1/3/11

¿A QUIÉN VOTO YO?

A la vista de lo visto... me despisto.


Da igual a quien votemos: derecha, izquierda, centro, arriba o abajo. No sirve para nada. Todo va a seguir basícamente igual. No veo sino una pila de mamones (unos más avarientos que otros, eso sí); aunque, a lo mejor hay alguno realmente honrado y le da vergüenza salir a la palestra. No me extrañaría nada, porque entre tanta ave de rapiña dispuesta a devorar lo que sea, se arriesga a fieros picotazos por un "quítame allá ese puesto" en las estructuras de esta pseudo-democracia. La verdadera, murió con la Segunda República.


Sólo basta mirar al partido mayoritario de la izquierda, que se ha vendido descaradamente al capital: baila a su ritmo, ríe sus gracias, aplaude sus negocios, y come en sus platos (supongo que luego los fregará); mientras que los trabajadores miran incrédulos cómo la torrentera de sus bolsillos, va a desembocar en los grandes ríos de la economía, en los que no tenemos derecho ni a pescar, ni a navegar, ni a bañarnos, ni siquiera a beber, como último remedio ¡puag! un trago de sus aguas para calmar la sed.

Cansado ya de dar "el voto útil" , el cuerpo me pide ¡no ir a votar! ¡no formar parte de esta pantomima! ¡no darle cancha a tanto caradura para que se forre a nuestra costa! Pero claro, yo solo no puedo parar esto. Tendríamos que ser multitud y superar el 50% del censo para "invalidar" las elecciones (moralmente hablando, claro, porque la ley electoral actual no tiene en cuenta el nivel de participación para validar los resultados)  pero al menos demostraríamos nuestro descreimiento del Sistema y de la casta política que nos ha caído en suerte. ¡Joder... menuda suerte! ¡Es que no dan ni el reintegro!
 
 
Bueno, también existe la opción, como dice mi cuñado Paco, de votar por Carmen de Mairena (lástima que en Canarias no presente candidatura), aunque no pierdo la esperanza de verla algún día ocupando un escaño en el parlamento nacional, como hizo la famosa Cicciolina en Italia, para darle así por las narices a todos nuestros políticos ("tíos políticos", porque está clarísimo que nosotros somos "primos") Y es que estamos de ellos hasta... salva sea la parte, por no decir el culo.

Ciudadano Plof

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