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19/7/17

UNA PANDILLA DE ASESINOS

La matanza fundacional del franquismo: 81 años del golpe de Estado del 18 de julio


La obra 'Los desaparecidos de Franco' supone un estudio del franquismo que parte del relato de las víctimas para tratar de describir la magnitud del plan de exterminio de los militares que se alzaron en armas hace hoy ochenta años.

Octubre de1940, el jefe de la policía nazi, Heinrich Himmler, visita a sus aliados franquistas.- TWITTER ARMH 
Octubre de1940, visita del jefe de la policía nazi, Heinrich Himmler, a sus aliados franquistas.  
FOTO: TWITTER ARMH

El franquismo nació con un "exterminio suficiente". Un plan de exterminio sistemático que llevó a cada localidad española su matanza particular. Es decir, al ocupar una aldea, el plan de Franco no era arrasarla, sino practicar dos docenas de fusilamientos, con lo cual se conseguía una inversión en terror y escarmiento que aseguraría la paz social durante décadas. Una matanza sin la que no se puede entender el franquismo ni tampoco la Transición.

Este martes se cumplen 81 años del golpe de Estado militar que dio inicio a la Guerra de España y el historiador Francisco Moreno no tiene dudas en señalar qué sucedió a partir de ese momento: "un exterminio suficiente o disperso". Esta es la tesis que defiende en la obra Los desaparecidos de Franco (Editorial Alpuerto) donde se apunta que el plan de exterminio franquista es algo "intrínsecamente unido" a la dictadura. No se puede entender a Hitler sin las cámaras de gas, ni a Franco sin el "exterminio suficiente".

"En la España de Franco no se fusila a nadie; aquí, el que falta es que ha desaparecido"

Franco y sus tropas

"Si se niega el plan [de exterminio] se está negando la esencia del fascismo europeo y del franquismo. Algo muy importante es que, para mantener el clima de terror no hay que estar matando siempre ni derramando sangre siempre. Cuando se consuma una fase de terror sangriento, después el Estado puede vivir un tiempo de las rentas. Basta con que se mantenga la amenaza del terror, para que permanezcan sus efectos", escribe Francisco Moreno, historiador y catedrático de Instituto.

Moreno Gómez defiende su posición aportando no pocos discursos de dirigentes franquistas que muestran que el objetivo del alzamiento en armas de los militares no era solo acceder al poder.

La obra nos llama la atención sobre textos, discursos que todos parecemos olvidar. La primera de ellas: la Instrucción Reservada Número 1 de Mola, considerado el Director del golpe de Estado, que señala que "la acción ha de ser en extremo violenta" o las palabras del teniente coronel Martínez Oyaga, que en la Comandancia Militar de Pamplona gritaba alto y claro: "En la España de Franco no se fusila a nadie; aquí, el que falta es que ha desaparecido".

Queipo de Llano

No son las únicas declaraciones de este tipo que se pueden encontrar en la época. Cabe recordar en este punto declaraciones como las que realizó en el documental A sangre y fuego. Málaga,1936 el general Queipo de Llano, que aún hoy permanece enterrado en la  basílica de la Macarena: "Sí, canalla roja de Málaga. Esperen a que llegue allí dentro de diez días. Me sentaré en un café de la calle Larios, bebiendo cerveza y por cada sorbo mío, moriréis diez".

O las de Gonzalo Aguilera, aristócrata, terrateniente y capitán del ejército español en la Guerra Civil que desempeñó la función de oficial de prensa de Franco y de Emilio Mola: "Tenemos que matar, matar y matar, ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe? Y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España... Nuestro programa consiste... en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ¿se da cuenta?".

Tres fases de terror

Fusilamientos en el cementerio de Azuaga (Badajoz)

Francisco Moreno sostiene que el exterminio franquista se puede analizar en tres fases. La primera fase fue la represión "de choque", la gran limpieza, a partir del 17 de julio de 1936, que se extiende a lo largo de los tres años de guerra. En esta primera fase casi todo está basado en la eliminación física y el comienzo del gran expolio económico sobre los bienes de los oponentes políticos.

"Es una 1ª fase de 'limpieza' radical de la base social de la República y de sus élites, de eliminación masiva, en todas las provincias de España, cerca o lejos de los frentes de guerra, hubiera habido o no víctimas causadas por los republicanos", escribe.

La segunda fase ocurre después de 1939, con el final de la guerra. Francisco Moreno señala que supone la implantación de lo que él llama la "multi-represión" de los vencidos: "Es el plan coordinado de diferentes acciones cuyo objetivo es la destrucción de las bases esenciales de la vida de grupos de ciudadanos, con el propósito de aniquilar a los mismos".

 'Las rapadas', mujeres víctimas de la represión franquista. 
FOTO: MEMORIA VIVA

Esta multi-represión incluye encarcelamientos, señalamientos públicos, paseos, expolio de bienes y, por supuesto, la estigmatización del enemigo, privarlo de su dignidad humana y reducirlo a simple guiñapo o despojo. El director de la cárcel Modelo de Barcelona dijo en 1941: "Hablo a la población reclusa: Tenéis que saber que un preso es la diezmillonésima parte de una mierda".

Por último, la tercera fase se puede dar por comenzada en 1942 y está centrada en la eliminación de la oposición interna, la de la inmediata posguerra, la de la sierra y la del llano. En esta fase destaca especialmente, señala el autor, el "trienio del terror, 1947-1949". "En este trienio se cometieron ejecuciones sumarias a mansalva, fue el período dorado de la 'ley de fugas' en todo el franquismo.

El olvido como colofón

Fosa común del cementerio de San Rafael (Málaga)

El exterminio llegó mediante los fusilamientos, judiciales o extrajudiciales, pero pero también con el hambre. Una de las mayores maldades represivas se daba en los campos de concentración (alemanes y españoles) y en las prisiones (alemanas y franquistas), que era el "exterminio pasivo" de muchísimos reclusos mediante el hambre y las condiciones infrahumanas, "que en cuanto al caso español fue un auténtico programa del Estado franquista: que el hambre haga lo que no hicieron las ametralladoras".

Como colofón, señala Moreno Gómez, el proyecto franquista incluía un proyecto de invisibilización (fosas anónimas) y un proyecto de insignificación, es decir, vidas sin valor, dignas de desprecio.

FUENTE: publico.es
Alejandro Torrús 
Madrid - 18/07/2017


26/11/16

80 AÑOS DEL VUELO DEL DRAGÓN RAPIDE

80 años del vuelo que llevó a Franco desde la base de Gando a Marruecos, considerado el inicio de la Guerra Civil


El 18 de julio de 1936 alza el vuelo en el aeródromo de Gando (Gran Canaria) el Dragón Rapide. En su interior, junto al piloto y el mecánico, viaja el comandante general de las Islas Canarias, Francisco Franco. La aeronave se dirige a a Tetuán, para que Franco se ponga al frente de las fuerzas del ejército de África como uno de los cabecillas de la sublevación militar que ese mismo día desafía con al gobierno legítimo de la II República.

Dragon Rapide en la base de Cuatro vientos
El Dragon Rapide en el Museo de Cuatro Vientos - Madrid

Antes del de llegar a Tetuán y abrir a España en canal, hay personajes en la sombra, caciques que quieren seguir siéndolo, monárquicos trasnochados, ricos banqueros cuyas fortunsa se hicieron con negocios sucios y generales llenos de rencor hacia el nuevo gobierno que les había restringido prebendas, atándolos en corto. Con estos mimbres la República estaba sentenciada.


Franco había sido destinado (alejado más bien) a Santa Cruz de Tenerife al mando de la Capitanía General de Canarias. Antes de salir para las Islas, Franco asiste a una reunión a la que, entre otros, también asisten los generales Mola y Goded, en la que se decide preparar un golpe de Estado capitaneado por el general Sanjurjo (entonces desterrado en Portugal). Franco, sin rechazar la conspiración, no se compromete. Desde Canarias recibe puntualmente información mostrándose siempre indeciso y cauteloso.


Se había previsto que Franco se pusiera al mando de las tropas españolas en el norte de África, puesto para el que había sido elegido por su fama de estratega demostrada en la Guerra de Marruecos, que le había valido su rápido ascenso a general, y por su actuación en la represión del conato revolucionario de los mineros asturianos en 1934. No obstante, para su salida de Canarias, era imprescindible contar con un  avión.


De un avión, de una organización importante y dinero. Pero todo está previsto. El General Emilio Mola, dio luz verde al viaje, Juan March, puso el dinero. Juan Ignacio Luca de Tena, director de ABC, encargado de la desinformación previa al golpe. Juan de la Cierva, inventor del autogiro, elegiría el avión. Luis Bolín, corresponsal de ABC, en Londres, organizaría los contactos técnicos. El Duque de Alba, con poderosas amistades en Londres se haría cargo del seguro, de 10.000 libras esterlinas, y el Marqués de Mérito, tapadera aristocrática del viaje.

Luca de Tena, Bolin, Juan de la Cierva y Juan March. Los golpistas

El aparato elegido finalmente sería un De Havilland D.H.89 Dragon Rapide. El aparato elegido por De la Cierva, matriculado G-ACYR, pertenecía a la Olley Air Service Ltd., situada en Croydon, al sur de Londres. A su piloto, Cecil Bebb, se le hizo creer que iba a transportar a un líder rebelde del Rif, quien se dispondría a organizar un levantamiento en Marruecos. La excusa del vuelo a Canarias ante las autoridades españolas sería la de un supuesto viaje turístico. Para aparentarlo, el coronel retirado Hugh Pollard, su hija Diana y una amiga de ésta, Dorothy Watson, irían en el avión, junto con Bolín, el mecánico Rice y el radiotelegrafista Bryers.
 
Cecil Bebb

El Dragon Rapide, que había sido alquilado en Inglaterra gracias al dinero de Juan March, capitalista de cabecera de los sublevados, que luego le devolverían ampliamente los favores durante la larga noche de la dictadura, aterrizó en Casablanca y desde allí tomo rumbo a Gran Canaria. Pero Franco tenía que tomar el avión en Tenerife y ya estaba levantando sospechas y rumores.


Una muerte le allanó el camino. Los acontecimientos parecieron obrar en su favor el día 16 de Julio cuando, en un entrenamiento en el campo de tiro de La Isleta, el general Amado Balmes, gobernador militar de las Islas Orientales, se disparó, según la versión oficial, por accidente, falleciendo posteriormente. Sin embargo, siempre se ha mantenido la sospecha de que aquel percance no fuera fortuito. Balmes era leal a la República. Franco ya tenía excusa para viajar desde Tenerife: asistir al funeral de Balmes.

General Balmes
 
A las 14:33 horas el Dragon Rapide despega camino de Casablanca y rumbo a Tetuan y cuando emprenda vuelo, las cartas estarán echadas y ya no habrá vuelta atrás para este país.


El 19 de Julio de 1936, al aeropuerto de Tetuán llega Franco vestido de general con fajín rojo y borlas doradas. Toma el mando del Ejército de África. La guerra civil ha comenzado y a una de las dos Españas se le helara el corazón.


FUENTE: publico.es
Memoria pública
06/07/2016