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17/6/17

LA BANCA SIEMPRE GANA

Engorda la gran banca, pierden los consumidores


Antes de que estallara la crisis, había más de medio centenar de entidades financieras en España. Tras la reciente absorción del Popular por el Santander, ya sólo quedan doce. El proceso de concentración vivido en el sector se ha llevado por delante a las más pequeñas o a las que, sin serlo, arrastraban mayores problemas. Entre ellas figuraban las cajas de ahorros, que prácticamente han desaparecido del mapa durante este tiempo. Su presencia es hoy residual, excepción hecha de La Caixa y de Caja Madrid, ambas reconvertidas en poderosos bancos y que responden ahora los nombres de Caixabank y Bankia.

El brutal descenso experimentado por el número entidades financieras no es la consecuencia (o al menos no principalmente) de un inevitable proceso de selección natural. Las cajas de ahorros se han ido al garete por la temeraria gestión llevada a cabo por sus administradores, cuando no por la avaricia y la falta de escrúpulos de las que han hecho gala muchos de ellos. No es que se hubieran quedado sin mercado (llegaron a copar el 50%) o que no supieran adaptarse a una nueva realidad. Lo que pasó es que sus responsables (políticos en la mayoría de los casos) se las cargaron con la misma inconsciencia con que se mata a la gallina de los huevos de oro.


Hay excepciones, por supuesto, aunque no demasiadas; porque fue una catástrofe generalizada, a veces con las características de un auténtico saqueo. La desvergüenza de las tarjetas black de Caja Madrid (e incluso de Bankia en tiempos de Rodrigo Rato) es un ejemplo sangrante, pero uno solo. Por los abusos cometidos han sido condenados ya antiguos consejeros de entidades tan variopintas como Bancaja, Caja Castilla La Mancha, Novacaixagalicia, Caixa del Penedés o Caja de la Inmaculada. Más de 300 imputados ha llegado a haber por este desastre; entre ellos, nada menos que un exvicepresidente del Gobierno, Nacís Serra, que estuvo al frente de Catalunya Caixa.

Pese a no estar invitados, los contribuyentes hemos sido obligados a pagar la factura de la fiesta: unos 60.000 millones de euros, cuya recuperación es altamente dudosa, por decirlo de alguna manera. Con ese dinero se han cubierto los agujeros (que eran muchos) y las entidades en quiebra han quedado niqueladas para su posterior venta. Además, los compradores han recibido todo tipo de garantías económicas ante futuros quebrantos, no fuesen a tener que correr algún riesgo. Un negocio redondo, por tanto, que ha hecho más grandes a los que ya eran grandes, gracias en buena parte a la concienzuda limpieza realizada con cargo a los fondos públicos.


La consecuencia del proceso de concentración, pagado con dinero de todos, es que hoy los seis bancos incluidos en el Ibex (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Sabadell y Bankinter) acumulan ya casi el 80% del ahorro de los españoles. De los seis, sólo el último ha engordado por sí mismo, sin comerse a nadie y sin ayudas estatales. A los otros, la jugada les ha salido a pedir de boca, porque tienen más peso y menos rivales en el mercado que cuando estalló la crisis. Es decir, son bastante más fuertes y, por lo tanto, tienen más poder; justo lo contrario de lo que nos interesa a los consumidores.

FUENTE: publico.es
Aquí no se fía
Vicente Clavero
16/06/2017


20/3/17

LA FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Los partidos políticos se financian con nuestro dinero


El estado español obliga a sus ciudadanos, a la fuerza y de diversas formas, a subvencionar a los partidos políticos.


Los partidos políticos son en España un órgano más del estado porque, además de otras consideraciones de orden político, están financiados mayoritariamente con fondos públicos. Lo que resulta llamativo es el método utilizado para captar recursos del bolsillo del contribuyente sin que se note demasiado, para lo cual los políticos han ideado un sistema que les permite recibir dinero por numerosas vías, lo que resulta menos aparatoso que si trincaran de una sola vez todo el dineral que los españoles ponemos a su disposición, queramos o no.

No es ésta, sin embargo, la mayor aportación que los españoles hacemos a las arcas de las formaciones políticas, tal y como se desprende de la legislación vigente en la materia. La norma que regula este impuesto partidista en toda regla es la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos, aprobada en las postrimerías de la primera legislatura de Zapatero. En ella, se consagra el derecho de los partidos políticos españoles a meter la mano en el bolsillo de todos los contribuyentes y recibir dinero por los siguientes conceptos:

    • Subvenciones para gastos electorales cada vez que haya una convocatoria de elecciones sea cual sea su ámbito.
    • Una subvención anual para cubrir los "gastos de funcionamiento" de sus estructuras burocráticas. En este concepto se engloban los 20,5 millones que antes citábamos.
    • Subvenciones para gastos de propaganda cada vez que se convoque un referéndum
    • Subvenciones que por todos los conceptos anteriores conceden las comunidades autónomas, las juntas generales de los territorios vascos y los ayuntamientos a los partidos que forman parte de sus asambleas legislativas o corporativas.

Así pues, y utilizando el ejemplo que nos brinda el BOE, al coste de mantener a los 350 diputados del congreso (sueldos, dietas, empleados, gastos corrientes, viajes, etc.) hay que añadir los 58.571 euros por cada uno de ellos que entregamos a sus respectivas formaciones políticas, supuestamente para que "funcionen" porque no les basta con las cuotas de sus afiliados.

Y como los políticos son los encargados de hacer las leyes, ya se cuidan de ordenar fiscalmente sus finanzas de la forma menos gravosa. De esta forma, los partidos están exentos de pagar impuestos por el dinero que reciben de sus afiliados, por las subvenciones públicas que reciban así como por cualquier beneficio que obtengan por actividades propias. De igual manera, también están exentos de tributar por cualquier concepto patrimonial, ya sea por donación o por adquisición a título lucrativo, así como por los rendimientos que obtengan por la gestión de los bienes y derechos que forman su patrimonio.


Los partidos políticos son el problema, no la solución

Pero es que piensan en todo, de forma que la misma Ley Orgánica sobre Financiación de los Partidos Políticos establece que si, a pesar del cuidado puesto en determinar todos los conceptos exentos de impuestos surge uno nuevo que no estaba contemplado, los partidos políticos cotizarán al tipo único del 25 por ciento, un porcentaje bastante alejado de la tasa impositiva que aplican a cualquier empresa privada.

Se trata de una ley aprobada curiosamente en julio de 2007, cuando algunos ya aventuraban las dimensiones de la crisis. Un argumento a tener en cuenta cuando nos inviten a todos los españoles a que nos apretemos (aún más) el cinturón.



FUENTE: libremercado.com
Pablo Molina

Si no me equivoco, los partidos políticos españoles (esas monstruosidades insaciables) se repartirán este año, unos 52,7 millones de euros en subvenciones estatales, de los que, a los mayoritarios corresponderán:

17,4 millones al PP
10,8 millones al PSOE 
7 a millones a Unidos Podemos 
 6,3 millones a Ciudadanos

¿Saben ustedes cuántas necesidades básicas podría satisfacer la ciudadanía con tal cantidad de dinero?... ¡Muchísimas ¿verdad?! Entonces a que carajo estamos esperando para echarnos a la calle y obligar al estado a que elimine esas subvenciones.

¡Ah!... Y que conste que no estoy de acuerdo con ese mantra que a diario va de boca en boca, repitiendo:
"Casi todos los políticos son ladrones" 

Yo creo que es todo lo contrario... 

"Casi todos los ladrones son políticos"
mercado.com/2011-04-15/asi-se-financian-los-partidos-politicos-con-nuestro-dinero-1276420557/