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10/7/18

40 ANIVERSARIO DE UNA MASACRE

Los policías de la Masacre de Sanfermines acumulan 40 años de absoluta impunidad


El 8 de julio de 1978, las Fuerzas de Seguridad del Estado, con Martín Villa como ministro de Interior, dispararon contra una multitud en la Plaza de Toros de Pamplona. Hubo un joven asesinado y 150 heridos. Los datos de lo ocurrido siguen siendo escondidos por el Estado.


Las balas mataron la fiesta. Los sueños se tiñeron de color sangre y la vida de Germán Rodríguez, un joven de 27 años, se apagó para siempre. La culpa fue de los disparos policiales

Este domingo, la alegría sanferminera hará una pausa para recordar, entre silencio y dolor, los terribles hechos de aquel 8 de julio de 1978, cuando un salvaje operativo de “los grises” acabó con la vida de Germán e hirió a una multitud temblorosa y confusa. Quienes estuvieron allí aún tienen grabadas las escenas del espanto. Son los recuerdos de la muerte.

“Recuerdo la sensación de pánico, el ruido de las sirenas, las luces de las furgonas que iban de una calle para otra, los policías bajándose y disparando a quien tuvieran delante…”. Sabino Cuadra, un militante abertzale que con el paso de los años llegaría a ser diputado de la coalición independentista Amaiur, tiene literalmente grabadas en su cabeza las imágenes de aquel día, que se mezclan con otro dato anecdótico. “Aquella tarde -rememora- era la primera vez en mi vida que iba a los toros”.


El reloj marcaba las 20.45. Cuando la corrida había terminado, unas 50 personas bajaron al ruedo y desplegaron una pancarta en la que se pedía la libertad de las personas encarceladas por motivaciones políticas. “Amnistía total. Presoak kalera (los presos a la calle). San Fermín sin presos”, se leía. Este mensaje desató la furia de unos cuarenta policías que entraron a la plaza y empezaron a cargar contra todo lo que se movía. Al frente de ellos estaba Miguel Rubio, comisario jefe de Pamplona.

Entonces sonaron los primeros disparos. Pero habría más. Muchos más. De hecho, se contabilizaron hasta 150 tiros de revólver contra la muchedumbre. En las calles de la capital navarra también hubo ráfagas de ametralladoras Z-70.

Uno de esos proyectiles dio en la cabeza de Germán Rodríguez, que murió en el acto. Otra persona fue alcanzada en una axila, pero sobrevivió. Había heridos por todas partes. Sanfermines, los alegres Sanfermines, eran ya un reguero de sangre.

Germán Rodríguez
Germán Rodríguez

“Preparad las bocachas y tirad con todas las energías y lo más fuerte que podáis. No os importe matar”, había sido la orden dada por un mando policial desde la comisaría. “Ese es el señor que mató a Germán”, subraya Cuadra, quien destaca que “al margen del asesino material, están los asesinos políticos: el que dio las órdenes de disparar a matar y Martín Villa, que encubrió todo aquello”. En efecto, el brutal operativo policial no mereció ni la más mínima investigación. Sus responsables, a pesar de que hubo una persona muerta a causa de los disparos, siguieron en los cuerpos policiales como si nada hubiera ocurrido.

Lo que esconde el Estado

Coincidiendo con el 40 aniversario de aquella masacre, varias y varios pamploneses han formado la comisión Sanfermines 78 Gogoan, nacida con el espíritu de buscar lo que hasta ahora no se ha encontrado: justicia. A pocas horas del homenaje que se realizará este domingo frente al ayuntamiento de la capital navarra.

Monumento en memoria de Germán Rodríguez

Sabino Cuadra, uno de los componentes más conocidos de esta plataforma, valora los pasos positivos que se dieron a lo largo de los últimos meses en las instituciones navarras para tratar de hacer justicia. Entre otras cosas, destaca la autorización del ayuntamiento de Pamplona para instalar una escultura que rememora estos hechos y que ha sido sufragada mediante aportaciones populares. También pone en valor el apoyo del consistorio a la Comisión de la Verdad, creada a finales del año pasado para tratar de romper la impunidad que históricamente ha rodeado este caso.

Sin embargo, el muro levantado en 1978 sigue resultando difícil de quebrar. “Hay aspectos esenciales que siguen cerrados por la negativa del gobierno español a esclarecer todo aquello”, afirma Cuadra. Por ejemplo, la Comisión de Interior del Congreso –con los votos de PP, PSOE y Ciudadanos- se negó en mayo pasado a desclasificar los documentos relacionados con la masacre. Esa solicitud había sido respaldada previamente por el Parlamento de Navarra, pero no sirvió de nada: en Madrid volvió a chocar con la misma pared.

El caso ha llegado ahora al Parlamento Europeo, donde la Comisión de Peticiones deberá valorar la denuncia presentada por Sanfermines 1978 Gogoan respecto a la imposibilidad de acceder a los documentos relacionados con estos hechos. En ese contexto, Cuadra advierte que la desclasificación de los archivos es muy importante, ya que “en su día hubo un boicot manifiesto del ministerio de Interior –dirigido por Martín Villa-, que se negó facilitar a los jueces los materiales que les fueron solicitados”. “Frente a ese boicot de Interior, hubo una condescendencia por parte de la judicatura, que miró para otro lado”, subraya. Cuarenta años después, la justicia sigue igual de lejos.

Rodolfo Martín Villa, apodado "La porra de la Transición"

FUENTE: publico.es
Danilo Albín
08/07/2018

Fermín, hermano de Germán Rodríguez. ha afirmado que el objetivo de aquella terrible carga policial era "dar un escarmientoo ejemplar a la ciudad de Pamplona, primero por su combatividad obrera y segundo porque, en el proceso identitario de aquellos tiempos, Navarra se estaba inclinando demasiado hacia la unión con el País Vasco. La Derecha temía que eso pudiera ocurrir y se decidió dar un puñetazo encima de la mesa".

"Muerto Franco no acabó la rabia", ha destacado Rodríguez, quien ha asegurado que "el franquismo no era Franco, sino todo el aparato que la derecha había montado después de la guerra, todo un aparato militar, judicial, policial. Cuando murió Franco, el aparato quedó y siguió funcionando".

Fermín Rodríguez

Citizen Plof

6/5/16

LA DERIVA DE UN DIARIO

El rey de España en el 40 aniversario del diario "El País", arropado por Telefónica e Iberdrola. 

  "VATPCC"
A buen entendedor, con pocas siglas basta.
Ciudadano Plof

25/2/16

LA MATANZA DE VITORIA

La impunidad marca el 40 aniversario de la matanza de Vitoria

El asesinato de cinco obreros a manos de la policía supuso uno de los episodios más trágicos de la Transición. Distintos intentos judiciales no han logrado sentar en el banquillo a los responsables, sobre quienes cae una orden de extradición de la justicia argentina que desoye España.

Funeral de los cinco obreros asesinados por la Policía en Vitoria en 1976
Funeral de los cinco obreros asesinados por la Policía en Vitoria en 1976

“¡Buen servicio! (…) Hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. (…) Aquí ha habido una masacre (…). ­Pero de verdad una masacre”. La Policía Armada de Vitoria concluía así una jornada represiva que se saldó con tres trabajadores asesinados por disparos de bala y otros dos, heridos de gravedad, fallecidos en los días siguientes. Era el 3 de marzo de 1976, y la ciudad llevaba dos meses en un clima de reivindicaciones con la plataforma obrera nacida de Forjas Alavesas que pedía, por un lado, mejoras laborales; y por otro, que no se les detuviera por expresar sus reivindicaciones.

La iglesia de San Francisco, en el barrio obrero de Zaramaga, se había convertido en el escenario habitual de asambleas de trabajadores después de que la patronal les prohibiera reunirse en las fábricas. Cada empresa disponía, en su zona de la ciudad, de un templo para organizar y canalizar la lucha por los derechos laborales.


El miércoles 3 de marzo había cuajado, después de dos intentos, la huelga general en Vitoria. Jornadas de 40 horas semanales, el 100% en las bajas por enfermedad o accidente laboral, una subida lineal de 6.000 pesetas y el rechazo a los jurados de empresa, del sindicato vertical del franquismo, eran algunas de las reivindicaciones que condujeron al parón generalizado. 

“Comercios, estudiantes o agricultores salieron en apoyo y solidaridad. La huelga había triunfado”, recuerda Andoni Txasko, víctima de la brutalidad policial en aquel conflicto, y hoy presidente de la Asociación de víctimas y familiares del 3 de marzo, entidad que promueve estos días una serie de actividades para recordar el 40 aniversario.

 La Policía se prepara para irrumpir en la iglesia
 La Policía se prepara para irrumpir en la iglesia

“Gasead la iglesia”, se escucha en una grabación de aquella tarde recogida en la emisora policial. “La policía se empleó con una dureza especial. Las iglesias siempre habían sido respetadas y ese día, en algunas asambleas que se celebraban por la mañana, irrumpieron y sacaron a los trabajadores”, apostilla Txasko sobre el día en que las fuerzas de seguridad entraron con armas en las iglesias, violando así el Concordato de España con el Vaticano.

A las cinco de la tarde, la asamblea en la parroquia de San Francisco pretendía evaluar la jornada. Media hora antes, la Policía rodeó el recinto, permitiendo que se llenase el templo. Dentro quedaron atrapadas cerca de 4.000 personas, y un número similar de gente esperaba fuera. Minutos después comenzó el desalojo: “Gasead la iglesia”, se escucha en una grabación de aquella tarde recogida en la emisora policial. “Los párrocos mediaron diciendo que no había necesidad de intervenir, que era una reunión pacífica; que no había alteración del orden. Pero la Policía rompió las ventanas, introdujo gases lacrimógenos y botes de humo. La gente se asfixiaba”, anota Txasko.


“¿Qué tal está por ahí el asunto? (…) Te puedes figurar, después de tirar, igual, más de mil tiros y romper la iglesia”, se escucha en otra grabación. Aquellos disparos acabaron con la vida de tres obreros, en aquel momento, y de otros dos en los días siguientes, con heridas mortales. Eran Pedro María Martínez Ocio (27 años), Francisco Aznar Clemente (17), Romualdo Barroso (19), José Castillo (32) y Bienvenido Pereda (30). Algunos presentaban heridas de bala en el cuello, tórax o rodillas. Y testigos oculares aseguraron ver cómo los agentes disparaban a los huelguistas. El estruendo de las armas quedó grabado en la emisora policial, donde también se escucha cómo un agente pide más “cartuchos, botes y pelotas”. Estas conversaciones empezaron a circular entre la ciudadanía de Gasteiz los días posteriores a los hechos.

La huelga concluyó con más de un centenar de víctimas. “Llegaron a intervenir en el puesto de socorro donde se amontonaban familiares y heridos, y lanzaron bombas de humo y gases lacrimógenos que llegaron hasta los quirófanos. El equipo médico emitió una nota contundente de protesta”, recuerda. Cinco días más tarde, el entonces Ministro de Gobernación, Manuel Fraga, alertó al resto de trabajadores: “Que este triste ejemplo sirva de gran lección para todo el país los próximos meses”.

Recorte de prensa de las declaraciones de Fraga tras los asesinatos
Recorte de prensa de las declaraciones de Fraga tras los asesinatos

Pese al manto de impunidad que cubrió los hechos durante décadas, la jueza argentina María Servini, instructora de la querella contra el franquismo abierta en Buenos Aires, reclamó en noviembre de 2014 la extradición de Rodolfo Martin Villa, ex ministro de Relaciones Sindicales, por su responsabilidad en esta matanza. El Gobierno del PP, sin embargo, desoyó la petición, en la que también se imputaba a Alfonso Osorio, ministro de Presidencia, y al capitán de la Policía Armada Jesús Quintana, entre otros altos cargos de la dictadura.

Represión continuada y consecuencias de por vida


Sólo durante un día, Andoni Txasko pudo esquivar la fatalidad. Este titulado en maestría industrial de 20 años acudió a su fábrica el 4 de marzo, donde los trabajadores decidieron en asamblea apoyar la huelga. “Por la tarde, fui con dos compañeros a dar una vuelta por el lugar de la masacre. Llegó la Policía; nos rodeó y yo me eché contra la pared cubriéndome la cabeza, soportando golpes en la espalda y en los brazos”. Temía este obrero que uno de esos palos le cayera sobre su ojo izquierdo en el que apenas tenía visión debido a una lesión de la infancia.

“Como no paraban, les dije que me llevaran detenido, que no había hecho nada, pero que no siguieran dándome golpes por la lesión del ojo, que me podían fastidiar”, detalla. Pero los agentes utilizaron esa información para atacarle con mayor crueldad. “Me agarraron de los brazos para que no me pudiera cubrir la cara y todos los golpes ya vinieron de frente, cara y cabeza, y uno de los porrazos fue a parar al ojo sano. Me dejaron en blanco, como adormecido, no veía nada”.

Andoni Txasko
Andoni Txasko

Los vecinos de la zona acudieron a socorrerle. Le trasladaron a una vivienda y le calmaron con agua fría pero la visión no regresaba. “Me metieron en un coche y, como pudieron, me llevaron al puesto de socorro. Allí me dijeron que el pronóstico era muy grave”.

Tras un mes ingresado con fuertes dolores salió con el diagnóstico de un ojo reventado por las lesiones y escasas posibilidades de recuperarlo. Ocho operaciones y distintas visitas a clínicas de Madrid, Barcelona y Navarra concluyeron que no había solución. Aquella agresión policial había derivado en un glaucoma que también comenzaba a perjudicar la escasa visión que tenía en el otro ojo. La última decisión médica conllevó la extracción del mismo.


Así, la vida de Andoni cambió. Tuvo que dejar su puesto en la fábrica e ingresó en la Once, donde vendió cupones en la calle durante años. Hoy conserva un 2% de visión, y vive volcado en extender la verdad de los hechos desde su asociación, creada en 1999. “No merecemos la vida que hemos tenido que vivir”, deplora.

Cadena de desaires judiciales y políticos


Con todo, familiares y víctimas de la matanza de Vitoria no han cejado en el empeño de recabar justicia. En un primer momento, los juzgados abrieron diligencias tras recibir los informes médicos y se crearon dos sumarios: uno con las cinco víctimas mortales y otro con 68 personas heridas, entre ellas, Andoni Txasko.

Ambos sumarios viajaron de Vitoria a Burgos, A Coruña, Tribunal Supremo y Tribunal de Orden Público. Ninguna instancia judicial los admitió para investigar los hechos. “El Supremo acabó dictando que la competencia recaía sobre la jurisdicción militar, pero ésta no llamó a declarar a nadie. Sólo quedó una declaración de Jesús Quintana donde justifica su actuación diciendo que se vieron obligados a disparar para preservar sus vidas”, esclarece Andoni. Después, el tribunal sobreseyó los casos argumentando que “los hechos son constitutivos de un delito de homicidio (…) pero no hay motivos suficientes para acusar de él a determinada persona”, según el escrito de sobreseimiento. “Ésa es la primera gran burla de la justicia española”, lamenta.


Así, las víctimas reclamaron la responsabilidad subsidiaria del Estado, sin éxito. Ya con la asociación constituida, se personaron en el Parlamento Vasco, en una ponencia que recibía a víctimas de todo tipo de violencia. En ese mismo lugar impulsaron una comisión de investigación, a la que estaba llamado Fraga para declarar, en 2008. Nunca fue.

En 2004 presentaron una querella criminal contra el gobernador civil, “creíamos que había fallecido, pero pensábamos que la querella avanzaría y se marcarían las responsabilidades. Queríamos llegar a la cúpula del Gobierno”, recuerda Andoni. Esta querella fue admitida primero y rechaza después tras un escrito de la Fiscalía defendiendo que los hechos estaban “prescritos” y que, en su caso, la jurisdicción competente era la militar. Tras ese fracaso, acudieron al Comité de Derechos Humanos de la ONU, y aún esperan una respuesta. Su último paso fue la presentación de una denuncia ante el Parlamento Europeo, el pasado verano.

Comité de Derechos Humanos de la ONU

FUENTE: publico.es
Madrid -18-02-2016

27/4/14

UNA FARSA


Vasco Lourenço fue uno de los instigadores de la Revolución de los Claveles, de la que hoy se cumplen 40 años. Critica la "pérdida de dignidad" de los políticos y apuesta por recuperar los valores del 25 de Abril ante la situación actual y el "fracaso" de la UE

Vasco Lourenço posa con un clavel, símbolo de la revolución que él lideró.

Vasco Lourenço formó parte de la dirección del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), la organización clandestina en el seno del Ejército portugués que derrocó a una de las dictaduras más longevas de Europa. Mes y medio antes de la Revolución de los Claveles, que este 25 de abril cumple 40 años, le designaron a las islas Azores. El destino alejaba al conocido como ‘el eterno capitán de abril' de su rol como responsable último del golpe ideado para instaurar la democracia en Portugal.

Con la caída del Estado Novo de António de Oliveira Salazar y Marcelo Caetano, Lourenço regresó a Lisboa y fue miembro del Consejo de la Revolución, el órgano encargado de poner en práctica el "programa de salvación" del MFA. Despojado del uniforme militar, hoy preside la Asociación 25 de Abril, desde donde lucha para que los valores democráticos y de libertad por los que se alzó junto a sus compañeros no desaparezcan.

Entrevista:

Han pasado 40 años de la revolución que cambió la historia reciente de Portugal, ¿qué lectura hace hoy de aquellos días decisivos?

Es un caso único en la historia universal: la primera vez que una transformación radical fue tan rápida y también la primera vez que los periodistas hicieron reportajes en directo. Aquellos días recibíamos gente de todos lados, entre ellas una delegación de Cuba para decirnos lo que debíamos hacer. Les respondí que las revoluciones no se exportan, que cada pueblo hace la suya de acuerdo a su cultura y a sus características. Una de las cosas que mejor hicimos para la construcción de una sociedad libre y democrática, como era nuestro objetivo, fue no quedarnos con el poder. No teníamos un líder; fue una acción colectiva en la que tuvimos la suerte de conjugar los valores de diferentes personas.

  
En ese análisis, ¿tiene cabida la autocrítica?

"La revolución nos traicionó. La propia estructura militar, no sólo los políticos, nos crucificó y nos trató mal"

Mi primera autocrítica es que no supimos preparar el día siguiente. Otra de mis teorías es que los militares de abril eran la flor y nata de los oficiales del Ejército; si no hubieran sido los mejores no hubieran conseguido hacer lo que hicieron. Y a partir de ahí podemos plantear cómo es que siendo los mejores pocos llegaron a la cúspide de su carrera. La revolución nos traicionó. La propia estructura militar, no sólo los políticos, nos crucificó y nos trató mal.

¿Qué aprendieron Portugal y el mundo de la Revolución de los Claveles?

Portugal consiguió estar en el centro del mundo, convirtiéndose en el primer país que comenzó una nueva ola de democratización. Tuvo una influencia directa e indirecta prácticamente en todo el mundo. Por ejemplo, en España no habría habido una transición pacífica hacia la democracia sin el 25 de abril portugués. Nuestro ejemplo ayudó bastante al fin de la Dictadura de los Coroneles en Grecia y a las grandes transformaciones hacia la democracia en América Latina. También logramos la independencia de las colonias e, incluso, influimos en el fin del apartheid. Hasta la misma caída del Muro de Berlín tiene alguna influencia de lo que fue el 25 de abril.

¿Qué contacto existió entre la revolución portuguesa y quienes participaron en la Transición española?

Hubo contactos con los militares de la Unión Militar Democrática y también con los dirigentes españoles que acabaron estando al frente de la Transición, como [Adolfo] Suárez. Hay un refrán que dice ‘cuando veas las barbas del vecino quemar, pon las tuyas a remojar' y eso fue lo que hizo Franco.

"Nuestros amigos españoles quisieron evitar determinados errores porque tenían aún presente el trauma de la guerra civil"

Aquí en el año 75 estuvimos cerca de una guerra civil y nuestros amigos españoles quisieron evitar determinados errores porque tenían aún presente el trauma de la guerra civil. En España se legalizó el Partido Comunista porque tuvieron miedo de que hubiera una situación de ruptura como en Portugal. Y tuvieron la suerte de que Carrillo era un hombre moderado que participó con un papel importante. Pudieron hacer una transición pacífica, algo impensable. El 25 de abril parece fácil porque en términos militares salió todo bien, pero fue muy complicado.


¿Qué queda hoy de aquella Revolución?

Hay que recuperar los valores de abril. Tenemos ya 40 años de democracia y este aniversario debe ser utilizado para recuperar aquellos valores, pues ya hemos sufrido mucho. En la práctica el Gobierno se comporta como el heredero de los vencidos en el 25 de abril, pero no tiene el coraje para asumirlo, para asumir que están contra de los valores de abril. El Gobierno se siente obligado a conmemorar la Revolución. Este año ni siquiera crearon una comisión para las conmemoraciones sociales; y no es por razones económicas o de crisis, pues una comisión puede ser formada con menos medios.
Aparte, en estos 40 años se ha pasado a una gran desilusión por el fracaso de la Unión Europea. La UE es un proyecto errado que tiene los días contados. Ha fracasado precisamente porque no es un proyecto solidario. Portugal no ha recibido la solidaridad que su historia y su participación en la evolución de la democracia merecían.

Entonces, ¿hay motivos para una ruptura, para un cambio como el de 1974?

"La UE es un proyecto errado que tiene los días contados. Ha fracasado porque precisamente no es un proyecto solidario"

Sí. Actualmente existe toda la dignidad para resistir y para desobedecer. Es un derecho recogido por la Constitución portuguesa, que reconoce el derecho ciudadano a resistir ante las situaciones injustas. Quienes están en el poder perdieron la dignidad. Como hace cuarenta años, las personas están sedientas de que sucediera alguna cosa. Pero es difícil que la población tome la iniciativa. Va a tener que haber algo que haga ‘clic' y a veces tengo la voluntad de protagonizar ese algo, pero sin coraje ni convicciones. Tengo la sensación de que el fruto está maduro y el terreno está preparado para que las personas reaccionen positivamente.

"En Portugal fueron los militares quienes derrocaron una dictadura de 48 años. Y el pasado mes de marzo las propias Fuerzas Armadas se manifestaron en las calles contra las medidas del Gobierno, en una imagen impensable por ejemplo en España."

Las Fuerzas Armadas españolas no hicieron el 25 de abril y tampoco tuvieron una guerra colonial. Al contrario que las portuguesas, son más conservadoras. En Portugal el poder no sabe tratar a sus fuerzas militares. Admiro la capacidad de aguante y de paciencia que tienen los militares y los policías portugueses, que están siendo maltratados por el poder, lo que justificaba perfectamente un tipo de acción. Pero las Fuerzas Armadas no tienen hoy condiciones, estamos formalmente en una democracia y es muy complicado que reaccionen contra el Estado democrático.

Entonces, ¿aún cree en la democracia?

"Es inaceptable que los políticos olviden lo prometido el mismo día que acceden al poder"

Es el menos malo de los sistemas. Aunque la democracia que se está practicando en Europa o consigue refundirse, reestructurarse y encontrar fórmulas nuevas de conjugación entre el modelo participativo y el representativo, o va a llegar al final de su ciclo y vendrán nuevas dictaduras. La democracia es preferible, pero temo que esté cerca el fin, porque lo que hay en Portugal ya no es una democracia. Está el aspecto formal de votar, pero no puedo considerar que viva en una democracia cuando el presidente de la República fue electo por el 23 por ciento de los electores. 


¿Cómo definiría el actual sistema político?

Una farsa. Es inaceptable que los políticos olviden lo prometido el mismo día que acceden al poder, haciendo exactamente lo contrario. Es inaceptable que tengamos como viceprimer ministro a uno de los principales responsables de un acto que fue considerado por los tribunales como corrupción. Y aquí no pasa nada.

¿Quién robó abril a la ciudadanía portuguesa?

El capital financiero especulativo tomó cuenta del capital productivo, del mundo del trabajo. Hoy estamos en una dictadura del capital financiero especulativo.


FUENTE: Público.es
Mª Ángeles Fernández / J. Marcos
Lisboa - 25/04/2014