Puñetas
Félix Sierra
María Victoria Pinilla
Con todo, y aun por encima de la vista borbónica en Palma de Mallorca, el auto (judicial) que arranca con más posibilidades de camuflaje es el caso Arena, no por el número de imputados, ni por los millones que se llevaron, sino por la magnitud de la tragedia y lo irrisorio de la pena: cuatro años de prisión, solicitados por la fiscalía, para el principal responsable de la masacre del Madrid Arena, el empresario Miguel Ángel Flores.
Miguel Ángel Flores
Con cinco niñas muertas, un local que incumplía de modo flagrante diversas medidas de seguridad y una muchedumbre de 23.000 jóvenes apretujados en una ratonera que triplicaba ilegalmente su capacidad, puede decirse que, antes incluso de que se dicte sentencia, la justicia española ha obtenido desde ya un rotundo éxito. Ni un solo responsable político encausado, ni uno solo de los responsables municipales que firmaron los permisos, nadie, ni medio concejal, y mira que era difícil. Ni siquiera ha sido llamada a declarar la exalcaldesa del PP, Ana Botella, que fue a relajarse esa misma tarde a un SPA en Portugal como si la cosa no fuese con ella. Un éxito de la justicia y también del periodismo patrio, que la semana pasada movió Roma con Santiago con la chuminada de las reinas magas y ahora está callado como cinco difuntos. Todas las culpas han ido a recaer sobre el empresario y sobre el médico, Simón Viñals, que por aquel entonces contaba con 72 años: los propios enfermeros se quedaron pasmados cuando lo descubrieron al pie de la hecatombe, como que era el fundador del SAMUR y parecía que lo iba a clausurar. Cinco niñas muertas y la fiscalía asegura que no puede hacer más: ni a muerta por año. Al final ha ganado la carrera Ramoncín. Pa’ juzgar y no echar toga.
Ana Botella
FUENTE: publico.es
Punto de Fisión
David Torres
13/01/2016




