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28/3/17

UN PAÍS DE CULOS

Susanita tiene un sillón

Susana Díaz

No hace falta asistir a ningún mitin en directo: basta con ver las fotos para comprobar que el PSOE es un partido donde los líderes les crecen en las sillas. La última foto muestra a Susana Díaz floreciendo entre los dos ex presidentes y los dos ex cerebros grises de la formación. En la perspectiva podían contemplarse más de dos décadas de gobierno, ocho años de mayoría absoluta, varias cordilleras de barones y una fructífera oposición. Es difícil contar con más apoyos: en la silla de Susana todavía no se sabe si hay más respaldos o más culos. Ya dijo e. e. cummings que un político es un culo con el que todos se sientan, salvo un hombre.

Edward Estlin Cummings, típicamente abreviado e. e. cummings,
fue un poeta, pintor, ensayista y dramaturgo estadounidense

Sin embargo, para llevarle por una vez la contraria a cummings, Susana Díaz es evidentemente una mujer. El futuro se presenta en femenino singular, blindado por un pasado imperfecto, masculino y plural, tal y como anunciara Mariano en aquel debate con imprudente metáfora: la niña de Rajoy. Sin embargo, esa fuerza es precisamente su debilidad, a poco que uno repase la historia reciente y la menos reciente de la formación, las innumerables traiciones, negligencias y bostezos de una pseudo-izquierda empeñada en quitarle el trabajo a la derecha en cuanto rozaba un pelo del poder.


 

Díaz ha subrayado la ocasión histórica de que por primera vez una mujer del pueblo aspire a comandar las riendas de un país sin contar con la herradura de la realeza. Se equivoca de medio a medio, porque quienes la han aupado hasta ese puesto, quienes la sostienen en lo alto, son la aristocracia misma del partido: los Felipes, los Zapateros, los Guerras y Rubalcabas que han hecho y deshecho a su antojo en el organigrama del psocialismo español dejando el camino regado de cadáveres y de chaquetas de pana. También de oportunidades perdidas y de promesas sin cumplir. Todo lo que pudo haber sido y no fue. Por poner sólo un ejemplo, aunque hay cientos: la equiparación salarial entre hombres y mujeres.


Probablemente la única verdad que dijo Díaz en la ardua ceremonia de su glorificación fue una referencia, expresada sin el menor pudor, a la digna profesión de su padre: “Soy de la casta de los fontaneros”. Sí, pero no de los honrados fontaneros de grifo y llave inglesa, sino de los fontaneros políticos, los fontaneros del Watergate, la casta del retrete y la cloaca que levantó el tapón para que se fuera por el sumidero un secretario general elegido por las bases y colocarla luego a ella a martillazos.


Susanita no engaña ya a nadie, excepto a los que quieren dejarse engañar. Que son legión, la misma legión de ilusos, pardillos y cegatos profesionales que han tragado sin rechistar, uno detrás de otro, los sapos de la OTAN, los GAL y la reconversión industrial; el interminable suma y sigue de un psocialismo de cartón-piedra que ha entregado el país, atado de pies y manos, a la banca y a la derecha. Los culos que la flanquean, aristocráticos como ellos solos, están ahí para demostrarlo. Porque éste es un país de culos, desde el de aquel caballo que llevaba al Conde-Duque de Olivares hasta el sillón de consejero de Gas Natural.

Monumento al culo
(muchas veces usado por cabeza)

FUENTE: publico.es
Punto de fisión
David Torres
27/03/2017

27/3/17

CONTINUISMO

El PSOE de los históricos se rinde ante Díaz como líder del partido


González, Guerra, Rubalcaba, Bono o Chacón se unen para frenar a Sánchez, en un acto en el que Madina intervendrá presentando a la presidenta andaluza, que le impidió hace tres años liderar el partido.
La presidenta de Andalucía y, desde hoy, candidata a liderar el PSOE, Susana Díaz, 
con el expresidente de gobierno, Felipe González.

El PSOE de facto, el de toda la etapa democrática, rendirá ese domingo pleitesía a quien, para los dirigentes socialistas de las últimas décadas, se ha convertido en la esperanza blanca para que el principal partido de la oposición supere una de sus mayores crisis en casi 140 años historia: la presidenta de Andalucía, Susana Díaz.

Tres exsecretarios generales (Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba), dos exvicesecretarios (Alfonso Guerra y José Blanco) o dirigentes tan significativos y diferentes como Carme Chacón o José Bono acudirán juntos al acto para evitar más veleidades de la militancia socialista y dejar claro que su solución a los males del partido pasan por la dirigente andaluza.

Tal potencial político para respaldar a Díaz no se preveía en un principio, dándose por hecho que las ambiciones de la presidenta andaluza de liderar el partido iban a encontrar una alfombra roja al asumir Pedro Sánchez la Secretaría General. Pero
Sánchez gustó muy poco tiempo al establishment del PSOE, aunque al principio, en sus primarias contra Eduardo Madina, lo consideraron el “mal menor” y, en todo caso, un líder reconducible. Pero no fue así.


Madina, durante su rueda de prensa. EFE/Santi Donaire
Eduardo Madina, durante una rueda de prensa en Ferraz. EFE/Santi Donaire

Al poco de asumir la Secretaría General, Sánchez empezó a hacer las cosas por su cuenta y una operación interna se inició en su contra.

Las diferencias con Díaz surgieron en meses y su liderazgo no iba a ser moldeable ni colegiado como algunos pretendían cuando le “prestaron” su voto frente al quien, en otra hora, se consideró el “izquierdista Madina”.

Sánchez, con muchos errores y algunos aciertos, empezó a hacer las cosas por su cuenta; y la operación se empezó a forjar contra él. Los barones sólo ponían palos en las ruedas y los esfuerzos del secretario general chocaban con la nueva coyuntura política y la cúpula de un partido que no lo quería al frente. El fracaso a las primeras generales como cabeza de cartel auguraban un final rápido de Sánchez, pero nadie contó con su resistencia numantina. La gota que colmó el vaso fue cuando, tras un nuevo mal resultado electoral en las segunda elecciones -aunque evitara el sorpasso a Podemos-, quiso intentar formar Gobierno con los de Pablo Iglesias y con fuerzas independistas. Entonces, Díaz y los barones le cerraron el paso, y dieron por hecho el fin de su liderazgo.


Los "barones" socialistas, artífices en la sombra del golpe asestado a su propio secretario general

La cúpula del PSOE quiso quitar las riendas de inmediato a Sánchez pero se encontraron que el todavía secretario general tenía otros planes: decir “no” a facilitar el Gobierno de Mariano Rajoy –lo que aplaude la inmensa mayoría de las bases del partido-, y volver a presentarse a unas terceras elecciones.

Aquí saltaron todas las alarmas, porque el “sentido de Estado” de los históricos socialistas se había instalado ya y había que permitir el Gobierno del PP. Entonces, se tuvo que fraguar el golpe orgánico contra el secretario general del 1 de octubre
para que, por “lo civil o por lo criminal”, Sánchez dejara el partido. De nuevo, se dio por hecho el fin de su liderazgo.

Lo que menos se esperaba aún es que el incombustible Sánchez siguiera sin rendirse.
Dejó el escaño, se escondió deprimido durante unas semanas tras la traición de los pocos que le quedaban en las federaciones regionales, pero volvió sorprendiendo a todos como “el candidato de la militancia” y su intención de enfrentarse por una vez al poder fáctico del partido tirando de las bases.

Un amplio grupo de solcialistas jerezanos apoyando a Pedro Sánchez

Nadie esperaba en Ferraz que Sánchez volviera a la carga como "candidato de la militancia" socialista.

Hasta los que más odian y desprecian a Sánchez –así están los sentimientos entre el PSOE- admiten que la unión de todo el PSOE histórico en torno a Díaz en el acto de este domingo se debe a que no saben cómo frenar al ex secretario general, y son conscientes de que su discurso de rechazar al PP, cumplir la palabra dada y consultar a las bases ha calado hasta en el más aletargado de los militantes de base.

En buena lógica, Díaz tiene todas las de ganar el envite: los históricos, el aparato, todas las federaciones y un partido compuesto fundamentalmente por cargos orgánicos y públicos que comen de esto. Sin embargo, hay gran desconfianza ante unas primarias con voto secreto. Por ello, todo vale, y hasta Eduardo Madina intervendrá en la presentación de la candidatura de Díaz, olvidando ya que fue la presidenta andaluza quien le impidió hace tres años hacerse con las riendas del partido. Ahora, hay un enemigo común: Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez

FUENTE: publico.es
Manu Sánchez
Madrid - 25/03/2017
Se llama continuismo, y es la deriva hacia la derecha del PSOE desde la época de Felipe González, cuando los dirigentes socialistas comenzaron a tocar el poder capitalista... y les gustó. ¡Vaya si les gustó!

Nadie puede tachar a este ciudadano de socialista. Los que me siguen, saben que estoy mucho más a la izquierda, pero no por eso, dejo de alabar la perseverancia y el tesón de Sánchez que, aún con el puñal que le clavaron sus propios correligionarios en la espalda, continúa adelante.

A los viejos caimanes y sus nuevos cachorros, les auguro un descalabro. Y es que los ciudadanos están hasta las pe...stañas de esa pandilla de vendidos.

No sé por qué, pero me viene a la boca aquella copla de...  

"Se va el caimán, se va el caimán..." *


(*) En el pueblo de Abolato, se volvió un hombre caimán.