradas
19/9/18
18/6/18
MITOS DE LA INMIGRACIÓN
Gran parte de lo que creemos no es cierto
El debate está plagado de una gran variedad de imprecisiones y malentendidos tanto entre la derecha como entre la izquierda. Esto es lo que muestran de verdad las investigaciones actuales
Marcha por los derechos de los inmigrantes en el centro de Los Ángeles el 1 de mayo 2006.
Jonathan McIntosh
La inmigración fue el tema del año en 2016 y probablemente seguirá siendo importante a lo largo de 2017. Sin embargo, este asunto es objeto de debates tan acalorados como llenos de malentendidos. La llamada “crisis de refugiados” en Europa y las omnipresentes imágenes de embarcaciones a rebosar llegando a las costas del Mediterráneo dan la impresión de que la inmigración amenaza con salirse de control y que necesitamos tomar medidas drásticas para restringir el flujo incontrolable de inmigrantes. El miedo a la inmigración en masa ha fomentado el surgimiento de partidos nacionalistas extremistas por toda Europa y ha ayudado a que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales en EE.UU.
Este llamamiento a implementar políticas migratorias más severas se suma a otra opinión, si bien algo más débil, que manifiestan los sectores empresariales, las organizaciones en defensa de los derechos humanos, las organizaciones religiosas y los partidos liberales de izquierdas. Su argumento es que la inmigración tiende a beneficiar tanto a las sociedades de origen como de destino, y que no deberíamos ver a los refugiados como una carga, sino como una fuente potencial de recursos.
No obstante, en este debate tan polarizado, los hechos en cierto modo más instructivos se pierden de vista. El relato sobre la inmigración tanto de la izquierda como de la derecha está anclado en una serie de mitos que revelan una sorprendente falta de conocimiento acerca de la naturaleza, las causas y las consecuencias del proceso migratorio. Este texto examina ocho de los mitos que a menudo encuentro en mis investigaciones.
1. No, las fronteras cerradas no conducen automáticamente a menos inmigración
Tramo del muro fronterizo entre EE.UU. y México
No es tan fácil como simplemente cerrar la puerta de un portazo. Las restricciones migratorias pueden tener diversos efectos secundarios no deseados que pueden desvirtuar su efectividad. En primer lugar, las restricciones pueden empujar a los emigrantes a buscar canales alternativos legales o ilegales, como por ejemplo que los en realidad inmigrantes económicos usen los canales para la reunificación familiar. En segundo lugar, los controles fronterizos estrictos desvían a menudo los flujos migratorios hacia otras rutas terrestres o marítimas, y por tanto expanden el mercado para los contrabandistas. En tercer lugar, las restricciones pueden conducir a incrementos migratorios súbitos del tipo “ahora o nunca”. Por ejemplo, cuando Surinam consiguió independizarse de los Países Bajos en 1975, el 40% de su población emigró a Holanda antes de que se concedieran los visados.
Finalmente, las restricciones tienden a interrumpir la circulación y empujar a los inmigrantes a asentarse permanentemente. Esto es lo que sucedió, por ejemplo, con los llamados “trabajadores visitantes” de la década de 1970-1980. Como tenían miedo de no poder inmigrar de nuevo después de regresar temporalmente a casa, muchos optaron por asentarse de manera permanente. Antes de 1991, cuando la circulación era libre, muchos marroquíes iban y venían a España para trabajar como temporeros, pero cuando se introdujo la necesidad de obtener un visado en 1991, como consecuencia del Acuerdo de Schengen, se produjo el fenómeno de la inmigración ilegal en pateras y comenzó el asentamiento permanente de temporeros marroquíes en España. Ellos, por su parte, trajeron consigo a sus familias y esto condujo a un rápido crecimiento de la población marroquí en el país que superó las 700 000 personas.
Esto no significa que los gobiernos no puedan o no deban controlar la inmigración. Más bien, lo que demuestra es que las políticas migratorias liberales no conducen necesariamente a la migración en masa y que las políticas migratorias mal concebidas pueden ser contraproducentes. La migración libre es a menudo circular, como puede observarse con la migración en el interior de la UE. Cuanto más restrictivas son las políticas de entrada, más desean quedarse los inmigrantes. Estos efectos no deseados generan dilemas fundamentales para los responsables políticos.
2. No, las políticas migratorias no han fallado
Cuanto mejor está la economía, más aumenta el número de inmigrantes
A largo plazo, el número de inmigrantes que llegan a Alemania se corresponde con el ciclo económico
Fuente: Oficina Federal de Estadísticas Alemana, BM
Propiamente dicha, la inmigración ilegal es un fenómeno relativamente limitado. Los períodos en los que se ha producido una emigración de refugiados extremadamente elevada, como sucedió en 2015 o en la década de los 90 durante los conflictos de los Balcanes, son más una excepción que la norma y no acostumbran a durar mucho. La inmigración no es un flujo que se pueda abrir y cerrar como un grifo. Las modernas políticas migratorias pretenden influir en la selección y el momento de la inmigración más que los volúmenes migratorios. Sin embargo, a menudo sobrestimamos lo que pueden conseguir las políticas migratorias. Esto sucede porque la emigración está motivada por procesos de desarrollo económico y de cambio social, tanto en las sociedades de origen como de destino, que escapan al alcance de las políticas migratorias.
Por ejemplo, en la mayoría de los países europeos los niveles migratorios tienden a estar directamente relacionados con los ciclos económicos (véase el gráfico anterior para el caso alemán). En épocas de sólido crecimiento económico, es más probable que los inmigrantes encuentren trabajo y obtengan así permisos de trabajo. La inmigración económica está fuertemente motivada por la demanda laboral, y cuestiona la idea popular que afirma que se trata de un fenómeno sin control motivado sobre todo por la pobreza y la violencia en los países de origen.
La principal excepción a esta regla son los llamativos controles fronterizos y las políticas de visado cuyo objetivo es evitar que los solicitantes de asilo y los inmigrantes irregulares accedan al territorio europeo. Sin embargo, estos grupos solo representan una minoría dentro del número total de inmigrantes. Si observamos las tendencias a largo plazo relacionadas con las políticas de admisión, la mayoría de los demás grupos de inmigrantes (incluida la mano de obra inmigrante, las familias y los estudiantes) han sido recibidos de manera cada vez más favorable.
Hace solo 20 años, los políticos alemanes y holandeses afirmaban que sus países no eran “países de inmigración”. Hoy en día, estas opiniones se han convertido en la excepción o han quedado confinadas a una periferia de extrema derecha. Esto también es una prueba de que cada vez se acepta mejor la inmigración, a pesar de que exista una retórica que sugiera lo contrario.
4. No, la ayuda al desarrollo en los países de origen no evita la inmigración
Desarrollo humano y migración
Diferencia en el índice de desarrollo humano (IDH) entre emigrantes e inmigrantes
Fuente: Banco Mundial, 2010.
Esto confirma la “paradoja de la inmigración”, puesto que las investigaciones demuestran que los países más pobres presentan un nivel de emigración mucho menor que las naciones más desarrolladas. Al fin y al cabo, para emigrar hace falta disponer de recursos considerables. La pobreza extrema inmoviliza a las personas, que quedan atrapadas porque no se pueden permitir abandonar su tierra natal. Esta también es la razón de por qué la idea de que el cambio climático dará como resultado una emigración en masa hacia occidente es poco realista. Los cambios medioambientales negativos podrán aumentar las intenciones de desplazarse, pero también limitarán la capacidad para poder hacerlo.
El crecimiento económico y una mejor educación tradicionalmente aumentan la facultad y las aspiraciones de la gente para emigrar. En este sentido, no es ninguna coincidencia que países eminentemente emigrantes, como México, Marruecos o Turquía, sean países de renta media. El desarrollo de los países más pobres, como los que se encuentran en el África subsahariana, conducirá a un aumento casi inevitable de la inmigración proveniente de esos países. Por tanto, los futuros inmigrantes de Europa vendrán del África subsahariana en lugar de Turquía y el norte de África.
Remesas de emigrantes a sus países natales en miles de millones de dólares
Fuente: Oficina Federal de Estadísticas Alemana, BM
Fuente: Oficina Federal de Estadísticas Alemana, BM
Un argumento que se repite a menudo sostiene que la emigración provoca una “fuga de cerebros”, es decir, que se vayan los que disponen de un mayor nivel educativo, y por tanto debilita el potencial de desarrollo de los países de origen. En este caso también, los niveles de emigración son por lo general sencillamente demasiado bajos como para causar este efecto. Las investigaciones demuestran que sería en líneas generales poco razonable culpar a la emigración (la salida de doctores, por ejemplo) de los problemas de desarrollo estructurales como la falta de instalaciones sanitarias en las zonas rurales. En segundo lugar, muchos países en vías de desarrollo se enfrentan a mayores niveles de desempleo entre los graduados universitarios.
En tercer lugar, el argumento de la “fuga de cerebros” ignora el hecho de que a menudo los emigrantes invierten grandes sumas de dinero en sus países de origen. En 2015, los emigrantes de países en vías de desarrollo enviaron unos 410 000 millones de dólares de regreso a casa, y eso representa solo las remesas registradas de manera oficial. Este montante supera en más de 2,5 puntos el total mundial de ayuda al desarrollo de ese mismo año (161 000 millones de dólares).
Estas remesas mejoran los estándares de vida y disminuyen los niveles de pobreza entre las familias y las comunidades de los países de origen. Sin embargo, al mismo tiempo, sería equívoco pensar que los migrantes pueden resolver problemas fundamentales de desarrollo como la corrupción o la desigualdad.
Las investigaciones demuestran que la mayoría de los inmigrantes realiza trabajos que las poblaciones locales rechazan o para los que carecen de las habilidades necesarias. Además, diversos estudios muestran que mientras que el efecto de la inmigración en el crecimiento económico tiende a ser positivo, es bastante reducido.
También, las afirmaciones en el sentido de que los sistemas del bienestar avanzados, como los que existen en Alemania y Holanda, atraen a un mayor número de inmigrantes que los países con redes de asistencia social menos generosas, como el Reino Unido o los EE.UU., tampoco han sido nunca demostradas.
No obstante, lo que sí muestran los estudios es que las empresas, los ricos y las clases medias-altas son los que más se benefician de la inmigración (aparte de los inmigrantes mismos). Por lo general, las personas con ingresos bajos tienen menos que ganar, y hasta puede que salgan perdiendo en algunos casos, mientras que irónicamente los exmigrantes son lo que más tienen que temer de los nuevos inmigrantes en términos de competencia laboral. Los que abogan por establecer fronteras abiertas a menudo obvian el potencial que tiene la inmigración de aumentar la desigualdad.
7. No, la inmigración no puede resolver los problemas asociados al envejecimiento de las sociedades
La magnitud de la inmigración es demasiado reducida para contrarrestar los efectos del envejecimiento de la población. Un estudio de la ONU ha demostrado que, para conseguir ese resultado, la inmigración tendría que alcanzar niveles que son tanto indeseables como poco realistas.
Para poder contrarrestar el envejecimiento de la población, este estudio comprobó que Alemania, por ejemplo, necesitaría una inmigración neta de 3,5 millones de personas al año (12 veces por encima de la media nacional de 280 000 entre los años 1991 y 2015).
Además, este argumento no tiene en cuenta que el envejecimiento de la población se está convirtiendo en un fenómeno mundial y que algunas sociedades en proceso de envejecimiento como China han empezado a convertirse en destinos migratorios internacionales por méritos propios. La pregunta que nos haremos en el futuro no será tanto cómo evitar que vengan los inmigrantes, sino como conseguir atraerlos.
8. No, no vivimos una época de migración sin precedentes
Ningún aumento en migración mundial
Porcentaje de migrantes en el total de la población mundial. / Hein de Haas
Y finalmente, una visión de conjunto. Durante más de medio siglo, el número de migrantes, tomado como porcentaje de la población mundial, ha permanecido notablemente estable en torno a un 3% desde 1960. Incluso cuando el número de migrantes internacionales ha aumentado de los 93 millones de 1960 a los 244 millones de 2015, la población mundial ha aumentado aproximadamente al mismo ritmo, de 3000 a 7000 millones.
Asimismo, la idea de que existe una “crisis de refugiados” mundial no tiene ningún fundamento. A escala global, los refugiados representan un porcentaje relativamente menor dentro del número total de migrantes. Mientras que el número de refugiados disminuyó de 18,5 millones a 16,3 millones entre 1990 y 2010, el número total repuntó en 2016 y subió a 21,3 millones, principalmente por la guerra en Siria. Aun así, los refugiados solo representan entre el 7% y el 8% de la población migratoria mundial, y cerca del 86% de todos los refugiados vive en países en vías de desarrollo.
Actualmente, países como Turquía, Pakistán, Líbano, Irán, Etiopía y Jordania albergan las poblaciones más numerosas de refugiados. En cambio, las sociedades occidentales, reciben comparativamente un número muy bajo de refugiados, y los números actuales no son precisamente inauditos. Actualmente, cerca de un 0,4% de la población total de la UE son refugiados, entre 1992 y 1995, esta cifra se situó en torno al 0,5%.
El cambio más significativo en los patrones migratorios mundiales ha sido la dirección de los movimientos de población. Mientras que en los siglos anteriores eran sobre todo los europeos quienes emigraban a territorios extranjeros (o los conquistaban), desde finales de la 2ª Guerra Mundial esta tendencia se ha invertido.
Como consecuencia de una sólida economía y de una población cada vez más envejecida, la UE se ha convertido en un destino migratorio mundial, y ha atraído entre 1,5 y 2,5 millones al año de inmigrantes de fuera de la UE. Aunque esto puede parecer considerable, supone solo entre el 0,3% y el 0,5 % de la población total de la UE (508 millones).
Además, entre 1 y 1,5 millones de personas abandonan la UE cada año. La inmigración neta en países europeos como Francia o Alemania tiende a fluctuar de forma paralela a los ciclos económicos, como ilustra el gráfico anterior, aunque la tendencia a largo plazo no denota ningún aumento.
Existe una necesidad urgente de ver la inmigración como una parte intrínseca del crecimiento económico y del cambio social en lugar de tomarla como un problema que hay que resolver. Es inevitable que las sociedades ricas y abiertas experimenten en el futuro incrementos sustanciales en los números de inmigrantes que reciben, les guste o no.
Esto pone de manifiesto una de las paradojas de la liberalización: el deseo político de reducir la inmigración es fundamentalmente incompatible con la tendencia hacia la liberalización económica y el deseo de maximizar el crecimiento económico. En las últimas décadas, la erosión de los derechos laborales, el aumento de la flexibilidad laboral y la privatización de las empresas anteriormente estatales han aumentado considerablemente la demanda de mano de obra inmigrante en Europa. Los acalorados debates sobre inmigración en el Reino Unido y EE.UU. (dos economías de mercado extensamente liberalizadas que se enfrentan constantemente a elevados niveles de inmigración) son ejemplos claros de esta paradoja de la liberalización.
Por lo tanto, la única manera de reducir la inmigración supone invertir la liberalización económica y regular los mercados laborales de manera rigurosa. Aunque eso podría también reducir los niveles de riqueza de manera general. En ese caso, la pregunta es: ¿realmente es eso lo que queremos?
FUENTE: ctxt.es
Hein de Haas
19/04/2017
Este texto, publicado en la web del autor, es una versión editada del artículo publicado originalmente en alemán por Der Spiegel con el título Mythen der Migration y en inglés con el título Myths of Migration
Hein de Haas es profesor de Sociología en la Universidad de Ámsterdam. Fue miembro fundador y anterior codirector del Instituto de Inmigración Internacional (IMI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Oxford. Para obtener más información acerca de los resultados de las investigaciones que sustentan este artículo, véase www.heindehaas.org y www.imi.ox.ac.uk
Traducción de Álvaro San José.
Como observarán, este extenso artículo hace más de un año que se escribió, pero he considerado conveniente volver a ponerlo en circulación, habida cuenta de lo que acontece en la actualidad.
1/3/18
ORGULLO
Etiquetas:
Ciudadano del mundo,
Ciudadano global,
Español,
Fronteras,
Humano,
Orgullo,
Patrias
10/2/17
TARAJAL - LA POLÍTICA ANTIMIGRATORIA DE LA UE
“Las políticas de la UE van encaminadas a ver la frontera como un lugar de conflicto”
Xavier Artigas y Xapo Ortega dirigen el documental 'Tarajal', que desmonta la impunidad en las fronteras del sur. La película se ha proyectado en el Parlamento Europeo con motivo del tercer aniversario de la muerte de 15 personas por la acción de antidisturbios cuando trataban de cruzar la frontera entre Marruecos y España.
El 6 de febrero de 2014, al menos 15 personas mueren al tratar de cruzar la frontera entre España y Marruecos por la playa del Tarajal. La Guardia Civil los repelió con material antidisturbios cuando aún estaban en el agua. El caso fue archivado sin depurarse las responsabilidades pertinentes. La reapertura del mismo coincide con la presentación del documental ‘Tarajal, desmontando la impunidad en la frontera sur’, que hoy se proyecta en el Parlamento Europeo en Bruselas. Público ha entrevistado a Xavier Artigas y Xapo Ortega, sus directores.
¿Encontráis dificultades, obstáculos, de parte de las instituciones a la hora de realizar un documental sobre un hecho tan polémico como el caso de Tarajal?
X.O. Toda la parte de investigación ya estaba hecha, sobre todo por algunos diarios, que son quienes estuvieron ahí todos los días presionando e incluso desencadenó que la Guardia Civil acabase cediendo las imágenes de las cámaras de seguridad, que hasta entonces estaban editadas y por fragmentos. Nosotros no investigamos sino más bien lo que hacemos es recoger toda esa información que ya era pública, ponerla en orden cronológico y añadir algo de discurso sobre el racismo institucional. Pero al margen de que sí que pedimos alguna entrevista con la Delegación del Gobierno en Ceuta y el Ministerio y no hubo respuesta, como es habitual, no sucedió nada.
Defendéis que en el discurso insitucional referente a los hechos, se producen contradicciones, ¿a qué tipo de contradicciones hacéis referencia?
X.A. Las contradicciones aparecen en las declaraciones de los responsables políticos, sobre todo del ex ministro del Interior, en sus declaraciones en sede parlamentaria o a medios de comunicación, no tanto en las entrevistas que nosotros hicimos. Sí que es verdad que pudimos hablar con dos representantes de la Guardia Civil. No consideramos que mintieran pero sí que manipulaban la información o que solo contaban una parte de lo que había ocurrido. Pero yo personalmente no detecté contradicciones específicas. Es un relato coherente, en lo que comentaba Xapo, en una estrategia de normalización de la violencia con fines racistas, considerar que una seria de personas no tienen los mismos derechos que otras. No hay contradicciones porque es un relato coherente con esto. Yo creo que uno de los logros del documental es que consigue visibilizar eso de una forma muy clara.
En los últimos meses se ha producido una "militarización" del lenguaje migratorio y para referirse al control de fronteras, ¿apreciasteis esto durante la realización del documental?
X.O. Sí, yo creo que está claro por lo que hablábamos antes, hay esa normalización de lo que ocurre en la valla cuando el ministerio de Interior en 2011 no dejaba acceder a la zona a fotógrafos ni a periodistas, se les quitaba las cámaras, se requisaba tarjetas… Hay un cambio de estrategia a partir de 2011, 2012, que es dejar pasar a todo el mundo, hipervisibilizar la frontera para teatralizarla; hacer un teatro de la invasión, el asalto… Los grandes diarios hablan de asalto, de invasión, de 30.000 personas a punto de saltar, la valla o invadirnos… convirtiéndolo casi en un territorio de guerra. Poco después de los hechos del Tarajal, creo que hubo una visita de representantes del gobierno húngaro que vinieron a tomar nota de cómo se estaba tratando a las personas en la valla para aplicarlo en sus fronteras a los refugiados. Yo creo que está claro que las políticas de la Unión Europea van encaminadas a visibilizar la frontera como un lugar de conflicto, cuando en realidad la entrada por la frontera sur no sé si supone un 2 o un 3% de los migrantes que llegan al Estado español y que muchos de los que cruzan la frontera ni si quiera van a quedarse, van a otros destinos.
X.A. Para mí el paralelismo está en esa maquinaria del poder que se pone en marcha cuando hay que garantizar la inmunidad por parte de los cuerpos de seguridad, en la que de repente hay una alineación total entre el poder político, el poder judicial y, en muchos casos, los medios de comunicación. Esta promiscuidad que hay entre estos distintos poderes tiene un fin tan claro como no permitir que se deslegitime el poder policial, que es el que garantiza que las órdenes se ejecuten. De una forma mágica acaba ocurriendo este acuerdo que es donde mejor se visibiliza el poder, que en el caso de nuestro Estado es heredero de un sistema dictatorial y ahí es donde se ve más claro.
Imagino que el cierre del caso durante la realización del documental fue un duro golpe. ¿Sentís la reapertura del mismo como una pequeña victoria? ¿Esperáis que se haga justicia?
X.A. Yo creo que es un momento clave ahora. Personalmente, esperanza tengo muy poca pero es en momentos como este en los que se ve la fuerza de la sociedad civil organizada y de la capacidad que tenemos de influir en la opinión pública para demostrar lo que todos ya sabemos y es que los jueces no son neutros; que se empapan también de lo que se vive en la opinión pública y que si hay también una indignación general en el Estado español y a nivel europeo de la impunidad sobre estos hechos y esto se visibiliza y se vive de una forma intensa, pues va a afectar y va a influenciar el resultado de lo que pueda venir. En este sentido creo que tenemos una responsabilidad muy grande. No nosotros que el documental ya lo hemos hechos, sino aquellos que quiera reapropiarse del documental y difundirlo como se está haciendo hoy aquí para que esto no deje de ser un debate público y acabe influenciando el resultado a nivel judicial.
Después de haber realizado este documental, ¿qué opinión os merece que la UE ponga de ejemplo a España como gestor de fronteras?
FUENTE: publico.es
Beatriz Ríos - Bruselas
08/02/2017
¿Y en ningún momento se les pasó por la cabeza, que en la misma situación en la que se hallaban aquellas personas a las que disparaban, podrían encontrarse sus propios hijos en un futuro?
¿O es que las "putas órdenes" siempre lo van a justificar todo?
Xavier Artigas y Xapo Ortega dirigen el documental 'Tarajal', que desmonta la impunidad en las fronteras del sur. La película se ha proyectado en el Parlamento Europeo con motivo del tercer aniversario de la muerte de 15 personas por la acción de antidisturbios cuando trataban de cruzar la frontera entre Marruecos y España.
Playa del Tarajal - Ceuta
El 6 de febrero de 2014, al menos 15 personas mueren al tratar de cruzar la frontera entre España y Marruecos por la playa del Tarajal. La Guardia Civil los repelió con material antidisturbios cuando aún estaban en el agua. El caso fue archivado sin depurarse las responsabilidades pertinentes. La reapertura del mismo coincide con la presentación del documental ‘Tarajal, desmontando la impunidad en la frontera sur’, que hoy se proyecta en el Parlamento Europeo en Bruselas. Público ha entrevistado a Xavier Artigas y Xapo Ortega, sus directores.
Xapo Ortega y Xavier Artigas
¿Encontráis dificultades, obstáculos, de parte de las instituciones a la hora de realizar un documental sobre un hecho tan polémico como el caso de Tarajal?
X.O. Toda la parte de investigación ya estaba hecha, sobre todo por algunos diarios, que son quienes estuvieron ahí todos los días presionando e incluso desencadenó que la Guardia Civil acabase cediendo las imágenes de las cámaras de seguridad, que hasta entonces estaban editadas y por fragmentos. Nosotros no investigamos sino más bien lo que hacemos es recoger toda esa información que ya era pública, ponerla en orden cronológico y añadir algo de discurso sobre el racismo institucional. Pero al margen de que sí que pedimos alguna entrevista con la Delegación del Gobierno en Ceuta y el Ministerio y no hubo respuesta, como es habitual, no sucedió nada.
Defendéis que en el discurso insitucional referente a los hechos, se producen contradicciones, ¿a qué tipo de contradicciones hacéis referencia?
X.A. Las contradicciones aparecen en las declaraciones de los responsables políticos, sobre todo del ex ministro del Interior, en sus declaraciones en sede parlamentaria o a medios de comunicación, no tanto en las entrevistas que nosotros hicimos. Sí que es verdad que pudimos hablar con dos representantes de la Guardia Civil. No consideramos que mintieran pero sí que manipulaban la información o que solo contaban una parte de lo que había ocurrido. Pero yo personalmente no detecté contradicciones específicas. Es un relato coherente, en lo que comentaba Xapo, en una estrategia de normalización de la violencia con fines racistas, considerar que una seria de personas no tienen los mismos derechos que otras. No hay contradicciones porque es un relato coherente con esto. Yo creo que uno de los logros del documental es que consigue visibilizar eso de una forma muy clara.
En los últimos meses se ha producido una "militarización" del lenguaje migratorio y para referirse al control de fronteras, ¿apreciasteis esto durante la realización del documental?
X.O. Sí, yo creo que está claro por lo que hablábamos antes, hay esa normalización de lo que ocurre en la valla cuando el ministerio de Interior en 2011 no dejaba acceder a la zona a fotógrafos ni a periodistas, se les quitaba las cámaras, se requisaba tarjetas… Hay un cambio de estrategia a partir de 2011, 2012, que es dejar pasar a todo el mundo, hipervisibilizar la frontera para teatralizarla; hacer un teatro de la invasión, el asalto… Los grandes diarios hablan de asalto, de invasión, de 30.000 personas a punto de saltar, la valla o invadirnos… convirtiéndolo casi en un territorio de guerra. Poco después de los hechos del Tarajal, creo que hubo una visita de representantes del gobierno húngaro que vinieron a tomar nota de cómo se estaba tratando a las personas en la valla para aplicarlo en sus fronteras a los refugiados. Yo creo que está claro que las políticas de la Unión Europea van encaminadas a visibilizar la frontera como un lugar de conflicto, cuando en realidad la entrada por la frontera sur no sé si supone un 2 o un 3% de los migrantes que llegan al Estado español y que muchos de los que cruzan la frontera ni si quiera van a quedarse, van a otros destinos.
También sois autores del documental ‘Ciutat morta’ que también pone en el ojo del huracán a las fuerzas de seguridad del Estado, ¿habéis encontrado paralelismos en estas dos historias?
X.A. Para mí el paralelismo está en esa maquinaria del poder que se pone en marcha cuando hay que garantizar la inmunidad por parte de los cuerpos de seguridad, en la que de repente hay una alineación total entre el poder político, el poder judicial y, en muchos casos, los medios de comunicación. Esta promiscuidad que hay entre estos distintos poderes tiene un fin tan claro como no permitir que se deslegitime el poder policial, que es el que garantiza que las órdenes se ejecuten. De una forma mágica acaba ocurriendo este acuerdo que es donde mejor se visibiliza el poder, que en el caso de nuestro Estado es heredero de un sistema dictatorial y ahí es donde se ve más claro.
Imagino que el cierre del caso durante la realización del documental fue un duro golpe. ¿Sentís la reapertura del mismo como una pequeña victoria? ¿Esperáis que se haga justicia?
X.A. Yo creo que es un momento clave ahora. Personalmente, esperanza tengo muy poca pero es en momentos como este en los que se ve la fuerza de la sociedad civil organizada y de la capacidad que tenemos de influir en la opinión pública para demostrar lo que todos ya sabemos y es que los jueces no son neutros; que se empapan también de lo que se vive en la opinión pública y que si hay también una indignación general en el Estado español y a nivel europeo de la impunidad sobre estos hechos y esto se visibiliza y se vive de una forma intensa, pues va a afectar y va a influenciar el resultado de lo que pueda venir. En este sentido creo que tenemos una responsabilidad muy grande. No nosotros que el documental ya lo hemos hechos, sino aquellos que quiera reapropiarse del documental y difundirlo como se está haciendo hoy aquí para que esto no deje de ser un debate público y acabe influenciando el resultado a nivel judicial.
Después de haber realizado este documental, ¿qué opinión os merece que la UE ponga de ejemplo a España como gestor de fronteras?
X.O. (Risas). Yo creo que es un pez que se muerde la cola. Lo que hablábamos antes de esta hipervisibilización de la frontera por parte del ministerio, nosotros creemos que aparte de la intención de animalizar al invasor y normalizar la violencia que se ejerce…También es una manera de reclamar recursos a la Unión Europea. Es una forma de decir: “Mira, existe un problema aquí en el sur, tenemos una invasión y necesitamos más recursos económicos". Que la Unión Europea aplauda a España por la manera de gestionar la frontera, no deja de ser parte de la política europea racista y que deberíamos luchar para revertir.
FUENTE: publico.es
Beatriz Ríos - Bruselas
08/02/2017
¿Y en ningún momento se les pasó por la cabeza, que en la misma situación en la que se hallaban aquellas personas a las que disparaban, podrían encontrarse sus propios hijos en un futuro?
¿O es que las "putas órdenes" siempre lo van a justificar todo?
Etiquetas:
Ahogados,
Ceuta,
España,
Fronteras,
Guardia Civil,
Inmigrantes,
Marruecos,
Película,
Política de la UE,
Represión,
Tarajal,
Víctimas
26/4/16
ENTREVISTA AL DIRECTOR GENERAL DE OXFAM INTERMON
José María Vera: "Construimos muros para las personas y los derribamos para el dinero”
Antes de que se conocieran los ‘Papeles de Panamá’ o el escándalo ‘SwissLeaks’, incluso antes de que “en este país el que no tuviera dinero en Suiza era un hortera” (Mario Conde dixit), Oxfam Intermon ya era punta de lanza en las denuncias sobre los paraísos fiscales.
“Llevamos décadas alertando sobre los refugios del capital, lo que pasa es que antes se asociaban a dictadores africanos y a grandes fortunas latinoamericanas, y ahora es un problema que nos afecta a todos”, explica José María Vera, director general de la ONG.
Muy mal. Los muros están al revés: los construimos para las personas y los derribamos para el dinero, para la evasión del capital.
Tiene dos remedios: el de la ética, los valores, la responsabilidad; la conciencia de que con los impuestos pagamos la educación, la salud, los servicios sociales.
Y cuando los valores no funcionan, el de las reglas estrictas en el ámbito internacional. En Oxfam hemos propuesto una autoridad fiscal internacional, pero que tenga dientes; una autoridad real para poner reglas globales y hacerlas cumplir. Suena utópico, pero es perfectamente posible.
Somos conscientes de que luchamos contra poderes muy fuertes. Pero también lo éramos cuando peleábamos contra la propiedad intelectual de los medicamentos esenciales o por un tratado internacional para el control del comercio de armas.
No creemos que sea ingenuo, aunque sabemos que nos queda mucha lucha por delante para que haya una justicia fiscal. La consecuencia de que no la haya es la desigualdad extrema. Y la indignación, que no sólo está en la ciudadanía, es un clamor global.
Ha habido calle, manifestaciones, mareas… Hay una alteración del panorama político, existe una mayor apertura. En este tiempo estamos trabajando con el Parlamento de una manera distinta; el hecho de que no haya una mayoría absoluta permite que estemos sacando iniciativas en la buena dirección.
La ciudadanía, que está enfadada, se ha hecho consciente de lo que ocurre con el círculo vicioso del poder: concentración de renta y corrupción, que hacen que las leyes caigan en una cierta dirección. Hay una mayor conciencia social.
Nuestra inquietud no son cada uno de los casos, sino lo que llevamos décadas denunciando: los paraísos fiscales y las reglas que los toleran dentro de una legalidad-frontera promovida por la ingeniería fiscal y financiera.
Pedimos que se cierren. Y son los gobiernos los que pueden hacerlo.
La responsabilidad de Montoro es la misma que la de otros muchos ministros de Hacienda de los países desarrollados. Todo gobierno tiene la responsabilidad de exigir transparencia a las empresas y a las grandes fortunas; que se sepa dónde operan, qué beneficios tienen y cuánto pagan. Y que haya reglas que, desde esa transparencia fiscal, exijan que se pague donde se está operando.
La tecnología ha jugado a favor de la ingeniería fiscal. Pero está en manos de los gobiernos –no de uno, sino de muchos- el poner normas para que no ocurra.
Y es una mala práctica. Lo que debe haber no es amnistía sino transparencia y contundencia con el que evada o eluda sus responsabilidades fiscales. Porque más allá de lo evadido, lo importante es lo eludido.
Nuestro último informe era ‘La ilusión fiscal’. Aquello que parece que se paga y la queja de que España tiene unos tipos fiscales altos. Lo son para ti, para mí y para la gran mayoría de españoles con nómina. No para aquellos que pueden ir por vías alternativas. Hay muchos agujeros.
El que asuma las propuestas que hemos hecho con más de 600 organizaciones de todos los ámbitos. En poletika.org, una iniciativa ciudadana que impulsa Oxfam, hacemos una valoración bastante rigurosa de cada programa electoral.
El ministerio de Hacienda está exigiendo un recorte de 10.000 millones a las CCAA, la mitad de lo que se ha dejado de recaudar en el impuesto de sociedades.
El que tenga la desigualdad en el centro de sus políticas. Ahora mismo el ministerio de Hacienda está exigiendo un recorte de 10.000 millones a las comunidades autónomas. Esos 10.000 millones son la mitad de lo que se ha dejado de recaudar en el impuesto de sociedades. No hace falta decir más.
Las grandes empresas, el Ibex, está en un 5% de su impuesto de sociedades, cuando las Pymes están en una media del 16% y las familias en el 21%. Esto sí es una decisión política y tiene intencionalidad política detrás.
El cambio de la Vicepresidencia Económica, focalizada en la economía de unos pocos frente a los muchos, a una vicepresidencia que tenga como hoja de ruta la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que Rajoy firmó en septiembre. Habla del modelo productivo, del modelo energético, sobre ayuda humanitaria…
En mínimos, en un 0,3, por detrás de países como Grecia, Irlanda o Portugal. Hace unos días en el Congreso se aprobó una proposición no de ley por parte de todos los grupos, menos el Partido Popular, para defender una ayuda al desarrollo que pase al 0,4% en la legislatura.
Ahí sí me preguntaba yo ¿porqué el PP no está? ¿Qué motivos hay? Tiene que estar; es un acuerdo internacional que defienden todos, desde la ONU hasta el Banco Mundial. ¿Qué hay detrás que le impida estar?
Es que hay muchísimas. 34 de 35 empresas del Ibex tienen alguna filial en paraísos fiscales. Y la gran mayoría la han estado incrementado durante la crisis. Claro que las financiadas por el BM tienen.
Pedimos que la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas incorpore la responsabilidad fiscal. Y al Banco Mundial que incluya en sus criterios de selección y descarte el hecho de que las empresas tengan filiales en paraísos fiscales. Si no se cierran, al menos que las vayamos ahogando. Si uno tiene una filial en un paraíso fiscal sólo puede ser para pagar menos impuestos. 34 de 35 empresas del Ibex tienen alguna filial en paraísos fiscales. Y la gran mayoría la han estado incrementado durante la crisis.
Y en este punto me gusta hablar de los otros refugiados o los desplazados internos: los de Yemen, República Centroafricana, Chad, los burundeses que están saliendo hacia Tanzania, etíopes, somalíes… Lo que está haciendo Europa -vulnerar la legalidad internacional con el acuerdo UE-Turquía y las devoluciones- no sólo es devastador para los refugiados sirios, iraquíes o afganos, sino que es devastador para toda la comunidad internacional. Países que han tenido muchísima más generosidad, a pesar del impacto en sus propias comunidades, están mirando a esa Europa, tradicional valedora del derecho internacional. A ver con qué cara les miramos nosotros ahora.
El acuerdo fue apoyado por los 28 estados de la UE. Es verdad que estamos viendo más agresividad en los países de la Europa del este, algunos muy nacionalistas con gobiernos de una derecha dura. Pero sería cauteloso a la hora de asociarlo con una ideología.
Estamos en un tiempo en el que no cabe ese debate. Tenemos una responsabilidad y una urgencia humanitaria que no debe conocer de ideologías ni coyunturas. Hay que responder ya.
Es cierto que el PP fue el único que no respaldó nuestras propuestas aunque dijo que iría con reservas a la negociación. Y finalmente se sumó a la corriente europea general. El Gobierno no ha hecho nada para acoger a los refugiados, tanto reasentados como relocalizados, de una forma directa, activa. ¡Y nos ponemos como ejemplo! El ministro Margallo se ha enorgullecido de cómo hemos conseguido frenar nuestra frontera sur.
Porque son flujos móviles. La población migrante cambia; va por donde es menos difícil llegar aunque se arriesgue la vida. Si una ruta se pone difícil, busca otra. Ya está creciendo Libia-Italia. No es descartable que vuelva a crecer la ruta sur.
¿Cómo lo ha hecho? Externalizando nuestras fronteras; pasando una responsabilidad mayor a Marruecos. Las devoluciones no sólo las está haciendo Grecia… las ha hecho España.
Somos piloto de éxito de este paquete muro-valla cada vez más alto, de las devoluciones y de la externalización de fronteras. Es un éxito inhumano. Como si en el otro lado hubiera animales y no personas. Y esto no se frena nunca.
Y en el acuerdo UE-Turquía también se usan las palabras inmigrante y refugiado de una forma que apunta a la confusión interesada para que no se haga lo que se debe hacer: la atención individualizada y el estudio caso a caso de toda persona que tiene derecho a exponer su situación de persecución y ser acogida.
Hay una patata que se están pasando el Gobierno y las instituciones europeas. Europa debe establecer los mecanismos de forma efectiva. Pero hay una responsabilidad en el Gobierno español, proactiva, de facilitar, de poner medios si no los ponen las instituciones europeas. Hay partidas aprobadas que no se están gastando y capacidad que no se está utilizando. Y no hablo de la solidaridad privada sino de la oficial, que no se está utilizando por falta de voluntad política del Gobierno español.
Hay mucha gente dispuesta; existen redes ciudadanas para acoger refugiados. Pero hasta que el Gobierno no ponga los mecanismos para que vengan, lo único que podemos hacer es exigir… seguir exigiendo.
Madrid - 18/04/2016
Oxfam Intermón es una confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales que realizan labores humanitarias en 90 países.
Según el director general de Oxfam Intermón, “34 de las 35 empresas del Ibex tienen alguna filial en paraísos fiscales”. Chema Vera pone a España como ejemplo de otro “éxito inhumano”: el de los muros y la externalización de fronteras.
Antes de que se conocieran los ‘Papeles de Panamá’ o el escándalo ‘SwissLeaks’, incluso antes de que “en este país el que no tuviera dinero en Suiza era un hortera” (Mario Conde dixit), Oxfam Intermon ya era punta de lanza en las denuncias sobre los paraísos fiscales.
“Llevamos décadas alertando sobre los refugios del capital, lo que pasa es que antes se asociaban a dictadores africanos y a grandes fortunas latinoamericanas, y ahora es un problema que nos afecta a todos”, explica José María Vera, director general de la ONG.
Tanto que, según sus datos, un 1% de españoles concentra ya más riqueza que otros 35 millones juntos. “Y la desigualdad extrema –advierte- es la consecuencia más dura de una práctica tolerada por la legalidad-frontera que promueve la ingeniería fiscal y financiera”.
¿Cómo se le pone el cuerpo al director de Oxfam Intermón cuando abre los periódicos?
Muy mal. Los muros están al revés: los construimos para las personas y los derribamos para el dinero, para la evasión del capital.
Somos piloto de éxito de este paquete muro-valla cada vez más alto, de las devoluciones y de la externalización de fronteras. Es un éxito inhumano.
¿Tiene remedio la avaricia en el actual modelo económico?
Tiene dos remedios: el de la ética, los valores, la responsabilidad; la conciencia de que con los impuestos pagamos la educación, la salud, los servicios sociales.
Y cuando los valores no funcionan, el de las reglas estrictas en el ámbito internacional. En Oxfam hemos propuesto una autoridad fiscal internacional, pero que tenga dientes; una autoridad real para poner reglas globales y hacerlas cumplir. Suena utópico, pero es perfectamente posible.
Utópico… e incluso ingenuo. Según ustedes, 62 personas tienen la misma riqueza que la mitad de la población mundial más pobre.
Somos conscientes de que luchamos contra poderes muy fuertes. Pero también lo éramos cuando peleábamos contra la propiedad intelectual de los medicamentos esenciales o por un tratado internacional para el control del comercio de armas.
No creemos que sea ingenuo, aunque sabemos que nos queda mucha lucha por delante para que haya una justicia fiscal. La consecuencia de que no la haya es la desigualdad extrema. Y la indignación, que no sólo está en la ciudadanía, es un clamor global.
Un clamor que no se ve en la calle.
Ha habido calle, manifestaciones, mareas… Hay una alteración del panorama político, existe una mayor apertura. En este tiempo estamos trabajando con el Parlamento de una manera distinta; el hecho de que no haya una mayoría absoluta permite que estemos sacando iniciativas en la buena dirección.
La ciudadanía, que está enfadada, se ha hecho consciente de lo que ocurre con el círculo vicioso del poder: concentración de renta y corrupción, que hacen que las leyes caigan en una cierta dirección. Hay una mayor conciencia social.
¿Nos quedamos tranquilos con la dimisión del ministro Soria?
Nuestra inquietud no son cada uno de los casos, sino lo que llevamos décadas denunciando: los paraísos fiscales y las reglas que los toleran dentro de una legalidad-frontera promovida por la ingeniería fiscal y financiera.
Pedimos que se cierren. Y son los gobiernos los que pueden hacerlo.
Sin embargo, la inversión en paraísos fiscales creció en España un 2000% el año pasado ¿De quién es la culpa? ¿De Cristóbal Montoro?
La responsabilidad de Montoro es la misma que la de otros muchos ministros de Hacienda de los países desarrollados. Todo gobierno tiene la responsabilidad de exigir transparencia a las empresas y a las grandes fortunas; que se sepa dónde operan, qué beneficios tienen y cuánto pagan. Y que haya reglas que, desde esa transparencia fiscal, exijan que se pague donde se está operando.
La tecnología ha jugado a favor de la ingeniería fiscal. Pero está en manos de los gobiernos –no de uno, sino de muchos- el poner normas para que no ocurra.
Y aquí las normas son amnistías fiscales…
Y es una mala práctica. Lo que debe haber no es amnistía sino transparencia y contundencia con el que evada o eluda sus responsabilidades fiscales. Porque más allá de lo evadido, lo importante es lo eludido.
Nuestro último informe era ‘La ilusión fiscal’. Aquello que parece que se paga y la queja de que España tiene unos tipos fiscales altos. Lo son para ti, para mí y para la gran mayoría de españoles con nómina. No para aquellos que pueden ir por vías alternativas. Hay muchos agujeros.
¿Existe algún partido, ahora que parece que volvemos a elecciones, en el que Oxfam confíe para que las cosas cambien?
El que asuma las propuestas que hemos hecho con más de 600 organizaciones de todos los ámbitos. En poletika.org, una iniciativa ciudadana que impulsa Oxfam, hacemos una valoración bastante rigurosa de cada programa electoral.
El ministerio de Hacienda está exigiendo un recorte de 10.000 millones a las CCAA, la mitad de lo que se ha dejado de recaudar en el impuesto de sociedades.
Con esa valoración… ¿cuál sería el gobierno ideal para ustedes?
El que tenga la desigualdad en el centro de sus políticas. Ahora mismo el ministerio de Hacienda está exigiendo un recorte de 10.000 millones a las comunidades autónomas. Esos 10.000 millones son la mitad de lo que se ha dejado de recaudar en el impuesto de sociedades. No hace falta decir más.
Las grandes empresas, el Ibex, está en un 5% de su impuesto de sociedades, cuando las Pymes están en una media del 16% y las familias en el 21%. Esto sí es una decisión política y tiene intencionalidad política detrás.
Oxfam propone al futuro gobierno una vicepresidencia ejecutiva de Desarrollo Sostenible y Derechos Humanos.
El cambio de la Vicepresidencia Económica, focalizada en la economía de unos pocos frente a los muchos, a una vicepresidencia que tenga como hoja de ruta la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que Rajoy firmó en septiembre. Habla del modelo productivo, del modelo energético, sobre ayuda humanitaria…
… en la que España sigue a la cola.
En mínimos, en un 0,3, por detrás de países como Grecia, Irlanda o Portugal. Hace unos días en el Congreso se aprobó una proposición no de ley por parte de todos los grupos, menos el Partido Popular, para defender una ayuda al desarrollo que pase al 0,4% en la legislatura.
Ahí sí me preguntaba yo ¿porqué el PP no está? ¿Qué motivos hay? Tiene que estar; es un acuerdo internacional que defienden todos, desde la ONU hasta el Banco Mundial. ¿Qué hay detrás que le impida estar?
Pero luego el Banco Mundial, según su propia denuncia, financia empresas que en su mayoría tienen presencia en paraísos fiscales.
Es que hay muchísimas. 34 de 35 empresas del Ibex tienen alguna filial en paraísos fiscales. Y la gran mayoría la han estado incrementado durante la crisis. Claro que las financiadas por el BM tienen.
Pedimos que la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas incorpore la responsabilidad fiscal. Y al Banco Mundial que incluya en sus criterios de selección y descarte el hecho de que las empresas tengan filiales en paraísos fiscales. Si no se cierran, al menos que las vayamos ahogando. Si uno tiene una filial en un paraíso fiscal sólo puede ser para pagar menos impuestos. 34 de 35 empresas del Ibex tienen alguna filial en paraísos fiscales. Y la gran mayoría la han estado incrementado durante la crisis.
Volvemos a lo de la avaricia. Otra denuncia de Oxfam: los países desarrollados solo han reasentado a 1,39% del total de refugiados.
Y en este punto me gusta hablar de los otros refugiados o los desplazados internos: los de Yemen, República Centroafricana, Chad, los burundeses que están saliendo hacia Tanzania, etíopes, somalíes… Lo que está haciendo Europa -vulnerar la legalidad internacional con el acuerdo UE-Turquía y las devoluciones- no sólo es devastador para los refugiados sirios, iraquíes o afganos, sino que es devastador para toda la comunidad internacional. Países que han tenido muchísima más generosidad, a pesar del impacto en sus propias comunidades, están mirando a esa Europa, tradicional valedora del derecho internacional. A ver con qué cara les miramos nosotros ahora.
¿Tiene que ver lo que está ocurriendo con la ideología? El PP tampoco les apoyó cuando presentaron 100.000 firmas contra el acuerdo UE-Turquía.
El acuerdo fue apoyado por los 28 estados de la UE. Es verdad que estamos viendo más agresividad en los países de la Europa del este, algunos muy nacionalistas con gobiernos de una derecha dura. Pero sería cauteloso a la hora de asociarlo con una ideología.
Estamos en un tiempo en el que no cabe ese debate. Tenemos una responsabilidad y una urgencia humanitaria que no debe conocer de ideologías ni coyunturas. Hay que responder ya.
Le preguntaba por el gobierno español…
Es cierto que el PP fue el único que no respaldó nuestras propuestas aunque dijo que iría con reservas a la negociación. Y finalmente se sumó a la corriente europea general. El Gobierno no ha hecho nada para acoger a los refugiados, tanto reasentados como relocalizados, de una forma directa, activa. ¡Y nos ponemos como ejemplo! El ministro Margallo se ha enorgullecido de cómo hemos conseguido frenar nuestra frontera sur.
¿Y cómo ha sucedido eso? ¿Cómo se ha frenado la frontera sur?
Porque son flujos móviles. La población migrante cambia; va por donde es menos difícil llegar aunque se arriesgue la vida. Si una ruta se pone difícil, busca otra. Ya está creciendo Libia-Italia. No es descartable que vuelva a crecer la ruta sur.
¿Cómo lo ha hecho? Externalizando nuestras fronteras; pasando una responsabilidad mayor a Marruecos. Las devoluciones no sólo las está haciendo Grecia… las ha hecho España.
¿Con un acuerdo no escrito?
Somos piloto de éxito de este paquete muro-valla cada vez más alto, de las devoluciones y de la externalización de fronteras. Es un éxito inhumano. Como si en el otro lado hubiera animales y no personas. Y esto no se frena nunca.
Sobre la ruta Libia-Italia, titulaba la semana pasada un diario de tirada nacional: ‘Crece la llegada de inmigrantes africanos y sirios a Italia’.
Y en el acuerdo UE-Turquía también se usan las palabras inmigrante y refugiado de una forma que apunta a la confusión interesada para que no se haga lo que se debe hacer: la atención individualizada y el estudio caso a caso de toda persona que tiene derecho a exponer su situación de persecución y ser acogida.
¿De quién es la responsabilidad de que en España –país solidario- solo se haya acogido a 18 refugiados?
Hay una patata que se están pasando el Gobierno y las instituciones europeas. Europa debe establecer los mecanismos de forma efectiva. Pero hay una responsabilidad en el Gobierno español, proactiva, de facilitar, de poner medios si no los ponen las instituciones europeas. Hay partidas aprobadas que no se están gastando y capacidad que no se está utilizando. Y no hablo de la solidaridad privada sino de la oficial, que no se está utilizando por falta de voluntad política del Gobierno español.
Dos familias sirias están en el cortijo de Cayetano Martínez de Irujo. ¿Cómo es que él lo ha conseguido y lo demás no? ¿Qué hacemos el resto?
Hay mucha gente dispuesta; existen redes ciudadanas para acoger refugiados. Pero hasta que el Gobierno no ponga los mecanismos para que vengan, lo único que podemos hacer es exigir… seguir exigiendo.
FUENTE: publico.es
Cristina S. Barbarroja
Cristina S. Barbarroja
Oxfam Intermón es una confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales que realizan labores humanitarias en 90 países.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














































