2/3/12

COMPRO ORO

Hoy, la ciudad ha aparecido cubierta de negras papeletas que, con grandes letras doradas, anunciaban: COMPRO ORO. En esta época de profunda crisis económica, los negocios dedicados al oro, florecen como las setas tras un tórrido aguacero; donde menos se espera, aparece uno.

 
Cada vez que se habla de época de vacas flacas (atendiendo al famoso sueño del faraón egipcio interpretado por José) me puede la sensación de que las vacas flacas siempre son las mismas: los pobres, los desheredados, los trabajadores, mientras que... la vacas gordas sabemos bien quiénes son.

Cuando la situación económica aprieta en exceso, a los menos pudientes no les queda otro remedio que desprenderse, a la fuerza, de las tres o cuatro joyas familiares (si las tienen) como último recurso para poder comer. De ese oro, por lo general mal vendido, se nutren, básicamente, las vacas gordas. ¡Qué tiempos aquellos en que eran hervíboras!

Es tanta la abundancia de locales dedicados a la compra de oro, tal su avalancha publicitaria y su insistente machaconería, que hasta el monótono arrullo de las tórtolas que la ciudad inundan, parece repetir la misma cantinela: compro oro... compro oro..


Préstenle atención... A ver si es que me estoy volviendo loco.

Ciudadano Plof

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