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25/2/19

¿EN QUÉ NOS QUIEREN CONVERTIR?


"Buena parte de la poesía contemporánea fundó sus cimientos en el respeto a la sabiduría del pueblo". El amor popular que llevaron a la literatura poetas como García Lorca y Alberti tenía antecedentes claros en su maestro Antonio Machado. Descendiente de Demófilo, muchas veces acudió en su prosa y su verso a las complicidades de lo popular. "Los años vividos en una Restauración fundada en el descrédito de las instituciones políticas exigían buscar en los sedimentos de la vida real un consuelo ante las mentiras oficiales" 

Las intervenciones de Juan de Mairena ante los alumnos no dudaban al elevar el tono en este sentido: "Es muy posible que, entre nosotros, el saber universitario no pueda competir con el folklore, con el saber popular. El pueblo sabe más, y sobre todo, mejor que nosotros. El hombre que sabe hacer algo de un modo perfecto -un zapato, un sombrero, una guitarra, un ladrillo- no es nunca un trabajador inconsciente, que ajusta su labor a viejas fórmulas y recetas, sino un artista que pone toda su alma en cada momento de su trabajo".


Ya en los años de la Guerra Civil, en la revista "La Hora de España", Machado publicó una carta a David Vigodsky en la que volvía a declarar su amor al pueblo: "En España lo mejor es el pueblo. Por eso la heroica y abnegada defensa de Madrid, que ha asombrado al mundo, a mí me conmueve, pero no me sorprende. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos –nuestros barinas– invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva. En España, no hay modo de ser persona bien nacida sin amar al pueblo. La demofilia es entre nosotros un deber elementalísimo de gratitud". 

De don Antonio podemos heredar con honestidad su sospecha ante las banderitas sonoras, la brújula que lo llevó a ponerse del lado de los más débiles en cualquier conflicto y el respeto al trabajo bien hecho. "La vocación profesional fue un ámbito imprescindible para la formación de una conciencia cívica comprometida con la sociedad". Lo que no sé es si hoy estamos legitimados para confiar en lo popular como sedimento y refugio ante "la crispación, las mentiras, la demagogia y la falta de escrúpulos de algunos líderes capaces de vender a su madre por un puñado de votos en el espectáculo ruidoso de la política. La tristeza es que esos líderes tienen rebaños".

Antonio Machado
(1875 - 1939)

El poder ha conseguido que el rencor de sus víctimas se ponga a su servicio.

"El cultivo de la telebasura y los mundos virtuales han sustituido el sedimento vital de la experiencia que se condensaba en el folklore. Los códigos del consumo han devorado la decencia solidaria de los pobres, de la gente explotada por la injusticia". Ahora fluye una dinámica de clientes insatisfechos en sus demandas. Y, además, "las degradaciones laborales, el deterioro de la dignidad del trabajo en favor de los empleos baratos, impiden esa aspiración al bien hacer y a la sabiduría artesanal de la que hablaba Machado".


¿En qué nos están convirtiendo?

"Cuando las cloacas potencian la crispación y la suciedad, se genera en las redes sociales y en las conversaciones una complacencia mezquina con el insulto, la calumnia y la falta de respeto". Parece que las audiencias aumentan cuando en una tertulia política toman la palabra determinados personajes que no conocen la decencia profesional y se dedican a colaborar con mafiosos y empresarios sin escrúpulos. "No se trata de que sean periodistas de izquierdas, de derechas o de centro: son personas sin decencia que manchan las cabeceras periodísticas. Los directores que aceptan a estos indecentes se comportan también de manera indecente".


¿Soluciones?

"Creo que no están en el marco gubernamental, sino en el tejido cívico. El poder corruptor de la mentira no puede combatirse con la falta de libertad". La represión es capaz de dejar sin palabra a un sinvergüenza, pero a costa de abrir otros espacios a la mentira y la injusticia con el sacrificio de la conciencia crítica."Por eso no veo otra salida que la exigencia de la propia responsabilidad profesional de los periodistas. Que su oficio no se convierta en un vertedero es un reto imprescindible para la democracia, es decir, para una sociedad en la que la convivencia dependa de la verdad y de la libertad".


"Ahora que nos están convirtiendo a todos en cloaca, quizá sea ingenuo llamar a la decencia profesional". Pero que tengamos a la realidad en contra no es un argumento definitivo para olvidarnos de nosotros mismos.

FUENTE: infolibre.es
 Luis García Montero
 07/10/2018



Quien se arrima al poder siempre acaba pringado, cuando no de mierda, de egoismo, de vanidad, de soberbia, y otros pesados lastres para el alma.

17/6/17

LA BANCA SIEMPRE GANA

Engorda la gran banca, pierden los consumidores


Antes de que estallara la crisis, había más de medio centenar de entidades financieras en España. Tras la reciente absorción del Popular por el Santander, ya sólo quedan doce. El proceso de concentración vivido en el sector se ha llevado por delante a las más pequeñas o a las que, sin serlo, arrastraban mayores problemas. Entre ellas figuraban las cajas de ahorros, que prácticamente han desaparecido del mapa durante este tiempo. Su presencia es hoy residual, excepción hecha de La Caixa y de Caja Madrid, ambas reconvertidas en poderosos bancos y que responden ahora los nombres de Caixabank y Bankia.

El brutal descenso experimentado por el número entidades financieras no es la consecuencia (o al menos no principalmente) de un inevitable proceso de selección natural. Las cajas de ahorros se han ido al garete por la temeraria gestión llevada a cabo por sus administradores, cuando no por la avaricia y la falta de escrúpulos de las que han hecho gala muchos de ellos. No es que se hubieran quedado sin mercado (llegaron a copar el 50%) o que no supieran adaptarse a una nueva realidad. Lo que pasó es que sus responsables (políticos en la mayoría de los casos) se las cargaron con la misma inconsciencia con que se mata a la gallina de los huevos de oro.


Hay excepciones, por supuesto, aunque no demasiadas; porque fue una catástrofe generalizada, a veces con las características de un auténtico saqueo. La desvergüenza de las tarjetas black de Caja Madrid (e incluso de Bankia en tiempos de Rodrigo Rato) es un ejemplo sangrante, pero uno solo. Por los abusos cometidos han sido condenados ya antiguos consejeros de entidades tan variopintas como Bancaja, Caja Castilla La Mancha, Novacaixagalicia, Caixa del Penedés o Caja de la Inmaculada. Más de 300 imputados ha llegado a haber por este desastre; entre ellos, nada menos que un exvicepresidente del Gobierno, Nacís Serra, que estuvo al frente de Catalunya Caixa.

Pese a no estar invitados, los contribuyentes hemos sido obligados a pagar la factura de la fiesta: unos 60.000 millones de euros, cuya recuperación es altamente dudosa, por decirlo de alguna manera. Con ese dinero se han cubierto los agujeros (que eran muchos) y las entidades en quiebra han quedado niqueladas para su posterior venta. Además, los compradores han recibido todo tipo de garantías económicas ante futuros quebrantos, no fuesen a tener que correr algún riesgo. Un negocio redondo, por tanto, que ha hecho más grandes a los que ya eran grandes, gracias en buena parte a la concienzuda limpieza realizada con cargo a los fondos públicos.


La consecuencia del proceso de concentración, pagado con dinero de todos, es que hoy los seis bancos incluidos en el Ibex (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Sabadell y Bankinter) acumulan ya casi el 80% del ahorro de los españoles. De los seis, sólo el último ha engordado por sí mismo, sin comerse a nadie y sin ayudas estatales. A los otros, la jugada les ha salido a pedir de boca, porque tienen más peso y menos rivales en el mercado que cuando estalló la crisis. Es decir, son bastante más fuertes y, por lo tanto, tienen más poder; justo lo contrario de lo que nos interesa a los consumidores.

FUENTE: publico.es
Aquí no se fía
Vicente Clavero
16/06/2017