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16/5/18

RAJOY TOCA EL VIOLÍN, NERÓN LA LIRA

Estarán preguntándose ustedes qué relación existe entre ambos hechos; pues mucha. Síganme y lo verán:


Nerón tocaba la lira displicente mientras la ciudad de Roma ardía ante sus ojos, y nuestro Rajoy sigue tocándose los (lapsus) tocando el violín con los ojos cerrados mientras la economía española amenaza con irse por el desagüe. No irán a decirme que no existe similitud: a ambos la cosa les importa dos cojones... siempre y cuando alguno de ellos no sea monórquido*, o ambos. Aunque siempre hay oscuros intereses que al pueblo se le escapan.

Sube el petróleo mientras Rajoy toca el violín


En lo que se refiere a cuestiones energéticas, el Gobierno de Rajoy tiene la memoria corta, y por eso no parece preocuparle demasiado el incremento en el precio del petróleo, que ha alcanzado ya los 75 dólares/barril. No parece ese dato tampoco hacer mella en un Gobierno cuyo interés por el desarrollo de las alternativas energéticas renovables tiende a cero, y al que tampoco  la crisis ecológica le importa. No sorprende por tanto que en los presupuestos generales recorten los fondos destinados a la lucha contra el cambio climático, mientras el petróleo recupera su tendencia alcista . Quizás se pregunte usted qué tiene que ver una cosa con la otra. Lo voy a tratar de explicar.

Empecemos recordando que los máximos en el precio del petróleo se alcanzaron en 2008, precisamente en pleno hundimiento de la economía española: el barril Brent llegó hasta su récord histórico absoluto en 145 dólares el 15 de julio de 2008 . Han pasado diez años ya, pero la relativa tregua para nuestra economía de los bajos precios del petróleo no ha sido aprovechada para impulsar las energías renovables.


En España no tenemos petróleo; pero tenemos mucho sol y mucho viento. Sin embargo en estos años las políticas de impulso a las renovables han estado absolutamente paralizadas, a pesar de que todos sabemos que los bajos precios del petróleo son una cuestión puramente temporal. Parece que no hemos aprendido nada de la crisis, y nuestra economía sigue tan vulnerable a los precios del petróleo como lo fue en 2008. ¿Acaso hace falta recordar la situación económica que vivimos en aquellas fechas en este país, y las consecuencias sociales que tuvo de las que aún no nos hemos recuperado?

España depende energéticamente del exterior  en un 72,3%, 20 puntos por encima de la media de los países de la UE. El 100% del petróleo que consume la economía española es importado, por lo que cualquier subida  en el precio tiene impactos devastadores sobre nuestra economía. Llama la atención por ello la falta de previsión que esta mostrando el Gobierno para reducir nuestra dependencia del crudo.


La mayor parte del consumo de petróleo en España se utiliza para el transporte, sector que cada vez tiene más peso en el conjunto de las emisiones. Tradicionalmente se argumentaba que impulsar las renovables no tendría impacto sobre el consumo de petróleo al ser usado sobre todo en transporte, pero ese paradigma ya no es cierto: la electrificación del transporte es una estrategia clara para reducir esa dependencia. El consenso sobre esta estrategia en materia de lucha contra el cambio climático es amplio, e incluso la recoge el informe de los técnicos del ministerio de industria, pero es que no se está haciendo… Pero claro, para ello sería necesario tener una estrategia y una Ley para combatir el cambio climático, algo que desgraciadamente no existe en España.

Así que la nueva subida del petróleo nos devuelve a la incertidumbre. Hemos perdido otros diez años más. Ni la grave crisis ambiental en que estamos inmersos, ni el objetivo de reducir nuestra dependencia energética exterior han sido suficientes para mover la política energética española, cuyos responsables siguen más atentos a mantener los intereses del oligopolio energético que de defender el interés común que, en este caso se debería concretar en la reducción de  la dependencia energética exterior. Tenemos viento y tenemos sol… ¿a qué están esperando?


FUENTE: publico.es
Juan López de Uralde
09/05/2018

Queda claro que gobiernan gracias a los votos de la ciudadanía, pero no lo hacen en beneficio de todos, sino de una minoría de privilegiados.

(*) Monórquido.
Esta palabra en su etimología viene del griego “μονορχις” (monorchis); formado de “μονο” (mono) único y “ορχις” (orchis) que quiere decir testículo.

O lo que es lo mismo, monotesticular. Dicho en román paladino, que tiene un solo huevo, vaya.

7/11/16

SOY UNA ESPONJA...

 

...Y no me llamo Bob, aunque también sea de color amarillo. Pero no soy una esponja de mar, ni de agua dulce, ni una sintética para cuarto de baño; soy una esponja auditiva: me nutro de lo que escucho: lo absorbo y filtro para luego escribir estas paridas.

Me basta con prestar atención a lo que sucede a mi alrededor, cosa que no podría hacer si estuviera enfrascado, como la mayoría, en la pantalla del teléfono móvil, pero gracias a que nunca me ha gustado ser "Vicente" me he negado a portar un cacharro de ésos (que conste, lo he dicho "cienes y cienes" de veces, que no niego su utilidad, pero de ahí a la dependencia absoluta que genera, media un abismo) y espero morirme sin llegar a hacerlo. Llámenme antiguo, bruto, antisistema y todo lo que se les ocurra, pero es mi decisión personal y espero cumplirla.


Para los que no entiendan mi postura, diré que trabajé durante 35 años en la mayor empresa de comunicaciones del país (huelgan los muchos nombres que hoy podría darle) y sé bien de qué va la puñetera historia de este nuevo "soma" con el que el Sistema intenta, y consigue, controlar los pasos de los ciudadanos, no sólo en el plano físico (ya les hablé en su momento de la "sagrada procesión del telefonillo") sino en casi todos los campos, incluidos el mental y el espiritual, aunque suene a disparate. Recuerden que el Sistema subsiste merced a las necesidades que nos genera.

Para mí, escuchar a la gente, ya sea por la calle, en la barra de un bar o en el transporte público, viene a ser, entre tantas mentiras y pamplinas con las que la sociedad nos envuelve, un acicate: la necesaria dosis de realidad que me permite seguir adelante.

Citizen Plof

14/9/16

DROGAS SOCIALES


Pero la más consumida en el mundo se llama:


¡¡¡Alcohol!!!

Citizen Plof

18/1/11

¿CÓMO LO VEN?

Acabo de terminar de leer "El cementerio de Praga" de Umberto Eco, un regalo que me hizo me hija estas navidades. Es una curiosa novela, algo complicada de leer, al menos para mí. Ya me sucedió algo parecido con su obra "Baudalino", de la que sólo me quedó en la memoria el capítulo referido a "los que no se ven jamás" ; todo lo contrario de otras como "El nombre de la rosa" (una de las mejores que he leído) o "El péndulo de Foucault" con las que disfruté de lo lindo, y de las que recuerdo todo el argumento. La complejidad de esta nueva novela, estriba en la doble personalidad del personaje principal, donde nada es lo que parece, ni nadie es quien dice ser en realidad. Describe un mundo donde, las intrigas y la falsificación de documentos, son el pan nuestro de cada día; o como diríamos hoy en día: "lo que prima es la manipulación de la información".


En contra de lo que es común en mí (creo que soy un lector bastante voraz) me ha costado más de la cuenta leer este libro. Demasiados días para tan pocas páginas, cuando, si una obra me engancha de veras, a lo sumo me dura tres o cuatro jornadas. Tal vez sea ya al desgaste neuronal que la edad ocasiona, lo que no me permita esa voracidad, o a lo mejor este libro es demasiado denso y farragoso para mis pobres entendederas. No obstante, quiero dejar constancia de parte de su texto; en concreto de un párrafo de la página 554, que no tiene desperdicio:


" Con el fin de que la masas no lleguen a hacer nada por reflexión, distraeremos su pensamiento con juegos, diversiones, casas públicas; presentaremos concursos de arte, de deportes de todas clases... Favoreceremos el amor al lujo desenfrenado y aumentaremos los salarios, lo que no proporcionará ventaja alguna a los obreros, puesto que, al mismo tiempo, elevaremos los precios de todos quellos productos que sean de primera necesidad, con el pretexto de las malas cosechas. Desorganizaremos también la producción en su base, sembrando los gérmenes de la anarquía entre los obreros, y procurando por todos los medios que lleguen a serles indispensables el vino y el alcohol. "

¿Cómo lo ven? Porque yo coincido con Forges.



Ciudadano Plof