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16/11/18

BORBONES VS. DEMOCRACIA

Si el Borbón no va a la democracia, la democracia irá al Borbón

 

Si el Borbón no va a la democracia, la democracia irá al Borbón. El monarca de turno, ya sea el emérito o el preparado, lleva años eludiendo su deber moral con la democracia, esto es, poner su cargo a disposición del pueblo para que, en una consulta libre y específica, España decida si quiere que su Jefe de Estado sea un enchufado por el apellido.

La honestidad democrática ni está ni se la espera en el Palacio de la Zarzuela. Lleva décadas sin aparecer por allí, aferrados los Borbones a una institución que les reporta un tren de vida de más de ocho millones de euros… más, otros pellizcos a la luz del ‘Grandes éxitos’ de Corinna que ni PP ni PSOE ni Cs quisieron investigar.

Hace demasiado tiempo que tendría que haberse celebrado en España un referéndum sobre la monarquía pero, en lugar de eso, se protege este chiringuito con capas y más capas de opacidad. Más de tres años han pasado desde la última vez que el CIS preguntó directamente por la monarquía. Hasta ese punto se protege al Borbón, como si eludir el conocimiento de lo que piensa la ciudadanía pudiera anularlo. ¡Qué gran error!


Así las cosas, el pueblo se organiza y, como encabezábamos este artículo, si el Borbón no va a la democracia, la democracia irá al Borbón. El próximo 2 de diciembre tendrán lugar diversos referéndums sobre el modelo de Estado. Sucederá en al menos siete distritos de Madrid y cinco municipios.

No serán los únicos ámbitos en los que Felipe VI, quiera o no, tendrá que mirar por primera vez a los ojos de la democracia en lugar de vivir a su costa. Las consultas también saltan a la universidad: lo que arrancó en la Autónoma de Madrid, se ha extendido a otras Comunidades Autónomas, como Galicia, Asturias, Aragón y Catalunya… así, hasta al menos nueve universidades con una consulta prevista para el 29 de noviembre.

¿Qué artimaña empleará ahora el Estado para evitar que el rey esté en la picota? Con la abdicación de Juan Carlos I quemó el último de sus cartuchos… no queda más artillería. Hace apenas cuatro días, Madrid acogió el Encuentro Estatal por la República, que marcó la hoja de ruta y la unidad del movimiento republicano.


Un movimiento, por otro lado, que encuentra apoyos parlamentarios: más allá del oportunismo de la reprobación por parte de PdCAT, IU lleva décadas cargando contra la corona por considerarla una institución pretérita y absolutamente antidemocrática. Ahora se suma también Podemos, en una campaña para reprobar al rey en los Ayuntamientos.

Se acabó la fiesta para los Borbones. Día a día, los empujamos fuera de su zona de confort y tendrán que mudarse a la democracia donde su apellido no vale más que el mío, que el de cualquiera. Y sudan frío.

FUENTE: publico.es
Posos de Anarquía
David Bollero
14/11/2018

Este ciudadano se quedó con las ganas de asistir al Encuentro Estatal por la República. 

Vaya desde aquí mi total apoyo a iniciativas como ésa.

31/10/18

SALVAR AL REY DESNUDO

Que la monarquía ha empezado a cavar su tumba por Catalunya (y Euskadi) es un hecho. Es fascinante la torpeza de Felipe VI en este sentido.

El rey Felipe VI / EFE

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado este viernes la reprobación de Felipe VI por su posicionamiento contra una parte de Catalunya y ha concluido pidiendo la abolición de la monarquía. Habrá quien se apresure a decir que se trata de un hecho aislado de una alcaldesa (Ada Colau) “radical y extremista” y habrá quien vaya más lejos aun pidiendo al Gobierno que trate de anular la voluntad municipal de una mayoría a la que no se ha sumado el PSC.

Saben hasta los más monárquicos/as, sin embargo, que la de Barcelona no es ninguna puntualidad ni extravagancia y el Gobierno, que ya ha quedado en evidencia con el pronunciamiento del Consejo de Estado sobre el recurso de la reprobación al rey del Parlament, debería empezar a valorar si poner puertas al campo es la misión de cambio y evolución democrática que se ha impuesto. Las reprobaciones al rey en Catalunya son un síntoma más de el decaimiento de la monarquía, ni mucho menos los únicos.


Hace tiempo que las instituciones y los poderes que las custodian -a riesgo de perder tantos privilegios a cambio de lealtad- han levantado los estrechos puentes levadizos que comunican a la Corona con los ciudadanos/as (sus súbditos, para ser más rigurosos) y han cavado alrededor de la fortaleza un foso sembrado de alimañas para espantar a los más osados que pretendan atravesarla, sean manifestantes, periodistas, artistas, revistas, parlamentos soberanos o -veremos- ayuntamientos.

Que la monarquía ha empezado a cavar su tumba por Catalunya (y Euskadi) es un hecho. Es fascinante la torpeza de Felipe VI en este sentido, por cierto, pues si con algo se ganó su padre la tranquilidad de, al menos, 30 años de reinado tras el franquismo totalitario, fue con ¿su? agudeza sobre Catalunya. Aunque ésa es otra historia, la Historia.

Maria Rovira, concejal de la CUP durante el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, que ha aprobado una resolución en la que 'condena el posicionamiento del rey Felipe VI' en relación con el 'conflicto catalán'. /EFE
María Rovira, concejal de la CUP durante el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, que ha aprobado una resolución
en la que "condena el posicionamiento del rey Felipe VI" en relación con el "conflicto catalán". / EFE

La prueba de la descomposición de la monarquía la encontrarnos, digo, ante manifestaciones de torpeza y automatismo tan evidentes como que el mismo Gobierno que llegó a La Moncloa apelando a la política-política-política para resolver los problemas de fondo y forma de este país recurra ante el Tribunal Constitucional la reprobación de Felipe VI aprobada por el Parlament, además, pese a un informe del Consejo de Estado no vinculante pero que sí debería provocar sonrojo en quien censuró a Rajoy -con razón- su desidia ante el problema en Catalunya y la vía suicida de la judicialización de la política.

La institución que preside María Teresa Fernández de la Vega ha venido a decir al Ejecutivo que el Parlament catalán puede aprobar las resoluciones políticas que le dé la gana, encima, cuando esta reprobación no va a tener efecto práctico alguno sobre la institución, más allá del creciente rechazo que generan la monarquía y su andamiaje entre los/as catalanes y el resto del país.

María Teresa Fernández de la Vega

El PSOE (el PSC en Barcelona) funciona todavía con un resorte que eleva puentes automáticamente cada vez que el rey y la Corona son puestas en cuestión. ¿Investigar en el Congreso al rey emérito por presunta evasión fiscal o cobro de comisiones? ¿Preguntar a los españoles cuál es la valoración que hacen de la monarquía vía CIS? ¿Reprobar al rey y apostar por una transición a la república -como sus bases o su ideario original socialista-? ¿Criticar el discurso de Felipe VI el 3-O? ¿Abrir puertas y ventanas de la institución monárquica en pro de un ejercicio de transparencia plena? ¿Retirar al monarca un aforamiento más propio de la Edad Media que del siglo 21? No, no, no, no, no, no...

Hoy palpitan en medio de un ruido atroz dos cuestiones con las que Pedro Sánchez debe ser valiente, y nadie le pide al respecto un ejercicio revolucionario de asalto a palacios, sino de pura coherencia, democracia y altura de miras: una es el camino hacia el Estado plurinacional que se cansó de reivindicar en la oposición y ahora apenas se le escucha (referéndum catalán mediante) y otro es un debate sereno constituyente que incluya a la Corona.


El rey está desnudo y pasmado ante su propia desnudez. España se revuelve y la Corte debería dejar de alabar los ropajes y la candidez del monarca (una retranca gallega de Torrente Ballester). Generaciones no necesariamente republicanas, pero en ningún caso monárquicas, piden más democracia y menos privilegios que impiden su progreso, hoy estancado en el paro y el precariado. Hagamos entonces las cosas bien y no cuando sea muy tarde. Por una vez.

Ana Pardo de Vera
26/10/2018
Como dice Rafael Amor en su tema "Un vals a Buenos Aires":

"Los tiempos de la abuela ya no son esos del miriñaque y el mantón..."

Las monarquías son también una antigualla, una rémora social que los pueblos no tienen por qué seguir arrastrando eternamente.

NOTA: Recuerden que, tras morir sin descendencia Carlos II de Austria, fue Felipe V el pimer Borbón que reinó en España, así que siguiendo la secuencia numérica, cabe la posibilidad de que el último sea Felipe VI.