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17/11/18

LAS ELÉCTRICAS SE FORRAN A LA VELOCIDAD DE LA LUZ

Ganan más de 10.000 euros limpios por minuto

Las tres grandes compañías del sector, Endesa, Iberdrola y Naturgy, declaran unos beneficios netos de 4.121 millones de euros entre enero y septiembre con la demanda de energía prácticamente congelada

Nuevos contradores de la luz

Las compañías eléctricas que operan en España están ganando más de 10.000 euros limpios por minuto en lo que va de año, según indican los resultados de los nueve primeros meses de 2018 que sus consejos de administración han remitido a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).

Solo las tres principales compañías, que copan en torno al 90% del mercado, suman unos beneficios netos de 4.121 millones en el periodo de enero a septiembre, lo que arroja una media de 10.482 euros por minuto o 628.968 por hora: Endesa acumuló unas ganancias de 1.193 millones, con una mejora de 113 sobre el mismo periodo del año anterior; Iberdrola alcanzó unos resultados de 2.051 millones, con un avance de casi el 18% sobre los 1.481 de los tres primeros trimestres de 2017, y Naturgy, la antigua Gas Natural Fenosa, sumó 877 millones con un crecimiento del 38% (242 más).


A esos resultados se les suman los de otras compañías de menor implantación como EDP, que suma 115, con un retroceso de 50 sobre el mismo periodo del año anterior, o los de Audax, que alcanzó los 5,5, mientras que Red Eléctrica, la empresa privatizada que gestiona el sistema de distribución de la electricidad, sumó 520 millones netos de beneficio que sitúan el global del sector en los 4.761 millones de euros.

El sector energético gana 7.2000 millones


Las principales compañías tienen una parte importante del negocio en otros países, lo que hace que algunas como Iberdrola ya distribuyan más energía (el 67%) en países como Brasil, EEUU y Argentina que en España, y combinan el negocio de la electricidad con el del gas, en el que también operan Enagás, que ha declarado unos beneficios netos de 325 millones en los tres primeros trimestres, y Repsol, que alcanzó los 2.171. Eso sitúa los resultados del sector energético español por encima de los 7.200 millones de euros: 18.460 euros por minuto.

Esos beneficios se sitúan por detrás de los que obtiene la banca, cuyas seis principales entidades sumaron unas ganancias netas de 13.909 millones de euros. No obstante, el hecho de que solo 5.636 fueran generados en España estrecha el margen entre ambos sectores.

La gran banca no ha tributado ni un solo euro desde que estalló la crisis

Las organizaciones de consumidores atribuyen buena parte de esos beneficios al singular sistema de fijación de precios que rige en el país, con una subasta marginal que lleva a comercializar toda la energía que entra en el sistema al precio de la más cara. De hecho, esa mejora generalizada de los resultados de las eléctricas, con alzas del 38% en los casos de Iberdrola y Naturgy, se produce en un periodo de nueve meses en el que, según Red Eléctrica, la demanda apenas aumentó un 0,9 %.

“Es un mercado tramposo”

Cosas del PPSOE

“Entendemos que es un mercado tramposo, en el que las fórmulas de los precios favorecen a las empresas y fomentan la especulación”, explica Rubén Sánchez, portavoz de Facua. “Sea cual sea la época del año, el sistema hace que el precio sea más caro de lo que debiera ser, a menudo desorbitado”, añade.

Sánchez sostiene que, además de “apostar por las energía renovables, menos dañinas para el medio ambiente y más baratas para el consumidor”, el Gobierno debería suprimir el sistema de subasta marginal para pasar a “fijar el precio de la electricidad a varios meses vista en función de los costes de producción”.

Necesitamos apostar por las energías renovables

Enrique García, de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), comparte las críticas hacia el sistema de fijación de precios de subasta marginal, aunque opta por la prudencia en cuanto al análisis de los beneficios de las compañías del sector.

“Hay que leer las cuentas con calma porque son muy complejas e incluyen muchos factores”, señala. No obstante, llama la atención sobre el hecho de que no ha habido ninguna modificación normativa que permita explicar la diferencia entre el aumento de los beneficios y el del consumo.

5 céntimos en la subasta, 22 en casa


Ese modelo de fijación de precios hizo que el precio mayorista de la electricidad alcanzara a mediados de septiembre su máximo histórico de 75,39 euros el megawatio/hora, unos niveles que este miércoles oscilaban entre los 49,91 y 70,31, y que la previsión, visto el comportamiento del mercado de futuros, en el que los contratos registran alzas de hasta el 20%, apunte a nuevos encarecimientos este invierno.

Esos niveles arrojan una media de entre casi cinco y poco más de siete céntimos por kilowatio en la venta al por mayor. Sin embargo, el precio para el consumidor se disparaba, de manera simultánea, hasta una horquilla de 11,9 a 13,8, es decir, casi siete céntimos más, a los que hay que sumar los términos fijos de la tarifa, que van a los ingresos de la compañía eléctrica, y los impuestos.


Un estudio de Eurostat, el sistema estadístico de la UE, señala a España como el quinto país comunitario en el que el consumidor paga más cara la electricidad, con una media de 22 céntimos por kilowatio que solo superan Dinamarca (30), Alemania (30), Bélgica (29) e Irlanda (24).

FUENTE: publico.es
Eduardo Bayona
Zaragoza - 13/11/2018
Existen cuatro apartados básicos en el recibo de la luz, cuyos porcentajes aproximados vienen a ser los siguientes:
  • Generación electricidad, 15%
  • Transporte y distribución, 35%
  • Financiación políticas energéticas, 30%
Impuestos, 20%

16/6/18

¡¡¡¿CÓMO?!!!


Nunca iré a votar.

 Me da lo mismo que gobierne Juana que la hermana;
hace mucho tiempo que dejé de creer en los políticos.

Pienso quejarme cuándo y dónde me dé la gana,
porque ahí estriba mi libertad de pensamiento y de acción.

Aunque me niegue a tomar parte en la farsa,
tengo muy claro cuál es la orilla del río que me toca defender.

Citizen Plof

2/12/17

ENTREVISTA A RUBEN ÖSTLUND

Ruben Östlund: "Nunca doy dinero a un mendigo, no es asunto mío"


El cineasta sueco se alzó con la Palma de Oro en Cannes con 'The Square', una sátira inteligente, temeraria y muy incómoda que desafía la moral de la sociedad occidental y, de paso, arremete contra los farsantes del arte contemporáneo

Ruben Östlund. / Foto de Tobias Henriksson

El cineasta sueco Ruben Östlund se ha revelado como uno de los tipos más fastidiosos e incómodos del cine. No hay película en su filmografía que no provoque mala conciencia, vergüenza, que no desencadene polémica. No hay tampoco muchos artistas hoy capaces de desafiar la moral del mundo occidental con tanto talento y tanta sátira.Y no hay suficientes cineastas que desaten entre el público alaridos de risa histérica de los que se sienten 'pillados'. Ahora, con The Square, película con la que ganó la flamante –y muy controvertida- Palma de Oro en el Festival de Cannes, vuelve a hacerlo.

“En el choque entre el instinto y la cultura suceden cosas muy interesantes”, dice. Christian, su nuevo protagonista, es un tipo elegante, con estilo, programador de un museo de arte contemporáneo, divorciado dedicado a sus hijas, y defensor de las grandes causas humanitarias. Prepara una exposición, The Square, un cuadrado pintado en el suelo donde todos somos iguales y respetamos a nuestros semejantes. Es una incitación al altruismo desde el arte. Pero un día le roban el móvil y la cartera y su reacción va a revelar su otro yo, el del instinto. "Cuando uno intenta hacer lo correcto, lo difícil no es estar de acuerdo con los valores comunes, sino actuar respecto a ellos –sentencia-. El incremento de la y de las personas sin techo en las ciudades del primer mundo nos presenta este dilema cada día".


¿Cuál es la relación del arte contemporáneo con la moral occidental?


El arte contemporáneo es como el background donde tiene lugar esta historia. Yo no estoy interesado en el arte contemporáneo, lo que me interesa es este momento, este mundo, en que todos los seres humanos estamos interpretando un personaje. Mi protagonista, Christian, tiene un personaje para el museo, es un tipo divertido, un creador, pero también es un tipo que tiene conflictos animales, de instinto.

¿El mundo del arte ha perdido la conexión con la realidad?


Se ha perdido completamente la conexión de la cultura con la realidad. Es como ¡coleccionar sellos en este mundo! El mundo del arte contemporáneo es un mundo que hay que criticar. Pero puedes girar la cámara y mirar hacia el mundo del cine, de la industria, de la literatura… todo son cosas comparable con el arte. La película es un acercamiento satírico. 

La brecha entre ricos y pobres, la lucha por una sociedad justa. ¿Cuándo un mendigo se acerca a usted en la calle, qué hace?


Nunca doy dinero a un mendigo. En Escandinavia esto es un problema, una responsabilidad del Estado, del sistema, no es asunto mío. Cuando veo las películas de Kaurismaki, pienso que es un idealista completo. Es una postura que me parece inútil.

Pero si el Estado no soluciona…


Me cabreo, pero yo no tengo el poder, me cabrea mucho que no se haga nada. Podemos hacerlo juntos, hay impuestos para eso, pero esta sociedad en la que vivimos lo lleva todo a lo individual y esto hay que mirarlo desde lo social.

Ya, pero si los gobiernos no actúan, ¿usted se queda tranquilo?


Yo me acepto muy bien así. En Suecia lo único que se les ha ocurrido es hacer una ley que prohíbe pedir, ¿de verdad esto es lo único que podemos hacer?

¿Se reconoce usted en su protagonista?

La mayoría de mis personajes son retratos míos, también el del protagonista de The Square. Me encanta retratar seres humanos y lo que más me gusta es cuando los personajes chocan con ellos mismos, cuando se ven sus fisuras. Primero parece el hombre perfecto, pero lo más interesante surge cuando falla. La verdad es que a Christian se lo pongo difícil. Me asquea ese retrato que hace el cine de los hombres como héroes, ese retrato de la especie humana como algo genial, a lo que amamos y que, desde luego, no es verdad.

Escena de la película 'The Square'

Usted retrata al ser humano viviendo en la trivialidad constante…


Bueno, es que la trivialidad es algo fantástico que está por explorar en el cine, la realidad es una especie de comedia y lo trivial es drama al mismo tiempo. Hicimos el cortometraje Incident by a Bank (Oso de Oro en Berlín) precisamente por eso. Mi productor y yo presenciamos un robo y lo recuerdo como lo más absurdo y duro que he visto en mi vida, todo era una mezcla de disparos, gente corriendo y personas preocupadas porque no enfocaba bien su móvil. ¡Es tan absurdo!

En su cine hay siempre un elemento provocador, ¿lo encuentra en la realidad o lo busca?


La realidad me motiva, no busco la provocación solo por ella, pero cuando vale para destacar todo aquello a lo que no prestamos atención, me gusta utilizarla, sirve para que nos preguntemos muchas cosas. Cuando hice Play, unos niños negros pobres robaban a unos niños blancos de clase media, se levantó una enorme polémica. ¿Por qué eso era tan provocador? Porque hacía que la gente se preguntara por los temas raciales desde otra perspectiva.

En esa otra perspectiva, usted adquiere habitualmente la mirada de la mujer, ¿otra provocación en esta sociedad machista?


Y ésa es fácil. Desarrollamos un proyecto para llevar la estatua del rey Karl IX de la plaza Kungsporten en el centro de Gotemburgo a la plaza del siguiente rey, Gustav Adolfo II, su hijo, y lo llamamos ‘Daddy Go Home’. Con ello, ¡era tan evidente que faltaba la madre! ¿Dónde estaba la madre? Pedimos que alguien hiciera la estatua de la mujer, pero lo que conseguimos fue un rechazo de todas las partes, de la izquierda, la derecha, el centro… Todos terminaron defendiendo a un rey que instauró la quema de brujas.


Prejuicios, vergüenza, mala conciencia…


Mala conciencia, me interesa muchísimo la mala conciencia que tienen los personajes. Pienso mucho en Cuento de Navidad, de Dickens, en la conciencia culpable. Me fascina cualquier referencia al fantasma de Marley que persigue a Scrooge y en cómo va a seguir adelante con esa culpa y esa vergüenza que acarrea.

Sus películas siempre 'provocan' polémica, ¿satisfecho?

La cultura motiva mucho y eso es muy importante. Y ahora necesito más dinero para poder seguir.


FUENTE: publico.es
Begoña Piña
Madrid - 10/11/2017
Es doloroso y duro tener que decirlo, pero corroboro el razonamiento de Robert Östlund.

Los ciudadanos ya contribuimos económicamente, vía impuestos (muchos, caros e insolidarios) para el sostenimiento del estado. Es él, y no nosotros, quien tiene que solucionar el problema, en lugar de generar complejo de culpa en la ciudadanía, bombardeándonos con mensajes tales como: solidaridad, apoyo, respaldo, ayuda, altruismo... 

Y es que, mientras le sigamos el juego al estado, realizando su trabajo y apoquinando dinero de nuestros esquilmados bolsillos, por mucho que nos duela y conmueva la situación de los pobres y desposeídos, él continuará desviando dinero hacia otros fines más lucrativos, haciendo dejación de su deber y dándole la espalda a la pobreza.

Es responsabilidad del estado, no de los ciudadanos.

Aunque razonar esto resquebraje nuestras entretelas, le estamos haciendo un flaco favor a los más necesitados. Hay que asumir que las tristes limosnas que aportamos, lejos de solucionar el problema contribuyen a agravarlo, porque son pan para hoy y hambre para mañana.
¡¡¡Exijamos a nuestros gobiernos 
una auténtica solución, ya!!!


7/7/17

A CUENTA DE LAS ONGS


De las ONGs, y de su proliferación como si fueran setas, podríamos decir que, merced a ellas, los gobiernos hacen dejación de determinadas obligaciones y se van de rositas, desviando nuestros impuestos a otros menesteres, generándonos además ese "puto complejo de culpabilidad" que nos empuja a volver a pagar (esta vez mediante cuotas a dichas ONGs) lo que ya le habíamos pagado al estado. 

Mientras, seguimos oyendo la eterna cantinela: ¡colabora...! ¡colabora!...




¡¡¡Coño!!!... que colabore el gobierno; bastante colaboramos ya nosotros, que más que ciudadanos, parecemos "máquinas de pagar impuestos" para, encima, tener que sacarle las castañas del fuego por otro lado. Además, no tengo muy claro qué o quiénes (organizaciones, sectas, individuos, etc.) se esconden tras la multitud de siglas de las ONGs, aunque me huele que muchas pertenecen a una misma matriz.

Llámenme insolidario si quieren, pero estoy hasta los nepes de que me tomen el pelo. Así que, con la absoluta convicción de que los gobiernos seguirán sin buscar verdaderas soluciones, mientras seamos "paganinis"  de las ONGs; de todas y cada una de ellas, borrádome he. 


¡AH!... 
¡¡¡Y NO ME DA LA GANA MARCAR 
NI LA X, NI LA Y, NI LA ZETA!!!

 A.T.P.C.
 Citizen Plof

9/8/16

NECESARIA EQUIDAD


¡Sí!...
y una justa equiparación de sueldos.

Citizen Plof

4/5/16

LA CIUDADANÍA EUROPEA EN CONTRA DEL TTIP

El TTIP incluye una ‘norma trampa’ para limitar la capacidad legislativa de los estados

Uno de los documentos filtrados por Greenpeace condiciona el derecho a regular en el sector servicios a que se ejecuten "políticas públicas legítimas", pero no incluye una definición sobre este término, que queda convenientemente abierto a la interpretación de gobiernos y corporaciones.

Al menos 150.000 personas se manifiestan en Berlín contra el TTIP. EFE
Al menos 150.000 personas se manifiestan en Berlín contra el TTIP. EFE

La Comisión Europea intenta achicar agua tras la revelación de parte de los documentos secretos del TTIP, pero el análisis de las casi 250 páginas filtradas este lunes amplía la brecha y sirve de altavoz a organizaciones civiles, sindicatos y partidos políticos, que alertan de que el polémico acuerdo restará soberanía a los estados para entregársela a las corporaciones.

De hecho, uno de los documentos recoge cómo la UE propone condicionar el derecho a regular de los estados firmantes en materia de servicios a que sus decisiones persigan “objetivos políticos legítimos”. Sin embargo, el texto en cuestión no incluye entre muchas definiciones una que haga referencia a este concepto, que queda convenientemente abierto a la interpretación, como explica a Público Tom Kucharz, portavoz de Ecologistas en Acción. “La interpretación es enormemente arbitraria”, apunta.

 Tom Kucharz

“Cada una de las partes (EEUU y los 28 estados de la UE) mantiene el derecho a adoptar, mantener y reforzar las medidas necesarias para lograr objetivos políticos legítimos como proteger a la sociedad; al medio ambiente y a la salud pública; a los consumidores; asegurar la integridad y estabilidad del sistema financiero; promover la seguridad y la protección de la diversidad cultural”, reza el texto incluido en el documento Comercio Transfronterizo de Servicios, fechado el 30 de noviembre de 2015. Es un texto consolidado, lo que significa que recoge las posiciones europea y estadounidense, y en este caso es el Viejo Continente quien plantea esta cláusula trampa.

Kucharz sostiene que esta y otras propuestas que hoy están sobre la mesa de negociación buscan atar las manos de los estados para impedirles regular: primero, por la inclusión de cláusulas de trato nacional que “persiguen obligar a los gobiernos a tratar a las empresas extranjeras como a las nacionales”, y segundo porque “los inversores podrían utilizar disposiciones del TTIP para proteger sus inversiones, llegando a demandar a los estados si hay regulaciones molestas”. “Esto puede limitar la capacidad de los gobiernos para apoyar a proveedores locales”, advierte.


Este tipo de lenguaje abierto a la interpretación es una constante en este tipo de tratados: en el marco europeo la “protección al consumidor” que recoge esta cláusula trampa pasa por prohibir ciertas sustancias químicas que al otro lado del Atlántico sí están permitidas, por poner sólo un ejemplo.

Algo similar ocurre con la propuesta sobre Cooperación Reguladora –como la bautiza la UE, EEUU quiere darle otro nombre- también filtrada este lunes. El artículo X.1 del documento en cuestión, que no está fechado, incorpora una cláusula similar, también redactada por la Comisión Europea, representante de los 28 en las negociaciones.

 

“Las provisiones en este capítulo no restringen el derecho de cada parte de mantener, adoptar y aplicar medidas, para alcanzar objetivos de políticas públicas legítimos”… “como los esfuerzos para estimular el crecimiento o el empleo, para proteger las vidas de animales y plantas o las condiciones de trabajo”. Sin embargo, teniendo en cuenta que EEUU no ha ratificado 6 de los 8 convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -la UE los ha firmado todos-, la diferencia de criterio entre Washington y Bruselas en lo que respecta a la concepción de las “condiciones” de sus respectivos trabajadores parece evidente.

Medidas “no más gravosas de lo necesario” 


Otra de las modalidades de cláusula trampa predilectas de Bruselas aparece en la propuesta europea en materia de Servicios, Inversiones y Comercio Electrónico para el TTIP. “Las medidas [adoptadas por las partes] no deben ser más gravosas de lo necesario para conseguir su objetivo”, reza el documento, fechado a mediados de julio de 2015. En este caso el texto sólo incluye la posición de la UE, por lo que es público y aparece en la web de la Comisión, como no ocurre con los textos con los planteamientos estadounidenses, que sólo pueden ser consultados por funcionarios que trabajen en la materia, diputados y miembros de los respectivos gobiernos. 

El escándalo de la filtración de 16 documentos del tratado por parte de Greenpeace Holanda ha puesto en jaque al Ejecutivo comunitario, cuyos portavoces tan pronto restan importancia a la filtración como aseguran que no se han interpretado adecuadamente los textos, mientras repiten los argumentos ya habituales para defender el acuerdo. Y mientras países como Francia elevan el tono de sus críticas y cuestionan que el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP, en inglés) pueda ser realmente beneficioso para Europa.


“La filtración denota que funcionarios de la UE y políticos del bando conservador y socialdemócrata nos han mentido cuando han dicho que las negociaciones no van sobre eliminación de derechos y regulaciones. Los documentos filtrados muestran que hablamos de una rebaja importante de derechos fundamentales”, explica Kucharz, que presume del trabajo “muy bien hecho” de varias organizaciones y movimientos que llevan “desde el minuto cero” exigiendo la suspensión de las negociaciones”, sin los que “no podría explicarse el impacto de las filtraciones”.

La "agresividad" de Bruselas

Florent Marcellesi

El portavoz de Equo en el Parlamento Europeo, Florent Marcellesi, explica a este diario que la filtración ha sido clave para confirmar sospechas sobre el TTIP, y censura que ni siquiera uno de los documentos publicados mencione en forma alguna el Acuerdo de París contra el Cambio Climático, sellado en diciembre de 2015.

“En algunos casos los documentos no me han sorprendido nada, pero es interesante leer las posturas de EEUU y la UE en los textos, en los que creo que hay amenazas confirmadas”, apostilla Kucharz, que recuerda que aún no han sido publicados varios anexos que aparecen referidos en los documentos, y que podrían aportar nuevos detalles.


Así, y a pesar de que las exigencias de Washington son las que han levantado una mayor polvareda mediática, son precisamente las de la UE, la “agresividad” con la que interroga a EEUU por cuestiones regulatorias de cada uno de los 50 estados lo que más sorprende al activista, que sí daba por sentada la asunción de postulados de la gran industria.

Marcellesi comparte esta última idea, pero también se muestra optimista: si hace meses ya defendía la posibilidad de acabar con el acuerdo, hoy asegura que quienes se oponen al TTIP cada vez tienen mejores cartas, y que la Comisión será incapaz de aprobar un acuerdo lastrado por su opacidad y por la creciente oposición ciudadana. “Lo importante hoy es ganar la batalla del relato sobre el tratado”, afirma el portavoz de Equo, que pide abrir el melón del debate para alcanzar un modelo comercial alternativo, “más justo” que el que promulga Bruselas con tratados como el denostado acuerdo transatlántico.


FUENTE: publico.es
Alejandro López de Miguel
Bruselas - 03/05/2016

17/11/15

PUES VAYA UNA MIERDA

 

Consciente de que los Servicios de Inteligencia lo saben todo y más sobre sus ciudadanos, principalmente de aquellos que piensan de forma diferente a lo establecido, hay algo que no termina de convencerme:
 

¿Cómo es posible que con la cantidad de información que manejan CIA, MOSAD, MI6, BND, DGSE, CNI... y con el control total que poseen a través de las nuevas tecnologías, no logren enterarse de lo que se cuece en las organizaciones terroristas internacionales? Pues vaya una mierda de servicios; a no ser, claro está, que a los gobiernos les interese que, de vez en cuando, el terror haga acto de presencia y siembre algo de miedo entre la población para, aprovechando ese temor, ir recortando libertades a "tutiplén", sin que los ciudadanos se  reboten demasiado.


Ciudadano Plof