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29/11/18
24/9/18
LAZOS AMARILLOS
Inauguración de la temporada en el Teatro Real
No estoy ni a favor ni en contra de los independentistas catalanes, pero sí que estoy a favor de la libertad de expresión. De ahí mi pregunta:
¿Qué ley prohíbe llevar un lazo amarillo, ya sea en la solapa, en el cuello o en la entrepierna? Ninguna ¿verdad? ¿Entonces a qué coño viene tanto follón?
Que al rey y a sus seguidores no les gustan los lazos amarillos... pues que no los usen, pero intentar que quienes los portan dejen de hacerlo, no tiene ni pies ni cabeza. Se supone que en un estado de derecha (perdón) quise decir de derecho, cada ciudadano es libre de expresar su opinión públicamente si le place.
Entiendo que a los monárquicos les molesten los lazos amarillos, en tanto que apoyan una hipotética república donde la realeza no tiene cabida, pero por esa misma razón me resulta incoherente que critiquen a los indenpendentistas por abuchear al monarca, cuando ellos han hecho lo mismo en el Teatro Real con los catalanes que portaban lazos amarillos en clara solidaridad con el "procés".
Si los independentistas abuchean al rey es porque no lo quieren; y si los monárquicos lo hacen con los independentistas, es por lo misma razón, así que: "Quid pro quo".
¿Dónde está el problema?
Citizen Plof
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17/7/18
¡MI, MI, MI, MI...!
Milans del Bosch llama a "hacer algo" para defender al rey en una carta al 'ABC'
Hermann Tertsch acusa al Gobierno de Sánchez de "auspiciar intencionadamente un enfrentamiento civil entre españoles" y colaborar con los partidos independentistas.
"Dios salve al Rey" es el título de la carta dirigida por Álvaro Milans del Bosch al diario ABC en la que hace un llamamiento a la población a "hacer algo para defender al monarca Felipe VI".
Por lo que se refiere a Torra, califica la decisión del presidente de Catalunya de romper relaciones con la corona como "una chulería y una repugnante falta de respeto".
"Nos espera un bombardeo permanente de republicanismo sectario y radical", sentencia.
A la carta de Milans del Bosch hay que añadir un artículo de opinión de Hermann Tertsch, también publicado en el ABC, en el que descarga todo su odio contra el nuevo gobierno de Sánchez que, según él, es capaz de "auspiciar intencionadamente un enfrentamiento civil entre españoles".
El opinador de ultraderecha considera, además que "Sánchez y su Ejecutivo han declarado la guerra contra amplias capas de la sociedad española".
FUENTE: publico.es
Madrid - 14/07/2018

Claro que hay que "hacer algo". ¿Sabe usted lo qué es?... ¡VOTAR!
Pero claro, las normas democráticas no van con ustedes. Tiene que ser por cojones, como siempre.
Pues va a ser que no. Tarde o temprano se celebrará ese referéndum eternamente postergado y se acatará la voluntad de la mayoría, como debe ser.
Oiga: Cuando dice "odian a España" ¿se refiere a esa España oscura, retrograda y ultraconservadora que ustedes representan, verdad?
Hermann Tertsch acusa al Gobierno de Sánchez de "auspiciar intencionadamente un enfrentamiento civil entre españoles" y colaborar con los partidos independentistas.
"Dios salve al Rey" es el título de la carta dirigida por Álvaro Milans del Bosch al diario ABC en la que hace un llamamiento a la población a "hacer algo para defender al monarca Felipe VI".
"Hay un plan y una estrategia de los socios y apoyos de Sánchez para cargarse el sistema, y de paso al rey", señala en un artículo en la que carga duramente contra el actual presidente del Gobierno, contra Carmena y sus cambios en los nombres del callejero madrileño y contra el presidente de Catalunya, Quim Torrá.
El texto de Milans del Bosch señala que "Felipe VI se ha quedado solo ante la "permanente sucesión de insultos, humillaciones y desprecios". Así mismo, llega a la conclusión de que aquellos que no confían en la monarquía ni en el sistema, "odian a España".
El texto de Milans del Bosch señala que "Felipe VI se ha quedado solo ante la "permanente sucesión de insultos, humillaciones y desprecios". Así mismo, llega a la conclusión de que aquellos que no confían en la monarquía ni en el sistema, "odian a España".
Álvaro Milans del Bosch
Por lo que se refiere a Torra, califica la decisión del presidente de Catalunya de romper relaciones con la corona como "una chulería y una repugnante falta de respeto".
"Nos espera un bombardeo permanente de republicanismo sectario y radical", sentencia.
A la carta de Milans del Bosch hay que añadir un artículo de opinión de Hermann Tertsch, también publicado en el ABC, en el que descarga todo su odio contra el nuevo gobierno de Sánchez que, según él, es capaz de "auspiciar intencionadamente un enfrentamiento civil entre españoles".
El opinador de ultraderecha considera, además que "Sánchez y su Ejecutivo han declarado la guerra contra amplias capas de la sociedad española".
"Parece que Sánchez y ese núcleo de ministras tienen diseñada su guerra civil retórica y virtual", zanja.
FUENTE: publico.es
Madrid - 14/07/2018

Claro que hay que "hacer algo". ¿Sabe usted lo qué es?... ¡VOTAR!
Pero claro, las normas democráticas no van con ustedes. Tiene que ser por cojones, como siempre.
Pues va a ser que no. Tarde o temprano se celebrará ese referéndum eternamente postergado y se acatará la voluntad de la mayoría, como debe ser.
Oiga: Cuando dice "odian a España" ¿se refiere a esa España oscura, retrograda y ultraconservadora que ustedes representan, verdad?
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26/4/18
TRAICIONES BORBÓNICAS
Las tres traiciones históricas de los Borbones

Fernando VII - Juan Carlos I - Alfonso XIII
Contaba el escritor Diego Medrano en una entrevista con Público, a raíz de su obra Historia golfa de las monarquías hispánicas, que no ha habido ningún Borbón listo en la historia de España. Medrano argumentaba que ninguno de la larga dinastía de Borbones que ha reinado en España puede ser considerado un “intelectual”. “Los borbones son cuartelarios. Tienen cultura de cuartel, de militar”, afirmaba el autor.
Quizá por ese espíritu cuartelario que describe Medrano, los Borbones se han aliado a lo largo de la historia de España con las fuerzas más conservadoras del territorio: los poderes que apostaron por impedir la caída del Antiguo Régimen, reprimir el liberalismo, el movimiento obrero y la evolución democrática del Estado.
La gran excepción a esta trayectoria fue el discurso que Juan Carlos I dirigió al país aquel 23-F, un episodio, sin embargo, sobre el que cada vez hay más dudas y menos certezas.
La llegada de los Borbones a España estuvo rodeada de una cruenta Guerra de Sucesión que llevó al territorio hispánico una guerra de las principales potencias europeas.
El conflicto terminó con la Corona en manos de Felipe V a costa de ceder una parte importante de los territorios europeos, e inmediatamente después se puso en marcha un proceso centralizador, al más puro estilo francés, a través de los diferentes decretos de Nueva Planta. Este tema, sin embargo, bien merece un artículo diferente a este.
El presente texto trata de explicar de manera sucinta tres de las grandes traiciones de los Borbones a la democracia y a los derechos de los ciudadanos españoles.
1. Fernando VII y la traición a la Constitución de 1812
La Guerra de Independencia española comenzó tras la invasión de las tropas francesas en 1808. En la defensa de Madrid por parte del pueblo está basada una buena parte de la mitología del nacionalismo español.
Se comenta menos, no obstante, la torpeza, por decirlo de un modo suave, de los reyes Carlos IV y Fernando VII, que acudieron a Francia a una reunión con Napoleón en Bayona y terminaron cediendo la Corona al emperador francés, que se la otorgó a su hermano José Bonaparte.
La resistencia quedó en manos de clases populares, notables locales y el bajo clero. Comenzaba así una Guerra de Independencia que se desarrollaba mientras, tal y como escribió Napoleón, Fernando VII le carteaba felicitándole por cada logro militar y solicitándole una esposa de su elección. Un rey, como se puede apreciar, muy comprometido con la lucha de su pueblo.
Así, en ausencia del monarca, se convocaron las conocidas como Cortes de Cádiz, que redactaron la Constitución de 1812, también conocida como La Pepa, uno de los textos constitucionales más avanzados de la Europa del momento, si no el que más, que fue acompañado de un buen número de decretos que intentaban sacar a España del Antiguo Régimen en el que permanecía anclado.
Con la victoria militar ante el invasor francés, Fernando VII regresó a España en 1814 como el deseado. Sin embargo, el monarca nunca tuvo intención de acatar la legalidad constitucional.
El rey, tras un pronunciamiento militar, declaró que tanto la Constitución, como las cortes y sus decretos, quedaban sin ningún valor ni efecto. “Mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a decreto alguno de las Cortes…, sino el de declarar sin efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos ni guardarlos”, rezaba el decreto promulgado por Fernando VII.
Acto seguido, comenzó una etapa de seis años en la que desaparecieron la prensa libre, las diputaciones y los ayuntamientos constitucionales. También se cerraron universidades. Se restableció la organización gremial y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia. El Antiguo Régimen había vuelto.
2. Alfonso XIII, el desastre de Annual y su apuesta por Primo de Rivera

El rey Alfonso XIII y el general Miguel Primo de Rivera.
La mañana del 22 de julio de 1921 el Ejército español sufrió una de las derrotas más duras de su historia. En la hondonada de Annual, las tropas coloniales españolas fueron derrotadas y masacradas por las milicias rifeñas de Mohamed Ben Abdelkrin Al Khattabi.
Se calcula que murieron cerca de 20.000 soldados en una operación militar nefasta que sacudió a toda la Península. Se inició una investigación parlamentaria que, pese a ser torpedeada desde varias esferas, consiguió avanzar.
Las conclusiones señalaron al monarca y a altos jefes militares de su confianza como responsables. Para el rey Alfonso XIII estaba claro: había que evitar como fuese que ese informe se leyera en las Cortes.
En julio de 1923, Alfonso XIII había dicho a Joaquín Salvatella (ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes) que “una dictadura era inevitable e imprescindible”.
Escribe Carlos Rojas, autor de Los Borbones destronados, que en septiembre de 1923 mandos militares de confianza del rey le informaron de la deseada conspiración militar que entregaría el poder dictatorial a Miguel Primo de Rivera, entonces capitán general de Catalunya, donde se había dado a conocer por su feroz represión del movimiento obrero. El golpe, de hecho, estaba preparado para el 14 de septiembre, pero la presión del rey al general Sanjurjo lo adelantó al día 13 de septiembre.
Tras el golpe, el Gobierno pidió al rey que destituyera a los militares sublevados, pero el monarca, muy al contrario, nombró a Primo de Rivera como presidente del Gobierno. Se suspendió la Constitución, se disolvieron los ayuntamientos, se prohibieron partidos políticos, se crearon los somatenes como milicias urbanas para reprimir al movimiento obrero y se declaró el estado de guerra.
Apenas dos meses después de este golpe de Estado, el rey Alfonso XIII viajó a Italia junto a Primo de Rivera, donde se entrevistaron con el dictador Benito Mussolini y el rey Victor Manuel III. Allí, el monarca español le dijo al taliano que ya tenía a “su Mussolini”.
3. El apoyo a Franco: de 1936 a 1975
Los monárquicos conspiraron contra la II República desde el mismo día de su proclamación. Y eso que Alfonso XIII tuvo que huir del territorio porque ni el golpista Sanjurjo ni la Guardia Civil estaban dispuestos a apoyarle más.
Por una parte, Alfonso XIII donó un millón de pesetas a la causa franquista. Por otro lado, está el trabajo de los diputados monárquicos para conseguir aviones de guerra, que documentó el historiador Ángel Viñas.
El 1 de julio de 1936, 17 días antes de que se perpetrara el golpe de Estado militar contra la democracia republicana, diputados monárquicos negociaron con la Italia de Mussolini la compra de 40 aviones que, evidentemente, tenían como fin matar españoles. La investigación del historiador Ángel Viñas mostró los documentos que probaron la compra. Parece difícil imaginar que esta operación se realizara de espaldas al monarca depuesto Alfonso XIII, que vivía a caballo entre Suiza y el país transalpino.
Sin embargo, a finales de 1937 Franco ya le hizo saber a Alfonso XIII que difícilmente volvería a reinar en España debido a sus errores anteriores. El monarca llegaría a escribir que se sentía traicionado por el general.
En 1941 Alfonso XIII abdicó sus derechos dinásticos en su hijo Juan, quien en 1936, con apenas 23 años, entró en España para luchar junto a los golpistas. Nada más llegar se atavió con el mono azul y la boina roja carlista. El general Mola, sin embargo, lo mandó fuera del país. Pero Juan estaba entregado a la causa y lo volvería a intentar. Esta vez, el padre de Juan Carlos I escribió directamente a Franco (el 7 de diciembre de 1937) para pedirle participar como marinero en el Crucero Baleares. También fue rechazado.
Una vez finalizada la Guerra Civil, Alfonso XIII envió un telegrama al generalísimo para ponerse a su disposición: “A sus órdenes, como siempre, para cooperar en lo que de mí dependa a esta difícil tarea, seguro de que triunfará y de que llevará a España hasta el final por el camino de la gloria y de la grandeza que todos anhelamos”.
Sin embargo, Franco no designó a un Borbón como su sucesor hasta 1969. Fue a Juan Carlos y con este nombramiento daba sentido a la Ley de Sucesión de 1947 por la que España se constituyó reino sin rey, figura a la que se aproximaba Franco como jefe de Estado. La dinastía de los Borbones, no dudó (tampoco en esta ocasión) en aliarse con un sanguinario dictador como Franco que había llegado al poder tras provocar una de las mayores tragedias humanas del siglo XX. De hecho, Juan Carlos hablaba de la Guerra Civil como “crisis de 1936”.
“El general Franco es, verdaderamente, una figura decisiva, histórica y políticamente, para España. Él es uno de los que nos sacó y resolvió nuestra crisis de 1936. Después de esto jugó un papel político para sacarnos de la II Guerra Mundial. Y, por esto, durante los últimos 30 años, él ha sentado las bases para el desarrollo de hoy en día, tal y como usted puede constatar. Para mí [Franco] es un ejemplo viviente, día a día, por su desempeño patriótico al servicio de España y, por esto, yo tengo un gran afecto y admiración”, decía Juan Carlos en 1970 a una televisión suiza.
FUENTE: publico.es
Alejandro Torrús
Fernando VII - Juan Carlos I - Alfonso XIII
La familia de Felipe VI llegó a la Corona de España en 1701 aunque no logró sentar su reinado hasta el fin de la Guerra de Sucesión. En estos tres siglos han sido mucho habitual su alianza con los sectores más retrógrados de la sociedad. Aquí, tres ejemplos.
Contaba el escritor Diego Medrano en una entrevista con Público, a raíz de su obra Historia golfa de las monarquías hispánicas, que no ha habido ningún Borbón listo en la historia de España. Medrano argumentaba que ninguno de la larga dinastía de Borbones que ha reinado en España puede ser considerado un “intelectual”. “Los borbones son cuartelarios. Tienen cultura de cuartel, de militar”, afirmaba el autor.
Quizá por ese espíritu cuartelario que describe Medrano, los Borbones se han aliado a lo largo de la historia de España con las fuerzas más conservadoras del territorio: los poderes que apostaron por impedir la caída del Antiguo Régimen, reprimir el liberalismo, el movimiento obrero y la evolución democrática del Estado.
La gran excepción a esta trayectoria fue el discurso que Juan Carlos I dirigió al país aquel 23-F, un episodio, sin embargo, sobre el que cada vez hay más dudas y menos certezas.
Los artífices del golpe: Antonio Tejero, Juan Carlos I de Borbón y Alfonso Armada
La llegada de los Borbones a España estuvo rodeada de una cruenta Guerra de Sucesión que llevó al territorio hispánico una guerra de las principales potencias europeas.
El conflicto terminó con la Corona en manos de Felipe V a costa de ceder una parte importante de los territorios europeos, e inmediatamente después se puso en marcha un proceso centralizador, al más puro estilo francés, a través de los diferentes decretos de Nueva Planta. Este tema, sin embargo, bien merece un artículo diferente a este.
El presente texto trata de explicar de manera sucinta tres de las grandes traiciones de los Borbones a la democracia y a los derechos de los ciudadanos españoles.
1. Fernando VII y la traición a la Constitución de 1812
Fernando VII, firmando la derogación de la Constitución de 1812 / Archivo Histórico Municipal de Valencia
La Guerra de Independencia española comenzó tras la invasión de las tropas francesas en 1808. En la defensa de Madrid por parte del pueblo está basada una buena parte de la mitología del nacionalismo español.
Se comenta menos, no obstante, la torpeza, por decirlo de un modo suave, de los reyes Carlos IV y Fernando VII, que acudieron a Francia a una reunión con Napoleón en Bayona y terminaron cediendo la Corona al emperador francés, que se la otorgó a su hermano José Bonaparte.
La resistencia quedó en manos de clases populares, notables locales y el bajo clero. Comenzaba así una Guerra de Independencia que se desarrollaba mientras, tal y como escribió Napoleón, Fernando VII le carteaba felicitándole por cada logro militar y solicitándole una esposa de su elección. Un rey, como se puede apreciar, muy comprometido con la lucha de su pueblo.
Así, en ausencia del monarca, se convocaron las conocidas como Cortes de Cádiz, que redactaron la Constitución de 1812, también conocida como La Pepa, uno de los textos constitucionales más avanzados de la Europa del momento, si no el que más, que fue acompañado de un buen número de decretos que intentaban sacar a España del Antiguo Régimen en el que permanecía anclado.
José Bonaparte
Con la victoria militar ante el invasor francés, Fernando VII regresó a España en 1814 como el deseado. Sin embargo, el monarca nunca tuvo intención de acatar la legalidad constitucional.
El rey, tras un pronunciamiento militar, declaró que tanto la Constitución, como las cortes y sus decretos, quedaban sin ningún valor ni efecto. “Mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a decreto alguno de las Cortes…, sino el de declarar sin efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos ni guardarlos”, rezaba el decreto promulgado por Fernando VII.
Acto seguido, comenzó una etapa de seis años en la que desaparecieron la prensa libre, las diputaciones y los ayuntamientos constitucionales. También se cerraron universidades. Se restableció la organización gremial y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia. El Antiguo Régimen había vuelto.
2. Alfonso XIII, el desastre de Annual y su apuesta por Primo de Rivera
El rey Alfonso XIII y el general Miguel Primo de Rivera.
La mañana del 22 de julio de 1921 el Ejército español sufrió una de las derrotas más duras de su historia. En la hondonada de Annual, las tropas coloniales españolas fueron derrotadas y masacradas por las milicias rifeñas de Mohamed Ben Abdelkrin Al Khattabi.
Se calcula que murieron cerca de 20.000 soldados en una operación militar nefasta que sacudió a toda la Península. Se inició una investigación parlamentaria que, pese a ser torpedeada desde varias esferas, consiguió avanzar.
Las conclusiones señalaron al monarca y a altos jefes militares de su confianza como responsables. Para el rey Alfonso XIII estaba claro: había que evitar como fuese que ese informe se leyera en las Cortes.
En julio de 1923, Alfonso XIII había dicho a Joaquín Salvatella (ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes) que “una dictadura era inevitable e imprescindible”.
Miguel Primo de Rivera
Escribe Carlos Rojas, autor de Los Borbones destronados, que en septiembre de 1923 mandos militares de confianza del rey le informaron de la deseada conspiración militar que entregaría el poder dictatorial a Miguel Primo de Rivera, entonces capitán general de Catalunya, donde se había dado a conocer por su feroz represión del movimiento obrero. El golpe, de hecho, estaba preparado para el 14 de septiembre, pero la presión del rey al general Sanjurjo lo adelantó al día 13 de septiembre.
Tras el golpe, el Gobierno pidió al rey que destituyera a los militares sublevados, pero el monarca, muy al contrario, nombró a Primo de Rivera como presidente del Gobierno. Se suspendió la Constitución, se disolvieron los ayuntamientos, se prohibieron partidos políticos, se crearon los somatenes como milicias urbanas para reprimir al movimiento obrero y se declaró el estado de guerra.
Apenas dos meses después de este golpe de Estado, el rey Alfonso XIII viajó a Italia junto a Primo de Rivera, donde se entrevistaron con el dictador Benito Mussolini y el rey Victor Manuel III. Allí, el monarca español le dijo al taliano que ya tenía a “su Mussolini”.
3. El apoyo a Franco: de 1936 a 1975
Alfonso XIII
Los monárquicos conspiraron contra la II República desde el mismo día de su proclamación. Y eso que Alfonso XIII tuvo que huir del territorio porque ni el golpista Sanjurjo ni la Guardia Civil estaban dispuestos a apoyarle más.
Por una parte, Alfonso XIII donó un millón de pesetas a la causa franquista. Por otro lado, está el trabajo de los diputados monárquicos para conseguir aviones de guerra, que documentó el historiador Ángel Viñas.
El 1 de julio de 1936, 17 días antes de que se perpetrara el golpe de Estado militar contra la democracia republicana, diputados monárquicos negociaron con la Italia de Mussolini la compra de 40 aviones que, evidentemente, tenían como fin matar españoles. La investigación del historiador Ángel Viñas mostró los documentos que probaron la compra. Parece difícil imaginar que esta operación se realizara de espaldas al monarca depuesto Alfonso XIII, que vivía a caballo entre Suiza y el país transalpino.
Sin embargo, a finales de 1937 Franco ya le hizo saber a Alfonso XIII que difícilmente volvería a reinar en España debido a sus errores anteriores. El monarca llegaría a escribir que se sentía traicionado por el general.
Francisco Franco
En 1941 Alfonso XIII abdicó sus derechos dinásticos en su hijo Juan, quien en 1936, con apenas 23 años, entró en España para luchar junto a los golpistas. Nada más llegar se atavió con el mono azul y la boina roja carlista. El general Mola, sin embargo, lo mandó fuera del país. Pero Juan estaba entregado a la causa y lo volvería a intentar. Esta vez, el padre de Juan Carlos I escribió directamente a Franco (el 7 de diciembre de 1937) para pedirle participar como marinero en el Crucero Baleares. También fue rechazado.
Una vez finalizada la Guerra Civil, Alfonso XIII envió un telegrama al generalísimo para ponerse a su disposición: “A sus órdenes, como siempre, para cooperar en lo que de mí dependa a esta difícil tarea, seguro de que triunfará y de que llevará a España hasta el final por el camino de la gloria y de la grandeza que todos anhelamos”.
Sin embargo, Franco no designó a un Borbón como su sucesor hasta 1969. Fue a Juan Carlos y con este nombramiento daba sentido a la Ley de Sucesión de 1947 por la que España se constituyó reino sin rey, figura a la que se aproximaba Franco como jefe de Estado. La dinastía de los Borbones, no dudó (tampoco en esta ocasión) en aliarse con un sanguinario dictador como Franco que había llegado al poder tras provocar una de las mayores tragedias humanas del siglo XX. De hecho, Juan Carlos hablaba de la Guerra Civil como “crisis de 1936”.
“El general Franco es, verdaderamente, una figura decisiva, histórica y políticamente, para España. Él es uno de los que nos sacó y resolvió nuestra crisis de 1936. Después de esto jugó un papel político para sacarnos de la II Guerra Mundial. Y, por esto, durante los últimos 30 años, él ha sentado las bases para el desarrollo de hoy en día, tal y como usted puede constatar. Para mí [Franco] es un ejemplo viviente, día a día, por su desempeño patriótico al servicio de España y, por esto, yo tengo un gran afecto y admiración”, decía Juan Carlos en 1970 a una televisión suiza.
FUENTE: publico.es
Alejandro Torrús
13/04/2018
Una puntualización por parte de este ciudadano:
El discurso que dio Juan Carlos I al pueblo español tras el intento involucionista de aquel fatídico 23 de febrero de 1981, tuvo lugar ya en la madrugada del día 24. De hecho, el teniente coronel Antonio Tejero Molina, al mando de una unidad de la Guardia Civil, toma el Congreso a las 18,23 h., mientras que la aparición del monarca en televisión no se produce hasta la 01,20 h. (¡7 horas más tarde!) cuando ya estaba claro que el golpe no iba a prosperar.
Eso si que es nadar y guardar bien la ropa.
Una puntualización por parte de este ciudadano: El discurso que dio Juan Carlos I al pueblo español tras el intento involucionista de aquel fatídico 23 de febrero de 1981, tuvo lugar ya en la madrugada del día 24. De hecho, el teniente coronel Antonio Tejero Molina, al mando de una unidad de la Guardia Civil, toma el Congreso a las 18,23 h., mientras que la aparición del monarca en televisión no se produce hasta la 01,20 h. (¡7 horas más tarde!) cuando ya estaba claro que el golpe no iba a prosperar.
Eso si que es nadar y guardar bien la ropa.
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