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22/1/19

ROMPER ESPAÑA


La derecha me tienen hasta salva sea la parte con la diaria machaconería de "Romper España". Restregándonos continuamente por las orejas esa jodida frase como si se tratara del fin del mundo, intentando acojonar a la peña para que metan por la raja (de la urna) el puñetero voto con sus siglas, a modo de único y mágico pegamento nacional.


¡Pero coño! ¿es que no saben decir otra cosa?

Estoy tan harto de su jodedora insistencia con eso de "Romper España" que ya me importa tres cojones que se rompa, se disuelva o se desintegre, porque la España de la que hablan, poco o nada tiene que ver con la que la mayoría de los ciudadanos llevamos en el corazón. Ésa que, de manera efímera, brilló como república en los años 30 hasta que "los de siempre", se la pasaron por los forros arrastrándonos a una guerra civil, apoyados descaradamente por la Banca, la Iglesia, la Oligarquía y demás parásitos, siempre en aras de sus propios intereses... "y al pueblo llano que le den por culo".


Por eso, si el estado actual se tiene que romper, que se rompa. Y es que los pueblos tienen todo el derecho del mundo a ejercer su soberanía si así lo reclaman la mayoría de sus ciudadanos, pero no cejemos en el empeño de crear, con los trozos restantes, una auténtica democracia, una república federal, en la que todos los territorios tengan el mismo peso específico.

 
Durante la dictadura del general Franco existió "una grande liebre" llamada España

Estoy convencido de que si, en los años 80, se hubiera efectuado ese referéndum que, por presiones de la derecha se lleva postergando tantísimo tiempo, no estaríamos en este brete, y la puñetera unidad nacional (por cojones) tendría otro color. Y es que hay muchas maneras de "Romper España", sobre todo saqueándola a la sordina como han hecho tantos "patriotas".


Citizen Plof

15/10/18

LLUÍS COMPANYS

78 años del asesinato de Lluís Companys, hombre de izquierdas, republicano y federalista

Luis Companys
Luís Companys

Este 15 de octubre se cumplen 78 años del ignominioso fusilamiento de Lluís Companys en el castillo de Montjuic de Barcelona, después de haber sido capturado en Francia por la Gestapo y torturado y sometido a un consejo de guerra por las autoridades franquistas. Toca, pues, conmemorar la efeméride y recordar y honrar la figura de uno de los grandes dirigentes que ha tenido nuestra izquierda.

Abogado de sindicalistas, periodista y político destacado, Companys fue diputado en las Cortes Generales, presidente del Parlament de Catalunya, presidente de la Generalitat, gobernador civil de Barcelona (ambicionaba ser alcalde de la capital catalana, pero tan solo ocupó el cargo provisionalmente durante unas horas, pues Macià no estaba de acuerdo) y ministro de la Marina del gobierno Azaña, entre otros cargos.

Participó en la fundación de la Unió de Rabassaires en 1922 y de Esquerra Republicana de Catalunya en 1931. Antes, había formado parte de partidos como Unión Republicana, Unió Federal Nacionalista Republicana, Partido Reformista, Bloc Republicà Autonomista y Partit Republicà Català. Uno de los hechos más conocidos de su trayectoria fue la proclamación del Estado Catalán de la República Federal Española la tarde-noche del 6 de octubre de 1934, desde el balcón de la Generalitat de Catalunya.

Paredón del castillo de Montjuic donde fue fusilado Companys el 15 de octubre de 1940
Paredón del castillo de Montjuic donde fue fusilado Companys el 15 de octubre de 1940

Lluís Companys era un hombre de ideales profundamente izquierdistas, republicanos y federalistas, que además estaba bien relacionado con el anarcosindicalismo. No en vano, era íntimo amigo desde la infancia de Salvador Seguí, “el Noi del Sucre”, destacado sindicalista y dirigente de la CNT. 

Era, como se suele decir, una persona que podía actuar como puente entre diferentes sensibilidades políticas de izquierdas, algo que hoy en día escasea y que es más necesario que nunca. En un interesante reportaje sobre la figura de Companys publicado por el diario Ara el 11 de octubre de 2015, se recogen declaraciones de diferentes historiadores que creo que conviene recuperar. Me ha parecido especialmente interesante este comentario de Joaquim Aloy: “Macià y Companys venían de unas tradiciones muy diferentes".

Hay un factor muy importante pero que no hay que menospreciar. Companys es el hombre puente entre republicanismo, anarcosindicalismo, federalismo y catalanismo. Quizá haría falta una figura así (…). Cuando se proclamó la República, Macià era independentista pero Companys aún no. Algunos correligionarios suyos acusaban a Companys de ser poco nacionalista.

Francesc Maciá

El historiador Arnau González explica que “a diferencia de hoy, a lo largo de la trayectoria de Companys el término catalanista tenía una interpretación bastante ambigua. Companys venía de una tradición catalanista clara, de las izquierdas catalanas, pero esta cuestión no estaba en el centro de su discurso”. También explica González que en 1934 le piden que demuestre que es un verdadero nacionalista y casi un independentista. Cuando proclama el Estado Catalán dentro de la República Federal Española parece contentar a aquellos que le criticaban su escaso compromiso nacional.

Según González, “la formación del gobierno Josep Tarradellas el 29 de septiembre de 1936 con la CNT escandalizó a mucha gente, que lamentaba la estrategia dilatoria de Companys ante la violencia desatada en las calles. Un sector minoritario del catalanismo, del independentismo radical y una serie de elementos de ERC consideran que Companys era un obstáculo para llevar Cataluña a la independencia, y se planteó asesinar o secuestrar a Companys”.

Para otro historiador que conoce bien su figura, el ex dirigente de Catalunya en Comú i Podem Xavier Domènech, “si afrontamos a Companys solamente desde la perspectiva de su muerte sería como volver a condenarlo. Tenemos que recordar la vida de Companys, porque al final fue fusilado por su vida, una vida enormemente compleja”.

 Fotografías de la ficha policial de Lluís Companys

Durante muchos años, la figura de Companys fue soslayada, particularmente por sectores pujolistas que nunca lo consideraron uno de los suyos. Hoy, es frecuente ver a líderes neoconvergentes participando con entusiasmo en homenajes a Companys, quizá por la manipulación que se ha hecho en los últimos tiempos de sus ideales, obviando interesadamente su activismo en defensa de los sindicalistas y sus convicciones radicalmente de izquierdas e incorporando un independentismo que no existió en Companys

 Se dice que hoy sería o diría tal o cual cosa. Lo cierto es que desgraciadamente fue vilmente asesinado hace 78 años y nunca lo podremos saber, por muchas conjeturas que nos vengan a la cabeza.

Creo que conviene recordar que el Estadio Olímpico de Montjuic lleva el nombre de Lluís Companys desde 2001 gracias a una campaña impulsada y muy trabajada por militantes del sindicato de clase Comisiones Obreras (CCOO). Una campaña que contó con importantes reticencias procedentes de las derechas catalanas cuando se inició allá por 1988.

Estadio olímpico de Montjuic (Barcelona)

 En otro interesante reportaje de Xavi Tedó en el diario Ara (6-10-2017) se recogen diversas declaraciones de ilustres historiadores como Borja de Riquer, Enric Ucelay o el recientemente malogrado Josep Fontana.

Para Fontana, “Companys no hizo de ninguna manera un planteamiento de separación, reivindicaba un estado federal”. De Riquer enmarca aquella proclamación de Companys en clave española: “la Generalitat asumió, en nombre de las izquierdas españolas, que no tenía poder en España, el no reconocimiento del gobierno de España por la entrada en el ejecutivo de la CEDA, de tendencias autoritarias”.

De Riquer reitera que no hubo declaración de independencia alguna: “el Gobierno apela al espíritu fundacional de la República de 1931 para reivindicar que fuera federal y no centralista y lo impone de facto con una soberanía compartida que demuestra su insatisfacción”. Enric Ucelay remarca el componente social de los hechos del 6 de octubre: “era un conflicto entre izquierdas y derechas, no una confrontación entre Cataluña y España. En Europa avanzaba el fascismo y el conflicto tenía resonancia internacional”.

Proclamación de la Segunda República en Barcelona. 
Proclamación de la Segunda República en Barcelona.

Hoy, 78 años después de su asesinato, debemos recordar a Lluís Companys como lo que fue: un hombre de izquierdas, republicano y comprometido con la defensa de los intereses de la clase obrera y la fraternidad entre los pueblos. “Madrileños, Catalunya os ama”, exclamó el 14 de marzo de 1937 en un mitin en la plaza de toros Monumental de Madrid.

Lluís Companys fue un hombre que, en vida, fue admirado y querido en Cataluña, obviamente, pero también en el resto de las Españas.

En febrero de 1936, tras ser liberado de la prisión junto a otros consejeros del gobierno catalán, Companys debía viajar del Puerto de Santa María a Madrid. Primero fue trasladado a Córdoba, donde pernoctó. Allí ofreció un mitin en el que fue aclamado por muchos cordobeses, de la misma forma que fue vitoreado en las diferentes paradas que el tren efectuó en su viaje.

Plaza de toros Monumental de Madrid

Hoy, Companys debería tener muchas más calles y plazas con su nombre, en Cataluña y fuera de ella. Porque es patrimonio de las clases populares, por lo que fue, por lo que hizo y por lo que defendió hasta su asesinato.

Hoy, debemos reivindicar su figura más que nunca, por los recortes en nuestras libertades, por la amenaza del fascismo y por una crisis sistémica cuyos principales damnificados son, como siempre, las mujeres y hombres de las clases más desfavorecidas. “Tornarem a sofrir, tornarem a lluitar i tornarem a vèncer”. 

FUENTE: publico.es
Hoy en día, en que resulta harto evidente la desmemoria histórica (de algunos) en  este "pís", quiero aclarar que la II República Española abarcó un periodo de 8 años (1931 - 1939) hasta que fue aniquilada por Franco y los suyos. Y que, en contra de lo que suelen decir los voceros de la derecha, la república no fue solo una cosa de izquierdas. Quiero refrescarles la memoria recordándoles que:

En un primer bienio (1931-1933) gobernó la coalición republicano-socialista presidida por Manuel Azaña, que llevó a cabo diversas reformas que pretendían modernizar el país.




29/6/17

LA I REPÚBLICA ESPAÑOLA

Aquella Constitución federal de 1873


Esta Constitución que nunca llegó a aprobarse, redactada por Emilio Castelar, fue la primera propuesta constitucional de la historia política española que trataría de buscar una solución al problema territorial del Estado.

Emilio Castelar

Tras la abdicación de Amadeo I , el Congreso y el Senado proclamaron la I República, que motivó que los líderes centristas liderados por Pi y Margall, que había sustituido al presidente del Poder Ejecutivo, Estanislao Figueras, decidieran que había que construir una República federal.

Amadeo I de Saboya

Se elaboró una Constitución federal, pero no llegó a implantarse, porque los poderes fácticos pusieron en práctica las maniobras que secularmente han desarrollado para subvertir el orden institucional o todo aquello que pudiera comprometer los intereses de las clases dominantes.

 Francisco Pi y Margall

Y lo hicieron al lomo del caballo del general Pavía, que junto con algunos guardias civiles asaltó el Congreso (como si fuera una premonición de lo acaecido el 23- F de 1981), poniendo la República bajo mando militar hasta el pronunciamiento del general Martínez Campos, que proclamó rey a Alfonso XII.

General Pavía

Esta Constitución federal, que fue abortada, tenía una idea para resolver el problema territorial de la nación española, y avanzaba hacia un contrato confederal que diera satisfacción a todas aquellas peticiones de los diferentes territorios que la componían.

Alfonso XII

Así, en su artículo I, se lee: "Componen la nación española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Extremadura, Cuba, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Vascongadas".



Todo este recordatorio viene a cuento por la problemática suscitada en la actualidad por las exigencias territoriales de Cataluña y Euskadi, a las que se podrían dar respuesta, no solo a estas, sino al resto de las autonomías, mal llamadas nacionalidades (término que no dice nada, y sí naciones), para evitar asimetrías territoriales irreconciliables.


El mapa que han definido las siete Constituciones españolas no es una foto fija. Las vicisitudes históricas han resuelto las dificultades: unas por las buenas y otras por las malas. Pero si se volviera la mirada hacia la solución confederal, nadie tendría que rasgarse las vestiduras, porque no habría frustración alguna ante el avance pretendido de unos y el retroceso de otros. Todos los territorios tendrían los mismos derechos y acatarían un contrato común confederal.

 
I República Española

Tomar ejemplo de aquella Constitución que, un caballo montado por la insurrección de un general mandó al traste daría solución a la preocupación que se vive, y, además, no sería ajeno a lo que acontece en el confederalismo de la Unión Europea, reflejado en el Tratado de Lisboa.


FUENTE: eldia.es
Algo así -Juan Jesús Ayala
26/06/2017

Me llama poderosamente la atención que, en la alegoría de la I República (siglo XIX) aparezca la libertad con un pecho desnudo, emulando a la francesa y, sin embargo, en la alegoría de la II (siglo XX) figure mucho más recatada. De donde deduzco que, desde aquel entonces, las libertades en este "pís" ya se iban constriñendo.



¿O no?