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26/4/18

TRAICIONES BORBÓNICAS

Las tres traiciones históricas de los Borbones

De izquierda a derecha: Fernando VII, Juan Carlos I y Alfonso XIII
Fernando VII - Juan Carlos I - Alfonso XIII

La familia de Felipe VI llegó a la Corona de España en 1701 aunque no logró sentar su reinado hasta el fin de la Guerra de Sucesión. En estos tres siglos han sido mucho habitual su alianza con los sectores más retrógrados de la sociedad. Aquí, tres ejemplos.

Contaba el escritor Diego Medrano en una entrevista con Público, a raíz de su obra Historia golfa de las monarquías hispánicas, que no ha habido ningún Borbón listo en la historia de España. Medrano argumentaba que ninguno de la larga dinastía de Borbones que ha reinado en España puede ser considerado un “intelectual”. “Los borbones son cuartelarios. Tienen cultura de cuartel, de militar”, afirmaba el autor.

Quizá por ese espíritu cuartelario que describe Medrano, los Borbones se han aliado a lo largo de la historia de España con las fuerzas más conservadoras del territorio: los poderes que apostaron por impedir la caída del Antiguo Régimen, reprimir el liberalismo, el movimiento obrero y la evolución democrática del Estado.

La gran excepción a esta trayectoria fue el discurso que Juan Carlos I dirigió al país aquel 23-F, un episodio, sin embargo, sobre el que cada vez hay más dudas y menos certezas.

Los artífices del golpe: Antonio Tejero, Juan  Carlos I de Borbón y Alfonso Armada

La  llegada de los Borbones a España estuvo rodeada de una cruenta Guerra de Sucesión que llevó al territorio hispánico una guerra de las principales potencias europeas.

El conflicto terminó con la Corona en manos de Felipe V a costa de ceder una parte importante de los territorios europeos, e inmediatamente después se puso en marcha un proceso centralizador, al más puro estilo francés, a través de los diferentes decretos de Nueva Planta. Este tema, sin embargo, bien merece un artículo diferente a este.

El presente texto trata de explicar de manera sucinta tres de las grandes traiciones de los Borbones a la democracia y a los derechos de los ciudadanos españoles.

1. Fernando VII y la traición a la Constitución de 1812

Fernando VII, firmando la derogación de la Constitución de 1812 / Archivo Histórico Municipal de Valencia
Fernando VII, firmando la derogación de la Constitución de 1812 / Archivo Histórico Municipal de Valencia

La Guerra de Independencia española comenzó tras la invasión de las tropas francesas en 1808. En la defensa de Madrid por parte del pueblo está basada una buena parte de la mitología del nacionalismo español.

Se comenta menos, no obstante, la torpeza, por decirlo de un modo suave, de los reyes Carlos IV y Fernando VII, que acudieron a Francia a una reunión con Napoleón en Bayona y terminaron cediendo la Corona al emperador francés, que se la otorgó a su hermano José Bonaparte.

La resistencia quedó en manos de clases populares, notables locales y el bajo clero. Comenzaba así una Guerra de Independencia que se desarrollaba mientras, tal y como escribió Napoleón, Fernando VII le carteaba felicitándole por cada logro militar y solicitándole una esposa de su elección. Un rey, como se puede apreciar, muy comprometido con la lucha de su pueblo.

Así, en ausencia del monarca, se convocaron las conocidas como Cortes de Cádiz, que redactaron la Constitución de 1812, también conocida como La Pepa, uno de los textos constitucionales más avanzados de la Europa del momento, si no el que más, que fue acompañado de un buen número de decretos que intentaban sacar a España del Antiguo Régimen en el que permanecía anclado.

José Bonaparte


Con la victoria militar ante el invasor francés, Fernando VII regresó a España en 1814 como el deseado. Sin embargo, el monarca nunca tuvo intención de acatar la legalidad constitucional.

El rey, tras un pronunciamiento militar, declaró que tanto la Constitución, como las cortes y sus decretos, quedaban sin ningún valor ni efecto. “Mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a decreto alguno de las Cortes…, sino el de declarar sin efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos ni guardarlos”, rezaba el decreto promulgado por Fernando VII.

Acto seguido, comenzó una etapa de seis años en la que desaparecieron la prensa libre, las diputaciones y los ayuntamientos constitucionales. También se cerraron universidades. Se restableció la organización gremial y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia. El Antiguo Régimen había vuelto.

2. Alfonso XIII, el desastre de Annual y su apuesta por Primo de Rivera

Alfonso XIII y Primo de Rivera
El rey Alfonso XIII y el general Miguel Primo de Rivera.

La mañana del 22 de julio de 1921 el Ejército español sufrió una de las derrotas más duras de su historia. En la hondonada de Annual, las tropas coloniales españolas fueron derrotadas y masacradas por las milicias rifeñas de Mohamed Ben Abdelkrin Al Khattabi. 

Se calcula que murieron cerca de 20.000 soldados  en una operación militar nefasta que sacudió a toda la Península. Se inició una investigación parlamentaria que, pese a ser torpedeada desde varias esferas, consiguió avanzar.

Las conclusiones señalaron al monarca y a altos jefes militares de su confianza como responsables. Para el rey Alfonso XIII estaba claro: había que evitar como fuese que ese informe se leyera en las Cortes.

En julio de 1923, Alfonso XIII había dicho a Joaquín Salvatella (ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes) que “una dictadura era inevitable e imprescindible”.

Miguel Primo de Rivera

Escribe Carlos Rojas, autor de Los Borbones destronados, que en septiembre de 1923 mandos militares de confianza del rey le informaron de la deseada conspiración militar que entregaría el poder dictatorial a Miguel Primo de Rivera, entonces capitán general de Catalunya, donde se había dado a conocer por su feroz represión del movimiento obrero. El golpe, de hecho, estaba preparado para el 14 de septiembre, pero la presión del rey al general Sanjurjo lo adelantó al día 13 de septiembre.

Tras el golpe, el Gobierno pidió al rey que destituyera a los militares sublevados, pero el monarca, muy al contrario, nombró a Primo de Rivera como presidente del Gobierno. Se suspendió la Constitución, se disolvieron los ayuntamientos, se prohibieron partidos políticos, se crearon los somatenes como milicias urbanas para reprimir al movimiento obrero y se declaró el estado de guerra.

Apenas dos meses después de este golpe de Estado, el rey Alfonso XIII viajó a Italia junto a Primo de Rivera, donde se entrevistaron con el dictador Benito Mussolini y el rey Victor Manuel III. Allí, el monarca español le dijo al taliano que ya tenía a “su Mussolini”.

3. El apoyo a Franco: de 1936 a 1975

Alfonso XIII

Los monárquicos conspiraron contra la II República desde el mismo día de su proclamación. Y eso que Alfonso XIII tuvo que huir del territorio porque ni el golpista Sanjurjo ni la Guardia Civil estaban dispuestos a apoyarle más.

Por una parte, Alfonso XIII donó un millón de pesetas a la causa franquista. Por otro lado, está el trabajo de los diputados monárquicos para conseguir aviones de guerra, que documentó el historiador Ángel Viñas.

El 1 de julio de 1936, 17 días antes de que se perpetrara el golpe de Estado militar contra la democracia republicana, diputados monárquicos negociaron con la Italia de Mussolini la compra de 40 aviones que, evidentemente, tenían como fin matar españoles. La investigación del historiador Ángel Viñas mostró los documentos que probaron la compra. Parece difícil imaginar que esta operación se realizara de espaldas al monarca depuesto Alfonso XIII, que vivía a caballo entre Suiza y el país transalpino.

Sin embargo, a finales de 1937 Franco ya le hizo saber a Alfonso XIII que difícilmente volvería a reinar en España debido a sus errores anteriores. El monarca llegaría a escribir que se sentía traicionado por el general.

Francisco Franco

En 1941 Alfonso XIII abdicó sus derechos dinásticos en su hijo Juan, quien en 1936, con apenas 23 años, entró en España para luchar junto a los golpistas. Nada más llegar se atavió con el mono azul y la boina roja carlista. El general Mola, sin embargo, lo mandó fuera del país. Pero Juan estaba entregado a la causa y lo volvería a intentar. Esta vez, el padre de Juan Carlos I escribió directamente a Franco (el 7 de diciembre de 1937) para pedirle participar como marinero en el Crucero Baleares. También fue rechazado.

Una vez finalizada la Guerra Civil, Alfonso XIII  envió un telegrama al generalísimo para ponerse a su disposición:  “A sus órdenes, como siempre, para cooperar en lo que de mí dependa a esta difícil tarea, seguro de que triunfará y de que llevará a España hasta el final por el camino de la gloria y de la grandeza que todos anhelamos”.

Sin embargo, Franco no designó a un Borbón como su sucesor hasta 1969. Fue a Juan Carlos y con este nombramiento daba sentido a la Ley de Sucesión de 1947 por la que España se constituyó reino sin rey, figura a la que se aproximaba Franco como jefe de Estado. La dinastía de los Borbones, no dudó (tampoco en esta ocasión) en aliarse con un sanguinario dictador como Franco que había llegado al poder tras provocar una de las mayores tragedias humanas del siglo XX. De hecho, Juan Carlos hablaba de la Guerra Civil como “crisis de 1936”.

“El general Franco es, verdaderamente, una figura decisiva, histórica y políticamente, para España. Él es uno de los que nos sacó y resolvió nuestra crisis de 1936. Después de esto jugó un papel político para sacarnos de la II Guerra Mundial. Y, por esto, durante los últimos 30 años, él ha sentado las bases para el desarrollo de hoy en día, tal y como usted puede constatar. Para mí [Franco] es un ejemplo viviente, día a día, por su desempeño patriótico al servicio de España y, por esto, yo tengo un gran afecto y admiración”, decía Juan Carlos en 1970 a una televisión suiza.

Juan Carlos de Borbón en los años 70

FUENTE: publico.es
Alejandro Torrús
13/04/2018
Una puntualización por parte de este ciudadano: 

El discurso que dio Juan Carlos I al pueblo español tras el intento involucionista de aquel fatídico 23 de febrero de 1981, tuvo lugar ya en la madrugada del día 24. De hecho, el teniente coronel Antonio Tejero Molina, al mando de una unidad de la Guardia Civil, toma el Congreso a las 18,23 h., mientras que la aparición del monarca en televisión no se produce hasta la 01,20 h. (¡7 horas más tarde!) cuando ya estaba claro que el golpe no iba a prosperar.

Eso si que es nadar y guardar bien la ropa.

23/4/18

EL DESASTRE DE ANNUAL

Annual, el mayor desastre militar español a mayor gloria de Alfonso XIII se produjo el 22 de julio de 1921

Cadáveres de soldados españoles encontrados en Annual, meses después del desastre,
tras volver a recuperar las posiciones el ejército español. / Wikipedia

El Desastre de Annual sigue siendo objeto de estudio por parte de los historiadores e intérpretes de la reciente historia de España y todavía hoy representa un episodio mítico de la guerra santa de liberación para los musulmanes del Rif. Su líder, Abd el-Krim el Jattabi, consiguió la adhesión de las tribus y clanes apelando al “nacionalismo musulmán” y al movimiento salafiya, una corriente religiosa que abogaba por el retorno a una práctica del Islám más pura. Incluso impuso la obligación de rezar cinco veces al día. Su pretensión era crear la República Independiente del Rif. Sus huestes masacraron y expulsaron al ejército español hasta casi exterminarlo en el Monte Arruit, a las puertas de Melilla. “No ocupé Melilla para no crear complicaciones internacionales. Fue mi gran error”, confesaría después, en 1927, al francés Roger Mathieu en su refugio de la isla de Reunión.

En términos militares, Annual ha pasado a la historia como lo que fue, un desastre, el mayor desde la retirada de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. El número de muertos en los combates hasta el repliegue total hacia Melilla en un área de montes, valles y barrancos de cinco mil kilómetros cuadrados de “protectorado”, osciló entre 8.000 y 10.000. Entre ellos, el comandante en jefe, general Manuel Fernández Silvestre, amigo del rey Alfonso XIII, y el teniente coronel Fernando Primo de Rivera, hermano del futuro dictador y jefe en aquellos dieciocho días de duros combates del Regimiento de Caballería Alcántara, encargado de frenar a los guerreros rifeños y de cubrir la retirada de las tropas españolas.

Manuel Fernández Silvestre
(1889 - 1921)

En términos políticos, el Desastre de Annual, que comenzó el 22 de julio de 1921, supuso el principio del fin del reinado de Alfonso XIII, que acabaría en 1931 con la proclamación de la II República. Pero los mismos militares que se habían encargado de vengar la derrota con una crueldad sin límite que les llevó a emplear bombas sucias con gas de cloro y gas mostaza contra la población civil del “protectorado”, darían el golpe de Estado el 18 de julio de 1936 y declararían la guerra a las instituciones democráticas de la República. De aquella desgracia histórica, con graves secuelas y miles de fosas todavía sin identificar, se acaban de cumplir ochenta años.

Cuando el general Silvestre fue nombrado comandante general de Melilla, en febrero de 1920, recibió el encargo de Alfonso XIII de ampliar el territorio del protectorado en el norte de África. Ceuta y Melilla pertenecían a España desde 1500. En año y medio, el jefe del cuarto militar del rey, hasta su nombramiento para el nuevo cometido, consiguió una expansión conquistadora que dejó tamañitos a sus antecesores Francisco Gómez Jordana y Luis Aizpuru y Mondejar. Los militares españoles que mandaban las unidades de policías indígenas visitaban las kábilas, compraban a los jefes de los poblados para conseguir su apoyo o, en el peor de los casos, su neutralidad, e iban ubicando los destacamentos.

Partida_soldados_Melilla



Despedida en el puerto de Barcelona a los soldados del regimiento de Vergara
que partían hacia Melilla a bordo del vapor ‘Barceló’, en agosto de 1921. 
/ Revista ‘Mundo Gráfico’ (Biblioteca Nacional de España)

Con esta política de penetración pacífica muchos kabileños se sumaban a la tropa, recibían instrucción y fusiles y, apoyados por sus compañeros de la Policía Indígena, avanzaban hasta el siguiente poblado, donde los jefes conseguían dinero y ganado del gobierno español. La cadena funcionaba perfectamente. La fama de Silvestre era creciente, si bien, en la península no se prestaba gran atención a las operaciones, sino al precio del pan, que había llegado a 0,72 pesetas el kilo.

Los dominios mineros en la zona del Rif pertenecían al Conde de Romanones y tres o cuatro ricachones más y en ningún caso justificaban la expansión militar. Sin embargo, la ambición colonial seguía enquistada en los cerebros de los poderosos. Aducían que sin el Protectorado de Marruecos, España podía perder las Islas Canarias e incluso las Baleares a favor de Francia.

Álvaro Figueroa y Torres Mendieta, Conde de Romanones
(1863 - 1950)

Cierto es que ni el gobierno ni el alto comisionado para Marruecos, el general Dámaso Berenguer, se esmeraban en dotar de material al ejército. En su detallado libro Anual 1921, crónica de un desastre (AF Editories, Valladolid: 2005), Luis Miguel Francisco señala que “buena parte del material procedía de Cuba y Filipinas y se encontraba en estado lamentable”, al tiempo que recoge el testimonio del coronel Caballero Poveda, según el cual, “a un soldado colonial británico le correspondían 2,5 toneladas de material mientras a nuestros soldados no les correspondía más allá de un fusil descalibrado, una manta y un par de alpargatas”.

En estas condiciones y con los procedimientos mencionados, las tropas de Silvestre (unidades de nativos, apoyados por los españoles) toman Albarrán el 1 de junio de 1921 sin disparar un solo tiro. Instalan los parapetos y las alambradas en torno a la guarnición. La posición de Albarrán está a nueve kilómetros de Annual, donde el campamento instalado unos días antes se considera poco seguro. Horas después, un gran grupo de indígenas (harkeños) rodea la posición. Disponen de fusiles franceses y asaltan el campamento, matando al jefe, el capitán Salafranca.

Juan Salafranca Barrio
(1889 - 1921)

Los nativos, sin mando, se unen a los atacantes. Los guerrilleros, que se apoderan del ganado y las armas, atacan la posición que Silvestre ha instalado en Sidi Dris. Los rebeldes de Beni-Urriaquel son repelidos. El mando español trata de asegurar el camino entre Annual y Sidi Dris, pero la columna que sale de Annual es fogueada por los guerrilleros y obligada a regresar.

Las huestes de Abd el Krim, cada vez más numerosas, acaban rodeando el campamento de Annual. Desde Dar Quebdani se moviliza tropas de refuerzo, con lo que la retaguardia empieza a quedar desguarnecida. Las escaramuzas de los atacantes son constantes y se centran en impedir que llegue agua a los sitiados. Los harkeños se apoderan de Igueriben sin que desde la cercana Annual puedan socorrerlos. Tampoco las tropas enviadas desde otros campamentos consiguen ayudar a los situados en Annual.

Horacio_Echevarrieta_and_Abd_el-Krim



El empresario Horacio Echevarrieta y el líder rifeño Abd el-Krim, durante la reunión 
que mantuvieron ambos en 1923 para la liberación de militares españoles. / Wikipedia

Para hacerse idea de la situación, vale señalar que, hasta la revuelta del clan de Jatabi, la línea de avance de Silvestre desde la costa hacia el interior se establece desde Sidi Dris hasta Zoco de Telatza en el sur, ya pegado a la zona del protectorado francés. La distancia es de 55 kilómetros, con posiciones defendidas por unos 4.000 efectivos. En teoría, los más de 5.000 kilómetros cuadrados de territorio ocupado están defendidos por unos 20.000 soldados, de los que una cuarta parte (entre 4.000 y 5.000) son indígenas. En la práctica, los soldados españoles son menos de 10.000. Los que no están rebajados o licenciados, están de permiso o en destinos en Melilla.

La situación en Annual se vuelve insostenible por falta de agua y de municiones, y cuando Silvestre prepara la evacuación es ya demasiado tarde. Los seguidores de Abd el-Krim asaltan el campamento a sangre y fuego. El número de muertos y heridos que son rematados o mueren poco después desangrados y agangrenados supera el medio millar. La gangrena es también la causa de la muerte de Primo de Rivera, que recibe un balazo en una mano el 30 de julio mientras observa desde una cota las operaciones de apoyo al repliegue de su regimiento de caballería. Le sacan el proyectil con una navaja, pero cinco días después la gangrena le mata.

Fernando Primo de Rivera y Orbaneja
(1879 - 1921)

El general Silvestre, que ha negociado la salida de Annual con los cabecillas del asedio, descubre inmediatamente que incumplen su palabra y, según unas versiones, se aleja y se descerraja un tiro y, según otras, los atacantes, enloquecidos, le disparan en el vientre y el pecho. Según algunas versiones, su cadáver no fue encontrado y parece que le cortaron el largo bigote y lo exhibieron en los pueblos como símbolo de la victoria.

El Jatabbi también utilizó los cañones capturados a los españoles como trofeos para atraer adeptos a su causa.

Abd el-Krim "El Jatabi"
(1882 - 1963)

La destrucción del campamento de Annual y la evacuación de todas las guarniciones hacia Melilla, sin que la ayuda militar prometida por el general Berenguer llegara a ser efectiva, se saldó con una cifra impresionante de bajas (más de 7.000) a las que habrá que añadir los 2.604 cadáveres del monte Arruit contabilizados en el informe que meses después elaboró el general Cabanellas.

El campamento de Arruit, a un paso de Nador, resistió hasta el 8 de agosto en que el general Felipe Navarro Ceballos, que había sustituido al fallecido Silvestre como jefe del ejército colonial, capituló y entregó la plaza. Él y otros oficiales heridos serían hechos prisioneros y sufrirán un largo cautiverio en Axdir.

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De izquierda a derecha, 
el Coronel Araujo, el General Navarro, el Teniente Coronel Manuel López Gómez, 
el Teniente Coronel Eduardo Pérez Ortiz y el Comandante José Gómez Zaragoza, 
liberados tras su cautiverio durante la Guerra del Rif. / Wikipedia
 
El ministro de Guerra, Luis de Marichalar y Monreal, vizconde de Eza, encargó al general Juan Picasso una investigación de lo ocurrido. Las indicaciones previas eran concretas: las responsabilidades del alto mando, es decir, las suyas como ministro, las del comisionado Berenguer y, por supuesto, las del jefe del Estado, eran inexistentes y no debían ser reflejadas.

El general empleó dos años en elaborar su informe. Los fallos, errores e imprevisiones se debían al exceso de confianza de general Silvestre, que para eso estaba muerto, en los cabileños. El propio hijo del general pidió al socialista Indalecio Prieto que tuviera a bien defender el honor de su padre.

Juan Picasso González
(1857 - 1935)

Pero ni Prieto ni ningún otro parlamentario pudieron hacer nada porque el ‘Informe Picasso’ no llegó al Parlamento. Ante la evidencia de que el responsable de las gestas expedicionarias de Silvestre que condujeron al desastre tenían nombre y números romanos, Alfonso XIII encargó al general Miguel Primo de Rivera que diera un golpe de Estado y disolviera las Cortes. Primo de Rivera se desplazó desde Barcelona a Madrid y cumplió el encargo sin mayor oposición popular.

El rey había ordenado a Jesús Sanjurjo, al que después nombró marqués del Rif, que recuperara el territorio perdido y éste utilizó a los legionarios al mando de Jaime Millán Astray y de otros oficiales destacados entre los que se encontraba el comandante Francisco Franco como punta de lanza de la venganza y dispuso el envío inmediato de más de 40.000 reclutas desde Madrid, Barcelona, Cantabria, Valencia, Málaga y Almería.

Jesús Sanjurjo Sacanell
(1872 - 1936)

En el castigo a los rifeños y la restitución del honor del ejército español, así como en la recuperación del buen nombre de la España imperial en la escena internacional, el rey y el general no repararon en gastos. Incluso compraron grandes cargamentos de gas mostaza que los alemanes mantenían oculto a pesar de que estaban obligados a destruirlo tras la capitulación en la Primera Guerra Mundial.

El historiador Sebastián Balfour investigó los bombardeos con armas químicas en el Rif y publicó sus conclusiones en el libro Abrazo mortal (Editorial Península, Barcelona: 2002). Ingenieros alemanes construyeron en el término municipal de San Martín de la Vega (Madrid) la fábrica de armas químicas de La Marañosa, también conocida como la Fábrica del Rey. Las primeras bombas con material químico muy nocivo para el organismo humano se armaron con cloro e iperita en los cuarteles de Melilla y a partir de 1924 se confeccionaron en La Marañosa.

Máscaras antigás utilizadas por el ejército español en la Guerra del Rif

Durante el franquismo la fábrica producía botes de humo tóxico y de gases lacrimógenos para la policía y después pasó a ser un centro de referencia de la OTAN en materia de guerra nuclear, química y bacteriológica.

Aunque el desastre de Annual desató una ola de patriotismo en la opinión pública española, pronto la realidad de lo ocurrido, las fotos de los muertos abandonados y, sobre todo, el hecho de que sólo murieran los pobres, que no tenían dinero para evitar el servicio militar e incluso recibían ayuda para alistarse por los pudientes, concedió la razón a los socialistas que desde los primeros tiempos, con Pablo Iglesias a la cabeza, venían denunciando y deplorando aquella guerra colonial, con su corrupción y sus intereses bastardos. La opinión pública les acabó dando la razón.

mapa_guerra_rif
Mapa que muestra las distintas batallas y masacres de la Guerra del Rif. / Wikipedia 

FUENTE: cuartopoder.es
Luis Díez - 24/07/2016

26/11/17

CENSURA EN TVE

Las películas (sobre el rey, un etarra y el general Mola) que TVE no quiere que veas

Los responsables de los filmes, que costaron dieciocho millones y fueron premiados, denuncian la "censura" del ente


Directores y productores de premiadas películas históricas han denunciado a laSexta la "censura" de Televisión Española a la hora de decidir no emitir las cintas. "Cuando se estrenó La conspiración hubo nuevas elecciones y ganó con mayoría absoluta el Partido Popular. Entonces ahí empezaron los problemas", argumenta su director, Pedro Olea. El filme, que nunca llegó a difundirse en la cadena pública, trataba sobre el general Mola.

General Emilio Mola Vidal

Algo parecido le sucedió a Tres días de abril, que versaba sobre los últimos días del reinado de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República. Antón Reixa, su productor, achaca el veto a la actualidad judicial: "La censura llega justo cuando se produce el caso Urdangarin".



La misma (mala) suerte corrió Tornarem (Volveremos), sobre una pareja que huye del avance de las tropas franquistas y se refugiada en Francia: ella da con sus huesos en un campo de concentración y él debe regresar a Barcelona para rescatar a su hija, secuestrada por unos falangistas. El filme recibió un Premio Gaudí a la Mejor película para Televisión, aunque nunca se colaría en el salón de nuestras casas.


"Si quieres llamarlo censura, pues es censura", insiste Pedro Olea, cuya colega Ana Murugarren también sufriría el confinamiento de una cinta suya en un cajón de TVE: El precio de la libertad, sobre el político vasco Mario Onaindía, que pasó de las filas de ETA político-militar a las del PSOE, tampoco llegó a emitirse en la cadena pública.


Aunque vieron truncada su difusión, estas películas recibieron premios, una justicia fílmica de la que no gozó Antonio Giménez-Rico e Inquietud en el paraíso, un proyecto basado en la novela de Óscar Esquivias que nunca vería la luz. El director le confesó en su día a Diego Galán que el presidente de TVE lo llamó para decirle que no quería volver a tocar el tema de la Guerra Civil: "Estoy de la Memoria Histórica hasta los cojones".


FUENTE: publico.es
Madrid - 16/11/2017

22/11/17

AIREANDO LA MEMORIA

Estar a la altura o el porqué de la memoria en el periodismo

Póster publicado en 1936 sobre un grabado de Frank Brangwyn

"Sucedió en el siglo XX. Conflicto social, político y bélico. La Pasionaria. Inspiró el Gernika de Picasso. Hubo un alzamiento. Tuvo lugar en España. Dio paso a una dictadura. Nacionales y republicanos. Paró la liga de fútbol.". Estas fueron las pistas que un conocido programa de televisión ofreció a dos jóvenes para que adivinaran el acontecimiento histórico en cuestión.

Concurso de Antena 3 Ahora Caigo
Concurso de Antena 3 "Ahora Caigo"

Los concursantes, antes de decir que se trataba de la Guerra Civil, apostaron por el levantamiento del 2 de mayo, por el 23-F y por la democracia. Sí, por la democracia. En el mismo programa, pero unos años atrás, una concursante fue incapaz de decir en qué año terminó la Guerra Civil o, mejor dicho, la Guerra de España. Pasó por casi toda la primera mitad del siglo XX. Pero en ningún momento dijo 1939.


Son dos ejemplos que muestran hasta qué punto llega el desconocimiento y el olvido sobre nuestro pasado reciente. Hasta qué punto se ha proyectado una amnesia colectiva bajo el mantra de las heridas cerradas. Las preguntas eran básicas. No buscaban ningún detalle rebuscado. Era cultura general.


No me quiero ni imaginar qué contestaciones hubiese habido si se llega a preguntar, por ejemplo, por los aviones de guerra y el armamento que la Italia de Mussolini vendió a monárquicos españoles el 1 de julio de 1936, antes de que se produjera el golpe de Estado de Franco y los suyos.

Franco saludando a Mussolini

O por la deuda de 372 millones de marcos que Franco contrajo con Hitler por los servicios prestados durante la Guerra, entre los que se incluye los 99 millones de marcos que costó que la aviación nazi bombardeara Gernika.

Entrevista de franco y Hitler en Hendaya

La cuestión puede ser aún peor si se inquiere por los crímenes del franquismo. ¿Saben los jóvenes que sólo en Córdoba los sublevados asesinaron a 4.000 personas? ¿Conocen la matanza que las tropas de Franco perpetraron en Badajoz? ¿Y la del Fuerte de San Cristóbal? ¿Y lo de Atocha? ¿Saben que había instrucciones de los mandos militares para causar el mayor número de muertos civiles? ¿Conocen que el puerto de Alicante se convirtió en una ratonera para mayor gloria de la cruzada de Franco? Me temo que en muchos casos la respuesta es no.

No se distingue con claridad, pero en la esquina inferior derecha, en el apartado Donaciones, 
figuran Juan March, contrabandista,  empresario y financiero y el depuesto rey, Alfonso XIII.

Pero dejemos a un lado la Guerra. ¿Tenemos claro, como sociedad, que las primeras elecciones democráticas en las que votaron tanto hombres como mujeres se celebraron durante la II República? ¿Sabemos cuáles fueron las reformas emprendidas por los gobiernos de izquierdas republicanos que provocaron el levantamiento de los militares?

La primera vez en la historia de España en la que todos sus ciudadanos pudieron votar.

Todo aquello queda muy lejos. Responderá alguno. Vayamos a la Transición, que queda bastante más cerca de la actualidad.

Protesta tras el atentado fascista contra la revista "El Papus" - 1977

¿Conocen los jóvenes que durante la Transición fueron asesinadas 591 personas? ¿Que 188 ciudadanos murieron por violencia política de origen institucional? ¿Que la inmensa mayoría de esos asesinatos quedaron impunes? ¿Que murieron jóvenes a manos de policías y aquí no pasaba nada? ¿Conocen los andaluces a Manuel José García Caparrós? ¿Y los madrileños conocen a Mariluz Nájera? ¿Y a Arturo Ruiz?

Manuel José García Caparrós - 1977

Las tres personas mencionadas fueron asesinadas mientras se manifestaban pacíficamente. A favor de una democracia y en contra de una dictadura. Pero ya no recordamos nada. En esta amnesia colectiva en la que vivimos es fácil decirle a los ciudadanos que las primeras elecciones democráticas en España se celebraron en 1977. Así lo hizo el Ministerio del Interior durante los comicios del 20 de diciembre de 2015. Era mentira. Ellos lo sabían, pero probablemente gran parte de los que recibieron el mensaje se lo creyeron. ¡Te lo está diciendo el Ministerio del Interior! ¿Cómo no te lo vas a creer?


Y así se va creando un falso mito de la Transición en el que parece que la democracia llegó a España de la nada, o peor aún, que fue otorgada por el monarca con la inestimable colaboración de demócratas de toda la vida, como Fraga y Suárez.

Adolfo Suárez y Manuel Fraga

En el relato oficial no tienen el lugar que se merecen ni los muertos en las manifestaciones, ni las organizaciones políticas clandestinas que lucharon contra el régimen, ni los trabajadores y sus huelgas, ni las asambleas de vecinos que hicieron imposible que el franquismo continuara sin Franco. Tampoco los abogados laboralistas.

Abogados laboralistas de UGT asesinados en el despacho de Atocha - 1977

Han intentado vendernos una Transición sin nuestra gente. Esta democracia tendrá muchas pegas, pero sin la lucha de estos y otros muchos colectivos sería bastante peor.


Y ahora que vivimos momentos en los que los derechos conquistados están en peligro, en los que apelando a la etiqueta de reformas pretenden deshacer el camino andado en esta materia, es más necesario que nunca tener presente cuánto ha costado en España tener una democracia.

"Una pintada en una placa se puede limpiar. El huevo de la serpiente fascista, cargada de rabia y odio, que se instala en algunos corazones, es mucho más difícil de erradicar".  
Fco. Javier López  Martín

Cuánta sangre derramada en huelgas y protestas para defender el derecho al trabajo digno. Cuántas mujeres golpeadas, represaliadas por el simple hecho de tener ideas políticas. Por eso es más necesario que nunca que el periodismo y la Memoria Histórica vayan de la mano.



La Memoria permite valorar los derechos y libertades que hoy día disfrutamos. Conocer que nadie nos los regaló. Que fueron conquistados a base de mucho sufrimiento y sacrificios personales. Que ni Fraga, ni Franco, ni Suárez pueden atribuirse el mérito de la democracia.

La Memoria nos ofrece las tablas necesarias para que como sociedad nos situemos erguidos y combativos frente aquel que ahora quiere recortar derechos y libertades. Frente a los que condenan a cantantes y juzgan a humoristas por sus tuits.

La Memoria nos permite estar a la altura de nuestros antepasados y saber que nosotros no tendríamos nada sin su lucha y que los que vienen detrás tendrán mucho menos si hoy nosotros no luchamos.


FUENTE: publico.es
Otras miradas
Alejandro Torrús
17 Nov 2017