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26/9/17

NUEVO ENVASE PARA UN MISMO VENENO

Nazis a la moda en Alemania

Jóvenes de ultraderecha reclaman una renovación estética. Sostienen que se puede odiar a judíos y musulmanes y, a la vez, vestir a la moda o comer vegano. "Esto es una lucha política", dice Patrick
Foto: Un miembro de la formación de extrema derecha Partido Nacional Democrático Alemán (NPD) declara ante la policía en Hamburgo (Reuters).
Un miembro de la formación de extrema derecha Partido Nacional Democrático Alemán (NPD)
 declara ante la policía en Hamburgo (Reuters).

Botas militares con punta de acero. Preferiblemente, con cordones blancos. Vaqueros ajustados. Cazadoras tipo bomber, a ser posible, con el forro a cuadros escoceses. Cabeza rapada. Éste ha sido, invariablemente, el "look" de miles de jóvenes neonazis alemanes durante décadas. Su uniforme del odio. La carta de presentación sin palabras de su ideología nacionalista, racista y supremacista. Hasta ahora.

Un creciente grupo de jóvenes de extrema derecha de Alemania reclama, cada vez más alto, una renovación estética. Sostienen que se puede defender la cultura alemana, odiar a judíos y musulmanes y, a la vez, vestir a la moda o comer vegano (una opción alimenticia más ligada a la izquierda). Piden dejar a un lado su delatora vestimenta del pasado y zambullirse sin complejos en la cultura popular. Ser uno más por fuera. Y mantener intacto el fondo político.

"Yo era un skinhead (cabeza rapada) de joven. Como nacionalista, pensaba que me tenía que vestir así. Pero acabé con eso en 2002, 2003, porque me di cuenta de que era una completa estupidez", explica al medio digital Vocativ, Patrick Schröder, una de las caras más mediáticas de esta corriente ultraderechista. "Esto es una lucha política, no pretendemos ser una subcultura. Como movimiento deberíamos trabajar de esta forma para encajar mejor en la corriente mayoritaria", añade este bávaro de 30 años que viste siempre de negro y luce un cuidado peinado hipster, a máquina por los laterales, pero largo y cuidadamente peinado en la parte superior.
Patrick Schröder
Schröder, con pocos pelos en la lengua pero astuto con las palabras para no tropezar con la estricta ley alemana, que castiga con dureza la exhibición de simbología nacionalsocialista o el negación del holocausto, es el alma de un canal en el portal de vídeos youtube de neonazis y para neonazis. La emisión, camino de los cien programas y con una audiencia que en ocasiones ha superado las 5.000 visualizaciones, aborda las novedades de los grupos de ultraderecha (prohibiciones, concentraciones, revistas,...), comenta la actualidad -con especial énfasis en la llegada de inmigrantes- y especia las hasta dos horas de grabación en falso directo con ataques ácidos a otras razas y culturas, así como con canciones de bandas neonazis.

El arranque de las emisiones es siempre igual. Estudiadamente provocativo para ofender. Suficientemente ambiguo como para no acabar en los tribunales. Él y, en su caso, su acompañante, aparecen en pantalla y saludan con el brazo erguido, como los nazis en el Tercer Reich, pero cerrando convenientemente la mano en el último momento para formar un puño. Además, Schröder suele aparecer embozado en un pañuelo negro con las letras amarillas "H8", en una referencia que en el mundo ultraderechista se entiende como un "HH" o "¡Heil Hitler!", ya que la "h" es la octava letra del alfabeto.

Cocina vegana para neonazis

(Foto: http://hipsterhitler.com/)
(Foto: http://hipsterhitler.com/)
Tim y Kevin -ambos seudónimos- son otros dos neonazis de Hannover que destacan dentro de esta nueva ola. Ellos son los presentadores del primer programa de cocina vegana para simpatizantes de la extrema derecha, Balaclava Kücke (Cocina pasamontañas), ya que los dos aparecen siempre con las caras tapadas con este accesorio.La emisión es irregular y terriblemente amateur, pero recibe asimismo miles de visitas en Youtube. Su último programa, colgado hace dos semanas, explicaba como hacer un nutritivo desayuno vegano durante media hora, mientras cargaba contra detractores de su ideología y extranjeros. Todo además sazonado con una docena de "saludos identitarios" con el brazo en alto.

El surgimiento y la creciente repercusión mediática -sobre todo en internet- de esta corriente que algunos han dado en llamar "nipster", cruzando las palabras "nazi" y "hipster", tomó carta de naturaleza a raíz de una imagen obtenida a principios de 2014 por el fotógrafo alemán Jesko Wrede en la que aparecían tres neonazis en una concentración en Magdeburg.  

Uno de ellos llevaba una poblaba barba siguiendo las últimas tendencias, grandes gafas de sol, gorra de béisbol y una bolsa de tela con el mensaje: "Por favor, no empujes, llevo un yogur en la bolsa". La foto se hizo viral en las redes sociales. Luego la revista estadounidense Rolling Stone trazó una detallada radiografía del movimiento y sus objetivos en un largo reportaje titulado "Heil hipster".

 Manifestantes de ultraderecha insultan a periodistas durante una marcha nazi en Colonia (Reuters).
Manifestantes de ultraderecha insultan a periodistas durante una marcha nazi en Colonia (Reuters)

El revuelo ante el aparente éxito -al menos mediático- de este grupúsculo ha desatado un intensa controversia entre los veteranos de la ultraderecha, que reclaman la ortodoxia de las cabezas rapadas y las botas militares en lo estético, así como los ataques violentos y las manifestaciones como vía de expresión política, frente al sutil uso de blogs en el portal Tumblr o la red social Instagram, estratagemas que apenas comprenden. Pero, más allá de este choque generacional, lo relevante es que esta corriente está sobre todo alertando a estudiosos de grupos radicales y a la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, los servicios secretos alemanes del Interior. 

El perfil de los jóvenes ultraderechistas se está difuminando peligrosamente y ya no basta con atender a un determinado corte de pelo o escrutar los conciertos de ciertas bandas radicales (de hecho ahora proliferan grupos de hip hop nazi, como Dee Ex; de techno, como DJ Adolf, o incluso, de reggae nazi). Además, algunos observadores han alertado de que los "nipsters" están aprovechando estar nuevas formas no estigmatizadas para hacer más atractivo su mensaje.
Hacer del racismo algo moderno



El experto en la extrema derecha Alexander Häusler, de la Universidad de Düsseldorf, considera que tras esta corriente hay un intento consciente de hacer del racismo algo "moderno y a la moda". 

Simone Rafael, editora jefe del site Netz Gegen Nazis (La red contra los nazis) asegura que se trata de una estrategia para "llevar la ideología (nacionalsocialista) a otros círculos" y de lograr "puntos de entrada" en la cultura popular como la globalización o la protección de los animales aunque "al final siempre se trata de antisemitismo y nacionalismo", indica esta activista. "Se están volviendo más sutiles y confundiendo a la gente de que no son parte de la ultraderecha", explica.

El blog sobre neonazismo "Störungmelder" (Comunicador de problemas) del periódico conservador Die Zeit advierte que esta tendencia indica que la "ultraderecha no es un problema de ayer": "En lugar de resaltar siempre lo espectacular de la extrema derecha, deberíamos prestar atención a la normalidad de la ultraderecha". El autor, que se mantiene en el anonimato por motivos de seguridad, argumenta de seguido: "El anclaje a la moda en distintas subculturas permite despertar interés y buscar potenciales sucesores. Ofertas de umbral bajo facilitan la entrada en la escena (neonazi). Mediante la asunción de activos cotidianos se logran puntos de enganche que posibilitan precisamente esto".


La Oficina Federal para la Protección de la Constitución estimó en su último informe anual -publicado el 30 de junio- que en Alemania residen unos 21.000 ultraderechistas, de los que la mitad tiende a la violencia, una cifra ínfima frente a sus alrededor de 80 millones de ciudadanos, de los que uno de cada cuatro tienen "pasado migrante", esto es, algún antecesor de origen extranjero.

No obstante, la creciente presión migratoria en Alemania -con más de 200.000 peticionarios de asilo llegados en 2014 y la previsión de unos 400.000 para este año- ha convertido el tema de los refugiados e inmigrantes en un debate candente donde se cruzan opiniones de todo tipo. 

En este contexto se explica el auge del colectivo islamófobo Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente (Pegida), que llegó a convocar a más de 20.000 personas en una de sus concentraciones semanales en Dresden, y las tesis migratorias de Alternativa por Alemania, un partido euroescéptico de nuevo cuño que ha encontrado en la xenofobia un filón político.


FUENTE: elconfidencial.com
07/07/2015

25/9/17

ESTABA CANTADO

Angela Merkel gana su cuarto mandato y el ultraderechista AfD entra en el Bundestag



Según las proyecciones de los resultados electorales en Alemania, la coalición CDU/CSU de la canciller Angela Merkel (CDU/CSU) ha obtenido la victoria en las generales con el 32,9% de los votos. 

Alternativa por Alemania (AfD) ha conseguido el 13,1% y se convierte en el primer partido de ultraderecha que accede al Parlamento alemán desde el fin del nazismo.


En el Bundestag, estos resultados preliminares se traducirán en 218 escaños (-93) de CDU/CSU, 138 diputados (-53) del SPD, 87 parlamentarios (+87) de AfD, 70 (+70) del FDP, 59 (-4) de Grüne y 59 (-5) de Die Linke, según las estimaciones de DPA-Infocom.

FUENTE: publico.es
24/09/2017

POR QUÉ NO QUIERO VOTAR

Tengo la impresión de que en Alemania se está acabando la democracia. No por revolución o por golpe militar, sino por indiferencia, aburrimiento y comodidad.

Angela Merkel 
Caricatura de Luis Grañena

En 2005 y 2013 voté a los socialdemócratas. Luego el SPD formó la Gran Coalición con la CDU para participar en el poder. Es decir: elegí a Merkel dos veces indirectamente sin quererlo. No me pasará una tercera vez

Es la primera vez que pienso así desde que cumplí los 18 años (hace casi cuatro décadas). ¿Y por qué considero renunciar a mi derecho más preciado como ciudadano democrático? Lo hago porque tengo la impresión de que en Alemania se está acabando la democracia. No por revolución o por golpe militar, sino por indiferencia, aburrimiento y comodidad. Angela Merkel va a ganar estas elecciones porque a una enorme mayoría de los votantes le parece la elección más cómoda. ¿No ha hecho bien su trabajo?, me preguntan hasta mis amigos supuestamente progresistas. Alemania prospera, la economía va viento en popa, hemos acogido a más refugiados que nadie en Europa, nos hemos despedido de la energía nuclear.

Lo que pasa es que estos logros tienen poco que ver con la señora Merkel. Su manera de hacer política es dejar que fluyan las cosas. ¿La economía? Marcha porque los alemanes trabajan como burros, y porque son más creativos en materia técnica que la mayor parte del mundo. Empresas medianas alemanas construyen todos los días elementos tecnológicos altamente sofisticados sin los cuales ningún ascensor, ningún coche, ninguna máquina metalúrgica puede funcionar. Y el ingeniero alemán trabaja mejor, inventa mejor, cuando se le deja en paz. Esto lo sabe a la perfección la señora Merkel, que también estudió física. Por esto, su forma preferida de hacer política es no hacer política.


Habla como una esfinge, con palabras de vapor. Es prácticamente imposible detectar cuáles son sus convicciones de fondo. Temo que no las tiene. Lo único que tiene es un instinto brutal de poder y esos talentos soporíferos que hacen que la ciudadanía duerma bien.

No me gusta Merkel porque es una defensora dura del mercado libre mundial, al que  yo acuso de ser responsable de una gran parte de las miserias del “tercer mundo“ que no puede competir con nosotros. Además, Merkel, con su persistencia testaruda hacía los países del sur de Europa, ha puesto en peligro el futuro de la Unión Europa durante la crisis del euro (que no ha terminado, solo ha sido tapada por otros temas, más emocionales, como la llegada de refugiados).

En política interior, Merkel todavía aprovecha que su antecesor socialdemócrata, Gerhard Schröder, reformó el sistema social de la República Federal de Alemania. Hay poco paro porque la gente se esfuerza como locos en buscar cualquier trabajo, porque sabe que en caso de necesidad, el Estado les dejará solos. Angela Merkel no habría sido capaz de ejercer una política tan decisiva y arriesgada como Schröder. Ella espera hasta que pasen cosas. Luego se pone en marcha, con rumbo dudoso.


Cuando estalló el reactor nuclear en Fukushima en el año 2011, Merkel decidió precipitadamente que Alemania se despediría de la energía nuclear, cuando antes la había defendido con fervor. ¿Pero es realmente verdad que un desastre así no se podía ver venir? ¿No se habría podido actuar antes, o al menos reflexionar sobre los riesgos? Antes de Fukushima, no se había oído ni una palabra crítica de Merkel sobre la energía atómica. Reaccionó ante el pánico de la gente, para quedar bien. No puedo detectar ni la más mínima convicción sobre nada en Merkel, ni hablar de pasión o determinación. Por eso la veo como una persona incalculable e hipócrita. Es peligroso dormirse cuando ella gobierna.

Lo mismo ocurre con el tema de los refugiados. ¿Cuándo fue que Manu Chao cantó la canción del inmigrante “clandestino“ que deja su vida en el Estrecho de Gibraltar? 1998. Fue un hit mundial. Excluyo que la señora Merkel sepa quien es Manu Chao. Pero ya en aquel entonces, cualquiera que tuviera los ojos abiertos podía ver que esto de la migración crecería. Angela Merkel, durante esos casi veinte años, no mostró el más mínimo interés para el tema. ¿La posición de su partido? Vaga. 

Los conservadores como ella preferían no pensar que un día el mundo rico tendría que pagar el precio por vivir a costa de los pobres en la parte sureña del globo. Cuando en septiembre de 2015, de repente, el desafío llegó a la fronteras alemanas con más de un millón de personas que pedían entrada y asilo, Angela Merkel no tenía ninguna hoja de ruta. Entonces optó por la vía fácil y reaccionó estrictamente según las leyes. Las leyes determinan que cualquiera que quiera puede pedir asilo en Alemania. Esto fue todo, no un acto heroico, sino una escasa reacción institucional.


Para Merkel fue su momento Stefinger. Logró que para un número importante de los alemanes, de repente, la jefa de gobierno figurara como la Madre Teresa de los migrantes. Cuando en realidad creo que a Merkel le dan bastante igual los refugiados. La empatía nunca ha sido su lado fuerte. Su interés consiste en ampliar su base de votantes.

Cuando Merkel se dio cuenta de que su reacción hacía la migración sobreexigía la tolerancia de su electorado tradicional, se puso en marcha, con rumbo contrario. Viajó a Ankara e hizo acuerdos con Turquía para que los turcos pararan la migración. En otros términos: logró que otros hicieron el trabajo sucio. Fue un negocio muy cuestionable que, como daño colateral, conllevó que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se convirtiera en semidictador. Erdogan se atreve a hacer todo lo que quiere, sabiendo  muy bien que nadie en la Unión Europea, y mucho menos Merkel, se va a meter realmente con él. Erdogan mantiene a los cientos de miles de refugiados en los campos de su país como objetos de chantaje político. Esto ha sido consecuencia de la política de Merkel. De Madre Teresa, nada.

Solo un cálculo de Merkel no funcionó. Seguramente pensaba que iba a mantener a sus seguidores tradicionales sí o sí, porque el votante conservador no tiene alternativa. Pero luego apareció un nuevo partido en la extrema derecha:  Alternativa para Alemania (AFD), partido xenófobo, que en este momento es la única oposición que Merkel tiene que temer. Pero es una oposición nefasta. Claro que no votaré para ellos.


¿Y los demás? Todos los partidos serios en Alemania, tanto los socialdemócratas (SPD) como los liberales (FDP) y los Verdes, no han descartado formar coalición con el partido de Merkel si ella no gana la mayoría absoluta. Es decir: igual corro el peligro de votar por un gobierno liderado por ella. Ya me pasó dos veces. En 2005 y 2013 voté a los candidatos socialdemócratas que perdieron las elecciones. Luego el SPD formó la Gran Coalición con la CDU de Merkel para participar en el poder. Es decir: elegí a Merkel dos veces indirectamente sin quererlo. No me pasará una tercera vez.

Queda la Izquierda (Linkspartei). Comparto algunas posiciones con ellos, por ejemplo, la lucha por una sociedad más solidaria. Pero su personal es gris. Solo su líder, Sara Wagenknecht, tiene un perfil marcado. La Izquierda se ha convertido en un One-Woman-Show, un partido de una mujer sola, similar a lo que le pasó a Izquierda Unida en España con Alberto Garzón. Pero debido al sistema electoral en Alemania, basado en el federalismo, en Múnich no podré votar directamente por la señora Wagenknecht. Puedo votar sólo por los candidatos de su partido que aparecen en la lista electoral de Baviera. Y la verdad es que el personaje bávaro de la Linkspartei me parece del todo insignificante. No les quiero dar mi voto.

Mis amigos y los colegas en el periódico donde trabajo me critican fuertemente. “Que al menos votes en blanco“, me dice una amiga. Tal vez, en el momento, me decida a hacerlo. Pero en realidad me estoy ganando una bronca fundamental. Quisiera demostrar que para mí no es democracia si, da igual qué partido vote, siempre sale Merkel ganadora. Democracia es la alternancia en el poder, y no por cuarta vez la misma cara. La política “sin alternativas” que suele proponer Merkel me deja sin alternativa. 


FUENTE: ctxt.es
Sebastian Schoepp
Múnich - 20/09/2017

El amigo Sebastian está hasta las narices de sus políticos. Más o menos como este ciudadano de aquí...


18/4/16

¿ESPAÑA Y ALEMANIA ESTÁN EN LA MISMA EUROPA?

El precio medio de una matrícula de grado en España es de 1.110 euros frente a los 50 euros de Alemania


Un informe de Comisiones Obreras advierte de que el sistema 3+2 supone el encarecimiento de un 15% de los estudios

Estudiantes en un aula universitaria.-EFE
Estudiantes en un aula universitaria.-EFE

España es uno de los países de la Unión Europea y del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) —países que han implantado el Plan Bolonia—, con el precio medio de la matrícula universitaria, tanto en grado o en máster, más elevado. Así, mientras un alumno español paga 1.110 euros por matricularse en un grado, los alemanes pagan 50 euros y los noruegos y finlandeses cero. Lo mismo ocurre con la matrícula en un máster: en España cuesta 2.020 euros y en Alemania 50.

Esta es una de las principales conclusiones del informe de la Federación de Enseñanza de CC.OO (FE-CC.OO) Los precios de las matrículas universitarias, becas, ayudas y beneficios fiscales en Europa, presentado este viernes 15 de abril, y en el que se analiza también la evolución de los precios públicos del sistema universitario español entre 2011 y 2016.

Este documento, con datos procedentes de las estadísticas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y del último informe EURYDICE 2015, pone de manifiesto que de los 37 países analizados, España se sitúa sólo por debajo de Holanda, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Letonia, Lituania, Reino Unido excepto Escocia y Suiza, que son a priori más caros en cuanto al precio de los grados. 


Además, el informe advierte de que si se tienen en cuenta las comunidades autónomas de Madrid y Catalunya, que son de las más caras y donde está matriculado más de un tercio de los universitarios españoles, se situarían en la quinta posición de la comparativa internacional, sólo por debajo de Letonia, Lituania y Reino Unido.

"España es de los países analizados con las tasas más caras y con un sistema de becas y ayudas más débil, lo que supone una combinación mortal", ha afirmado el secretario general de FE-CC.OO, Francisco García, durante la presentación de este documento junto con el responsable de Universidad de este sindicato, Julio Serrano.

También España se encuentra en el rango superior de los países (decimotercero en grado y decimoséptimo en máster) en cuanto al número de estudiantes que debe pagar el importe total de la matrícula, es decir, que no cuenta con ninguna ayuda de la administración. 

El informe advierte de que si se tiene en cuenta los criterios de importe medio de matrícula y porcentaje de alumnos que pagan, tanto para la modalidad de tres cursos de grado y dos de máster (3+2) y cuatro cursos de grados y uno de máster (4+1), España se coloca en el noveno puesto.

Además, los autores alertan del encarecimiento de un 15% de media el coste que supone para un alumno el sistema 4+1 (6.460 euros) y el 3+2 (7.730 euros), algo que "no es irrelevante", según ha subrayado García, "sobre todo, teniendo en cuenta que las tasas han sufrido un incremento muy duro durante la crisis".

En cuanto al importe medio de las becas, el informe apunta que España se sitúa en el puesto 22 de los 37 analizados.


 "Esta situación junto con los datos hechos públicos por el Ministerio de Educación pone de manifiesto el dramático impacto negativo de la crisis y el crecimiento de la desigualdad social". 

CC.OO en su informe también analiza los beneficios fiscales por cada hijo universitario y préstamos, con a los que este sindicato se opone, además de ayudas a familias. Solo cuatro de los 37 países estudiados no cuentan con ninguno de estos sistemas: España, Bosnia, Croacia y Rumanía.

"Los datos son demoledores en términos de cohesión social y ponen de manifiesto la fragilidad de nuestro sistema universitario", ha subrayado García, para añadir que el coste de la educación universitaria supone un "importante sacrificio económico" para las familias.

Madrid - 15/04/2016


La clase dirigente presiona, subrepticiamente, para que se produzca al encarecimiento de las matrículas universitarias, por ver si así consiguen aburrir a los hijos de los pobres y dejan de joderle los puestos a los suyos que, en buena lid (convencidísimos están de ello) han nacido para lo mejorcito, por muy memos que puedan llegar a ser.

Rechinan los dientes ante el hecho de que el hijo del obrero haya logrado acceder a la nuiversidad.